martes, 15 de mayo de 2012

El Ataque a la Base Naval de Tarento

El vaivén de los combates en el Norte de Africa solía depender de las posibilidades del transporte de suministros que llevaban los barcos mercantes surcando las peligrosas aguas del Mediterráneo. Las líneas británicas de suministro hacia la zona ya eran largas y peligrosas, navegando con rumbo sur por el Atlántico y cruzando el estrecho de Gibraltar. Pero fue la entrada de Italia en el conflicto la que hizo la situación aún más peligrosa, porque la Regia Marina italiana tenía una flota más potente y numerosa que la que poseía la Royal Navy en el Mediterráneo con base en Alejandría (Egipto).


Superada numéricamente y en armamento, la Flota del Mediterráneo británica a las órdenes del Almirante Andrew Cunningham (en la foto) - junto con la Fuerza H, con base en Gibraltar -, tenía que proteger las vitales líneas de suministro a África, así como apoyar a la asediada base británica de Malta (de vital importancia, pues la pequeña isla estaba a caballo de las líneas de suministros del Eje al Norte de África y era la única base aérea avanzada británica en el Mediterráneo Central). Esta guarnición, con una minúscula fuerza naval y aérea, solía hacer pagar un gran peaje a los buques mercantes del Eje, pero se enfrentaba a un bombardeo constante y a la amenaza de invasión, convirtiéndose la pequeña isla en uno de los puntos focales del conflicto en el Norte de Africa.


Aunque en inferioridad numérica, los británicos superaban notablemente en tecnología a sus enemigos italianos. La Flota del Mediterráneo tenía mejor información, debido a las interceptaciones "Ultra", el uso del radar daba a los británicos una capacidad para el combate nocturno de la que carecían los italianos y los británicos podían contar con la cobertura aérea que podían prestar los portaviones HMS Illustrious (en la imagen superior) y HMS Formidable. Por su parte, los italianos tenían una potente flota formada por 6 acorazados (en la foto de aquí abajo, podéis ver a dos de ellos, el Vittorio Venetto y el Littorio), 18 cruceros, 60 destructores y más de 100 submarinos. La mayoría eran buques modernos, muy veloces, aunque deficientemente armados, pero lo que más le perjudicaba a la Regia Marina era su concepto de estrategia naval que se basaba en la idea de Mussolini de que Italia era un gran portaaviones y por tanto la flota no los necesitaba, pues la aviación basada en tierra podía cumplir el rol de asistir a la flota.


El principal problema de Gran Bretaña al comenzar la guerra era la necesidad de poder mostrar su presencia en sus aguas territoriales, en el Pacífico, en el Índico, en el Atlántico, y en el Mediterráneo. Sin embargo, sus recursos no eran suficientes para tan enorme labor como lo demuestra el hecho que aceptara el traspaso de 50 viejos destructores americanos. Sin embargo, su experiencia naval de siglos, era más que suficiente para actuar de manera adecuada en función de los recursos que tenía, y para Gran Bretaña, perder influencia en el Mediterráneo hubiera tenido resultados catastróficos. Aun siendo un jefe agresivo, Cunningham vio que estaba en inferioridad numérica para tomar la iniciativa. Por eso, en julio de 1940, temeroso de que lo que quedaba de la flota francesa cayera en manos alemanas,  la hundió en Mers el-Kebir.



Después, en noviembre de 1940, la flota mediterránea lanzó un audaz ataque preventivo - con el nombre clave de Operación Judgement -  sobre la principal base italiana, en Tarento, donde se encontraban los 6 acorazados de la marina italiana. La noche del 11 al 12 de noviembre de 1940, después de aplazar la operación dos veces, el portaaviones británico HMS Illustrious  se acercó sigilosamente a una distancia supuestamente segura de la base de la flota italiana (170 millas), para que despegara una escuadrilla de 21 aviones torpederos Fairey Swordfish (en la fotografía sobre este párrafo).


Volando en la oscuridad de la noche, los osados pilotos de los obsoletos biplanos armados con un torpedo de unos 730 kgs, llegaron en dos oleadas: 10 aviones lanzaron bengalas o efectuaron maniobras de distracción para atraer el fuego antiaéreo, mientras los otros 11 restantes lanzaron otros tantos torpedos sobre la flota italiana anclada en Tarento hundiendo un acorazado y causando graves daños a otros dos, así como a dos cruceros más, además de causar 60 muertos y unos 600 heridos. El ataque tomó tan de sorpresa a los italianos, que apenas pudieron derribar a 2 aviones británicos. Evidentemente la base no se hallaba adecuadamente defendida y el "portaaviones italiano" obviamente no funcionó, pues de haber sido alertada a tiempo, la aviación italiana podría muy bien haber derribado a todos los Swordfish.


Las pérdidas sufridas por la Regia Marina fueron el acorazado Conte di Cavour, que fue alcanzado por un torpedo y se hundió en aguas bajas (en la imagen inferior). Además, los acorazados Littorio y Caio Duilio fueron dañados seriamente, así como otros dos cruceros. El Conte di Cavour fue rescatado y remolcado a Trieste el 1 de julio de 1941, pero quedó fuera de combate para el resto de la guerra. Las reparaciones se detuvieron en 1943 debido al cambio político en la guerra y fue barrenado por los propios italianos. Los alemanes lo rescataron pero finalmente fue hundido por los americanos el 15 de febrero de 1945. De los otros dos acorazados, el potente Littorio recibió tres torpedos y fue embarrancado en la playa para evitar su hundimiento. Debió permanecer en reparaciones durante varios meses, hasta agosto de 1941. El Caio Duilio recibió el impacto de un torpedo y estuvo también en reparaciones durante mucho tiempo.


La flota italiana quedó reducida a 3 acorazados en condiciones operativas, Giulio Cesare, Vittorio Veneto y Andrea Doria. El éxito del raid - en el que se inspiró el almirante Yamamoto para planear el ataque a Pearl Harbor - ayudó a enderezar el equilibrio de poder en el Mediterráneo y obligó al resto de la marina italiana a desplazarse a bases más seguras y lejanas de la costa oeste de Italia, quedando los italianos muy reacios a medirse con la Royal Navy, que volvería golpear con dureza a la Regia Marina el 27-28 de marzo de 1941 en la batalla del Cabo Matapán, en la que los italianos perdieron 5 buques (3 cruceros y 2 destructores), resultando gravemente dañado el acorazado Vittorio Veneto, y con el coste de más de 2.300 vidas (por tan sólo 1 torpedero Swordish, 3 muertos y 4 buques levemente dañados por el lado inglés). Tras esta segunda derrota, la flota italiana nunca más se aventuró en aguas del Mediterráneo Oriental, lo que supuso una importante victoria estratégica a los aliados, que ahora podían concentrar la mayoría de sus limitados recursos contra el Afrika Korps.

Fuentes:
"Atlas de la II Guerra Mundial" de David Jordan y Andrew Wiest
http://www.exordio.com/1939-1945/militaris/batallas/tarento.html