martes, 28 de junio de 2011

El Hundimiento del Wilhelm Gustloff

El hundimiento del transatlántico alemán Wilhelm Gustloff en las gélidas aguas del Mar Báltico el 30 de enero de 1945 es considerada la mayor de las tragedias navales de todos los tiempos (el número de fallecidos fue seis veces superior a los producidos en el hundimiento del famoso Titanic) y sin embargo, es un suceso más bien desconocido.

Curiosamente, le siguen en número de víctimas mortales, los hundimientos del Cap Arcona y del Goya, también barcos alemanes, ocurridos en el mismo escenario bélico, durante el desarrollo de la Operación Aníbal, ideada por el almirante Karl Dönitz, que tenía como objetivo evacuar a tropas y civiles de Prusia Oriental y el corredor Polaco y no dejarlos a merced del inexorable avance del Ejército Rojo, que venía cometiendo todo tipo de tropelías, atrocidades y crímenes de guerra en los territorios que iba ocupando en su imparable ofensiva (que no pararía hasta Berlín), no sólo contra los soldados alemanes sino también contra la población civil (violaciones en masa, ejecuciones, saqueos, pillaje...).

El buque construido por los astilleros Blohm & Voss de Hamburgo, tenía 208,5 metros de eslora y 23,5 de manga, desplazaba 25.484 toneladas impulsado por motores diésel de 9.500 cv. Contaba con una tripulación de 420 oficiales y marineros y podía transportar a 1.465 pasajeros de una sola clase con una velocidad de 15,5 nudos. Fue bautizado Wilhelm Gustloff en honor a un líder nacionalsocialista suizo asesinado en 1936.

Tras entrar en servicio, el transatlántico fue utilizado en cruceros de placer llevando turistas alemanes por puertos del Atlántico, el Mediterráneo y el Mar del Norte. No obstante, en mayo de 1949 el Gustloff también había realizado un viaje a España para transportar de regreso a la Legión Cóndor que ayudó a los sublevados a ganar la Guerra Civil Española.


Meses después, poco antes de comenzar la invasión nazi a Polonia, el Gustloff fue pintado de blanco con una banda verde de proa a popa y cruces rojas en varios lugares del casco y cubierta, siendo utilizado por la Kriegsmarine como buque hospital (en la foto de arriba). Entró en servicio por primera vez después de la campaña de Polonia transportando a Alemania 685 heridos y regresando a Danzig, donde quedó asignado para prestar servicios médicos. También formó parte del convoy que movilizó miles de alemanes que fueron repatriados a Alemania desde las regiones que en ese momento iban siendo ocupadas por los soviéticos, de conformidad con el acuerdo germano-soviético de repartición de Polonia. Desde mayo hasta julio de 1940, el Gustloff se trasladó a Oslo para atender a los heridos durante la campaña en Noruega. Finalmente le ordenaron que se dirigiera a Stettin (Polonia) el 2 de julio transportando 563 heridos. Allí quedó anclado en puerto durante más de cuatro años, convertido en unas barracas militares para los cadetes de la cercana base de instrucción en guerra submarina. Durante este periodo fue pintado de gris naval y se le dotó de una pequeña cantidad de baterías antiaéreas, convirtiéndose de hecho en un transporte armado (teniendo el aspecto que se observa en la maqueta de aquí abajo).

La evacuación de los civiles en el Frente del Este comenzó muy tarde, aunque había habido planes para hacerlo durante meses, por causa de la decisión de los líderes nazis de luchar hasta el final. Por ello, sólo se dio la orden cuando las tropas soviéticas ya habían penetrado profundamente en Prusia Oriental y las condiciones de evacuación tanto por tierra como por mar fueron caóticas. En enero de 1945, en el marco de la Operación Aníbal, el Almirante Karl Dönitz ordenó que el Gustloff evacuase al personal de los submarinos alemanes (U-Boots) y que apoyase también la evacuación de refugiados y heridos para ponerlos a salvo de las temidas tropas soviéticas que avanzaban desde el Este. De esta forma el transatlántico pasó a formar parte de la mayor evacuación realizada en la historia, el rescate y transporte de unos 2 millones de personas (refugiados, enfermos, heridos y todos aquellos que escapaban de las tropas rusas) desde Alemania Oriental y Polonia, aunque la precipitada evacuación por mar y tierra se cobró un total de 300.000 vidas.

En el puerto de Gotenhafen (nombre alemán de la ciudad polaca de Gdynia), más de 60.000 aterrorizados refugiados se apiñaban tratando de obtener su sitio en alguna de las naves asignadas a la evacuación, creándose un estado de caos y confusión total. Mientras los oficiales intentaban contabilizar a los pasajeros, mucha gente subía a bordo desordenadamente burlando la guardia, que se veía incapaz para controlar a la multitud. Un grupo de auxiliares femeninas de la Kriegsmarine fueron acomodadas en lo que una vez fue la piscina del lujoso trasatlántico ubicada en la Cubierta-E. Todas eran jóvenes de 17 a 25 años. Un día antes de zarpar, llegó un tren hospital con soldados heridos que también fueron subidos a bordo y acomodados en la cubierta donde antaño los turistas alemanes tomaban el sol. Todos los espacios del buque estaban abarrotados de gente, pero sólo dos tercios de los pasajeros llevaban chalecos salvavidas y los botes salvavidas de que disponía el buque no tenía capacidad para albergar al resto.

El Wilhelm Gustloff contaba con una tripulación de 173 hombres y transportaba, según la lista oficial un total de 6.500 personas, pero no cabe duda que muchos cientos más, de una manera u otra, lograron subir a bordo escapando del Ejército Rojo. Las últimas investigaciones dicen que a bordo del Gustloff viajaban 8.956 refugiados, 918 oficiales y marineros de la 2. Unterseeboot-Lehrdivision (cadetes que habían acabado su adiestramiento para combatir en los submarinos alemanes y se debían incorporar al servicio lo antes posible), 373 mujeres del Cuerpo Femenino Auxiliar de la Kriegsmarine, 173 auxiliares y 162 heridos, sumando un total de 10.582 personas.

A las 12:30 de la tarde del 30 de enero de 1945, el Gustloff zarpó de Gotenhafen en un día con muy mal tiempo: nevaba con vientos fuertes y la temperatura era de 10° C bajo cero. El mar se encontraba medio congelado y cualquier persona que cayera al agua no podría sobrevivir. El buque navegaba sin escolta contra los ataques submarinos o de aviación. Ante los ataques aéreos el buque tenía la protección del clima y unas pocas ametralladoras antiaéreas, pero ante los submarinos estaba indefenso. Por ello, el Gustloff avanzó hacia aguas profundas con las luces apagadas buscando la protección de los convoyes de dragaminas situados más al norte. Sobre las 21:08 de ese día 30 de enero de 1945, cuando se aproximaban al mismo, entre la bahía de Danzig y la isla danesa de Bornholm, encendió las luces de posición en medio de la noche, bajo condiciones de mala visibilidad, para evitar una colisión.

Ese fue el momento en que fue avistado por el submarino soviético S-13, comandado por el Capitán Alexander Marinesko, que patrullaba aquellas aguas con la misión de impedir las operaciones navales alemanas en la zona. El S-13 disparó 3 torpedos contra el Wilhelm Gustloff, que acusó los impactos, escoró rápidamente a estribor recuperando la verticalidad poco después, pero finalmente volvió a escorar hacia babor. Parece ser que el primer torpedo hizo blanco en la proa debajo de la línea de flotación, el segundo en la sección media a la altura de la piscina, matando a casi todas las auxiliares de marina, y el tercero a mitad del buque por delante de la sala de máquinas. En pocos minutos el castillo de proa se encontraba casi bajo las aguas. El Gustloff se hundió en menos de 50 minutos, llevándose hasta el fondo del Báltico a 9.343 hombres, mujeres y niños; 1.239 personas pudieron ser rescatadas con vida por buques alemanes que se encontraban en las cercanías en misiones de evacuación o escolta, aunque muchas de ellas morirían después a causa de la hipotermia.

Alexander Marinesko, comandante del S-13, fue propuesto por tan "heroica" y "gloriosa" acción como Héroe de la Unión Soviética (manda huevos!!) pero posteriormente se le denegó pues el alto mando soviético lo calificó como poseedor de un inadecuado perfil de héroe, principalmente debido a su alcoholismo y a su carácter rencilloso. Finalmente se le otorgó la condecoración a título póstumo por cometer tan ominosa acción.

2 comentarios:

javier dijo...

Charlie, si bien ese buque llevaba numerosa población civil, también llevaba soldados y marineros en activo que, una vez desembarcados, seguirían combatiendo (y estaba artillado para más inri). No era un buque de servicio civil ni de la Cruz Roja ni de coña. La desesperación por huir hizo del barco un híbrido de buque hospital ,militar y de salvamento. Si fuera tu enemigo, tampoco dudarías en hundirlo.

Unknown dijo...

Además eran mujeres, niños y hombres NAZIS, por lo que merecían morir, dado que se hicieron complices del anticristo y apoyadores de los peores crimenes de la humanidad, solo superados por los del marxismo internacional.