viernes, 21 de diciembre de 2012

Un Providencial Caramelo

Durante un combate en el sur de Italia contra las tropas alemanas, al sargento norteamericano de la 45ª División de Infantería, Charles A. Corella, se le encomendó, junto a dos de sus hombres, la misión de volar con dinamita una cueva que existía en la parte superior de una montaña, desde la que se controlaba todo el valle ocupado por las tropas aliadas, y donde los alemanes habían emplazado un puesto de observación para dirigir los disparos de su artillería.


Tras unas horas de escalada, el sargento y sus hombres consiguieron situarse en la parte superior de la cueva y colocar las cargas de dinamita. Una vez que hicieron explosión, tapando la entrada de la gruta, los tres bajaron corriendo por la ladera de la montaña. Los alemanes apuntaron todas sus armas hacia los soldados norteamericanos y les atacaron con un fuego intenso de fusil, ametralladores, granadas y morteros. Sin embargo, los tres hombres consiguieron llegar sanos y salvos a las posiciones aliadas.


Una vez allí, el sargento Corella, comprobó estupefacto lo que le había salvado la vida. Se trataba de un insignifcante caramelo. Al parecer, un trozo de metralla había penetrado en un bolsillo, siendo desviado por una cucharilla, y finalmente se había alojado en un caramelo que llevaba en el otro bolsillo. Si no llega a ser por la presencia de la golosina, el trozo de metralla hubiera entrado en su cuerpo, directamente hacia el corazón. Corella, inicialmente quiso desdramatizar el suceso, gritando a los alemanes "¡malditos, habéis echado a perder mi caramelo!", pero más tarde se dio cuenta de lo cerca que había estado de perder la vida, por lo que se arrodilló y dio gracias a Dios por esa carambola que le había permitido no sufrir ni un rasguño.


Por la destrucción de la posición enemiga, a Corella se le condecoró con la Estrella de Plata. Tras seguir combatiendo en Italia, fue enviado a Francia, para participar en la invasión de Alemania. Antes de ser capturado por los alemanes en 1944, le dio tiempo a ser condecorado por su heroísmo en combate con una Estrella de Bronce y un Corazón Purpura. Fue liberado del campo de prisioneros Stalag 13, en Ebelsbach (Baviera) en junio de 1945.

Fuentes:
"Las 100 mejores anécdotas de la Segunda Guerra Mundial" de Jesús Hernández