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viernes, 11 de enero de 2013

Reforzando el Blindaje de los Tanques

A medida que se fue modernizando y mejorando el armamento antitanque o a consecuencia de la manifiesta inferioridad de unos carros de combate frente a otros, los distintos contendientes de la Segunda Guerra Mundial trataron de subsanar las deficiencias e insuficiencias del blindaje de sus tanques con muchos y variopintos remedios.


En primer lugar, los ejércitos beligerantes investigaron la capacidad del cemento aplicado sobre el blindaje de los carros de combate y su protección. Alemanes, norteamericanos y soviéticos fueron los que aplicaron capas de cemento sobre el blindaje de algunos de sus vehículos como protección adicional. Esto debía de proteger al vehículo contra los efectos de los proyectiles perforantes y de carga hueca.Ya se había experimentado, por parte alemana, con bloques de cemento que ocupaban los espacios vacíos sobre la cubierta de los cañones de asalto StuG III aunque no llegó a generalizarse. Estos bloques proporcionaban una protección adicional contra impactos localizados.


El siguiente paso era dar una capa de cemento sobre el blindaje; sin embargo, esta protección adicional solo se mostró eficaz contra proyectiles de carga hueca. El modelo más extremo lo desarrollaron los soviéticos sobre un T-34/76, con planchas cuadrangulares de cemento montadas sobre el mismo vehículo (imagen sobre este párrafo). Este vehículo experimental sirvió para pruebas pero pronto descubrieron que era más barato y rápido fabricar un nuevo T-34 que protegerlo con cemento.


Por su parte, los norteamericanos, se encontraron con la desalentadora realidad del escaso y ajustadísimo blindaje de sus M4 Sherman para los parámetros cañón/blindaje que se había alcanzado en los medios acorazados alemanes. A esa clara inferioridad en armamento y blindaje, se unía el hecho de que utilizaban gasolina como combustible y tenían más posibilidades de incendiarse que los que usaban diesel. De ese hecho provienen los motes que los alemanes y los ingleses pusieron al Sherman: "Tommy Cocker" (cocina tommy) y "Ronson" (marca de un encendedor muy seguro y popular). No en vano, el 60% de los Sherman que recibían un impacto acababan incendiados (si bien, el factor que producía la detonación era el almacenamiento disperso o desprotegido de la munición del carro principal).


Las tripulaciones norteamericanas intentaron aumentar la protección de sus vehículos mediante piezas de respeto, orugas de vehículos alemanes destruidos y sacos terreros apilados en el frontal y los laterales de los tanques (como ser puede ver en la imagen de aquí arriba). Esos remiendos no eran más que "tiritas" para que la tripulación se sintiera mejor y más segura (así por ejemplo, los sacos terreros amontonados delante podían proteger al tanque del lanzagranadas Panzerfaust, pero no servían de nada contra los proyectiles perforantes de los carros o cañones contracarro enemigos). Era mucho más útil, cortar planchas del blindaje de otros vehículos y soldarlas en el frontal o en los costados, donde se almacenaba la munición, o el sistema de aislamiento por camisas de agua que se aplicó a algunos vehículos, lo que se conocía como la "santabárbara mojada".


El M4A3E2 "Jumbo" (en la fotografía sobre estas líneas), que se introdujo en otoño de 1944 era poco más que un Sherman con doble blindaje frontal. Se situaba en cabeza de la columna de carros para atraer todo el fuego contracarro. Aunque desempeñó su función con éxito, sólo se se construyeron 254 ejemplares. Llegados a este punto también probaron la eficacia del cemento sobre el blindaje como medida de protección aunque como ya se ha mencionado, no fue del todo satisfactoria.


Por otra parte, debido al empleo por parte de los aliados de las "bombas pegajosas" y de las granadas y minas antitanque magnéticas, los alemanes desarrollaron un producto llamado Zimmerit con el que se recubrían partes de sus tanques para impedir que dichas armas fueran utilizadas sobre ellos. Se trataba de un material formado por varios componentes (entre ellos acetato de polivinilo, sulfato de bario y sulfuro de zinc) que tenía la apariencia del yeso o cemento y se aplicaba sobre los costados y la torre del tanque, formando una capa de 10 a 50 mm de material en forma de mini blocaos (fotografías sobre y bajo este párrafo). Este material no tenía propiedades antimagnéticas en sí mismo, sino que servía de aislante del hierro contenido en el blindaje del vehículo. Los tanques Panther y Tiger fueron los que más usaron esta protección.


Aquellos soldados que intentaban colocar una granada magnética sobre un tanque que usaba Zimmerit, corrían el riesgo de que la granada magnética puesta sobre el tanque enemigo cayese con el movimiento o vibraciones y pudiera herirlo o incluso matarlo en el caso de que no se pusiera a cubierto. Se comenzó a utilizar en el verano de 1943 y fue adoptado también por los blindados soviéticos. Finalmente, se empezó a retirar progresivamente a mediados de 1944, debido a la evolución del armamento antitanque.

Fuentes:
http://guerra-abierta.blogspot.com.es/2013/01/cemento-sobre-blindaje.html
http://historiassegundaguerramundial.wordpress.com/2012/09/24/el-zimmeritaislante-de-los-panzer/
Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: "El Ejército Americano en Normandía y en la invasión del Reich" de Mark Henry

martes, 17 de abril de 2012

La Panzer-Lehr-Division


La 130ª Panzer-Lehr-Division, más conocida como "Panzer-Lehr", fue una división acorazada de élite de la Wehrmacht creada el 30 de diciembre de 1943, que reunió en su seno a algunos de los mejores y más experimentados soldados panzer, además de ser una de las divisiones acorazadas alemanes mejor equipadas - sino la mejor - del Ejército alemán. Sin embargo, debido a lo tardío de su creación, estando muy avanzada la contienda, quedando los  días de gloria de la Blitzkrieg ("guerra relámpago") muy lejanos en el tiempo y dictando el curso de la guerra la abrumadora superioridad numérica de los Ejércitos Aliados, lo cierto es que tuvo muy pocas oportunidades de lucirse. Más bien, todo lo contrario: fue sufriendo uno tras otro, severísimos correctivos por parte de la aplastante potencia de fuego de las fuerzas aliadas.


Por sugerencia del Generaloberst (Coronel General) Heinz Guderian, - la Panzer-Lehr-Division - el título "Lehr" indicaba que era una unidad de élite de evaluación y demostración -  fue estructurada alrededor de un sólido cuadro de hombres que habían servido como instructores en las diversas academias de carristas del Ejército Alemán, la mayoría de los cuales ya acumulaban mucho tiempo de combate en el Frente Oriental. Guderian también se aseguró de que a esos experimentados soldados se los proveyese sólo del mejor equipo, como los Panzer IV y sobre todo los excelentes carros Panzer V 'Panther', que solían escasear, además de cazacarros Jagdpanther (con posterioridad, en 1944 se creó incluso una compañía con 14 tanques pesados Tiger II). Con el tiempo, llegó a contar con un total de 237 tanques. También se aseguró de que estuviese al mando uno de sus subordinados de mayor confianza: el Generalleutnant (Teniente General) Fritz Bayerlein (en la foto de arriba) que había demostrado su valía en el Norte de África a las órdenes de Rommel. La división estaba completamente motorizada y sus infantes eran auténticos Panzergrenadier (granaderos acorazados), todos transportados en semiorugas Sd.Kfz 251 y Sd.Kfz 234/2 Puma y camiones sin blindaje.



En la primavera de 1944, la formación estaba preparada para el combate y su primer destino fue Hungría, para actuar en la Operación Margarethe, es decir, la ocupación del país magiar por las tropas alemanas para evitar la caída del gobierno fiel al Tercer Reich. Al final de esta operación, concluida sin haber llegado a combatir, fue trasladada a Francia en preparación para la previsible invasión de los Aliados. El 6 de junio de 1944 la división estaba en las inmediaciones de París bajo el control de I SS-Panzer-Korps, y se le dio la orden de desplazarse de inmediato a las costas de Normandía, pero con el cielo bajo el control absoluto de la aviación aliada el viaje duró 2 días, y cuando la Panzer-Lehr llegó cerca de Caen - el sector británico del frente de invasión aliado - ya había perdido más de 200 vehículos por los constantes ataques de los cazabombarderos aliados, sin ni siquiera haber entrado en acción. Eso sucedió al día siguiente, y la Panzer-Lehr se encontró con que el área de operaciones que le había sido asignada ya estaba tomada por la 8ª Brigada Acorazada Británica. La Panzer-Lehr atacó, pero la situación ya se había deteriorado hasta el punto de que  la operación fue cancelada por la presión del enemigo sobre los flancos de la división. De todos modos, consiguió evitar que se repitieran los ataques británicos alrededor de Tilly en colaboración con unidades Panzer de las SS.



El 11 de junio, siendo evidente que la misión asignada inicialmente a la unidad (la destrucción de la cabeza de playa aliada) era inviable, la Panzer-Lehr pasó a la defensiva con el resto del I SS-Panzer-Korps. Durante los 2 días siguientes, la división resistió fuertes ataques que contaban con el apoyo de artillería naval de los barcos anclados frente a las costas francesas. El 13 de junio, unidades británicas penetraron por los flancos de la Panzer-Lehr, pero fueron rechazados por un contraataque en Villers-Bocage, el escenario de la histórica acción del as de los Tiger de las Waffen-SS, Michael Wittmann. La llegada a la zona de la 2ª División Panzer a mediados de junio alivió un poco la presión sobre la división, pero la unidad ya había sufrido casi un 20% de bajas.


Pero el día más aciago para la división todavía estaba por llegar. El 25 de julio de 1944, un ataque de una enorme formación de bombarderos de la USAAF dejó caer más de 4.000 toneladas de bombas sobre las posiciones de la Panzer-Lehr en preparación de la ofensiva aliada destinada a romper el frente en el sur de Normandía, conocida como Operación Cobra. El bombardeo machacó sin piedad a la división estacionada en los alrededores de Saint-Lô, estimándose que el 70% de sus efectivos, resultaron muertos, heridos o incapacitados temporalmente por las explosiones o las ondas expansivas. El comandante de la unidad, general Bayerlein, describió el aspecto de la zona tras el ataque como el de "un paisaje lunar lleno de cráteres". "Todo estaba quemado y reventado. Resultaba imposible poner en marcha los vehículos o recuperar los que habían sido dañados. Los supervivientes estaban como locos y no eran de ninguna utilidad. No creo que el infierno sea peor de lo que hemos vivido aquí" escribió Bayerlein.


La división participó en la retirada generalizada de Normandía al final del verano de 1944, cruzó el Sena y continuó hasta la frontera con Alemania. En octubre de ese año estaba de nuevo completamente recompuesta y armada pero con sus recursos reducidos a un único batallón de carros en lugar de un regimiento de dos batallones. En diciembre participó en la fallida ofensiva de Las Ardenas, integrada en la 5. Panzerarmee bajo el mando del General Hasso Von Manteuffel, y combatió en el sector de Bastogne. Cuando se detuvo la ofensiva fue desplazada a los Países Bajos, desde donde se fue retirando progresivamente hasta Alemania, combatiendo en el Sarre y contra la cabeza de puente de Remagen. Finalmente se rindió a las fuerzas estadounidenses en la Bolsa del Ruhr en abril de 1945.


Fuentes:
Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: "La 'Panzer Lehr' y otras unidades de élite alemanas" de Gordon Williamson
http://es.wikipedia.org/wiki/130._Panzer-Lehr-Division
http://www.panzertruppen.org/heer/panzer/lehr.html

martes, 28 de junio de 2011

El Hundimiento del Wilhelm Gustloff

El hundimiento del transatlántico alemán Wilhelm Gustloff en las gélidas aguas del Mar Báltico el 30 de enero de 1945 es considerada la mayor de las tragedias navales de todos los tiempos (el número de fallecidos fue seis veces superior a los producidos en el hundimiento del famoso Titanic) y sin embargo, es un suceso más bien desconocido.

Curiosamente, le siguen en número de víctimas mortales, los hundimientos del Cap Arcona y del Goya, también barcos alemanes, ocurridos en el mismo escenario bélico, durante el desarrollo de la Operación Aníbal, ideada por el almirante Karl Dönitz, que tenía como objetivo evacuar a tropas y civiles de Prusia Oriental y el corredor Polaco y no dejarlos a merced del inexorable avance del Ejército Rojo, que venía cometiendo todo tipo de tropelías, atrocidades y crímenes de guerra en los territorios que iba ocupando en su imparable ofensiva (que no pararía hasta Berlín), no sólo contra los soldados alemanes sino también contra la población civil (violaciones en masa, ejecuciones, saqueos, pillaje...).

El buque construido por los astilleros Blohm & Voss de Hamburgo, tenía 208,5 metros de eslora y 23,5 de manga, desplazaba 25.484 toneladas impulsado por motores diésel de 9.500 cv. Contaba con una tripulación de 420 oficiales y marineros y podía transportar a 1.465 pasajeros de una sola clase con una velocidad de 15,5 nudos. Fue bautizado Wilhelm Gustloff en honor a un líder nacionalsocialista suizo asesinado en 1936.

Tras entrar en servicio, el transatlántico fue utilizado en cruceros de placer llevando turistas alemanes por puertos del Atlántico, el Mediterráneo y el Mar del Norte. No obstante, en mayo de 1949 el Gustloff también había realizado un viaje a España para transportar de regreso a la Legión Cóndor que ayudó a los sublevados a ganar la Guerra Civil Española.


Meses después, poco antes de comenzar la invasión nazi a Polonia, el Gustloff fue pintado de blanco con una banda verde de proa a popa y cruces rojas en varios lugares del casco y cubierta, siendo utilizado por la Kriegsmarine como buque hospital (en la foto de arriba). Entró en servicio por primera vez después de la campaña de Polonia transportando a Alemania 685 heridos y regresando a Danzig, donde quedó asignado para prestar servicios médicos. También formó parte del convoy que movilizó miles de alemanes que fueron repatriados a Alemania desde las regiones que en ese momento iban siendo ocupadas por los soviéticos, de conformidad con el acuerdo germano-soviético de repartición de Polonia. Desde mayo hasta julio de 1940, el Gustloff se trasladó a Oslo para atender a los heridos durante la campaña en Noruega. Finalmente le ordenaron que se dirigiera a Stettin (Polonia) el 2 de julio transportando 563 heridos. Allí quedó anclado en puerto durante más de cuatro años, convertido en unas barracas militares para los cadetes de la cercana base de instrucción en guerra submarina. Durante este periodo fue pintado de gris naval y se le dotó de una pequeña cantidad de baterías antiaéreas, convirtiéndose de hecho en un transporte armado (teniendo el aspecto que se observa en la maqueta de aquí abajo).

La evacuación de los civiles en el Frente del Este comenzó muy tarde, aunque había habido planes para hacerlo durante meses, por causa de la decisión de los líderes nazis de luchar hasta el final. Por ello, sólo se dio la orden cuando las tropas soviéticas ya habían penetrado profundamente en Prusia Oriental y las condiciones de evacuación tanto por tierra como por mar fueron caóticas. En enero de 1945, en el marco de la Operación Aníbal, el Almirante Karl Dönitz ordenó que el Gustloff evacuase al personal de los submarinos alemanes (U-Boots) y que apoyase también la evacuación de refugiados y heridos para ponerlos a salvo de las temidas tropas soviéticas que avanzaban desde el Este. De esta forma el transatlántico pasó a formar parte de la mayor evacuación realizada en la historia, el rescate y transporte de unos 2 millones de personas (refugiados, enfermos, heridos y todos aquellos que escapaban de las tropas rusas) desde Alemania Oriental y Polonia, aunque la precipitada evacuación por mar y tierra se cobró un total de 300.000 vidas.

En el puerto de Gotenhafen (nombre alemán de la ciudad polaca de Gdynia), más de 60.000 aterrorizados refugiados se apiñaban tratando de obtener su sitio en alguna de las naves asignadas a la evacuación, creándose un estado de caos y confusión total. Mientras los oficiales intentaban contabilizar a los pasajeros, mucha gente subía a bordo desordenadamente burlando la guardia, que se veía incapaz para controlar a la multitud. Un grupo de auxiliares femeninas de la Kriegsmarine fueron acomodadas en lo que una vez fue la piscina del lujoso trasatlántico ubicada en la Cubierta-E. Todas eran jóvenes de 17 a 25 años. Un día antes de zarpar, llegó un tren hospital con soldados heridos que también fueron subidos a bordo y acomodados en la cubierta donde antaño los turistas alemanes tomaban el sol. Todos los espacios del buque estaban abarrotados de gente, pero sólo dos tercios de los pasajeros llevaban chalecos salvavidas y los botes salvavidas de que disponía el buque no tenía capacidad para albergar al resto.

El Wilhelm Gustloff contaba con una tripulación de 173 hombres y transportaba, según la lista oficial un total de 6.500 personas, pero no cabe duda que muchos cientos más, de una manera u otra, lograron subir a bordo escapando del Ejército Rojo. Las últimas investigaciones dicen que a bordo del Gustloff viajaban 8.956 refugiados, 918 oficiales y marineros de la 2. Unterseeboot-Lehrdivision (cadetes que habían acabado su adiestramiento para combatir en los submarinos alemanes y se debían incorporar al servicio lo antes posible), 373 mujeres del Cuerpo Femenino Auxiliar de la Kriegsmarine, 173 auxiliares y 162 heridos, sumando un total de 10.582 personas.

A las 12:30 de la tarde del 30 de enero de 1945, el Gustloff zarpó de Gotenhafen en un día con muy mal tiempo: nevaba con vientos fuertes y la temperatura era de 10° C bajo cero. El mar se encontraba medio congelado y cualquier persona que cayera al agua no podría sobrevivir. El buque navegaba sin escolta contra los ataques submarinos o de aviación. Ante los ataques aéreos el buque tenía la protección del clima y unas pocas ametralladoras antiaéreas, pero ante los submarinos estaba indefenso. Por ello, el Gustloff avanzó hacia aguas profundas con las luces apagadas buscando la protección de los convoyes de dragaminas situados más al norte. Sobre las 21:08 de ese día 30 de enero de 1945, cuando se aproximaban al mismo, entre la bahía de Danzig y la isla danesa de Bornholm, encendió las luces de posición en medio de la noche, bajo condiciones de mala visibilidad, para evitar una colisión.

Ese fue el momento en que fue avistado por el submarino soviético S-13, comandado por el Capitán Alexander Marinesko, que patrullaba aquellas aguas con la misión de impedir las operaciones navales alemanas en la zona. El S-13 disparó 3 torpedos contra el Wilhelm Gustloff, que acusó los impactos, escoró rápidamente a estribor recuperando la verticalidad poco después, pero finalmente volvió a escorar hacia babor. Parece ser que el primer torpedo hizo blanco en la proa debajo de la línea de flotación, el segundo en la sección media a la altura de la piscina, matando a casi todas las auxiliares de marina, y el tercero a mitad del buque por delante de la sala de máquinas. En pocos minutos el castillo de proa se encontraba casi bajo las aguas. El Gustloff se hundió en menos de 50 minutos, llevándose hasta el fondo del Báltico a 9.343 hombres, mujeres y niños; 1.239 personas pudieron ser rescatadas con vida por buques alemanes que se encontraban en las cercanías en misiones de evacuación o escolta, aunque muchas de ellas morirían después a causa de la hipotermia.

Alexander Marinesko, comandante del S-13, fue propuesto por tan "heroica" y "gloriosa" acción como Héroe de la Unión Soviética (manda huevos!!) pero posteriormente se le denegó pues el alto mando soviético lo calificó como poseedor de un inadecuado perfil de héroe, principalmente debido a su alcoholismo y a su carácter rencilloso. Finalmente se le otorgó la condecoración a título póstumo por cometer tan ominosa acción.

jueves, 23 de junio de 2011

Citas de Cómic (4)

"El Gran Max. El sexto miembro del equipo. Ahora hay tanques mayores, demonios que arrastran su peso a través del campo de batalla y que vomitan fuego, como dragones... Pero son pocos. Y una buena reputación es importante.

Tommy, Yanqui e Iván: cara a cara, no le podéis matar. Ni detener. Ni sobrevivir a su mordedura. Tiger. Llevamos juntos dos largos años, y Max ha comido bien. El Gran Max nos protege, mata para salvarnos. Nos ampara de la lluvia, el viento y el hierro que nos echan. Tantas escaramuzas y victorias por los pelos..."

Oberstleutnant Johann Kleist - "War Story: El Tiger de Johann" de Garth Ennis y Chris Weston