lunes, 22 de abril de 2013

Los Hermanos Borgstrom

En anteriores entradas os conté las trágicas historias de varios grupos de hermanos alistados en el bando aliado que murieron durante la contienda, como los hermanos estadounidenses Niland - los más famosos, ya que inspiraron el film de  Steven Spielberg "Salvar al Soldado Ryan" (1998) - y Sullivan (podéis saber la historia de ambos en este post), o los canadienses Westlake. Pues bien, la historia que procedo a relatar a continuación es bastante similar. Sus protagonistas son también norteamericanos: los hermanos Borgstrom, hijos de un matrimonio de inmigrantes suecos que llegaron al estado de Utah a principios del siglo XX, fijando su residencia en una población llamada Thatcher.


Alben y Gunda Borgstrom tuvieron diez hijos, de los cuales siete eran varones (aunque uno de ellos murió siendo niño, por una perforación del apéndice). Cuando los Estados Unidos entraron en la Segunda Guerra Mundial, los cinco hermanos Borgstrom que tenían edad para alistarse lo hicieron. Eran LeRoy Elmer (nacido en 1914), Clyde Eugene (1916), Boyd Carl (1921) y los gemelos Rulon Jay y Rolon Day (nacidos en 1925). Fueron destinados, como era de esperar, en distintos cuerpos y regimientos para evitar que murieran todos. Sólo que no sirvió de mucho: la mala suerte se cebó con esta familia y cuatro de los cinco hermanos murieron en un período de tiempo de 6 meses en el año 1944. 


El primero en caer fue Clyde (28 años). Enrolado en los Marines y destinado al Pacífico Sur, donde había participado en varias batallas por la captura de pequeñas islas de esa zona. El 15 de marzo de 1944 se encontraba en la isla de Guadalcanal (Islas Salomón) cuando falleció a consecuencia de un desafortunado accidente: despejando una pista de aterrizaje de un aeródromo, un árbol le cayó encima y le mató (aunque según otras fuentes, cayó en combate en dicha isla el 17 de marzo). El siguiente de los hermanos Borgstrom en morir fue LeRoy Elmer (30 años). Prestaba servicios como sanitario en el 361º Regimiento de Infantería (91ª División) y había participado en varias batallas en el Norte de África e Italia, donde finalmente falleció el 22 de junio de 1944, al ser alcanzado por un francotirador alemán cuando trataba de evacuar a un soldado herido. El 8 de agosto de 1944, uno de los gemelos, Rolon (19 años), alistado como artillero en un bombardero pesado de la  USAAF, falleció de las graves heridas sufridas durante una misión de bombardeo llevada a cabo sobre Francia y Alemania. Apenas unas semanas después, el 25 de agosto, el otro gemelo Rulon, también artillero de un bombardero, fue dado por desaparecido tras los combates aéreos librados sobre LaDress (Francia). Su muerte no se confirmó hasta el mes de octubre


La muerte de los cuatro hermanos Borgstrom fué un auténtico mazazo, no sólo para su familia, sino para toda su comunidad. Incluso, tras confirmarse la muerte de Rulon, el empleado de telégrafos de Thatcher no quiso entregar la notificación a la familia, la cuarta en menos de seis meses, para no volver a ver la misma expresión en la cara de la madre y tuvo que ser el obispo mormón de la zona (los Borgstrom eran practicantes de dicha fe) quien le diese la trágica noticia. Tras perder a cuatro hijos, toda la familia se movilizó inmediatamente, apoyada por sus vecinos, amigos y por los congresistas electos del estado de Utah para que el quinto de los hermanos, Boyd, miembro de los Marines igual que su hermano Clyde, fuese liberado del servicio y devuelto a casa. El propio presidente Franklin D. Roosevelt intervino en su favor y envió a los Borgstrom una carta de condolencia en la que decía que la pérdida de los cuatro hermanos "aumenta nuestra determinación de llevar esta guerra a un final rápido y exitoso". Finalmente, el 7 de octubre de 1944, Boyd era trasladado de vuelta a los EEUU y licenciado, mientras que el hermano menor, Elton, que todavía era menor de edad, quedaba exento del servicio militar.


Los cadáveres de los cuatro hermanos Borgstrom no pudieron ser repatriados hasta varios años después de terminada la guerra. Los cuatro fueron enterrados juntos el 25 de junio de 1948, tras una multitudinaria ceremonia, en el cementerio Riverview, en Tremonton (Utah), durante la cual se les concedieron póstumamente tres Estrellas de Bronce, una medalla de las Fuerzas Aéreas y otra de Buena Conducta. Un campo de entrenamiento en Ogden (Utah) lleva su nombre.


Casos como el de los Borgstrom, los Sullivan o los Niland llevaron al Departamento de Defensa de los EEUU a establecer la Directiva 1315.15 o "Norma Especial de Separación para la Supervivencia", conocida comúnmente como la "Norma del Único Superviviente" (Sole Survivor Policy): cuando dos o más hermanos caen en combate y sólo queda un hermano, a éste se le prohíbe ingresar en el ejército (o, si ya es miembro, se le licencia). Dicha política entró en vigor en 1948 y, aunque no siempre se ha aplicado, sigue vigente. Así, en 2007 Jason Hubbard fue licenciado después de que sus hermanos Jared y Nathan cayeran en Irak en 2004 y 2007, respectivamente. Y en 2011, Beau Wise fue retirado del servicio activo tras perder a sus dos hermanos, Ben y Jeremy, en Afganistán

Fuentes:

viernes, 1 de marzo de 2013

El II Cuerpo Polaco

Polonia fue la primera nación aliada que sucumbió a la agresión alemana en la Segunda Guerra Mundial, pero de una forma u otra su ejército consiguió permanecer en campaña durante los 5 años del conflicto, y para cuando acabó éste, era el cuarto contingente más grande de la coalición aliada, después de las fuerzas armadas de la URSS, EE.UU. y el Reino Unido. Los soldados polacos lucharon en casi todas las campañas mayores del teatro europeo, y su historia es compleja y trágica. Los heroicos esfuerzos de los soldados polacos fueron muchas veces desperdiciados por cuestiones políticas que escapaban a su control. La suerte fue muy cruel con la nación polaca durante esos años, y especialmente cruel con sus soldados.


Tras la derrota sufrida en septiembre de 1939, se formó en Francia un Ejército Polaco a partir de los 35.000 soldados que habían logrado escapar de su país y otros 45.000 hombres reclutados de las grandes comunidades de inmigrantes polacos en el país galo. Sin embargo, en menos de 1 año, el Ejército Polaco sufrió una segunda debacle. En Francia fue nuevamente diezmado: solo 19.000 hombres lograron ser evacuados al Reino Unido y casi una cuarta parte de éstos era personal de la fuerza aérea. Una vez allí, Churchill atendió la petición del primer ministro del gobierno polaco en el exilio, el general Wladyslaw Sikorski, de reconstituir el ejército polaco de forma autónoma, y los soldados errantes se vieron ahora acampados en los alrededores de Glasgow, en lo que sería el germen del I Cuerpo Polaco (en la imagen inferior se observa a ambos mandatarios pasando revista a esas tropas polacas formadas en Escocia).


Por otra parte, aunque reticente al principio a aceptar a pilotos polacos en sus escuadrones de caza, la desesperación llevó a la Royal Air Force a la creación de varios escuadrones polacos, que entraron en acción en agosto de 1940. El clamoroso éxito de los pilotos polacos durante la Batalla de Inglaterra - por ejemplo, el 303º Escuadrón de Cazas Polaco se convertiría en la unidad de la RAF con mayor número de victorias durante esa decisiva batalla aérea -, hizo darse cuenta a los británicos de que los polacos constituían la fuerza de emigrantes más decidida de cuantas había estacionadas en el Reino Unido, olvidando rápidamente los comentarios sarcásticos y despectivos que les habían dedicado por su derrota ante los alemanes en septiembre de 1939.


En las prisiones y campos de trabajo soviéticos seguía habiendo más de 200.000 soldados polacos capturados durante la operación conjunta llevada a cabo por el régimen de Stalin con la Alemania nazi. Los polacos eran aliados, y su gobierno en el exilio estaba reconocido por Washington y Londres. Con firmeza y determinación, los representantes del general Sikorski, respaldados por el gobierno de Churchill, lograron convencer al reticente régimen soviético de que el NKVD debía liberar a sus prisioneros de guerra polacos para crear con ellos un nuevo ejército. A pesar de los constantes obstáculos que siguieron poniendo los oficiales soviéticos, los polacos recién liberados empezaron a unirse para formar unidades armadas a las órdenes del general Wladyslaw Anders (en la fotografía bajo estas líneas), que había pasado los últimos 20 meses encerrado en la prisión de Lubyanka.


El ejército de refugiados de Anders acampó en Palestina, Irak e Irán, entonces bajo el dominio del imperio británico. Con él se constituyó el II Cuerpo Polaco y se reforzó también el I Cuerpo, formado ya en Escocia. No se esperaba que pudiese volver pronto al combate, pues sus hombres, tratados brutalmente por sus captores soviéticos, estaban debilitados por las enfermedades, mal vestidos, pobremente equipados y desnutridos. Su entrenamiento duró del otoño de 1942 al otoño de 1943. Durante este período, las fuerzas polacas fueron utilizadas en un plan de desinformación británico con el que se quería convencer a los alemanes de que iba a tener lugar una pronta invasión aliada por los Balcanes. Los polacos habrían querido que hubiese algo de verdad en esos planes, pues nada les habría gustado más que desembarcar en Grecia o Yugoslavia como parte de una fuerza aliada para liberar Polonia y la Europa Central antes de que llegasen los odiados soviéticos. Ese proyecto se abandonó en 1943 por arriesgado e impracticable.


Las 3 unidades principales del II Cuerpo Polaco eran la 3ª División de Fusileros 'Cárpata', formada en torno a los veteranos del general Stanislaw Kopanski que habían luchado junto a los británicos en  el sitio de Tobruk; la 5ª División de Infantería 'Kresowa', creada en Irak y Egipto; y la 2ª Brigada Acorazada, que en 1945 sería expandida para formar la 2ª División Acorazada 'Varsovia'. En septiembre de 1943, el II Cuerpo se trasladó a Italia y empezó a tomar posiciones en la línea del río Sangro. Su actividad se limitó a patrullas ocasionales, pues el 8º Ejército Británico no quería que los alemanes supiesen que estaban trayendo refuerzos para una ofensiva de primavera sobre Roma.


En mayo de 1944, el II Cuerpo Polaco estaba desplegado para participar en la cuarta Batalla de Montecassino, con la difícil misión de tomar el monasterio benedictino. Los 3 ataques anteriores habían acabado en sangrientos fracasos, pues dicho monasterio estaba en lo alto de una montaña rocosa que constituía una posición defensiva ideal para los avezados y aguerridos veteranos de la 1ª División Paracaidista alemana. Pero a diferencia de los intentos anteriores, esta ofensiva se lanzaría contra la totalidad de la Línea Gustav y combinaría el esfuerzo del 8º Ejército Británico y el 5º Ejército Estadounidense. El XIII Cuerpo Británico del teniente general Oliver Leese giraría por el valle del río Liri, por detrás de la abadía, con la idea de obligar a los alemanes a abandonar sus posiciones en la montaña.


A primera hora del 12 de mayo de 1944, tras un bombardeo de dos horas y media, la infantería de la 'Kresowa' atacó hacia San Angelo, y los Fusileros Cárpatos hacia la fatídica Cota 593 (Monte Calvario o Snakeshead Ridge). El bombardeo artillero había sido menos eficaz de lo previsto y los polacos empezaron a sufrir numerosas bajas. Aunque los fusileros polacos consiguieron quedarse en la Cota 593, en unas cuantas horas habían perdido ya el 20% de sus efectivos. Por la tarde, Anders ordenó que sus unidades volviesen a la línea de partida. Aunque no se había ganado terreno, el general Leese felicitó a los polacos, sin cuyo sacrificio no habría sido posible la progresión británica por el río Rapido. El II Cuerpo Polaco había atraído reservas y fuego de artillería alemán que, de otra forma, habrían sido dirigidos contra el XIII Cuerpo Británico.


El 16 de mayo, dicho XIII Cuerpo Británico casi había conseguido aislar el monasterio, y al día siguiente los polacos  se sumaron a la lucha con el apoyo de los carros de combate Sherman de la 2ª Brigada Acorazada polaca. Al anochecer habían logrado una posición precaria en la Cota 593, que dominaba la abadía benedictina. Esa noche, la mayoría de los paracaidistas alemanes supervivientes empezaron a retirarse para evitar ser capturados, y el 18 de mayo los polacos se abrieron paso por entre sus retaguardias y el 12º de Lanceros Podolski izó la bandera nacional blanca y roja sobre las ruinas de Montecassino. En tan solo una semana de combates, el II Cuerpo Polaco había tenido unas bajas terribles: 4.199, un 25% de las cuales eran muertos, lo que suponía un 25% de los efectivos totales de las dos divisiones de infantería que componían el ejército del general Anders.


Tras la batalla de Montecassino, el II Cuerpo Polaco tomó parte en el avance por la costa del Adriático, capturando Ancona el 20 de julio de 1944 y Bolonia en abril de 1945. El II Cuerpo Polaco había sido prácticamente retirado de los combates por Senio-Bolonia cuando empezaron a llegar noticias de los acuerdos de la Conferencia de Yalta, en el sentido de que británicos y estadounidenses habían accedido a las demandas territoriales soviéticas. Comos muchos de los soldados del II Cuerpo procedían de las disputadas provincias orientales del país, cundió la rabia en las divisiones polacas. Sus sacrificios y sufrimientos durante 5 años de guerra parecían no haber servido para nada. No obstante, y aunque a contracorazón, haciendo honor a su compromiso, tomaron parte en las fases finales de la campaña italiana.

Fuentes:

Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: "El Ejército Polaco" de Stephen J. Zaloga
"La Segunda Guerra Mundial" de Antony Beevor
http://en.wikipedia.org/wiki/II_Corps_(Poland)
http://es.wikipedia.org/wiki/W%C5%82adys%C5%82aw_Anders

jueves, 28 de febrero de 2013

Testimonios de la 2ª Guerra Mundial (34)


"Vivimos como dioses en Francia. Si necesitamos carne, se sacrifica una vaca de la que solo se toman las mejores partes, y el resto se descarta. Hay muchas cosas en abundancia: espárragos, naranjas, lechugas, nueces, cacao, café, mantequilla, jamón, chocolate, vino espumoso, vino, licores, cerveza, tabaco, puros y cigarrillos, así como juegos completos de ropa blanca. Como nuestro avance se realiza en largas marchas por etapas, perdemos contacto con nuestras unidades. Con el fusil en mano, irrumpimos en las casas para saciar el hambre. Horrible ¿no os parece? Pero uno se acostumbra a todo. Gracias a Dios que en nuestra patria no se vive en estas condiciones".

Soldado alemán de la 269ª División de Infantería, en una carta dirigida a los suyos y fechada el 20 de mayo de 1940, durante la invasión de Francia

Fuentes:
"La Segunda Guerra Mundial" de Antony Beevor

miércoles, 27 de febrero de 2013

Citas Célebres de la 2ª Guerra Mundial (60)




"Durante los primeros seis o doce meses de guerra contra los Estados Unidos y Gran Bretaña, causaré estragos en todos sus flancos y conquistaré una victoria tras otra. Después...no tengo esperanzas de ganar."

Isoroku Yamamoto - Almirante y comandante en jefe de la Flota Combinada de la Armada Imperial Japonesa



miércoles, 20 de febrero de 2013

Citas Literarias (7)

"Cualquier soldado alemán que mostrara compasión por los sufrimientos de los prisioneros soviéticos era objeto de burla por parte de sus compañeros. La inmensa mayoría de ellos consideraba a los cientos de miles de prisioneros poco más que alimañas. Las lamentables condiciones de suciedad en las que se hallaban, como consecuencia del trato recibido, no hacían más que reforzar los prejuicios inspirados por la propaganda de los últimos ocho años. De ese modo, las víctimas eran deshumanizadas como si aquello fuera el cumplimiento de un profecía. Un soldado encargado de la vigilancia de una columna de prisioneros soviéticos escribía a su casa que estos comían "hierba como si fueran ganado". Y cuando pasaban por delante de un campo de patatas, "se tiran al suelo, cavan con las uñas y se las comen crudas". A pesar de que el elemento fundamental de la Operación Barbarroja según los encargados de su planificación habían sido las batallas de envolvimiento, las autoridades militares alemanas habían hecho deliberadamente muy poco para prepararse para la captura masiva de prisioneros. Cuantos más murieran por abandono, menos bocas habría que alimentar.

Un prisionero de guerra francés describía la llegada de un grupo de soldados soviéticos a un campo de la Wehrmacht en territorio del Gobierno General en los siguientes términos: "Los rusos llegaban en filas, de cinco en cinco, cogidos del brazo, pues ninguno podía caminar por sí solo; 'esqueletos ambulantes' es la única descripción que les habría cuadrado. El color de su rostro no era ni siquiera amarillo, sino verdoso. Casi todos llevaban los ojos semicerrados, como si no tuvieran fuerza para fijar la vista en nada. Caían por filas, cinco hombres a la vez. Los alemanes se precipitaban sobre ellos y los golpeaban con las culatas de sus fusiles y con látigos".

Posteriormente los oficiales alemanes intentaron atribuir el trato dispensado a los tres millones de prisioneros de guerra capturados en el mes de octubre a la falta de tropas para vigilarlos y a la escasez de medios de transporte para asegurar su alimentación. Sin embargo, miles de prisioneros del Ejército Rojo murieron durante las marchas forzadas simplemente porque la Wehrmacht no quiso que ni sus vehículos ni sus trenes se "infectaran" con la presencia de aquella masa de hombres "malolientes". No habían sido preparados campos de prisioneros de ningún tipo, de modo que decenas de millares de ellos fueron amontonados como ganado a la intemperie en recintos vallados con alambre de espino. Apenas se les daba de comer y de beber. Todo ello formaba parte del Plan Hambre diseñado por los nazis para exterminar a treinta millones de ciudadanos soviéticos y acabar así con el problema de "superpoblación" de los territorios ocupados. Los heridos eran dejados al cuidado de los doctores del Ejército Rojo, a quienes por lo demás se privaba de todo tipo de suministros médicos. Cuando los guardias alemanes arrojaban por encima de las alambradas cantidades totalmente insuficientes de pan, se divertían mirando cómo los hombres se peleaban por él. Solo en 1941 murieron de hambre, de enfermedad o de exposición a la intemperie más de dos millones de prisioneros soviéticos".

Antony Beevor - "La Segunda Guerra Mundial" (págs.295-297)

lunes, 18 de febrero de 2013

El "Muroc Maru"

En el año 1943, las Fuerzas Aéreas del Ejército de los EE.UU. (USAAF) terminaron el montaje e instalación de una curiosa y enorme estructura en los terrenos de la Base Aérea de Muroc, al norte de Los Angeles, California (en los terrenos que hoy constituyen la enorme Base Aérea 'Edwards')


Situada en mitad del desierto de Mojave, en un extremo de Rogers Dry Lake, la estructura estaba construida a base de madera y alambre, recubierta después con tela asfáltica y plumas de pollo. Tenía la forma y apariencia de un crucero pesado de la Armada Imperial Japonesa de la clase "Takao" y su nombre oficial era Army Air Foces Temporary Building (Target) T-799, aunque todo el mundo lo llamaba "Muroc Maru"


Su propósito y finalidad era la servir como objetivo para misiones de entrenamiento de los pilotos de la 4ª Fuerza Aérea estadounidense, tanto en misiones de reconocimiento e identificación de objetivos, como de combate (ametrallamiento y bombardeo a baja cota) llevadas a cabo con diversos aviones, tanto cazas (P-38 "Lightning") como bombarderos (B-24 "Liberator" y B-25 "Mitchell"). 


El "Muroc Maru" tenía una longitud de casi 200 metros y su construcción costó la suma de 35.000 dólares. Para dar más realismo, se colocaron montones de arena a lo largo de la estructura, para simular olas del mar, y de hecho, debido a las tórridas temperaturas de la zona y al efecto óptico generado por el intenso calor, los pilotos tenían la sensación de que el "barco" estaba realmente navegando en mitad del mar (tal y como puede observarse en la fotografía bajo estas líneas). 


Más de un conductor que circuló por las carreteras que circundaban los terrenos de la base aérea quedó sorprendido al divisar en el horizonte un barco aparentemente varado en mitad del desierto. Allí permaneció hasta el año 1950, momento en el que se decidió desmantelarlo por suponer un peligro para el tráfico aéreo y por existir además en el interior de la estructura y en sus inmediaciones numerosos proyectiles sin estallar.

Fuentes:

http://historiassegundaguerramundial.wordpress.com/2013/02/02/muroc-maru/
http://wonderduck.mu.nu/the_muroc_maru
http://www.histomil.com/viewtopic.php?f=95&t=11927
http://en.wikipedia.org/wiki/Takao-class_cruiser

viernes, 15 de febrero de 2013

La Carga de la Caballería Polaca en Krojanty

Probablemente la imagen más famosa y persistentemente recordada en el tiempo de la invasión de Polonia por la Alemania nazi (1 de  septiembre de 1939) es la de un escuadrón de osados jinetes polacos cargando a caballo con sus lanzas y sables contra los panzer alemanes. Todo un símbolo de la desesperación de unas gentes valientes, pero abandonadas a su suerte por las potencias aliadas e impotentes ante una tecnología infinitamente superior. En mi caso, uno de los primeros y más vívidos recuerdos de mi infancia en relación con la Segunda Guerra Mundial, es la lectura de un viejo tebeo de "Hazañas Bélicas" en una de cuyas historias se mostraba este episodio. Si no recuerdo mal, uno de aquellos lanceros polacos, se abalanzaba contra un tanque y antes de caer abatido, liquidaba con su lanza a un tripulante del blindado - creo que uno de los ametralladores (o el conductor, quizás) - tras introducir, en una increíble demostración de puntería su lanza por una de las troneras del carro de combate.


Pues bien, la cuestión es que ese osado y suicida ataque nunca se produjo. Ese heroico episodio es uno de los tantos mitos y leyendas existentes en torno a la Segunda Guerra Mundial. No obstante, ello no parece haber menguado la popularidad de la leyenda, incluso entre algunos historiadores e investigadores supuestamente serios. Según el historiador Steven J. Zaloga, la historia parece tener su origen en los primeros días de la campaña, de la mano de corresponsales de guerra italianos destacados en el frente de Pomerania. Luego fue debidamente engrandecido, embellecido y transformado a su antojo por la poderosa propaganda nazi, siendo más atractivo en cada nueva versión de los hechos. También se ha dicho, de manera bastante insistente, que esa fue la última carga de caballería de la historia en un conflicto armado, a fin de pretender dejar sin argumentos a los defensores de la caballería, para dejar claro que la época del jinete había tocado a su fin, pero eso tampoco es cierto. Así a bote pronto, recuerdo un par de cargas de caballería más durante la Segunda Guerra Mundial - la del Regimiento "Savoia" italiano en Isbuschensky (Rusia) en agosto de 1942 y la del 26th Cavalry Regiment estadounidense en Morong (Filipinas) en febrero de 1942 - y lo cierto es que las unidades de caballería continuaron teniendo un papel importante durante la guerra (precisamente los alemanes las utilizaron a menudo en la lucha antipartisana).


La fuente original está en una escaramuza cerca de la aldea de Krojanty en la tarde del 1 de septiembre de 1939 (es decir, el mismo día de la invasión). El Corredor de Pomerania, (también llamado "corredor polaco")  uno de los principales objetivos de Hitler, ya que garantizaba el acceso al mar Báltico, estaba guardado por varias divisiones polacas de infantería y por la Brigada de Caballería "Pomorska". El área era indefendible, pero esas fuerzas estaban estacionadas ahí para impedir al menos que la Wehrmacht la tomase sin oposición, como había ocurrido en los Sudetes. Al estallar la guerra, esas tropas debían retirarse inmediatamente hacia el sur. Cubriendo el repliegue estaría el coronel Kazimierz Mastalerz (en la fotografía bajo estas líneas) con su 18º Regimiento de Lanceros Ulanos "Pomorskich" y unos regimientos de infantería.


A primera hora del 1 de septiembre, la y 20ª División de Infantería Motorizada del XIX Cuerpo de Ejército alemán al mando del general Heinz Guderian empezaron a presionar a las fuerzas polacas del bosque de Tuchola. La caballería y la infantería consiguieron  contenerlas hasta primera hora de la tarde, pero finalmente se vieron obligadas a retroceder. Al atardecer, estaba amenazado el empalme ferroviario y viario clave que había al otro lado del bosque, así que Mastarlerz ordenó que se rechazara a los alemanes a toda costa. El coronel polaco contaba con su propio regimiento, alguna infantería y las tanquetas de la brigada. Las tanquetas TK eran viejas y estaban muy gastadas, así que fueron dejadas con una parte del regimiento para que sostuvieran las posiciones. Dos escuadrones de lanceros, unos 250 hombres, montaron en sus caballos y empezaron a rodear el flanco germano para atacar por detrás.


A primera hora de la tarde habían localizado un batallón de infantería alemán expuesto en un claro del bosque de Tuchola. Los escuadrones de caballería polacos estaban a unos cientos de metros, por lo que era factible lanzar una carga a sable. En unos instantes, los dos escuadrones habían salido del bosque y caído sobre la atónita infantería enemiga, a la que lograron dispersar causandole unas 20 bajas, sin que los polacos tuvieran apenas pérdidas. Cuando los jinetes se estaban reagrupando, aparecieron en el lugar unos cuantos vehículos blindados ligeros alemanes - probablemente del tipo Schewerer Panzerspähwagen y Leichter Panzerspähwagen - armados con cañones automáticos de 20 mm y ametralladoras, y abrieron fuego de inmediato sobre los jinetes polacos, que totalmente expuestos, empezaron a galopar intentando llegar al abrigo de una colina cercana. El propio coronel Mastarlerz y su estado mayor cayeron muertos, y las bajas fueron terribles (se habla de unos 20 muertos y otros 60 heridos o prisioneros, es decir, los dos escuadrones de la caballería polaca intervinientes en la escaramuza perdieron un tercio de sus jinetes). Sin embargo, gracias a su decidida acción los lanceros consiguieron ganar tiempo para la retirada de dos batallones polacos que estaban siendo atacados en la cercana batalla de Chojnice.


La evidencia de esta matanza fue descubierta al día siguiente por unos corresponsales de guerra italianos, a quienes unos soldados alemanes dijeron que aquello era consecuencia de que los jinetes polacos habían cargado contra los carros de combate. Los alemanes, impresionados por el fuerte y osado ataque, se las arreglaron para transformar una derrota táctica en una victoria propagandística, presentando así el ejército polaco como obsoleto y caduco. Y así nació la leyenda. Lo que ya no interesó tanto resaltar a los nazis fue que esa misma tarde Guderian tuviese que intervenir personalmente para impedir que el comandante de la 20ª División de Infantería Motorizada alemana retirase dicha unidad "frente a una intensa presión de caballería". Semejante presión procedía de ese mismo 18º Regimiento de Lanceros Ulanos, una unidad que había perdido el 60% de sus efectivos en los combates de ese día y cuyo tamaño no era ni el 10% de la unidad alemana a la que estaban empujando.


Los polacos también aceptaron la mentira pues ensalzaba el valor de su caballería, que dicho sea de paso, fueron las unidades del ejército polaco que más problemas dieron a los alemanes en su avance (incluso, llegaron a derrotarles en la batalla de Mokra). Eso sí, los enfrentamientos entre la caballería polaca y las unidades blindadas germanas se produjeron con los jinetes polacos luchando a pie, o atrincherados en posiciones fijas (más el apoyo de tanquetas, blindados y artillería), es decir, como infantería, y utilizando sólo la caballería para desplazarse rápidamente a otros lugares del frente. Pero todos sabemos el gran valor que tienen los símbolos y lo de las lanzas contra los tanques es una imagen muy poderosa sobre un pueblo que fue abandonado a su suerte cuando se vieron atacados por la tiranía y la sinrazón.


Fuentes:

Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: "El Ejército Polaco" de Stephen J. Zaloga
http://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Krojanty
http://www.abc.es/20120831/archivo/abci-caballeria-polaca-contra-tanques-201208301625.html
http://comprenderelayer.wordpress.com/2008/07/26/caballeria-polaca-contra-panzers-alemanes/

miércoles, 13 de febrero de 2013

La Evacuación de Tallinn

Durante los primeros meses de la Operación Barbarroja (la invasión de la URSS lanzada por los alemanes y sus aliados el 22 de junio de 1941), el Grupo de Ejércitos Norte de la Wehrmacht bajo el mando del Generalfeldmarschall Wilhelm Ritter von Leeb avanzó rápida e inexorablemente a través de las Repúblicas Bálticas ocupadas por los soviéticos (Lituania, Estonia y Letonia) en dirección a Leningrado (la actual San Petersburgo). El 8 de agosto de 1941, el  Panzergruppe 4 del Generaloberst Erich Hoepner penetró entre las defensas soviéticas en el sector de Luga alcanzando después Novgorod. Los restos de los y 27º Ejércitos Soviéticos, quedaron de esa manera aislados al oeste del Lago Peipus y la única vía de escape fue replegarse hacia Tallinn, la capital de Estonia, donde quedaron cercados por los ejércitos alemanes.


Una gran parte de la Flota del Báltico "Bandera Roja" (Krasnoznamyonnyy Baltiyskiy Flot, KBF), más de 200 buques, quedó también encerrada en el puerto de la capital estonia. Inicialmente, Stalin se negó a permitir la evacuación por mar a Kronstadt, en el Golfo de Finlandia, de los defensores soviéticos, insistiendo en resistir a toda costa. El 17 de agosto la defensa de la bolsa de Tallinn fue confiada al Almirante Vladimir Tributs, el cual disponía de unos 20.000 hombres (4.000 soldados del Ejército de Tierra, 8.000 marineros de unidades de la flota y unos 8.000 milicianos) para formar el esquelético 10º Cuerpo de Ejército encargado de la defensa del perímetro de la ciudad.


Para cuando el dictador soviético quiso cambiar de opinión, ya era demasiado tarde para llevar a cabo una retirada ordenada. Intuyendo que los soviéticos tratarían de romper el cerco por mar, entre el 9 y el 23 de agosto, la Kriegsmarine y sus aliados de la Marina Finlandesa habían sembrado un gigantesco y tupido campo de minas en las aguas cercanas a la península de Juminda. Los dragaminas soviéticos comenzaron a intentar abrir un pasillo para sus convoys a través de los campos de minas, por lo que, a fin de evitarlo, los alemanes  destacaron en esa zona una batería de cañones de 150 mm y la armada finesa desplegó a su 2ª Flotilla de lanchas torpederas. Al mismo tiempo, la 3ª Flotilla de lanchas torpederas (S-Boots) alemana quedó concentrada a la altura de Helsinki y los bombarderos bimotores Junkers Ju-88 del Fliegergruppe 806 con base en Estonia fueron puestos en alerta.


Tributs decidió primero evacuar por mar a todos los heridos, así como a todos los habitantes que no pudieran participar en la defensa de la ciudad, también a algunas unidades de los y 27º Ejércitos Soviéticos que se habían replegado hacia la capital estonia. El buque de transporte "Baltika" aunque dañado por una mina magnética logró evacuar 3.500 personas hasta Kronstadt, sin embargo el "Siberia" menos afortunado fue hundido por los bombarderos del Fliegergruppe 806. Sin embargo, antes de que el navío zozobrara, más de 3.000 pasajeros fueron transbordados a pequeñas embarcaciones que se acercaron para prestar socorro. La línea del frente se acercaba cada vez más hacia la ciudad, sobre la cual la artillería pesada alemana comenzó a disparar de manera inmisericorde.


El 19 de agosto los alemanes lanzaron su asalto final sobre Tallinn. A pesar de la dramática situación, el almirante Tributs consiguió mantener una apariencia de tranquilidad y orden entre las tropas que se habían replegado hacia la bolsa, pero la evacuación no podía esperar. El día 23 de agosto el crucero "Kirov" y el destructor "Leningrad" dispararon su artillería contra las tropas alemanas, las cuales respondieron disparando con piezas de gran calibre. Más de 600 obuses fueron disparados sobre los navíos rusos y el recinto portuario. El 25 de agosto, los destructores "Gordyi" y "Smetlivyi" procedieron a tender cortinas de humo para tratar de ocultar el embarque de tropas. Sin embargo, el hecho de que los soviéticos no contaran con protección aérea para cubrir la evacuación, unido al pesado fuego de la artillería y de los ataques de la Luftwaffe, provocó que al menos un millar de personas que pretendían embarcar resultaran muertas en el mismo puerto.


El día 26 de agosto más de 90 buques con entre 25.000 y 28.000 personas a bordo y miles de toneladas de armas y material militar e industrial ya estaban preparados para abandonar el puerto, con sus respectivos buques de escolta de la armada soviética.  Finalmente, la noche del 27 de agosto, mientras las tropas germanas entraban en Tallinn, tres grandes convoys llevando al grueso de las tropas evacuadas abandonaban el puerto estonio, mientras un cuarto lo hizo en embarcaciones menores. Muchos otros pequeños buques navegaron en solitario, agregándose en ocasiones a un convoy o a otro, por lo que hay cierta confusión en la composición de los mismos según las fuentes.


La improvisada flota encargada de llevar a cabo la evacuación estaba formada por más de 200 embarcaciones: unos 60 buques mercantes de distinto tamaño, que eran acompañados de una fuerza de la armada soviética formada por 20 transportes, un petrolero y numerosos barcos auxiliares. Como escolta estaban el crucero "Kirov" (en la fotografía bajo estas líneas), 9 destructores, 12 submarinos, 14 lanchas torpederas y otros barcos de guerra auxiliares. Entre ellos, había también unos 25 dragaminas, muchos de ellos obsoletos, que iban en vanguardia para tratar de abrir paso a través de los campos de minas.


Lo que ocurrió a continuación fue el mayor desastre naval ruso de la historia, peor incluso que la derrota sufrida contra los japoneses en Tsushima en el año 1905. El conocido como el "Dunkerque soviético" fue un desastre militar y humano de proporciones casi bíblicas. Fue una verdadera carnicería, una dantesca escena, con mercantes y barcos de guerra estallando a derecha e izquierda, aviones atacando desde arriba y minas, miles de minas acechando por doquier. Los barcos que componían la flota de evacuación tenían que salir por un estrecho canal hacia el cabo de Juminda. Dado que carecía de cobertura aérea, la enorme flota se hizo a la mar lentamente al abrigo de la oscuridad para evitar los ataques de la aviación germana.


Sin embargo, con las primeras luces del alba, los bombarderos Ju-88 de la Luftwaffe se cebaron con la flota hundiendo 5 barcos a lo largo de la mañana. Pero lo peor llegaría a partir de media tarde, cuando llegaron al área minada, insuficientemente despejada por los dragaminas. Hacia las 16:00 horas el vapor "Ella" fue el primero en tropezar con una mina y hundirse; inmediatamente después, la artillería costera alemana y finlandesa desataron una tormenta de fuego sobre la flota soviética, mientras la aviación nazi la atacaba sin descanso desde los cielos. Al final de la tarde se unieron a la fiesta las lanchas torpederas alemanes y finesas, que acabaron de desbaratar los esfuerzos por tratar de abrir paso a través de los campos de minas. Todo ello creo gran confusión, los dragaminas encargados de despejar el camino sufrieron daños a causa de minas a la deriva, así como los buques de guerra.  El gran transporte "Ivan Papanine" (3.374 tons.) se hundió con más de 3.000 personas a bordo. Hacia las 23.00 horas los soviéticos perdieron 3 destructores en el espacio de 15 minutos.


Finalmente, a medianoche, la flota ancló al norte de Vaindlo, en mitad del campo de minas. La Flota Roja del Báltico había perdido 5 destructores, 2 lanchas torpederas, 1 patrullera, 3 cazaminas, 3 submarinos, 2 lanchas cañoneras, 15 transportes de tropas y 2 barcos auxiliares. Además 2 destructores, 1 cazaminas, un líder de flotilla y otro transporte resultaron dañados. En la mañana del 29 de agosto, la flota continuó su camino, mientras los bombarderos alemanes la continuaban hostigando sin descanso.  Sin cobertura aérea, ni cañones antiaéreos (los buques de guerra no dieron protección a los mercantes ya que estaban ocupados por no encontrarse con minas a la deriva, y otros barcos rápidos como el crucero "Kirov" se alejaron de la zona) y posibilidad de maniobra limitada por los campos de minas, eran un blanco fácil. Los aviones alemanes aprovecharon para hundir otros 2 transportes militares y numerosos barcos civiles.


Finalmente, un total de 165 barcos, con más de 16.000 personas a bordo consiguió llegar, aunque algunos  dañados gravemente y muy maltrechos, a los puertos Konstradt y Leningrado durante la tarde del día 29 de agosto. Pero el coste había sido muy alto. Las minas, la artillería costera, las torpederas a motor alemanas y finesas y la Luftwaffe hundieron en total 65 barcos soviéticos, causando la muerte de unas 14.000 personas.

Fuentes:

"La Segunda Guerra Mundial" de Antony Beevor
http://www.elgrancapitan.org/foro/viewtopic.php?p=539468
http://ww2diario.blogspot.com.es/2011/08/la-evacuacion-de-tallinn-o-el-dunkerque.html
http://www.perogrullo.com/?p=1646
http://en.wikipedia.org/wiki/Soviet_evacuation_of_Tallinn

martes, 5 de febrero de 2013

Tarán: Los 'Kamikazes' Soviéticos

En las compases iniciales de la Operación Barbarroja, cuando los ejércitos alemanes y sus aliados avanzaban imparables hacia el corazón de Rusia, los mandos de la VVS (siglas de la Voyenno-Vozdushnye Silylas Fuerzas Aéreas Soviéticas), se vieron obligados a adoptar medidas desesperadas para tratar de frenar a las escuadrillas de la Luftwaffe que, al amparo de su abrumadora superioridad,  bombardeaban objetivos vitales en Moscú y otras ciudades.


De este modo se emitieron órdenes escritas para que los pilotos soviéticos, en caso de haber agotado sus municiones, el combustible o si el aparato sufría cualquier avería o problema,  embistiesen a los aviones atacantes para tratar de derribarlos. Como puede imaginarse, estas directivas suponían, en la mayoría de los casos, una sentencia de muerte para los pilotos soviéticos. Cientos de ellos perdieron la vida cuando estrellaron sus aviones contra los bombarderos alemanes. Estas maniobras cuasi-suicidas fueron las llamadas tácticas Tarán (“ariete” en ruso). Podéis ver las modalidades y forma de ejecutar dichas maniobras aquí.


Los primeros ataques Tarán tuvieron lugar en el primer día de la invasión alemana, ya que, según las cifras oficiales soviéticas, al menos 6 pilotos embistieron a aviones enemigos después de agotar sus municiones, estrellándose contra sus alas y fuselaje. La primera embestida de la guerra fue anunciada de forma concisa por un programa de radio de la capital soviética: “A las 05:15 horas del 22 de junio de 1941, cerca de 200 millas dentro de territorio ruso, el teniente de vuelo Líder Juvenil Leonid Butelin se estrelló contra un bombardero alemán Junkers Ju-88, cortándole la cola con la hélice de su caza”.  Otros 9 bombarderos alemanes fueron abatidos en ataques similares en los meses de julio y agosto. Así por ejemplo, el 2 de julio un Heinkel He-111 que realizaba una misión de reconocimiento fotográfico, fue derribado por un Yakovlev Yak-1 pilotado por el teniente Sergei Goshko, al lograr golpearle en la cola con el ala de su caza. El bombardero alemán derribado transportaba mapas, códigos e información de inteligencia de gran valor. Por su hazaña, Goshko recibió la Estrella de Oro de Héroe de la Unión Soviética.


A partir de julio Moscú se convirtió en el objetivo principal de los ataques aéreos alemanes. La Luftwaffe contaba para ese propósito con una gran fuerza formada por millares de aviones - incluyendo bombarderos como los Heinkel He-111, Junkers Ju-88 y Dornier Do-215 -. El primer ataque masivo contra la capital soviética fue lanzado en la noche del 22 de julio de 1941, con la participación de 220 bombarderos. Aquella fue la primera de una larga serie de batallas aéreas libradas en los cielos de Moscú en los meses siguientes, ya que entre los meses de julio y diciembre los alemanes lanzaron aproximadamente 120 raids contra la capital rusa. La eficaz defensa antiaérea soviética logró detener la mayor parte de aquellos ataques. Pero fue precisamente en las batallas aéreas en torno a Moscú donde se realizaron la mayor parte de los ataques Tarán de la guerra.


La noche del 6 de agosto tuvo lugar uno de aquellos combates. Aunque los pilotos de las escuadrillas encargadas de la defensa de la capital soviética no tenían experiencia en combate nocturno, al sonido de las alarmas antiaéreas saltaron a las cabinas de sus cazas y comenzaron a despegar en la oscuridad con la orden de interceptar a los bombarderos enemigos. Uno de aquellos cazas era un Polikarpov I-16 pilotado por el teniente Viktor Talalikhin. Volando a 4.500 metros, el piloto soviético divisó un bombardero enemigo Heinkel He-111  abriendo fuego sobre él con las ametralladoras de su caza y alcanzándolo en uno de sus motores. El bombardero alemán, con el motor incendiado, inició una maniobra evasiva, descendiendo y cambiando de rumbo bruscamente, pero no logró deshacerse de Talalikhin, que siguió disparando hasta agotar la munición.


Aunque estaba desarmado, se negó a abandonar a su presa y continuó la persecución. Inesperadamente, una ametralladora del bombardero abrió fuego y alcanzó al piloto ruso en un brazo, pero éste aceleró al máximo y se estrelló contra el He-111, que se precipitó a tierra envuelto en llamas. Pero el caza soviético también comenzó a caer sin control, y Talalikhin tuvo que saltar en paracaídas, acabando en un lago poco profundo de donde fue rescatado por unos campesinos. Aquel fue el primer ataque Tarán nocturno de la guerra. Viktor Talalikhin fue condecorado con la Estrella de Oro de Héroe de la Unión Soviética, y su hazaña fue ampliamente difundida por la prensa y la propaganda soviética (en la imagen superior un sello conmemorativo de su hazaña). En los meses siguientes derribó otros 5 aviones alemanes. Murió el 27 de octubre de 1941, en un combate aéreo librado contra 3 cazas Messerschmitt Bf-109.


En octubre los alemanes realizaron más de 2.000 salidas contra la capital soviética, llegando a bombardear hasta el mismísimo Kremlin. Los ataques Tarán (en la fotografía de arriba un cartel propagandístico alusivo a tales ataques) continuaban sin descanso. Los soviéticos tenían que recurrir incluso a sus aviones más viejos, que no eran rivales para los modernos aparatos alemanes. El 7 de octubre un anticuado biplano Polikarpov R-5 pilotado por el teniente Ivan Denisov embistió frontalmente a un Henschel Hs-129. Ambos aviones se estrellaron, pero el aviador soviético logró sobrevivir saltando en paracaídas. A partir de 1942 la relación de fuerzas en los cielos rusos comenzó a cambiar, y las embestidas de los pilotos soviéticos se hicieron cada vez más esporádicas. El último ataque Tarán en la defensa de Moscú tuvo lugar el 2 de junio de 1943, cuando un MiG-3 pilotado por el teniente Gennady Sirishikov seccionó con su hélice la cola de un bombardero alemán Junkers Ju-88.


Pero la capital rusa no fue el único frente en el que los soviéticos recurrieron a las embestidas. En Murmansk, en el ártico ruso, el piloto Alexei Khlobystov reclamó el derribo de dos aviones alemanes (un Bf-109 y un Bf-110) en ataques Tarán el mismo día, el 8 de abril de 1942, y otro más (otro Bf-109) el 14 de mayo. Pero este último, en el que además perdió su avión, un Curtiss P-40 'Warhawk' de fabricación estadounidense (en la imagen sobre este párrafo en la que Khlobystov muestra su destrozado fuselaje tras realizar unos de esos ataques), es como mínimo dudoso, ya que ese día los alemanes no sufrieron ninguna pérdida en el sector en el que se encontraba el piloto soviético.


Oficialmente, las órdenes rusas de ataques en embestida cesaron en septiembre de 1944. Para entonces los pilotos soviéticos dominaban los cielos y pocos aviones de la Luftwaffe se aventuraban fuera del territorio aún ocupado por los alemanes. No obstante, se siguieron dando casos aislados prácticamente hasta el final de la guerra. Así, el 18 de marzo de 1945 Piotr Kozachenko (en la imagen superior), Héroe de la Unión Soviética con 12 derribos, fue alcanzado por un avión enemigo mientras escoltaba a unos bombarderos Petlyakov PE-2. El último mensaje que envió por radio fue: "Me han dado, voy a efectuar un Tarán". No se sabe si tuvo éxito.


Las órdenes soviéticas de embestir a los aviones enemigos no se hicieron públicas hasta tres décadas después del fin de la guerra. Sin embargo, no eran un secreto. Muchos de aquellos pilotos se convirtieron en héroes, recibieron las más altas condecoraciones, y en ocasiones fueron entrevistados por la prensa. Algunas de sus hazañas fueron conocidas incluso en Estados Unidos a través de la revista Life. Y por supuesto en Alemania. Las tripulaciones de la Luftwaffe que eran destinadas al frente oriental pronto comprobaban que los rumores que circulaban sobre las tácticas cuasi-suicidas soviéticas eran ciertas.


Se suponía que los ataques Tarán eran un recurso de última instancia para los pilotos rusos. En las primeras semanas y meses de la invasión la VVS no era rival para la todopoderosa aviación nazi. Generalmente los aviones alemanes eran tecnológicamente superiores y sus pilotos tenían la ventaja de contar ya con una importante experiencia en combate. Las directivas de guerra soviéticas especificaban cuándo tenían que recurrir sus pilotos a estas embestidas. Por ejemplo, una directiva dirigida a los pilotos del 6 º Cuerpo Aéreo, a cargo de la defensa de Moscú, explicaba: “Si las ametralladoras se encasquillan, si los cartuchos se gastan antes de tiempo, si el enemigo se dirige contra un objetivo de importancia para el Estado, se deberá atacar y destruir al enemigo con una embestida”. Según esta directiva, los pilotos no eran enviados a misiones suicidas: “Embestir al enemigo es un acto de supremo heroísmo y valentía, pero no es un acto de autosacrificio”. Y añadía: “El piloto debe saber cómo embestir”, una afirmación que era seguida por cuatro páginas en las que se explicaban las distintas técnicas de embestida.


En palabras del Mariscal Jefe de la Fuerza Aérea Soviética, Alexander Novikov (en la fotografía de aquí arriba) “cualquier técnica de combate aéreo exige valentía, coraje y habilidad por parte del piloto. Pero un ataque Taràn exige incalculablemente más a un piloto. El Tarán precisa, en primer lugar, de disposición para el sacrificio. Es una prueba de lealtad al pueblo, a los ideales de la Patria”. También defendía la importancia de las embestidas en un sentido puramente táctico. Como explicó después de la guerra: “El miedo de los pilotos enemigos a nuestras embestidas dio a los nuestros muchas ventajas, como mayores posibilidades de maniobra, y ayudó a impulsar su creciente superioridad en tácticas de combate aéreo”. El as soviético Alexander Pokryshkin (en la fotografía bajo este párrafo), que derribó oficialmente 59 aviones y terminó la guerra como mariscal del aire, también defendió las tácticas Tarán: “Un ataque de embestida es un arma para pilotos con nervios de acero. En la defensa de Moscú, este método fue justamente necesario. A distancias cortas, detrás de la cola de un bombardero enemigo, nuestro caza era invulnerable. Se metía en la zona muerta de fuego enemigo, se acercaba más y le seccionaba una parte de la cola o de un ala”. 


Los que sobrevivieron a los ataques Tarán al comienzo de la guerra pudieron enseñar más tarde a otros pilotos sus tácticas de embestida. Pero un número imposible de calcular no tuvo esa suerte. En los informes oficiales se explicaba que los pilotos sobrevivían si eran capaces de saltar en paracaídas o si se las arreglaban para aterrizar con sus cazas dañados, aunque no se mencionaba que en muchas ocasiones los aviones eran incontrolables después de la colisión con el aparato enemigo y en la mayoría de los casos estaban condenados. Según las cifras oficiales “únicamente” murió el 37% de los pilotos que efectuaron un ataque Tarán. Hubo incluso casos de pilotos que realizaron varias embestidas en el transcurso de un mismo combate aéreo y sobrevivieron para contarlo.

Fuentes:

http://nonsei2gm.blogspot.com.es/2012/12/taran.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Tar%C3%A1n
http://www.forosegundaguerra.com/viewtopic.php?t=3499
http://www.halconesrojos.com/articulos/taran/taran.htm

miércoles, 30 de enero de 2013

Testimonios de la 2ª Guerra Mundial (33)


"Vimos muchas veces los restos de un prisionero torturado y no era agradable de ver. Los japoneses los torturaban intensamente. Les arrancaban las uñas, los castraban, cosas así. Teníamos una enfermera inglesa, yo diría que la violaron 5 o 6 veces antes de dejarla ir, y estaba muerta cuando la encontramos. Te torturaban hasta que les dabas la posición de tus tropas. Oíamos gritar a los prisioneros. Si era para que nosotros los oyéramos, no lo sé, pero oíamos los gritos de los prisioneros de guerra."

Soldado del 14º Ejército Anglo-Indio en Birmania

Fuente: "Un Mundo en Guerra: Historia Oral de la Segunda Guerra Mundial" de Richard Holmes

lunes, 28 de enero de 2013

Citas Célebres de la 2ª Guerra Mundial (59)



"Si hubiera que decir que estos hombres no son culpables, sería tan cierto como decir que no ha habido guerra, que no ha habido muertos, que no ha habido crimen".

Robert H. Jackson - Juez norteamericano y Fiscal Jefe durente el juicio principal de los Procesos de Nuremberg, pronunciando su alegato final