martes, 24 de mayo de 2011

La Matanza de Babi Yar

El 22 de junio de 1941 las tropas de la Alemania nazi y sus aliados invadieron por sorpresa la Unión Soviética en la denominada Operación Barbarroja. A medida que los ejércitos alemanes iban capturando territorio soviético, se desplegaban en él unas unidades especiales (Einsatzgruppen) formadas principalmente por las SS cuya misión era "la aniquilación de los judíos, los gitanos y los comisarios políticos".

El número de fusilamientos y ejecuciones de asesinatos de judíos se fue incrementando rápidamente a lo largo del verano de 1941, perpetrándose matanzas cada vez más masivas en la URSS y también en Polonia, antes de que se pusiera en marcha el aniquilamiento masivo mediante las cámaras de gas de la Solución Final, ideado en la conferencia de Wannsee. Según Raul Hilberg ("The destruction of the European Jews" 1985), se calcula que más del 25% de las víctimas del Holocausto murieron fusiladas o ejecutadas con el procedimiento del tiro en la nuca (más del 50% perecieron en las cámaras de gas, y el resto bajo las terribles condiciones de los guetos, los campos de concentración y de trabajos forzados, las marchas de la muertes, etc.)

Kiev (Ucrania) fue cercada por los alemanes el 16 de septiembre de 1941 y ocupada entre los días 19 y 20 de septiembre de 1941. En la ciudad residían 875.000 personas, de las cuales 175.000 (aproximadamente el 20%) eran judías. En los primeros días de la ocupación alemana, los judíos fueron perseguidos y humillados de una manera espontánea, no organizada. Pero el 24 de septiembre de 1941, se detonaron diversas bombas en las calles Kreshchatik y de Prorizna (que habían sido colocadas por comandos de la NKVD, la policía política del régimen soviético), destruyendo el cuartel general del ejército alemán así como diversos hoteles donde se alojaban oficiales alemanes, resultando muertos numerosos soldados y oficiales germanos. En represalia los comandantes alemanes (tanto de la Wehrmacht como de las SS) decidieron el día 26 ejecutar a "al menos 50.000 judíos" de la ciudad.

El 28 de septiembre el ejército alemán colocó avisos por toda la ciudad que decían:"Todos los judíos que viven en la ciudad de Kiev y en su vecindad deben presentarse a las 8 de la mañana del día 29 de septiembre de 1941, en la esquina de las calles de Melnikovsky y de Dokhturov (cerca del cementerio). Deben tomar con ellos sus documentos, dinero, objetos de valor, así como ropas, ropa interior, etc. Cualquier judío que no acate esta instrucción será ejecutado."

Obedecieron la orden más de 30.000 personas, hombres, mujeres y niños, pensando que serían deportadas en tren a alguna otra ciudad. En vez de esto, fueron conducidos a pie por los alemanes a las afueras de la ciudad, a una depresión llamada el barranco de Babi Yar, sitio que había sido escogido previamente porque era idónea para albergar una gran fosa común, ya que podía permitir ocultar una gran masa de cadáveres.

Los judíos fueron encaminados a zonas donde se les obligaba a abandonar su equipaje y sus ropas. Una vez desnudos, policías ucranianos (que colaboraban con los nazis) los dirigían al barranco de Babi Yar, donde se les ordenaba tumbarse boca abajo. Allí les disparaban con pistolas y metralletas. Cuando los judíos que venían detrás descubrieron los cadáveres se desató el pánico, muchos se pusieron a gritar, pero era demasiado tarde para escapar. Según lo descrito por un superviviente: "No se podía escapar. Los golpes eran brutales, la sangre fluía inmediatamente, de las cabezas, partes posteriores y hombros, a la izquierda y a la derecha. No se podía escapar o huir. Los soldados gritaban: "Schnell, schnell!" ["Rápido, rápido"] y reían divertidos, como si miraran un circo actuar: Incluso habían encontrado la manera de golpear con mayor dureza en los lugares más vulnerables, las costillas, el estómago y la ingle."

Las nuevas víctimas tenían que tumbarse encima de los cadáveres todavía frescos para ser asesinados a su vez. Ese horrible procedimiento era conocido como el sardinenpackung (algo así, como "lata de sardinas", supongo), que consistía en cavar una zanja, obligar a los judíos a saltar en ella, tumbarse sobre los cadáveres allí existentes y pegarles un tiro en la nuca, formando así sucesivas capas hasta que, al finalizar la matanza, se tapaba la zanja. Había algunos judíos que no morían, quedaban malheridos y eran enterrados vivos.

En 1959, un testigo alemán, Fritz Höfer, que había sido conductor de camiones en el Sonderkommando 4 dio detalles de cómo los alemanes, ayudados por sus colaboradores ucranianos, apresaron a los judíos, y los obligaron a quitarse la ropa, dejar sus objetos de valor y entrar en “un barranco que tenía aproximadamente 150 metros de largo, 30 metros de ancho y una profundidad de unos 15 metros". Dicho testigo explicó que: “No se hicieron distinciones entre hombres, mujeres y niños. Una vez dentro del barranco, eran obligados “a tumbarse sobre los cadáveres de judíos que habían muerto a tiros. Todo esto ocurría muy rápido. Los cuerpos estaban dispuestos en capas, literalmente. Un policía pasaba y disparaba a cada uno de ellos en la nuca en el sitio donde estaba tumbado”.

Un total de 33.771 judíos fueron asesinados en Babi Yar entre los días 29 y 30 de septiembre de 1941. El responsable de la operación era el Standartenführer de las SS Paul Blobel, jefe del Sonderkommando 4 del Einsatzgruppe C, que fue apoyado por miembros de un batallón Waffen-SS y de unidades de la policía auxiliar ucraniana. Un informe acerca de una parte significativa de los asesinatos llegó el 2 de octubre a la oficina de Reinhard Heidrich en Berlín. El “Informe de la situación operacional en la URSS Nº 101” incluía un breve resumen del trabajo del Einsatzgruppe C en Babi Yar y decía así: “El Sonderkommando 4 A, en colaboración con Einsatzgruppe HG y dos Kommandos del Regimiento Sur de la policía, ejecutaron a 33.771 judíos en Kiev el 29 y el 30 de septiembre de 1941”.

Posteriormente, en sucesivas operaciones, fueron asesinadas en el mismo lugar al menos unas 60.000 personas más, incluyendo gitanos, prisioneros de guerra soviéticos, partisanos, nacionalistas ucranianos y comisarios políticos de la NKVD. En total se estima que entre 100.000 y 150.000 personas fueron ejecutadas en el barranco de Babi Yar.

En julio de 1943, ante el avance del Ejército Rojo en Ucrania, los SS recibieron la orden de eliminar toda la evidencia de la masacre. Se organizó una unidad especial denominada Sonderkommando 1005, dirigida también por Blobel, para desenterrar los cadáveres de los judíos y quemarlos para no dejar rastros. Dicha tarea fue encomendada a los internos del campo de concentración Syretsk (prisioneros rusos y 327 hombres - entre los que había 100 judíos-). Las tareas comenzaron el 18 de agosto y después de que los cuerpos fueran exhumados, algunos presos con alicates eran obligados a hurgar en las bocas de la víctima para extraerles el oro de las muelas. Para la cremación de los cuerpos fueron transportadas placas de granito del cementerio judío, ubicado cerca del barranco. Encima de las losas se colocaban cuidadosamente, capas de madera y cadáveres (aproximadamente 2.000 a la vez), que rociados con gasolina fueron prendidos. Una vez finalizada la pira, los trozos de huesos que no se habían quemado eran machacados para esconder toda evidencia.

La operación de limpieza duró 6 semanas, finalizando el 19 de septiembre, y pese a que se trató de no dejar ningún rastro - los prisioneros que habían trabajado en la operación fueron también ejecutados, salvo 15 judíos que lograron escapar -, sin embargo el trabajo ocultó solo parcialmente el crimen, que fue probado después de la guerra.

Entre 1946 y 1947 tuvo lugar el juicio contra los comandantes de los Einsatzgruppen, proceso en el que Paul Blobel fue juzgado y condenado a muerte. Tras varias peticiones infructuosas de clemencia, fue ejecutado en la horca el 7 de junio de 1951.

8 comentarios:

miguelon dijo...

sin palabras..bueno si 3
HIJOS DE PUTA,
Carlos como siempre muy buen trabajo felicidades

charlie furilo dijo...

Sí, Miguelón, que hijos de perra...

Igual estoy diciendo una barbaridad, no se, pero lo que siempre me ha llamado la atención del Holocausto es, no se como llamarlo, la ingenuidad, pasividad, la sumisión y resignación a su destino de los judíos. Salvo algunas excepciones apenas presentaron lucha ni batalla contra los nazis y en la mayoría de las ocasiones se dejaron llevar, sin oponer ningún tipo de resistencia, como ovejas al matadero. Está claro que en la mayoría de las ocasiones les hubiera servido de muy poco, pero no se, si has de morir no es mejor llevarte a unos cuantos hijos de puta por delante ¿no?

Quizás fuera un tema cultural o de educación. A lo mejor no se imaginaban que los alemanes fueran a ser capaces de semejantes atrocidades...

Roberto dijo...

Interesante como el resto de entradas pero me ha puesto un mal cuerpo....
Respecto de la pasividad de los judios me pareció muy interesante El Pianista, que trata un poco el tema. Hay que tener en cuenta que Polanski estuvo en un campo de concentración y parece ser que se salvo metiendose en la fosa de las letrinas (Spielberg le rinde homenaje en la Lista de Schindler)

charlie furilo dijo...

Anda coño!! Sabía lo de que Polanski había estado en un campo de concentración, pero no tenía ni idea de lo de la letrina (y tampoco el homenaje de Spielberg, claro está).

Nunca te acostarás sin saber una cosa más...

Anónimo dijo...

Creo que los judíos se comportaron como cualquier ser humano, se revelaron como pudieron en pequeños grupos o individualmente, pero el ejercito alemán era el mas avanzado del mundo y extremadamente organizado, lo cual hacía imposible conseguir exito antes ellos. Sólo se les consiguió vencer con los 20 millones de soldados del ejercito ruso y el alrededor de 1 millón del resto de paises aliados.

charlie furilo dijo...

Bienvenido, Anónimo y gracias por comentar. Algo de razón si que llevas, pero creo que salvo episodios aislados como la rebelión del gueto de Varsovia o los hermanos Bielski, los judíos (a excepción de otros pueblos ocupados) rara vez lucharon, se rebelaron o realizaron actos de sabotaje o lucha partisana. Evidentemente, lo hubieran tenido muy dificil con el ejército alemán (y las represalias hubieran sido terribles) pero siempre hubiera sido mejor que dejarse conducir por millares como ovejas al matadero, cuando era evidente lo que se estaba haciendo con ellos. No estoy justificando en modo alguno el holocausto y los horrible crimenes del régimen nazi, que no se malinterprete. Solo digo que se hace raro (al igual que se le hacía a muchos de sus verdugos y ejecutores) una actitud tan sumisa al exterminio, aunque es cierto que es muy fácil hablar y opinar aquí tras una pantalla de un ordenador (habría que haber estado allí y vivirlo en tus carnes)

Anónimo dijo...

Y ahora ellos hacen lo mismo con los palestinos.. en fin...

Anónimo dijo...

Es grotesco lo que se ha hecho a este pueblo tan luchador y tan trabajador. Muchas de las grandes mentes del siglo pasado eran judias pero que más da. Lo que en el fondo importa es que han sido grandes personas y han aportado grande a la humanidad, incluyendo a sus verdugos.
Solo falta saber que toda esta pobre gente se reunió nada más morir con su creador. Que vivan eternamente en el cielo.

Espero que esto no se vuelva a repetir ni una sola vez más contra cualquier raza o ideología.

Por último recordar que los primeros campos de concentración se dieron en la extinta URSS.