¡¡Compañíaaaaaa!! ¡¡Fiiiiirmes!! ¡¡Presenteeeeen armas!! Caballeros, descansen. Aprovechando que hace escasos días le dedicaba un post al Ejército Imperial Japonés, me complace dejarles una nueva entrega de esta sección del blog en la que se da un amplio repaso a sus uniformes a lo largo de las distintas campañas en las que combatieron durante la Segunda Guerra Mundial (China, Manchuria, Filipinas, Nueva Guinea, Birmania...). ¡¡Rompan filas!!:
Mostrando entradas con la etiqueta Campaña de Filipinas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Campaña de Filipinas. Mostrar todas las entradas
miércoles, 26 de junio de 2013
jueves, 14 de junio de 2012
Las Fuerzas Especiales de Desembarco de la Armada Japonesa (Tokubetsu Rikusentai)
Durante la guerra contra Rusia (1904-1905), los japoneses utilizaron por primera vez en sus buques de guerra pequeños destacamentos de tropas navales que podían ser desplegados con armas ligeras para hacer tareas de control de las costas y de combate. Aquellas tropas navales podían ser transportadas con rapidez por barcos hasta los lugares conflictivos como puntas de lanza de posteriores operaciones militares de mayor envergadura. Ese fue el comienzo de las Fuerzas Especiales de Desembarco de la Armada (en adelante FEDA) o Tokubetsu Rikusentai.
El 28 de febrero de 1932 una fuerza de 2.000 soldados de la Tokubetsu Rikusentai tuvo su primer enfrentamiento con tropas chinas en lo que los japoneses llaman "el incidente de Sanghai". Tras su bautismo de fuego, comenzaron a tomar la forma de una fuerza de élite a cuyas unidades se asignaban las tareas más difíciles. Las cuatro principales bases navales de Japón - Kure, Maizuru, Sasebo y Yokosuka - crearon unidades FEDA que recibieron instrucción especial, incluidos el uso de artillería ligera y las operaciones anfibias de desembarco. El primer choque a gran escala en que intervinieron tuvo lugar en la Segunda Guerra Chino-Japonesa, concretamente en Sanghai, el 13 de agosto de 1937, donde 2 divisiones chinas intentaron echar de la Concesión Internacional a 2.000 soldados de las FEDA y 1.300 hombres más de la Armada Imperial. Aunque superados numéricamente en una proporción de 7 a 1, los nipones resistieron.
Las Tokubetsu Rikusentai fueron reestructuradas en unidades de 750 a 1500 hombres con dos compañías de fusileros y una o dos con armamento pesado (morteros, ametralladoras pesadas, ametralladoras antiaéreas ligeras o cañones ligeros de campaña). Esas compañías se conformaban con un número menor de efectivos, comparadas con las fuerzas regulares del ejército, pero fueron entrenadas para combatir independientemente si fuera necesario y en muchos casos sin esperar ayuda de ningún tipo. Al momento de declarar la guerra a los EE.UU, el país nipón tenía 16 unidades de las FEDA. La mayor de ellas, con un total de 1.600 hombres, era la 1ª Sasebo Rikusentai, seguida por la 2ª Sasebo Rikusentai, con 1.400 hombres, y las 1ª y 2ª Kure Rikusentai, que también contaban ambas con 1.400 efectivos. Cada una de las 12 unidades restantes disponían entre 750 y 1.000 hombres. Además, había 2 unidades de paracaidistas especialmente entrenados, la 1ª y 3ª Yokosuka Rikusentai, con cerca de 750 soldados cada una de ellas.
El 28 de febrero de 1932 una fuerza de 2.000 soldados de la Tokubetsu Rikusentai tuvo su primer enfrentamiento con tropas chinas en lo que los japoneses llaman "el incidente de Sanghai". Tras su bautismo de fuego, comenzaron a tomar la forma de una fuerza de élite a cuyas unidades se asignaban las tareas más difíciles. Las cuatro principales bases navales de Japón - Kure, Maizuru, Sasebo y Yokosuka - crearon unidades FEDA que recibieron instrucción especial, incluidos el uso de artillería ligera y las operaciones anfibias de desembarco. El primer choque a gran escala en que intervinieron tuvo lugar en la Segunda Guerra Chino-Japonesa, concretamente en Sanghai, el 13 de agosto de 1937, donde 2 divisiones chinas intentaron echar de la Concesión Internacional a 2.000 soldados de las FEDA y 1.300 hombres más de la Armada Imperial. Aunque superados numéricamente en una proporción de 7 a 1, los nipones resistieron.
Las Tokubetsu Rikusentai fueron reestructuradas en unidades de 750 a 1500 hombres con dos compañías de fusileros y una o dos con armamento pesado (morteros, ametralladoras pesadas, ametralladoras antiaéreas ligeras o cañones ligeros de campaña). Esas compañías se conformaban con un número menor de efectivos, comparadas con las fuerzas regulares del ejército, pero fueron entrenadas para combatir independientemente si fuera necesario y en muchos casos sin esperar ayuda de ningún tipo. Al momento de declarar la guerra a los EE.UU, el país nipón tenía 16 unidades de las FEDA. La mayor de ellas, con un total de 1.600 hombres, era la 1ª Sasebo Rikusentai, seguida por la 2ª Sasebo Rikusentai, con 1.400 hombres, y las 1ª y 2ª Kure Rikusentai, que también contaban ambas con 1.400 efectivos. Cada una de las 12 unidades restantes disponían entre 750 y 1.000 hombres. Además, había 2 unidades de paracaidistas especialmente entrenados, la 1ª y 3ª Yokosuka Rikusentai, con cerca de 750 soldados cada una de ellas.
Durante la Segunda Guerra Mundial, las unidades de las Fuerzas Especiales de Desembarco de la Armada Imperial consiguieron una reputación desmesurada para su pequeño tamaño. Las fuerzas aliadas se refieron erróneamente a ellas como "marines japoneses" pero técnicamente no había comparación posible con el U.S. Marine Corps, que era independiente del Ejército y de la Armada estadounidenses, y sus divisiones estaban entrenadas y equipadas específicamente para establecer cabezas de playa en desembarcos anfibios antes de la llegada del Ejército. Las Tokubetsu Rikusentai no eran un cuerpo independiente - eran marineros bajo el mando de oficiales de la Armada Imperial - y, como se ha indicado, los efectivos humanos de una unidad solían aproximarse a los 2 batallones como mucho.
Por causa de las discrepancias políticas y de un acusado complejo de superioridad, la Armada y el Ejército de Japón rara vez colaboraban, una situación que a menudo llevaba a una innecesaria e ineficiente duplicación de los esfuerzos y los gastos, así como a una deficiente coordinación operacional. Eso hizo que fuera de la mayor importancia que la Marina Imperial contase con su propio contigente de tropas de infantería para acompañar a sus buques en las misiones remotas. Con sus propias tropas, los comandantes navales, podían, en teoría, vigilar sus fondeaderos y también tener control sobre la situación local sin tener que estar bajo el mando de sus compañeros rivales del Ejército Imperial.
Por causa de las discrepancias políticas y de un acusado complejo de superioridad, la Armada y el Ejército de Japón rara vez colaboraban, una situación que a menudo llevaba a una innecesaria e ineficiente duplicación de los esfuerzos y los gastos, así como a una deficiente coordinación operacional. Eso hizo que fuera de la mayor importancia que la Marina Imperial contase con su propio contigente de tropas de infantería para acompañar a sus buques en las misiones remotas. Con sus propias tropas, los comandantes navales, podían, en teoría, vigilar sus fondeaderos y también tener control sobre la situación local sin tener que estar bajo el mando de sus compañeros rivales del Ejército Imperial.
Cuando comenzó la Guerra del Pacífico, las FEDA participaron en la invasión de las Islas Filipinas. Las incursiones aéreas japonesas dejaron fuera de servicio los aeródromos claves y pillaron totalmente desprevenidas a las guarniciones filipinas y estadounidenses. La 1ª Kure Rikusentai desembarcó en Legazpi, en la isla de Luzón, el 12 de diciembre de 1941 con 575 hombres - un modesto desembarco que en ese momento mereció la consideración de gran operación-. La 2ª Kure Rikusentai desembarcó en Mindanao el día 20. Enfrentados a una resistencia débil y desorganizada, los hombres de las FEDA sufrieron pocas bajas.
La Batalla por la isla Wake se convirtió en una empresa formidable cuando la pequeña guarnición de Marines estadounidense destacada en la isla, ampliamente superada en número, presentó una tenaz y enconada resistencia, rechazando un primer intento de desembarco de la Maizuru Rikusentai el día 11 de diciembre de 1941 (lo que fue aprovechado al máximo, propagandísticamente hablando, por los norteamericanos con el famoso "Send us more japs!"); el 23 de diciembre, los nipones lo volvieron a intentar, esta vez reforzados con unidades del Ejército y asaltaron las costas meridionales de las islas Wake y Wilkes a las 02,35 horas. En una dudosa victoria para la Maizuru Rikusentai, la guarnición estadounidense se vio obligada a rendirse a las 08.00 horas.
La primera utilización de los paracaidistas de la Armada Imperial tuvo lugar el 11 de enero de 1942, cuando la 1ª Yokosuka Rikusentai del comandante Toyaki Horiuchi, fue lanzada para tomar el aeródromo holandés de Langoan, en las afueras de la ciudad de Manado, en la isla Célebes (la actual Sulawesi, ahora territorio de Indonesia, entonces Indias Orientales Holandesas). El asalto desde el aire efectuado por unos 430 hombres fue precedido por desembarcos anfibios de las 1ª y 2ª Sasebo, con 2.500 hombres en total, bajo el mando del capitán Kunizo Mori. En Manado se les enfrentó una fuerza de cerca de 1.500 soldados holandeses y locales, la mayoría de ellos reservistas y milicianos. Los paracaidistas saltaron directamente sobre el defendido aeródromo de Langoan y sufrieron bajas (32 muertos y 32 heridos), pero la operación combinada de fuerzas aerotransportadas y anfibios logró una rápida victoria.
El 20 de febrero de 1942 los paracaidistas de la 3ª Yokosuka Rikusentai (teniente comandante Fukumi) fracasaron en una operación contra el aeródromo de Penfui en Timor Occidental, una zona controlada por una fuerza holandesa-australiana de unos 1.600 hombres. Simultáneamente, el 228º Regimiento de Infantería del ejército y la 1ª Kure Rikusentai desembarcaron a unos 15 kms hacia el sur con 4.600 efectivos. Para evitar volver a sufrir muchas bajas como en Langoan, donde los paracaidistas habían saltado directamente sobre las defensas, los cerca de 630 paracaidistas de la 3ª Yokosuka fueron lanzados en una zona a 15 kms de su objetivo - demasiado lejos para que pudiesen avanzar rápidamente a través de la espesa jungla -. Quedaron detenidos en la única carretera por la resuelta resistencia enemiga y allí murieron 36 y otros 24 fueron heridos; y para cuando consiguieron llegar a su objetivo, el 22 de febrero, ya había sido tomado por la fuerza anfibia de la 1ª Kure. Aunque la Armada Imperial planeó otras operaciones con tropas aerotransportadas, ninguna fue puesta en práctica, y en diciembre de 1942, la 1ª y 3ª Yokosuka fueron enviadas a Japón y su personal fue absorbido por una 1ª Yokosuka Rikusentai reorganizada y más convencional.
Entre otras acciones ofensivas en que participaron las FEDA, la 3ª Yokosuka desembarcó en abril en 1942 en la isla de Tulagi, en las Islas Salomón, para establecer una base para hidroaviones, pero los Marines de EE.UU. liberaron la isla el 7 de agosto de 1942 al comienzo de la campaña de Guadalcanal, en la que lucharon otras tropas de las FEDA. Los soldados de las Tokubetsu Rikusentai fueron enviados a combatir en otros lugares de las Salomón y de Nueva Guinea durante 1942, pero las desastrosas pérdidas sufridas por la Armada Imperical en la Batalla de Midway en el mes de junio ya habían empezado a limitar la capacidad de Japón de maniobrar con libertad en las enormes distancias que separaban sus posiciones avanzadas en las islas. A medida que las pérdidas de la Armada Imperial frente a las fuerzas navales y aéreas aliadas iban en aumento, las Tokubetsu Rikusentai fueron perdiendo eficacia para su pretendida función; sin superioridad naval no era posible organizar operaciones de desembarco enérgicas y gran escala.
A partir de ese momento, las Tokubetsu Rikusentai se vieron limitadas a funciones de defensa de las islas ya ocupadas por Japón, y en tales combates aquellas pequeñas unidades carecían de la fuerza necesaria para ser efectivas por altas que fuesen su moral y determinación. Los encarnizados combates en la jungla, las enfermedades tropicales y el bloqueo que mantenían los Aliados sobre sus líneas de aprovisionamiento (que provocó auténticas situaciones de hambre y desabastecimiento de todo tipo de cosas) continuaron minando las fuerzas de las dispersas guarniciones. Al menos 4 de las principales unidades de las Tokubetsu Rikusentai fueron disueltas en 1942 (1ª y 2ª Kure, y la 1ª y 2ª Sasebo).
El último golpe real asestado por las FEDA tuvo lugar durante la Batalla de Tarawa, en las Islas Gilbert, entre el 20 y el 23 de noviembre de 1943. Allí, unos 1.500 hombres de la 7ª Sasebo lucharon codo con codo con 1.100 marineros de la 3ª Fuerza Especial de Bases (antes 6ª Yokosuka) para defender sus posiciones principales en el atolón de Betio y en los islotes circundantes de los desembarcos de la 2ª División de Marines estadounidense. Aquel fue el primer gran asalto anfibio lanzado por EE.UU. contra una isla ocupada por japoneses, en el cual se pusieron a prueba nuevos equipos y tácticas. Cuando consiguieron tomar el atolón, 3 días más tarde, cerca de 1.000 Marines norteamericanos habían muerto o desaparecido (o murieron después de sus heridas) y otros 2.300 más habían resultado heridos. Sólo 17 hombres de la guarnición japonesa fueron capturados con vida (el resto murió en combate o decidió suicidarse como los soldados de la imagen inferior).
Un buen número de guarniciones japonesas fueron ignoradas y quedaron abandonadas a su suerte en islas a medida que la máquina de guerra estadounidense barría el Pacífico sin pausa en dirección a las islas del archipiélago japonés. Las unidades de las Tokubetsu Rikusentai destinadas en Saipan, Iwo Jima y Okinawa fueron masacradas a largo de 1944 y1945. Para ese momento ya no había clase alguna de tropas de élite japonesas, por falta de instrucción, mando, equipos y moral. Muy pocos de sus veteranos vivieron para llegar a ver el final de la guerra.
Fuente:
Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: "Las Fuerzas Japonesas de Desembarco" de Gary Nila y Robert A. Rolfe
http://www.exordio.com/1939-1945/militaris/fuerzas-armadas-JAP/tokubetsu-rikusentai.html
jueves, 24 de mayo de 2012
La Jinrai Butai ("Trueno Divino")
A pesar de los éxitos iniciales japoneses, tras las derrotas en Midway y Guadalcanal, se hizo evidente que los nipones habían despertado a un gigante dormido - como pensaba el almirante Yamamoto - con un increíble potencial humano, industrial, armamentístico y logístico que le superaba en todos los frentes, y al que, pese a oponer una tenaz, fanática y heroica resistencia, era evidente no podían derrotar. Era obvio que la guerra para Japón estaba perdida, pero los mandamases militares se empeñaron en buscar medidas desesperadas (como los ataques kamikaze y otras acciones suicidas como éstas que os conté por aquí) con las que pretendían cambiar el curso de la contienda.
En el verano de 1944, meses antes de la aparición de las primeras escuadrillas kamikaze, la Marina Imperial Japonesa desarrolló una nueva arma, la Yokosuka MXY-7 Ohka ("Flor de Cerezo"), la primera que demostraba que había aceptado ya como inevitable el empleo masivo de tácticas suicidas. Se trataba de una bomba tripulada, propulsada por cohetes y con una carga explosiva de más de una tonelada, la cual debía ser transportada hasta las proximidades del objetivo por un avión nodriza (el elegido fue el bombardero medio Mitsubishi G4M "Betty"). Una vez lanzada, el piloto la dirigiría hasta estrellarla contra el blanco escogido. Los soldados norteamericanos apodaron a esta bomba volante tripulada por pilotos suicidas, Baka, término japonés que significa "idiota" o "estúpida".
A finales de septiembre de 1944 el diseño estaba completado, y un mes después salían de fábrica las primeras unidades. El reclutamiento de sus futuros pilotos había comenzado en el mes de agosto, cuando se creó una unidad especial: la Jinrai Butai (“Cuerpo del Trueno Divino”). Sus integrantes eran todos voluntarios, en su mayor parte jóvenes reclutas sin experiencia como pilotos. La mayor parte de las prácticas se hacían con cazas Mitsubishi A6M "Zero", en un principio para obtener horas de vuelo, ya que como digo, la gran mayoría no tenían experiencia. Más tarde comenzaron a practicar los picados, también en "Zeros", ascendiendo a gran altitud y descendiendo a mínimo de gas. Para practicar el planeo se diseñó un Ohka biplaza de entrenamiento, el modelo K-1 (que podéis ver en la imagen inferior). Los accidentes eran muy frecuentes, pero la moral era alta.
Mientras tanto, en las Islas Filipinas, había nacido otra “unidad especial”, que aparentemente estaba obteniendo unos resultados espectaculares, la Shimpu Tokkotai (“Cuerpo de Ataque Especial Viento Divino”), más conocida como Kamikaze. En noviembre, el vicealmirante Takijiro Onishi, comandante de la 1ª Flota Aérea de la Armada Imperial nipona, y creador de las primeras escuadrillas kamikaze, pidió a Tokio que le enviasen refuerzos para poder mantener sus ataques suicidas. Los pilotos de la Jinrai Butai habían completado su periodo de adiestramiento y estaban deseando entrar en acción, pero dos desastres inesperados se lo impidieron. El 29 de noviembre el gigantesco portaaviones Shinano fue hundido por el submarino estadounidense USS Archer-Fish, en su primera salida de puerto, tan sólo 9 días después de ser botado. El buque nipón llevaba los 50 primeros Ohkas salidos de la cadena de montaje que iban a ser enviados a las Filipinas. El 17 de diciembre otros 30 Ohkas fueron embarcados en el portaaviones Unryu para ser transportados a Manila, pero 2 días después dicho portaaviones también fue hundido por otro submarino estadounidense, el USS Redfish. Se tardaron dos meses en reponer los Ohkas perdidos, y para entonces los ataques kamikaze habían cesado en las Filipinas (el 5 de enero de 1945 se habían enviado los últimos aviones disponibles en un ataque suicida masivo contra la flota estadounidense en el Golfo de Lingayen).
El vicealmirante Onishi trataba de reorganizar sus escuadrillas kamikaze en Formosa, todavía confiando en que las tácticas suicidas podían dar la vuelta a la desesperada situación militar de Japón. Onishi estaba deseando probar los Ohkas y quiso utilizar algunos en febrero para atacar a los estadounidenses en Iwo Jima, pero no le dieron la oportunidad de hacerlo.Los hombres de la Jinrai Butai fueron integrados en el 721º Kokutai (Grupo Aéreo de la Marina con base en tierra) - en la foto superior - y trasladados a bases aéreas del sur de Japón. Los días 19 y 20 de marzo de 1945, como parte de los preparativos para los desembarcos en Okinawa, la aviación estadounidense realizó una serie de ataques contra las bases aéreas del sur de Japón. Los japoneses enviaron sus aviones de reconocimiento tratando de encontrar los portaaviones desde los que habían despegado los atacantes. La mañana del 21 de marzo un avión descubrió 3 portaaviones estadounidenses, aparentemente navegando en solitario, sin escolta.
El Almirante Matome Ugaki, comandante de la 5ª Flota Aérea, vio una oportunidad de poner a prueba los Ohkas. Había 16 preparados, todos ellos con sus respectivos aviones nodriza (bombarderos medios Mitsubishi G4M “Betty” modificados para el transporte de las bombas-cohete tripuladas, como podéis ver en la fotografía de aquí arriba). Otros dos bombarderos más les acompañarían, sin bombas tripuladas, para ayudarles en la navegación. Los bombarderos cargados con Bakas resultaban muy pesados y lentos, y en consecuencia eran muy vulnerables a los ataques de los cazas enemigos. Necesitaban estar protegidos por una fuerte escolta, pero en esa ocasión, a causa de los últimos ataques aliados a los aeródromos y de la urgencia con la que se preparó la misión, los japoneses tan solo pudieron reunir 55 "Zeros". Era un número claramente insuficiente para un ataque a una fuerza de portaaviones. Ugaki estuvo a punto de cancelar la misión, pero fue la insistencia de las tripulaciones, y especialmente de los pilotos de los Ohkas, la que le decidió a seguir adelante.
El capitán Goro Nonaka tendría el honor de dirigir el primer ataque del "Trueno Divino". A las 11:35 de la mañana del 21 de marzo despegaron los 18 bombarderos, más los 55 cazas de escolta. Sin embargo, 8 cazas Mitsubishi A6M "Zero" tuvieron fallos en el despegue y se vieron obligados a quedarse en la base y otros 17 tuvieron que regresar más tarde por problemas mecánicos. A pesar de ese comienzo tan desalentador, y de que un nuevo avión de reconocimiento informó de que los portaaviones enemigos estaban acompañados de buques de escolta, se habían separado y se alejaban hacia el sudoeste, la misión continuó. Las posibilidades de que el ataque de los Ohkas tuviese éxito habían disminuído enormemente, pero no tuvieron ocasión de comprobarlo. La formación atacante fue descubierta por los radares de los buques norteamericanos y decenas de cazas despegaron de los portaaviones para salir a su encuentro. Los aviones japoneses fueron sorprendidos por el ataque de una formación de cazas Grumman F6F Hellcat. Los cazas japoneses trataron inútilmente de proteger a los pesados bombarderos, que se vieron obligados a desprenderse de sus bombas tripuladas para aligerar peso. Fue un combate caótico que duró apenas 10 minutos, tras el cual, 14 de los "Bettys" fueron derribados rápidamente y de los otros 4 no se volvió a saber nada, después de desaparecer en un banco de nubes perseguidos por los cazas norteamericanos. Tan solo 15 "Zeros", la mayoría dañados, lograron regresar de la misión.
El 1 de abril de 1945 comenzaron los desembarcos estadounidenses en Okinawa. En las semanas siguientes se sucedieron con regularidad ataques suicidas contra la enorme flota estadounidense que se había concentrado ante la isla. La primera misión fue el primer día de la batalla, el 1 de abril. Entre los aviones que participaron en ella había 6 bombarderos con Ohkas del 721º Kokutai. En algunas fuentes se dice que uno de los Ohkas impactó en una de las torres de artillería principales del acorazado USS West Virginia causándole graves daños, aunque en realidad se trató de un avión kamikaze "convencional" y el acorazado siguió operando con normalidad. Los buques de transporte USS Alpine, USS Achernar y USS Tyrrell también fueron alcanzados por kamikazes, pero es poco probable que alguno de ellos fuese un Ohka. Ninguno de los 6 bombarderos "Betty" regresó a su base.
El 12 de abril la Jinrai Butai tuvo una nueva oportunidad de demostrar su valía. Ocho Ohkas participaron en el segundo ataque Kikusui (ataque kamikaze masivo) contra las fuerzas estadounidenses en Okinawa. Junto a ellos otros 80 aviones suicidas y más de 100 cazas de escolta se lanzaron contra la flota estadounidense convergiendo desde distintas direcciones. Seis de los ocho bombarderos lograron soltar sus bombas tripuladas antes de ser derribados. Solo uno regresó a su base y pudo informar del resultado de la misión. Ese día los Ohkas golpearon con una eficacia que nunca volverían a tener. El destructor USS Mannert L. Abele fue alcanzado por un Ohka y se hundió tras partirse en dos. Otro destructor, el USS Stanley, también recibió un impacto directo de un Ohka pero tuvo más suerte. La bomba tripulada se estrelló en su banda de estribor apenas un 1,5 m por encima de la línea de flotación, pero debido a la enorme velocidad de la bomba (900 km/h), la carga explosiva atravesó el casco y estalló fuera del buque, librándolo de un hundimiento seguro. Minutos después, otro Ohka falló por centímetros su impacto, arrancando el mástil con la enseña de la nave, desintegrándose en el mar tras una serie de rebotes en su superficie. Junto con el USS Jeffers, otro destructor que también sufrió impactos de los Ohkas, tuvo que retirarse por los daños sufridos en el ataque. Los japoneses supusieron que la misión había tenido éxito, y desde entonces los Ohkas fueron utilizados regularmente. En realidad habían sido frenados por los destructores de la primera barrera defensiva de la flota. Cuando los estadounidenses mejoraron sus tácticas antikamikaze, a los japoneses les resultó muy difícil incluso golpear a aquellos buques de primera línea.
El resto de ataques realizados el mes de abril fracasaron uno tras otro: el 14 de abril 7 bombarderos del 721º Kokutai atacaron de nuevo a la flota estadounidense en Okinawa. No regresó ninguno, y no hay constancia de que alguno de los Ohkas llegase a ser lanzado. Dos días más tarde, otros 6 "Bettys" repitieron el ataque. Dos regresaron, pero de nuevo los Ohkas no alcanzaron ningún blanco. El 28 de abril, les tocó el turno a otros 4 "Bettys". Solo volvió uno, y una vez más los Ohkas fracasaron en su ataque. El 4 mayo, sin embargo, 7 bombarderos del 721º Kokutai atacaron a la flota estadounidense formando parte del quinto ataque masivo kamikaze. Una bomba tripulada golpeó en el puente del dragaminas USS Shea, causando grandes daños y matando a 35 hombres. La patrullera USS Gayety también fue dañada por la explosión cercana de un Ohka. Uno de los bombarderos logró regresar de la misión. Una semana después se lanzó el sexto ataque Kikusui, en el que intervinieron otros 4 "Bettys" portadores de Ohkas. El destructor USS Hugh W. Hadley fue alcanzado y sufrió daños muy graves. La tripulación logró heroicamente mantenerlo a flote, pero el buque sería considerado irreparable. El 25 de mayo el ataque de otros 11 bombarderos con sus respectivas bombas tripuladas fue interrumpido por el mal tiempo. La mayoría de los aviones optaron por regresar a su base. Los que no lo hicieron desaparecieron sin que conste que llegasen a lanzar sus bombas tripuladas.
Con la Batalla de Okinawa prácticamente perdida la Marina nipona decidió reservar los Ohkas y sus pilotos supervivientes para enfrentarse a los desembarcos en las islas mayores del achipiélago japonés, de manera que la Jinrai Butai fue repartida por varias bases en las islas niponas de Honshu y Shikoku. Una segunda unidad que se estaba formando, llamada Tatsumaki Butai ("Cuerpo del Tornado Divino"), fue disuelta y sus inexpertos pilotos - todavía en fase de adiestramiento - fueron destinados a cubrir las bajas de la Jinrai Butai. Pese a todo, aún habría un último ataque a la flota enemiga en Okinawa, el 22 de junio (el día después del fin de la resistencia japonesa en la isla). De los 6 bombarderos que participaron en el mismo, sólo 2 lograron regresar, sin que ninguna de las bombas tripuladas alcanzaran ningún objetivo.
Fuentes:
http://nonsei2gm.blogspot.com.es/2012/05/trueno-divino.html
http://en.wikipedia.org/wiki/Yokosuka_MXY7_Ohka
En el verano de 1944, meses antes de la aparición de las primeras escuadrillas kamikaze, la Marina Imperial Japonesa desarrolló una nueva arma, la Yokosuka MXY-7 Ohka ("Flor de Cerezo"), la primera que demostraba que había aceptado ya como inevitable el empleo masivo de tácticas suicidas. Se trataba de una bomba tripulada, propulsada por cohetes y con una carga explosiva de más de una tonelada, la cual debía ser transportada hasta las proximidades del objetivo por un avión nodriza (el elegido fue el bombardero medio Mitsubishi G4M "Betty"). Una vez lanzada, el piloto la dirigiría hasta estrellarla contra el blanco escogido. Los soldados norteamericanos apodaron a esta bomba volante tripulada por pilotos suicidas, Baka, término japonés que significa "idiota" o "estúpida".
A finales de septiembre de 1944 el diseño estaba completado, y un mes después salían de fábrica las primeras unidades. El reclutamiento de sus futuros pilotos había comenzado en el mes de agosto, cuando se creó una unidad especial: la Jinrai Butai (“Cuerpo del Trueno Divino”). Sus integrantes eran todos voluntarios, en su mayor parte jóvenes reclutas sin experiencia como pilotos. La mayor parte de las prácticas se hacían con cazas Mitsubishi A6M "Zero", en un principio para obtener horas de vuelo, ya que como digo, la gran mayoría no tenían experiencia. Más tarde comenzaron a practicar los picados, también en "Zeros", ascendiendo a gran altitud y descendiendo a mínimo de gas. Para practicar el planeo se diseñó un Ohka biplaza de entrenamiento, el modelo K-1 (que podéis ver en la imagen inferior). Los accidentes eran muy frecuentes, pero la moral era alta.
Mientras tanto, en las Islas Filipinas, había nacido otra “unidad especial”, que aparentemente estaba obteniendo unos resultados espectaculares, la Shimpu Tokkotai (“Cuerpo de Ataque Especial Viento Divino”), más conocida como Kamikaze. En noviembre, el vicealmirante Takijiro Onishi, comandante de la 1ª Flota Aérea de la Armada Imperial nipona, y creador de las primeras escuadrillas kamikaze, pidió a Tokio que le enviasen refuerzos para poder mantener sus ataques suicidas. Los pilotos de la Jinrai Butai habían completado su periodo de adiestramiento y estaban deseando entrar en acción, pero dos desastres inesperados se lo impidieron. El 29 de noviembre el gigantesco portaaviones Shinano fue hundido por el submarino estadounidense USS Archer-Fish, en su primera salida de puerto, tan sólo 9 días después de ser botado. El buque nipón llevaba los 50 primeros Ohkas salidos de la cadena de montaje que iban a ser enviados a las Filipinas. El 17 de diciembre otros 30 Ohkas fueron embarcados en el portaaviones Unryu para ser transportados a Manila, pero 2 días después dicho portaaviones también fue hundido por otro submarino estadounidense, el USS Redfish. Se tardaron dos meses en reponer los Ohkas perdidos, y para entonces los ataques kamikaze habían cesado en las Filipinas (el 5 de enero de 1945 se habían enviado los últimos aviones disponibles en un ataque suicida masivo contra la flota estadounidense en el Golfo de Lingayen).
El vicealmirante Onishi trataba de reorganizar sus escuadrillas kamikaze en Formosa, todavía confiando en que las tácticas suicidas podían dar la vuelta a la desesperada situación militar de Japón. Onishi estaba deseando probar los Ohkas y quiso utilizar algunos en febrero para atacar a los estadounidenses en Iwo Jima, pero no le dieron la oportunidad de hacerlo.Los hombres de la Jinrai Butai fueron integrados en el 721º Kokutai (Grupo Aéreo de la Marina con base en tierra) - en la foto superior - y trasladados a bases aéreas del sur de Japón. Los días 19 y 20 de marzo de 1945, como parte de los preparativos para los desembarcos en Okinawa, la aviación estadounidense realizó una serie de ataques contra las bases aéreas del sur de Japón. Los japoneses enviaron sus aviones de reconocimiento tratando de encontrar los portaaviones desde los que habían despegado los atacantes. La mañana del 21 de marzo un avión descubrió 3 portaaviones estadounidenses, aparentemente navegando en solitario, sin escolta.
El Almirante Matome Ugaki, comandante de la 5ª Flota Aérea, vio una oportunidad de poner a prueba los Ohkas. Había 16 preparados, todos ellos con sus respectivos aviones nodriza (bombarderos medios Mitsubishi G4M “Betty” modificados para el transporte de las bombas-cohete tripuladas, como podéis ver en la fotografía de aquí arriba). Otros dos bombarderos más les acompañarían, sin bombas tripuladas, para ayudarles en la navegación. Los bombarderos cargados con Bakas resultaban muy pesados y lentos, y en consecuencia eran muy vulnerables a los ataques de los cazas enemigos. Necesitaban estar protegidos por una fuerte escolta, pero en esa ocasión, a causa de los últimos ataques aliados a los aeródromos y de la urgencia con la que se preparó la misión, los japoneses tan solo pudieron reunir 55 "Zeros". Era un número claramente insuficiente para un ataque a una fuerza de portaaviones. Ugaki estuvo a punto de cancelar la misión, pero fue la insistencia de las tripulaciones, y especialmente de los pilotos de los Ohkas, la que le decidió a seguir adelante.
El capitán Goro Nonaka tendría el honor de dirigir el primer ataque del "Trueno Divino". A las 11:35 de la mañana del 21 de marzo despegaron los 18 bombarderos, más los 55 cazas de escolta. Sin embargo, 8 cazas Mitsubishi A6M "Zero" tuvieron fallos en el despegue y se vieron obligados a quedarse en la base y otros 17 tuvieron que regresar más tarde por problemas mecánicos. A pesar de ese comienzo tan desalentador, y de que un nuevo avión de reconocimiento informó de que los portaaviones enemigos estaban acompañados de buques de escolta, se habían separado y se alejaban hacia el sudoeste, la misión continuó. Las posibilidades de que el ataque de los Ohkas tuviese éxito habían disminuído enormemente, pero no tuvieron ocasión de comprobarlo. La formación atacante fue descubierta por los radares de los buques norteamericanos y decenas de cazas despegaron de los portaaviones para salir a su encuentro. Los aviones japoneses fueron sorprendidos por el ataque de una formación de cazas Grumman F6F Hellcat. Los cazas japoneses trataron inútilmente de proteger a los pesados bombarderos, que se vieron obligados a desprenderse de sus bombas tripuladas para aligerar peso. Fue un combate caótico que duró apenas 10 minutos, tras el cual, 14 de los "Bettys" fueron derribados rápidamente y de los otros 4 no se volvió a saber nada, después de desaparecer en un banco de nubes perseguidos por los cazas norteamericanos. Tan solo 15 "Zeros", la mayoría dañados, lograron regresar de la misión.
El 1 de abril de 1945 comenzaron los desembarcos estadounidenses en Okinawa. En las semanas siguientes se sucedieron con regularidad ataques suicidas contra la enorme flota estadounidense que se había concentrado ante la isla. La primera misión fue el primer día de la batalla, el 1 de abril. Entre los aviones que participaron en ella había 6 bombarderos con Ohkas del 721º Kokutai. En algunas fuentes se dice que uno de los Ohkas impactó en una de las torres de artillería principales del acorazado USS West Virginia causándole graves daños, aunque en realidad se trató de un avión kamikaze "convencional" y el acorazado siguió operando con normalidad. Los buques de transporte USS Alpine, USS Achernar y USS Tyrrell también fueron alcanzados por kamikazes, pero es poco probable que alguno de ellos fuese un Ohka. Ninguno de los 6 bombarderos "Betty" regresó a su base.
El 12 de abril la Jinrai Butai tuvo una nueva oportunidad de demostrar su valía. Ocho Ohkas participaron en el segundo ataque Kikusui (ataque kamikaze masivo) contra las fuerzas estadounidenses en Okinawa. Junto a ellos otros 80 aviones suicidas y más de 100 cazas de escolta se lanzaron contra la flota estadounidense convergiendo desde distintas direcciones. Seis de los ocho bombarderos lograron soltar sus bombas tripuladas antes de ser derribados. Solo uno regresó a su base y pudo informar del resultado de la misión. Ese día los Ohkas golpearon con una eficacia que nunca volverían a tener. El destructor USS Mannert L. Abele fue alcanzado por un Ohka y se hundió tras partirse en dos. Otro destructor, el USS Stanley, también recibió un impacto directo de un Ohka pero tuvo más suerte. La bomba tripulada se estrelló en su banda de estribor apenas un 1,5 m por encima de la línea de flotación, pero debido a la enorme velocidad de la bomba (900 km/h), la carga explosiva atravesó el casco y estalló fuera del buque, librándolo de un hundimiento seguro. Minutos después, otro Ohka falló por centímetros su impacto, arrancando el mástil con la enseña de la nave, desintegrándose en el mar tras una serie de rebotes en su superficie. Junto con el USS Jeffers, otro destructor que también sufrió impactos de los Ohkas, tuvo que retirarse por los daños sufridos en el ataque. Los japoneses supusieron que la misión había tenido éxito, y desde entonces los Ohkas fueron utilizados regularmente. En realidad habían sido frenados por los destructores de la primera barrera defensiva de la flota. Cuando los estadounidenses mejoraron sus tácticas antikamikaze, a los japoneses les resultó muy difícil incluso golpear a aquellos buques de primera línea.
El resto de ataques realizados el mes de abril fracasaron uno tras otro: el 14 de abril 7 bombarderos del 721º Kokutai atacaron de nuevo a la flota estadounidense en Okinawa. No regresó ninguno, y no hay constancia de que alguno de los Ohkas llegase a ser lanzado. Dos días más tarde, otros 6 "Bettys" repitieron el ataque. Dos regresaron, pero de nuevo los Ohkas no alcanzaron ningún blanco. El 28 de abril, les tocó el turno a otros 4 "Bettys". Solo volvió uno, y una vez más los Ohkas fracasaron en su ataque. El 4 mayo, sin embargo, 7 bombarderos del 721º Kokutai atacaron a la flota estadounidense formando parte del quinto ataque masivo kamikaze. Una bomba tripulada golpeó en el puente del dragaminas USS Shea, causando grandes daños y matando a 35 hombres. La patrullera USS Gayety también fue dañada por la explosión cercana de un Ohka. Uno de los bombarderos logró regresar de la misión. Una semana después se lanzó el sexto ataque Kikusui, en el que intervinieron otros 4 "Bettys" portadores de Ohkas. El destructor USS Hugh W. Hadley fue alcanzado y sufrió daños muy graves. La tripulación logró heroicamente mantenerlo a flote, pero el buque sería considerado irreparable. El 25 de mayo el ataque de otros 11 bombarderos con sus respectivas bombas tripuladas fue interrumpido por el mal tiempo. La mayoría de los aviones optaron por regresar a su base. Los que no lo hicieron desaparecieron sin que conste que llegasen a lanzar sus bombas tripuladas.
Con la Batalla de Okinawa prácticamente perdida la Marina nipona decidió reservar los Ohkas y sus pilotos supervivientes para enfrentarse a los desembarcos en las islas mayores del achipiélago japonés, de manera que la Jinrai Butai fue repartida por varias bases en las islas niponas de Honshu y Shikoku. Una segunda unidad que se estaba formando, llamada Tatsumaki Butai ("Cuerpo del Tornado Divino"), fue disuelta y sus inexpertos pilotos - todavía en fase de adiestramiento - fueron destinados a cubrir las bajas de la Jinrai Butai. Pese a todo, aún habría un último ataque a la flota enemiga en Okinawa, el 22 de junio (el día después del fin de la resistencia japonesa en la isla). De los 6 bombarderos que participaron en el mismo, sólo 2 lograron regresar, sin que ninguna de las bombas tripuladas alcanzaran ningún objetivo.
Fuentes:
http://nonsei2gm.blogspot.com.es/2012/05/trueno-divino.html
http://en.wikipedia.org/wiki/Yokosuka_MXY7_Ohka
lunes, 21 de mayo de 2012
Citas Célebres de la 2ª Guerra Mundial (44)
General Douglas MacArthur - A sus hombres al abandonar la isla de Corregidor ante la inminente caída de las Islas Filipinas en manos japonesas (12 de marzo de 1942)
miércoles, 7 de marzo de 2012
Auxiliares Extranjeros en el Ejército Japonés
La sociedad japonesa era profundamente racista y todos los gaijin o extranjeros eran considerados intrínsecamente inferiores incluso a los japoneses más modestos. El Ejército Imperial Japonés no quería emplear personal de los territorios ocupados, pero una excepción a ello fue la formación de unidades de incursión entre los Takasago, una tribu indígena amiga de las tierras altas de la Isla de Formosa (también conocida como Taiwan - la principal isla de las que componen la actual República China - que era una dependencia colonial del Imperio Japonés desde 1895), que tenían fama de ser grandes luchadores y de tener una gran capacidad de supervivencia en la selva.
Los voluntarios taiwaneses fueron entrenados en la Escuela Militar de Nakano en tácticas de infiltración, guerra de guerrillas, lucha en la jungla, demoliciones, camuflaje, etc..., y aunque inicialmente fueron asignados en unidades de transporte y apoyo, la falta de personal que comenzó a acusar el Ejército japonés conforme avanzaba la guerra, llevo al alto mando nipón a utillizarlos como unidades de combate que lucharon en las Filipinas, las Indias Orientales Holandesas, las Islas Salomón y Nueva Guinea, contra las fuerzas estadounidenses y australianas. Se estima que entre 1800 y 5000 voluntarios Takasago prestaron servicio en el Ejército Imperial Japonés. Estas tropas taiwanesas llevaban el uniforme tropical estándar del ejército japonés sin ningún tipo de insignia especial: la única concesión a su nacionalidad era el derecho a usar la espada tribal tradicional (giyuto o espada de lealtad y coraje)
En concreto, un buen número de ellos, fueron encuadrados en las Compañías de Incursión Takasago 1ª y 2ª, con cuadros de mando japoneses, y en mayo de 1944 fueron asignadas al 2º Ejército de Área, responsable de las Indias Orientales Holandesas, con cuartel general en Menado. Luego, la 2ª Compañía fue enviada a la isla de Morotai (Nueva Guinea), para misiones de guía y lucha antiguerrilla, mientras que la 1ª Compañía quedó estacionada en la isla filipina de Luzón de camino a Nueva Guinea, al desembarcar las fuerzas de EEUU en Leyte (Filipinas) el 20 octubre de 1944. Por una vez, la superioridad aérea estadounidense no fue determinante: las operaciones acusaron las lluvias monzónicas y el mal estado de las pistas, y los escuadrones japoneses de las otras islas filipinas disputaron valientemente el control del espacio aéreo.
La misión, al mando del teniente Shigeo Naka, no era esencialmente suicida, pero lo cierto es que las posibilidades de éxito eran mínimas y no existía un plan de regreso o evacuación de los guerrilleros, que debían huir tras el ataque, ocultarse en la jungla y arreglárselas por sí mismos. Aunque contaban con el elemento sorpresa de un ataque tan audaz como inesperado, casi podría decirse que el ataque en sí era la menor de las dificultades a la que los atacantes debían enfrentarse, pues los aviones tenían primero que orientarse correctamente en vuelo nocturno, localizar los aeródromos y lograr tomar tierra en ellos.
La Unidad Kaoru fue puesta en alerta el 22 de noviembre 1944, y en la noche del 26 del mismo mes los 40 guerrilleros partieron a bordo de los 4 aviones "Tabby" del campo de aviación de Lipa, al sur de Manila. El vuelo fue a muy baja altura para evitar los cazas estadounidenses, y dos horas después del despegue los pilotos informaron que estaban sobre el objetivo. Esta fue la última comunicación que se recibió de ellos. Como al día siguiente no hubo actividad de la aviación norteamericana en la Bahía de Ormoc, en la costa occidental de Leyte, donde los japoneses estaban desembarcando refuerzos, el mando nipón supuso que la misión se había completado con éxito. Sin embargo, la realidad era que el ataque había sido un completo desastre: tres los cuatro transportes erraron en sus objetivos y aterrizaron en campos distintos de los que estaban previstos, y el cuarto fue derribado.
Uno avión aterrizó en una playa junto al aeródromo de Dulag. Cuando una patrulla estadounidense se acercó, los japoneses abrieron fuego contra ellos. En el tiroteo subsiguiente resultaron muertos dos de los comandos. Los demás alcanzaron la orilla a nado y huyeron. El segundo avión aterrizó en Bito Beach, cerca del campo de Abuyog. En un enfrentamiento con soldados estadounidenses murió uno de los guerrilleros, el resto logró ocultarse en la selva. El tercer avión sí encontró los aeródromos de Burauen, pero fue alcanzado por el fuego de los antiaéreos y se estrelló sin que hubiese supervivientes. El cuarto erró su curso y aterrizó cerca de Ormoc, donde estaban desembarcando los refuerzos japoneses, uniéndose a ellos los guerrilleros taiwaneses.
No se sabe qué ocurrió con los supervivientes de los dos primeros aviones, que desaparecieron en la jungla sin dejar rastro. Es posible que continuasen combatiendo como guerrilleros por su cuenta o se uniesen a las tropas de la 16ª División, que se enfrentaba a los desembarcos enemigos entre la costa oriental y la cordillera central de la isla filipina.
Junto a los Takasago, el Ejército Imperial Japonés también empleó a un buen número de coreanos. Corea había sido anexionado por Japón en 1905, convirtiéndola en su colonia en 1910. Los coreanos eran vistos por los japoneses con un abierto desdén racial y había resistencia a emplearlos en la milicia; sin embargo, hacia 1942, la escasez de personal que las fuerzas armadas imperiales estaban empezando a sufrir llevó a reconsiderar su postura inicial con el resultado de que un total de 200.000 coreanos fueron evaluados por las oficinas de reclutamiento japonesas, dando finalmente el visto bueno a 130.000. La mayoría de ellos se usaron estrictamente en labores de apoyo y construcción, y encuadrados en unidades de obras que preparaban defensas y fortificaciones o aérodromos en las islas del Pacífico. Los coreanos sirvieron principalmente en las Unidades de Construcción e Ingeniería Civil de la Marina (Kaigun Kenchiku Shitetsu Butai) formadas por 1.000 hombres, mandadas por oficiales japoneses y con 100 vigilantes japoneses armados.
Otros coreanos fueron destinados a las islas metropolitanas, desempeñando tareas de apoyo que liberaban a reclutas japoneses para el servicio en combate. Los japoneses los consideraban más como trabajadores que como soldados y raramente les entregaron armas. Pero cuando la escasez de personal se hizo severa algunas pequeñas unidades de coreanos lucharon junto al Ejército japonés durante las últimas fases de la guerra en Nueva Guinea y Birmania.
Un caso distinto era el de los Gunzoku, unos civiles militarizados que sirvieron en las fuerzas armadas japonesas en tareas de apoyo y que llevaban sus propios uniformes e insignias. Los japoneses solían presentarse voluntarios para este tipo de trabajos, pero también se reclutó forzosamente a un gran número de coreanos. El número total de coreanos que pasaron por el Gunzoku durante la guerra fue de unos 150.000, de los cuales 80.000 sirvieron en la Marina Imperial y 70.000 en el Ejército.
Ahora bien, antes de que empezase el reclutamiento obligatorio, unos cuantos coreanos se habían presentado voluntarios, de los que aproximadamente 3.000 sirvieron como guardias en los campos de prisioneros aliados. Estos auxiliares coreanos tenían una condición extremadamente baja y eran tratados brutalmente por sus superiores japoneses (en un ejército que ya no se distinguía precisamente por la consideración hacia sus soldados). Ellos, a su vez, se ganaron entre los prisioneros aliados la reputación de ser especialmente brutales y crueles. Los guardianes de campos estaban considerados por debajo del nivel más bajo del escalafón militar, y había unidades de coreanos mandadas por suboficiales (hubo incluso algún campo de prisioneros en el que los guardias coreanos estaban a las órdenes de un cabo).
Fuentes:
http://nonsei2gm.blogspot.com/2011/04/el-destacamento-kaoru-y-el-ataque.html
http://en.wikipedia.org/wiki/Takasago_Volunteers
Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: "Los comandos suicidas y otras unidades japonesas" de Philip Jowet
viernes, 3 de febrero de 2012
Noticias sobre la 2ª Guerra Mundial (24)
Como todas las semanas, aquí os dejo un somero repaso a las noticias relacionadas con la Segunda Guerra Mundial que han ido apareciendo estos últimos días en la prensa internacional:
--- El pasado 25 de enero, 4 personas murieron y otras 8 resultaron heridas tras estallar una bomba de la Segunda Guerra Mundial en una herrería del barrio de Taguig, en las afueras de Manila, adonde tres miembros de la unidad especial de artificieros de la policía de la capital filipina habían llevado el artefacto para tratar de desactivarlo.
El agente Elizalde Bisaya falleció en el acto junto al dueño del comercio, Crisanto Daguio, mientras que otro policía, Jose Torralba, y Riza Romualdo, propietario de una panadería cercana, murieron en el hospital a causa de las graves heridas sufridas.El tercer agente que portó el artefacto, Arnold Mayo, se encuentra en estado crítico.Los restantes heridos, de distinta condición, fueron atendidos en los ambulatorios cercanos. No se informó del lugar en que la bomba fue encontrada.
El incidente se produjo pocos días después de que un grupo de trabajadores descubriera 18 bombas de la Segunda Guerra Mundial en la ciudad de Cebú, a unos 600 kilómetros al sur de la capital.Decenas de artefactos de esa época permanecen enterrados en distintas partes de Filipinas.Cerca de 100.000 civiles fallecieron en 1945 durante la Batalla de Manila, que enfrentó a Japón y Estados Unidos y arrasó el casco histórico y los alrededores de la capital filipina, terminando así con casi tres años de ocupación japonesa.
--- El pasado 25 de enero, 4 personas murieron y otras 8 resultaron heridas tras estallar una bomba de la Segunda Guerra Mundial en una herrería del barrio de Taguig, en las afueras de Manila, adonde tres miembros de la unidad especial de artificieros de la policía de la capital filipina habían llevado el artefacto para tratar de desactivarlo.
El agente Elizalde Bisaya falleció en el acto junto al dueño del comercio, Crisanto Daguio, mientras que otro policía, Jose Torralba, y Riza Romualdo, propietario de una panadería cercana, murieron en el hospital a causa de las graves heridas sufridas.El tercer agente que portó el artefacto, Arnold Mayo, se encuentra en estado crítico.Los restantes heridos, de distinta condición, fueron atendidos en los ambulatorios cercanos. No se informó del lugar en que la bomba fue encontrada.
El incidente se produjo pocos días después de que un grupo de trabajadores descubriera 18 bombas de la Segunda Guerra Mundial en la ciudad de Cebú, a unos 600 kilómetros al sur de la capital.Decenas de artefactos de esa época permanecen enterrados en distintas partes de Filipinas.Cerca de 100.000 civiles fallecieron en 1945 durante la Batalla de Manila, que enfrentó a Japón y Estados Unidos y arrasó el casco histórico y los alrededores de la capital filipina, terminando así con casi tres años de ocupación japonesa.
--- El 26 de enero, leí en la prensa que un cuchillo y un tenedor de plata que pertenecieron a Adolf Hitler y que formaban parte del botín de guerra que los soldados estadounidenses encontraron en su residencia en Berchtesgaden en los Alpes Bávaros (conocida como Kehsteinhaus o "el Nido del Águila") al finalizar la Segunda Guerra Mundial se expondrán en mayo en New York.
Los cubiertos, grabados con las iniciales AH y los símbolos del Tercer Reich, formarán parte de una exposición más amplia de la Historical Society de New York, titulada "Historias en plata", que recorre cuatro siglos de historia a través de 150 objetos fabricados en ese metal y que alguna vez pasaron por la ciudad norteamericana.La institución neoyorquina detalló en un comunicado que el cuchillo y el tenedor pertenecieron a un servicio de cena elaborado en 1939, con motivo del cincuenta cumpleaños del dictador, y que un soldado estadounidense encontró en "el Nido del Águila" al finalizar la guerra. El soldado entregó las piezas al financiero alemán y judío Carl Loeb, quien las regaló en 1955 a la Historical Society, donde han permanecido guardadas durante 66 años, debido a que "nunca había surgido la ocasión apropiada ni el contexto en los que se pudieran exhibir".
La exposición estará abierta desde el 4 de mayo hasta el 2 de septiembre, e incluirá otras curiosidades, como un trofeo aeronáutico por un vuelo en tiempo récord entre Missouri y Quebec que, en 1910, duró dos días, o la primera palanca que se usó para conducir el metro neoyorquino en su viaje inaugural, en 1904.
Los cubiertos, grabados con las iniciales AH y los símbolos del Tercer Reich, formarán parte de una exposición más amplia de la Historical Society de New York, titulada "Historias en plata", que recorre cuatro siglos de historia a través de 150 objetos fabricados en ese metal y que alguna vez pasaron por la ciudad norteamericana.La institución neoyorquina detalló en un comunicado que el cuchillo y el tenedor pertenecieron a un servicio de cena elaborado en 1939, con motivo del cincuenta cumpleaños del dictador, y que un soldado estadounidense encontró en "el Nido del Águila" al finalizar la guerra. El soldado entregó las piezas al financiero alemán y judío Carl Loeb, quien las regaló en 1955 a la Historical Society, donde han permanecido guardadas durante 66 años, debido a que "nunca había surgido la ocasión apropiada ni el contexto en los que se pudieran exhibir".
La exposición estará abierta desde el 4 de mayo hasta el 2 de septiembre, e incluirá otras curiosidades, como un trofeo aeronáutico por un vuelo en tiempo récord entre Missouri y Quebec que, en 1910, duró dos días, o la primera palanca que se usó para conducir el metro neoyorquino en su viaje inaugural, en 1904.
--- El 27 de enero el gobierno de Noruega, con motivo de la celebración del Día de Recuerdo del Holocausto, expresó su "profundo arrepentimiento" por la participación de noruegos en la detención y deportación de judíos desde el país ocupado por la Alemania Nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
"Incluso aunque los nazis fueran responsables, es momento de aceptar que funcionarios de la policía y otros noruegos participaron en los arrestos y deportaciones de judíos", dijo en un discurso el primer ministro noruego, "es momento de expresar nuestro profundo arrepentimiento por que esto pudiera ocurrir en territorio noruego".
Durante la guerra, 772 judíos noruegos y refugiados judíos fueron deportados a campos de concentración nazis. De ellos sólo 34 sobrevivieron. Las fuerzas alemanas ocuparon el país escandinavo desde el 9 de abril de 1940 al 8 de mayo de 1945.El Día del Holocausto celebra el aniversario la liberación del campo de concentración de Auschwitz por las tropas soviéticas el 27 de enero de 1945.
"Incluso aunque los nazis fueran responsables, es momento de aceptar que funcionarios de la policía y otros noruegos participaron en los arrestos y deportaciones de judíos", dijo en un discurso el primer ministro noruego, "es momento de expresar nuestro profundo arrepentimiento por que esto pudiera ocurrir en territorio noruego".
Durante la guerra, 772 judíos noruegos y refugiados judíos fueron deportados a campos de concentración nazis. De ellos sólo 34 sobrevivieron. Las fuerzas alemanas ocuparon el país escandinavo desde el 9 de abril de 1940 al 8 de mayo de 1945.El Día del Holocausto celebra el aniversario la liberación del campo de concentración de Auschwitz por las tropas soviéticas el 27 de enero de 1945.
--- Ayer leí una curiosa noticia que pone en entredicho la fiabilidad de la fecha de caducidad que obligatoriamente debe ir impresa en los alimentos envasados y enlatados.Un farmacéutico jubilado alemán de 87 años, Hans Feldmeier, alertado por el debate en torno a no ingerir alimentos con fecha de caducidad vencida, decidió entregar a las autoridades sanitarias una lata de manteca de cerdo, envasada en EEUU en 1948 y distribuida en Alemania en un cargamento de ayuda tras la Segunda Guerra Mundial, para su análisis.
Para sorpresa de todos, los resultados de los análisis practicados al producto han revelado que este aún es apto para el consumo. "En términos generales, el estado del producto después de 64 años es satisfactorio en lo que se refiere a su grado de frescura y composición material", reveló el director de la Oficina de Agricultura, Seguridad Alimentaria y Pesca regional. Aunque el análisis de la manteca permitió detectar una ligera merma en aroma y sabor, la calidad del producto no se aleja excesivamente de las normas obligatorias establecidas para su consumo.Para explicar el buen estado de la manteca pese al paso del tiempo, los expertos aludieron a su conservación en una lata preservada de la influencia del aire y la luz externos, así como de la presencia de conservantes como el ácido cítrico y la resina de guayaco con efectos antioxidantes.
Por razones sentimentales, Feldmeier no había sido capaz en todos estos años de deshacerse de la lata de manteca de la marca "Swift's Bland Lard". La lata llegó a sus manos en uno de los millones de paquetes de ayuda repartidos en la Alemania Occidental al término de la Segunda Guerra Mundial, en los que además se incluía leche en polvo, azúcar y queso, y que posteriormente llegaron también a la parte oriental después de sortear numerosos obstáculos. "Sencillamente no me podía separar de esta bonita lata", explicó el anciano alemán, quien la recibió de vuelta tras ser analizada, aunque, eso sí, ya sin la manteca de su interior.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



















-765560.jpg)


























