viernes, 2 de diciembre de 2011

Los Comandos Aerotransportados Giretsu

Después de la conquista de las Islas Marianas los estadounidenses pudieron disponer de bases para atacar el territorio metropolitano japonés con sus bombarderos de gran autonomía (así, el 24 de noviembre de 1944 los Boeing B-29 Superfortress, con base en Saipán realizaron su primera incursión sobre Tokio). Por ello, a partir de finales de 1944, bajo el mando del General de División Tominaga Kyoji, comandante de la 4ª Flota Aérea, se decidió que los paracaidistas del Ejército Imperial Japonés formaran las unidades de comandos Giretsu Kuteitai (Unidad Aerotransportada Giretsu), cuya misión principal era atacar los aeródromos estadounidenses en las Marianas y demás islas del Pacífico.

La abrumadora superioridad aérea de EEUU en la mayoría de las campañas del Pacífico y Asia en 1944-1945 estaba siendo decisiva, por lo que la idea de que pequeñas incursiones locales podían alterar la situación se antojaba cuanto menos extravagante. Pese a todo, se decidió que esas unidades de comandos llegasen hasta los aeródromos enemigos saltando en paracaídas o aterrizando de contigencia en aviones de transporte o bombarderos modificados, para llevar a cabo misiones esencialmente suicidas: debían destruir todos los aviones norteamericanos posibles y luego defender sus posiciones hasta el último hombre y la última bala. El seleccionado para dirigir la nueva unidad fue el capitán Michiro Okuyama, comandante de la 1ª Compañía del Regimiento de Ingenieros de la 1ª Brigada de Asalto Paracaidista, una unidad especializada en técnicas de sabotaje y demolición.

La primera operación Giretsu, se llevó a cabo en la noche del 6-7 de diciembre de 1944, y fue ejecutada por 750 hombres del 1er Grupo de Incursión que fueron llevados - 13 soldados por avión - en aviones de tranporte Mitsubishi Ki-57 que debían lanzarlos sobre varios aeródromos filipinos, dos de ellos en Dulag y dos más en Tacoblan (ambos en la provincia filipina de Leyte). Aunque un total de 300 comandos japoneses consiguieron aterrizar en sus objetivos, el resto de los aviones fueron abatidos. Los paracaidistas que lograron sobrevivir opusieron una enérgica y tenaz resistencia durante unas horas y fueron cayendo poco a poco sin haber causado daños de importancia.



La operación más conocida de las unidades Giretsu se produjo en la noche del 24-25 de mayo de 1945, cuando 9 bombarderos Mitsubishi Ki-21 despegaron para atacar el aeródromo de Yontan, en Okinawa, llevando cada uno 14 comandos. Cuatro de los aviones tuvieron que regresar a la base por problemas mecánicos, pero los cinco restantes consiguieron llegar a las inmediaciones del aeródromo. Sin embargo, de los cinco aviones que llegaron a Yontan, cuatro se estrellaron derribados por las batería antiaéreas del Ejército y la Marina norteamericana, cuando se aproximaban al aeródromo con intención de tomar tierra. La sección de cola de uno de ellos se puede observar en la foto inferior.

El ala de uno de ellos cayó en la posición de un cañón antiaéreo, matando a 2 de los servidores. Un quinto "Sally" (nombre que daban los aliados al Ki-21) aterrizó de panza, con el tren de aterrizaje plegado, en una de las pistas, deslizándose hasta una distancia de 80 metros de la torre de control. Los paracaidistas japoneses salieron del "Sally" (el de la foto de aquí abajo) y se abalanzaron hacia los aviones estadounidenses estacionados en la base, lanzando granadas de fósforo y cargas de demolición y disparando sus armas. Dos depósitos que contenían 70.000 galones de combustible (265.000 litros) estallaron en llamas, provocando un gigantesco incendio.

Los estadounidenses fueron temporalmente presa del pánico. Los pilotos, el personal de tierra, los artilleros de los antiaéreos y las fuerzas de seguridad de la base comenzaron a disparar sus armas en todas direcciones. Ese fuego indiscriminado fue lo que causó la mayor parte de las bajas estadounidenses (3 muertos y 18 heridos) y algunos de los daños que sufrieron los aviones norteamericanos.

Todos los comandos japoneses murieron, el último de ellos al mediodía del día siguiente cuando fue descubierto oculto entre la maleza. En total, los estadounidenses enterraron 69 cuerpos de comandos y aviadores enemigos. La mayoría de ellos murieron en sus aviones. Entre los que lograron tomar tierra, varios de ellos acabaron suicidándose cuando agotaron los explosivos que llevaban. Los atacantes lograron destruir en total 9 aviones estadounidenses: 3 cazas F4U Corsair, 2 cuatrimotores bombarderos-patrulleros PB4Y Privateer, y 4 transportes R4D - la denominación que daba la Marina al Douglas C-47 ("Dakota") -; otros 26 aviones norteamericanos resultaron igualmente dañados. No obstante, la tarde del día siguiente el aeródromo de Yontan estaba de nuevo en funcionamiento, y la mayoría de aviones dañados fueron reparados en pocos días.

Se diseñó un ataque masivo contra las bases de los bombarderos B-29 en Saipán, Tinián y Guam el día 9 de agosto de 1945, en el que iban a participar 200 aviones que transportarían 2.000 comandos Giretsu, pero tuvo que ser cancelado cuando los aviones reunidos para la misión fueron destruidos en tierra por la aviación aliada.

2 comentarios:

fiona dijo...

Vamos, mucho corazón, poca efectividad y muertes gratuitas...

1besico!

charlie furilo dijo...

Pues si, Fiona, básicamente, la historia del Ejército Imperial Japonés desde Guadalcanal hasta el final de la guerra. Una inútil y desesperada sangría de seres humanos ante la implacable maquinaria bélica de los EEUU