martes, 18 de septiembre de 2012

Noticias sobre la 2ª Guerra Mundial (37)

Sangre, sudor y lágrimas me está costando retomar el blog - mejor dicho, la rutina y mi actividad habitual tras las vacaciones veraniegas -; que apatía, que desidia, que vagancia y que todo, copón. En fin, confío en que, poco a poco, la cosa vaya volviendo a sus cauces habituales. De momento, aquí os reproduzco (levemente "tuneadas" por el que suscribe) unas cuantas noticias relacionadas con la WW II (la primera de ellas, cortesía de mis fieles Mr. Lombreeze y Fiona). Allá van:

--- Durante la investigación de su nuevo libro, una historia global de la WW II que se publicará en breve en nuestro país (¡¡¡¡toma, toma y toma!!!! que me reserven un ejemplar, ya mismo), el prestigioso (genial e imprescindible, añadiría yo) historiador Antony Beevor descubrió que los Ejércitos Estadounidense y Australiano prefirieron no divulgar una atrocidad japonesa hacia al final del conflicto: el canibalismo y el uso de prisioneros de guerra como “ganado humano”, que eran mantenidos con vida solo para ser asesinados de uno en uno con el objetivo de ser devorados. Esta salvajada formó parte, según los datos recogidos por el escritor británico, de “una estrategia militar sistemática y organizada”. “Las autoridades aliadas, comprensiblemente, por temor al horror que esto podría causar en las familias de aquellos que murieron en campos de prisioneros, decidieron ocultar los hechos totalmente”, explica Beevor, “por ese motivo, el canibalismo no formó parte de los delitos juzgados en el Tribunal de Crímenes de Guerra de Tokio de 1946”.
 

Como sucedió con sus libros anteriores, la búsqueda de nuevas fuentes y documentos ha producido sus frutos. Hasta ahora, este historiador británico, que encontró un filón en los archivos soviéticos que comenzaron a abrirse tras la perestroika, había hecho minuciosas descripciones de las batallas de Stalingrado, Berlín, Creta y el Desembarco de Normandía (imprescindibles y recomendadísimos por un servidor todos ellos). En "La Segunda Guerra Mundial", un volumen de más de 1.200 páginas, traza un relato global del conflicto, que no empieza con la invasión de Polonia, sino un mes antes y en el otro lado del mundo, en agosto de 1939, en la batalla de Khalkin-Gol, con la que el Ejército Rojo dirigido por Zukhov derrotó a los japoneses en Manchuria, demostrando que era uno de los grandes generales soviéticos. Dicha derrota, supuso una gran lección para Tokio, que abandonó su intención de abrir un segundo frente en Siberia, lo que hubiera obligadado a Stalin a proteger su retaguardia en Extremo Oriente, de modo que, con total seguridad el conflicto (y quizás su desenlace) hubiese sido muy diferente a como lo conocemos hoy.


La Segunda Guerra Mundial es una fuente infinita de historias y horrores y Beevor rescata muchas en este volumen, desde cómo los nacionalistas chinos sobornaron a las tríadas de Hong Kong para evitar matanzas de extranjeros hasta la guerra bacteriológica en Italia llevada a cabo por los nazis en Italia (tras el desembarco aliado, inundaron grandes extensiones de terreno en Pontino, introdujeron el mosquito anofeles y confiscaron la quinina, con el resultado de que unas 55.000 personas contrajeron la malaria al año siguiente). En su historia sobre el final de la guerra en Asia, "Némesis. La derrota de Japón 1944-1945", Max Hastings explica que los relatos de las atrocidades que sufrieron muchos prisioneros a manos de los japoneses fueron censurados para evitar que se produjese una espiral de venganzas. De los 132.134 prisioneros de Japón, murieron 35.756, un 27%. Tanto Hastings como Beevor describen todo tipo de crueldades contra prisioneros de guerra aliados, desde vivisecciones sin anestesia hasta palizas mortales o ejecuciones a bayonetazos, además de trabajos forzados. Sin embargo, el canibalismo organizado va más allá de lo imaginable. “No fueron casos aislados: existió un patrón similar en todas las guarniciones de China y el Pacífico que se quedaron sin suministros por la Marina estadounidense”, explica Beevor.


No existen datos sobre el número de prisioneros que pudieron sufrir esa suerte, aunque sí que la mayoría de los casos ocurrieron al final del conflicto, en Nueva Guinea y Borneo. Las víctimas fueron locales y soldados papuenses, australianos, estadounidenses y prisioneros indios, que se negaron a combatir con los japoneses. “Los informes lo dejan muy claro: ‘No fueron incidentes aislados perpetrados por individuos o pequeños grupos en condiciones extremas”, explica Beevor. La revelación del canibalismo en el Pacífico se suma al redescubrimiento de las violaciones masivas cometidas por del Ejército soviético en su avance por Alemania, que describió el escritor británico en "Berlín. La caída, 1945". Existían muchos testimonios - como por ejemplo, el libro, anónimo, "Una mujer en Berlín", publicado en 1954 -, pero esas atrocidades no entraron a formar parte del acervo de conocimiento popular sobre el conflicto hasta que el ensayo de Beevor se convirtió en un éxito de ventas. Un profesor de la Universidad de Melbourne, Toshiyuki Tanaka, había descubierto en los años 90 documentos que describían casos de canibalismo, pero, según su versión, se trataba de una orgía de muerte de tropas fuera de control, algo similar a lo que ocurrió en circunstancias extremas en el sitio de Leningrado. Los documentos que ha encontrado Beevor describen algo muy diferente, una nueva vuelta de tuerca en el horror infinito de la Segunda Guerra Mundial.

--- Según documentos revelados por el Archivo Nacional estadounidense, el gobierno norteamericano tuvo conocimiento de que el régimen soviético había ejecutado a más de 22.000 polacos en la llamada masacre de Katyn en 1940, pero decidió encubrir el incidente para no enemistarse con Moscú, aliado en su lucha contra la Alemania nazi.


Alemania y la URSS invadieron Polonia en septiembre de 1939, en el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, y se repartieron el país en virtud del pacto Ribbentrop-Mólotov. Los invasores capturaron a cuanto oficial y soldado polaco encontraron, y la URSS confinó a unos 200.000 de ellos. "Mientras que los alemanes iniciaban la matanza de judíos y polacos en la región occidental de Polonia ocupada, el Ejército Rojo arrestó y encarceló a miles de oficiales, militares, policías e intelectuales en el este de Polonia", indicó el Archivo Nacional. Los polacos capturados por los soviéticos fueron recluidos en varios campos situados en el oeste de la URSS y operados por la policía política soviética, la temible NKVD. Unos 15.000 polacos, que componían casi la mitad del cuerpo de oficiales de las Fuerzas Armadas del país vencido, jamás aparecieron vivos.  


Alemania, a su vez, atacó a la URSS en junio de 1941, y en abril de 1943 las tropas alemanas encontraron en el bosque de Katyn, cerca de Smolensk, 8 grandes fosas comunes con los restos de miles de polacos que habían estado internados en el campo de Kozielsk. Los alemanes encontraron  también cerca de Piatyjatki y Mdenove los restos de prisioneros polacos que habían estado confinados en los campos de Ostashkov y Starobielsk. Ésas se conocen como las masacres del bosque de Katyn, y los documentos divulgados por el Archivo Nacional de EEUU contienen, entre otros materiales, fotografías tomadas desde aviones en la región de Katyn.


El régimen de Stalin - y sus sucesores - en un primer momento negaron la responsabilidad soviética en la masacre, culpando en cambio a los nazis. Finalmente, la URSS reconoció su responsabilidad en la matanza en 1990. Los documentos divulgados ahora sustentan la posición de los historiadores, según la cual el gobierno de Franklin D. Roosevelt supo de la masacre, pero ayudó a encubrirla. Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial en diciembre de 1941, cinco meses después de la invasión alemana de la URSS, y dos años más tarde Washington no tenía intenciones de enemistarse con quien era su aliado en la contienda con Alemania y sus aliados.

--- Durante la madrugada del pasado 5 de septiembre artificieros de la policía alemana desactivaron en la ciudad de Hamburgo, en el norte del país, dos grandes bombas de la Segunda Guerra Mundial, que habían sido halladas en el céntrico barrio portuario de Sankt Pauli durante la realización de trabajos de construcción. La desactivación tuvo lugar una semana después de la detonación controlada de otra bomba de 250 kgs. en Múnich, que al explotar causó daños de consideración en numerosos edificios colindantes.


Un portavoz policial informó que se trataba de sendas bombas de 250 y 500 kgs. de peso y de fabricación estadounidense, localizadas muy cerca la una de la otra y que suponían un grave peligro para la población. Antes de la desactivación de los dos artefactos se montó un perímetro de seguridad de 500 metros de radio y se evacuaron a unas 5.000 personas, consiguiendo los artificieros desactivarlas sobre las 02.00 horas locales. Según el portavoz policial, se trató de una operación rutinaria, ya que es habitual que salgan a la luz ese tipo de artefactos bélicos, pues calculan "que en la región urbana de Hamburgo se encuentran aun unas 3.000 bombas sin localizar" de esa época. 

--- El pasado jueves, el periodista peruano Hugo Coya presentó en el Museo del Holocausto de Buenos Aires su libro "Estación final", en el que investiga sobre las víctimas peruanas del nazismo durante la Segunda Guerra Mundial y que ha provocado gran espectativa en Argentina.


"Estación final" fue publicado en Perú en 2010, año en el que se convirtió en el libro de no ficción más vendido en el país andino, pero no ha llegado a Argentina hasta 2012, una nación con una gran comunidad judía y donde la sensibilidad hacia este tema es mucho más acusada que en Perú, donde este asunto no había sido investigado. "Antes de mi libro no había ninguna investigación acerca de las víctimas peruanas del holocausto, no se sabía. El libro ha permitido revelar sus nombres y apellidos, cómo llegaron a Europa, cómo fueron arrestados y murieron", explicó el autor. En su libro, Coya propone darle "un trazo peruano" a un "hecho terrible" de la historia mundial, como fue el exterminio de millones de judíos durante la Segunda Guerra Mundial, y en él también retrata la actuación del Gobierno peruano de la época, que impidió la obtención de visados para huir del conflicto. "Muchas personas tenían familiares, parientes o amigos que solicitaron visas para huir hacia Perú. Sin embargo, el Gobierno peruano ordenó a las sedes diplomáticas que no se concedieran las visas, a pesar de que el país oficialmente era neutral", manifestó el escritor. Entre esos casos estuvieron un grupo de 200 de niños de entre 4 y 10 años de edad, para los cuales la comunidad judía solicitó unas visas que fueron denegadas, y que terminaron muriendo en el campo de exterminio de Auschwitz.  


Coya recuperó todas estas historias "desconocidas o no debidamente investigadas" a través de una búsqueda documental por varios países, pero también haciendo uso de las redes sociales, para ubicar a los descendientes de estas víctimas. Durante la presentación en el Museo del Holocausto de Buenos Aires se proyectará el documental "Madeleine Truel: La heroína peruana de la Segunda Guerra Mundial", que relata la historia una peruana de ascendencia francesa que salvó a cientos de judíos, estrenado en 2012 y dirigido por el peruano Luis Enrique Cam. 


--- Brad Pitt quiere adaptar el libro de Edwin Black, "IBM and the Holocaust" que cuenta la historia real de cómo el presidente ejecutivo de IBM en 1933 firmó una alianza estratégica con el gobierno alemán, que se tradujo en un método de clasificación de tarjetas perforadas a través de los datos extraídos del censo en Alemania, que más tarde el régimen utilizaría para identificar a millones de judíos. Los derechos del libro, publicado en 2001, son de Pitt y su productora, Plan B. Su proyecto inicial era hacer un film para la cadena de televisión HBO con guión de Marcus Hinchey, pero no se llegó a cerrar el trato. Ahora el actor vuelve a moverle por estudios ofreciéndose él mismo como actor.

4 comentarios:

Overlord dijo...

Saludos, me alegra volver a leerte!
La versión inglesa del libro de Beevor tiene 860 páginas y cuesta 26 euros, la versión española 39 euros y 1200 páginas...da miedo pensar en la traducción...

charlie furilo dijo...

Gracias por la info, Overlord. A mi tambien me alegra vovler a verte por estos lares...

Saludos!!

fiona dijo...

Lo de los japos me dejó en estado de shock, joder...escalofriante.

Y lo de Hamburgo llena de bombas! Que yo estuve allí el noviembre pasado, y paseando y comiendo por ese barrio de Pauli...qué yuyu.

1besico!

charlie furilo dijo...

Fiona: yo había leido algo sobre canibalismo en el Pacífico por parte de los japoneses en "El Holocausto Asiático" de Laurence Rees (que reseñé por aquí), pero más bien, como hechos aislados, nunca como algo organizado y sistemático, como afirma ahora Beevor. Rees contaba que los australianos, no recuerdo si en Borneo o Nueva Guinea, se encontraron compatriotas que habían sido capturados y que había sido devorados por los japoneses (pero no por falta de alimento, pues encontraron abundantes reservas de arroz y otros alimentos). En ocasiones, también lo hacían para reforzar la unión del grupo o destacamento y como una especie de ritual de iniciación para los reclutas novatos. Pero esto parece ser otra cosa muy distinta y mucho más atroz: ganicas tengo de leer el nuevo libro de Beevor.

1besico!!