viernes, 29 de abril de 2011

Citas Célebres de la 2ª Guerra Mundial (1)

“Llegaremos hasta el final, lucharemos en Francia, lucharemos en los mares y océanos, lucharemos con confianza creciente y fuerza creciente en el aire, defenderemos nuestra Isla, al precio que sea, lucharemos en las playas, lucharemos en los aeródromos, lucharemos en los campos y en las calles, lucharemos en las colinas, no nos rendiremos jamás.”

Winston Churchill - Discurso ante la Cámara de los Comunes en el Parlamento el día 4 de junio de 1940, días después de la evacuación de la Fuerza Expedicionaria Británica en Dunkerque.

La Guerra en Imágenes: Iwo Jima

El General Kuribayashi, comandante de la guarnición japonesa de Iwo Jima da instrucciones a sus hombres.

Un avión torpedero Grumman TBM Avenger de la US Navy sobrevuela la isla de Iwo Jima.

Varios vehículos anfibios de asalto LVT (Landing Vehicle Tracked) de los Marines USA avanzan hacia las playas de Iwo Jima. 19 Febrero 1945

La 5ª División de Marines estadounidense desembarca en las playas de Iwo Jima (el Monte Suribachi se divisa al fondo). 19 Febrero 1945

Artilleros de la 4ª División de Marines USA bombardean las posiciones japonesas desde las playas de Iwo Jima. Febrero 1945


Marines del 28º Regimiento de la 5ª División izan la primera bandera estadounidense en el Monte Suribachi. 23 Febrero 1945


La famosa foto de Joe Rosenthal que muestra el izado de la bandera norteamericana por los Marines en el Monte Suribachi (aunque ya se había izado otra antes). 23 Febrero 1945


Marines norteamericanos posan con una bandera japonesa capturada junto a un búnker enemigo destruido. Febrero 1945


Un Marine norteamericano dispara su ametralladora Browning M1917. Febrero 1945


Soldado del 9º Regimiento de la 3ª División de Marines USA armado con un lanzallamas. Aeródromo Motoyama (Aeródromo nº 2). Febrero 1945


Un tanque lanzallamas ("zippo") M4A3 Sherman dispara sobre las posiciones japonesas. Febrero 1945

Marines norteamericanos disparan sus armas contra una posición japonesa ubicada en una cueva. Marzo 1945

Tres soldados japoneses salen de su destruído búnker dispuestos a rendirse. 5 Abril 1945

miércoles, 27 de abril de 2011

El Torpedo Bangalore

El Torpedo Bangalore es un dispositivo portátil en el cual la carga explosiva se coloca en el extremo de un largo tubo extensible, que se monta por secciones, y que utilizan los zapadores o ingenieros militares para eliminar a distancia obstáculos (alambradas, minas...) que de otra forma requieren su aproximación directa, bajo posible fuego enemigo.

Este artilugio fue diseñado en 1912 por el Capitán McClintock, de los zapadores del British Indian Army, y debe su nombre a Bangalore, la ciudad india en la que estaba destinado. Su primer uso fue en las Guerras Boer y las Guerras Ruso-Japonesas, y aunque en un principio se diseñó para volar obstáculos, barricadas y fortificaciones, pronto se descubrió su eficacia contra las barreras de alambre de espino y los campos de minas.

Durante la Segunda Guerra Mundial fue utilizado por el ejército estadounidense y el británico en la versión llamada M1A2 para abrir brechas o vías libres en alambradas de espino y campos minados, fundamentalmente durante el Día D. Los alemanes y japoneses también usaron sus propias versiones de los Bangalore.

El Torpedo Bangalore estaba formado por 10 secciones de tubos de unos 7 cm de diámetro y 160 cm de largo cada una de ellas, algunos de los cuales se rellenaban de explosivo, se iban empalmando y empujando desde un lugar seguro sobre la zona que se pretendía despejar; cuando se detonaban, la explosión dejaba un camino libre de alambradas y minas para que la infantería avanzara. El torpedo completamente armado tenia 50 pies (15.25 metros) de longitud y estaba relleno de 85 libras (38.6 kilogramos) de trinitrotolueno o dinamita, pudiendo ser explosionado por detonador eléctrico mediante blasting o por una simple mecha con la dinamita.

Constaba de 3 partes:

- La "nariz": que se acoplaba al extremo del tubo explosivo, tenía forma redondeada o en cuña y estaba hecha de materiales duros, lo que le permitía irse abriendo camino por los obstáculos.

- El tubo explosivo: tubo hueco relleno de explosivo.

- El tubo hueco: semejante al anterior, pero vacío, que podía empalmarse al explosivo o a otro tubo hueco, y cuya utilización dependía de la longitud a la que se pretendía llegar.

Los ingenieros británicos de la 79ª Division Blindada incluso llegaron a instalar estos dispositivos en sus carros de combate modificados utilizados durante el Desembarco de Normandía (los Hobart's Funnies, de los que os hablaré en otra ocasión), como se puede ver en la imagen de aquí abajo.

En el film "Salvar al Soldado Ryan", concretamente durante la impresionante escena inicial que muestra el desembarco de las tropas norteamericanas en Omaha Beach, podemos ver como los hombres del Capitán John H. Miller (Tom Hanks) utilizan estos torpedos bangalores para abrir camino entre las alambradas de espino. También en otras películas como "El Día Más Largo" o "Uno Rojo, División de Choque" puede verse como se utilizan estos dispositivos.

Hoy en día, estos torpedos siguen formando parte de los arsenales de los ejércitos, si bien, como es lógico, han mejorado en potencia explosiva y resultados.

martes, 26 de abril de 2011

Citas de Cine (3)


"Lo siento, pero yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio, no quiero gobernar ni conquistar a nadie, sino ayudar a todos si fuera posible. Judíos y gentiles, blancos o negros. Tenemos que ayudarnos los unos a los otros; los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacernos desgraciados. No queremos odiar ni despreciar a nadie.


En este mundo hay sitio para todos, la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las almas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia las miserias y las matanzas. Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiad
o y sentimos muy poco. Más que máquinas necesitamos humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura. Sin estas cualidades la vida será violenta, se perderá todo. Los aviones y la radio nos hacen sentirnos más cercanos. La verdadera naturaleza de estos inventos exige bondad humana, exige la hermandad universal que nos una a todos nosotros.



Ahora mismo, mi voz llega a millones de seres en todo el mundo, a millones de hombres desesperados, mujeres y niños, víctimas de un sistema que hace torturar a los hombres y encarcelar a gentes inocentes. A los que puedan oírme, les digo: no desesperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de hombres que temen seguir el camino del progreso humano. El odio de los hombres pasará y caerán los dictadores, y el poder que le quitaron al pueblo se le reintegrará al pueblo, y, así, mientras el Hombre exista, la libertad no perecerá.

Soldados, no os rindáis a esos hombres que en realidad os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas y os dicen qué tenéis que hacer, qué decir y qué sentir. Os barren el cerebro, os ceban, os tratan como a ganado y como a carne de cañón. No os entreguéis a estos individuos inhumanos, hombres máquinas, con cerebros y corazones de máquina. Vosotros no sois máquinas, no sois ganado, sois Hombres. Lleváis el amor de la Humanidad en vuestros corazones, no el odio. Sólo los que no aman odian, los que no aman y los inhumanos.

Soldados, no luchéis por la esclavitud, sino por la libertad. En el capítulo 17 de San Lucas se lee: "El Reino de Dios está dentro del hombre, no de un hombre, ni de un grupo de hombres, sino en todos los hombres..." En Vosotros, vosotros el pueblo tenéis el poder. El poder de crear máquinas, el poder de crear felicidad, vosotros el pueblo tenéis el poder de hacer esta vida libre y hermosa de convertirla en una maravillosa aventura.


En nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando todos unidos. Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble que garantice a los hombres trabajo, y de a la juventud un futuro y a la vejez seguridad. Con la promesa de esas cosas, las fieras alcanzaron al poder. Pero mintieron; no han cumplido sus promesas ni nunca las cumplirán. Los dictadores son libres sólo ellos, pero esclavizan al pueblo. Luchemos ahora para hacer nosotros realidad lo prometido. Todos a luchar para libertar al mundo. Para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia. Luchemos por el mundo de la razón. Un mundo donde la ciencia, donde el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad. Soldados, en nombre de la democracia, debemos unirnos todos."

El Barbero Judío
(Charles Chaplin) - "El Gran Dictador" (1940) de Charles Chaplin

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"Soldados del glorioso Ejército Rojo, de ahora en adelante, es la victoria...¡O la muerte! Dispararemos a todos los que se batan en retirada, no habrá piedad para los cobardes y los traidores....¡El camarada Stalin lo ha ordenado! ¡¡¡ni un solo paso atrás!!!"

Oficial Soviético - "Enemigo a las Puertas" (2001) de Jean-Jacques Annaud
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"James, hágase usted digno de esto. Merézcalo."

Capitán John H. Miller (Tom Hanks) - "Salvar al Soldado Ryan" (1998) de Steven Spielberg
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"Soy el Teniente Aldo Raine y preparo un grupo especial. Necesito 8 soldados, 8 soldados americanos judíos.

Habréis oído que pronto habrá una gran ofensiv
a. Bien. Nosotros partiremos antes. Saltaremos sobre Francia vestidos de civiles y una vez en territorio enemigo, abriéndonos camino como una guerrilla, tendremos que hacer una cosa, ni una más: matar nazis.

No se vosotros, pero yo no bajé de las puñeteras Montañas Humeantes, atravesé el condenado océano, me abrí paso a tiros por Sicilia, y después salté de un puto avión para
enseñar a los nazis humanidad. Los nazis no tienen humanidad. Obedecen a un asesino de masas que odia a los judíos a muerte y deben ser destruidos. Por eso todo malnacido que encontremos con este uniforme...... morirá"

Teniente Aldo Raine (Brad Pitt) - "Malditos Bastardos" (2009) de Quentin Tarantino
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domingo, 24 de abril de 2011

La Guerra en Imágenes: Stalingrado

Soldados soviéticos parapetados entre los restos de la fábrica Octubre Rojo

Un soldado soviético ondea la bandera de la URSS el día de la rendición alemana

Soldados del Ejército Rojo avanzan entre los escombros de Stalingrado

Columna de prisioneros alemanes caminan hacia el cautiverio tras la rendición del VI Ejército

Soldados del Ejército Rojo se mueven entre los cascotes de un edificio

Soldados del 62º Ejército Soviético atrincherados entre las ruinas de la ciudad

Un demacrado soldado alemán armado con un subfusil soviético PPSh 41 observa el horizonte desde su posición

Panzers III del 4º Ejército del general Hoth avanzan hacia Stalingrado

Cientos de cadáveres de soldados alemanes en las afueras de Stalingrado

El "Noble Francotirador" Vassili Zaitsev (el primero por la izquierda) , de la 284ª División de Fusileros Siberiana, explica la doctrina del "tiroteo"

Soldado alemán armado con un subfusil soviético PPSh 41 se agazapa entre las ruinas de la fábrica "Octubre Rojo"

Panzers III J alemanes en los arrabales de Stalingrado

viernes, 22 de abril de 2011

Cine: "Malditos Bastardos" (2009)

Sobre esta película he oído y leído de todo. Desde obra maestra a coñazo insoportable. Vamos lo habitual. Casi siempre que Quentin Tarantino estrena película nadie queda indiferente y existen múltiples y enconadas opiniones.

Contrariamente a lo que dice su director por boca de uno de sus protagonistas en el plano final de la película, ésta no es su mejor obra, pero si que creo es una muy buena película. Entretenida, divertida, violenta, con unos diálogos excelentes, carismáticos personajes, quizás no redonda, pero si con algunos momentos sublimes.

Estructurada en capítulos, más o menos autoconclusivos, que confluyen todos ellos en el clímax final, quizás adolece un pelín de falta de ritmo narrativo y anda algo sobrada de metraje, pero bueno, este servidor se lo perdona al bueno de Tarantino solo por el hecho de haber creado ese pedazo de personaje que es el Coronel de la SS, Hans Landa, y por haber elegido para ese papel a Christoph Waltz.

El actor austríaco está Q-U-E S-E S-A-L-E, literalmente; absolutamente soberbio, con una presencia hipnótica, se come la pantalla y empequeñece a todo aquel que esté a su lado. Con todo merecimiento Waltz obtuvo el premio al Mejor Actor en el Festival de Cannes y el Oscar al Mejor Actor de Reparto. en mi opinión sería una total injusticia que no lograra alguna estatuilla en los Oscars por esta interpretación. Sinceramente me cuesta imaginar esta película sin su presencia, y es más, pienso que si no fuera por él, "Malditos Bastardos" ("Inglorious Basterds") bajaría muchos, muchísimos enteros, pues cada vez que aparece en escena, la calidad e interés de la cinta sube considerablemente.

No en vano, Tarantino reconoció la importancia de Waltz en su película diciendo: "Creo que Landa es uno de los mejores personajes que he escrito y que escribiré, y Christoph lo interpretó a la perfección ... Es cierto que si no hubiese encontrado a alguien tan bueno como Christoph, no podría podido hecho Inglourious Basterds." Pues eso, sencillamente genial este personaje, que pese a sus modales refinados y sus métodos indagatorios detectivescos, no deja de ser un monstruo inquietante, cruel y malvado, que inspira miedo en estado puro hasta bebiendo un vaso de leche o comiéndose un strudel. ¡Cómo me gustaría ver esta película en versión original y escuchar a este tipo hablando en inglés, alemán, italiano y francés (idiomas que al parecer domina perfectamente)!

Pese al título de la película, los "bastardos" no son los protagonistas del film - y quizás se les podría haber sacado mucho más jugo -, sino que el "amigo " Hans Landa es el personaje principal en torno al cual se vertebra la historia. Y contrariamente a lo que podría parecer a priori, la película no se centra en contar exclusivamente las andanzas de estos "bastardos" aniquilando nazis con los métodos más crueles y sanguinarios que se puedan imaginar; no se me malinterprete, algo de eso si que hay (sobre todo en el segundo capítulo, quizás el más tarantiano de todos), pero "Malditos Bastardos" - al igual que su obra magna "Kill Bill" - cuenta la historia de una venganza, concretamente la de Shossana Dreyfuss (una excepcional Melanie Laurent).

Y no, tampoco es una película bélica propiamente dicha. Aunque hay guiños evidentes a títulos del género como "Doce del Patíbulo" (véase la presentación de los "bastardos" en formación mientras les arenga Aldo Raine (Brad Pitt) o la masacre final en el cine), es más un spaghetti western ambientado en la Segunda Guerra Mundial: hay música de Ennio Morricone a cascoporro, largos planos e interminables escenas plagadas de tensas miradas y duelos dialécticos (a las que solo les falta el tito Clint con su célebre "poncho") y hasta tipos cortando caballeras comandados por un tipo al que llaman "El Apache" (un gracioso Brad Pitt, plenamente consciente de su paródico papel). Todo ello sin ningún tipo de rigor histórico, pues Tarantino se permite el lujo de cambiar la historia (y el final de la Segunda Guerra Mundial) pasándosela literalmente por el forro de sus caprichos, lo cual, dicho sea de paso, me parece estupendo pues ¿para eso está el cine, no?.

Tampoco existe en el film la acción que se podía prever por el engañoso trailer. Lo que prima en este film, como buena película de Tarantino que es, son los diálogos, largos y brillantes (pero en está ocasión, a diferencias de sus anteriores películas, son más acordes con la historia que se nos cuenta), y sobre todo el suspense que se crea de manera magistral durante esas conversaciones. Valga de ejemplo el insuperable comienzo de la película, ese brutal y cruel interrogatorio (aparentemente disfrazado de banal conversación y rutinaria investigación) al que somete Landa a un granjero francés (sin lugar a dudas de las mejores escenas que haya rodado jamás Tarantino, guiño a "Centauros del Desierto" incluido), la escena en la taberna-sótano "La Louisiane" y la que transcurre en un restaurante con Landa y Shossana.

Pero ante todo, creo que la película es una oda al cine en toda regla, una película que destila amor por el celuloide por todos sus poros. Y lo digo porque Tarantino, aparte de los consabidos guiños y homenajes cinéfilos de todo pelaje, introduce referencias al cine propagandístico alemán de la época - con Goebbels y Leni Riefenstahl a la cabeza - e incluye entre sus personajes a una estrella de la interpretación (Diane Kruger) metida a espía y a un crítico de cine (excelente Michael Fassbender), ahora militar en misión secreta, pero también a un heroe de guerra metido a actor (Daniel Brühl). Es más, el climax del film acontece en un cine, regentado por Shossana (Melanie Laurent), donde se proyecta una imaginaria película propagandística nazi ("Nation's Pride" interpretada por Brühl) y es allí donde, precisamente el "poder" del celuloide - no doy más detalles - es capaz por sí solo de cambiar el signo de la historia.

En definitiva, un gran divertimento.

miércoles, 20 de abril de 2011

Personajes (1): Lyudmila Pavlichenko

Los francotiradores fueron una de las mejores y más efectivas armas del Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial. No sólo por el gran número de bajas que causaron en las filas enemigas, sino también por su inestimable efecto psicológico: por una parte, estaba el innegable miedo y terror en los alemanes a ser abatido por uno de estos expertos tiradores, y por otro lado, la capacidad de insuflar ánimo y valor en las filas soviéticas, al ser utilizados por la maquinaria propagandística del régimen de Stalin, que cultivó un verdadero culto al francotirador y encumbró a muchos de ellos como verdaderos mitos y héroes de la Patria.

El más famoso de estos francotiradores es sin duda, Vassili Zaitsev, en gran medida gracias al excelente film "Enemigo a las puertas" (2001), aunque no fue el francotirador que causó mayor número de muertes al enemigo. Otro día ya hablaremos de Zaitsev (y de otros francotiradores famosos). Hoy dedico el post a la mejor francotiradora de la historia, la mujer más letal de la Segunda Guerra Mundial: Lyudmila Mikhailovna Pavlichenko.

Lyudmila nació en un pueblecito ucranio llamado Bila Tserkva, un 12 de julio de 1916. Cuando tenía 14 años, su familia se mudó a Kiev. Allí se apuntó a un club de tiro local, donde no obutvo éxitos reseñables, pero mantuvo su afición a tirar al blanco. En junio de 1941, cuando el régimen nazi comenzó la Operación Barbarroja e invadió la URSS, Pavlichenko tenía 24 años, estudiaba 4º de Historia en la Universidad y trabajaba en la Fábrica del Arsenal de Kiev.

Formando parte de las primeras rondas de voluntarios que recibió el Ejército Rojo tras la invasión alemana, se presentó en la oficina de reclutamento, donde se le ofreció formarse como enfermera, algo que Lyudmila rechazó, solicitando alistarse en una unidad de infantería. Su experiencia con las armas y el certificado de puntería conseguido en la escuela de tiro, le valió para ser asignada a la 25ª División de Infantería, donde se convirtió en una letal francotiradora, la más famosa de entre las más de 2.000 con que contó el Ejército Soviético, de las cuales sólo 500 sobrevivirían a la guerra.

Pavlichenko logró sus dos primeras bajas alemanas, cerca de una localidad llamada Belyayevka, usando el rifle típico de los francotiradores soviéticos: el básico fusil de cerrojo de infantería Mosin-Nagant de 7’62 x 54 mm al que le añadían una mira óptica de cuatro aumentos. Este fusil tenía una capacidad de albergar cinco cartuchos, un alcance preciso hasta los 500 metros y era muy valorado por los soldados por su fiabilidad y resistencia, su fácil manejo y su precisión. Una bala disparada por un fusil Mosin Nagant alcanzaba la mortífera velocidad de 785 metros por segundo.

Poco después, la unidad de Lyudmila se vio obligada a retirarse, junto con el resto del Ejército Rojo hasta Odessa. Allí, a lo largo de dos meses y medio de combates brutales, logró abatir ni más ni menos que a 187 soldados y oficiales enemigos. Cuando los alemanes tomaron Odessa, su unidad fue enviada a Sebastopol, en la península de Crimea, donde luchó durante otros 8 meses, ya ascendida a teniente y provista de un Tokarev SVT-40. Durante ese tiempo su número de muertes confirmadas ascendió a 257 a finales de mayo de 1942.

En el mes de junio, Lyudmila resultó herida por fuego de mortero. Pese a ello volvió al frente poco después, combatiendo durante un mes más, hasta alcanzar la cifra de 309 bajas enemigas (de ellas 36 francotiradores) a lo largo de la guerra. El alto mando consideró que sería malo para la moral de la tropa que la famosa Lyudmila Pavlichenko fuera abatida por el enemigo, así que la retiró del frente.

Después de abandonar el frente, viajó a
Cana y Estados Unidos, para hacer propaganda de la causa soviética y defender los valores comunistas, siendo el primer ciudadano soviético en visitar la Casa Blanca y entrevistarse con el presidente de EEUU, Franklin D. Roosevelt. Su éxito propagandístico le proporcionó el rango de mayor y su abandono definitivo del frente al ser nombrada instructora de francotiradores, labor que desempeñó hasta el final de la guerra. En 1943 fue condecorada con la Estrella de Héroe de la Unión Soviética.

Finalizada la guerra, terminó su carrera y ejerció de historiadora, conjugándola con su cargo de “ayudante” del Cuartel General de la Armada Soviética (entre los años 1945 y 1953). Años más tarde, formó parte del Comité Soviético de Veteranos de Guerra.

Lyudmila Pavlichenko falleció el 10 de Octubre de 1974, a los 58 años de edad de un ataque al corazón. Está enterrada en el Cementerio Novodevichy en Moscú.

Citas de Cine (2)

"Todas estas personas saben que van a morir, así que cada noche que logran volver, es un regalo.

Así que cada taza de té, cada cigarrillo, se convierte en una celebración porque para muchos
de nosotros puede que sea nuestra última noche. Eso es algo que tenemos que aceptar; todos tenemos nuestro tiempo."

Soldado Vassili Zaitsev (Jude Law) - "Enemigo a las Puertas" (2001) de Jean Jacques Anaud
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"Mi nombre, para aquellos que puedan haberlo olvidado, es Reisman. Se han presentado ustedes voluntarios para una misión que les da sólo tres caminos a seguir. Pueden obrar de mala fe, en cuyo caso serán devueltos aquí y ejecutada su sentencia. Pueden desertar en combate, en cuyo caso yo mismo les volaré los sesos. O pueden hacer lo que se les ordene y así seguir adelante. No deben tratar de escapar, no habrá excusas, no habrá apelación. Cualquier infracción cometida por cualquiera de ustedes, significará la vuelta de todos y la ejecución de sus sentencias. Dependen los unos de los otros. Procuren no olvidarlo."

Mayor Reisman (Lee Marvin) - "Doce del Patíbulo" (1967) de Robert Aldrich
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"Todos sabéis, y es la verdad, que compadezco a esos pobres contra los que vamos a luchar... por Dios que así es!... ya que no sólo vamos a disparar contra ellos, ¡nuestra intención es arrancarles las entrañas y usarlas después para engrasar las ruedas de nuestros tanques. ¡Vamos a matar a esos miserables teutones por millares!

Bien, algunos de vosotros estáis dudando de si tendréis miedo bajo el fuego, eso no debe preocuparos. Estoy convencido de que todos cumpliréis con vuestro deber. Los nazis son el enemigo, ¡cargad contra ellos, derramad su sangre, disparadles en el vientre! cuando pongáis vuestra mano sobre una masa informe que momentos antes era el rostro de vuestro mejor amigo... ya no dudaréis.

Deseo recordaros otra cosa. No quiero recibir ningún mensaje que diga: “estamos aguantando nuestra posición”. ¡No aguantamos nada!... ¡que aguante el enemigo!... nosotros avanzamos constantemente y no tenemos ningún interés en aguantar nada excepto al enemigo. Vamos a agarrarle por la nariz y a darle un puntapié en el trasero... ¡a patadas enviaremos a esos teutones al infierno acabando así con ellos en un santiamén!!

Bueno, sin duda habrá algo que podréis contar cuando volváis a vuestras casas, y dar gracias a Dios por ello. Y si dentro de treinta años sentados junto al hogar, con vuestro nieto sobre las rodillas, él os pregunta qué es lo que hicisteis en la Segunda Guerra Mundial, no tendréis que contestarle: “pues... acarreé estiercol en Louisiana”.

Bien, ahora, hijos de perra, ya sabéis cómo pienso. Estaré muy orgulloso de dirigiros en esta lucha muchachos, siempre y en todo lugar."

General George S. Patton (George C. Scott) - "Patton" (1970) de Franklin J. Schaffner
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"Durante más de mil años ha habido una Cracovia judía. Hoy mismo, esos años serán humo. Nunca existieron"

Capitán SS Amon Goeth (Ralph Fiennes) - "La Lista de Schindler" (1993) de Steven Spielberg
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Nuts!!

La Segunda Guerra Mundial fue una inagotable fuente de frases memorables y lapidarias que quedarían para los anales de la historia.

Una de ellas, sin lugar a dudas, es la que protagoniza este post, que fue pronunciada por el general norteamericano de la 101ª División Aerotransportada (también conocidos como Screaming Eagles), Anthony McAuliffe (el de la foto de aquí abajo), el 22 de Diciembre de 1944 durante la decisiva Batalla de las Ardenas.

El 16 de diciembre de 1994 un total de 25 divisiones alemanas, al mando del veterano mariscal Von Rundstedt, iniciaron una gran ofensiva contra las fuerzas aliadas a través de los bosques y montañas de la escasamente defendida región de Las Ardenas (Bélgica), para tratar de llegar al río Mosa y después conquistar la ciudad portuaria de Amberes, aislando de esto modo a los británicos del general Montgomery en el norte. Hitler estaba convencido de que podía reeditar los éxitos de la blitzkrieg o guerra relámpago y de que si obtenía una victoria aplastante sobre los aliados occidentales, quizás les forzaría a negociar un paz separada con Alemania, pudiendo de este modo emplear todos sus recursos contra la URSS en el Frente Oriental.


La ofensiva cogió por sorpresa a 4 inexpertas divisiones norteamericanas destacadas en la zona, consiguiendo los blindados alemanes romper el frente en varios puntos y llegando a capturar hasta 7.000 prisioneros en un sólo día. Las inclemencias del tiempo, un día gélido y con espesa niebla, impidió a la aviación aliada que pudiera operar en apoyo de las divisiones terrestres, lo que complicó todavía más si cabe la situación.

La clave de la batalla residió en la heroica resistencia de las tropas aliadas en algunos puntos clave como la ciudad belga de Bastogne, donde se logró contener el impetuoso avance de las Divisones Panzer alemanas. Precisamente en Bastogne, los paracaidistas de la 101ª División Aerotransportada fueron cercados por 4 divisiones alemanas, resistiendo bajo un intenso frío, sin apenas alimentos y con escasa munición, los ataques del enemigo y la lluvia de fuego de artillería que se les venía encima. Si queréis haceros una idea de lo putas que las pasaron los paracas de la 101ª - autodenominados "los maltratados bastardos de Bastogne" -, podéis ver el 6º episodio de la magnífica serie "Hermanos de Sangre" (titulado precisamente "Bastogne").

Dicha división, estaba provisionalmente al mando del general Anthony Clement McAuliffe (ya que su comandante, el general Maxwell D. Taylor, estaba ausente en esos momentos por asistir a una reunión del alto mando en los EEUU). El 22 de diciembre, el general Heinrich Freiherr von Lüttwitz envió el siguiente ultimátum a McAuliffe:

"Para Estados Unidos. Comandante de la ciudad rodeada de Bastogne. La fortuna de la guerra está cambiando. Esta vez las fuerzas de EEUU, están cercadas en Bastogne, rodeadas de fuertes divisiones blindadas alemanas. Otras unidades blindadas alemanas han cruzado el río, cerca de Ortheuville, han tomado Marche y llegado a St. Hubert pasando a través de Hompré-Sibret-Tillet. Libramont también está en manos alemanas.

Solo hay una posibilidad de salvar las tropas de Estados Unidos de la aniquilación total: la honorable entrega de la ciudad rodeada. Concedemos un plazo de dos horas a partir de la presentación de esta nota para que den una respuesta. Si esta propuesta es rechazada, un Cuerpo de Artillería y seis batallones pesados están listos para aniquilar a las tropas de los Estados Unidos. Después de estas dos horas de plazo, se dará inmediatamente la orden de disparar. Todas las pérdidas civiles que cause este fuego de artillería serán responsabilidad de las fuerzas de EEUU.

El comandante alemán."

Cuando se le comunicó a McAuliffe la petición de rendición efectuada por los alemanes, exclamó furioso: "Nuts!". Mi inglés es bastante pobre, pero parece ser que se trata de una expresión coloquial usada para referirse a los testículos o también para referirse a personas descerebradas. He leído en varios libros sobre el tema que en español coloquial podría traducirse algo así como "¡al cuerno!" o "¡las narices!". Sin embargo, opino que trasladado al castellano coloquial la contestación del general McAuliffe sería algo así "y un huevo" o "los cojones". "Váyase Vd. a la mierda", si lo prefieren. Si el general hubiera nacido en Zaragoza en lugar de Washington, no me cabe duda que lo que les hubiera dicho a los nazis hubiera sido: "¡De cojón!" o "¿Rendirnos? Si, ¡pero po'l haba!".

Como era necesario responder al ultimátum germano, uno de sus oficiales sugirió que esa primera exclamación salida de la boca del general resumía bastante bien la situación, por lo que se acordó que la respuesta oficial fuera la siguiente: "Para el comandante alemán: Nuts!. El comandante americano."

Este lacónico mensaje fue mecanografiado y entregado a los alemanes por un tal Coronel Harper quien tuvo que explicarles a los alemanes el significado de la expresión de marras. Parece ser que les dijo algo así: "Si Vd. no entiende lo que significa “nuts”, en palabras llanas es lo mismo que “iros al infierno”. Y yo quiero decirte algo más: si continúas atacándonos vamos a cargarnos a todos los condenados alemanes que intenten entrar en esta ciudad."

Los hombres de McAuliffe lograron resistir los ataques alemanas y cuatro días más llegaron al rescate los blindados de Patton, concretamente la 4ª División Blindada, logrando romper el cerco, aunque los combates no cesaron hasta el 9 de Enero, viéndose forzados los alemanes a retirarse a sus posiciones de partida.

Por sus acciones en Bastogne, McAuliffe recibió la Cruz por Servicio Distinguido de manos del propio General Patton el 30 de diciembre de 1944, seguida más tarde por la Medalla de Servicio Distinguido.