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jueves, 15 de noviembre de 2012

Coreanos en Normandía

Cuando la Wehrmacht invadió la URSS ("Operación Barbarroja"), se enorgullecía de su "pureza racial". Sin embargo, pronto se encontró con la imperiosa necesidad de incorporar tropas de reemplazo, debido al gran número de bajas y al enorme territorio que tenía que conquistar, ocupar y controlar, lo que hizo que los alemanes abandonaran radicalmente esa clase de conceptos. Inicialmente, los denominados Volksdeutsche (alemanes raciales o étnicos) de Polonia y los de los Balcanes fueron forzados a presentarse "voluntarios". Su clasificación exacta era la de Abteilung 3 der Deutschen Volkklits (Sección 3 de la lista de la raza alemana); significaba que a las personas así clasificadas se les concedía la ciudadanía alemana por un período de 10 años, siendo susceptibles de ser llamados a filas aunque sin poder ascender en el escalafón de mando. 


Entre 1942 y 1943, se llevó a cabo un agresivo reclutamiento en los territorios ocupados de la Unión Soviética para la lucha contra el comunismo: las llamada Ostlegionen (también conocidas como Osttruppen y Ostbataillonen); cabe decir a este respecto que la validez de los reclutas que se presentaron voluntarios, al principio era bastante fiable, ya que los hombres procedentes de las repúblicas occidentales del imperio soviético suscribían la lucha contra el régimen de Stalin. Al iniciarse la retirada alemana, el número de voluntarios (Freiwilligen) decreció ostensiblemente a favor de la presencia de auxiliares (Hilfswilligen, comunmente conocidos como Hiwis) procedentes de los territorios ocupados y de los enormes contingentes de prisioneros de guerra capturados al Ejército Rojo. A principios de 1944, la Wehrmacht tenía "voluntarios" de Croacia, Hungría, Rumanía, Polonia, Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, la Rusia Asiática, Rusia, Ucrania, Rutenia, las repúblicas musulmanas de la URSS, así como Cosacos del Volga, Tártaros de Crimea e incluso indios. Los llamados Ostbattalionen (o “Batallones del Este”), perdieron eficacia a marchas forzadas después de la derrota alemana en la crucial Batalla de Kursk. Posteriormente, fueron enviados a Francia para sustituir a las necesarias tropas alemanas allí destacadas.


En la playa Utah, el día del Desembarco de Normandía, el teniente Robert Brewer del 506º Regimiento de Infantería Paracaidista de la 101ª División Aerotransportada norteamericana, capturó cuatro asiáticos que vestían el uniforme de la Wehrmacht. Nadie comprendía su idioma ni sabía que diablos hacían allí. Finalmente se supo que eran coreanos. Nada más y nada menos. Pero ¿cómo era posible que soldados coreanos estuvieran peleando en Francia, en la otra punta del planeta, en el bando de Hitler para defender las costas normandas de la invasión aliada? Cuenta Stephen E. Ambrose en su libro  "El Día D" que lo más probable es que hubieran sido reclutados forzosamente en el ejército  japonés en 1938 - Corea era entonces una colonia japonesa -, después capturados por el Ejército Rojo durante las guerras fronterizas contra Japón en 1939, y forzados a entrar al ejército ruso. Capturados después por la Wehrmacht en diciembre de 1941, en las afueras de Moscú, su periplo terminó en Francia, donde se les encomendó la defensa de la Muralla Atlántica.  


No andaba nada desencaminado Ambrose. El soldado de la fotografía de aquí arriba es Yang Kyoungjong, nacido en Shin Wuijoo, en el norte de Corea, el 3 de marzo de 1920. Como he dicho antes, Corea era entonces una colonia japonesa - y Yang, como muchos otros jóvenes coreanos fue reclutado a la fuerza por el ejército japonés, el Kwantung, en 1938 y enviado a Manchuria. Durante la Batalla de Khalkin Gol, la poco conocida (pero fundamental) batalla entre los japoneses y los soviéticos en Mongolia en 1939, fue capturado por el Ejército Rojo y enviado a un gulag. No obstante, no pasó mucho tiempo hasta que se vio involucrado en otra guerra, cuando los alemanes invadieron la URSS en 1941 y el ejército soviético, necesitado de tropas, lo reclutó forzosamente junto a otros miles de prisioneros, enviándolo a luchar contra los alemanes. En 1943 fue capturado de nuevo, esta vez por los alemanes en Ucrania durante la 3ª Batalla de Jarkov, y pasó a formar parte de las Osttruppen de la Wehrmacht que fueron destinados en Francia, en la península de Cotentin, para defender las costas francesas de las fuerzas aliadas de invasión. Su última derrota la vivió, vistiendo un uniforme alemán, cuando fue hecho prisionero por los americanos en Utah Beach, el 6 de junio de 1944. Después de pasar un tiempo en un campo de prisioneros en Gran Bretaña, emigró hacia los Estados Unidos, estableciéndose en Illinois, donde vivió el resto de su vida. Murió en 1992.

Por cierto, hay una película coreana, "My Way" (2012) que cuenta la historia de Yang Kyoungjong. No he tenido la oportunidad de verla, pero para el que pudiera interesarle, aquí tiene el trailer:



Fuentes:
"El Día D" de Stephen E. Ambrose
http://en.wikipedia.org/wiki/Yang_Kyoungjong
http://www.dailymail.co.uk/news/article-2153688/Second-World-War--German-Japanese-soldier-stories-change-perception-ever.html

miércoles, 18 de mayo de 2011

Noticias sobre la 2ª Guerra Mundial (2)

Lo que os decía el otro día. La de tiempo que ha pasado desde el final de la 2ª Guerra Mundial y todavía sigue generando noticias... Otras dos para hoy:

--- Según ha informado recientemente el Ministerio de Defensa de Rusia, casi un cuarto de millón de prisioneros de guerra soviéticos fueron represaliados por el régimen estalinista tras su liberación durante la Segunda Guerra Mundial. Ahí es nada...

En total, "233.400 personas de los prisioneros de guerra liberados fueron represaliados o condenados", señaló Alexandr Kirilin, jefe del departamento ministerial para la perpetuación de la memoria de los muertos en la guerra contra la Alemania nazi. Kirilin añadió: "Hubo quien fue condenado a la horca, otros fueron fusilados, otros más condenados a veinticinco años, a diez, a cinco o a tres. Y los enviaron a 160 campos de trabajo y 21 instituciones médicas". "Por supuesto, muchos de ellos murieron", indicó, y agregó que una de las funciones de su departamento es aclarar la suerte de esos represaliados y "determinar su grado de culpabilidad", según las agencias rusas.

El funcionario negó que todos los prisioneros de guerra, sin excepción, hubieran sido enviados a los campos del GULAG por orden directa del dictador soviético Iosif Stalin. "Eso no es verdad", apuntó Kirilin, quien indicó que una disposición firmada por Stalin permitía a los prisioneros de guerra soviéticos que habían sido forzados a enrolarse en la Wehrmacht (conocidos como Hiwis) expiar su traición integrando batallones de castigo. Esos batallones especiales eran enviados a la misma vanguardia para completar las misiones más peligrosas, en muchos casos como carne de cañón, por lo que de facto fueron condenados a una muerte casi segura.

Por otra parte, Kirilin cifró en más de 180.000 a los soldados soviéticos que fueron deportados como mano de obra forzosa a otros países, como Alemania, Austria, España, Argentina, Paraguay, Brasil o Dinamarca. Según las estadísticas oficiales, más de 8.000.000 de soldados soviéticos murieron durante la Gran Guerra Patria, como es conocida la contienda mundial en Rusia.

--- Un veterano de la Segunda Guerra Mundial ha devuelto todas sus medallas al primer ministro ruso, Vladímir Putin, en señal de protesta por sus malas condiciones de vida.

"Por la desesperación que me embarga en vísperas del Día de la Victoria, yo, Zasorin Vasili Iósifovich, inválido de la Gran Guerra Patria, le devuelvo mis medallas", reza la carta que el veterano envió a Putin, informó el diario Moskovski Komsomólets. La misiva añade que, "con la ayuda de los funcionarios públicos, la madre patria se convirtió en madrastra". "Cuando yo era joven y fuerte, el país me necesitaba, y ahora que soy viejo y débil, ya no me necesita. Pues, por ello, yo tampoco necesito mis medallas", agrega el veterano, justo antes de mandar sus condecoraciones al Kremlin.

Las condiciones en las que vive el veterano, afirman testigos citados por el periódico, están muy lejos de las declaraciones de Putin, que ha prometido en varias ocasiones proporcionar casas nuevas a todos los veteranos. Según la hija del veterano y que está al cuidado de su padre, en la casa no hay ni retrete ni calefacción central y, además, las vigas están agrietadas y el techo tiene goteras. Para ir al baño el veterano, de 87 años, tiene que salir a la calle y utilizar un cubo, mientras una comisión estatal que inspeccionó la residencia concluyó que la casa es apta para vivir, ya que cuenta con ventanas y puertas.

domingo, 15 de mayo de 2011

Noticias sobre la 2ª Guerra Mundial (1)

La Segunda Guerra Mundial, pese a terminar hace ya más de 65 años, continúa hoy en día generando noticias, las cuales iré recopilando en esta nueva sección que hoy inaguro, conforme vayan apareciendo en la prensa. Hoy tenemos dos aparecidas esta última semana:

--- Parte de las cenizas de Glen Beneda, uno de los pilotos de los "Tigres Voladores" estadounidenses, que ayudaron a China a defenderse de la invasión japonesa durante la Segunda Guerra Mundial, fueron enviadas por la viuda y los hijos del piloto a Hong An, en la provincia central de Hubei, lugar donde fue rescatado tras ser derribado por el enemigo.En una de sus misiones durante la guerra, Beneda, entonces un joven de 18 años, fue derribado por los japoneses, pero fue rescatado por granjeros y recibió tratamiento médico en una división del Ejército chino. Según uno de sus hijos, el piloto deseaba que parte de sus restos fueran enterrados en China.



Los "Tigres Voladores" (The Flying Tigers), apodo del 1.º Grupo de Voluntarios Americanos (1st AVG, American Volunteer Group) de la Fuerza Aérea de la República de China, fueron un grupo de pilotos voluntarios estadounidenses reclutados de manera secreta y enviados a China por el entonces presidente de EEUU, Franklin Delano Roosevelt, para defenderla del imperio japonés, antes de entrar oficialmente en guerra y operaron entre 1940 y 1942. Se agruparon en 3 escuadrones de cazas que fueron enviados a China, donde entrenaron con los aviones caza Curtiss P-40, no entrando en combate hasta el 20 de diciembre de 1941, trece días después del ataque a Pearl Harbor. El 5 de julio de 1942 fueron absorbidos por la USAAF como el 23º Grupo de Cazas.

--- La Audiencia de Munich condenó a la simbólica (e irrisoria) cifra de 5 años de cárcel al ucraniano John Demjanjuk, de 91 años, por complicidad en la muerte de unos 28.000 judíos en el campo de exterminio nazi de Sobibor, en la Polonia ocupada, donde ejerció como guarda voluntario.

Esta resolución que, lamentablemente llega demasiado tarde, pone el punto final a los 20 años que Demjanjuk lleva tratando de evitar a la justicia. En 1988, Israel le condenó a morir en la horca como el presunto "Iván el Terrible" del campo nazi de Treblinka, sentencia revocada cinco años después al probarse que esa identidad correspondía a otro ucraniano de apellido Marchenko. Este último proceso contra Demjanjuk se abrió en Munich el 30 de noviembre de 2009 tras la entrega de EEUU (donde vivía el acusado desde los años cincuenta) a Alemania después que su familia agotara todos los recursos para impedir su traslado.


Comenzó así un proceso marcado por la ausencia de testigos para identificarlo debido a la falta de supervivientes. La acusación basó entonces sus argumentos en la hoja de servicios del guardia 1393, según la cual Iwan Demjanjuk, su nombre de pila antes de emigrar a EEUU, fue uno de los 120 "Trawniki" (hiwis reclutados por los nazis como guardas para controlar los reclusos) que tenía el campo. La acusación prueba que el procesado sirvió como tal en Sobibor entre marzo y septiembre de 1943, año en que se desmanteló el campo de exterminio.

La defensa argumentaba que desplegó estas funciones, obligado por los nazis y recordó a lo largo del juicio que varios de los oficiales de las SS encargados de darles órdenes fueron absueltos por la justicia alemana en 1966. Tanto la fiscalía como la acusación particular, construyeron sus alegatos para que Demjanjuk, recibiera una sentencia simbólica, por la avanzada edad del procesado y el tiempo transcurrido. Demjanjuk se encontraba en prisión preventiva desde su entrega a Alemania y su juicio se desarrolló con un máximo de dos vistas por semana, de no más de 90 minutos cada una, a petición de la defensa, por su estado físico y su edad.

lunes, 18 de abril de 2011

Los Hiwis

Durante la Segunda Guerra Mundial un Hiwi (apócope del alemán Hilfswillige -"ayudante o auxiliar voluntario") era todo aquel soldado voluntario no alemán adscrito a la Werhmacht (Fuerzas Armadas Alemanas) y que prestaba todo de servicios auxiliares (tales como trabajos pesados, servicios en cocinas, establos, hospitales o almacenes, conductores de vehículos, mensajeros, labores de guardia y vigilancia de campos de prisioneros, carga y descarga, suministro de munición, cavar trincheras y construir búnkers o fortificaciones, etc.), llegando en algunas ocasiones incluso a luchar en el frente junto a los soldados alemanes o realizar acciones de sabotaje y combatir a los partisanos que hostigaban a las fuerzas de Hitler en la retaguardia. 

En teoría, los Hiwis eran desertores de los ejércitos que combatían contra los alemanes (fundamentalmente del Ejército Rojo) o civiles de los territorios ocupados que voluntariamente y por diversas razones (políticas e ideológicas o simple y pura superviviencia) decidían unirse a los ejércitos del Fürher y colaborar con los nazis. Así por ejemplo, muchos miembros de minorías étnicas no rusas como los ucranianos, bielorrusos, lituanos o estonios, a los que el régimen bolchevique de Stalin había masacrado, explotado y marginado, vieron al ejército invasor de la Alemania nazi como un libertador y se unieron a él para luchar contra los bolcheviques. Aparte de ese anti-bolchevismo, en otras ocasiones el fuerte antisemitismo de algunas de esas etnias era el motivo para enrolarse en las filas teutonas. 

Sin embargo, en la mayoría de los casos se trataba de soldados soviéticos, que su único motivo era tratar de sobrevivir. La crueldad y el trato inhumano que los oficiales del Ejército Rojo dispensaban a sus soldados, a los que enviaban directamente al sacrificio al lanzarlos en masa en ataques suicidas, mal armados y equipados (y bajo la constante amenaza de ser ejecutados en el acto si retrocedían o se retiraban) fueron la causa para que miles de ellos se pasaran al lado alemán transformándose en Hiwis. Conforme avanzaba la guerra, un gran número de Hiwis lo formaban prisioneros de guerra rusos, que alentados por las promesas de un mejor trato, de poder reunirse con sus familias y sólo para huir del penoso cautiverio, aceptaban ser reclutados de los campos de prisioneros para compensar la cada vez más acusada, escasez de hombres en las filas alemanas.

Antony Beevor, en su recomendable libro"Stalingrado", relata como un hiwi capturado por los soviéticos dijo a su interrogador de la NKVD (algo así como la policía militar del régimen bolchevique) que los rusos en el ejército alemán podían dividirse en 3 categorías: en primer lugar, las tropas voluntarias combatientes "Osstruppen" movilizadas por los propios alemanes (las llamadas secciones cosacas, la división de Vlasov o la Brigada Kaminski, que estaban adscritas a las divisiones teutonas); en segundo lugar, estaban los Hilfswilligen, que eran los civiles locales o prisioneros rusos voluntarios o aquellos soldados del Ejército Rojo que desertaban para unirse a los alemanes, quienes vestían el uniforme alemán completo con sus rangos e insignias y que al igual que los soldados alemanes estaban adscritos a regimientos alemanes. Y por último estaban los prisioneros rusos que hacían el trabajo pesado, las cocinas, los establos y demás.
Este Hiwi en concreto al que hace referencia el escrito británico, junto con otros 10 prisioneros había sido sacado del campo de prisioneros de Novo-Aleksandrovsk, para trabajar para el ejército alemán. Ocho de sus compañeros fueron ejecutados durante la marcha cuando se desmayaron por el cansancio y el hambre, y él fue destinado a la cocina de campaña de un regimiento de infantería donde pelaba patatas. Posteriormente se le envió a los establos a cuidar los caballos. Muchos de esos prisioneros rusos, que como él, fueron inducidos mediante promesas, para ir de voluntarios, pronto se dieron cuenta de la cruda realidad. Cuenta Beevor, que el citado Hiwi, en el interrogatorio relató como conoció a otros Hiwis ucranianos, quienes le contaron que se habían creído las octavillas propagandísticas que les repartieron y que confiaban en volver con sus esposas. Sin embargo, pronto iban a ser enviados al frente a combatir a sus compatriotas: si se negaban, los alemanes los fusilarían. Y si regresaban con los rusos, serían también ejecutados (como muchos otros que se rindieron o fueron hechos prisioneros y posteriormente liberados por el Ejército Rojo) por traidores.

Si bien Adolf Hitler estuvo en un principio en contra de aceptar desertores - y mucho menos, de una etnia considerada inferior como la eslava - dentro de las filas alemanas, el pragmatismo y la necesidad terminó por imponerse en las situaciones más desesperadas, aprovechando así de manera útil la ingente cantidad de prisioneros, fundamentalmente soviéticos, que habían sido capturados. Así, por ejemplo, en la Batalla de Stalingrado, el VI Ejército alemán al mando del Mariscal Paulus tenía más de 50.000 auxiliares rusos adscritos a sus divisiones en la línea del frente, lo que que representaba un cuarto de su fuerza. En concreto, la 71ª y 76ª Divisiones de Infantería tenían, según señala el citado Beevor, más de 8.000 Hiwis cada una, lo que representaba prácticamente el mismo número de soldados alemanes con los que dichas divisiones contaban. Algunas fuentes afirman que para la primavera de 1942 había 200.000 Hilfswillingen (ayudantes voluntarios) o Hiwis detrás de los ejércitos alemanes y que a finales de ese año la cifra alcanzó el millón.
Todo ello provocaba una cierta incomodidad o sensación de extrañeza entre los alemanes. Así un oficial alemán contaba en una carta dirigida a otro compañero lo siguiente: "Es preocupante que nos veamos obligados a reforzar nuestras tropas de combate con prisioneros rusos de guerra...Es una situación extraña que las bestias a quienes hemos estado combatiendo estén ahora viviendo con nosotros en la armonía más estrecha". No obstante, según afirma Beevor en su mencionado libro "Stalingrado", parece ser que, en líneas generales, las unidades alemanas del frente (sobre todo los soldados rasos, no tanto los oficiales) trataron de forma aceptable a los Hiwis, aunque con cierto grado de desprecio.

Los Hiwis de origen ruso que cayeron prisioneros del Ejército Rojo o fueron puestos en manos de los soviéticos por los mismos aliados (principalmente americanos, británicos y franceses), en su mayoría terminaron ejecutados sumariamente por traición o bien enviados al Gulag (donde millares de ellos también fueron ajusticiados o perecieron de hambre, frío y enfermedad). Para finalizar, os dejo otro testimonio (una nota encontrada a un prisionero ruso, seguramente un Hiwi) extraído de otro libro más que interesante del citado Antony Beevor ("Berlín - La Caída: 1945") que creo es bastante revelador del drama de estos pobres diablos: "Camaradas soldados, nos entregamos a vosotros y os pedimos un gran favor: decidnos, por favor, por qué estáis matando a los rusos encerrados en las prisiones alemanas. Resulta que nos capturaron y nos llevaron a trabajar para sus regimientos, y lo hicimos sólo por no morir de hambre. Ahora resulta que llevan a esas personas al lado ruso, a su propio ejército, y los fusiláis. ¿Por qué? os preguntamos ¿Es porque el mando soviético traicionó a esas personas en 1941 y 1942?".

Y eso es todo. Espero que os haya gustado. Otro día más...