sábado, 18 de febrero de 2012

Personajes (6): Heinrich Severloh

Heinrich Severloh  fue un soldado alemán de la 352ª División de Infantería de la Wehrmacht destacado en Normandía durante el desembarco aliado llevado a cabo el 6 de junio de 1944, que ganó notoriedad como servidor de una ametralladora MG 42 en el "Nido de Resistencia 62" (WN62 o Widerstandnest 62) en  Omaha Beach, donde mantuvo un fuego ininterrumpido desde las 6 de la mañana hasta las 3 de la tarde, con efectos devastadores sobre las tropas norteamericanas que desembarcaron en la playa  francesa, acciones que le ganaron el sobrenombre de "La Bestia de Omaha".


Nacido el 23 de junio de 1923 en la localidad germana Metzingen - la actual Eldingen -, "Hein" Severloh se incorporó al servicio militar en julio de 1942, con la edad de 19 años. Asignado a la 19ª División de Artillería Ligera, el 9 de agosto de ese mismo año fue enviado en Francia, sirviendo en la 3ª Batería del 321º Regimiento de Artillería, donde fue entrenado como mensajero motorizado. En diciembre de 1942 fue transferido al Frente del Este, donde fue asignado a la retaguardia conduciendo un trineo tirado por caballos. En marzo de 1943, como castigo por haber expresado opiniones críticas, fue sometido a realizar trabajos forzados que le dejaron secuelas físicas permanentes en su salud, teniendo que ser internado en un hospital militar hasta junio de 1943. En octubre de 1943 asistió a clases de entrenamiento en Braunschweig, para formarse como oficial subalternopero tuvo que dejarlo sin haber terminado su instrucción, ya que su unidad, que había sufrido enormes bajas en el frente ruso, fue transferida de nuevo a Francia en diciembre de 1943, siendo reclasificada como parte de la reactivada 352ª División de Infantería, que fue estacionada en Normandía .


El 6 de junio de 1944, Severloh se encontraba en el "Nido de Resistencia 62" (WN62), un emplazamiento de búnkeres, casamatas, fortines y nidos de ametralladora,  rodeado por alambre de púas y una fosa antitanque, además de un complejo de túneles fortificados, situado en Coleville-sur-Mer (uno de los muchos puntos fuertes alemanes existentes a lo largo de Omaha Beach). Su posición sobre las amplias arenas le daban una visión y una línea de fuego perfectas. Estaba a 25 metros sobre la playa, y a una distancia de 600 a 150 metros de la orilla, según la marea. En total había unos 30 hombres en el WN62, incluyendo su armamento dos cañones de 75 mm, dos ametralladoras MG 42, un cañon antitanque  y dos morteros de 50 mm.


Los aviones aliados fueron asignados para bombardear la playa a las 5,00 horas de la mañana, pero debido a la poca visibilidad las bombas cayeron tierra adentro y apenas causaron daños en las defensas alemanas. A las 6,00 horas de la mañana las primeras lanchas de desembarco aparecieron frente la playa dominada por el WN62, que era el sector de Omaha Beach designado por los aliados con el nombre clave de "Easy Red". El Teniente Frerking, que se encargaba de coordinar por radio el fuego de las baterías del  del regimiento de artillería la división, le indicó a que no abriera fuego hasta que los soldados norteamericanos que desembarcaban - fundamentalmente de la 1ª División de Infantería (16º Regimiento), más algunas compañías del 116º Regimiento de la 29ª División de Infantería que se desviaron de sus objetivos - tuvieran el agua hasta las rodillas.


Severloh abrió fuego con su ametralladora MG 42 (como la de la foto de aquí abajo) y permanecería disparando sin descanso desde su puesto hasta casi las 3 de la tarde. Durante el curso del día, uno a uno los hombres del WN62 fueron heridos y evacuados, o abandonaron su puesto. En dos ocasiones Severloh tuvo que refugiarse en el búnker fortificado debido a ataques con granadas, y en una ocasión la fuerza de una explosión lo sacó del emplazamiento. La segunda ametralladora en el WN62 fue dañada por fragmentos de granada durante la mañana, por lo que Severloh manejó la única MG 42 en dicho sector la mayor parte del tiempo. Solamente contaba con un cañón de reemplazo, por lo que mientras esperaba que los cañones de la ametralladora se enfriaran, disparaba con un fusil de cerrojo Mauser Kar 98k, que se calentó tanto, que se dañó y tuvo que ser remplazado. Durante la última hora, sólo quedaban tres hombres en el Widerstandnest 62: el Teniente Frerking, Severloh y otro soldado que ayudaba a cargar la ametralladora y cambiar los cañones cuando estos se calentaban.


El soldado germano dijo que la razón por la que permaneció en su puesto hasta el final, a pesar de estar herido levemente en la cara, no fue por fanatismo, sino por lealtad a su oficial, al que no quería dejar solo y a quien describió como un oficial honorable. Cerca de las 3 de la tarde,   Frerking se dio cuenta de que las tropas americanas ya estaban disparando desde los flancos y que estaban prácticamente rodeados, por lo que ordenó que se retiraran. Mientras corrían por un campo abierto, el Teniente fue alcanzado por las balas y cayó muerto. El otro soldado moriría también más tarde, tierra adentro. Severloh fue capturado por tropas americanas en la madrugada del 7 de junio.


El "Nido de Resistencia 62" (WN62) - cuyo emplazamiento podéis ver en las imágenes de aquí arriba y allá abajo. Y si  lo deseáis podéis daros una vueltecita por el mismo en este vídeo - fue uno de los últimos, y posiblemente el último, punto de resistencia alemana sobre la playa de Omaha.

La ametralladora de Severloh contaba con una munición de 12.000 balas. Se ignora sí en el curso del día recibió más munición, pero es de suponer que la que aún quedaba de la segunda MG 42 que fue dañada por granadas durante la mañana, fue también utilizada por Severloh. En todo caso, disparó un mínimo de 12.000 balas, pues cuando su oficial dio la orden de retirarse ya no quedaba munición para la ametralladora. También disparó unas 400 balas con la carabina Ka98k mientras esperaba que se enfriara el cañón de la MG 42. Los cálculos sobre las bajas causadas por el ametrallador alemán durante estas 9 horas varían grandemente, pero aun los más conservadores le atribuyen más de 1.000 bajas aliadas, incluyendo cientos de muertos (aún con todo, a un servidor le parece una auténtica barbaridad). Otros cálculos, menos plausibles, le atribuyen haber causado hasta 2.000 bajas en los soldados americanos.


Severloh fue trasladado como prisionero de guerra a los EEUU, concretamente a Boston, donde estuvo recogiendo algodón y patatas. Temiendo represalias, el soldado germano mantuvo en secreto sus acciones en el WN62 durante su cautiverio. En mayo de 1946 fue trasladado a Inglaterra donde trabajó en la construcción de caminos y carreteras. Finalmente fue repatriado a Alemania en 1947. Heinrich Severloh sufrió pesadillas recurrentes durante el resto de su vida por sus acciones en "Bloody Omaha"; durante años mantuvo el secreto sobre lo que hizo el día 6 de junio de 1944, y sólo se lo contó a su esposa, después de años casados.

Leyendo el libro "El día más largo" de Cornelius Ryan, 13 años después de su regreso a Alemania, y oyó el nombre de David Silva, un soldado norteamericano que había sido gravemente herido en el sector "Easy Red"  (recibió 3 balazos, probablemente disparados por Severloh) y decidió escribirle una carta. Por casualidad, desde finales de los 50, Silva estaba destinado en Karlsruhe (Alemania) como capellán militar, por lo que trataron de conocerse y desde entonces permanecieron más o menos en contacto. Su último encuentro tuvo lugar durante las celebraciones del 60 Aniversario del Día D, en el año 2004, en Normandía.


Severloh (en la foto de abajo) mantuvo en secreto sus acciones Omaha Beach hasta una edad avanzada, cuando un reportero de investigación le preguntó directamente si él era la llamada "Bestia de Omaha". Colaboró con el reportero, y ello dio como resultado un libro sobre el WN62. Heinrich Severloh murió en un asilo de ancianos en Lachendorf el 14 de enero de 2006.

Como complemento a la historia, os dejo a continuación el extracto de una entrevista concedida por el soldado alemán, sobre su experiencia en la playa normanda: "Recuerdo el primero en morir. El hombre salió del mar y estaba buscando un sitio donde esconderse. Le apunté al pecho pero el disparo fue alto y el dio en la frente. Vi su caso de acero rodando hacia la orilla y entonces se desplomó. Sabía que estaba muerto. Aún sigo soñando con ese muchacho y me pongo enfermo cuando pienso en él ¿qué podía hacer? ellos o yo, eso era lo único que pensaba. 


Éramos 30 hombres, cada uno con un único pensamiento en la cabeza: ¿saldríamos vivos de allí? Yo no quería estar en esta guerra, no quería estar en Francia y no quería estar disparando con una ametralladora a chavales de mi edad. Pero ahí estábamos, sirviendo en una guerra que ya estaba perdida y obedeciendo las órdenes de nuestro teniente de abrir fuego tan pronto como el agua les llegara por las rodillas. Empecé a disparar a las 5 de la mañana y estaba aún disparando 9 horas más tarde. No sentía pánico, ni odio, uno hacía lo que tenía que hacer y sabía que ellos, tan cierto como que el infierno existe, te harían lo mismo a ti si tuvieran la oportunidad. Al principio los cuerpos estaban a 500 metros, luego a 400, más tarde a 150. Había sangre por todos lados, gritos, muertos y moribundos. El oleaje mecía más cuerpos en la orilla. Habían pequeñas pausas, cuando ningún vehículo anfibio llegaba, durante las que podía enfriar mi ametralladora.


Era consciente de que algunos de mis camaradas se habían largado, pero tenía miedo de la terrible perspectiva de entrentarme a la mirada de mi oficial, así que me mantuve en el puesto. Al final de la tarde me di cuenta de que era la única persona que aún disparaba. Podía ver a los tanques maniobrando en la playa y sabía que no podría contenerlos yo solo. Oí la orden del teniente Bernhard Frerking, un buen hombre (una vez castigó a un soldado durante 10 días a regar la hierba que camuflaba los nidos de ametralladoras por no haber ayudado a una anciana francesa con sus bolsas de la compra) y con 32 años ya un veterano, de que debíamos retirarnos. Corrí de cráter en cráter tras nuestros complejos de búnkeres. Lo esperé pero nunca llegó. Visité su tumba en Normandía 10 años después. Recibió un disparo en la cabeza de uno de los americanos cuando intentaba alcanzarme. Fui hecho prisionero esa noche. No creo que hubiera sobrevivido si me hubieran capturado en mi puesto. Sabían lo que les había hecho a sus compañeros. No creo que esas tropas de vanguardia me hubieran mostrado ninguna piedad."

14 comentarios:

Overlord dijo...

Buena entrada! Primero felicidades por el blog! Respecto a las bajas provocadas por Severloh durante el día D están exageradamente infladas. Actualmente los historiadores no se ponen de acuerdo sobre el número de bajas sufridas por los americanos durante el desembarco en Omaha, pero si hay una cifra mas o menos consensuada que ronda los 2000 entre muertos, heridos y desaparecidos. Si de esta cifra quitamos el 60% que fueron las bajas que se produjeron cerca de Vierville en la zona del 116 regimiento y de los rangers, y si a esto le sumamos que en la playa omaha había alrededor de 300 alemanes con mas de 15 puntos fuertes, las cifras reales deben de ser bajas, no creo que fuera el único aleman que disparará en su sector. Han querido hacer de Serveloh un Rambo a lo germano. Saludos.

Juan Cruz López dijo...

Enhorabuena por el blog.

fiona dijo...

Dios, no me extraña que tuviera pesadillas y de todo...9 horas disparando, a esas alturas era ya un autómata seguro.

1besico!

charlie furilo dijo...

OVERLORD: Bienvenido y gracias por comentar y tus halagos. Interesantísimo aporte el tuyo. Como ya decía en el post, a mi la cifra más baja que se le atribuía (1000 bajas) me sigue pareciendo una barbaridad, máxime como dices, no fue en el sector de Omaha donde más pérdidas sufrieron los norteamericanos. No dudo que estuviera disparando todo ese tiempo, ni que gastara todas esas balas, pero llevarse por delante a 1.000 (ya no digo, 2000) tíos, parece un poco de película (o de máquina de marcianos), aunque hay muchas fuentes que así lo aseguran. No obstante, como bien dices, creo que todo lo relativo a las bajas aliadas en Omaha Beach hay ponerlo un poco en cuarentena, porque es verdad que las cifras bailan mucho según quien te cuente la historia.

JUAN CRUZ LOPEZ: Bienvenido y gracias por comentar y por tus elogios. En cuanto tengo un rato, me pasaré en profundidad por el tuyo, que también tiene muy buena pinta.

FIONA: 9 horas disparando, es para tener el Baile de San Vito para el resto de tu vida...jajajaja

Overlord dijo...

Hola de nuevo! Decir que ya tengo en posesión las memorias de Hein Severloh en su versión inglesa.

http://www.bookdepository.co.uk/WN-62-Hein-Severloh/9783932922237

12 euros con gastos de envío incluidos.
Este fin de semana comenzaré a leerlo!
Saludos.

charlie furilo dijo...

Ok, Overlord, si no te importa, ya nos contarás por aquí que te ha parecido.

Saludos!!

Anónimo dijo...

Creo que este hombre hizo bien su trabajo, pues ese era su deber, por lo que el adjetivo de "Bestia" es parte del linchamiento contra la Wermacht y la propia Alemania, si hubiera sido un yanqui entonces seria considerado un heroe

Anónimo dijo...

Me queda la idea de que, de todas maneras, no pudieron ser pocas bajas si disparó casi 13 mil tiros.

Anónimo dijo...

Tal vez 200 bajas

Anónimo dijo...

Viendo la foto de la posición de Severloh (un lugar perfecto) y teniendo en cuenta el arma que manejaba (la mg42, una sensacional ametralladora), es muy posible que las bajas rondaran las 200.

charlie furilo dijo...

Podría ser. Es una cifra bastante aceptable y nada descabellada. Gracias por tu comentario.

Anónimo dijo...

A la hora de calcular las bajas causadas por Severloh, hay que tener en cuenta las armas que usaba: la mg42, una de las mejores ametralladoras ligeras de la historia y cuyo mecanismo sigue vigente en las armas actuales, y la carabina Mauser kar 98k, un fusil excepcional, de gran precisión y fiabilidad. Tal armamento, en manos de un buen tirador como sin duda era Severloh, debió causar estragos en las tropas estadounidenses.

Anónimo dijo...

Pues a mi no me parece tan descabellado que este tio se haya cargado cientos de yankis ese dia. Veamos, habiendo disparado 12000 balas con una MG42 solo con hacer alcanzar con 1 de cada 12 balas disparadas ya es una baja. Y si ha estado disparando durante 9 horas de forma constante tiene que haber acertado bastantes veces , no? Lo unico que no me encaja a mi es que haya disparado solo 12000 balas sabiendo que la MG42 tenia una cadencia de tiro de 1600 balas por minuto ? Seguramente ha tenido mucha mas municion para durarle 9 horas.. y eso da que pensar que han sido muchas mas bajas tambien que por muy malo que seas disparando tanto tienes que acertar bastante tambien.
Yo tiendo a pensar que los yankis han ocultado las bajas reales que han tenido en ese dia. Ya se sabe quien escribe la historia...

Alfredo Garcia dijo...

20 balas por segundo dispara una MG 42.
Tenía la munición de las dos MG de su nido, ya que una de ellas se averió por la mañana. Pdo recibir mas munición a lo largo de esas horas.
Disparó 400 balas con su K98.
Los americanos avanzaban por la playa en oleadas a pecho descubierto. Y disparó desde 400 mt hasta 150 mt. No me parece raro que en 9 horas haya causado más de 1000 bajas (entre muertos y heridos). Tenía tiempo para apuntar y economizar balas.
Los datos de bajas los dieron los americanos, pudo haber sido mucho peor.
Lo que es cierto es que Bradley estuvo a punto de dar la orden de retirada...