"Los enemigos muertos estaban esparcidos en pilas de cuerpos mutilados, tan penosamente desmembrados, en la mayoría de los casos, que era imposible determinar cuantos eran. Aquí y allá había una pierna o un brazo o una mano arrancada. En un punto, los cuerpos japoneses formaban una escalera humana por encima de la alambrada; cinco enemigos muertos estaban apilados uno encima de otro, a medida que cada uno llegaba al lugar para usar a su predecesor como barricada para luego caer encima de éste cuando lo mataban a él. Mas allá del perímetro, donde un arroyuelo serpeaba en paralelo a este, los japos muertos por la fuerza de miles de proyectiles de mortero yacían con la cabeza oculta - como los avestruces - bajo cualquier protección que podía hallar".
Marine norteamericano describe el resultado de las inútiles cargas banzai de la infantería japonesa en Boungaville (Islas Salomón). Marzo 1944
Fuente: "Se desataron todos los infiernos" de Max Hastings
