- Hermann Goering: "¿Qué necesitan para conseguir acabar de una vez con esos malditos aviones ingleses?
- Adolf Galland: "Herr Reichsmarschall, quisiera unos cuantos Spitfires para mi escuadrón"









Cazabombardero biplaza De Havilland DH.98 Mosquito FB Mk VI armado con bombas de 227 kg bajo las alas, 4 cañones de 20 mm y 4 ametralladores de 7,7 mm
Caza a reacción Gloster Meteor F.3 del 616 Escuadrón de la RAF
Ahora, para atraer turistas y hacer caja, el hotel ofrece una propuesta insólita, denominada "Fiesta en prisión". Si alguien tiene el capricho de sentirse como un preso de los nazis - eso sí, evitando inconveniencias tan molestas como, por ejemplo, la tortura o la muerte - le basta con invertir 44 € más los gastos de desplazamiento a Hamelin. Por el mismo precio está incluido el "menú del encarcelado" aderezado con "bebida y pasta del prisionero". También se puede lucir una camiseta blanca con rayas negras y disfrutar de cuatro horas y media del programa especial "cárcel prusiana".
El edificio fue construido en 1827 y, desde un principio, pretendía ser una cárcel. En 1935, los nazis lo convirtieron en un penal donde llevaban a cabo sus ejecuciones. Según los historiadores, hasta 474 personas murieron a manos de los secuaces de Hitler, a consecuencia del cansancio, el hambre, el frío o directamente, las ejecuciones. Después de la caída del Régimen nazi, los ingleses utilizaron el lugar como un espacio para llevar a cabo sus ajusticiamientos de criminales de guerra nazis. Años después, el edificio fue restaurado inaugurado como hotel en 1993.
A los familiares de las víctimas, esta propuesta les ha parecido ofensiva y de mal gusto. Se sienten perplejos ante la utilización del sufrimiento de sus allegados para obtener un beneficio económico. Sin embargo, los gestores del hotel no consideran que lo que hacen sea nada malo, ya que para ellos no hay diferencia entre esto y cualquier otra cena temática, ambientada - por ejemplo - en la Edad Media.
El truco fue fotografiar meticulosamente el paisaje de la Europa ocupada de tal forma que le permitiera a los agentes estudiar todos los contornos. Su arma secreta era un estereoscopio: un sencillo invento victoriano que le dio una tercera dimensión al paisaje enemigo. Las imágenes fueron analizadas minuciosamente por un equipo de intérpretes de fotografías en el cuartel de la RAF en Medmenham, Buckinghamshire, Inglaterra. Utilizando los mismos principios que rigen las gafas o lentes 3D de hoy día, los intérpretes de fotografías pudieron medir la altura, particularmente de nuevas estructuras no identificadas, como los cohetes y sus sitios de lanzamiento. Esta técnica demostró ser decisiva y salvó a miles de la andanada de los misiles V.
Pero es un rol del que el entonces piloto de reconocimiento y único sobreviviente del escuadrón, Jimmy Taylor, sigue estando inmensamente orgulloso. "Era el mejor trabajo en la RAF", dice el hombre de 88 años de edad. "Volamos el avión más bello, el más rápido de su época", agrega. "No teníamos armas, sin balas, por lo que no matamos a nadie. Físicamente, no queda nada de las luchas en el aire, no queda nada de los bombardeos... pero las fotografías están todavía con nosotros, y aún son útiles", señala. En total, tomaron decenas de millones de fotografías, que generaron 36 millones de impresiones. Podía decirse que el momento culminante del escuadrón llegó con la Operación Crossbow.
La Operación Crossbow se puso en marcha a finales de 1943 y el bombardeo de los "sitios de esquí" comenzó dos días antes de Navidad. El bombardeo fue eficaz, pero no suficiente para detener por completo el programa de misiles. El misil V-1 aterrizó en Londres en el verano de 1944, provocando terror en la capital británica. Los alemanes estaban utilizando sitios de lanzamiento menos visibles, y sacaban los misiles en el último momento. Sin embargo, los intérpretes de fotografías descubrieron marcas en la tierra dejadas por los motores de los misiles al despegar.