viernes, 18 de mayo de 2012

El N-Stoff

Durante la Segunda Guerra Mundial, los científicos de la Alemania nazi lograron impresionantes avances tecnológicos, como por ejemplo, los primeros cazas a reacción (Messerschmitt Me-262) o los primeros misiles (Cohetes V2), mostrándose en algunos campos muy superiores a los aliados. Por suerte, muchos de ellos llegaron demasiado tarde, cuando los nazis tenían la guerra prácticamente perdida, o bien  no tuvieron tiempo para desarrollarlos y/o mejorarlos.

Otro de esos grandes logros de los científicos alemanes fue una sustancia llamada N-Stoff - algo así como "Material-N", en castellano - , que se trataba de un compuesto químico con un enorme poder destructivo, ya que una vez puesto en ignición no había posibilidad de apagarlo a través de los medios habituales de extinción del fuego. Esa propiedad lo hacía extremadamente peligroso, no sólo para su utilización, sino también para su almacenamiento y manejo.


La existencia del N-Stoff fue un secreto militar durante la guerra y también tras la finalización de la contienda. Las referencias a esta novedosa sustancia eran tan sólo conjeturas y rumores, que la situaban dentro del resto de inventos y avances tecnológicos que formaban parte del grupo de Wunderwaffen (armas maravillosas) que se suponía permitirían al Tercer Reich ganar la Segunda Guerra Mundial. El "Material-N" fue un secreto celosamente en el complejo industrial militar de alto-secreto de Falkenhagen, zona elegida debido a su proximidad a los laboratorios experimentales de la Wehrmacht en Kummersdorf, cerca de Wündsdorf y a 45 kms. de Berlín.

Ese complejo fue construido en 1938, después de una demostración ante Hitler, en la que el fuego producido por ese combustible hizo desaparecer un ladrillo como por arte de magia. En ese momento, el dictador alemán pudo comprobar por sí mismo cómo una vez encedido el N-Stoff, prácticamente nada era capaz de apagarlo. En esas instalaciones de Falkenhagen, se construyó un enorme búnker con su propia línea de ferrocarril, cuya entrada se disimulaba con planchas de acero pintadas de camuflaje, en cuyo interior, desde 1938 se fue depositando el N-Stoff procedente de varias plantas de producción. En dicho complejo también se investigó y se realizaron pruebas con letales gases nerviosos como el sarín o el tabún (y al parecer también se utilizó el búnker para almacenarlos).


Toda la información relativa al "Material-N" permanecería secreta, pero hoy se sabe que era trifluoruro de cloro (CFI3) y que fue descubierto por los científicos O. Ruff y H. Krug en 1930. El CIF3 es un gas licuado comprimido casi incoloro, que desprende un olor dulzón característico. En estado líquido es de color amarillo-verdoso y en estado sólido es blanco. La característica más importante de este compuesto químico es la violencia con la que reacciona, destruyendo al instante la materia orgánica y pudiendo deshacer materiales como el vidrio o el cuarzo. El N-Stoff además puede hacer arder el cemento, el asfalto o los ladrillos, y una sola gota de CIF3 es capaz de encender el papel, la tela o la madera. Además, intentar apagar con agua el fuego producido por el trifluoruro de cloro es totalmente inútil, ya que la sustancia reacciona con virulencia desalojando el agua. Por ello, el único modo de extinguir el fuego provocado por el CIF3 que encontraron los científicos alemanes fue mediante su anegamiento en agua a altísima presión, en un compartimento herméticamente cerrado para el agua no pudiera ser desalojada. 

El N-Stoff también reacciona de modo violento con la arena o el amianto, y algo menos con todos los plásticos, el caucho y las resinas. Sólo es inerte al oxígeno, al nitrógeno, los gases raros y los compuestos fluorinados, pero tales elementos tampoco apagan su combustión. Al entrar en contacto con aleaciones que contienen carbón o silicio hace al CIF3 particularmente peligroso y desprende humos altamente tóxicos en contacto con ácidos. En cambio, en contacto con el hierro y otros metales reacciona formando una película que recubre y protege al metal. Como todos podéis imaginar, el efecto que el N-Stoff puede ocasionar en el ser humano es devastador, pues la inhalación de los gases tóxicos - compuestos de cloro y fluor - que produce tras descomponerse por encima de 220º C, ataca la boca, la nariz y la garganta, con efectos asfixiantes. El contacto con la piel provoca terribles úlceras y quemaduras y causa daños irreversibles en los ojos.


Ante estas peligrosas características del "Material-N", se decidió que su producción y almacenamiento debían ser puestos bajo el control de la rama científica de las SS, y que no fuera usada durante la guerra, excepto como combustible. El N-Stoff fue almacenado en los niveles inferiores del búnker de Falkenhagen, utilizándose para ello pesados recipientes - imagino que de hierro - de 2,5 toneladas que contenían cada uno una tonelada de producto. Los almacenes eran 64 cámaras en cuatro hileras de 16 cada una que tenían una abertura superior para el escape de gases y para poder introducir agua a alta presión si fuera necesario (para ese propósito el complejo de Falkenhagen tenía 4 enormes torres de agua, como la que se observa en la imagen inferior, que podían ser utilizadas en caso de una emergencia). Las compuertas de acceso de las cámaras se cerraban herméticamente. Se cree que el personal destinado a la manipulación del N-Stoff constaba de unos 400 hombres. Se desconoce la producción total de CIF3, pero en el complejo de Falkenhagen se generaban unas 50 toneladas mensuales (cuando estaba capacitado para fabricar unas 500) y esta se reduciría todavía más, hasta unas 10 al mes, deteniéndose definitivamente en otoño de 1944.


De haberse utilizado como arma durante la Segunda Guerra Mundial, el N-Stoff podría haber sido un arma letal y quién sabe si decisiva. Para conocer todo el alcance de su poder destructivo, se llegó a plantear su utilización como combustible de torpedos (al no dejar rastro en el agua), como material explosivo en todo tipo de bombas o en los lanzallamas (en los que hubieran obtenido temperaturas de más de 2.400ºC. Sobre el uso del "Material-N" no se conoce prácticamente nada y todo son especulaciones. Incluso se asegura que se llegó a utilizar de forma experimental contra las defensas de hormigón de la Línea Maginot francesa, y que los resultados fueron tan espectaculares que llegaron a atemorizar a los que asistieron a tales ensayos. En cualquier caso, se hicieron tan evidentes los riesgos de su manipulación y transporte que se intentó reducir al mínimo su uso, y gracias a las estrictas medidas de seguridad que requería el N-Stoff, no se registraron - que se sepa - accidentes durante el proceso de fabricación, transporte y almacenamiento.


A principios de 1945, cuando las tropas del Ejército Rojo se aproximaban inexorablemente a Berlín, las instalaciones de Falkenhagen fueron completamente evacuadas y todo el material de interés fue trasladado al oeste. Los documentos relativos a este complejo acabarían en manos estadounidenses, quienes los mantendrían en secreto. Cuando los rusos ocuparon Falkenhagen ya no encontraron ni rastro de las avanzadas investigaciones que allí se llevaron a cabo, y los soviéticos utilizarían dicho complejo como cuartel  militar hasta noviembre de 1990, cuando iniciaron su desmantelamiento, que finalizaría en 1992. 

Por los documentos en poder de los estadounidenses - que fueron desclasificados tras unas revelaciones hechas por el que fue Ministro de Armamento del Reich, Albert Speer - ahora se sabe que las SS planeaban usar el N-Stoff como combustible de los motores de un cohete de mayores dimensiones que la V-2, y que para esas investigaciones habían construido unas instalaciones específicas en las proximidades del complejo de Falkenhagen. Esos motores llegarían a la fase de prueba, y para la realización de los oportunos ensayos, se construyó un búnker de 15 metros de alto. Los científicos norteamericanos se aprovecharon de los trabajos de los investigadores alemanes, y durante la carrera espacial, la NASA llegaría a utilizar el trifluoruro de cloro como combustible para sus cohetes.


Fuentes:
"100 Historias Secretas de la Segunda Guerra Mundial" de Jesús Hernández
 http://www.exordio.com/1939-1945/militaris/armamento/n-stoff.html
http://www.pbase.com/jakobe/falkenhagen&page=all

5 comentarios:

miguel dijo...

Joder con los nazis ... listos eran un rato .muy bueno tú articulo furillo

charlie furilo dijo...

La verdad es que hicieron importantes avances en la industria armamentística, aunque como digo, muchos llegaron tarde, cuando la guerra estaba prácticamente perdida y el Reich padecía de una grave disminución de su capacidad industrial y de materias primas, por lo que muchos de esos inventos (o "armas maravillosas") no pudieron usarlos, perfeccionarlos o utilizarse en gran número. Y menos mal que los yankees se les adelantaron en el desarrollo de la bomba atómica con el Proyecto Manhattan...

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