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viernes, 3 de mayo de 2013

Los Chindits

El general de brigada Orde Wingate fue el cerebro que estuvo detrás del concepto de inserción tras las líneas enemigas de fuerzas de penetración de largo alcance - que serían conocidos con el nombre de "Chindits" - continuamente reabastecidas desde el aire, para que se dedicaran a atacar las líneas de suministros y las comunicaciones enemigas en su retaguardia. Era una audaz respuesta a las habituales tácticas japonesas de amenazar las líneas de comunicación aliadas y atacar sus escalones de retaguardia para obligar a las tropas de primera línea a defender sus espaldas. Los factores principales debían ser la gran movilidad, para conservar el factor sorpresa, golpeando donde menos se esperaba, para desvanecerse después en la jungla, y el lanzamiento en paracaídas de suministros sobre posiciones indicadas por radio a los aviones por equipos de señaleros especialistas de la RAF que acompañarían a los grupos de penetración. De esa forma, los incursores carecerían de cualquier línea de comunicación que pudiera ser cortada por el enemigo; su empleo como parte de una ofensiva coordinada más amplia podía quebrantar la retaguardia japonesa y forzarlos a resituar sus tropas, en beneficio del plan general aliado.


Wingate (en la imagen bajo este párrafo) era un muy imaginativo aunque algo neurótico oficial de 38 años que se había dedicado a la guerra no convencional. Antony Beevor lo describe en su obra, "La Segunda Guerra Mundial" (2012) como un "cristiano fundamentalista y visionario ascético al que el general Slim comparaba con Pedro el Ermitaño", pero "no era un charlatán. Es harto probable que fuera un maníaco depresivo, y había intentado suicidarse cortándose el cuello. No era fácil relacionarse con él. Trataba a sus hombres con dureza; de hecho, no sentía misericordia ni siquiera con los heridos, pero era igual de severo consigo mismo. Era un tipo barbudo y desaliñado, que llevaba siempre un salacot que parecía demasiado grande para él. Evidentemente, su imagen no correspondía a la de un alto oficial británico de artillería. Se paseaba desnudo, comía cebollas crudas, filtraba té con sus calcetines y a veces llevaba un despertador colgado de una cuerda alrededor del cuello. Se había ganado la fama de ser todo un maestro de la guerra no convencional, especialmente tras haber organizado en Palestina "escuadrones nocturnos especiales" formados por judíos para responder a las agresiones de los árabes, y por su manerar de liderar la Fuerza Gedeón en Etiopía."


Churchill siempre había recibido con agrado cualquier idea no convencional, y parecía que Wingate iba a ofrecer una solución para salir de la situación de estancamiento en la que se encontraba el norte de BirmaniaLa idea de Wingate fue tomando forma ya durante la retirada de Birmania, y el general Archibald Wavell, comandante en jefe del ejército británico en el frente asiático, lo aceptó rápidamente en principio, aunque en aquellos momentos resultaba imposible dedicar tropas a una gran ofensiva. Wingate estaba convencido de que una brigada de penetración de largo alcance (77ª Brigada de Infantería India) sería capaz de conseguir valiosos resultados incluso operando por su cuenta: podría causar daños, recoger información, entrar en contacto con colaboradores birmanos y probar el equipamiento y los métodos para misiones posteriores. Si la operación resultaba un éxito podría además proporcionar un estímulo para la moral en un momento desalentador en que había enormes dificultades para una ofensiva general y la iniciativa parecía haber sido dejada en manos de los nipones.


En  julio de 1942, la brigada (que no era una fuerza escogida ni de voluntarios, sino una unidad de infantería común) se entrenó en la jungla, y se ordenó el lanzamiento de su primera operación en febrero de 1943. Para caracterizar a su fuerza, Wingate escogió como insignia, a sugerencia de un oficial birmano, un "chindé", el mítico león cuya imágenes guardan los templos birmanos, pero se equivocó durante una entrevista y deformó accidentalmente el nombre convirtiéndolo en "Chindit", que fue finalmente el nombre con el que se conoció a sus unidades, probablemente porque era más fácil de pronunciar.


Para la primera misión "Chindit", bautizada en código como Operación "Longcloth", la 77ª Brigada de Infantería India estaba formada por el 13er Batallón del King's Regiment, el 3er Batallón delRegimento de Fusileros Gurkhas, tropas locales del 2º Batallón del Burma Rifles Regiment y la 142ª Compañía de Commandos. Se abandonó la estructura ordinaria de una brigada, estando repartidas las unidades en 8 columnas independientes numeradas, cada una con 4 secciones de infantería y una de apoyo. Cada columna llevaba 4 cañones contracarro, 2 ametralladoras medias, dos cañones antiaéreos y 9 ametralladoras ligeras; las armas pesadas, las radios y los suministros eran transportados por un millar de mulas, que podían convertirse en fuente de alimentos de emergencia una vez se usara la carga que transportaban. Cada hombre transportaba más de 30 kg de equipo, proporcionalmente más que las mulas. El peso se soportaba gracias a los arneses Everest (una estructura metálica como la de una mochila pero sin bolsa) e incluía las raciones para 7 días, un machete (o cuchillo kukri para los gurkhas), el fusil, munición, granadas, capa/tela para el suelo, camisa y pantalones de recambio, 4 pares de calcetines, pasamontañas para las noches frías, cuchillo, zapatillas de tenis, equipo de aseo y afeitado, cordones de recambio, menaje, cantimplora y la bolsa de agua chagil.


Los objetivos para la "Operación Longcloth" implicaban varias líneas de suministro ferroviario principales en 3 situaciones separadas, siendo los puentes y desfiladeros los blancos principales. Para lograrlo, las columnas de la brigada se dividieron en dos grupo: el grupo Norte, con 2.200 hombres en 5 columnas, y el grupo Sur, con unos 1.000 efectivos en 2 columnas, con los fusileros birmanos repartidos en secciones de reconocimiento para cada columna, proporcionando la 142ª Compañia de Commandos los equipos de demolición y un equipo de radio de la RAF por cada columna. El propio Orde Wingate marcharía con el grupo Norte, cruzando el río Chindwin en Tonhe entre el 14 y el 15 de febrero de 1943 y moviéndose al este vía Pinbon para cortar el ferrocarril entre Bongyaung y Nankan. El grupo Sur, bajo el mando del teniente coronel Alexander, cruzaría el Chindwin unos 60 kms más abajo en Auktang y marcharía por Thaiktaw para volar el ferrocarril en Kyaikthin.


Estos objetivos se consiguieron el 5 de marzo; se solicitaron y recibieron con éxito suministros aéreos y las bajas fueron leves en los primeros encuentros con el enemigo, cuyos batallones de búsqueda se sintieron confusos inicialmente por la falta de líneas de retaguardia que apoyaran a la misteriosa fuerza. Avanzando más al este, ambos grupos usaron luego embarcaciones nativas para cruzar el río Irawadi (que tenía más de un kilómetro y medio de ancho en algunas zonas), con la intención de volar la carretera Mandalay-Lashio en el desfiladero de Gokteik. Pero el contacto por radio resultaba cada vez más difícil, al igual que la localización de las provisiones y pertrechos lanzados en paracaídas, pues dos divisiones japonesas las hostigaban constantemente obligándolas a mantenerse en continuo movimiento. Las dificultades se multiplicaron: debido a la falta de alimentos, los hombres de Wingate empezaron a sacrificar las mulas para comerlas, lo que comportó el abandono de buena parte de su equipamiento. Las columnas "Chindit" no tardaron en emprender la retirada sin haber podido cortar la carretera que unía Mandalay y Lashio.


Hasta entonces las bajas habían sido de menos de un 5%, pero la retirada fue una experiencia terrible. Emboscado por los japoneses en el río Irawadi, Wingate ordenó a las columnas que se dispersaran y se abrieran camino por su cuenta de regreso a las líneas británicas, a 400 km de distancia incluso en línea recta, pero a través de dos grandes ríos y uno de los territorios montañosos más agotadores del mundo. Se aplicó rígidamente la disciplina: algunos hombres fueron castigados con azotes, y se llevaron a cabo incluso una cuantas ejecuciones. Un gran número de heridos y enfermos tuvo que quedarse atrás. Hambrientos, enfermos, exhaustos, tras haber perdido la mayoría de los animales de carga y bajo la constante amenaza de ataques, hasta finales de abril no consiguieron poner pie en la orilla occidental del Chindwin los últimos demacrados soldados "Chindit", después de haber caminado entre 1.200 y 1.600 kms. De los 3.000 hombres que partieron sólo 2.182 regresaron, y de éstos, unos 600 fueron declarados inútiles para cualquier servicio posterior.


El valor de Longcloth fue cuestionado: no había conseguido nada de importancia estratégica, dado que la ausencia de operaciones importantes simultáneas implicó que la desorganización de los repliegues japoneses no aportó mayor beneficio general. Sin embargo, había sido un importante golpe propagandístico que elevó la moral en el Reino Unido y entre las fuerzas del Extremo Oriente. Quizá lo más importante fuera que ayudó a disipar la paralizante imagen de invencibilidad de la que había disfrutado el soldado japonés desde principios de 1942, demostrando que el Ejército Británico podía golpear profundamente en su retaguardia y sobrevivir. Las técnicas de penetración profunda, movimiento en la jungla y reabastecimiento desde el aire habían superado una valiosa prueba. Con ella se aprendieron lecciones importantes, sobre todo la necesidad de despejar debidamente las zonas de lanzamiento y de nivelar las pistas de aterrizaje en la jungla. Cuando los Aliados estuvieran en posición de ofrecer suficientes medios de transporte y cobertura de los cazas, ese tipo de operaciones tendría su recompensa. Pero la primera penetración a gran escala tras la líneas enemigas tuvo una consecuencia mucho más importante. Provocó que los japoneses prepararan una gran ofensiva para la primavera de 1944, ofensiva que daría lugar a las batallas decisivas de la campaña de Birmania.


Tanto Churchill como Roosevelt quedaron impresionados con los logros de los incursores y Wingate obtuvo el permiso para una segunda expedición a primeros de 1944, como parte de la Operación "Thursday". En ella estarían implicadas no sólo una "Fuerza Especial Chindit" de mayor envergadura, la mayoría desembarcada desde el aire, sino también unos 3.000 soldados estadounidenses de la 5307ª Unidad Combinada (más conocidos como "Merrill's Marauders" ("Merodeadores de Merrill"), la única unidad de combate norteamericana en Birmania), que operarían con independencia de los "Chindits" en apoyo de las fuerzas chinas del general norteamericano Joseph "Vinegar Joe" Stilwell (en la imagen superior). A los "Chindits" les prestaría apoyo aéreo el 1er Comando Aéreo de la USAAF.


Esta vez la intención no era efectuar una incursión y retirarse, sino establecerse a caballo de las líneas de comunicación enemigas sobre una amplia zona de la retaguardia japonesa entre Indaw y Myitkyina, y combatir para permanecer allí, como parte de un plan general para paralizar la respuesta de la 18ª División de Infantería Japonesa a la ofensiva principal de los chinos de Stilwell en el norte. Algunas unidades marcharían a campo través mientras que otras volarían en planeadores para abrir pistas con el fin de que los aviones de transporte descargaran refuerzos y equipamiento pesado. Allí se establecerían fortalezas con suficiente guarnición para rechazar los ataques japoneses que se suponía que atraerían; mientras tanto, columnas flotantes atacarían las comunicaciones del enemigo. La "Fuerza Especial Chindit" consistía en unos 20.000 hombres en 6 brigadas: 14ª, 16ª y 23ª británicas, 77ª y 111ª indias y 3ª Brigada de África Occidental. Cada una de las brigadas LRP (Long Range Penetration) fue reforzada hasta el equivalente de 4 batallones; 17 de ellos eran británicos, incluyendo algunos de la Royal Artillery y unidades de reconocimiento combatiendo como infantería. Para esta segunda operación también fueron transportados 3.134 mulas, 547 caballos de carga y 250 bueyes (para proporcionar carne fresca) en las bodegas de planeadores Waco modificados y C-47 Dakota.


A principios de febrero de 1944, la 16ª Brigada "Chindit" penetró en Birmania a pie e hizo una larga y agotadora marcha de aproximación para establecer "Aberdeen", una base cerca de Manhton, al noroeste de Indaw. El 5 de marzo, la 77ª Brigada comenzó a llegar por aire a "Broadway", más al este, en la parte norte del valle de Kaukue, seguida por la 111ª Brigada y luego la 14ª y la 3ª de África Occidental; a pesar de la pérdida de muchos planeadores y hombres, la fortaleza se estableció, y el 13 de marzo, Wingate ya tenía 9.000 hombres posicionados. Se estableció otra fortaleza en "White City", cerca de Nami y entre las dos anteriores. Lo que los planificadores aliados no podían haber previsto era que la expedición coincidiría con la ofensiva del 15º Ejército Japonés a través del Chindwin hacia Imfal y Kohima, que comenzó el 15 de marzo, lo cual complicó en gran medida las misiones de los "Chindits". De todos modos, los incursores atrajeron unidades enemigas lejos de la ofensiva china y también interrumpieron de forma crítica la logística de la ofensiva japonesa sobre Imfal (fuentes japonesas confirman que esto resultó decisivo).


El 24 de marzo despegó un bombardero B-25 Mitchell de la base "Broadway" llevando consigo a Orde Wingate. Al parecer, dos periodistas norteamericanos insistieron en subir al avión con el general, a lo que éste accedió, pese a las protestas del piloto por el exceso de peso del aparato. El avión se estrelló contra un cerro, muriendo todos sus ocupantes. Wingate fue reemplazado como comandante en jefe por el general de brigada Lentaigne, de la 111ª Brigada, y el 9 de abril la misión de los "Chindits" cambió por órdenes del teniente general William Slim y del almirante Louis Mounbatten. Ahora deberían moverse hacia el norte, establecer una nueva base en "Blackpool", cerca de Sahmaw, y operar principalmente en apoyo de las acciones de Stilwell. La desgastada 16ª Brigada fue retirada, pero a pesar de su falta de equipo pesado y del creciente cansancio después de semanas de combate en la jungla, las 4 brigadas "Chindit" restantes (14ª, 77ª, 111ª y 3ª África Occidental) fueron ahora mal empleadas como infantería convencional. Desde el 1 de mayo carecieron del apoyo aéreo específico y el 17 de mayo la "Fuerza Especial Chindit" quedó bajo el mando del general Stilwell, quien los envió a atacar las principales fortificaciones japonesas a pesar de contar únicamente con equipo ligero y carecer de suministros y servicios suficientes.


Sin embargo, los "Chindits" entablaron varias batallas defensivas y ofensivas con éxito, tomando Mogaung el 26 de junio de 1944 tras 5 días de feroces combates, y contribuyendo en gran medida a la vital captura de Myitkyina, pero Stilwell se negó a las insistentes peticiones de extracción a pesar de que estaban claramente enfermos y agotados. Sirva este dato como ejemplo:  un reconocimiento médico, el 8 de julio de 1944, reveló que todos los oficiales y tropa de la 77ª y 111ª Brigadas "Chindit", habían sufrido al menos 3 ataques de malaria (en algunos casos más de 7), que la pérdida de peso de todos ellos había sido de 18,5 kg y que las muertes por malaria cerebral y tifus seguían creciendo. A pesar de ello, hasta finales de agosto no serían retiradas de Birmania por vía aérea las últimas unidades "Chindit". La "Fuerza Especial Chindit" había sufrido un 20% de bajas, 3.628 hombres, de los que más de un millar resultaron muertos. Pocos de los supervivientes fueron considerados aptos para el servicio activo posterior. Se planificaron otras operaciones de incursión y hasta se inició el entrenamiento, pero los "Chindits" fueron disueltos en febrero de 1945 antes de que pudieran volver a operar.

Fuentes:

Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: "Los Chindit y otras fuerzas británicas del frente asiático" de Martin Brayley
"La Segunda Guerra Mundial" de Antony Beevor
http://en.wikipedia.org/wiki/Chindits
http://www.exordio.com/1939-1945/militaris/fuerzas-armadas-BRT/chindits.html

jueves, 31 de mayo de 2012

El Ejército Italiano en el Norte de África (1941-1943)

Mussolini tenía puesta su mayor esperanza en un ataque contra los británicos en Egipto, porque una victoria allí garantizaría la decisiva ruta naval a través del Canal de Suez y dejaría abierta la conquista de los pozos petrolíferos de Oriente Medio. Las cosas parecían estar a su favor, porque los 250.000 hombres del 10º Ejército Italiano, a las órdenes del mariscal Rodolfo Graziani, se enfrentaban a sólo 36.000 soldados británicos, que defendían el país de las pirámides. El 13 de septiembre, cuando empezó el ataque italiano, los defensores británicos al mando del general en jefe Archibald Wavell y del de operaciones, general Richard O'Connor, se retiraron detrás de la ciudad egipcia de Sidi Barrani, donde Graziani detuvo su avance. El mando italiano tenía sus razones para ser precavido: el desierto abierto era el reino de los carros de combate, de la guerra de movimiento, y los carros italianos eran muchísimo peores que sus rivales británicos y estaban en una inferioridad numérica de más de dos a uno.


Esperando suministros antes de un avance prudente, Graziani ordenó la construcción de una serie de campos fortificados a lo largo de un frente de 65 km. Pero el 9 de diciembre de 1940, O'Connor atacó por un espacio vulnerable entre dos campos italianos, rodeándolos por detrás y asediándolos. La brillante maniobra, llamada en clave Operación Compass, desorganizó el sistema defensivo italiano y consiguió capturar casi 40.000 prisioneros. El resto de las fuerzas italianas se batieron en retirada, pero O'Connor decidió arriesgar y envió tras ellas a la 6ª División Australiana por la carretera de la costa, mientras la 7ª División Acorazada (los famosos "Ratas del Desierto") atacó por la inmensidad del desierto hacia Bengasi (Libia), confiando en cerrar el círculo por detrás de los italianos para cortar su retirada. El 7 de febrero de 1941, la obra maestra de O'Connor se completó cuando los "Desert Rats" llegaron a Beda Fomm (Libia) a tiempo de bloquear la desbandada italiana, atrapando al resto del infortunado 10º Ejército Italiano. Fue una gran victoria: los británicos habían capturado 130.000 hombres, 845 cañones y 380 carros, con menos de 2.000 bajas, todo ello en el espacio de 10 semanas.


Sin embargo, la situación cambió rápidamente. Churchill retiró fuerzas al mando de Wavell necesarias para la defensa de Grecia, dejando sólo una fuerza de cobertura para defender Libia. Al mismo tiempo, el 12 de febrero de 1941 Hitler envió una tardía ayuda a su socio del Eje para combatir en el Norte de África: la 5ª División Ligera y la 15ª División Panzer. El que llegaría a conocerse como el Deutsches Afrika Korps (DAK), al mando del general - luego mariscal - Erwin Rommel, cambió el papel del Ejército Italiano en la lucha en el Norte de África. Aunque oficialmente estaban subordinados al alto mando italiano, los alemanes se convirtieron hasta el final en el socio dominante, a pesar de que los italianos siguieron proporcionando el grueso de las tropas. Rommel fue adquiriendo un mayor control directo de las divisiones italianas, al principio sólo de las unidades móviles del XX Cuerpo, pero luego de todo el ejército. Además de la incuestionable excelencia y superioridad técnica del material alemán, existía un acuerdo tácito sobre la superioridad del DAK en lo relativo a trabajo y planificación de estado mayor.


Como en todos los demás teatros de operaciones en los que luchó, el Ejército Italiano iba a padecer sobre todo falta de movilidad y un inadecuado sistema de mando y control. La escasez de transporte a motor supuso que las unidades de infantería italianas fuesen formaciones virtualmente estáticas que no podían ser desplegadas con la flexibilidad que era tan importante en la guerra en el desierto. El alto mando italiano (el Commando Supremo) estaba obsesionado con poner en campaña grandes cantidades de tropas incluso cuando era obvio que las unidades grandes e inmóviles eran de bien poca utilidad en el Norte de África. Todavía en julio de 1942, el Commando Supremo planeaba enviar otros 67.000 infantes para reforzar a los 150.000 que había ya en la zona. Por otra parte, en lo que si acertaba el alto mando italiano en ese mismo año, era en presionar a los alemanes, repetidamente, pero en vano, para que se lanzase un ataque a gran escala para eliminar Malta, cuyos aeródromos y base naval eran una constante amenaza para las líneas de suministro por el Mediterráneo. Ese otoño, esa amenaza consiguió dejar desabastecidos a los ejércitos del Eje en el Norte de África.


El Ejército Italiano sufrió una fuerte conmoción con su catastrófica derrota en Libia a manos de una fuerza mucho menor pero mucho mejor entrenada, equipada y dirigida. Como en Grecia, había creído la propaganda de que la victoria fascista estaba hecha. Ahora, enfrentados a la cruda realidad, muchos soldados italianos se sentían totalmente desilusionados, y un sentido de inferioridad respecto de sus enemigos y de sus aliados alemanes iba a afectarles el resto de la campaña. Una carta que un soldado envió a casa es una perfecta muestra del sentir de muchos soldados italianos: "Intentamos librar esta guerra como si fuese una guerra colonial en África. Pero es una guerra europea en África, librada con armas europeas contra un enemigo europeo. No lo tuvimos en cuenta cuando levantamos nuestros fuertes de piedra y nos equipamos con tanto lujo. ¡Ahora no estamos luchando contra los etíopes!".


Obviamente, el coraje individual no entiende de colores, y el soldado italiano protagonizó muchos episodios de gran heroísmo, a menudo contra un enemigo mucho mejor armado. Pero, como en todos los ejércitos, la calidad de una unidad depende en gran medida de la de su mando, y en algunas unidades los oficiales no gozaban de la confianza de sus subordinados, que se adquiere sólo con la camaradería que da compartir el peligro y las penurias del combate. Los alemanes del Afrika Korps, por ejemplo, quedaron atónitos cuando vieron que los oficiales italianos comían mucho mejor que sus soldados y tenían prioridad en la distribución.


Cuando estuvieron bien dirigidas, las unidades italianas acostumbraron a combatir bien y su actuación durante la campaña fue mejorando paulatinamente, pero el mando del DAK las consideraba, en general, tropas de segunda clase, dándoseles a menudo misiones secundarias o estáticas, lo que tenía consecuencias negativas tanto para la moral como para la efectividad de los soldados italianos. La actuación de unidades de élite, como los Bersaglieri o las tropas acorazadas y paracaidistas impresionó a propios y extraños, aunque raramente las unidades de infantería regular estaban a ese nivel. Cuando entraban en acción, algunas unidades pequeñas - como el 31º Batallón de Guastartori (ingenieros de asalto) - eran tan buenas como las mejores, pero su secreto estaban en que tenían oficiales muy profesionales y habían recibido un entrenamiento y un material mejores que el que se daba a la gran mayoría de la infantería italiana.


Durante toda la campaña norteafricana, el Ejército Italiano tuvo que salir adelante con un material que por lo general era mediocre, y cuando el de británicos y alemanes fue mejorando, el de los italianos siguió inalterable, con lo que su situación empeoró. En la guerra del desierto, los carros de combate y los cañones anticarro iban a ser las armas decisivas. Los tanques italianos no estuvieron a la altura ni de los primeros modelos británicos, por no hablar ya de los estadounidenses M-3 Grant y M-4 Sherman que aparecieron en 1942. Los 3 principales medios acorazados italianos fueron la tanqueta CV-35 y los carros medios Fiat M-11/39 y M-13/40. En los primeros combates en Libia, la tanqueta y el M-11/39 demostraron ser virtualmente inútiles, y la mayoría de ellos acabaron destruidos.


El M-13/40 fue una mejora considerable, pero aún así estaba aquejado de numerosos problemas, el principal de los cuales, era su poca fiabilidad mecánica. Sirva como ejemplo la siguiente anécdota: en una ocasión, Rommel organizó una competición de tiro entre 4 Panzer III alemanes y 4 M-13/40, pero sólo se presentó uno de los tanques italianos, pues los otros 3 se averiaron por el camino. Su armamento principal de 47 mm y su blindaje de 25 y 42 mm (en el casco y el frontal de la torre) eran válidos contra carros ligeros y de "crucero" británicos de 1941, pero el hecho de que sólo llevasen radios los carros de mando producía numerosos problemas de control. Una vez comenzaba la batalla había poca posibilidad de introducir cambios dictados por las circunstancias o el devenir de los combates; incluso cuando una compañía alcanzaba su objetivo, tenía que espera nuevas órdenes, que le eran enviadas desde un carro de mando por medio de banderas de señales. Todo esto, y el pobre entrenamiento en las tácticas de fuego y movimiento, ponía a las tripulaciones italianas en clara desventaja, por más que muchas veces combatieran con gran valor.


Durante los dos años y medio de la campaña norteafricana, los italianos recibieron muy poco material moderno. Una excepción fue el cañón autopropulsado Semovente de 75/18 (en la foto de aquí arriba, con Rommel al fondo), un arma excelente que empezó a llegarles a primeros de 1942. Sin embargo, las cantidades recibidas fueron insuficientes para ser significativas, así que la espina dorsal de las divisiones acorazadas italianas siguiendo siendo el M-13/40 y el ligeramente mejorado M-14/41.


El cañón contracarro 47/32 de 47 mm era un diseño de preguerra, capaz de penetrar sólo 43 mm de blindaje a 500 metros, por lo que era totalmente ineficaz contra los 78 mm de la coraza frontal del Matilda II británico de 1940-1941 o los 65 mm del Valentine de 1942. Los carros ligeros y de crucero británicos eran vulnerables, con su protección máxima de 40 mm de blindaje, pero los M-3 Grant y M-4 Sherman que los estadounidenses empezaron a enviar a los británicos en 1942 tenían un blindaje de 65 mm, con 50 y 75 mm en el caso y en la torre, respectivamente. En suma, los italianos tuvieron que apañárselas con lo que tenían. Sus aliados alemanes les proporcionaron un puñado de cañones FlaK de 88 mm, válidos tanto para el fuego antiaéreos como contracarro, y los italianos siguieron esa pauta usando para el tiro terrestre sus propios antiaéreos de 75 mm, pero el número de piezas en servicio siempre fue escaso.


Fuentes:
"Atlas de la II Guerra Mundial" de David Jordan y Andrew Wiest
Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: "El Ejército Italiano en Túnez y Libia" de Philip Jowett