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miércoles, 23 de enero de 2013

Los Comandos "Brandenburg"

El origen de esta unidad alemana de comandos de élite debemos buscarlo en las ideas de Theodor von Hippel, un especialista en operaciones especiales durante la Primera Guerra Mundial, quien durante dicho conflicto acumuló una gran experiencia en la realización de ataques sorpresa tras las líneas enemigas, particularmente en Sudáfrica Oriental. Von Hippel (en la fotografía de aquí abajo) había estudiado profundamente las tácticas de guerrilla de T. H. Lawrence, que consistían atacar y escapar rápidamente. Tras la Gran Guerra, von Hippel ingresó en los servicios de inteligencia alemanes y presentó a sus superiores una serie de innovadoras ideas y tácticas, entre ellas, la formación de una unidad de élite entrenada especialmente para adentrarse en territorio enemigo antes de una ofensiva para asegurar objetivos estratégicos; sin embargo, sus proyectos no fueron tenidos en cuenta. La idea colisionaba con el protocolario sentido prusiano del honor. Tales unidades, creían la mayoría, serían una infracción de las reglas de la guerra y, además, tales saboteadores no serían dignos de ser llamados soldados.


Con la creación del Abwehr, el servicio de inteligencia militar de la Alemania nazi bajo el mando del almirante Wilhelm Canaris, las ideas de von Hippel fueron recibidas con los brazos abiertos y se le autorizó a formar un grupo de "soldados especiales" al cual debía entrenar de manera acorde a las operaciones que  proponía (sabotaje, captura de puentes y cruces carreteras, aseguramiento de objetivos estratégicos, demolición y eliminación selectiva de personas). Von Hippel rastreó las fronteras de Alemania para encontrar individuos de origen alemán (volkedeustche), eslavos u otros grupos étnicos. Cada miembro de la unidad tenía que hablar con fluidez una lengua extranjera, ya sea checo, ruso, letón, lituano, finés, estonio, polaco, ucraniano o rutenio, y tenían que conocer bien las costumbres del país o región donde se infiltrarían y los hábitos locales y comportamientos de los nativos.


En octubre de 1939, se dio a la unidad el inocente nombre de Bau-Lehr-Kompanie 800 (800ª Compañía de Demostración de Construcciones). En enero de 1940 fue reestructurada como Bau-Lehr-Bataillon zbV 800 (Batallón 800 de Demostración de Construcciones para Aplicaciones Especiales). El batallón estaba formado por 4 compañías, un pelotón de motocicletas, otro paracaidista y otros pelotones especializados. Dado que tenían su cuartel general en Branderburgo, la unidad fue conocida como "Brandenburg" y sus efectivos recibieron el apelativo de "brandenburgers".


Los "Branderburgers" tuvieron una intervención destacada en la campaña del oeste. Así por ejemplo, dos noche antes de la invasión de Bélgica y Holanda, el 8 de mayo, vistiendo uniformes holandeses, cruzaron secretamente la frontera. Uno de sus objetivos era el puente sobre el río Mosa en la ciudad de Gennep (Holanda). A las 2:00 horas del 10 de mayo, el teniente Wilhelm Walther dirigió a su destacamento de 8 hombres en un intento de capturar el puente intacto tras obtener información sobre donde habían sido situadas las cargas de demolición. Disfrazados como policías militares holandeses escoltando a varios "prisioneros alemanes", los "Brandenburgers" sorprendieron a los defensores del puente. Dos puestos de guardia fueron inmediatamente destruidos, pero tres hombres fueron heridos, y los puestos al otro lado del puente aún no estaban bajo control alemán. Vestido con un uniforme holandés, Walther avanzó atrevidamente, y los defensores vacilaron. Sacando provecho de este error, el resto de los comandos destruyeron los puestos de guardia restantes y cogieron el detonador conforme los primeros panzer rodaron por el puente.


Los comandos "Brandenburg" (en la foto, vistiendo uniformes belgas) combatieron en prácticamente todas las campañas de todos los frentes. En el batallón estaban representadas muy diversas capacidades y habilidades lingüísticas, y se pretendía utilizar a los miembros de la unidad angloparlantes, con uniforme británico, como avanzada de la fuera de invasión si se llevaba a cabo la "Operación León Marino". Cuando Hitler volvió su atención al sur, hacia los Balcanes, durante la "Operación Marita", de nuevo, los "brandenburgers" –ahora organizados como un regimiento- abrieron el camino a sus ejércitos. El 5 de abril de 1941, un día antes de la invasión de Grecia y Yugoslavia, un destacamento de 54 hombres aseguraron los muelles en Orsova, en el río Danubio. Otra unidad capturó el puente sobre el río Vardar en Grecia, cerca a Salónica durante la ofensiva alemana. También estuvieron en Atenas antes que llegaran las fuerzas alemanas, procediendo luego a izar la bandera con la esvástica sobre la Acrópolis.


Después de la invasión de la URSS en junio de 1941, miembros de la unidad disfrazados con uniformes soviéticos (en las imágenes de aquí arriba) se infiltraron en las columnas de heridos enemigos que se retiraban del frente para poder moverse libremente por la retaguardia enemiga y tomar el vital puente sobre el Daugawa en Dünaburg (Daugavpils, Letonia). El regimiento rara vez operaba como una unidad, pues su particular naturaleza obligaba a destacar sus elementos para realizar operaciones especiales en varios frentes. A comienzos de agosto de 1941, un destacamento  de 62 bálticos y sudetes alemanes dirigido por el barón Adrian von Fölkersam (en la fotografía bajo este párrafo) penetró más lejos en territorio enemigo que ninguna otra unidad Brandenburgo,  con el fin de capturar y asegurar los campos petrolíferos de Maikop. Utilizando camiones del Ejército Rojo y los uniformes del NKVD, Fölkersam se infiltró en las líneas soviéticas. Inmediatamente se toparon con un gran grupo de desertores soviéticos, y Fölkersam vio una oportunidad para utilizarlos. Persuadiéndolos de retornar a la causa soviética, fue capaz de unirse a ellos y moverse casi a voluntad a través de las líneas rusas hasta llegar a Maikop.


Una vez allí, haciéndose pasar por el mayor Truchin de la NKVD, se entrevistó con el comandante del puesto y lo convenció para que lo guiara en un recorrido para inspeccionar las defensas de la ciudad. Este, muy contento por complacer a un alto oficial de la NKVD aceptó de buen grado, discutiendo incluso las ventajas y desventajas de los sistemas de defensa. El 8 de agosto, la Wehrmacht estaba sólo a 20 kms, por lo que los "brandenburgers" hicieron su jugada. Usando granadas para simular un ataque de artillería, destruyeron el centro de comunicaciones de la ciudad. Fölkersam fue a los diferentes puestos de  mando de la ciudad informando a los oficiales soviéticos que se estaba realizando una retirada general. Como lo habían visto con su propio comandante visitándolos, y careciendo de comunicaciones para refutar o confirmar su declaración, los soviéticos comenzaron a evacuar Maikop. El Ejército Alemán entró en la ciudad sin pegar un solo tiro el 9 de agosto de 1942.


En 1942 la unidad madre fue aumentada hasta las dimensiones de una división, y entre los elementos añadidos había un destacamento de incursión costera (Kuestenjaegerabteilung) formado con voluntarios de la Kriegsmarine que operó en la costa del Mar Negro y del Mar de Azov, y un batallón de voluntarios ucranianos. Sus destacamentos operaron nuevamente en los Balcanes a finales de 1943, donde se vieron envueltos en acciones contra los partisanos en Grecia y Yugoslavia y tuvieron una intervención destacada en la captura de las islas de Kos y Leros a los británicos. Elementos de la división tomaron parte en la ocupación de Budapest en marzo de 1944, y también, muy activamente, en la "Operación Rösselsprung", el intento de capturar a Tito en su cuartel general de Dvar. 



Durante la investigación del intento de asesinato de Hitler el 20 de julio de 1944 se reveló la implicación de varios miembros de la unidad. Habiendo perdido la confianza en esos comandos de élite, Hitler transfirió la responsabilidad de las operaciones especiales, que siempre habían quedado en manos de los "brandenburgers", a unidades de comandos de las SS bajo el mando del SS-Obersturmbannführer Otto Skorzeny. Aunque muchos decidieron ingresar en los comandos de Skorzeny, otros permanecieron en la División "Branderburg", que en octubre de 1944 fue convertida en una Panzergrenadier-Division ordinaria, y quedó lista para entrar en acción en su nueva función en diciembre de 1944. Tras entrar en combate en el Frente Oriental, que se desmoronaba rápidamente, sus efectivos fueron cayendo de manera continua y la guerra acabó para la división en Moravia. Muchos de sus supervivientes fueron hechos prisioneros por el Ejército Rojo o murieron a manos de checos ávidos de venganza; pero algunos, recurriendo a su antigua habilidad para las operaciones especiales, consiguieron escapar al oeste haciéndose pasar por refugiados.


Algunos terminaron prestando sus servicios en otros países. Los servicios de información de las potencias vencedoras estaban dispuestos a emplear a los "brandenburgers" que estuvieran dispuestos a adoctrinarse. Estadounidenses y rusos emplearon sin duda a algunos de ellos. Los nuevos estados africanos se sirvieron para los sucesivos golpes de estado de muchos profesionales de la unidad. El jefe de los servicios de seguridad del presidente de Indonesia, Achmed Sukarno, era un "brandenburger". Mao Tse-tung y el separatista congoleño Tshombé fueron asesorados por "brandenburgers" y muchos otros terminaron en Egipto luchando contra los judíos.

miércoles, 27 de junio de 2012

Las dos Italias de 1943

La derrota de las fuerzas del Eje en Túnez, en mayo de 1943, y la subsiguiente invasión aliada de Sicilia, en julio, acabaron con la fe del pueblo italiano en Benito Mussolini y su régimen fascista. El apoyo a ambos había ido menguando con los años, y los reveses sufridos en la URSS y el Norte de África por las Fuerzas Armadas Italianas habían desilusionado a la mayoría, salvo a los más fanáticos seguidores de Il Duce. Ahora, ante la perspectiva inminente de una invasión anglo-americana de la península italiana, varias facciones en Roma empezaron a trabajar en el derrocamiento de esa dictadura que llevaba 21 años en el poder. 


El Commando Supremo italiano sabía que los Aliados iban a hacer su siguiente movimiento ofensivo contra Sicilia, Cerdeña o la Grecia continental ocupada, y Mussolini sospechó acertadamente que Sicilia iba a ser finalmente el objetivo del primer intento aliado de capturar territorio europeo en manos del Eje. Las fuerzas del Eje que defendían la isla, nominalmente al mando del general Guzzoni, consistían en unos 230.000 hombres, 40.000 de ellos alemanes; estos tenían unidades de élite como la División Panzer Hermann Göring del general Paul Conrath (en la foto inferior junto al orondo Reichsmarschall), al norte de Gela, y la 15ª División de Granaderos Panzer. La guarnición italiana estaba formada por 4 divisiones de infantería y 7 de infantería de defensa de costa, así como 2 brigadas costeras, con un total de 1.500 piezas de artillería. Los accesos a Sicilia estaban protegidos por la isla de Pantelaria, a medio camino entre las costa norteafricana y la isla italiana, muy fortificada y con una guarnición de 12.000 soldados.


Las divisiones costeras italianas y otras formaciones de infantería tenían muy poco equipo pesado. Un gran número de las fuerzas defensoras era voluntarios de la Milizia Volontaria per la Sicurezza Nazionale (Milicia Voluntaria para la Seguridad Nacional o MSVN), y muchos eran personal de cierta edad. Los pocos medios acorazados de qeu disponíoan eran carros franceses Renault R-35 y unos cuantos vetustos Renault FT-17, así como un puñado de arcaicos Fiat 3000 italianos. El mejor material se había perdido en Rusia y el Norte de África, y de las fábricas salían muy pocos carros y cañones para sustituirlo. La artillería contracarro era casi inexistente, con sólo un puñado de desfasados cañones de 47 mm que no representaban ningún peligro para los carros M-4 Sherman de los aliados.


La invasión aliada estuvo precedida, el 10 de junio de 1943, por la captura de la isla fortaleza de Pantelaria (Operación Corkscrew); tras su caída, no quedaba ningún otro obstáculo para la invasión principal. La Operación Husky empezó el 10 de julio. Pese al costoso fracaso de una gran parte de las fuerzas aerotransportadas, debida a la inexperiencia del personal de vuelo aliado y a que los paracaidistas fueron tiroteados por la artillería antiaérea de sus propios buques, unos 3.000 barcos desembarcaron 160.000 soldados estadounidenses, británicos y canadienses, así como 600 carros de combate, en las costas del sur y el este de Sicilia. Durante los primeros días de la invasión, las cabezas de playa aliadas fueron objeto de varios contraataques desesperados. El principal de ellos tuvo lugar en la zona de Gela, en el sur, donde había desembarcado la 1ª División de Infantería norteamericana (la "Big Red One") con los Rangers  y elementos de la 2ª División Acorazada (conocida como "Hell on Wheels", "el infierno sobre ruedas"); la fuerza italiana incluía una unidad de vetustos carros de combate, y aunque el ataque fue enérgico, acabó detenido por causa de las muchas bajas sufridas por los italianos, y la División Herman Göring, que sufrió graves pérdidas a causa de la artillería naval de los buques aliados.


Como en todas las campañas que libraron, la capacidad combativa de las fuerzas italianas varió grandemente de una unidad a otra. Por lo general, las divisiones de costa se entregaron sin pegar un tiro, pero la Livorno y la Napoli  pelearon duro durante las acciones iniciales y elementos de otras unidades siguieron luchando junto a los alemanes. Las fuerzas del Eje se retiraron combatiendo hacia Messina; cuando concluyó el repliegue, el 11 de agosto, los italianos habían logrado evacuar 59.000 hombres, 227 vehículos  41 piezas de artillería a la Italia continental a través del estrecho de Messina. La retirada alemana, la Operación Lehrgang, fue también ejecutada brillantemente, pues para el 17 de agosto había conseguida extraer de Sicilia un total de 40.000 hombres, 9.600 vehículos, 47 carros de combate, 94 cañones y 17.000 toneladas de munición.


La derrota en Sicilia fue la puntilla que faltaba para la caída de Mussolini, quien no fue derrocado por sus enemigos de fuera de su gobierno, sino por una conspiración desde su propio partido fascista. Hacía meses que varios grupos de la jerarquía fascista conspiraban contra el dictador, un proceso que culminó en una reunión del Gran Consejo Fascista celebrada el 24 de julio de 1943. Dicho consejo era la mayor autoridad constitucional del Estado, por debajo de Il Duce, pero en la práctica se reunía pocas veces y su función era más bien simbólica. Tras un largo debate, la propuesta del Conde Grandi de desposeer a Mussolini de sus poderes fue secundada por 19 de los 26 miembros del consejo. Irónicamente, tras 21 años de dictadura, Mussolini había sido apartado del poder por votación. Al día siguiente, el dictador italiano presentó su dimisión al rey Víctor Manuel III, que la aceptó y puso a Mussolini bajo arresto. El nuevo gobierno, dirigido por el mariscal Pietro Badoglio - en la imagen inferior, antiguo jefe del Estado Mayor que había dimitido a raíz de las derrotas en Grecia en diciembre de 1940 -, declaró públicamente que iba a continuar la guerra contra los Aliados, pero al mismo tiempo estaba negociando secretamente con británicos y estadounidenses. En agosto, el régimen de Badoglio fue trasladando a Mussolini de un sitio a otro para frustrar cualquier intento de liberarlo, y al final lo confinó en un hotel de montaña en el Gran Sasso, en los Montes Abruzzos, cerca de Roma.


El 8 de septiembre de 1943, Italia se rindió sin condiciones a las potencias aliadas, y las tropas alemanas se apresuraron a tomar el control del país y desarmar sus fuerzas militares. El día 10 ocuparon Roma, y Badoglio y el rey se vieron obligados a huir al sur, a Brindisi, en buques de la Royal Navy. El 12 de septiembre, 90 hombres de una unidad especial de paracaidistas alemanes (2.Fallschirmjägerdivision) y de tropas de montaña de las SS (SS-Jäger-Bataillon 502) mandada por Otto Skorzeny aterrizó en planeadores en el Gran Sasso y liberó a Mussolini (imagen de aquí abajo). Llevado al cuartel general de Hitler, en Rastenburg, el día 15, el desmoralizado ex dictador se dejó convencer para proseguir la guerra contra los Aliados; en sus circunstancias, no tenía demasiadas opciones. El 23 de septiembre fue escoltado de regreso a Italia, donde proclamó la fundación de la República Social Italiana (RSI), con capital en la ciudad de Saló, orillas del lago Garda, en el norte del país. El 13 de octubre, el Reino de Italia declaró la guerra a Alemania.


La firma de un tratado de paz entre el nuevo gobierno italiano y los Aliados fue visto por los alemanes como una gran traición, pero no les pilló totalmente por sorpresa. De hecho, pusieron en práctica planes de contigencia elaborados tiempos atrás para desarmar a las fuerzas italianas y asumir el gobierno en el norte y el centro de Italia, adonde las tropas alemanas se habían ido trasladando en previsión de esa eventualidad. Con 22 divisiones sobre el terreno, los alemanes actuaron de forma rápida y expeditiva para tomar las guarniciones italianas tanto en el país alpino, como en Grecia y Yugoslavia. Si los italianos se resistían, eran aplastados con particular brutalidad: los alemanes estaban convencidos de que, si no daban ejemplo ante el menor atisbo de oposición, podían verse ante una insurrección general.


Algunas unidades italianas resistieron, y miles de soldados perdieron la vida. Uno de los casos más terribles es la masacre de la isla griega de Cefalonia (creo que se cuenta en la novela y película "La Mandolina del Capitán Corelli", y digo creo porque ni he leido la novela ni he visto el film). Las ambigüas instrucciones dadas a las fuerzas italianas por Badoglio cuando anunció el armisticio con los Aliados decían que no debían emprender acciones ofensivas contra los alemanes pero si debían defenderse en caso de ser atacadas, con lo que demostraba no haber entendido la actitud alemana hacia el concepto de guerra total. El comandante de la División Acqui en Cefalonia, el general Antonio Gandin, estaba dispuesto a rendir sus fuerzas a los alemanes, pero no si sus hombres corrían cualquier clase de peligro. Al final, las conversaciones para una rendición pacífica se rompieron y las fuerzas italianas abrieron fuego contra 2 buques de la Kriegsmarine; los alemanes llevaron refuerzos a la isla para someter a los italianos, que se rindieron el 21 de septiembre tras haber combatido bravamente y haber sufrido 1.250 muertos. Unos 4.750 soldados de la división italiana, ya desarmados, fueron asesinados a sangre fría, empezando por los mandos - incluido el propio general Gandin - y continuando por la tropa. Los cerca de 4.000 supervivientes de la guarnición italiana fueron embarcados para ser enviados a campos de trabajo en Alemania, pero los buques dieron con minas y murieron alrededor de 3.000 hombres. En total, estos incidentes costaron la vida a 10.030 soldados de la guarnicion de Cefalonia.


Ejemplos tan brutales como éste permitieron a los alemanes someter a sus antiguos aliados. Alrededor de 615.000 soldados italianos fueron hacinados en vagones de ganado y transportados a centros de trabajo en Alemania. Tanto el trato como las condiciones en aquellos campos fueron realmente malos, y más de 30.000 italianos perecieron durante el cautiverio. Una forma de escapar a las privaciones era presentándose voluntario para el nuevo ejército de la República Social Italiana. Muchos optaron por esa salida: algunos de ellos lo hicieron porque deseaban luchar de nuevo por el fascismo, pero otros lo que buscaban era librarse de las penurias de los campos de internamiento.


Italia se convirtió en un campo de batalla permanente desde los primeros desembarcos aliados en el sur del país, el 3 de septiembre de 1943, hasta la rendición de las fuerzas alemanas, el 29 de abril de 1945. El 10ª y 14ª Ejércitos alemanes del mariscal Albert Kesselring libraron una tenaz y brillante campaña defensiva en una sucesión de líneas montañosas y fluviales, obligando a las fuerzas aliadas a pagar un alto precio por cada metro de terreno que avanzaban. Mientras tanto, los italianos estaban terriblemente divididos. Muchos miles permanecieron leales al gobierno fascista y lucharon en las diversas fuerzas de la República Social Italiana, como el Esercito Nazionale Repubblicano (ENR), la Guardia Nazionale Repubblicana (GNR) o las Brigadas Negras (Brigate Nere), o incluso enrolándose como voluntarios en las Waffen-SS italianas (29. Waffen-Grenadier Division der SS - Italienische Nr.1) . Al mismo tiempo, otros muchos miles pelearon contra ellos, junto a los Aliados en el Esercito Cobelligerante Italiano - el llamado "Ejército del Sur" -, bien en los diversos grupos partisanos que operaban tras las líneas alemanas.  

Fuente:
Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: "El Ejército Italiano en la defensa de Sicilia y la península" de Philip Jowett

jueves, 19 de enero de 2012

Noticias sobre la 2ª Guerra Mundial (22)

Sin más preámbulos, procedo a desgranar las últimas noticias relacionadas la WW II que he podido leer últimamente en la prensa. Aquí las tenéis:


--- Bajo el nombre "Visados para la libertad", la localidad madrileña de Alcorcón acoge una exposición que trata de dar a conocer y homenajear a los diplomáticos españoles que durante la Segunda Guerra Mundial se jugaron la vida para poner a salvo a cientos de judíos en toda Europa, víctimas del nazismo. 

El Ayuntamiento de Alcorcón y la Casa Sefarad Israel han organizado esta muestra que se expone desde hoy y hasta el próximo 29 de febrero en el Centro Cultural Buero Vallejo. En ella, a través de imágenes y documentos, se da a conocer el papel que jugaron embajadores y diplomáticos desde las diferentes delegaciones internacionales de España en ciudades como Atenas, Sofía, París, Budapest, Bucarest o Berlín, para lograr que centenares de judíos escaparan del holocausto nazi. Según sus organizadores, durante la Segunda Guerra Mundial, éstos enviaron a centenares de personas a países neutrales o aliados, e incluso a España, desde donde partían la mayoría de ellos hacia países suramericanos.


La muestra se complementa con la proyección de la película "El Ángel de Budapest", una producción de Televisión Española - que recientemente pudimos ver en la pequeña pantalla - la cual narra la historia del diplomático español, el zaragozano Ángel Sanz Briz (en la foto superior), que sacó de Hungría a 5.000 judíos durante el III Reich. Durante el mes y medio que estará abierta la exposición se expondrá la película en el salón de actos del Buero Vallejo, con entrada gratuita tanto para el público general como para colegios. 

--- Hace unos días, en la prensa internacional se publicó la noticia de que Las Fuerzas Armadas de Ecuador iban a destruir este pasado lunes 11 bombas de la Segunda Guerra Mundial que se hallaron en las Islas Galápagos en el año 2010. Pescadores de la Isla Santa Cruz encontraron las once bombas de aviación, que actualmente se encontraban almacenadas en las instalaciones de la Capitanía de Puerto Ayora.


"Estos explosivos, que están parcialmente armados, fueron utilizados por los pilotos norteamericanos en sus entrenamientos, durante la Segunda Guerra Mundial, mientras mantenían una base en esta isla del Archipiélago de Galápagos", señaló el Ministerio de Defensa en un comunicado. La acción busca "ofrecer seguridad a la población civil, ante el riesgo que representa el almacenamiento y manipulación de este material bélico", añadió. El Ministerio especificó que se trata de 9 bombas ANM30, una ANM57 y otra ANM64. La institución militar realizó varias inspecciones con la colaboración de técnicos estadounidenses de "Explosive Ordnance Disposal", entidad internacional encargada de detectar, recuperar, identificar, evaluar, desactivar y destruir municiones y explosivos. 

La destrucción, que se desarrolló tras recibir la autorización del Ministerio de Ambiente, tuvo lugar este lunes en la Isla Baltra, en el archipiélago de Galápagos, situado a unos mil kilómetros de las costas continentales ecuatorianas. Cabe recordar que la Unesco catalogó en 1978 a las Islas Galápagos como Patrimonio Natural de la Humanidad.  

--- El oficial de inteligencia soviético Gevork Vartanyan, que en 1943 desbarató un complot nazi para asesinar a Winston Churchill, Franklin D. Roosevelt y Iosif Stalin durante la Conferencia de Teherán, falleció en Moscú a los 87 años de edad el pasado 11 de enero, a causa del cáncer que padecía.

Era hijo de otro espía y fue incorporado a la inteligencia soviética en 1940, donde actuó hasta 1992 en diversas misiones encubiertas en Europa Occidental, Asia y Estados Unidos. Entre 1946 y 1986 lo hizo junto a su esposa Goar, a quien reclutó él mismo.


En el telegrama de condolencias enviado a la familia por el gobierno, el Presidente Medvedev le calificó como un "agente de inteligencia legendario, un genuino patriota de su país, una persona brillante y extraordinaria", y recordó que "participó de espléndidas operaciones que quedaron en los anales de los servicios de inteligencia exterior de Rusia". Vartanyan había recibido el título honorífico de Héroe de la Unión Soviética, y también el Servicio Nacional de Seguridad de Armenia emitió una declaración al respecto, en la que se lo considera uno de los "hijos sobresalientes del pueblo armenio".

Su operación más espectacular, y la única conocida, fue el desbaratamiento de un complot de la inteligencia alemana durante la Conferencia de Teherán en 1943, que buscaba asesinar a los máximos dirigentes de la URSS, de Inglaterra y de Estados Unidos. En 1943, Vartanyan, que utilizaba el nombre en clave de "Amir", estaba destacado en Teherán y contaba con la información de que Alemania preparaba dicha operación a través de otros informes. Con un escueto equipo de siete espías que se desplazaban en bicicleta por la ciudad logró localizar los integrantes de la avanzadilla enviada por paracaídas hasta la ciudad de Qom, a 65 kilómetros de la capital de Persia, e interceptar sus comunicaciones con Berlín desde la casa de campo donde se refugiaron apenas llegaron, a lomo de camello, a Teherán. En ese momento, los agentes alemanes fueron arrestados por las tropas soviéticas, que estaban en el Norte de Persia en virtud del acuerdo de amistad persa-soviético de 1921. Forzados a comunicarse con Berlín bajo supervisión de sus captores, Vartanyan supo así que vendría otro grupo, dirigido por el súper espía alemán Otto Skorzeny en persona, y que el objetivo de ese grupo era secuestrar o asesinar a los "Tres Grandes". El espía permitió entonces, intencionalmente, que uno de los arrestados transmitiera la información sobre el fracaso de la operación, con lo cual el Alto Mando alemán dio marcha atrás en sus planes y el equipo principal jamás fue enviado a Persia. "Fue de este modo, que el éxito de nuestro equipo al localizar el grupo de avanzada, y nuestras acciones posteriores, desbarataron el intento de asesinar a los `Tres Grandes`", señaló en su día el espía soviético.


La operación alemana se había planificado con gran cuidado. La Abwehr, inteligencia militar alemana, había descifrado las claves navales estadounidenses el mes anterior y disponía de todos los detalles de la reunión, habiendo designado a su agente más confiable, el Coronel de las Waffen-SS, Otto Skorzeny (en la foto inferior), para ejecutar el asesinato en la que se conocía como la Operación Long Jump. Pero un oficial de inteligencia soviético, Nikolai Kuznetsov, que se había infiltrado como el Teniente Primero Paul Siebert en el ejército alemán, había logrado forjar una amistad con el Mayor de las SS Ulrich von Ortel quien, en una noche de borrachera, le reveló el secreto y comentó que ya se estaba entrenando un equipo especial en Copenhague.

De este modo, la inteligencia soviética tomó conocimiento del complot. La URSS estaba a cargo de la seguridad de la conferencia, que tuvo lugar en la embajada soviética en Teherán. Calle por medio, y unida por un túnel construido ex profeso, se encontraba la embajada británica. Gran Bretaña, en ese momento, ocupaba las costas persas del Golfo y del Estrecho de Ormuz. Según recordó posteriormente Vartanyan, "por esos tiempos Teherán estaba inundada de refugiados, mayormente personas de buena posición económica que escapaban de los riesgos de la guerra. Eso incluía unos veinte mil alemanes, entre los cuales se escondían los agentes nazis." Los espías de Berlín eran aproximadamente 400, y contaban además con la protección que les extendía el Shah Mohammad Reza Pahlavi, que tenía abierta preferencia por Hitler.


Antes de sus acciones durante la Conferencia de Teherán, Vartanyan había desbaratado también un complot de espías británicos que se estaban preparando en Persia para infiltrarse en el Asia Central soviética, en 1942. Más tarde, relató del siguiente modo los hechos: "Fieles a sus costumbres, los ingleses siguieron haciéndonos maldades pese a ser nuestros aliados. Prepararon un grupo especial y organizaron una escuela de entrenamiento de subversivos y espías para que actuaran dentro de territorio soviético". Bajo el nombre supuesto de 'Amir', se infiltró en esa escuela y pasó los nombres de los alumnos a la inteligencia soviética, que los obligó a actuar de doble agente tras permitirles el ingreso a la URSS. Irónicamente, Vartanyan agregaba que "aproveché seis meses de entrenamiento en esa escuela, así que estoy muy agradecido a la inteligencia británica". 

--- El próximo 26 de enero, Alemania vivirá una primicia periodística que volverá a confrontar al país con el capítulo más oscuro de su historia reciente. Ese día, y si la justicia lo permite, los ciudadanos germanos podrán contemplar y comprar un periódico semanal que ilustrará su portada con una foto de Adolf Hitler, el dictador que prometió un paraíso imaginario que debía durar mil años, y que ofrecerá al lector un cuadernillo con un apretado resumen de 15 páginas de la biblia del nazismo: "Mein Kampf". 

La decisión, además de histórica, tiene una connotación legal que puede acabar con la batalla solitaria del Ministerio de Finanzas del Estado de Baviera, que heredó - gracias a una sentencia dictada el 15 de octubre de 1948- todos los bienes que pertenecieron al dictador, incluido la editorial del partido nazi, Franz Eher. Desde entonces, los funcionarios de la región llevan a cabo una inédita batalla para impedir, con un éxito relativo, que la obra magna del Führer vuelva a ser editada en el planeta. Pero las nuevas tecnologías acabaron con el celo de las autoridades bávaras y, ahora, cualquier neonazi aficionado, puede leer el libro en internet. ¿Fue este el aspecto que convenció al editor inglés, Peter McGee, a desafiar las leyes alemanas y sacar a la venta una edición de su diario 'Zeitungszeugen', con un fascículo comentado del "Mein Kampf"?


McGee ya desafió a las autoridades germanas en enero de 2009, cuando inició la venta de su rotativo con facsímiles de periódicos que se leían en el Tercer Reich. El éxito fue total, pero la reproducción de diarios como el "Völkischer Beobachter" de la editorial nazi Die Angriff' impulsó a los bávaros a tomar una decisión que causó un escándalo: requisaron el periódico. La medida llegó a los tribunales, donde un juez dio la razón al editor inglés, que logró vender más de medio millón de ejemplares entre 2009 y 2010. Después de un pausa que duró otros doce meses, 'Zeitungszeugen' reinició la aventura el pasado 4 de enero con una nueva edición. Para su regreso a los kioskos recurrió a la reproducción de tres periódicos de la época que anunciaban en grandes titulares una noticia que provocó alegría en Alemania y preocupación en Europa: la designación de Hitler como canciller.  

Los 100.000 ejemplares desaparecieron de los kioscos a los pocos días y ahora el país se prepara para recibir la primera venta de un fascículo del libro prohibido "Mein Kampf", para regocijo de los nietos del dictador y temor de un vasto espectro de la sociedad germana, que teme que la difusión del libro reviva una polémica que parecía enterrada en el país. El escándalo, sin embargo, no parece preocupar al editor británico. "El libro es una verdadera porquería", dijo McGee a la revista 'Der Spiegel'. "Todos conocemos el poder oscuro de ese texto pero nadie lo ha leído. El aura de lo prohibido lo ha convertido en un mito".