jueves, 29 de septiembre de 2011

El Euskera en Guadalcanal

Durante la Segunda Guerra Mundial era fundamental la comunicación entre las tropas para poder coordinar las operaciones. El problema era que el enemigo podía también escucharlas, por lo que había que inventar un método para impedir por todos los medios que el enemigo descifrase los mensajes. Aunque el ejército norteamericano contaba con sofisticadas máquinas de cifrado rotatorio que mediante complejos algoritmos matemáticos encriptaban las comunicaciones - la SIGABA, similar a la británica Typex o la alemana Enigma - en la Guerra del Pacífico, los Marines recurrieron a un método más sencillo y original: utilizar idiomas minoritarios, extraños y difíciles de comprender para así despistar a los japoneses.

Seguro que gracias a la película "Windtalkers" (2002) todos conoceis la utilización del idioma de los indios navajos, encargándose a soldados de esta tribu el transmitir y recibir las comunicaciones por radio. Pero ese no fue el único idioma utilizado en las comunicaciones de los Marines estadounidenses. También se recurrió al idioma de otras tribus nativas norteamericanas como los iroqueses, los oswego o los shaishai, pero en estos casos para entablar comunicaciones con el continente americano, en relación sobre todo al envío de convoyes navales.

Y aunque pueda parecer increíble, el euskera también fue empleado por la Marina norteamericana, concretamente durante el desembarco en Guadalcanal, el 7 de agosto de 1942. Según cuenta el catedrático y escritor Daniel Arasa en su libro "Los españoles en la guerra del Pacífico" (2001), el mexicano hijo de vizcaínos Ernesto Carranza, oficial de Transmisiones del Ejército norteamericano, propuso y consiguió que se usara el euskera como idioma para las transmisiones. La idea presentaba indudables ventajas: La primera y más evidente, la rapidez en la transmisión. Bastaba con colocar a ambos lados del hilo de comunicación a dos vascoparlantes; la segunda y más importante, la certeza de que los japoneses no descifrarían los mensajes.

La idea de emplear el lenguaje paterno surgió en el cuartel de transmisiones de San Francisco en el que Carranza estaba destinado, y adonde en mayo de 1942 llegaron miles de reclutas desde California, Nevada, Idaho, Oregón, Montana y otros estados del Oeste. A este acuartelamiento fueron a parar también alrededor de 60 hijos de vascos que habían emigrado a la floreciente norteamérica en la mayoría de los casos para trabajar como pastores. Muchos de ellos hablaban mal el castellano, tenían un regular inglés pero un buen euskera. Según Arasa, a Carranza se le ocurrió que, dado su uso minoritario, sería un buen idioma para ser empleado en las transmisiones más relevantes, siendo aceptada su propuesta por el alto mando.

Después de realizar varias pruebas con todos los idiomas elegidos se comprobó que los japoneses no entendían los mensajes por lo que, se empleó cada idioma un día distinto de la semana con la intención de despistar al enemigo. El reparto que se realizó fue: lunes, euskera; martes, oswego, miércoles, iroqués; jueves shaishai; viernes, euskera; sábado, clave 2x2, domingo, oswego. El euskera se empleó primero para los convoys de carga que navegaban por el Pacífico evitando a los aviones y submarinos nipones que tras el ataque a Pearl Harbor dominaban el mar. Vista su efectividad, se siguió usando para el desembarco en Guadalcanal. En San Diego, las órdenes eran redactadas en inglés pero se traducían al euskera para transmitirlas al jefe de la flota y al resto de almirantes.

La primera orden concreta para el asalto se remitió el 1 de agosto de 1942, "Egon arretaz, X egunari" ("atención al día X"); ese día elegido era el 7 de agosto. A ésta le siguieron otras como "Gudari-talde asko 100.000" ("las tropas japonesas ascienden a 100.000 hombres" - cifra que luego se demostró ser muy exagerada-), "lurrepaira idarrepairaindartsuak" ("poseen fuertes trincheras y fortificaciones") o "aurreta zuhaitzairi" ("atención a las copas de los árboles").

El mensaje más relevante se emitió en la madrugada del 7 de agosto de 1942, "Sagarra eragintza zazpi" ("la operación manzana comenzará a las siete"). A esa hora se había decidido desembarcar sobre el islote Tulagi y sobre Guadalcanal, una isla casi deshabitada donde los Estados Unidos, tras una dura y cruenta campaña que finalizó el 9 de febrero de 1943, obtuvo una decisiva victoria.

Por lo tanto, la lengua vasca se empleó durante la campaña de Guadalcanal para emitir diversas órdenes de combate y en las descripciones que efectuaban los aviones que sobrevolaban la isla. No obstante, y pese a reconocer su validez, los norteamericanos prefieron no utilizarlo en demasía, debido, según parece, a la existencia de una importante colonia de inmigrantes nipones en Sudamerica y el temor a que alguno pudiera poseer algún conocimiento del euskera, prefiriendo potenciar el uso de códigos basados en las lenguas indias.

4 comentarios:

miguelon dijo...

vaya sorpresa quien lo iba a decir ..los vascos ayudando a los americanos. Buen articulo Carlos todos los dias se aprende algo sigue asi.......

charlie furilo dijo...

Ya ves Miguelón, sorpresas te da la vida. Parece que hicieron algo más aparte de cortar troncos y beber txakolí (ostia si me lee mi amigo Joseba, me cruje, jajajaja)

fiona dijo...

Pues según Artur Mas podían haber hablado en andaluz o gallego porque no se les entiende, anda que...ese no ha venido a Murcia...jajajaj

1besico!

charlie furilo dijo...

Juaaaaa, pues por Aragón, tampoco jejejeje, en algunos pueblos y zonas, que coño en la capital mismo, hay a algunos que tampoco se les entiende una mierda (y además te dejan un sordo con lo voceras que son...)