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martes, 30 de octubre de 2012

Citas Literarias (5)

"El momento por el que mi padre recibía la calificación de héroe no era particularmente memorable ni valioso. Cuando le mostraron la foto por primera vez, no tenía ni idea de qué le estaban hablando. No se reconocía a sí mismo ni a sus compañeros. Para él, para los que estaban en la cima del Suribachi en ese instante, plantar aquella bandera fue tan importante como anudarse los cordones de las botas.

La ironía, por supuesto, es que Doc Bradley, como tantos otros, fue en verdad un héroe en Iwo Jima. Y en más de una ocasión. Y la maldita foto reflejaba, precisamente, uno de los pocos momentos en los que ni él ni sus camaradas estaban haciendo nada relevante. En 1998, el doctor James Wittmeier, supervisor médico de Doc en la isla, se sentó silenciosamente junto a mí. Me dejó que le preguntase de diversas maneras por qué creía que mi padre jamás habló sobre ese asunto. Finalmente, tras unos embarazosos minutos, se giró hacia mí y me dijo dulcemente: '¿Has tenido alguna vez entre tus manos un huevo roto? Pues bien, así es como tu padre y yo teníamos que coger las cabezas de esos muchachos en Iwo.' Las cabezas de los auténticos héroes, viendo como la vida se les escapaba a cada segundo mientras los sostenía entre sus brazos.

John Bradley sabía qué era el heroísmo y podía separar de aquella imagen, de aquella idiotez, la esencia real del concepto. Y no importaba que millones de personas creyesen lo contrario: John Bradley sabía que el fervor épico forjado alrededor de la fotografía era espurio.

Papá no quería que su vida fuese dictada por la Fotografía, por aquello que inundaba la cabeza de la gente cuando la contemplaban. Lo que el retrato representaba para ellos no tenía ningún valor para él. Bella, elegante, inspirada: sí. La imagen más reproducida en la historia de la fotografía: sí. Y un modelo para el mayor monumento de bronce del mundo, pues sí, ciertamente.

Y a partir de ahí, falacia. Una malinterpretación crucial, desde sus fundamentos. Y no representativa de ningún tipo de proeza, no para alguien que había pasado por miles de eternos segundos en situaciones realmente épicas."

James Bradley - "Banderas de Nuestros Padres" (págs. 324-325)

martes, 25 de septiembre de 2012

Los Últimos Japoneses de Iwo Jima

Seguro que todos habéis escuchado o leido historias de soldados japoneses que después de terminada la Segunda Guerra Mundial, se negaron a rendirse - no olvidemos que para ellos era un deshonor y la mayor deshonra que podía existir para un soldado imperial - y permanecieron ocultos durante mucho tiempo (años, o incluso décadas, como el caso de Hiroo Onoda, que se rindió en Filipinas en marzo de ¡¡1974!!), en las espesas e inhóspitas junglas del sureste asiático o en pequeñas islas del Pacífico, quedando aislados y sin comunicación con sus superiores ni con el resto del mundo. 


En Iwo Jima, como en otras muchas otras guarniciones japonesas derrotadas, después de la batalla hubo cientos de supervivientes, que no aceptaron entregarse a los estadounidenses y permanecieron escondidos en la maraña de túneles y cuevas que habían preparado para la defensa de la isla. Iwo Jima (en la fotografía superior) era una pequeña isla volcánica, sin agua, prácticamente sin vegetación, y sin población civil, por lo que la supervivencia allí era todavía más difícil. Antes de que finalizase oficialmente la batalla (la isla fue declarada bajo control el 26 de marzo de 1945), comenzaron a llegar a la isla miles de soldados estadounidenses, personal de la USAAF y trabajadores civiles que ponían a punto las pistas de aterrizaje. Iwo Jima se convirtió en una importante base aérea auxiliar para los bombarderos norteamericanos B-29 Superfortress, a medio camino entre las bases de las Islas Marianas y Japón. Durante los meses de abril y mayo de 1945, cuando Iwo Jima estaba ya oficialmente bajo el control de las fuerzas norteamericanas, centenares de japoneses resultaron muertos o fueron capturados por los soldados del 147º Regimiento de Infantería, que había quedado como guarnición en la isla tras la marcha de los Marines (en la imagen inferior, en acción durante las operaciones de limpieza de la isla llevadas a cabo en el mes de abril).


Algunos soldados japoneses aguantaron aún varias semanas más. Fue el caso de los tenientes Musashino y Taki, que sobrevivieron ocultos en cuevas en la costa oriental de la isla, alimentándose de lo que conseguían robar a las tropas estadounidenses durante las noches. Varias veces Musashino estuvo a punto de suicidarse con una granada, pero Taki siempre le disuadía de hacerlo. Una noche, el 8 o el 9 de junio de 1945, ambos fueron sorprendidos por el fuego de una ametralladora desde un puesto de vigilancia estadounidense. Taki cayó muerto con un balazo en la cabeza. Perdida toda esperanza, Musashino decidió ocultarse en un hueco entre las rocas y quedarse allí hasta a morir de hambre. El 16 de junio, delirando y al borde de la inanición, fue encontrado por una patrulla estadounidense. En contra de lo que esperaba, fue bien tratado por sus captores, quienes le llevaron a un hospital y le alimentaron hasta que acabó totalmente recuperado, permaneciendo en un campo de prisioneros hasta el final de la guerra.


En 1949 la USAAF mantenía todavía activa la base aérea de Iwo Jima, aunque, lógicamente, tenía mucho menos movimiento que durante la guerra. Los bombarderos B-29 y los cazas P-51 Mustang habían desaparecido y únicamente se mantenían varios equipos de ayuda a la navegación aérea controlados por personal de las fuerzas aéreas y una guarnición de la Guardia Costera de los EE.UU. En el extremo norte de la isla, a unos 6 kms. de la base principal, había una estación de radio. Todas las mañanas alguno de los hombres destinados en la estación tenía que acudir a la base para cumplir con el trámite burocrático de solicitar al encargado de vehículos que les renovase el permiso para disponer de un jeep.


El 6 de enero de 1949, el encargado de renovar ese permiso, era el cabo Ellis, que bajó a la base acompañado por el cabo Pete, un operador de radio. Cuando iban con su jeep por la carretera que recorría todo el perímetro de la isla, los dos soldados vieron a dos hombres caminando y pararon junto a ellos para ofrecerse a llevarles hasta la base. Eran dos hombres de rasgos orientales vestidos con uniformes del ejército y chalecos militares varias tallas más grandes de lo que les hubiese correspondido. Los norteamericanos no se sorprendieron demasiado, ya que días atrás había llegado a la isla un barco chino para recoger chatarra (vehículos abandonados y otros restos de la batalla, que todavía se podían encontrar por toda la isla, como la que se observa en la fotografía de aquí arriba), y supusieron que eran miembros de la tripulación de ese barco que estaban dando una vuelta por la isla. Los orientales aceptaron subir al jeep y fueron con Ellis y Pete hasta la base. Aparte de que no parecían entender el inglés tampoco se mostraron muy comunicativos. Cuando los soldados estadounidenses llegaron a su destino se dirigieron a las oficinas de la base dejando a sus dos acompañantes en el jeep. Al salir los dos hombres habían desaparecido. Los norteamericanos regresaron a la estación de radio, sin darle mayor importancia a su extraño encuentro.


Al mediodía, para la comida, Ellis y Pete volvieron a bajar a la base principal acompañados por su superior, el sargento Donald Cook. Allí nadie hablaba de otra cosa: el sargento de suministros había capturado a dos japoneses que había encontrado justo en mitad de la base, junto al asta de la bandera. Los hombres capturados fueron interrogados y contaron su historia: eran dos soldados de la Marina Imperial, dos jóvenes japoneses de origen campesino llamados Matsudo Linsoki y Yamakage Kufuku (en la imagen superior, por ese orden). Habían permanecido 4 años escondidos en cuevas durante el día y saliendo únicamente por las noches para buscar agua y alimentos. Según dijeron habían decidido rendirse cuando escuchando una radio que habían robado a los estadounidenses oyeron villancicos en una emisora de Tokio, lo que les hizo suponer que Japón había perdido la guerra. Habían tratado de entregarse a Ellis y Pete cuando les vieron acercarse en el jeep, pero se encontraron con que en lugar de detenerles los dos soldados les habían dejado abandonados en medio de la base norteamericana. 

Más tarde los japoneses acompañaron a sus interrogadores a mostrarles el escondite donde se habían estado ocultando, una cueva cercana al punto de la carretera donde les habían encontrado Ellis y Pete, con alambre de púas en la entrada para evitar que algún soldado estadounidense se asomase por allí para curiosear. Allí se resolvieron algunos pequeños misterios, como el paradero de las latas de jamón que habían desaparecido en Navidad, o el de otros objetos que de vez en cuando alguien había echado en falta en la base.


Fuentes:
http://nonsei2gm.blogspot.com.es/2011/04/los-ultimos-de-iwo-jima.html
http://www.wanpela.com/holdouts/profiles/linsoki.html

jueves, 14 de junio de 2012

Las Fuerzas Especiales de Desembarco de la Armada Japonesa (Tokubetsu Rikusentai)

Durante la guerra contra Rusia (1904-1905), los japoneses utilizaron por primera vez en sus buques de guerra pequeños destacamentos de tropas navales que podían ser desplegados con armas ligeras para hacer tareas de control de las costas y de combate. Aquellas tropas navales podían ser transportadas con rapidez por barcos hasta los lugares conflictivos como puntas de lanza de posteriores operaciones militares de mayor envergadura. Ese fue el comienzo de las Fuerzas Especiales de Desembarco de la Armada (en adelante FEDA) o Tokubetsu Rikusentai.


El 28 de febrero de 1932 una fuerza de 2.000 soldados de la Tokubetsu Rikusentai tuvo su primer enfrentamiento con tropas chinas en lo que los japoneses llaman "el incidente de Sanghai". Tras su bautismo de fuego, comenzaron a tomar la forma de una fuerza de élite a cuyas unidades se asignaban las tareas más difíciles. Las cuatro principales bases navales de Japón - Kure, Maizuru, Sasebo y Yokosuka - crearon unidades FEDA que recibieron instrucción especial, incluidos el uso de artillería ligera y las operaciones anfibias de desembarco. El primer choque a gran escala en que intervinieron tuvo lugar en la Segunda Guerra Chino-Japonesa, concretamente en Sanghai, el 13 de agosto de 1937, donde 2 divisiones chinas intentaron echar de la Concesión Internacional a 2.000 soldados de las FEDA y 1.300 hombres más de la Armada Imperial. Aunque superados numéricamente en una proporción de 7 a 1, los nipones resistieron.


Las Tokubetsu Rikusentai fueron reestructuradas en unidades de 750 a 1500 hombres con dos compañías de fusileros y una o dos con armamento pesado (morteros, ametralladoras pesadas, ametralladoras antiaéreas ligeras o cañones ligeros de campaña). Esas compañías se conformaban con un número menor de efectivos, comparadas con las fuerzas regulares del ejército, pero fueron entrenadas para combatir independientemente si fuera necesario y en muchos casos sin esperar ayuda de ningún tipo. Al momento de declarar la guerra a los EE.UU, el país nipón tenía 16 unidades de las FEDA. La mayor de ellas, con un total de 1.600 hombres, era la 1ª Sasebo Rikusentai, seguida por la 2ª Sasebo Rikusentai, con 1.400 hombres, y las  y 2ª Kure Rikusentai, que también contaban ambas con 1.400 efectivos. Cada una de las 12 unidades restantes disponían entre 750 y 1.000 hombres. Además, había 2 unidades de paracaidistas especialmente entrenados, la y 3ª Yokosuka Rikusentai, con cerca de 750 soldados cada una de ellas.


Durante la Segunda Guerra Mundial, las unidades de las Fuerzas Especiales de Desembarco de la Armada Imperial consiguieron una reputación desmesurada para su pequeño tamaño. Las fuerzas aliadas se refieron erróneamente a ellas como "marines japoneses" pero técnicamente no había comparación posible con el U.S. Marine Corps, que era independiente del Ejército y de la Armada estadounidenses, y sus divisiones estaban entrenadas y equipadas específicamente para establecer cabezas de playa en desembarcos anfibios antes de la llegada del Ejército. Las Tokubetsu Rikusentai no eran un cuerpo independiente - eran marineros bajo el mando de oficiales de la Armada Imperial - y, como se ha indicado, los efectivos humanos de una unidad solían aproximarse a los 2 batallones como mucho.


Por causa de las discrepancias políticas y de un acusado complejo de superioridad, la Armada y el Ejército de Japón rara vez colaboraban, una situación que a menudo llevaba a una innecesaria e ineficiente duplicación de los esfuerzos y los gastos, así como a una deficiente coordinación operacional. Eso hizo que fuera de la mayor importancia que la Marina Imperial contase con su propio contigente de tropas de infantería para acompañar a sus buques en las misiones remotas. Con sus propias tropas, los comandantes navales, podían, en teoría, vigilar sus fondeaderos y también tener control sobre la situación local sin tener que estar bajo el mando de sus compañeros rivales del Ejército Imperial.


Cuando comenzó la Guerra del Pacífico, las FEDA participaron en la invasión de las Islas Filipinas. Las incursiones aéreas japonesas dejaron fuera de servicio los aeródromos claves y pillaron totalmente desprevenidas a las guarniciones filipinas y estadounidenses. La 1ª Kure Rikusentai desembarcó en Legazpi, en la isla de Luzón, el 12 de diciembre de 1941 con 575 hombres - un modesto desembarco que en ese momento mereció la consideración de gran operación-. La 2ª Kure Rikusentai desembarcó en Mindanao el día 20. Enfrentados a una resistencia débil y desorganizada, los hombres de las FEDA sufrieron pocas bajas.


La Batalla por la isla Wake se convirtió en una empresa formidable cuando la pequeña guarnición de Marines estadounidense destacada en la isla, ampliamente superada en número, presentó una tenaz y enconada resistencia, rechazando un primer intento de desembarco de la Maizuru Rikusentai  el día 11 de diciembre de 1941 (lo que fue aprovechado al máximo, propagandísticamente hablando, por los norteamericanos con el famoso "Send us more japs!"); el 23 de diciembre, los nipones lo volvieron a intentar, esta vez reforzados con unidades del Ejército  y asaltaron las costas meridionales de las islas Wake y Wilkes a las 02,35 horas. En una dudosa victoria para la Maizuru Rikusentai, la guarnición estadounidense se vio obligada a rendirse a las 08.00 horas.


La primera utilización de los paracaidistas de la Armada Imperial tuvo lugar el 11 de enero de 1942, cuando la 1ª Yokosuka Rikusentai  del comandante  Toyaki Horiuchi, fue lanzada para tomar el aeródromo holandés de Langoan, en las afueras de la ciudad de Manado, en la isla Célebes (la actual Sulawesi, ahora territorio de Indonesia, entonces Indias Orientales Holandesas). El asalto desde el aire efectuado por unos 430 hombres fue precedido por desembarcos anfibios de las y 2ª Sasebo, con 2.500 hombres en total, bajo el mando del capitán Kunizo Mori.  En Manado se les enfrentó una fuerza de cerca de 1.500 soldados holandeses y locales, la mayoría de ellos reservistas y milicianos. Los paracaidistas saltaron directamente sobre el defendido aeródromo de Langoan y sufrieron bajas (32 muertos y 32 heridos), pero la operación combinada de fuerzas aerotransportadas y anfibios logró una rápida victoria.


El 20 de febrero de 1942 los paracaidistas de la 3ª Yokosuka Rikusentai (teniente comandante Fukumi) fracasaron en una operación contra el aeródromo de Penfui en Timor Occidental, una zona controlada por una fuerza holandesa-australiana de unos 1.600 hombres. Simultáneamente, el 228º Regimiento de Infantería del ejército y la 1ª Kure Rikusentai  desembarcaron a unos 15 kms hacia el sur con 4.600 efectivos. Para evitar volver a sufrir muchas bajas como en Langoan, donde los paracaidistas habían saltado directamente sobre las defensas, los cerca de 630 paracaidistas de la 3ª Yokosuka fueron lanzados en una zona a 15 kms de su objetivo - demasiado lejos para que pudiesen avanzar rápidamente a través de la espesa jungla -. Quedaron detenidos en la única carretera por la resuelta resistencia enemiga y allí murieron 36 y otros 24 fueron heridos; y para cuando consiguieron llegar a su objetivo, el 22 de febrero, ya había sido tomado por la fuerza anfibia de la 1ª Kure. Aunque la Armada Imperial planeó otras operaciones con tropas aerotransportadas, ninguna fue puesta en práctica, y en diciembre de 1942, la y 3ª Yokosuka fueron enviadas a Japón y su personal fue absorbido por una 1ª Yokosuka Rikusentai reorganizada y más convencional.


Entre otras acciones ofensivas en que participaron las FEDA, la 3ª Yokosuka desembarcó en abril en 1942 en la isla de Tulagi, en las Islas Salomón, para establecer una base para hidroaviones, pero los Marines de EE.UU. liberaron la isla el 7 de agosto de 1942 al comienzo de la campaña de Guadalcanal, en la que lucharon otras tropas de las FEDA. Los soldados de las Tokubetsu Rikusentai fueron enviados a combatir en otros lugares de las Salomón y de Nueva Guinea durante 1942, pero las desastrosas pérdidas sufridas por la Armada Imperical en la Batalla de Midway en el mes de junio ya habían empezado a limitar la capacidad de Japón de maniobrar con libertad en las enormes distancias que separaban sus posiciones avanzadas en las islas. A medida que las pérdidas de la Armada Imperial frente a las fuerzas navales y aéreas aliadas iban en aumento, las Tokubetsu Rikusentai fueron perdiendo eficacia para su pretendida función; sin superioridad naval no era posible organizar operaciones de desembarco enérgicas y gran escala.


A partir de ese momento, las Tokubetsu Rikusentai se vieron limitadas a funciones de defensa de las islas ya ocupadas por Japón, y en tales combates aquellas pequeñas unidades carecían de la fuerza necesaria para ser efectivas por altas que fuesen su moral y determinación. Los encarnizados combates en la jungla, las enfermedades tropicales y el bloqueo que mantenían los Aliados sobre sus líneas de aprovisionamiento (que provocó auténticas situaciones de hambre y desabastecimiento de todo tipo de cosas) continuaron minando las fuerzas de las dispersas guarniciones. Al menos 4 de las principales unidades de las Tokubetsu Rikusentai fueron disueltas en 1942 ( y 2ª Kure, y la y 2ª Sasebo).


El último golpe real asestado por las FEDA tuvo lugar durante la Batalla de Tarawa, en las Islas Gilbert, entre el 20 y el 23 de noviembre de 1943. Allí, unos 1.500 hombres  de la 7ª Sasebo lucharon codo con codo con 1.100 marineros de la 3ª Fuerza Especial de Bases (antes 6ª Yokosuka) para defender sus posiciones principales en el atolón de Betio y en los islotes circundantes de los desembarcos de la 2ª División de Marines estadounidense. Aquel fue el primer gran asalto anfibio lanzado por EE.UU. contra una isla ocupada por japoneses, en el cual se pusieron a prueba nuevos equipos y tácticas. Cuando consiguieron tomar el atolón, 3 días más tarde, cerca de 1.000 Marines norteamericanos habían muerto o desaparecido (o murieron después de sus heridas) y otros 2.300 más habían resultado heridos. Sólo 17 hombres de la guarnición japonesa fueron capturados con vida (el resto murió en combate o decidió suicidarse como los soldados de la imagen inferior).


Un buen número de guarniciones japonesas fueron ignoradas y quedaron abandonadas a su suerte en islas a medida que la máquina de guerra estadounidense barría el Pacífico sin pausa en dirección a las islas del archipiélago japonés. Las unidades de las Tokubetsu Rikusentai destinadas en Saipan, Iwo Jima y Okinawa fueron masacradas a largo de 1944 y1945. Para ese momento ya no había clase alguna de tropas de élite japonesas, por falta de instrucción, mando, equipos y moral. Muy pocos de sus veteranos vivieron para llegar a ver el final de la guerra.


Fuente: 
Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: "Las Fuerzas Japonesas de Desembarco" de Gary Nila y Robert A. Rolfe
http://www.exordio.com/1939-1945/militaris/fuerzas-armadas-JAP/tokubetsu-rikusentai.html

miércoles, 9 de mayo de 2012

La Guerra en Imágenes: Banderas Capturadas


Bandera nazi capturada por paracaidistas de la 101ª División Aerotransportada estadounidense en Saint Marcouf, Normandía (Francia). 8 junio 1944


Enorme bandera de la Armada Imperial Japonesa capturada por los Marines estadounidenses en Saipán (Islas Marianas). 5 julio 1944


Soldados norteamericanos posan con una bandera italiana capturada en Paestum (Italia) durante el desembarco de Salerno (Operación Avalanche). Septiembre 1943


Marines de la 2ª División estadounidense muestran una bandera japonesa capturada en Betio, Atolón de Tarawa (Islas Gilbert). 23 noviembre 1943


Soldados soviéticos observan una bandera finlandesa capturada durante la Guerra de Invierno. Nov-dic 1939


Soldados de la 2ª SS Panzer Division "Das Reich" posan con una bandera soviética capturada


Marines estadounidenses muestran una bandera japonesa capturada junto a un búnker enemigo destruido en Iwo Jima. Febrero 1945

 

Soldados canadienses de los Cameron Highlanders of Ottawa con una bandera nazi capturada en Hautmesnil (Francia). 10 agosto 1944


Soldados nacionalistas chinos (Ejército Nacional Revolucionario) posan con una bandera japonesa durante la Segunda Guerra Chino-japonesa.  Diciembre 1939


Soldados japoneses posan con la bandera norteamericana arriada en Corregidor (Filipinas) tras la caída de la isla. 5 mayo 1942


Soldados indios del 8º Ejército Británico con una bandera capturada al Afrika Korps en Libia durante la Campaña del Norte de Africa. 1941

 

Paracaidistas alemanes del 500º Batallón Paracaidista de las Wafen-SS (SS Fallschirmjäger Bataillon 500) posan con una bandera británica y otra estadounidense


Soldados del Ejército Rojo muestran varias banderas nazis capturadas en Kalinin al final de la Batalla de Moscú. 16 diciembre 1941

miércoles, 15 de febrero de 2012

Citas Célebres de la 2ª Guerra Mundial (35)

"Estamos aquí para defender el suelo patrio hasta el límite de nuestras fuerzas. Nos debemos enteramente a esta misión. Cada uno de nuestros disparos debe causar la muerte de varios americanos.

No permitiremos que el enemigo nos capture. Si nuestras posiciones se ven desbordadas, tomaremos granadas y nos lanzaremos con ellas bajo los tanques del invasor. Nos infiltraremos en sus líneas para matarles.

Nadie debe morir sin haber acabado, al menos, con diez estadounidenses. Les acosaremos sin tregua con acciones de guerrilla hasta que el último de nosotros haya muerto.

¡Larga vida al Emperador!"

General Tadamichi Kuribayashi - Comandante de las tropas japonesas en Iwo Jima. Texto del llamado "Voto del Coraje en la Batalla" que ordenó colgar en cada búnker, gruta o fortín de la isla nipona.

miércoles, 11 de enero de 2012

Vídeos de la 2ª Guerra Mundial (3)

Hola de nuevo, compañeros de armas. Hoy os traigo 3 vídeos que he encontrado en youtube en los que podéis ver escenas en color de tres de las más importantes batallas libradas por los Marines estadounidenses contra las tropas japoneses durante la Campaña del Pacífico: Tarawa, Peleliu e Iwo Jima. Que los disfrutéis:

lunes, 26 de diciembre de 2011

Canciones sobre la 2ª Guerra Mundial (3)

Hoy os traigo en esta sección musical de "Blitzkrieg!!" una triste canción sobre un héroe de guerra norteamericano que murió sólo, casi en la indigencia y en el más absoluto de los olvidos. Se trata de "The Ballad of Ira Hayes" y aunque fue compuesta y escrita por Peter La Farge, fue el gran Johnny Cash que la incluyó en su álbum "Bitter Tears: Ballads of the American Indian" (1964), quien la popularizó, . 


El tema cuenta la historia de Ira Hayes, un indio Pima de Arizona, que fue uno de los 6 Marines de la famosa fotografía de Joe Rosenthal, en la que se alzaba la bandera norteamericana en la cima del Monte Suribachi durante la Batalla de Iwo Jima. Como se muestra en la película de Clint Eastwood, "Banderas de Nuestros Padres" - en donde Adam Beach interpreta a Hayes -, el Presidente Roosevelt ordenó que los supervivientes de Iwo Jima que habían aparecido en la fotografía regresaran al país con la finalidad de patrocinar una colecta de bonos de guerra, y así, el marine indio volvió a su país como un héroe nacional y durante un tiempo disfrutó de la fama y del lujo. Sin embargo, fue relegado al olvido después de la guerra, y su vida estuvo marcada por el abuso del alcohol y los problemas con la justicia (fue arrestado 15 veces), muriendo los 32 años en la reserva donde nació, borracho, sólo, pobre y olvidado. Parece ser que la culpa de haber sobrevivido a la guerra le persiguió durante el resto de su vida. "Muchos hombres mejores que yo murieron. No podía dejar de pensar en ellos", decía.


Como es habitual, a continuación os dejo la letra de la canción, y un poco más abajo, un vídeo:
"Ira Hayes, 
Ira Hayes

Call him drunken Ira Hayes
He won't answer anymore
Not the whiskey drinkin' Indian 
Nor the Marine that went to war 

Gather round me people there's a story I would tell 
About a brave young Indian you should remember well 
From the land of the Pima Indian 
A proud and noble band 
Who farmed the Phoenix valley in Arizona land 

Down the ditches for a thousand years
The water grew Ira's peoples' crops
'Till the white man stole the water rights 
And the sparklin' water stopped 

Now Ira's folks were hungry 
And their land grew crops of weeds 
When war came, Ira volunteered 
And forgot the white man's greed 


Call him drunken Ira Hayes 
He won't answer anymore 
Not the whiskey drinkin' Indian 
Nor the Marine that went to war 

There they battled up Iwo Jima's hill, 
Two hundred and fifty men 
But only twenty-seven lived to walk back down again 

And when the fight was over 
And when Old Glory raised 
Among the men who held it high 
Was the Indian, Ira Hayes 

Call him drunken Ira Hayes
He won't answer anymore
Not the whiskey drinkin' Indian
Nor the Marine that went to war 

Ira returned a hero 
Celebrated through the land 
He was wined and speeched and honored; Everybody shook his hand 

But he was just a Pima Indian
No water, no crops, no chance 
At home nobody cared what Ira'd done 
And when did the Indians dance 

Call him drunken Ira Hayes 
He won't answer anymore 
Not the whiskey drinkin' Indian 
Nor the Marine that went to war 

Then Ira started drinkin' hard; 
Jail was often his home 
They'd let him raise the flag and lower it 
like you'd throw a dog a bone! 

He died drunk one mornin' 
Alone in the land he fought to save 
Two inches of water in a lonely ditch 
Was a grave for Ira Hayes 

Call him drunken Ira Hayes 
He won't answer anymore 
Not the whiskey drinkin' Indian 
 Nor the Marine that went to war 

Yeah, call him drunken Ira Hayes
But his land is just as dry 
And his ghost is lyin' thirsty 
In the ditch where Ira died"

sábado, 24 de diciembre de 2011

Testimonios de la 2ª Guerra Mundial (2)

"La escena era horrible y cruel. Salían más japos de las cuevas gritando. Rodaban por las rocas con sus cuerpos y ropas en llamas. De repente, el lanzallamas hizo una pausa. No salían disparos desde las cuevas. Un japo con la ropa hecha jirones salió encorvado de la cueva con los brazos en alto. Los Marines le hacían señas desde detrás de las rocas para que se acercara. El japo les indicó que había más que querían rendirse."

Carta de un Marine anónimo en Iwo Jima

viernes, 29 de abril de 2011

La Guerra en Imágenes: Iwo Jima

El General Kuribayashi, comandante de la guarnición japonesa de Iwo Jima da instrucciones a sus hombres.

Un avión torpedero Grumman TBM Avenger de la US Navy sobrevuela la isla de Iwo Jima.

Varios vehículos anfibios de asalto LVT (Landing Vehicle Tracked) de los Marines USA avanzan hacia las playas de Iwo Jima. 19 Febrero 1945

La 5ª División de Marines estadounidense desembarca en las playas de Iwo Jima (el Monte Suribachi se divisa al fondo). 19 Febrero 1945

Artilleros de la 4ª División de Marines USA bombardean las posiciones japonesas desde las playas de Iwo Jima. Febrero 1945


Marines del 28º Regimiento de la 5ª División izan la primera bandera estadounidense en el Monte Suribachi. 23 Febrero 1945


La famosa foto de Joe Rosenthal que muestra el izado de la bandera norteamericana por los Marines en el Monte Suribachi (aunque ya se había izado otra antes). 23 Febrero 1945


Marines norteamericanos posan con una bandera japonesa capturada junto a un búnker enemigo destruido. Febrero 1945


Un Marine norteamericano dispara su ametralladora Browning M1917. Febrero 1945


Soldado del 9º Regimiento de la 3ª División de Marines USA armado con un lanzallamas. Aeródromo Motoyama (Aeródromo nº 2). Febrero 1945


Un tanque lanzallamas ("zippo") M4A3 Sherman dispara sobre las posiciones japonesas. Febrero 1945

Marines norteamericanos disparan sus armas contra una posición japonesa ubicada en una cueva. Marzo 1945

Tres soldados japoneses salen de su destruído búnker dispuestos a rendirse. 5 Abril 1945

martes, 19 de abril de 2011

Series TV: "The Pacific" (2010)

Steven Spielberg, Tom Hanks, Gary Koetzman y la cadena de televisión HBO lo han vuelto a conseguir. Si con "Hermanos de Sangre" lograron crear un joya de la televisión, con "The Pacific" han dado de nuevo en el clavo.

He leido por la red abundantes debates sobre cual de las dos series es mejor. No pienso entrar en ese juego. No voy a andar con comparaciones, ni voy a decir cual es mejor y cual peor, ni si una es la hermana mayor y la otra la menor. Sinceramente me parece un debate bastante absurdo, a la par que inútil, ya que pese a estar ambas ambientadas en la Segunda Guerra Mundial (y tener los mismos responsables y creadores), cuentan dos escenarios bélicos totalmente diferentes como son el frente Europeo y el del Pacífico, y además porque su enfoque es completamente distinto. En cualquier caso, ambas miniseries me parecen excelentes y, como no podía ser menos estando por medio la cadena HBO, totalmente imprescindibles para todo aficionado a la series de televisión de calidad.

En lugar de la amistad, el compañerismo y la épica, "The Pacific" apuesta por mostrarnos el horror y las calamidades de la guerra, el sufrimiento físico y psicológico de jóvenes normales y corrientes expuestos a la tremenda dureza de una campaña marcada fundamentalmente por dos terribles factores que se describen a la perfección en esta miniserie:

En primer lugar, los marines norteamericanos tuvieron que luchar contra un enemigo implacable, fiero e irreductible, que podía resistir en las más precarias condiciones, que por más que la situación fuera insostenible, por más que luchara en inferioridad de tropas y armamento, nunca se rendía (pues ello era visto como un deshonor), que prefería lanzarse sobre su oponente en acciones suicidas antes que claudicar y que rara vez hacía prisioneros.

Para que vosotros, amigos lectores, os hagais una idea de esto que os digo, voy a dar unos datos bastante reveladores. La práctica totalidad de la guarnición japonesa de la isla de Iwo Jima (21.000 soldados) murió durante la batalla (solamente se rindieron o fueron hechos prisioneros 216 japoneses), sufriendo los norteamericanos 6.821 muertos y 21.200 heridos; en la batalla de Peleliu de los 11.000 japoneses destacados, 10.695 resultaron muertos, causando 1.794 muertos y 8.010 heridos entre los marines norteamericanos; en Okinawa, de los 131.000 japoneses que defendían la isla (entre soldados y milicianos), murieron más de 107.000, contra 12.500 muertos o desparecidos y 38.000 heridos en combate en el bando de los E.E.U.U.

El segundo de esos factores a los que me refería antes era el luchar en un entorno, aparentemente paradisíaco, pero totalmente hostil y con unas condiciones climatológicas sumamente adversas. Junglas impenetrables, humedad y calor asfixiante, lluvias torrenciales e interminables, pantanos, lodazales, mosquitos, arañas, reptiles, ratas y enfermedades como la malaria o la disentería eran un enemigo tan poderoso, destructivo y desmoralizador como las balas y bombas japonesas, causando un importante número de bajas tanto físicas como psicológicas.

La nueva miniserie de HBO es una producción superlativa (más de 200 millones de presupuesto la contemplan) que cuenta con un nivel técnico de primer orden: una cuidada ambientación y documentación, inmejorables efectos especiales, excelente fotografía y el apoyo de una extraordinaria banda sonora. Pero también cuenta con un reparto bastante competente, unos guiones sólidos y una dirección a la altura de las circunstancias.

"The Pacific" se centra fundamentalmente en las vivencias de tres soldados de la 1ª División de Marines de los USA, Robert Leckie (James Badge Dale), Eugene Sledge (Joseph Mazzello) y John Basilone (Jon Seda) durante la campaña del Pacífico tras el ataque japonés a Pearl Harbor, desde la batalla de Guadalcanal hasta la de Okinawa, pasando por Peleliu e Iwo Jima.

Al contrario que en "Hermanos de Sangre", con un reparto más coral (que en ocasiones provocaba que te costara trabajo identificar a todos sus protagonistas), es más fácil conectar y cogerles cariño a los personajes, y al mismo tiempo se ofrece un retrato más sólido y compacto de sus 3 protagonistas, pudiendo observar su evolución a lo largo de la serie (más patente en el personaje de Sledge, al vemos pasar de la inocencia y los sueños de gloria a su completa deshumanización).

Eso si, no espereis una batalla tras otra, acción sin límite, en todos y cada uno de los 10 episodios. Tampoco en "Hermanos de Sangre" las había en todos sus episodios (pese a que muchos parece que así lo recuerden, según he podido leer por ahí): sin ir más lejos, en su primer capítulo se nos describía el entrenamiento de los paracaidistas de la 101 División Aerotransportada, sin embargo, en el primero de "The Pacific", ya nos meten de lleno en la batalla de Guadalcanal.

"The Pacific" alterna las vibrantes escenas bélicas - rodadas de manera magnífica, al más puro estilo "Salvar al Soldado Ryan", con un realismo y crudeza que sobrecoge, en particular los capítulos que discurren en Peleliu (los 3 que cuentan esta batalla son, sin duda, los mejores), Iwo Jima y Okinawa - con otras de ritmo más pausado, intimista y melodramático.

Existen capítulos carentes de toda acción bélica pero no por ello dejan de ser interesantes (y tan demoledores o más como la más sangrienta batalla), pues nos muestran los padecimientos de los marines por las inclemencias del tiempo o las enfermedades, las graves secuelas psicológicas provocadas por los duros y encarnizados combates, mostrándonos igualmente el llamado "descanso del guerrero" con historias de amor y romanticismo no carentes de interés, sino todo lo contrario.

A un servidor, "The Pacific" le ha ofrecido exactamente lo que esperaba de ella. Rigor histórico y realismo, junto con una perfecta realización técnica y ambientación. Un estremecedor relato de uno de los más terribles frentes de la Segunda Guerra Mundial que me ha sobrecogido, emocionado y horrorizado a partes iguales, y que me deja para el recuerdo algunas escenas que tardaré mucho tiempo en borrar de mi mente.

Dadle una oportunidad a "The Pacific". Seguro que no os defrauda.