miércoles, 20 de abril de 2011

Nuts!!

La Segunda Guerra Mundial fue una inagotable fuente de frases memorables y lapidarias que quedarían para los anales de la historia.

Una de ellas, sin lugar a dudas, es la que protagoniza este post, que fue pronunciada por el general norteamericano de la 101ª División Aerotransportada (también conocidos como Screaming Eagles), Anthony McAuliffe (el de la foto de aquí abajo), el 22 de Diciembre de 1944 durante la decisiva Batalla de las Ardenas.

El 16 de diciembre de 1994 un total de 25 divisiones alemanas, al mando del veterano mariscal Von Rundstedt, iniciaron una gran ofensiva contra las fuerzas aliadas a través de los bosques y montañas de la escasamente defendida región de Las Ardenas (Bélgica), para tratar de llegar al río Mosa y después conquistar la ciudad portuaria de Amberes, aislando de esto modo a los británicos del general Montgomery en el norte. Hitler estaba convencido de que podía reeditar los éxitos de la blitzkrieg o guerra relámpago y de que si obtenía una victoria aplastante sobre los aliados occidentales, quizás les forzaría a negociar un paz separada con Alemania, pudiendo de este modo emplear todos sus recursos contra la URSS en el Frente Oriental.


La ofensiva cogió por sorpresa a 4 inexpertas divisiones norteamericanas destacadas en la zona, consiguiendo los blindados alemanes romper el frente en varios puntos y llegando a capturar hasta 7.000 prisioneros en un sólo día. Las inclemencias del tiempo, un día gélido y con espesa niebla, impidió a la aviación aliada que pudiera operar en apoyo de las divisiones terrestres, lo que complicó todavía más si cabe la situación.

La clave de la batalla residió en la heroica resistencia de las tropas aliadas en algunos puntos clave como la ciudad belga de Bastogne, donde se logró contener el impetuoso avance de las Divisones Panzer alemanas. Precisamente en Bastogne, los paracaidistas de la 101ª División Aerotransportada fueron cercados por 4 divisiones alemanas, resistiendo bajo un intenso frío, sin apenas alimentos y con escasa munición, los ataques del enemigo y la lluvia de fuego de artillería que se les venía encima. Si queréis haceros una idea de lo putas que las pasaron los paracas de la 101ª - autodenominados "los maltratados bastardos de Bastogne" -, podéis ver el 6º episodio de la magnífica serie "Hermanos de Sangre" (titulado precisamente "Bastogne").

Dicha división, estaba provisionalmente al mando del general Anthony Clement McAuliffe (ya que su comandante, el general Maxwell D. Taylor, estaba ausente en esos momentos por asistir a una reunión del alto mando en los EEUU). El 22 de diciembre, el general Heinrich Freiherr von Lüttwitz envió el siguiente ultimátum a McAuliffe:

"Para Estados Unidos. Comandante de la ciudad rodeada de Bastogne. La fortuna de la guerra está cambiando. Esta vez las fuerzas de EEUU, están cercadas en Bastogne, rodeadas de fuertes divisiones blindadas alemanas. Otras unidades blindadas alemanas han cruzado el río, cerca de Ortheuville, han tomado Marche y llegado a St. Hubert pasando a través de Hompré-Sibret-Tillet. Libramont también está en manos alemanas.

Solo hay una posibilidad de salvar las tropas de Estados Unidos de la aniquilación total: la honorable entrega de la ciudad rodeada. Concedemos un plazo de dos horas a partir de la presentación de esta nota para que den una respuesta. Si esta propuesta es rechazada, un Cuerpo de Artillería y seis batallones pesados están listos para aniquilar a las tropas de los Estados Unidos. Después de estas dos horas de plazo, se dará inmediatamente la orden de disparar. Todas las pérdidas civiles que cause este fuego de artillería serán responsabilidad de las fuerzas de EEUU.

El comandante alemán."

Cuando se le comunicó a McAuliffe la petición de rendición efectuada por los alemanes, exclamó furioso: "Nuts!". Mi inglés es bastante pobre, pero parece ser que se trata de una expresión coloquial usada para referirse a los testículos o también para referirse a personas descerebradas. He leído en varios libros sobre el tema que en español coloquial podría traducirse algo así como "¡al cuerno!" o "¡las narices!". Sin embargo, opino que trasladado al castellano coloquial la contestación del general McAuliffe sería algo así "y un huevo" o "los cojones". "Váyase Vd. a la mierda", si lo prefieren. Si el general hubiera nacido en Zaragoza en lugar de Washington, no me cabe duda que lo que les hubiera dicho a los nazis hubiera sido: "¡De cojón!" o "¿Rendirnos? Si, ¡pero po'l haba!".

Como era necesario responder al ultimátum germano, uno de sus oficiales sugirió que esa primera exclamación salida de la boca del general resumía bastante bien la situación, por lo que se acordó que la respuesta oficial fuera la siguiente: "Para el comandante alemán: Nuts!. El comandante americano."

Este lacónico mensaje fue mecanografiado y entregado a los alemanes por un tal Coronel Harper quien tuvo que explicarles a los alemanes el significado de la expresión de marras. Parece ser que les dijo algo así: "Si Vd. no entiende lo que significa “nuts”, en palabras llanas es lo mismo que “iros al infierno”. Y yo quiero decirte algo más: si continúas atacándonos vamos a cargarnos a todos los condenados alemanes que intenten entrar en esta ciudad."

Los hombres de McAuliffe lograron resistir los ataques alemanas y cuatro días más llegaron al rescate los blindados de Patton, concretamente la 4ª División Blindada, logrando romper el cerco, aunque los combates no cesaron hasta el 9 de Enero, viéndose forzados los alemanes a retirarse a sus posiciones de partida.

Por sus acciones en Bastogne, McAuliffe recibió la Cruz por Servicio Distinguido de manos del propio General Patton el 30 de diciembre de 1944, seguida más tarde por la Medalla de Servicio Distinguido.