jueves, 28 de febrero de 2013

Testimonios de la 2ª Guerra Mundial (34)


"Vivimos como dioses en Francia. Si necesitamos carne, se sacrifica una vaca de la que solo se toman las mejores partes, y el resto se descarta. Hay muchas cosas en abundancia: espárragos, naranjas, lechugas, nueces, cacao, café, mantequilla, jamón, chocolate, vino espumoso, vino, licores, cerveza, tabaco, puros y cigarrillos, así como juegos completos de ropa blanca. Como nuestro avance se realiza en largas marchas por etapas, perdemos contacto con nuestras unidades. Con el fusil en mano, irrumpimos en las casas para saciar el hambre. Horrible ¿no os parece? Pero uno se acostumbra a todo. Gracias a Dios que en nuestra patria no se vive en estas condiciones".

Soldado alemán de la 269ª División de Infantería, en una carta dirigida a los suyos y fechada el 20 de mayo de 1940, durante la invasión de Francia

Fuentes:
"La Segunda Guerra Mundial" de Antony Beevor

miércoles, 27 de febrero de 2013

Citas Célebres de la 2ª Guerra Mundial (60)




"Durante los primeros seis o doce meses de guerra contra los Estados Unidos y Gran Bretaña, causaré estragos en todos sus flancos y conquistaré una victoria tras otra. Después...no tengo esperanzas de ganar."

Isoroku Yamamoto - Almirante y comandante en jefe de la Flota Combinada de la Armada Imperial Japonesa



miércoles, 20 de febrero de 2013

Citas Literarias (7)

"Cualquier soldado alemán que mostrara compasión por los sufrimientos de los prisioneros soviéticos era objeto de burla por parte de sus compañeros. La inmensa mayoría de ellos consideraba a los cientos de miles de prisioneros poco más que alimañas. Las lamentables condiciones de suciedad en las que se hallaban, como consecuencia del trato recibido, no hacían más que reforzar los prejuicios inspirados por la propaganda de los últimos ocho años. De ese modo, las víctimas eran deshumanizadas como si aquello fuera el cumplimiento de un profecía. Un soldado encargado de la vigilancia de una columna de prisioneros soviéticos escribía a su casa que estos comían "hierba como si fueran ganado". Y cuando pasaban por delante de un campo de patatas, "se tiran al suelo, cavan con las uñas y se las comen crudas". A pesar de que el elemento fundamental de la Operación Barbarroja según los encargados de su planificación habían sido las batallas de envolvimiento, las autoridades militares alemanas habían hecho deliberadamente muy poco para prepararse para la captura masiva de prisioneros. Cuantos más murieran por abandono, menos bocas habría que alimentar.

Un prisionero de guerra francés describía la llegada de un grupo de soldados soviéticos a un campo de la Wehrmacht en territorio del Gobierno General en los siguientes términos: "Los rusos llegaban en filas, de cinco en cinco, cogidos del brazo, pues ninguno podía caminar por sí solo; 'esqueletos ambulantes' es la única descripción que les habría cuadrado. El color de su rostro no era ni siquiera amarillo, sino verdoso. Casi todos llevaban los ojos semicerrados, como si no tuvieran fuerza para fijar la vista en nada. Caían por filas, cinco hombres a la vez. Los alemanes se precipitaban sobre ellos y los golpeaban con las culatas de sus fusiles y con látigos".

Posteriormente los oficiales alemanes intentaron atribuir el trato dispensado a los tres millones de prisioneros de guerra capturados en el mes de octubre a la falta de tropas para vigilarlos y a la escasez de medios de transporte para asegurar su alimentación. Sin embargo, miles de prisioneros del Ejército Rojo murieron durante las marchas forzadas simplemente porque la Wehrmacht no quiso que ni sus vehículos ni sus trenes se "infectaran" con la presencia de aquella masa de hombres "malolientes". No habían sido preparados campos de prisioneros de ningún tipo, de modo que decenas de millares de ellos fueron amontonados como ganado a la intemperie en recintos vallados con alambre de espino. Apenas se les daba de comer y de beber. Todo ello formaba parte del Plan Hambre diseñado por los nazis para exterminar a treinta millones de ciudadanos soviéticos y acabar así con el problema de "superpoblación" de los territorios ocupados. Los heridos eran dejados al cuidado de los doctores del Ejército Rojo, a quienes por lo demás se privaba de todo tipo de suministros médicos. Cuando los guardias alemanes arrojaban por encima de las alambradas cantidades totalmente insuficientes de pan, se divertían mirando cómo los hombres se peleaban por él. Solo en 1941 murieron de hambre, de enfermedad o de exposición a la intemperie más de dos millones de prisioneros soviéticos".

Antony Beevor - "La Segunda Guerra Mundial" (págs.295-297)

lunes, 18 de febrero de 2013

El "Muroc Maru"

En el año 1943, las Fuerzas Aéreas del Ejército de los EE.UU. (USAAF) terminaron el montaje e instalación de una curiosa y enorme estructura en los terrenos de la Base Aérea de Muroc, al norte de Los Angeles, California (en los terrenos que hoy constituyen la enorme Base Aérea 'Edwards'). 


Situada en mitad del desierto de Mojave, en un extremo de Rogers Dry Lake, la estructura estaba construida a base de madera y alambre, recubierta después con tela asfáltica y plumas de pollo. Tenía la forma y apariencia de un crucero pesado de la Armada Imperial Japonesa de la clase "Takao" y su nombre oficial era Army Air Foces Temporary Building (Target) T-799, aunque todo el mundo lo llamaba "Muroc Maru". 


Su propósito y finalidad era la servir como objetivo para misiones de entrenamiento de los pilotos de la 4ª Fuerza Aérea estadounidense, tanto en misiones de reconocimiento e identificación de objetivos, como de combate (ametrallamiento y bombardeo a baja cota) llevadas a cabo con diversos aviones, tanto cazas (P-38 "Lightning") como bombarderos (B-24 "Liberator" y B-25 "Mitchell"). 


El "Muroc Maru" tenía una longitud de casi 200 metros y su construcción costó la suma de 35.000 dólares. Para dar más realismo, se colocaron montones de arena a lo largo de la estructura, para simular olas del mar, y de hecho, debido a las tórridas temperaturas de la zona y al efecto óptico generado por el intenso calor, los pilotos tenían la sensación de que el "barco" estaba realmente navegando en mitad del mar (tal y como puede observarse en la fotografía bajo estas líneas). 


Más de un conductor que circuló por las carreteras que circundaban los terrenos de la base aérea quedó sorprendido al divisar en el horizonte un barco aparentemente varado en mitad del desierto. Allí permaneció hasta el año 1950, momento en el que se decidió desmantelarlo por suponer un peligro para el tráfico aéreo y por existir además en el interior de la estructura y en sus inmediaciones numerosos proyectiles sin estallar.

Fuentes:

http://historiassegundaguerramundial.wordpress.com/2013/02/02/muroc-maru/
http://wonderduck.mu.nu/the_muroc_maru
http://www.histomil.com/viewtopic.php?f=95&t=11927
http://en.wikipedia.org/wiki/Takao-class_cruiser

viernes, 15 de febrero de 2013

La Carga de la Caballería Polaca en Krojanty

Probablemente la imagen más famosa y persistentemente recordada en el tiempo de la invasión de Polonia por la Alemania nazi (1 de  septiembre de 1939) es la de un escuadrón de osados jinetes polacos cargando a caballo con sus lanzas y sables contra los panzer alemanes. Todo un símbolo de la desesperación de unas gentes valientes, pero abandonadas a su suerte por las potencias aliadas e impotentes ante una tecnología infinitamente superior. En mi caso, uno de los primeros y más vívidos recuerdos de mi infancia en relación con la Segunda Guerra Mundial, es la lectura de un viejo tebeo de "Hazañas Bélicas" en una de cuyas historias se mostraba este episodio. Si no recuerdo mal, uno de aquellos lanceros polacos, se abalanzaba contra un tanque y antes de caer abatido, liquidaba con su lanza a un tripulante del blindado - creo que uno de los ametralladores (o el conductor, quizás) - tras introducir, en una increíble demostración de puntería su lanza por una de las troneras del carro de combate.


Pues bien, la cuestión es que ese osado y suicida ataque nunca se produjo. Ese heroico episodio es uno de los tantos mitos y leyendas existentes en torno a la Segunda Guerra Mundial. No obstante, ello no parece haber menguado la popularidad de la leyenda, incluso entre algunos historiadores e investigadores supuestamente serios. Según el historiador Steven J. Zaloga, la historia parece tener su origen en los primeros días de la campaña, de la mano de corresponsales de guerra italianos destacados en el frente de Pomerania. Luego fue debidamente engrandecido, embellecido y transformado a su antojo por la poderosa propaganda nazi, siendo más atractivo en cada nueva versión de los hechos. También se ha dicho, de manera bastante insistente, que esa fue la última carga de caballería de la historia en un conflicto armado, a fin de pretender dejar sin argumentos a los defensores de la caballería, para dejar claro que la época del jinete había tocado a su fin, pero eso tampoco es cierto. Así a bote pronto, recuerdo un par de cargas de caballería más durante la Segunda Guerra Mundial - la del Regimiento "Savoia" italiano en Isbuschensky (Rusia) en agosto de 1942 y la del 26th Cavalry Regiment estadounidense en Morong (Filipinas) en febrero de 1942 - y lo cierto es que las unidades de caballería continuaron teniendo un papel importante durante la guerra (precisamente los alemanes las utilizaron a menudo en la lucha antipartisana).


La fuente original está en una escaramuza cerca de la aldea de Krojanty en la tarde del 1 de septiembre de 1939 (es decir, el mismo día de la invasión). El Corredor de Pomerania, (también llamado "corredor polaco")  uno de los principales objetivos de Hitler, ya que garantizaba el acceso al mar Báltico, estaba guardado por varias divisiones polacas de infantería y por la Brigada de Caballería "Pomorska". El área era indefendible, pero esas fuerzas estaban estacionadas ahí para impedir al menos que la Wehrmacht la tomase sin oposición, como había ocurrido en los Sudetes. Al estallar la guerra, esas tropas debían retirarse inmediatamente hacia el sur. Cubriendo el repliegue estaría el coronel Kazimierz Mastalerz (en la fotografía bajo estas líneas) con su 18º Regimiento de Lanceros Ulanos "Pomorskich" y unos regimientos de infantería.


A primera hora del 1 de septiembre, la 2ª y 20ª División de Infantería Motorizada del XIX Cuerpo de Ejército alemán al mando del general Heinz Guderian empezaron a presionar a las fuerzas polacas del bosque de Tuchola. La caballería y la infantería consiguieron  contenerlas hasta primera hora de la tarde, pero finalmente se vieron obligadas a retroceder. Al atardecer, estaba amenazado el empalme ferroviario y viario clave que había al otro lado del bosque, así que Mastarlerz ordenó que se rechazara a los alemanes a toda costa. El coronel polaco contaba con su propio regimiento, alguna infantería y las tanquetas de la brigada. Las tanquetas TK eran viejas y estaban muy gastadas, así que fueron dejadas con una parte del regimiento para que sostuvieran las posiciones. Dos escuadrones de lanceros, unos 250 hombres, montaron en sus caballos y empezaron a rodear el flanco germano para atacar por detrás.


A primera hora de la tarde habían localizado un batallón de infantería alemán expuesto en un claro del bosque de Tuchola. Los escuadrones de caballería polacos estaban a unos cientos de metros, por lo que era factible lanzar una carga a sable. En unos instantes, los dos escuadrones habían salido del bosque y caído sobre la atónita infantería enemiga, a la que lograron dispersar causandole unas 20 bajas, sin que los polacos tuvieran apenas pérdidas. Cuando los jinetes se estaban reagrupando, aparecieron en el lugar unos cuantos vehículos blindados ligeros alemanes - probablemente del tipo Schewerer Panzerspähwagen y Leichter Panzerspähwagen - armados con cañones automáticos de 20 mm y ametralladoras, y abrieron fuego de inmediato sobre los jinetes polacos, que totalmente expuestos, empezaron a galopar intentando llegar al abrigo de una colina cercana. El propio coronel Mastarlerz y su estado mayor cayeron muertos, y las bajas fueron terribles (se habla de unos 20 muertos y otros 60 heridos o prisioneros, es decir, los dos escuadrones de la caballería polaca intervinientes en la escaramuza perdieron un tercio de sus jinetes). Sin embargo, gracias a su decidida acción los lanceros consiguieron ganar tiempo para la retirada de dos batallones polacos que estaban siendo atacados en la cercana batalla de Chojnice.


La evidencia de esta matanza fue descubierta al día siguiente por unos corresponsales de guerra italianos, a quienes unos soldados alemanes dijeron que aquello era consecuencia de que los jinetes polacos habían cargado contra los carros de combate. Los alemanes, impresionados por el fuerte y osado ataque, se las arreglaron para transformar una derrota táctica en una victoria propagandística, presentando así el ejército polaco como obsoleto y caduco. Y así nació la leyenda. Lo que ya no interesó tanto resaltar a los nazis fue que esa misma tarde Guderian tuviese que intervenir personalmente para impedir que el comandante de la 20ª División de Infantería Motorizada alemana retirase dicha unidad "frente a una intensa presión de caballería". Semejante presión procedía de ese mismo 18º Regimiento de Lanceros Ulanos, una unidad que había perdido el 60% de sus efectivos en los combates de ese día y cuyo tamaño no era ni el 10% de la unidad alemana a la que estaban empujando.


Los polacos también aceptaron la mentira pues ensalzaba el valor de su caballería, que dicho sea de paso, fueron las unidades del ejército polaco que más problemas dieron a los alemanes en su avance (incluso, llegaron a derrotarles en la batalla de Mokra). Eso sí, los enfrentamientos entre la caballería polaca y las unidades blindadas germanas se produjeron con los jinetes polacos luchando a pie, o atrincherados en posiciones fijas (más el apoyo de tanquetas, blindados y artillería), es decir, como infantería, y utilizando sólo la caballería para desplazarse rápidamente a otros lugares del frente. Pero todos sabemos el gran valor que tienen los símbolos y lo de las lanzas contra los tanques es una imagen muy poderosa sobre un pueblo que fue abandonado a su suerte cuando se vieron atacados por la tiranía y la sinrazón.


Fuentes:

Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: "El Ejército Polaco" de Stephen J. Zaloga
http://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Krojanty
http://www.abc.es/20120831/archivo/abci-caballeria-polaca-contra-tanques-201208301625.html
http://comprenderelayer.wordpress.com/2008/07/26/caballeria-polaca-contra-panzers-alemanes/

miércoles, 13 de febrero de 2013

La Evacuación de Tallinn

Durante los primeros meses de la Operación Barbarroja (la invasión de la URSS lanzada por los alemanes y sus aliados el 22 de junio de 1941), el Grupo de Ejércitos Norte de la Wehrmacht bajo el mando del Generalfeldmarschall Wilhelm Ritter von Leeb avanzó rápida e inexorablemente a través de las Repúblicas Bálticas ocupadas por los soviéticos (Lituania, Estonia y Letonia) en dirección a Leningrado (la actual San Petersburgo). El 8 de agosto de 1941, el  Panzergruppe 4 del Generaloberst Erich Hoepner penetró entre las defensas soviéticas en el sector de Luga alcanzando después Novgorod. Los restos de los 8º y 27º Ejércitos Soviéticos, quedaron de esa manera aislados al oeste del Lago Peipus y la única vía de escape fue replegarse hacia Tallinn, la capital de Estonia, donde quedaron cercados por los ejércitos alemanes.


Una gran parte de la Flota del Báltico "Bandera Roja" (Krasnoznamyonnyy Baltiyskiy Flot, KBF), más de 200 buques, quedó también encerrada en el puerto de la capital estonia. Inicialmente, Stalin se negó a permitir la evacuación por mar a Kronstadt, en el Golfo de Finlandia, de los defensores soviéticos, insistiendo en resistir a toda costa. El 17 de agosto la defensa de la bolsa de Tallinn fue confiada al Almirante Vladimir Tributs, el cual disponía de unos 20.000 hombres (4.000 soldados del Ejército de Tierra, 8.000 marineros de unidades de la flota y unos 8.000 milicianos) para formar el esquelético 10º Cuerpo de Ejército encargado de la defensa del perímetro de la ciudad.


Para cuando el dictador soviético quiso cambiar de opinión, ya era demasiado tarde para llevar a cabo una retirada ordenada. Intuyendo que los soviéticos tratarían de romper el cerco por mar, entre el 9 y el 23 de agosto, la Kriegsmarine y sus aliados de la Marina Finlandesa habían sembrado un gigantesco y tupido campo de minas en las aguas cercanas a la península de Juminda. Los dragaminas soviéticos comenzaron a intentar abrir un pasillo para sus convoys a través de los campos de minas, por lo que, a fin de evitarlo, los alemanes  destacaron en esa zona una batería de cañones de 150 mm y la armada finesa desplegó a su 2ª Flotilla de lanchas torpederas. Al mismo tiempo, la 3ª Flotilla de lanchas torpederas (S-Boots) alemana quedó concentrada a la altura de Helsinki y los bombarderos bimotores Junkers Ju-88 del Fliegergruppe 806 con base en Estonia fueron puestos en alerta.


Tributs decidió primero evacuar por mar a todos los heridos, así como a todos los habitantes que no pudieran participar en la defensa de la ciudad, también a algunas unidades de los 8º y 27º Ejércitos Soviéticos que se habían replegado hacia la capital estonia. El buque de transporte "Baltika" aunque dañado por una mina magnética logró evacuar 3.500 personas hasta Kronstadt, sin embargo el "Siberia" menos afortunado fue hundido por los bombarderos del Fliegergruppe 806. Sin embargo, antes de que el navío zozobrara, más de 3.000 pasajeros fueron transbordados a pequeñas embarcaciones que se acercaron para prestar socorro. La línea del frente se acercaba cada vez más hacia la ciudad, sobre la cual la artillería pesada alemana comenzó a disparar de manera inmisericorde.


El 19 de agosto los alemanes lanzaron su asalto final sobre Tallinn. A pesar de la dramática situación, el almirante Tributs consiguió mantener una apariencia de tranquilidad y orden entre las tropas que se habían replegado hacia la bolsa, pero la evacuación no podía esperar. El día 23 de agosto el crucero "Kirov" y el destructor "Leningrad" dispararon su artillería contra las tropas alemanas, las cuales respondieron disparando con piezas de gran calibre. Más de 600 obuses fueron disparados sobre los navíos rusos y el recinto portuario. El 25 de agosto, los destructores "Gordyi" y "Smetlivyi" procedieron a tender cortinas de humo para tratar de ocultar el embarque de tropas. Sin embargo, el hecho de que los soviéticos no contaran con protección aérea para cubrir la evacuación, unido al pesado fuego de la artillería y de los ataques de la Luftwaffe, provocó que al menos un millar de personas que pretendían embarcar resultaran muertas en el mismo puerto.


El día 26 de agosto más de 90 buques con entre 25.000 y 28.000 personas a bordo y miles de toneladas de armas y material militar e industrial ya estaban preparados para abandonar el puerto, con sus respectivos buques de escolta de la armada soviética.  Finalmente, la noche del 27 de agosto, mientras las tropas germanas entraban en Tallinn, tres grandes convoys llevando al grueso de las tropas evacuadas abandonaban el puerto estonio, mientras un cuarto lo hizo en embarcaciones menores. Muchos otros pequeños buques navegaron en solitario, agregándose en ocasiones a un convoy o a otro, por lo que hay cierta confusión en la composición de los mismos según las fuentes.


La improvisada flota encargada de llevar a cabo la evacuación estaba formada por más de 200 embarcaciones: unos 60 buques mercantes de distinto tamaño, que eran acompañados de una fuerza de la armada soviética formada por 20 transportes, un petrolero y numerosos barcos auxiliares. Como escolta estaban el crucero "Kirov" (en la fotografía bajo estas líneas), 9 destructores, 12 submarinos, 14 lanchas torpederas y otros barcos de guerra auxiliares. Entre ellos, había también unos 25 dragaminas, muchos de ellos obsoletos, que iban en vanguardia para tratar de abrir paso a través de los campos de minas.


Lo que ocurrió a continuación fue el mayor desastre naval ruso de la historia, peor incluso que la derrota sufrida contra los japoneses en Tsushima en el año 1905. El conocido como el "Dunkerque soviético" fue un desastre militar y humano de proporciones casi bíblicas. Fue una verdadera carnicería, una dantesca escena, con mercantes y barcos de guerra estallando a derecha e izquierda, aviones atacando desde arriba y minas, miles de minas acechando por doquier. Los barcos que componían la flota de evacuación tenían que salir por un estrecho canal hacia el cabo de Juminda. Dado que carecía de cobertura aérea, la enorme flota se hizo a la mar lentamente al abrigo de la oscuridad para evitar los ataques de la aviación germana.


Sin embargo, con las primeras luces del alba, los bombarderos Ju-88 de la Luftwaffe se cebaron con la flota hundiendo 5 barcos a lo largo de la mañana. Pero lo peor llegaría a partir de media tarde, cuando llegaron al área minada, insuficientemente despejada por los dragaminas. Hacia las 16:00 horas el vapor "Ella" fue el primero en tropezar con una mina y hundirse; inmediatamente después, la artillería costera alemana y finlandesa desataron una tormenta de fuego sobre la flota soviética, mientras la aviación nazi la atacaba sin descanso desde los cielos. Al final de la tarde se unieron a la fiesta las lanchas torpederas alemanes y finesas, que acabaron de desbaratar los esfuerzos por tratar de abrir paso a través de los campos de minas. Todo ello creo gran confusión, los dragaminas encargados de despejar el camino sufrieron daños a causa de minas a la deriva, así como los buques de guerra.  El gran transporte "Ivan Papanine" (3.374 tons.) se hundió con más de 3.000 personas a bordo. Hacia las 23.00 horas los soviéticos perdieron 3 destructores en el espacio de 15 minutos.


Finalmente, a medianoche, la flota ancló al norte de Vaindlo, en mitad del campo de minas. La Flota Roja del Báltico había perdido 5 destructores, 2 lanchas torpederas, 1 patrullera, 3 cazaminas, 3 submarinos, 2 lanchas cañoneras, 15 transportes de tropas y 2 barcos auxiliares. Además 2 destructores, 1 cazaminas, un líder de flotilla y otro transporte resultaron dañados. En la mañana del 29 de agosto, la flota continuó su camino, mientras los bombarderos alemanes la continuaban hostigando sin descanso.  Sin cobertura aérea, ni cañones antiaéreos (los buques de guerra no dieron protección a los mercantes ya que estaban ocupados por no encontrarse con minas a la deriva, y otros barcos rápidos como el crucero "Kirov" se alejaron de la zona) y posibilidad de maniobra limitada por los campos de minas, eran un blanco fácil. Los aviones alemanes aprovecharon para hundir otros 2 transportes militares y numerosos barcos civiles.


Finalmente, un total de 165 barcos, con más de 16.000 personas a bordo consiguió llegar, aunque algunos  dañados gravemente y muy maltrechos, a los puertos Konstradt y Leningrado durante la tarde del día 29 de agosto. Pero el coste había sido muy alto. Las minas, la artillería costera, las torpederas a motor alemanas y finesas y la Luftwaffe hundieron en total 65 barcos soviéticos, causando la muerte de unas 14.000 personas.

Fuentes:

"La Segunda Guerra Mundial" de Antony Beevor
http://www.elgrancapitan.org/foro/viewtopic.php?p=539468
http://ww2diario.blogspot.com.es/2011/08/la-evacuacion-de-tallinn-o-el-dunkerque.html
http://www.perogrullo.com/?p=1646
http://en.wikipedia.org/wiki/Soviet_evacuation_of_Tallinn

martes, 5 de febrero de 2013

Tarán: Los 'Kamikazes' Soviéticos

En las compases iniciales de la Operación Barbarroja, cuando los ejércitos alemanes y sus aliados avanzaban imparables hacia el corazón de Rusia, los mandos de la VVS (siglas de la Voyenno-Vozdushnye Sily, las Fuerzas Aéreas Soviéticas), se vieron obligados a adoptar medidas desesperadas para tratar de frenar a las escuadrillas de la Luftwaffe que, al amparo de su abrumadora superioridad,  bombardeaban objetivos vitales en Moscú y otras ciudades.


De este modo se emitieron órdenes escritas para que los pilotos soviéticos, en caso de haber agotado sus municiones, el combustible o si el aparato sufría cualquier avería o problema,  embistiesen a los aviones atacantes para tratar de derribarlos. Como puede imaginarse, estas directivas suponían, en la mayoría de los casos, una sentencia de muerte para los pilotos soviéticos. Cientos de ellos perdieron la vida cuando estrellaron sus aviones contra los bombarderos alemanes. Estas maniobras cuasi-suicidas fueron las llamadas tácticas Tarán (“ariete” en ruso). Podéis ver las modalidades y forma de ejecutar dichas maniobras aquí.


Los primeros ataques Tarán tuvieron lugar en el primer día de la invasión alemana, ya que, según las cifras oficiales soviéticas, al menos 6 pilotos embistieron a aviones enemigos después de agotar sus municiones, estrellándose contra sus alas y fuselaje. La primera embestida de la guerra fue anunciada de forma concisa por un programa de radio de la capital soviética: “A las 05:15 horas del 22 de junio de 1941, cerca de 200 millas dentro de territorio ruso, el teniente de vuelo Líder Juvenil Leonid Butelin se estrelló contra un bombardero alemán Junkers Ju-88, cortándole la cola con la hélice de su caza”.  Otros 9 bombarderos alemanes fueron abatidos en ataques similares en los meses de julio y agosto. Así por ejemplo, el 2 de julio un Heinkel He-111 que realizaba una misión de reconocimiento fotográfico, fue derribado por un Yakovlev Yak-1 pilotado por el teniente Sergei Goshko, al lograr golpearle en la cola con el ala de su caza. El bombardero alemán derribado transportaba mapas, códigos e información de inteligencia de gran valor. Por su hazaña, Goshko recibió la Estrella de Oro de Héroe de la Unión Soviética.


A partir de julio Moscú se convirtió en el objetivo principal de los ataques aéreos alemanes. La Luftwaffe contaba para ese propósito con una gran fuerza formada por millares de aviones - incluyendo bombarderos como los Heinkel He-111, Junkers Ju-88 y Dornier Do-215 -. El primer ataque masivo contra la capital soviética fue lanzado en la noche del 22 de julio de 1941, con la participación de 220 bombarderos. Aquella fue la primera de una larga serie de batallas aéreas libradas en los cielos de Moscú en los meses siguientes, ya que entre los meses de julio y diciembre los alemanes lanzaron aproximadamente 120 raids contra la capital rusa. La eficaz defensa antiaérea soviética logró detener la mayor parte de aquellos ataques. Pero fue precisamente en las batallas aéreas en torno a Moscú donde se realizaron la mayor parte de los ataques Tarán de la guerra.


La noche del 6 de agosto tuvo lugar uno de aquellos combates. Aunque los pilotos de las escuadrillas encargadas de la defensa de la capital soviética no tenían experiencia en combate nocturno, al sonido de las alarmas antiaéreas saltaron a las cabinas de sus cazas y comenzaron a despegar en la oscuridad con la orden de interceptar a los bombarderos enemigos. Uno de aquellos cazas era un Polikarpov I-16 pilotado por el teniente Viktor Talalikhin. Volando a 4.500 metros, el piloto soviético divisó un bombardero enemigo Heinkel He-111  abriendo fuego sobre él con las ametralladoras de su caza y alcanzándolo en uno de sus motores. El bombardero alemán, con el motor incendiado, inició una maniobra evasiva, descendiendo y cambiando de rumbo bruscamente, pero no logró deshacerse de Talalikhin, que siguió disparando hasta agotar la munición.


Aunque estaba desarmado, se negó a abandonar a su presa y continuó la persecución. Inesperadamente, una ametralladora del bombardero abrió fuego y alcanzó al piloto ruso en un brazo, pero éste aceleró al máximo y se estrelló contra el He-111, que se precipitó a tierra envuelto en llamas. Pero el caza soviético también comenzó a caer sin control, y Talalikhin tuvo que saltar en paracaídas, acabando en un lago poco profundo de donde fue rescatado por unos campesinos. Aquel fue el primer ataque Tarán nocturno de la guerra. Viktor Talalikhin fue condecorado con la Estrella de Oro de Héroe de la Unión Soviética, y su hazaña fue ampliamente difundida por la prensa y la propaganda soviética (en la imagen superior un sello conmemorativo de su hazaña). En los meses siguientes derribó otros 5 aviones alemanes. Murió el 27 de octubre de 1941, en un combate aéreo librado contra 3 cazas Messerschmitt Bf-109.


En octubre los alemanes realizaron más de 2.000 salidas contra la capital soviética, llegando a bombardear hasta el mismísimo Kremlin. Los ataques Tarán (en la fotografía de arriba un cartel propagandístico alusivo a tales ataques) continuaban sin descanso. Los soviéticos tenían que recurrir incluso a sus aviones más viejos, que no eran rivales para los modernos aparatos alemanes. El 7 de octubre un anticuado biplano Polikarpov R-5 pilotado por el teniente Ivan Denisov embistió frontalmente a un Henschel Hs-129. Ambos aviones se estrellaron, pero el aviador soviético logró sobrevivir saltando en paracaídas. A partir de 1942 la relación de fuerzas en los cielos rusos comenzó a cambiar, y las embestidas de los pilotos soviéticos se hicieron cada vez más esporádicas. El último ataque Tarán en la defensa de Moscú tuvo lugar el 2 de junio de 1943, cuando un MiG-3 pilotado por el teniente Gennady Sirishikov seccionó con su hélice la cola de un bombardero alemán Junkers Ju-88.


Pero la capital rusa no fue el único frente en el que los soviéticos recurrieron a las embestidas. En Murmansk, en el ártico ruso, el piloto Alexei Khlobystov reclamó el derribo de dos aviones alemanes (un Bf-109 y un Bf-110) en ataques Tarán el mismo día, el 8 de abril de 1942, y otro más (otro Bf-109) el 14 de mayo. Pero este último, en el que además perdió su avión, un Curtiss P-40 'Warhawk' de fabricación estadounidense (en la imagen sobre este párrafo en la que Khlobystov muestra su destrozado fuselaje tras realizar unos de esos ataques), es como mínimo dudoso, ya que ese día los alemanes no sufrieron ninguna pérdida en el sector en el que se encontraba el piloto soviético.


Oficialmente, las órdenes rusas de ataques en embestida cesaron en septiembre de 1944. Para entonces los pilotos soviéticos dominaban los cielos y pocos aviones de la Luftwaffe se aventuraban fuera del territorio aún ocupado por los alemanes. No obstante, se siguieron dando casos aislados prácticamente hasta el final de la guerra. Así, el 18 de marzo de 1945 Piotr Kozachenko (en la imagen superior), Héroe de la Unión Soviética con 12 derribos, fue alcanzado por un avión enemigo mientras escoltaba a unos bombarderos Petlyakov PE-2. El último mensaje que envió por radio fue: "Me han dado, voy a efectuar un Tarán". No se sabe si tuvo éxito.


Las órdenes soviéticas de embestir a los aviones enemigos no se hicieron públicas hasta tres décadas después del fin de la guerra. Sin embargo, no eran un secreto. Muchos de aquellos pilotos se convirtieron en héroes, recibieron las más altas condecoraciones, y en ocasiones fueron entrevistados por la prensa. Algunas de sus hazañas fueron conocidas incluso en Estados Unidos a través de la revista Life. Y por supuesto en Alemania. Las tripulaciones de la Luftwaffe que eran destinadas al frente oriental pronto comprobaban que los rumores que circulaban sobre las tácticas cuasi-suicidas soviéticas eran ciertas.


Se suponía que los ataques Tarán eran un recurso de última instancia para los pilotos rusos. En las primeras semanas y meses de la invasión la VVS no era rival para la todopoderosa aviación nazi. Generalmente los aviones alemanes eran tecnológicamente superiores y sus pilotos tenían la ventaja de contar ya con una importante experiencia en combate. Las directivas de guerra soviéticas especificaban cuándo tenían que recurrir sus pilotos a estas embestidas. Por ejemplo, una directiva dirigida a los pilotos del 6 º Cuerpo Aéreo, a cargo de la defensa de Moscú, explicaba: “Si las ametralladoras se encasquillan, si los cartuchos se gastan antes de tiempo, si el enemigo se dirige contra un objetivo de importancia para el Estado, se deberá atacar y destruir al enemigo con una embestida”. Según esta directiva, los pilotos no eran enviados a misiones suicidas: “Embestir al enemigo es un acto de supremo heroísmo y valentía, pero no es un acto de autosacrificio”. Y añadía: “El piloto debe saber cómo embestir”, una afirmación que era seguida por cuatro páginas en las que se explicaban las distintas técnicas de embestida.


En palabras del Mariscal Jefe de la Fuerza Aérea Soviética, Alexander Novikov (en la fotografía de aquí arriba) “cualquier técnica de combate aéreo exige valentía, coraje y habilidad por parte del piloto. Pero un ataque Taràn exige incalculablemente más a un piloto. El Tarán precisa, en primer lugar, de disposición para el sacrificio. Es una prueba de lealtad al pueblo, a los ideales de la Patria”. También defendía la importancia de las embestidas en un sentido puramente táctico. Como explicó después de la guerra: “El miedo de los pilotos enemigos a nuestras embestidas dio a los nuestros muchas ventajas, como mayores posibilidades de maniobra, y ayudó a impulsar su creciente superioridad en tácticas de combate aéreo”. El as soviético Alexander Pokryshkin (en la fotografía bajo este párrafo), que derribó oficialmente 59 aviones y terminó la guerra como mariscal del aire, también defendió las tácticas Tarán: “Un ataque de embestida es un arma para pilotos con nervios de acero. En la defensa de Moscú, este método fue justamente necesario. A distancias cortas, detrás de la cola de un bombardero enemigo, nuestro caza era invulnerable. Se metía en la zona muerta de fuego enemigo, se acercaba más y le seccionaba una parte de la cola o de un ala”. 


Los que sobrevivieron a los ataques Tarán al comienzo de la guerra pudieron enseñar más tarde a otros pilotos sus tácticas de embestida. Pero un número imposible de calcular no tuvo esa suerte. En los informes oficiales se explicaba que los pilotos sobrevivían si eran capaces de saltar en paracaídas o si se las arreglaban para aterrizar con sus cazas dañados, aunque no se mencionaba que en muchas ocasiones los aviones eran incontrolables después de la colisión con el aparato enemigo y en la mayoría de los casos estaban condenados. Según las cifras oficiales “únicamente” murió el 37% de los pilotos que efectuaron un ataque Tarán. Hubo incluso casos de pilotos que realizaron varias embestidas en el transcurso de un mismo combate aéreo y sobrevivieron para contarlo.

Fuentes:

http://nonsei2gm.blogspot.com.es/2012/12/taran.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Tar%C3%A1n
http://www.forosegundaguerra.com/viewtopic.php?t=3499
http://www.halconesrojos.com/articulos/taran/taran.htm

miércoles, 30 de enero de 2013

Testimonios de la 2ª Guerra Mundial (33)


"Vimos muchas veces los restos de un prisionero torturado y no era agradable de ver. Los japoneses los torturaban intensamente. Les arrancaban las uñas, los castraban, cosas así. Teníamos una enfermera inglesa, yo diría que la violaron 5 o 6 veces antes de dejarla ir, y estaba muerta cuando la encontramos. Te torturaban hasta que les dabas la posición de tus tropas. Oíamos gritar a los prisioneros. Si era para que nosotros los oyéramos, no lo sé, pero oíamos los gritos de los prisioneros de guerra."

Soldado del 14º Ejército Anglo-Indio en Birmania

Fuente: "Un Mundo en Guerra: Historia Oral de la Segunda Guerra Mundial" de Richard Holmes

lunes, 28 de enero de 2013

Citas Célebres de la 2ª Guerra Mundial (59)



"Si hubiera que decir que estos hombres no son culpables, sería tan cierto como decir que no ha habido guerra, que no ha habido muertos, que no ha habido crimen".

Robert H. Jackson - Juez norteamericano y Fiscal Jefe durente el juicio principal de los Procesos de Nuremberg, pronunciando su alegato final

miércoles, 23 de enero de 2013

Los Comandos "Brandenburg"

El origen de esta unidad alemana de comandos de élite debemos buscarlo en las ideas de Theodor von Hippel, un especialista en operaciones especiales durante la Primera Guerra Mundial, quien durante dicho conflicto acumuló una gran experiencia en la realización de ataques sorpresa tras las líneas enemigas, particularmente en Sudáfrica Oriental. Von Hippel (en la fotografía de aquí abajo) había estudiado profundamente las tácticas de guerrilla de T. H. Lawrence, que consistían atacar y escapar rápidamente. Tras la Gran Guerra, von Hippel ingresó en los servicios de inteligencia alemanes y presentó a sus superiores una serie de innovadoras ideas y tácticas, entre ellas, la formación de una unidad de élite entrenada especialmente para adentrarse en territorio enemigo antes de una ofensiva para asegurar objetivos estratégicos; sin embargo, sus proyectos no fueron tenidos en cuenta. La idea colisionaba con el protocolario sentido prusiano del honor. Tales unidades, creían la mayoría, serían una infracción de las reglas de la guerra y, además, tales saboteadores no serían dignos de ser llamados soldados.


Con la creación del Abwehr, el servicio de inteligencia militar de la Alemania nazi bajo el mando del almirante Wilhelm Canaris, las ideas de von Hippel fueron recibidas con los brazos abiertos y se le autorizó a formar un grupo de "soldados especiales" al cual debía entrenar de manera acorde a las operaciones que  proponía (sabotaje, captura de puentes y cruces carreteras, aseguramiento de objetivos estratégicos, demolición y eliminación selectiva de personas). Von Hippel rastreó las fronteras de Alemania para encontrar individuos de origen alemán (volkedeustche), eslavos u otros grupos étnicos. Cada miembro de la unidad tenía que hablar con fluidez una lengua extranjera, ya sea checo, ruso, letón, lituano, finés, estonio, polaco, ucraniano o rutenio, y tenían que conocer bien las costumbres del país o región donde se infiltrarían y los hábitos locales y comportamientos de los nativos.


En octubre de 1939, se dio a la unidad el inocente nombre de Bau-Lehr-Kompanie 800 (800ª Compañía de Demostración de Construcciones). En enero de 1940 fue reestructurada como Bau-Lehr-Bataillon zbV 800 (Batallón 800 de Demostración de Construcciones para Aplicaciones Especiales). El batallón estaba formado por 4 compañías, un pelotón de motocicletas, otro paracaidista y otros pelotones especializados. Dado que tenían su cuartel general en Branderburgo, la unidad fue conocida como "Brandenburg" y sus efectivos recibieron el apelativo de "brandenburgers".


Los "Branderburgers" tuvieron una intervención destacada en la campaña del oeste. Así por ejemplo, dos noche antes de la invasión de Bélgica y Holanda, el 8 de mayo, vistiendo uniformes holandeses, cruzaron secretamente la frontera. Uno de sus objetivos era el puente sobre el río Mosa en la ciudad de Gennep (Holanda). A las 2:00 horas del 10 de mayo, el teniente Wilhelm Walther dirigió a su destacamento de 8 hombres en un intento de capturar el puente intacto tras obtener información sobre donde habían sido situadas las cargas de demolición. Disfrazados como policías militares holandeses escoltando a varios "prisioneros alemanes", los "Brandenburgers" sorprendieron a los defensores del puente. Dos puestos de guardia fueron inmediatamente destruidos, pero tres hombres fueron heridos, y los puestos al otro lado del puente aún no estaban bajo control alemán. Vestido con un uniforme holandés, Walther avanzó atrevidamente, y los defensores vacilaron. Sacando provecho de este error, el resto de los comandos destruyeron los puestos de guardia restantes y cogieron el detonador conforme los primeros panzer rodaron por el puente.


Los comandos "Brandenburg" (en la foto, vistiendo uniformes belgas) combatieron en prácticamente todas las campañas de todos los frentes. En el batallón estaban representadas muy diversas capacidades y habilidades lingüísticas, y se pretendía utilizar a los miembros de la unidad angloparlantes, con uniforme británico, como avanzada de la fuera de invasión si se llevaba a cabo la "Operación León Marino". Cuando Hitler volvió su atención al sur, hacia los Balcanes, durante la "Operación Marita", de nuevo, los "brandenburgers" –ahora organizados como un regimiento- abrieron el camino a sus ejércitos. El 5 de abril de 1941, un día antes de la invasión de Grecia y Yugoslavia, un destacamento de 54 hombres aseguraron los muelles en Orsova, en el río Danubio. Otra unidad capturó el puente sobre el río Vardar en Grecia, cerca a Salónica durante la ofensiva alemana. También estuvieron en Atenas antes que llegaran las fuerzas alemanas, procediendo luego a izar la bandera con la esvástica sobre la Acrópolis.


Después de la invasión de la URSS en junio de 1941, miembros de la unidad disfrazados con uniformes soviéticos (en las imágenes de aquí arriba) se infiltraron en las columnas de heridos enemigos que se retiraban del frente para poder moverse libremente por la retaguardia enemiga y tomar el vital puente sobre el Daugawa en Dünaburg (Daugavpils, Letonia). El regimiento rara vez operaba como una unidad, pues su particular naturaleza obligaba a destacar sus elementos para realizar operaciones especiales en varios frentes. A comienzos de agosto de 1941, un destacamento  de 62 bálticos y sudetes alemanes dirigido por el barón Adrian von Fölkersam (en la fotografía bajo este párrafo) penetró más lejos en territorio enemigo que ninguna otra unidad Brandenburgo,  con el fin de capturar y asegurar los campos petrolíferos de Maikop. Utilizando camiones del Ejército Rojo y los uniformes del NKVD, Fölkersam se infiltró en las líneas soviéticas. Inmediatamente se toparon con un gran grupo de desertores soviéticos, y Fölkersam vio una oportunidad para utilizarlos. Persuadiéndolos de retornar a la causa soviética, fue capaz de unirse a ellos y moverse casi a voluntad a través de las líneas rusas hasta llegar a Maikop.


Una vez allí, haciéndose pasar por el mayor Truchin de la NKVD, se entrevistó con el comandante del puesto y lo convenció para que lo guiara en un recorrido para inspeccionar las defensas de la ciudad. Este, muy contento por complacer a un alto oficial de la NKVD aceptó de buen grado, discutiendo incluso las ventajas y desventajas de los sistemas de defensa. El 8 de agosto, la Wehrmacht estaba sólo a 20 kms, por lo que los "brandenburgers" hicieron su jugada. Usando granadas para simular un ataque de artillería, destruyeron el centro de comunicaciones de la ciudad. Fölkersam fue a los diferentes puestos de  mando de la ciudad informando a los oficiales soviéticos que se estaba realizando una retirada general. Como lo habían visto con su propio comandante visitándolos, y careciendo de comunicaciones para refutar o confirmar su declaración, los soviéticos comenzaron a evacuar Maikop. El Ejército Alemán entró en la ciudad sin pegar un solo tiro el 9 de agosto de 1942.


En 1942 la unidad madre fue aumentada hasta las dimensiones de una división, y entre los elementos añadidos había un destacamento de incursión costera (Kuestenjaegerabteilung) formado con voluntarios de la Kriegsmarine que operó en la costa del Mar Negro y del Mar de Azov, y un batallón de voluntarios ucranianos. Sus destacamentos operaron nuevamente en los Balcanes a finales de 1943, donde se vieron envueltos en acciones contra los partisanos en Grecia y Yugoslavia y tuvieron una intervención destacada en la captura de las islas de Kos y Leros a los británicos. Elementos de la división tomaron parte en la ocupación de Budapest en marzo de 1944, y también, muy activamente, en la "Operación Rösselsprung", el intento de capturar a Tito en su cuartel general de Dvar. 



Durante la investigación del intento de asesinato de Hitler el 20 de julio de 1944 se reveló la implicación de varios miembros de la unidad. Habiendo perdido la confianza en esos comandos de élite, Hitler transfirió la responsabilidad de las operaciones especiales, que siempre habían quedado en manos de los "brandenburgers", a unidades de comandos de las SS bajo el mando del SS-Obersturmbannführer Otto Skorzeny. Aunque muchos decidieron ingresar en los comandos de Skorzeny, otros permanecieron en la División "Branderburg", que en octubre de 1944 fue convertida en una Panzergrenadier-Division ordinaria, y quedó lista para entrar en acción en su nueva función en diciembre de 1944. Tras entrar en combate en el Frente Oriental, que se desmoronaba rápidamente, sus efectivos fueron cayendo de manera continua y la guerra acabó para la división en Moravia. Muchos de sus supervivientes fueron hechos prisioneros por el Ejército Rojo o murieron a manos de checos ávidos de venganza; pero algunos, recurriendo a su antigua habilidad para las operaciones especiales, consiguieron escapar al oeste haciéndose pasar por refugiados.


Algunos terminaron prestando sus servicios en otros países. Los servicios de información de las potencias vencedoras estaban dispuestos a emplear a los "brandenburgers" que estuvieran dispuestos a adoctrinarse. Estadounidenses y rusos emplearon sin duda a algunos de ellos. Los nuevos estados africanos se sirvieron para los sucesivos golpes de estado de muchos profesionales de la unidad. El jefe de los servicios de seguridad del presidente de Indonesia, Achmed Sukarno, era un "brandenburger". Mao Tse-tung y el separatista congoleño Tshombé fueron asesorados por "brandenburgers" y muchos otros terminaron en Egipto luchando contra los judíos.

martes, 22 de enero de 2013

Citas de Cómic (20)



"Isao arriesgó su vida por estos documentos secretos. Es algo muy importante. Si esto se hace público, probablemente será el fin de Hitler y del Partido Nazi (...) 

Escuche, estos documentos y esta carta prueban... ¡prueban que Adolf Hitler tiene sangre judía! ¡Su abuelo paterno! ¡El abuelo paterno de Hitler, Frankenburger era judío! 

 Sohei Toge - "Adolf (vol. 2)" de Osamu Tezuka