Mostrando entradas con la etiqueta Operación Barbarroja. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Operación Barbarroja. Mostrar todas las entradas

miércoles, 20 de febrero de 2013

Citas Literarias (7)

"Cualquier soldado alemán que mostrara compasión por los sufrimientos de los prisioneros soviéticos era objeto de burla por parte de sus compañeros. La inmensa mayoría de ellos consideraba a los cientos de miles de prisioneros poco más que alimañas. Las lamentables condiciones de suciedad en las que se hallaban, como consecuencia del trato recibido, no hacían más que reforzar los prejuicios inspirados por la propaganda de los últimos ocho años. De ese modo, las víctimas eran deshumanizadas como si aquello fuera el cumplimiento de un profecía. Un soldado encargado de la vigilancia de una columna de prisioneros soviéticos escribía a su casa que estos comían "hierba como si fueran ganado". Y cuando pasaban por delante de un campo de patatas, "se tiran al suelo, cavan con las uñas y se las comen crudas". A pesar de que el elemento fundamental de la Operación Barbarroja según los encargados de su planificación habían sido las batallas de envolvimiento, las autoridades militares alemanas habían hecho deliberadamente muy poco para prepararse para la captura masiva de prisioneros. Cuantos más murieran por abandono, menos bocas habría que alimentar.

Un prisionero de guerra francés describía la llegada de un grupo de soldados soviéticos a un campo de la Wehrmacht en territorio del Gobierno General en los siguientes términos: "Los rusos llegaban en filas, de cinco en cinco, cogidos del brazo, pues ninguno podía caminar por sí solo; 'esqueletos ambulantes' es la única descripción que les habría cuadrado. El color de su rostro no era ni siquiera amarillo, sino verdoso. Casi todos llevaban los ojos semicerrados, como si no tuvieran fuerza para fijar la vista en nada. Caían por filas, cinco hombres a la vez. Los alemanes se precipitaban sobre ellos y los golpeaban con las culatas de sus fusiles y con látigos".

Posteriormente los oficiales alemanes intentaron atribuir el trato dispensado a los tres millones de prisioneros de guerra capturados en el mes de octubre a la falta de tropas para vigilarlos y a la escasez de medios de transporte para asegurar su alimentación. Sin embargo, miles de prisioneros del Ejército Rojo murieron durante las marchas forzadas simplemente porque la Wehrmacht no quiso que ni sus vehículos ni sus trenes se "infectaran" con la presencia de aquella masa de hombres "malolientes". No habían sido preparados campos de prisioneros de ningún tipo, de modo que decenas de millares de ellos fueron amontonados como ganado a la intemperie en recintos vallados con alambre de espino. Apenas se les daba de comer y de beber. Todo ello formaba parte del Plan Hambre diseñado por los nazis para exterminar a treinta millones de ciudadanos soviéticos y acabar así con el problema de "superpoblación" de los territorios ocupados. Los heridos eran dejados al cuidado de los doctores del Ejército Rojo, a quienes por lo demás se privaba de todo tipo de suministros médicos. Cuando los guardias alemanes arrojaban por encima de las alambradas cantidades totalmente insuficientes de pan, se divertían mirando cómo los hombres se peleaban por él. Solo en 1941 murieron de hambre, de enfermedad o de exposición a la intemperie más de dos millones de prisioneros soviéticos".

Antony Beevor - "La Segunda Guerra Mundial" (págs.295-297)

miércoles, 13 de febrero de 2013

La Evacuación de Tallinn

Durante los primeros meses de la Operación Barbarroja (la invasión de la URSS lanzada por los alemanes y sus aliados el 22 de junio de 1941), el Grupo de Ejércitos Norte de la Wehrmacht bajo el mando del Generalfeldmarschall Wilhelm Ritter von Leeb avanzó rápida e inexorablemente a través de las Repúblicas Bálticas ocupadas por los soviéticos (Lituania, Estonia y Letonia) en dirección a Leningrado (la actual San Petersburgo). El 8 de agosto de 1941, el  Panzergruppe 4 del Generaloberst Erich Hoepner penetró entre las defensas soviéticas en el sector de Luga alcanzando después Novgorod. Los restos de los y 27º Ejércitos Soviéticos, quedaron de esa manera aislados al oeste del Lago Peipus y la única vía de escape fue replegarse hacia Tallinn, la capital de Estonia, donde quedaron cercados por los ejércitos alemanes.


Una gran parte de la Flota del Báltico "Bandera Roja" (Krasnoznamyonnyy Baltiyskiy Flot, KBF), más de 200 buques, quedó también encerrada en el puerto de la capital estonia. Inicialmente, Stalin se negó a permitir la evacuación por mar a Kronstadt, en el Golfo de Finlandia, de los defensores soviéticos, insistiendo en resistir a toda costa. El 17 de agosto la defensa de la bolsa de Tallinn fue confiada al Almirante Vladimir Tributs, el cual disponía de unos 20.000 hombres (4.000 soldados del Ejército de Tierra, 8.000 marineros de unidades de la flota y unos 8.000 milicianos) para formar el esquelético 10º Cuerpo de Ejército encargado de la defensa del perímetro de la ciudad.


Para cuando el dictador soviético quiso cambiar de opinión, ya era demasiado tarde para llevar a cabo una retirada ordenada. Intuyendo que los soviéticos tratarían de romper el cerco por mar, entre el 9 y el 23 de agosto, la Kriegsmarine y sus aliados de la Marina Finlandesa habían sembrado un gigantesco y tupido campo de minas en las aguas cercanas a la península de Juminda. Los dragaminas soviéticos comenzaron a intentar abrir un pasillo para sus convoys a través de los campos de minas, por lo que, a fin de evitarlo, los alemanes  destacaron en esa zona una batería de cañones de 150 mm y la armada finesa desplegó a su 2ª Flotilla de lanchas torpederas. Al mismo tiempo, la 3ª Flotilla de lanchas torpederas (S-Boots) alemana quedó concentrada a la altura de Helsinki y los bombarderos bimotores Junkers Ju-88 del Fliegergruppe 806 con base en Estonia fueron puestos en alerta.


Tributs decidió primero evacuar por mar a todos los heridos, así como a todos los habitantes que no pudieran participar en la defensa de la ciudad, también a algunas unidades de los y 27º Ejércitos Soviéticos que se habían replegado hacia la capital estonia. El buque de transporte "Baltika" aunque dañado por una mina magnética logró evacuar 3.500 personas hasta Kronstadt, sin embargo el "Siberia" menos afortunado fue hundido por los bombarderos del Fliegergruppe 806. Sin embargo, antes de que el navío zozobrara, más de 3.000 pasajeros fueron transbordados a pequeñas embarcaciones que se acercaron para prestar socorro. La línea del frente se acercaba cada vez más hacia la ciudad, sobre la cual la artillería pesada alemana comenzó a disparar de manera inmisericorde.


El 19 de agosto los alemanes lanzaron su asalto final sobre Tallinn. A pesar de la dramática situación, el almirante Tributs consiguió mantener una apariencia de tranquilidad y orden entre las tropas que se habían replegado hacia la bolsa, pero la evacuación no podía esperar. El día 23 de agosto el crucero "Kirov" y el destructor "Leningrad" dispararon su artillería contra las tropas alemanas, las cuales respondieron disparando con piezas de gran calibre. Más de 600 obuses fueron disparados sobre los navíos rusos y el recinto portuario. El 25 de agosto, los destructores "Gordyi" y "Smetlivyi" procedieron a tender cortinas de humo para tratar de ocultar el embarque de tropas. Sin embargo, el hecho de que los soviéticos no contaran con protección aérea para cubrir la evacuación, unido al pesado fuego de la artillería y de los ataques de la Luftwaffe, provocó que al menos un millar de personas que pretendían embarcar resultaran muertas en el mismo puerto.


El día 26 de agosto más de 90 buques con entre 25.000 y 28.000 personas a bordo y miles de toneladas de armas y material militar e industrial ya estaban preparados para abandonar el puerto, con sus respectivos buques de escolta de la armada soviética.  Finalmente, la noche del 27 de agosto, mientras las tropas germanas entraban en Tallinn, tres grandes convoys llevando al grueso de las tropas evacuadas abandonaban el puerto estonio, mientras un cuarto lo hizo en embarcaciones menores. Muchos otros pequeños buques navegaron en solitario, agregándose en ocasiones a un convoy o a otro, por lo que hay cierta confusión en la composición de los mismos según las fuentes.


La improvisada flota encargada de llevar a cabo la evacuación estaba formada por más de 200 embarcaciones: unos 60 buques mercantes de distinto tamaño, que eran acompañados de una fuerza de la armada soviética formada por 20 transportes, un petrolero y numerosos barcos auxiliares. Como escolta estaban el crucero "Kirov" (en la fotografía bajo estas líneas), 9 destructores, 12 submarinos, 14 lanchas torpederas y otros barcos de guerra auxiliares. Entre ellos, había también unos 25 dragaminas, muchos de ellos obsoletos, que iban en vanguardia para tratar de abrir paso a través de los campos de minas.


Lo que ocurrió a continuación fue el mayor desastre naval ruso de la historia, peor incluso que la derrota sufrida contra los japoneses en Tsushima en el año 1905. El conocido como el "Dunkerque soviético" fue un desastre militar y humano de proporciones casi bíblicas. Fue una verdadera carnicería, una dantesca escena, con mercantes y barcos de guerra estallando a derecha e izquierda, aviones atacando desde arriba y minas, miles de minas acechando por doquier. Los barcos que componían la flota de evacuación tenían que salir por un estrecho canal hacia el cabo de Juminda. Dado que carecía de cobertura aérea, la enorme flota se hizo a la mar lentamente al abrigo de la oscuridad para evitar los ataques de la aviación germana.


Sin embargo, con las primeras luces del alba, los bombarderos Ju-88 de la Luftwaffe se cebaron con la flota hundiendo 5 barcos a lo largo de la mañana. Pero lo peor llegaría a partir de media tarde, cuando llegaron al área minada, insuficientemente despejada por los dragaminas. Hacia las 16:00 horas el vapor "Ella" fue el primero en tropezar con una mina y hundirse; inmediatamente después, la artillería costera alemana y finlandesa desataron una tormenta de fuego sobre la flota soviética, mientras la aviación nazi la atacaba sin descanso desde los cielos. Al final de la tarde se unieron a la fiesta las lanchas torpederas alemanes y finesas, que acabaron de desbaratar los esfuerzos por tratar de abrir paso a través de los campos de minas. Todo ello creo gran confusión, los dragaminas encargados de despejar el camino sufrieron daños a causa de minas a la deriva, así como los buques de guerra.  El gran transporte "Ivan Papanine" (3.374 tons.) se hundió con más de 3.000 personas a bordo. Hacia las 23.00 horas los soviéticos perdieron 3 destructores en el espacio de 15 minutos.


Finalmente, a medianoche, la flota ancló al norte de Vaindlo, en mitad del campo de minas. La Flota Roja del Báltico había perdido 5 destructores, 2 lanchas torpederas, 1 patrullera, 3 cazaminas, 3 submarinos, 2 lanchas cañoneras, 15 transportes de tropas y 2 barcos auxiliares. Además 2 destructores, 1 cazaminas, un líder de flotilla y otro transporte resultaron dañados. En la mañana del 29 de agosto, la flota continuó su camino, mientras los bombarderos alemanes la continuaban hostigando sin descanso.  Sin cobertura aérea, ni cañones antiaéreos (los buques de guerra no dieron protección a los mercantes ya que estaban ocupados por no encontrarse con minas a la deriva, y otros barcos rápidos como el crucero "Kirov" se alejaron de la zona) y posibilidad de maniobra limitada por los campos de minas, eran un blanco fácil. Los aviones alemanes aprovecharon para hundir otros 2 transportes militares y numerosos barcos civiles.


Finalmente, un total de 165 barcos, con más de 16.000 personas a bordo consiguió llegar, aunque algunos  dañados gravemente y muy maltrechos, a los puertos Konstradt y Leningrado durante la tarde del día 29 de agosto. Pero el coste había sido muy alto. Las minas, la artillería costera, las torpederas a motor alemanas y finesas y la Luftwaffe hundieron en total 65 barcos soviéticos, causando la muerte de unas 14.000 personas.

Fuentes:

"La Segunda Guerra Mundial" de Antony Beevor
http://www.elgrancapitan.org/foro/viewtopic.php?p=539468
http://ww2diario.blogspot.com.es/2011/08/la-evacuacion-de-tallinn-o-el-dunkerque.html
http://www.perogrullo.com/?p=1646
http://en.wikipedia.org/wiki/Soviet_evacuation_of_Tallinn

martes, 5 de febrero de 2013

Tarán: Los 'Kamikazes' Soviéticos

En las compases iniciales de la Operación Barbarroja, cuando los ejércitos alemanes y sus aliados avanzaban imparables hacia el corazón de Rusia, los mandos de la VVS (siglas de la Voyenno-Vozdushnye Silylas Fuerzas Aéreas Soviéticas), se vieron obligados a adoptar medidas desesperadas para tratar de frenar a las escuadrillas de la Luftwaffe que, al amparo de su abrumadora superioridad,  bombardeaban objetivos vitales en Moscú y otras ciudades.


De este modo se emitieron órdenes escritas para que los pilotos soviéticos, en caso de haber agotado sus municiones, el combustible o si el aparato sufría cualquier avería o problema,  embistiesen a los aviones atacantes para tratar de derribarlos. Como puede imaginarse, estas directivas suponían, en la mayoría de los casos, una sentencia de muerte para los pilotos soviéticos. Cientos de ellos perdieron la vida cuando estrellaron sus aviones contra los bombarderos alemanes. Estas maniobras cuasi-suicidas fueron las llamadas tácticas Tarán (“ariete” en ruso). Podéis ver las modalidades y forma de ejecutar dichas maniobras aquí.


Los primeros ataques Tarán tuvieron lugar en el primer día de la invasión alemana, ya que, según las cifras oficiales soviéticas, al menos 6 pilotos embistieron a aviones enemigos después de agotar sus municiones, estrellándose contra sus alas y fuselaje. La primera embestida de la guerra fue anunciada de forma concisa por un programa de radio de la capital soviética: “A las 05:15 horas del 22 de junio de 1941, cerca de 200 millas dentro de territorio ruso, el teniente de vuelo Líder Juvenil Leonid Butelin se estrelló contra un bombardero alemán Junkers Ju-88, cortándole la cola con la hélice de su caza”.  Otros 9 bombarderos alemanes fueron abatidos en ataques similares en los meses de julio y agosto. Así por ejemplo, el 2 de julio un Heinkel He-111 que realizaba una misión de reconocimiento fotográfico, fue derribado por un Yakovlev Yak-1 pilotado por el teniente Sergei Goshko, al lograr golpearle en la cola con el ala de su caza. El bombardero alemán derribado transportaba mapas, códigos e información de inteligencia de gran valor. Por su hazaña, Goshko recibió la Estrella de Oro de Héroe de la Unión Soviética.


A partir de julio Moscú se convirtió en el objetivo principal de los ataques aéreos alemanes. La Luftwaffe contaba para ese propósito con una gran fuerza formada por millares de aviones - incluyendo bombarderos como los Heinkel He-111, Junkers Ju-88 y Dornier Do-215 -. El primer ataque masivo contra la capital soviética fue lanzado en la noche del 22 de julio de 1941, con la participación de 220 bombarderos. Aquella fue la primera de una larga serie de batallas aéreas libradas en los cielos de Moscú en los meses siguientes, ya que entre los meses de julio y diciembre los alemanes lanzaron aproximadamente 120 raids contra la capital rusa. La eficaz defensa antiaérea soviética logró detener la mayor parte de aquellos ataques. Pero fue precisamente en las batallas aéreas en torno a Moscú donde se realizaron la mayor parte de los ataques Tarán de la guerra.


La noche del 6 de agosto tuvo lugar uno de aquellos combates. Aunque los pilotos de las escuadrillas encargadas de la defensa de la capital soviética no tenían experiencia en combate nocturno, al sonido de las alarmas antiaéreas saltaron a las cabinas de sus cazas y comenzaron a despegar en la oscuridad con la orden de interceptar a los bombarderos enemigos. Uno de aquellos cazas era un Polikarpov I-16 pilotado por el teniente Viktor Talalikhin. Volando a 4.500 metros, el piloto soviético divisó un bombardero enemigo Heinkel He-111  abriendo fuego sobre él con las ametralladoras de su caza y alcanzándolo en uno de sus motores. El bombardero alemán, con el motor incendiado, inició una maniobra evasiva, descendiendo y cambiando de rumbo bruscamente, pero no logró deshacerse de Talalikhin, que siguió disparando hasta agotar la munición.


Aunque estaba desarmado, se negó a abandonar a su presa y continuó la persecución. Inesperadamente, una ametralladora del bombardero abrió fuego y alcanzó al piloto ruso en un brazo, pero éste aceleró al máximo y se estrelló contra el He-111, que se precipitó a tierra envuelto en llamas. Pero el caza soviético también comenzó a caer sin control, y Talalikhin tuvo que saltar en paracaídas, acabando en un lago poco profundo de donde fue rescatado por unos campesinos. Aquel fue el primer ataque Tarán nocturno de la guerra. Viktor Talalikhin fue condecorado con la Estrella de Oro de Héroe de la Unión Soviética, y su hazaña fue ampliamente difundida por la prensa y la propaganda soviética (en la imagen superior un sello conmemorativo de su hazaña). En los meses siguientes derribó otros 5 aviones alemanes. Murió el 27 de octubre de 1941, en un combate aéreo librado contra 3 cazas Messerschmitt Bf-109.


En octubre los alemanes realizaron más de 2.000 salidas contra la capital soviética, llegando a bombardear hasta el mismísimo Kremlin. Los ataques Tarán (en la fotografía de arriba un cartel propagandístico alusivo a tales ataques) continuaban sin descanso. Los soviéticos tenían que recurrir incluso a sus aviones más viejos, que no eran rivales para los modernos aparatos alemanes. El 7 de octubre un anticuado biplano Polikarpov R-5 pilotado por el teniente Ivan Denisov embistió frontalmente a un Henschel Hs-129. Ambos aviones se estrellaron, pero el aviador soviético logró sobrevivir saltando en paracaídas. A partir de 1942 la relación de fuerzas en los cielos rusos comenzó a cambiar, y las embestidas de los pilotos soviéticos se hicieron cada vez más esporádicas. El último ataque Tarán en la defensa de Moscú tuvo lugar el 2 de junio de 1943, cuando un MiG-3 pilotado por el teniente Gennady Sirishikov seccionó con su hélice la cola de un bombardero alemán Junkers Ju-88.


Pero la capital rusa no fue el único frente en el que los soviéticos recurrieron a las embestidas. En Murmansk, en el ártico ruso, el piloto Alexei Khlobystov reclamó el derribo de dos aviones alemanes (un Bf-109 y un Bf-110) en ataques Tarán el mismo día, el 8 de abril de 1942, y otro más (otro Bf-109) el 14 de mayo. Pero este último, en el que además perdió su avión, un Curtiss P-40 'Warhawk' de fabricación estadounidense (en la imagen sobre este párrafo en la que Khlobystov muestra su destrozado fuselaje tras realizar unos de esos ataques), es como mínimo dudoso, ya que ese día los alemanes no sufrieron ninguna pérdida en el sector en el que se encontraba el piloto soviético.


Oficialmente, las órdenes rusas de ataques en embestida cesaron en septiembre de 1944. Para entonces los pilotos soviéticos dominaban los cielos y pocos aviones de la Luftwaffe se aventuraban fuera del territorio aún ocupado por los alemanes. No obstante, se siguieron dando casos aislados prácticamente hasta el final de la guerra. Así, el 18 de marzo de 1945 Piotr Kozachenko (en la imagen superior), Héroe de la Unión Soviética con 12 derribos, fue alcanzado por un avión enemigo mientras escoltaba a unos bombarderos Petlyakov PE-2. El último mensaje que envió por radio fue: "Me han dado, voy a efectuar un Tarán". No se sabe si tuvo éxito.


Las órdenes soviéticas de embestir a los aviones enemigos no se hicieron públicas hasta tres décadas después del fin de la guerra. Sin embargo, no eran un secreto. Muchos de aquellos pilotos se convirtieron en héroes, recibieron las más altas condecoraciones, y en ocasiones fueron entrevistados por la prensa. Algunas de sus hazañas fueron conocidas incluso en Estados Unidos a través de la revista Life. Y por supuesto en Alemania. Las tripulaciones de la Luftwaffe que eran destinadas al frente oriental pronto comprobaban que los rumores que circulaban sobre las tácticas cuasi-suicidas soviéticas eran ciertas.


Se suponía que los ataques Tarán eran un recurso de última instancia para los pilotos rusos. En las primeras semanas y meses de la invasión la VVS no era rival para la todopoderosa aviación nazi. Generalmente los aviones alemanes eran tecnológicamente superiores y sus pilotos tenían la ventaja de contar ya con una importante experiencia en combate. Las directivas de guerra soviéticas especificaban cuándo tenían que recurrir sus pilotos a estas embestidas. Por ejemplo, una directiva dirigida a los pilotos del 6 º Cuerpo Aéreo, a cargo de la defensa de Moscú, explicaba: “Si las ametralladoras se encasquillan, si los cartuchos se gastan antes de tiempo, si el enemigo se dirige contra un objetivo de importancia para el Estado, se deberá atacar y destruir al enemigo con una embestida”. Según esta directiva, los pilotos no eran enviados a misiones suicidas: “Embestir al enemigo es un acto de supremo heroísmo y valentía, pero no es un acto de autosacrificio”. Y añadía: “El piloto debe saber cómo embestir”, una afirmación que era seguida por cuatro páginas en las que se explicaban las distintas técnicas de embestida.


En palabras del Mariscal Jefe de la Fuerza Aérea Soviética, Alexander Novikov (en la fotografía de aquí arriba) “cualquier técnica de combate aéreo exige valentía, coraje y habilidad por parte del piloto. Pero un ataque Taràn exige incalculablemente más a un piloto. El Tarán precisa, en primer lugar, de disposición para el sacrificio. Es una prueba de lealtad al pueblo, a los ideales de la Patria”. También defendía la importancia de las embestidas en un sentido puramente táctico. Como explicó después de la guerra: “El miedo de los pilotos enemigos a nuestras embestidas dio a los nuestros muchas ventajas, como mayores posibilidades de maniobra, y ayudó a impulsar su creciente superioridad en tácticas de combate aéreo”. El as soviético Alexander Pokryshkin (en la fotografía bajo este párrafo), que derribó oficialmente 59 aviones y terminó la guerra como mariscal del aire, también defendió las tácticas Tarán: “Un ataque de embestida es un arma para pilotos con nervios de acero. En la defensa de Moscú, este método fue justamente necesario. A distancias cortas, detrás de la cola de un bombardero enemigo, nuestro caza era invulnerable. Se metía en la zona muerta de fuego enemigo, se acercaba más y le seccionaba una parte de la cola o de un ala”. 


Los que sobrevivieron a los ataques Tarán al comienzo de la guerra pudieron enseñar más tarde a otros pilotos sus tácticas de embestida. Pero un número imposible de calcular no tuvo esa suerte. En los informes oficiales se explicaba que los pilotos sobrevivían si eran capaces de saltar en paracaídas o si se las arreglaban para aterrizar con sus cazas dañados, aunque no se mencionaba que en muchas ocasiones los aviones eran incontrolables después de la colisión con el aparato enemigo y en la mayoría de los casos estaban condenados. Según las cifras oficiales “únicamente” murió el 37% de los pilotos que efectuaron un ataque Tarán. Hubo incluso casos de pilotos que realizaron varias embestidas en el transcurso de un mismo combate aéreo y sobrevivieron para contarlo.

Fuentes:

http://nonsei2gm.blogspot.com.es/2012/12/taran.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Tar%C3%A1n
http://www.forosegundaguerra.com/viewtopic.php?t=3499
http://www.halconesrojos.com/articulos/taran/taran.htm

miércoles, 23 de enero de 2013

Los Comandos "Brandenburg"

El origen de esta unidad alemana de comandos de élite debemos buscarlo en las ideas de Theodor von Hippel, un especialista en operaciones especiales durante la Primera Guerra Mundial, quien durante dicho conflicto acumuló una gran experiencia en la realización de ataques sorpresa tras las líneas enemigas, particularmente en Sudáfrica Oriental. Von Hippel (en la fotografía de aquí abajo) había estudiado profundamente las tácticas de guerrilla de T. H. Lawrence, que consistían atacar y escapar rápidamente. Tras la Gran Guerra, von Hippel ingresó en los servicios de inteligencia alemanes y presentó a sus superiores una serie de innovadoras ideas y tácticas, entre ellas, la formación de una unidad de élite entrenada especialmente para adentrarse en territorio enemigo antes de una ofensiva para asegurar objetivos estratégicos; sin embargo, sus proyectos no fueron tenidos en cuenta. La idea colisionaba con el protocolario sentido prusiano del honor. Tales unidades, creían la mayoría, serían una infracción de las reglas de la guerra y, además, tales saboteadores no serían dignos de ser llamados soldados.


Con la creación del Abwehr, el servicio de inteligencia militar de la Alemania nazi bajo el mando del almirante Wilhelm Canaris, las ideas de von Hippel fueron recibidas con los brazos abiertos y se le autorizó a formar un grupo de "soldados especiales" al cual debía entrenar de manera acorde a las operaciones que  proponía (sabotaje, captura de puentes y cruces carreteras, aseguramiento de objetivos estratégicos, demolición y eliminación selectiva de personas). Von Hippel rastreó las fronteras de Alemania para encontrar individuos de origen alemán (volkedeustche), eslavos u otros grupos étnicos. Cada miembro de la unidad tenía que hablar con fluidez una lengua extranjera, ya sea checo, ruso, letón, lituano, finés, estonio, polaco, ucraniano o rutenio, y tenían que conocer bien las costumbres del país o región donde se infiltrarían y los hábitos locales y comportamientos de los nativos.


En octubre de 1939, se dio a la unidad el inocente nombre de Bau-Lehr-Kompanie 800 (800ª Compañía de Demostración de Construcciones). En enero de 1940 fue reestructurada como Bau-Lehr-Bataillon zbV 800 (Batallón 800 de Demostración de Construcciones para Aplicaciones Especiales). El batallón estaba formado por 4 compañías, un pelotón de motocicletas, otro paracaidista y otros pelotones especializados. Dado que tenían su cuartel general en Branderburgo, la unidad fue conocida como "Brandenburg" y sus efectivos recibieron el apelativo de "brandenburgers".


Los "Branderburgers" tuvieron una intervención destacada en la campaña del oeste. Así por ejemplo, dos noche antes de la invasión de Bélgica y Holanda, el 8 de mayo, vistiendo uniformes holandeses, cruzaron secretamente la frontera. Uno de sus objetivos era el puente sobre el río Mosa en la ciudad de Gennep (Holanda). A las 2:00 horas del 10 de mayo, el teniente Wilhelm Walther dirigió a su destacamento de 8 hombres en un intento de capturar el puente intacto tras obtener información sobre donde habían sido situadas las cargas de demolición. Disfrazados como policías militares holandeses escoltando a varios "prisioneros alemanes", los "Brandenburgers" sorprendieron a los defensores del puente. Dos puestos de guardia fueron inmediatamente destruidos, pero tres hombres fueron heridos, y los puestos al otro lado del puente aún no estaban bajo control alemán. Vestido con un uniforme holandés, Walther avanzó atrevidamente, y los defensores vacilaron. Sacando provecho de este error, el resto de los comandos destruyeron los puestos de guardia restantes y cogieron el detonador conforme los primeros panzer rodaron por el puente.


Los comandos "Brandenburg" (en la foto, vistiendo uniformes belgas) combatieron en prácticamente todas las campañas de todos los frentes. En el batallón estaban representadas muy diversas capacidades y habilidades lingüísticas, y se pretendía utilizar a los miembros de la unidad angloparlantes, con uniforme británico, como avanzada de la fuera de invasión si se llevaba a cabo la "Operación León Marino". Cuando Hitler volvió su atención al sur, hacia los Balcanes, durante la "Operación Marita", de nuevo, los "brandenburgers" –ahora organizados como un regimiento- abrieron el camino a sus ejércitos. El 5 de abril de 1941, un día antes de la invasión de Grecia y Yugoslavia, un destacamento de 54 hombres aseguraron los muelles en Orsova, en el río Danubio. Otra unidad capturó el puente sobre el río Vardar en Grecia, cerca a Salónica durante la ofensiva alemana. También estuvieron en Atenas antes que llegaran las fuerzas alemanas, procediendo luego a izar la bandera con la esvástica sobre la Acrópolis.


Después de la invasión de la URSS en junio de 1941, miembros de la unidad disfrazados con uniformes soviéticos (en las imágenes de aquí arriba) se infiltraron en las columnas de heridos enemigos que se retiraban del frente para poder moverse libremente por la retaguardia enemiga y tomar el vital puente sobre el Daugawa en Dünaburg (Daugavpils, Letonia). El regimiento rara vez operaba como una unidad, pues su particular naturaleza obligaba a destacar sus elementos para realizar operaciones especiales en varios frentes. A comienzos de agosto de 1941, un destacamento  de 62 bálticos y sudetes alemanes dirigido por el barón Adrian von Fölkersam (en la fotografía bajo este párrafo) penetró más lejos en territorio enemigo que ninguna otra unidad Brandenburgo,  con el fin de capturar y asegurar los campos petrolíferos de Maikop. Utilizando camiones del Ejército Rojo y los uniformes del NKVD, Fölkersam se infiltró en las líneas soviéticas. Inmediatamente se toparon con un gran grupo de desertores soviéticos, y Fölkersam vio una oportunidad para utilizarlos. Persuadiéndolos de retornar a la causa soviética, fue capaz de unirse a ellos y moverse casi a voluntad a través de las líneas rusas hasta llegar a Maikop.


Una vez allí, haciéndose pasar por el mayor Truchin de la NKVD, se entrevistó con el comandante del puesto y lo convenció para que lo guiara en un recorrido para inspeccionar las defensas de la ciudad. Este, muy contento por complacer a un alto oficial de la NKVD aceptó de buen grado, discutiendo incluso las ventajas y desventajas de los sistemas de defensa. El 8 de agosto, la Wehrmacht estaba sólo a 20 kms, por lo que los "brandenburgers" hicieron su jugada. Usando granadas para simular un ataque de artillería, destruyeron el centro de comunicaciones de la ciudad. Fölkersam fue a los diferentes puestos de  mando de la ciudad informando a los oficiales soviéticos que se estaba realizando una retirada general. Como lo habían visto con su propio comandante visitándolos, y careciendo de comunicaciones para refutar o confirmar su declaración, los soviéticos comenzaron a evacuar Maikop. El Ejército Alemán entró en la ciudad sin pegar un solo tiro el 9 de agosto de 1942.


En 1942 la unidad madre fue aumentada hasta las dimensiones de una división, y entre los elementos añadidos había un destacamento de incursión costera (Kuestenjaegerabteilung) formado con voluntarios de la Kriegsmarine que operó en la costa del Mar Negro y del Mar de Azov, y un batallón de voluntarios ucranianos. Sus destacamentos operaron nuevamente en los Balcanes a finales de 1943, donde se vieron envueltos en acciones contra los partisanos en Grecia y Yugoslavia y tuvieron una intervención destacada en la captura de las islas de Kos y Leros a los británicos. Elementos de la división tomaron parte en la ocupación de Budapest en marzo de 1944, y también, muy activamente, en la "Operación Rösselsprung", el intento de capturar a Tito en su cuartel general de Dvar. 



Durante la investigación del intento de asesinato de Hitler el 20 de julio de 1944 se reveló la implicación de varios miembros de la unidad. Habiendo perdido la confianza en esos comandos de élite, Hitler transfirió la responsabilidad de las operaciones especiales, que siempre habían quedado en manos de los "brandenburgers", a unidades de comandos de las SS bajo el mando del SS-Obersturmbannführer Otto Skorzeny. Aunque muchos decidieron ingresar en los comandos de Skorzeny, otros permanecieron en la División "Branderburg", que en octubre de 1944 fue convertida en una Panzergrenadier-Division ordinaria, y quedó lista para entrar en acción en su nueva función en diciembre de 1944. Tras entrar en combate en el Frente Oriental, que se desmoronaba rápidamente, sus efectivos fueron cayendo de manera continua y la guerra acabó para la división en Moravia. Muchos de sus supervivientes fueron hechos prisioneros por el Ejército Rojo o murieron a manos de checos ávidos de venganza; pero algunos, recurriendo a su antigua habilidad para las operaciones especiales, consiguieron escapar al oeste haciéndose pasar por refugiados.


Algunos terminaron prestando sus servicios en otros países. Los servicios de información de las potencias vencedoras estaban dispuestos a emplear a los "brandenburgers" que estuvieran dispuestos a adoctrinarse. Estadounidenses y rusos emplearon sin duda a algunos de ellos. Los nuevos estados africanos se sirvieron para los sucesivos golpes de estado de muchos profesionales de la unidad. El jefe de los servicios de seguridad del presidente de Indonesia, Achmed Sukarno, era un "brandenburger". Mao Tse-tung y el separatista congoleño Tshombé fueron asesorados por "brandenburgers" y muchos otros terminaron en Egipto luchando contra los judíos.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Personajes (7): Zoya Kosmodemyanskaya

Zoya Kosmodemyanskaya fue una joven partisana rusa, cuya figura, historia y trágico destino representa a la perfección la heroica resistencia a ultranza del pueblo soviético frente a los invasores alemanes. No se qué parte de su historia será real y qué parte fruto de la poderosa propaganda soviética, pero lo innegable es que se convirtió en una de las heroínas más veneradas por el pueblo (incluso se llegó a proponer su canonización por la Iglesia Ortodoxa, con motivo del 85º aniversario de su nacimiento).


Nació el 13 de septiembre de 1923, en la pequeña aldea de Osino-Gay, cerca de la ciudad de Tambov, hija de padre, librero, y de madre, maestra de escuela. El apellido Kosmodemyansky era muy famoso en su región natal, ya que había estado estrechamente relacionado con la iglesia ortodoxa desde el siglo XVII (muchos miembros de la familia había sido sacerdotes). En 1929, la familia por miedo a ser perseguidos por el régimen bolchevique por su apellido y por su confesión religiosa, emigró a Siberia, si bien al año siguiente, por razones desconocidas se trasladó a Moscú. Es posible que el padre se sintiera más seguro en la capital soviética, o incluso, según afirman algunos, algún alto cargo del partido comunista con profundas raíces y creencias religiosas (en privado, por supuesto) diera protección a la familia.


Desde muy pequeña, Zoya, demostró ser una buena estudiante, mostrando su interés por la lectura, la música, los grandes pensadores, etc... que fueron forjando su carácter indómito e idealista. En 1938, con sólo 15 años se unió al Komsomol (las juventudes del Partido Comunista de la URSS). En octubre de 1941, cuando los alemanes avanzaban inexorablemente por tierras soviéticas (la invasión - "Operación Barbarroja" - comenzó en junio) y siendo todavía estudiante de instituto, contando con 18 años de edad, se ofreció voluntaria para formar parte de una unidad de partisanos, que participaban en misiones de sabotaje y reconocimiento tras las líneas enemigas. Su madre trató de disuadirla, pero al parecer Zoya le contestó: "¿Qué otra cosa puedo hacer cuando el enemigo está tan cerca? Si llegan hasta aquí, no podremos seguir viviendo en Moscú".


Ese mismo mes, cerca de la ciudad de Obhukovo, el grupo de Zoya logró cruzar el frente y se adentró en territorio ocupado por los alemanes, donde se dedicaron a minar las carreteras y cortar las líneas de comunicación.  El 27 de noviembre de 1941 recibieron la orden de dirigirse al pueblo de Petrischevo, donde estaba acuartelado un regimiento de caballería alemana, y quemar todas las casas y edificios posibles. La joven partisana prendió fuego a varias cuadras y a dos casas ocupadas por los alemanes, pero un colaboracionista ruso la delató – fue recompensado con una botella de vodka, según se dice – y fue capturada. La llevaron a una cabaña y durante 48 horas fue sometida a todo tipo de torturas y vejaciones para que delatase a sus camaradas. Ante la desesperación del oficial al mando, ya que no decía nada, la mañana del 29 de noviembre la sacaron de la casa y la pasearon con un cartel al cuello en el que se leía “Incendiaria de Hogares” (o "Pirómana", según otras fuentes) hasta el centro del pueblo donde le esperaba la horca. 


Los alemanes y el pueblo entero (obligado a presenciar la ejecución), rodeaban el cadalso pero cuando se iba a proceder a la ejecución, uno de los oficiales alemanes ordenó esperar hasta tener preparada su cámara fotográfica, momento que aprovechó Zoya para gritar: "Camaradas, ¿por qué estáis tan tristes? Yo no tengo miedo a morir, soy feliz de morir por mi pueblo [...] Me vais a colgar, pero no soy la única. Somos más de 200 millones, no podréis colgarnos a todos. Mis compañeros vengarán mi muerte. Alemanes, rendíos antes de que sea demasiado tarde. La victoria es nuestra.". Durante un mes, el cuerpo congelado de la joven estuvo colgado como advertencia de lo que pasaría a aquellos que osaran realizar actos similares de sabotaje contra las tropas nazis. Parece ser que unos soldados alemanes borrachos decidieron cortarle el pecho izquierdo y, entonces, los oficiales ordenaron enterrarla. En enero de 1942 el pueblo de Petrischevo fue liberado por el Ejército Rojo, y es entonces cuando se daría a conocer la historia de la joven partisana.


El periodista Pyotr Lidov tuvo conocimiento de la ejecución de Zoya Kosmodemyanskaya, cuando el pueblo en el que fue asesinada pasó de nuevo a manos soviéticas. Lidov visitó el lugar de la ejecución y pudo recabar los testimonios de los lugarenos ("cuando la iban a colgar comenzó su discurso. Aunque la fueran a matar no sintió miedo", le contó un anciano campesino). El 27 de enero de 1942 un artículo en el diario Pravda sobre la chica partisana. El artículo llegó a manos de Stalin, el cual, al leerlo, dijo: "Aquí hay una heroína del pueblo." Pronto comenzó una importante campaña de propaganda honrando a la partisana caída, y más adelante fue proclamada, en febrero, Heroína de la Unión Soviética


La historia de Zoya Kosmodemyanskaya se convirtió en leyenda, y sirvió de inspiración y ejemplo para muchos combatientes soviéticos. Escribe Antony Beevor en su imprescindible "Berlín. La Caída 1945": "muchos miembros del Komsomol seguían llevando consigo recortes de periódico con la fotografía de Zoya Kosmodemyanskaya, la joven guerrillera de la organización “torturada hasta la muerte por los alemanes”. No eran pocos los que escribían: “Por Zoya”, en sus tanques o aeronaves". Multitud de poetas, escritores, artistas y escultores la utilizaron como inspiración, e incluso llegaron a rodar una película sobre su vida, "Zoya" (1945). En 1968, un planetoide descubierto por astrónomos soviéticos llevaría su nombre. Su cuerpo fue recuperado y sería enterrado en el cementerio de Novodevichy, en Moscú, donde descansan los grandes Héroes de la Unión Soviética


Aquí acabaría la historia de la leyenda de la joven partisana, si no fuera por las controversias que azotaron su biografía en septiembre de 1991 (en pleno proceso de desintegración de la URSS). Un periodista, Aleksandr Zhovtis, afirmó que en la ciudad de Petrischevo no había tropas alemanas y que Zoya fue capturada por partisanos locales, descontentos con la destrucción de sus propiedades. Hubo una tremenda controversia que llegaría incluso a los tribunales, y muchos llegaron a cuestionar el valor de aquella joven. Se escribieron sendos artículos a favor y en contra de Zoya, e incluso llegaron a cuestionar la salud mental de la joven. 

Fuentes:
http://heroesdeguerra.blogspot.com.es/2012/05/kosmodemyanskaya-zoya-anatolyevna-la.html
http://historiasdelahistoria.com/2012/11/29/somos-mas-de-200-millones-no-podreis-colgarnos-a-todos/
http://en.wikipedia.org/wiki/Zoya_Kosmodemyanskaya

jueves, 15 de noviembre de 2012

Coreanos en Normandía

Cuando la Wehrmacht invadió la URSS ("Operación Barbarroja"), se enorgullecía de su "pureza racial". Sin embargo, pronto se encontró con la imperiosa necesidad de incorporar tropas de reemplazo, debido al gran número de bajas y al enorme territorio que tenía que conquistar, ocupar y controlar, lo que hizo que los alemanes abandonaran radicalmente esa clase de conceptos. Inicialmente, los denominados Volksdeutsche (alemanes raciales o étnicos) de Polonia y los de los Balcanes fueron forzados a presentarse "voluntarios". Su clasificación exacta era la de Abteilung 3 der Deutschen Volkklits (Sección 3 de la lista de la raza alemana); significaba que a las personas así clasificadas se les concedía la ciudadanía alemana por un período de 10 años, siendo susceptibles de ser llamados a filas aunque sin poder ascender en el escalafón de mando. 


Entre 1942 y 1943, se llevó a cabo un agresivo reclutamiento en los territorios ocupados de la Unión Soviética para la lucha contra el comunismo: las llamada Ostlegionen (también conocidas como Osttruppen y Ostbataillonen); cabe decir a este respecto que la validez de los reclutas que se presentaron voluntarios, al principio era bastante fiable, ya que los hombres procedentes de las repúblicas occidentales del imperio soviético suscribían la lucha contra el régimen de Stalin. Al iniciarse la retirada alemana, el número de voluntarios (Freiwilligen) decreció ostensiblemente a favor de la presencia de auxiliares (Hilfswilligen, comunmente conocidos como Hiwis) procedentes de los territorios ocupados y de los enormes contingentes de prisioneros de guerra capturados al Ejército Rojo. A principios de 1944, la Wehrmacht tenía "voluntarios" de Croacia, Hungría, Rumanía, Polonia, Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, la Rusia Asiática, Rusia, Ucrania, Rutenia, las repúblicas musulmanas de la URSS, así como Cosacos del Volga, Tártaros de Crimea e incluso indios. Los llamados Ostbattalionen (o “Batallones del Este”), perdieron eficacia a marchas forzadas después de la derrota alemana en la crucial Batalla de Kursk. Posteriormente, fueron enviados a Francia para sustituir a las necesarias tropas alemanas allí destacadas.


En la playa Utah, el día del Desembarco de Normandía, el teniente Robert Brewer del 506º Regimiento de Infantería Paracaidista de la 101ª División Aerotransportada norteamericana, capturó cuatro asiáticos que vestían el uniforme de la Wehrmacht. Nadie comprendía su idioma ni sabía que diablos hacían allí. Finalmente se supo que eran coreanos. Nada más y nada menos. Pero ¿cómo era posible que soldados coreanos estuvieran peleando en Francia, en la otra punta del planeta, en el bando de Hitler para defender las costas normandas de la invasión aliada? Cuenta Stephen E. Ambrose en su libro  "El Día D" que lo más probable es que hubieran sido reclutados forzosamente en el ejército  japonés en 1938 - Corea era entonces una colonia japonesa -, después capturados por el Ejército Rojo durante las guerras fronterizas contra Japón en 1939, y forzados a entrar al ejército ruso. Capturados después por la Wehrmacht en diciembre de 1941, en las afueras de Moscú, su periplo terminó en Francia, donde se les encomendó la defensa de la Muralla Atlántica.  


No andaba nada desencaminado Ambrose. El soldado de la fotografía de aquí arriba es Yang Kyoungjong, nacido en Shin Wuijoo, en el norte de Corea, el 3 de marzo de 1920. Como he dicho antes, Corea era entonces una colonia japonesa - y Yang, como muchos otros jóvenes coreanos fue reclutado a la fuerza por el ejército japonés, el Kwantung, en 1938 y enviado a Manchuria. Durante la Batalla de Khalkin Gol, la poco conocida (pero fundamental) batalla entre los japoneses y los soviéticos en Mongolia en 1939, fue capturado por el Ejército Rojo y enviado a un gulag. No obstante, no pasó mucho tiempo hasta que se vio involucrado en otra guerra, cuando los alemanes invadieron la URSS en 1941 y el ejército soviético, necesitado de tropas, lo reclutó forzosamente junto a otros miles de prisioneros, enviándolo a luchar contra los alemanes. En 1943 fue capturado de nuevo, esta vez por los alemanes en Ucrania durante la 3ª Batalla de Jarkov, y pasó a formar parte de las Osttruppen de la Wehrmacht que fueron destinados en Francia, en la península de Cotentin, para defender las costas francesas de las fuerzas aliadas de invasión. Su última derrota la vivió, vistiendo un uniforme alemán, cuando fue hecho prisionero por los americanos en Utah Beach, el 6 de junio de 1944. Después de pasar un tiempo en un campo de prisioneros en Gran Bretaña, emigró hacia los Estados Unidos, estableciéndose en Illinois, donde vivió el resto de su vida. Murió en 1992.

Por cierto, hay una película coreana, "My Way" (2012) que cuenta la historia de Yang Kyoungjong. No he tenido la oportunidad de verla, pero para el que pudiera interesarle, aquí tiene el trailer:



Fuentes:
"El Día D" de Stephen E. Ambrose
http://en.wikipedia.org/wiki/Yang_Kyoungjong
http://www.dailymail.co.uk/news/article-2153688/Second-World-War--German-Japanese-soldier-stories-change-perception-ever.html

miércoles, 9 de mayo de 2012

La Guerra en Imágenes: Banderas Capturadas


Bandera nazi capturada por paracaidistas de la 101ª División Aerotransportada estadounidense en Saint Marcouf, Normandía (Francia). 8 junio 1944


Enorme bandera de la Armada Imperial Japonesa capturada por los Marines estadounidenses en Saipán (Islas Marianas). 5 julio 1944


Soldados norteamericanos posan con una bandera italiana capturada en Paestum (Italia) durante el desembarco de Salerno (Operación Avalanche). Septiembre 1943


Marines de la 2ª División estadounidense muestran una bandera japonesa capturada en Betio, Atolón de Tarawa (Islas Gilbert). 23 noviembre 1943


Soldados soviéticos observan una bandera finlandesa capturada durante la Guerra de Invierno. Nov-dic 1939


Soldados de la 2ª SS Panzer Division "Das Reich" posan con una bandera soviética capturada


Marines estadounidenses muestran una bandera japonesa capturada junto a un búnker enemigo destruido en Iwo Jima. Febrero 1945

 

Soldados canadienses de los Cameron Highlanders of Ottawa con una bandera nazi capturada en Hautmesnil (Francia). 10 agosto 1944


Soldados nacionalistas chinos (Ejército Nacional Revolucionario) posan con una bandera japonesa durante la Segunda Guerra Chino-japonesa.  Diciembre 1939


Soldados japoneses posan con la bandera norteamericana arriada en Corregidor (Filipinas) tras la caída de la isla. 5 mayo 1942


Soldados indios del 8º Ejército Británico con una bandera capturada al Afrika Korps en Libia durante la Campaña del Norte de Africa. 1941

 

Paracaidistas alemanes del 500º Batallón Paracaidista de las Wafen-SS (SS Fallschirmjäger Bataillon 500) posan con una bandera británica y otra estadounidense


Soldados del Ejército Rojo muestran varias banderas nazis capturadas en Kalinin al final de la Batalla de Moscú. 16 diciembre 1941