¡¡Compañíaaaaaa!! ¡¡Fiiiiirmes!! ¡¡Presenteeeeen armas!! Caballeros, descansen. Aprovechando que hace escasos días le dedicaba un post al Ejército Imperial Japonés, me complace dejarles una nueva entrega de esta sección del blog en la que se da un amplio repaso a sus uniformes a lo largo de las distintas campañas en las que combatieron durante la Segunda Guerra Mundial (China, Manchuria, Filipinas, Nueva Guinea, Birmania...). ¡¡Rompan filas!!:
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miércoles, 26 de junio de 2013
jueves, 20 de junio de 2013
Apocalipsis en el Puerto de Bombay
A comienzos de 1944, los japoneses, presionados por el avance de las tropas norteamericanas en el Pacífico, se encontraban atrincherados en sus guarniciones o en franca retirada en la mayoría de frentes, pero decidieron lanzar una ofensiva contra la India desde sus bases en Birmania ("Operación U-Go"). Los británicos comprendieron que ése era un momento crucial para la defensa de la perla de su imperio, pues si los japoneses lograban rebasar sus posiciones defensivas, no tendrían ningún obstáculo para avanzar por las llanuras del golfo de Bengala y apoderarse del puerto de Calcuta, y si eso sucedía, los ingleses tendrían los días contados en la India. Por eso, el gobierno británico, decidido a prestar todo el apoyo necesario para las tropas destacadas en la zona, envió numerosos buques cargados con municiones, armamento, provisiones y todo tipo de material necesario para sostener el esfuerzo bélico en la India.
Uno de esos barcos era el SS Fort Stikine (en la imagen sobre estas líneas), un mercante de la clase Liberty - idéntico al que provocó la catástrofe en el puerto de Bari, que os relataba no hace mucho -, que había partido de Liverpool el 24 de febrero de 1944 rumbo a Bombay con un cargamento consistente en 1.400 toneladas de explosivos (torpedos, minas, municiones...) y alimentos, así como 12 cazas Supermarine Spitfire, desmontados y embalados, junto a repuestos de aviación. También transportaba varias cajas de lingotes de oro por valor de 2 millones de libras, destinadas a apoyar el valor de la rupia india y mantener las tasas de cambio, afectadas por la economía de guerra. Tras un viaje sin incidentes a través del estrecho de Gibraltar, el Mediterráneo, el canal de Suez y el océano Indico, arribó a Karachi (Pakistán) donde descargó los Spitfire, y añadió a sus bodegas un cargamento de balas de algodón.
El SS Fort Stikine llegó a Bombay el 12 de abril de 1944 y quedó amarrado en uno de los muelles de dicho puerto a la espera de ser descargado. Parece ser, que el capitán del buque, incumpliendo las más elementales normas internacionales de navegación, no comunicó a las autoridades portuarias la peligrosa naturaleza de la carga, y atracó junto a otros mercantes en el muelle y no en un apartadero. Hacia las 14:00 horas del 14 de abril la tripulación dio la alarma de incendio en las bodegas del SS Fort Stikine, al parecer por un fuego originado en el cargamento de algodón (aunque fue imposible determinar la fuente del incendio debido a la densidad del humo). A pesar de que los bomberos arrojaron toneladas de agua dentro del mercante, el fuego fue imposible de controlar. A las 15:50 horas se dio orden de abandonar el barco, y poco después, a las 16:06 se produjo una gigantesca explosión que partió en dos el carguero y llegó a romper cristales de ventanas a una distancia de 12 kms. La explosión fue de tal magnitud que incluso llegó a ser detectada por un sismógrafo emplazado en el norte del país. El fuego lo arrasó todo en un radio de 800 metros, extendiéndose a los demás buques amarrados en los muelles, así como a las instalaciones portuarias.
Instantes después de la explosión 11 buques dentro del puerto estaban hundidos o yéndose a pique. El personal de emergencia había sufrido muchas bajas (dos brigadas de bomberos habían quedado aniquiladas), y si ya entonces la lucha contra el fuego era enormemente difícil, la situación empeoró todavía más cuando a las 16:34 horas se produjo una segunda explosión.
Se tardaron 3 días en controlar el gigantesco incendio y fueron necesarios más de 8.000 hombres para retirar las más de 500.000 toneladas de escombros y poder reabrir el puerto, trabajos que se prolongaron durante 7 meses. Un total de 27 barcos resultaron hundidos o dañados y el coste en vidas humanas, según cifras oficiales, ascendió a casi 800 muertos, entre marineros, trabajadores del puerto y civiles, más unos 1.800 heridos. Otras estimaciones consideran que el número de muertos fue mucho mayor (1.200 o 1.500), y alrededor de 2.500 heridos.
La metralla provocada por la explosión y el gigantesco incendio afectaron también a la ciudad de Bombay, y muchas familias perdieron sus casas y todas sus pertenencias.
Sin embargo, irónicamente, muchos recuerdan este triste episodio como “el día que llovió oro”. Muchos lingotes de oro de los que transportaba el SS Fort Stikine en sus bodegas salieron despedidos por la explosión y cayeron sobre la ciudad. Uno de los primeros en ser recuperado fue entregado por un ingeniero jubilado llamado Burjorji Motiwala. El lingote, que había caído sobre su azotea, tenía un valor de 90.000 rupias. El señor Motiwala recibió una recompensa de 999 rupias, que donó al fondo de ayuda a los afectados por el desastre. Hasta la década de los 70 era habitual recuperar lingotes de oro durante los trabajos de dragado del puerto. De hecho, en febrero de 2011 dos trabajadores del puerto de Bombay, que trabajaban en la construcción de un muelle, encontraron sendos lingotes de oro (podéis leer la noticia aquí).
Pese a la enorme magnitud de la tragedia, los británicos optaron por silenciar el incidente, decretando un apagón informativo casi total, y lo cierto es que nunca se llevó a cabo una investigación de las causas de la catástrofe, dando lugar a todo tipo de especulaciones (incluido un posible sabotaje por activistas a favor de la independencia india del imperio británico).
"100 Historias Secretas de la Segunda Guerra Mundial" de Jesús Hernández
http://nonsei2gm.blogspot.com.es/2010/04/la-catastrofe-del-fort-stikine.html
http://en.wikipedia.org/wiki/Bombay_Explosion_(1944)
http://www.flickr.com/photos/haligo/sets/72157632932414292/detail/
viernes, 10 de mayo de 2013
Humor en Tiempos de Guerra: Jugando con las Siglas (1)
--- La lancha de desembarco LST (Landing Ship Tank) era un buque de gran tamaño, similar a un crucero ligero, de unos 100 metros de eslora, capaz de transportar cerca de 4000 toneladas. Gracias a su fondo plano, podía transportar tanques y camiones hasta tierra firme, incluso en el caso de playas poco profundas. Para desembarcar disponía de 2 puertas laterales en la proa y una rampa por donde deslizar los vehículos. En su interior cabían unos 12 tanques y camiones, junto con embarcaciones de pequeño tamaño alojadas en la cubierta. Junto con la LCT (Landing Craft Tank), se convirtió en la embarcación básica de transporte de vehículos aliada.
Pero también tenía graves inconvenientes. Además de ser de difícil navegación en el mar debido a su fondo plano, resultaban lentas y pesadas, por lo que se convertían con demasiada facilidad en blancos fáciles. Por eso, los soldados aliados solían decir que sus iniciales significaban realmente "Long Slow Target", que básicamente podría traducirse al castellano como "Blanco Perfecto".
--- A mediados de agosto de 1943, se acordó la creación del Mando Aliado del Sudeste Asiático, o SEAC (Sout East Asia Command) por sus siglas en inglés, con el vicealmirante británico Lord Louis Mounbatten como comandante supremo, con el general norteamericano Joseph Stilwell como segundo comandante. El díscolo y problemático Stilwell, anglófobo hasta la médula, había sido Jefe de Estado Mayor del general Chiang Kai-Shek y comandante del CBI (China Burma India Theater), pero sus continuos roces tanto con el Generalísimo chino, como los británicos, e incluso con sus compatriotas (como por ejemplo, C.L. Chennault, comandante de los "Flying Tigers") finalmente provocaron su destitución. La retirada de Stilwell provocó los temores de la prensa norteamericana de que los británicos pretendían controlar solos el sudeste asiático. Por dicho motivo, los oficiales estadounidenses bromeaban afirmando que SEAC era en realidad la sigla de "Save England´s Asian Colonies" ("Salvemos las colonias asiáticas de Inglaterra").
--- Durante los últimos compases de la 2ª Guerra Mundial en el frente europeo, con Berlín sometida a constantes bombardeos aéreos - en los que se turnaban británicos, por la noche, y estadounidenses durante el día - y con el Ejército Rojo avanzando inexorablemente hacia la capital alemana, los berlineses decían que las omnipresentes iniciales LSR, de Luftschutzraum o "refugio antiaéreo", realmente significaban "Lernt Schnell Russisch", es decir, "Aprenda ruso deprisa".
Fuentes:
"El Día D" de Stephen E. Ambrose
"La Segunda Guerra Mundial" de Antony Beevor
"Berlín. La caída: 1945" de Antony Beevor
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viernes, 3 de mayo de 2013
Los Chindits
El general de brigada Orde Wingate, fue el cerebro que estuvo detrás del concepto de inserción tras las líneas enemigas de fuerzas de penetración de largo alcance - que serían conocidos con el nombre de "Chindits" - continuamente reabastecidas desde el aire, para que se dedicaran a atacar las líneas de suministros y las comunicaciones enemigas en su retaguardia. Era una audaz respuesta a las habituales tácticas japonesas de amenazar las líneas de comunicación aliadas y atacar sus escalones de retaguardia para obligar a las tropas de primera línea a defender sus espaldas. Los factores principales debían ser la gran movilidad, para conservar el factor sorpresa, golpeando donde menos se esperaba, para desvanecerse después en la jungla, y el lanzamiento en paracaídas de suministros sobre posiciones indicadas por radio a los aviones por equipos de señaleros especialistas de la RAF que acompañarían a los grupos de penetración. De esa forma, los incursores carecerían de cualquier línea de comunicación que pudiera ser cortada por el enemigo; su empleo como parte de una ofensiva coordinada más amplia podía quebrantar la retaguardia japonesa y forzarlos a resituar sus tropas, en beneficio del plan general aliado.
Wingate (en la imagen bajo este párrafo) era un muy imaginativo aunque algo neurótico oficial de 38 años que se había dedicado a la guerra no convencional. Antony Beevor lo describe en su obra, "La Segunda Guerra Mundial" (2012) como un "cristiano fundamentalista y visionario ascético al que el general Slim comparaba con Pedro el Ermitaño", pero "no era un charlatán. Es harto probable que fuera un maníaco depresivo, y había intentado suicidarse cortándose el cuello. No era fácil relacionarse con él. Trataba a sus hombres con dureza; de hecho, no sentía misericordia ni siquiera con los heridos, pero era igual de severo consigo mismo. Era un tipo barbudo y desaliñado, que llevaba siempre un salacot que parecía demasiado grande para él. Evidentemente, su imagen no correspondía a la de un alto oficial británico de artillería. Se paseaba desnudo, comía cebollas crudas, filtraba té con sus calcetines y a veces llevaba un despertador colgado de una cuerda alrededor del cuello. Se había ganado la fama de ser todo un maestro de la guerra no convencional, especialmente tras haber organizado en Palestina "escuadrones nocturnos especiales" formados por judíos para responder a las agresiones de los árabes, y por su manerar de liderar la Fuerza Gedeón en Etiopía."
Churchill siempre había recibido con agrado cualquier idea no convencional, y parecía que Wingate iba a ofrecer una solución para salir de la situación de estancamiento en la que se encontraba el norte de Birmania. La idea de Wingate fue tomando forma ya durante la retirada de Birmania, y el general Archibald Wavell, comandante en jefe del ejército británico en el frente asiático, lo aceptó rápidamente en principio, aunque en aquellos momentos resultaba imposible dedicar tropas a una gran ofensiva. Wingate estaba convencido de que una brigada de penetración de largo alcance (77ª Brigada de Infantería India) sería capaz de conseguir valiosos resultados incluso operando por su cuenta: podría causar daños, recoger información, entrar en contacto con colaboradores birmanos y probar el equipamiento y los métodos para misiones posteriores. Si la operación resultaba un éxito podría además proporcionar un estímulo para la moral en un momento desalentador en que había enormes dificultades para una ofensiva general y la iniciativa parecía haber sido dejada en manos de los nipones.
En julio de 1942, la brigada (que no era una fuerza escogida ni de voluntarios, sino una unidad de infantería común) se entrenó en la jungla, y se ordenó el lanzamiento de su primera operación en febrero de 1943. Para caracterizar a su fuerza, Wingate escogió como insignia, a sugerencia de un oficial birmano, un "chindé", el mítico león cuya imágenes guardan los templos birmanos, pero se equivocó durante una entrevista y deformó accidentalmente el nombre convirtiéndolo en "Chindit", que fue finalmente el nombre con el que se conoció a sus unidades, probablemente porque era más fácil de pronunciar.
Churchill siempre había recibido con agrado cualquier idea no convencional, y parecía que Wingate iba a ofrecer una solución para salir de la situación de estancamiento en la que se encontraba el norte de Birmania. La idea de Wingate fue tomando forma ya durante la retirada de Birmania, y el general Archibald Wavell, comandante en jefe del ejército británico en el frente asiático, lo aceptó rápidamente en principio, aunque en aquellos momentos resultaba imposible dedicar tropas a una gran ofensiva. Wingate estaba convencido de que una brigada de penetración de largo alcance (77ª Brigada de Infantería India) sería capaz de conseguir valiosos resultados incluso operando por su cuenta: podría causar daños, recoger información, entrar en contacto con colaboradores birmanos y probar el equipamiento y los métodos para misiones posteriores. Si la operación resultaba un éxito podría además proporcionar un estímulo para la moral en un momento desalentador en que había enormes dificultades para una ofensiva general y la iniciativa parecía haber sido dejada en manos de los nipones.
En julio de 1942, la brigada (que no era una fuerza escogida ni de voluntarios, sino una unidad de infantería común) se entrenó en la jungla, y se ordenó el lanzamiento de su primera operación en febrero de 1943. Para caracterizar a su fuerza, Wingate escogió como insignia, a sugerencia de un oficial birmano, un "chindé", el mítico león cuya imágenes guardan los templos birmanos, pero se equivocó durante una entrevista y deformó accidentalmente el nombre convirtiéndolo en "Chindit", que fue finalmente el nombre con el que se conoció a sus unidades, probablemente porque era más fácil de pronunciar.
Para la primera misión "Chindit", bautizada en código como Operación "Longcloth", la 77ª Brigada de Infantería India estaba formada por el 13er Batallón del King's Regiment, el 3er Batallón del 2º Regimento de Fusileros Gurkhas, tropas locales del 2º Batallón del Burma Rifles Regiment y la 142ª Compañía de Commandos. Se abandonó la estructura ordinaria de una brigada, estando repartidas las unidades en 8 columnas independientes numeradas, cada una con 4 secciones de infantería y una de apoyo. Cada columna llevaba 4 cañones contracarro, 2 ametralladoras medias, dos cañones antiaéreos y 9 ametralladoras ligeras; las armas pesadas, las radios y los suministros eran transportados por un millar de mulas, que podían convertirse en fuente de alimentos de emergencia una vez se usara la carga que transportaban. Cada hombre transportaba más de 30 kg de equipo, proporcionalmente más que las mulas. El peso se soportaba gracias a los arneses Everest (una estructura metálica como la de una mochila pero sin bolsa) e incluía las raciones para 7 días, un machete (o cuchillo kukri para los gurkhas), el fusil, munición, granadas, capa/tela para el suelo, camisa y pantalones de recambio, 4 pares de calcetines, pasamontañas para las noches frías, cuchillo, zapatillas de tenis, equipo de aseo y afeitado, cordones de recambio, menaje, cantimplora y la bolsa de agua chagil.
Los objetivos para la "Operación Longcloth" implicaban varias líneas de suministro ferroviario principales en 3 situaciones separadas, siendo los puentes y desfiladeros los blancos principales. Para lograrlo, las columnas de la brigada se dividieron en dos grupo: el grupo Norte, con 2.200 hombres en 5 columnas, y el grupo Sur, con unos 1.000 efectivos en 2 columnas, con los fusileros birmanos repartidos en secciones de reconocimiento para cada columna, proporcionando la 142ª Compañia de Commandos los equipos de demolición y un equipo de radio de la RAF por cada columna. El propio Orde Wingate marcharía con el grupo Norte, cruzando el río Chindwin en Tonhe entre el 14 y el 15 de febrero de 1943 y moviéndose al este vía Pinbon para cortar el ferrocarril entre Bongyaung y Nankan. El grupo Sur, bajo el mando del teniente coronel Alexander, cruzaría el Chindwin unos 60 kms más abajo en Auktang y marcharía por Thaiktaw para volar el ferrocarril en Kyaikthin.
Estos objetivos se consiguieron el 5 de marzo; se solicitaron y recibieron con éxito suministros aéreos y las bajas fueron leves en los primeros encuentros con el enemigo, cuyos batallones de búsqueda se sintieron confusos inicialmente por la falta de líneas de retaguardia que apoyaran a la misteriosa fuerza. Avanzando más al este, ambos grupos usaron luego embarcaciones nativas para cruzar el río Irawadi (que tenía más de un kilómetro y medio de ancho en algunas zonas), con la intención de volar la carretera Mandalay-Lashio en el desfiladero de Gokteik. Pero el contacto por radio resultaba cada vez más difícil, al igual que la localización de las provisiones y pertrechos lanzados en paracaídas, pues dos divisiones japonesas las hostigaban constantemente obligándolas a mantenerse en continuo movimiento. Las dificultades se multiplicaron: debido a la falta de alimentos, los hombres de Wingate empezaron a sacrificar las mulas para comerlas, lo que comportó el abandono de buena parte de su equipamiento. Las columnas "Chindit" no tardaron en emprender la retirada sin haber podido cortar la carretera que unía Mandalay y Lashio.
Hasta entonces las bajas habían sido de menos de un 5%, pero la retirada fue una experiencia terrible. Emboscado por los japoneses en el río Irawadi, Wingate ordenó a las columnas que se dispersaran y se abrieran camino por su cuenta de regreso a las líneas británicas, a 400 km de distancia incluso en línea recta, pero a través de dos grandes ríos y uno de los territorios montañosos más agotadores del mundo. Se aplicó rígidamente la disciplina: algunos hombres fueron castigados con azotes, y se llevaron a cabo incluso una cuantas ejecuciones. Un gran número de heridos y enfermos tuvo que quedarse atrás. Hambrientos, enfermos, exhaustos, tras haber perdido la mayoría de los animales de carga y bajo la constante amenaza de ataques, hasta finales de abril no consiguieron poner pie en la orilla occidental del Chindwin los últimos demacrados soldados "Chindit", después de haber caminado entre 1.200 y 1.600 kms. De los 3.000 hombres que partieron sólo 2.182 regresaron, y de éstos, unos 600 fueron declarados inútiles para cualquier servicio posterior.
Hasta entonces las bajas habían sido de menos de un 5%, pero la retirada fue una experiencia terrible. Emboscado por los japoneses en el río Irawadi, Wingate ordenó a las columnas que se dispersaran y se abrieran camino por su cuenta de regreso a las líneas británicas, a 400 km de distancia incluso en línea recta, pero a través de dos grandes ríos y uno de los territorios montañosos más agotadores del mundo. Se aplicó rígidamente la disciplina: algunos hombres fueron castigados con azotes, y se llevaron a cabo incluso una cuantas ejecuciones. Un gran número de heridos y enfermos tuvo que quedarse atrás. Hambrientos, enfermos, exhaustos, tras haber perdido la mayoría de los animales de carga y bajo la constante amenaza de ataques, hasta finales de abril no consiguieron poner pie en la orilla occidental del Chindwin los últimos demacrados soldados "Chindit", después de haber caminado entre 1.200 y 1.600 kms. De los 3.000 hombres que partieron sólo 2.182 regresaron, y de éstos, unos 600 fueron declarados inútiles para cualquier servicio posterior.
El valor de Longcloth fue cuestionado: no había conseguido nada de importancia estratégica, dado que la ausencia de operaciones importantes simultáneas implicó que la desorganización de los repliegues japoneses no aportó mayor beneficio general. Sin embargo, había sido un importante golpe propagandístico que elevó la moral en el Reino Unido y entre las fuerzas del Extremo Oriente. Quizá lo más importante fuera que ayudó a disipar la paralizante imagen de invencibilidad de la que había disfrutado el soldado japonés desde principios de 1942, demostrando que el Ejército Británico podía golpear profundamente en su retaguardia y sobrevivir. Las técnicas de penetración profunda, movimiento en la jungla y reabastecimiento desde el aire habían superado una valiosa prueba. Con ella se aprendieron lecciones importantes, sobre todo la necesidad de despejar debidamente las zonas de lanzamiento y de nivelar las pistas de aterrizaje en la jungla. Cuando los Aliados estuvieran en posición de ofrecer suficientes medios de transporte y cobertura de los cazas, ese tipo de operaciones tendría su recompensa. Pero la primera penetración a gran escala tras la líneas enemigas tuvo una consecuencia mucho más importante. Provocó que los japoneses prepararan una gran ofensiva para la primavera de 1944, ofensiva que daría lugar a las batallas decisivas de la campaña de Birmania.
Tanto Churchill como Roosevelt quedaron impresionados con los logros de los incursores y Wingate obtuvo el permiso para una segunda expedición a primeros de 1944, como parte de la Operación "Thursday". En ella estarían implicadas no sólo una "Fuerza Especial Chindit" de mayor envergadura, la mayoría desembarcada desde el aire, sino también unos 3.000 soldados estadounidenses de la 5307ª Unidad Combinada (más conocidos como "Merrill's Marauders" ("Merodeadores de Merrill"), la única unidad de combate norteamericana en Birmania), que operarían con independencia de los "Chindits" en apoyo de las fuerzas chinas del general norteamericano Joseph "Vinegar Joe" Stilwell (en la imagen superior). A los "Chindits" les prestaría apoyo aéreo el 1er Comando Aéreo de la USAAF.
Esta vez la intención no era efectuar una incursión y retirarse, sino establecerse a caballo de las líneas de comunicación enemigas sobre una amplia zona de la retaguardia japonesa entre Indaw y Myitkyina, y combatir para permanecer allí, como parte de un plan general para paralizar la respuesta de la 18ª División de Infantería Japonesa a la ofensiva principal de los chinos de Stilwell en el norte. Algunas unidades marcharían a campo través mientras que otras volarían en planeadores para abrir pistas con el fin de que los aviones de transporte descargaran refuerzos y equipamiento pesado. Allí se establecerían fortalezas con suficiente guarnición para rechazar los ataques japoneses que se suponía que atraerían; mientras tanto, columnas flotantes atacarían las comunicaciones del enemigo. La "Fuerza Especial Chindit" consistía en unos 20.000 hombres en 6 brigadas: 14ª, 16ª y 23ª británicas, 77ª y 111ª indias y 3ª Brigada de África Occidental. Cada una de las brigadas LRP (Long Range Penetration) fue reforzada hasta el equivalente de 4 batallones; 17 de ellos eran británicos, incluyendo algunos de la Royal Artillery y unidades de reconocimiento combatiendo como infantería. Para esta segunda operación también fueron transportados 3.134 mulas, 547 caballos de carga y 250 bueyes (para proporcionar carne fresca) en las bodegas de planeadores Waco modificados y C-47 Dakota.
A principios de febrero de 1944, la 16ª Brigada "Chindit" penetró en Birmania a pie e hizo una larga y agotadora marcha de aproximación para establecer "Aberdeen", una base cerca de Manhton, al noroeste de Indaw. El 5 de marzo, la 77ª Brigada comenzó a llegar por aire a "Broadway", más al este, en la parte norte del valle de Kaukue, seguida por la 111ª Brigada y luego la 14ª y la 3ª de África Occidental; a pesar de la pérdida de muchos planeadores y hombres, la fortaleza se estableció, y el 13 de marzo, Wingate ya tenía 9.000 hombres posicionados. Se estableció otra fortaleza en "White City", cerca de Nami y entre las dos anteriores. Lo que los planificadores aliados no podían haber previsto era que la expedición coincidiría con la ofensiva del 15º Ejército Japonés a través del Chindwin hacia Imfal y Kohima, que comenzó el 15 de marzo, lo cual complicó en gran medida las misiones de los "Chindits". De todos modos, los incursores atrajeron unidades enemigas lejos de la ofensiva china y también interrumpieron de forma crítica la logística de la ofensiva japonesa sobre Imfal (fuentes japonesas confirman que esto resultó decisivo).
El 24 de marzo despegó un bombardero B-25 Mitchell de la base "Broadway" llevando consigo a Orde Wingate. Al parecer, dos periodistas norteamericanos insistieron en subir al avión con el general, a lo que éste accedió, pese a las protestas del piloto por el exceso de peso del aparato. El avión se estrelló contra un cerro, muriendo todos sus ocupantes. Wingate fue reemplazado como comandante en jefe por el general de brigada Lentaigne, de la 111ª Brigada, y el 9 de abril la misión de los "Chindits" cambió por órdenes del teniente general William Slim y del almirante Louis Mounbatten. Ahora deberían moverse hacia el norte, establecer una nueva base en "Blackpool", cerca de Sahmaw, y operar principalmente en apoyo de las acciones de Stilwell. La desgastada 16ª Brigada fue retirada, pero a pesar de su falta de equipo pesado y del creciente cansancio después de semanas de combate en la jungla, las 4 brigadas "Chindit" restantes (14ª, 77ª, 111ª y 3ª África Occidental) fueron ahora mal empleadas como infantería convencional. Desde el 1 de mayo carecieron del apoyo aéreo específico y el 17 de mayo la "Fuerza Especial Chindit" quedó bajo el mando del general Stilwell, quien los envió a atacar las principales fortificaciones japonesas a pesar de contar únicamente con equipo ligero y carecer de suministros y servicios suficientes.
El 24 de marzo despegó un bombardero B-25 Mitchell de la base "Broadway" llevando consigo a Orde Wingate. Al parecer, dos periodistas norteamericanos insistieron en subir al avión con el general, a lo que éste accedió, pese a las protestas del piloto por el exceso de peso del aparato. El avión se estrelló contra un cerro, muriendo todos sus ocupantes. Wingate fue reemplazado como comandante en jefe por el general de brigada Lentaigne, de la 111ª Brigada, y el 9 de abril la misión de los "Chindits" cambió por órdenes del teniente general William Slim y del almirante Louis Mounbatten. Ahora deberían moverse hacia el norte, establecer una nueva base en "Blackpool", cerca de Sahmaw, y operar principalmente en apoyo de las acciones de Stilwell. La desgastada 16ª Brigada fue retirada, pero a pesar de su falta de equipo pesado y del creciente cansancio después de semanas de combate en la jungla, las 4 brigadas "Chindit" restantes (14ª, 77ª, 111ª y 3ª África Occidental) fueron ahora mal empleadas como infantería convencional. Desde el 1 de mayo carecieron del apoyo aéreo específico y el 17 de mayo la "Fuerza Especial Chindit" quedó bajo el mando del general Stilwell, quien los envió a atacar las principales fortificaciones japonesas a pesar de contar únicamente con equipo ligero y carecer de suministros y servicios suficientes.
Sin embargo, los "Chindits" entablaron varias batallas defensivas y ofensivas con éxito, tomando Mogaung el 26 de junio de 1944 tras 5 días de feroces combates, y contribuyendo en gran medida a la vital captura de Myitkyina, pero Stilwell se negó a las insistentes peticiones de extracción a pesar de que estaban claramente enfermos y agotados. Sirva este dato como ejemplo: un reconocimiento médico, el 8 de julio de 1944, reveló que todos los oficiales y tropa de la 77ª y 111ª Brigadas "Chindit", habían sufrido al menos 3 ataques de malaria (en algunos casos más de 7), que la pérdida de peso de todos ellos había sido de 18,5 kg y que las muertes por malaria cerebral y tifus seguían creciendo. A pesar de ello, hasta finales de agosto no serían retiradas de Birmania por vía aérea las últimas unidades "Chindit". La "Fuerza Especial Chindit" había sufrido un 20% de bajas, 3.628 hombres, de los que más de un millar resultaron muertos. Pocos de los supervivientes fueron considerados aptos para el servicio activo posterior. Se planificaron otras operaciones de incursión y hasta se inició el entrenamiento, pero los "Chindits" fueron disueltos en febrero de 1945 antes de que pudieran volver a operar.
Fuentes:
Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: "Los Chindit y otras fuerzas británicas del frente asiático" de Martin Brayley
"La Segunda Guerra Mundial" de Antony Beevor
http://en.wikipedia.org/wiki/Chindits
http://www.exordio.com/1939-1945/militaris/fuerzas-armadas-BRT/chindits.html
"La Segunda Guerra Mundial" de Antony Beevor
http://en.wikipedia.org/wiki/Chindits
http://www.exordio.com/1939-1945/militaris/fuerzas-armadas-BRT/chindits.html
miércoles, 30 de enero de 2013
Testimonios de la 2ª Guerra Mundial (33)
"Vimos muchas veces los restos de un prisionero torturado y no era agradable de ver. Los japoneses los torturaban intensamente. Les arrancaban las uñas, los castraban, cosas así. Teníamos una enfermera inglesa, yo diría que la violaron 5 o 6 veces antes de dejarla ir, y estaba muerta cuando la encontramos. Te torturaban hasta que les dabas la posición de tus tropas. Oíamos gritar a los prisioneros. Si era para que nosotros los oyéramos, no lo sé, pero oíamos los gritos de los prisioneros de guerra."
Soldado del 14º Ejército Anglo-Indio en Birmania
Fuente: "Un Mundo en Guerra: Historia Oral de la Segunda Guerra Mundial" de Richard Holmes
miércoles, 18 de julio de 2012
Testimonios de la 2ª Guerra Mundial (23)
"Pensábamos que los japoneses estaban entre los mejores soldados del mundo. Que lucharían hasta el final y no se rendirían nunca. Incluso solíamos encontrarlos atados a árboles, para no desfallecer y poder luchar hasta el final."
Soldado del 14º Ejército Anglo-Indio en Birmania
Fuente: "Un Mundo en Guerra: Historia Oral de la Segunda Guerra Mundial" de Richard Holmes
martes, 24 de abril de 2012
La Guerra en la Jungla Birmana
La Campaña en Birmania fue la más larga que las tropas británicas de la Commonwealth (ayudadas por los chinos y los norteamericanos, como por ejemplo, los conocidos como "Merodeadores de Merrill") sostuvieron durante la guerra, ya que comenzó en diciembre de 1941 y no concluyó hasta la capitulación general japonesa en agosto de 1945.
En términos de efectivos de la propia Gran Bretaña, fue en sí misma una empresa limitada si se la compara con las campañas del Norte de África y de Europa. Los hombres que lucharon en el Extremo Oriente se consideraban "el Ejército Olvidado" ("the Forgotten Army"), excluidos injustamente de la gloria de la que disfrutaron quienes combatieron en el desierto o en la Europa noroccidental (y privados de los recursos prioritariamente enviados a otras zonas de operaciones). Sus especiales dificultades, penalidades y logros han sido reconocidos con el tiempo, pero en su época, apenas se hablaba de ellos en las diferentes publicaciones que cubrían el curso de la guerra. Las estadísticas disponibles recogen que las fuerzas de la Commonwealth británica sufrieron 73.909 bajas en Birmania (de las cuales, 14.326 fueron muertos), siendo las enfermedades tropicales y las penalidades de la guerra en la jungla birmana la causa de una gran parte de las bajas totales.
En la jungla, hasta el más mínimo arañazo podía dar lugar a una seria o incluso incapacitante infección que podía ocasionar paralizantes úlceras. Eran comunes los trastornos intestinales más extremos, incluso a pesar de las más estricta higiene alimentaria y personal. Las rozaduras de las correas del equipo sobre la ropa constantemente humedecida provocaban enfermedades de la piel que son endémicas en tales regiones. Según un memorándum clínico de 1942, había catalogadas hasta 38 enfermedades típicas de los climas tropicales y subtropicales desde la anquilostomiasis, el beriberi, la disentería (si observais en la imagen de abajo, muchos soldados aquejados de esta enfermedad intestinal, optaban directamente por ir desnudos de cintura para abajo) y la malaria hasta la peste y la fiebre amarilla. Si a todas estas enfermedades, le añadimos la malnutrición, el agotamiento físico por las altas temperaturas, los golpes de calor y las picaduras de insectos, reptiles y demás alimañas, o la existencia de espinos y demás plantas venenosas o urticantes, os podéis hacer una idea de las enormes dificultades y penalidades de la guerra tropical. Sin olvidar, claro está, la presencia de un enemigo tan fiero, duro, resistente, implacable y, sobre todo, fanático como las tropas japonesas.
Aunque los soldados cayeron víctimas de todos los variados horrores que la naturaleza podía arrojar sobre ellos, el peor de todos, con muchísima diferencia, fue la malaria (o paludismo), la muy debilitadora enfermedad extendida por el mosquito Anopheles. Las bajas causadas por la malaria excedieron en todo momento las provocadas por la acción del enemigo. En un caso típico, la víctima permanece postrada en cama a causa de la extrema debilidad muscular, padeciendo durante varios días alternativamente crisis de sudores y escalofríos incontrolables que lo sumen en la inconsciencia. Además, pese a superarse la enfermedad, la malaria volvía a atacar periódicamente al enfermo, provocándole sucesivas crisis. Una cepa especial, la malaria cerebral, es con frecuencia mortal. Un hombre debilitado por la malaria ha de confiar en sus camaradas para que lo trasladen a un lugar seguro, requiriendo a veces hasta cuatro hombres para transportar a una víctima en improvisadas camillas, por lo que es evidente que el impacto de esta enfermedad en los efectivos humanos de un ejército es extremo.
Aunque la quinina y la mepacrina (también conocida como atebrina) demostraron ser razonablemente eficaces en el tratamiento de la malaria, la mejor cura era obviamente la prevención. A los soldados se les entregaron tabletas preventivas de mepacrina, aerosoles insecticidas, repelente de mosquitos y ropa a prueba de tales insectos. Las tabletas se tomaban por lo general cada 2 semanas durante una revisión médica, de manera que el oficial médico pudiera cerciorarse de que realmente se las tragaban (al parecer corría el falso rumor entre los soldados de que causaban esterilidad o impotencia). Mediante lecturas frecuentes se les insistió en la necesidad de tomar dosis regulares de mepacrina y de la importancia de utilizar las mosquiteras y de cubrir toda la piel expuesta durante las horas en que el mosquito es más activo (entre el atardecer y el amanecer). A pesar de las extremas dificultades soportadas durante la campaña de Birmania, se consideró que el cumplimiento de estas medidas era suficiente para prevenir la infección, hasta el punto de que cualquier hombre que se demostrara que había contraído la enfermedad por descuidar estas normas era considerado culpable de una falta de disciplina y susceptible de ser severamente castigado.
Pero incluso los soldados que escapaban de las amenazas de las enfermedades tropicales, la flora y la fauna habían de soportar un clima casi inaguantable para un europeo y que oscilaba entre el sol abrasador y las lluvias más intensas. Birmania tiene 3 estaciones principales: el Monzón del Suroeste (un término que se refiere de hecho a los vientos estacionales, no a la lluvia de la que se ha converitdo en sinónimo) sopla desde el Océano Índico desde junio a octubre y ocasiona intensas lluvias diarias acompañadas de una elevadísima humedad; durante el invierno de la zona, de noviembre a marzo, los Monzones del Noreste soplan desde Asia Central trayendo un tiempo relativamente frío y seco, aunque las temperaturas siguen estando por encima de los 24º C. Entre los dos monzones se produce la estación cálida, cuando las temperaturas pueden superar los 38º C. En los meses de esta primavera caliente, el sol y el calor sin viento son extenuantes y dolorosamente debilitadores. En las lluvias del verano y principios del otoño todas las operaciones se veían obstaculizadas por el espeso fango de las carreteras sin asfaltar y los caminos de montaña. La elevada humedad consumía la energía de los hombres, pudría la ropa y el equipamiento, estropeaba los alimentos y causaba que la corrosión creciera rápidamente en las armas, que habían de ser limpiadas 3 o más veces al día.
A todo esto había que añadir el problema de la comida y el aprovisionamiento de las tropas destacadas en la jungla. Cada hombre sólo podía llevar una cantidad relativamente pequeña de alimentos y agua, siendo necesario, por tanto, un suministro regular, transportado en medios motorizados (algo extremadamente dificultoso en la selva birmana) o, como fue más frecuente en Birmania, lanzado en paracaídas. En muchas circunstancias un hombre es capaz de transportar raciones para 7 días, pero el peso, del orden de 6,5 kg, supone una gran parte de su carga. Las raciones mixtas o de jungla complementadas por las Raciones K estadounidenses, constituían la dieta básica de las tropas en la línea del frente, que era mejorada con cualquier cosa que estuviese disponible: se hicieron esfuerzos para lanzar en paracaídas huevos frescos (que según parece, solían sobrevivir al lanzamiento gracias a su empaquetado), gachas de avena, arroz, fruta y agua fresca a las tropas a las que no se podía llegar a través de sus líneas de comunicación y suministro.
Casi el 99% de la comida caliente de las tropas se cocinaba en una instalación centralizada y era llevada desde la retaguardia por el Company Quartermaster Sergeant de la unidad; incluso en las columnas de los Chindits se tomaron las medidas adecuadas para la preparación y provisión de comida caliente. La ración típica diaria de una caja para 6 hombres podía consistir en lo siguiente: té, azur, leche, copos de avena, bacon en lata, galletas, margarina, bizcocho, plato principal (carne y verduras en lata), fruta enlatada y dulces. Los elementos auxiliares incluían sal, cigarrillos, cerillas, tabletas potabilizadoras de agua, sopa, servilletas de papel, comprimidos de vitaminas y mepacrina. Esto era un ideal que con frecuencia nada tenía que ver con lo realmente disponible, aunque se hicieron todos los esfuerzos posibles para asegurar una dieta adecuada y saludable. Los mapas de la zona incluían las poblaciones que tenían mercados regulares, lo que permitió a las tropas el trueque o la compra de provisiones frescas. Uno de los elementos más valiosos del trueque fue la tela de paracaídas, muy popular entre los birmanos dado que el tejido escaseaba, y por la que solían dar a cambio arroz, fruta, verduras y ocasionalmente, aves o cerdo.
El agua lanzada desde los aviones también causó problemas, ya que los bidones de gasolina británicos que se usaban para ello, solían reventar por mucho que los protegieran; el problema se resolvió utilizando cámaras de neumático como contenedores. El agua limpia era un extra en muchas zonas: la de los arroyos y ríos era un gran riesgo debido a las enfermedades que podía transmitir, pero con frecuencia se utilizó por necesidad, añadiéndole una generosa ración de tabletas potabilizadoras. Durante la estación lluviosa el agua podía ser recogida en las capotes o ponchos impermeables y decantada en botellas o en sacos de agua.
Fuentes:
Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: "Los Chindit y otras fuerzas británicas del frente asiático" de Martin Brayley
Fuentes:
Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: "Los Chindit y otras fuerzas británicas del frente asiático" de Martin Brayley
jueves, 12 de abril de 2012
Testimonios de la 2ª Guerra Mundial (13)
"Yo diría que el Monzón no solo afectaba a la gente físicamente, sino también moralmente. Debido a la lluvia constante, si querías encender una cerilla para fumar un cigarrillo, descubrías que la caja de cerillas se había desintegrado, así como todos los cigarrillos. Estos y otros detalles eran desintegradores morales para un ser humano, y lo mismo en el aspecto físico de la cuestión, como chapotear en el barro, vivir en el barro, acostarse en el barro y dormir en el barro, beber en el barro y comer en el barro. Eso era el Monzón en Birmania tal y como yo lo recuerdo: una pesadilla".
Soldado del 14º Ejército Anglo-Indio en Birmania
Fuente: "Un Mundo en Guerra: Historia Oral de la Segunda Guerra Mundial" de Richard Holmes
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