Mostrando entradas con la etiqueta MI-5. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta MI-5. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Chocolatinas Explosivas contra Gran Bretaña

Unos documentos secretos que fueron desclasificados en Londres el 5 de septiembre de 2005, revelaron un curioso plan de sabotaje contra el Reino Unido, llevado a cabo por el Abwehr, los servicios secretos alemanes. Tales archivos del MI-5 (servicio de inteligencia británico) ponían de manifiesto que los alemanes, a fin de causar el pánico entre la población civil británica, idearon un plan que consistía en rellenar de explosivos diversos objetos como chocolatinas, pastillas para la tos, latas de lentejas, frutas y aceite, crucifijos o termos.


Ademas, y según unas fotografías dadas a conocer en la misma fecha, los nazis habían disimulado bombas de metal dentro de baterías, plumas estilográficas, suelas de zapato e incluso carbón. Los artefactos fueron interceptados por miembros del MI-5 en diversas partes del mundo, entre ellas Turquía, pero no hay evidencia de que dichas bombas hubieran llegado a ser utilizadas alguna vez. Los documentos incluían el dibujo de una tableta de chocolate que en realidad era una bomba de metal recubierta de una capa de chocolate auténtico, diseñada para ser activada al cortar un pedazo de la misma.

Aunque el objeto de estos artefactos era que el miedo y el terror se extendiese entre los ingleses, expertos como Howard Davis, de los Archivos Nacionales de Gran Bretaña, consideraron que el propósito de este plan era el "sabotaje industrial o militar". El plan nazi estaba destinado a llevar a Gran Bretaña explosivos para después ser utilizados contra la industria, el transporte y las comunicaciones.Sea como fuere, el original plan resultó un total y absoluto fracaso, debido a la incompetencia de los agentes del Abwehr. Los documentos revelaron que la Inteligencia británica estaba al corriente de este plan, y que los agentes nazis enviados para distribuir esas trampas explosivas fueron todos arrestados, o se entregaron.


Una muestra más del total fiasco de los servicios de inteligencia alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, en la que el espionaje y los actos de sabotaje de los nazis fueron totalmente incompetentes, elemento que se demostraría clave en el desarrollo de la contienda.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Fauld: El día que Inglaterra tembló

Además de las explosiones de las dos bombas atómicas en Hirosima y Nagasaki, durante la Segunda Guerra Mundial, se produjeron otras enormes deflagraciones, llamémosles convencionales, que incluso podrían rivalizar en potencia e intensidad con aquéllas. Una de las mayores explosiones no nucleares de todos los tiempos, y la mayor ocurrida en suelo británico en toda la historia, fue la ocurrida en Fauld (Inglaterra), que aunque fue de gigantescas proporciones, al ocurrir en tierra firme y en una región relativamente aislada (con lo que la tragedia fue menor de lo que hubiera podido ser), permitió a las autoridades británicas mantener el hecho durante varios años en secreto.

La gran explosión ocurrió en un gran depósito subterráneo de municiones que se extendía en un sector de unos 17.000 metros cuadrados y que la RAF (Royal Air Force) había construído en una mina de yeso abandonada al sur de la pequeña localidad de Fauld, en una zona rural del condado de Staffordshire, en el centro de Inglaterra (en la fotografías que ilustran este post, podéis observar, el interior del depósito de municiones donde se pueden ver las galerías subterráneas repletas de bombas apiladas).


El lunes 27 de noviembre de 1944, exactamente a las 11h11' de la mañana, se produjo una gigantesca explosión que destruyó el depósito subterráneo de municiones, que en ese momento almacenaba 3.700 toneladas de bombas, municiones y explosivos. El cráter que se formó a consecuencia de la enorme detonación tenía más de 30 metros de profundidad y abarcaba una extensión de 5 hectáreas. Todo quedó completamente arrasado en un área de 1.200 metros (incluida una granja vecina y viviendas de varios pueblos cercanos), formándose dos gigantescas columnas de humo que ascendieron cientos de metros, además de producirse una gran inundación en la zona, al romperse un depósito de agua que contenía cerca de 500.000 metros cúbicos de agua.

La explosión, que pudo escucharse a 30 kms de distancia, acabó con la vida de 78 personas, entre miembros de la RAF, prisioneros italianos y empleados civiles que trabajaban en el almacén y vecinos de los alrededores. Hubo además decenas de heridos y afectados por la inhalación de humo. Sin duda, este trágico balance pudo calificarse de afortunado para el enorme daño que hubiera podido ocasionar la deflagración, de no contar con unas instalaciones tan fortificadas y profundas, y estar en una zona, más o menos aislada y deshabitada.

El accidente se mantuvo en secreto hasta después de la guerra, y no fue hasta el año 1974, es decir, 30 años después, cuando se hizo público, mediante un informe según el cual, la explosión fue causada por unas bombas que fueron sacadas de su almacén sin serles extraídos los detonadores antes de ser manipuladas. En un primer momento, se creyó que se trataba de ataque de bombas volantes V-2 o de un sabotaje a cargo de agentes enemigos, pero pronto se averiguó que se había tratado de un fatal accidente. Aún así, se decidió no hacer público el suceso para no dar una imagen de incompetencia e inseguridad en plena guerra, no afectar a la moral de victoria en un momento en el que esta parecía inminente y para que los alemanes no pudieran atribuirse la autoría de la explosión.

Si hubiese sido en los primeros meses de la guerra, en plena paranoia quintacolumnista, el gobierno británico lo habría tenido más fácil. Como ocurrió en enero de 1940, cuando hubo una serie de explosiones en una fábrica de explosivos en Waltham Abbey y el gobierno echó la culpa a saboteadores enemigos en lugar de reconocer que había sido un accidente. Eso le costó el puesto al jefe del MI-5, por su supuesta incapacidad de evitar las acciones de los agentes alemanes en suelo británico. En cambio, en el caso de Fauld, en su deseo de tapar discretamente el asunto, las autoridades militares no depuraron responsabilidades por ese gravísimo error en el cumplimiento de las medidas de seguridad que debían tomarse. Es más, el responsable del depósito no sólo no fue reprobado sino que incluso sumaría después un ascenso en su carrera.



Pese a los daños causados en las instalaciones, la RAF seguiría utilizando el depósito de munición hasta el año 1966. Entre 1967 y 1973, el recinto fue cedido al Ejército norteamericano para almacenar explosivos, trasladados desde Francia después de que el gobierno galo decidiese abandonar la estructura militar de la OTAN. Después la zona fue abandonada.

Actualmente, el área es de acceso público. Un monolito, en el que están grabados los nombres de las víctimas de la explosión, recuerda al visitante lo ocurrido el 27 de noviembre de 1944. Han crecido árboles en el interior del enorme cráter y éste casi llega a confundirse con el paisaje del condado de Stafforshire, pero todavía hay artefactos explosivos enterrados en el lugar de la explosión, lo que es advertido con las señales de peligro correspondientes. A pesar del incuestionable riesgo que entraña la presencia de esa munición sin estallar, las autoridades han renunciado a extraerla y desactivarla debido al enorme coste económico que ello supondría.