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jueves, 17 de enero de 2013

La Infame Brigada SS "Dirlewanger"

Las matanzas perpetradas por las Waffen-SS en el frente oriental fueron de una brutalidad extrema, pero hubo una unidad cuyos excesos lograrían incluso escandalizar al cuartel general de Hitler: la SS Sturmbrigade "Dirlewanger". La extrema barbarie y depravación de esta unidad de las SS sólo fue comparable a la del R.O.N.A. de Bronislav Kaminski (también conocida como "Brigada Kaminski").


Sus orígenes están en una estrambótica sugerencia que le hicieron a Hitler, en el sentido de que una unidad formada con cazadores furtivos convictos tendría los conocimientos de la vida al aire libre idóneos para la lucha antipartisana. El dictador nazi aprobó la idea, y el 15 de junio de 1940 se formó una pequeña compañía penitenciaria llamada "Mando de Furtivos Oranienburg", constituida por criminales civiles y militares comunes (no presos políticos) de toda ralea reclutados en varias prisiones y campos de concentración. En septiembre, con unos 300 efectivos, recibió material de la SS-Totenkopfverbände y fue rebautizada como "Batallón Especial de las SS Dirlewanger", llamado así por el comandante al que se le había encargado su formación, el SS-Oberführer Oskar Dirlewanger.


Nacido en la ciudad bávara de Würzburgo en 1895, este infame tipejo (la prueba evidente de que la cara es el espejo del alma, como se puede observar en la fotografía de aquí arriba) había luchado en la Primera Guerra Mundial, donde fue herido y condecorado. Luego se doctoró en Ciencias Políticas, y en 1923 se afilió al NSDAP. Aunque trabajaba como maestro, era un completo degenerado, dado a la bebida y a los escándalos. Los historiadores e investigadores coinciden en describirlo como un asesino psicópata, sádico, pedófilo y con tendencias necrófilas.  Así, Chris Bishop, lo define como "el hombre más malvado de las SS", mientras que de acuerdo con Timothy Snyder, "en todos los teatros de operaciones de la Segunda Guerra Mundial, muy pocos pudieron rivalizar en crueldad con Oskar Dirlewanger". Lo que viene a ser un grandísimohijodelagranputa de marca mayor, vamos.


En 1934 fue condenado a dos años de cárcel por violar a una menor de 14 años, perdiendo su trabajo, su título de doctor, sus condecoraciones honores militares y siendo además expulsado del Partido Nazi. Reincidió a las primeras de cambio en cuanto salió en libertad, siendo acusado de cargos similares y fue enviado a un campo de concentración. Sin embargo, contaba con la protección de un antiguo camarada de la Gran Guerra y del Freikorps ahora muy bien situado, el jefe de reclutamiento de las SS, el SS-Obergruppenführer Gottlob Berger (que además era íntimo amigo de Heinrich Himmler), quien salió en su rescate, logró que lo reinstauraran en la reserva de las SS y le envió a España a luchar en las filas de la Legión Condor, donde permaneció entre 1936-1939. Después, Berger (en la fotografía sobre éste párrafo) le consiguió que fuese nombrado Obersturmführer (teniente) en las Waffen-SS. Igualmente, consiguió que fuera readmitido en el NSDAP, le fuera devuelto su título de doctor, así como la autorización para formar esa unidad de "furtivos" en Oranienburg, el cuartel general de la SS-Totenkopfverbände.


En octubre de 1940, la unidad fue enviada a la Polonia ocupada para tareas de seguridad; los informes de atrocidades empezaron casi de inmediato y continuaron durante todo 1941, año en que la unidad fue empleada para luchar contra los partisanos. El batallón convirtió la ciudad polaca de Lublin en habitual escenario de saqueos, incendios, asesinatos, violaciones y atrocidades sin límite. Cientos de aldeas y poblados fueron incendiadas y sus habitantes aniquilados. Entre las barbaridades cometidas por la chusma de Dirlewanger - quien al parecer se paseaba con su mascota, un pequeño primate, sobre los hombros, mientras dirigía sus matanzas - estaba inyectar estricnina a sus víctimas femeninas, tras haberlas desnudado y golpeado previamente, y observarlas, junto a sus oficiales, convulsionar hasta la muerte como simple entretenimiento. Los informes sobre su lucro personal y las barbaridades cometidas en Polonia incluso atrajeron la atención de un fiscal de las SS, Conrad Morgen, que inició una investigación sobre sus siniestras actividades, pero su amistad con Gottlob Berger, le protegió incluso del SS-Obergruppenführer Friedich Krüger, jefe superior de las SS y la Policía en Polonia.



Así que, gracias a sus amigos de alto rango, Dirlewanger y su banda de criminales - ahora un "Regimiento Especial de las SS" - fueron transferidos a Bielorrusia en enero de 1942. Nada más llegar se pusieron a reclutar personal local para las operaciones contra los partisanos, en las que serían empleados exclusivamente hasta noviembre de 1943, cimentando la bárbara y cruel reputación que traían de Polonia. Se estima que el regimiento asesinó al menos a 30.000 civiles durante su estancia en Bielorrusia, aunque otras estimaciones hablan de 120.000 muertos y 200 aldeas incendiadas. Parece ser que el modus operandi preferido de estos malnacidos (algunos de cuyos miembros parece ser que se ocultaban bajo máscaras, como se puede ver en la imagen bajo este párrafo) era entrar en los pueblos, reunir a todos sus habitantes y encerrarlos en un granero, para después incendiarlo, acribillando con  ametralladoras a todo aquel que tratara de escapar de las llamas y el humo. También utilizaron a civiles como escudos humanos o los hacían caminar sobre campos minados.


Pese a su pésima notoriedad, la unidad fue expandida a dos batallones en agosto de 1942, y Dirlewanger, "para más inri", fue condecorado por su "valor", en mayo y octubre. En mayo de 1943, la unidad fue autorizada a llevar parches de cuello y divisas de empleo (algo insólito en unidades penitenciarias). El concepto original de ser una formación de cazadores furtivos había desaparecido para siempre: ahora se aceptaba a granujas de todo pelaje y de la peor calaña - psicópatas, violadores, asesinos... bien fueran alemanes o extranjeros, militares o civiles - y en marzo de 1943 se ofreció el servicio en la unidad como medio de redimir y conmutar penas. Con semejante personal entre sus filas no es raro que llegase a haber tiroteos entre "soldados" rusos y lituanos, teniéndose que imponer la disciplina por los métodos más brutales, incluso con los oficiales. En ocasiones, las operaciones antiguerrilla a gran escala costaron a la unidad muchas bajas (unas 300 entre febrero y agosto de 1943), y se autorizó la formación de un tercer batallón.


Entre noviembre y diciembre de 1943, el regimiento se vio en primera línea de fuego, encuadrado en el Grupo de Ejércitos Centro, y padeció todavía más bajas, quedando reducido a 260 hombres. Dirlewanger fue nuevamente "recompensado" con la Cruz Alemana en Oro, la segunda condecoración en importancia después de la Cruz de Caballero. Su regimiento de presidiarios fue reconstituido a primeros de 1944 con convictos sacados de los penales militares alemanes y para febrero tenía 1.200 hombres, a los que se sumaron otros 800 en abril. A las misiones contra los partisanos en Bielorrusia, en mayo y junio, siguieron combates de retaguardia durante la retirada a Polonia en julio, a resultas de la Operación Bagration del Ejército Rojo.


En agosto de 1944, como había sucedido con los renegados rusos de Kaminski, los incontrolables convictos de Dirlewanger escalaron las más altas cumbres de la abyección cuando fueron requeridos para aplastar la sublevación de Varsovia. Participaron en la masacre de Wola, en la que, en tan sólo 2 días, al menos 40.000 civiles fueron asesinados. En ese distrito de la capital polaca, quemaron tres hospitales con sus pacientes dentro, mientras que a las enfermeras, las golpearon y violaron brutalmente, ahorcándolas después desnudas, junto a los médicos y doctores. Completamente borrachos se abrieron paso por la Ciudad Vieja bebiendo, violando y asesinando, ensañándose con combatientes y civiles por igual, sin distinciones de edad o sexo. Irrumpieron en otro hospital en el que los pacientes fueron acribillados y abrasados con lanzallamas y las enfermeras, violadas y asesinadas. La "Brigada Dirlewanger" quemó vivos a prisioneros (incluso menores de edad) - se dice, que a veces les cortaban los brazos, los empapaban de gasolina y tras prenderles fuego, se divertían viéndolos correr por las calles de Varsovia -, violó a niños, empalaban bebés con bayonetas o los tiraban por las ventanas, colgaban a mujeres en los balcones de las casas.... Se dijo que un oficial de estado mayor enviado a llevar a Dirlewanger ante el general en jefe de la operación, el SS-Obergruppenführer Von dem Bach-Zelewski, fue despachado a punta de pistola. Al menos otros 30.000 civiles fueron masacrados en la Ciudad Vieja. Pero, a diferencia de Kaminski, Dirlewanger no fue ejecutado por sus atrocidades, sino que le fue concedida la Cruz de Caballero.


A finales de agosto estalló una revuelta en Eslovaquia; en septiembre, Berger fue nombrado jefe superior de las SS y la Policía en ese territorio, y en octubre logró que le transfiriesen la unidad de su protegido. El regimiento de Dirlewanger (debilitado por los ataques aéreos de camino a Eslovaquia) entró en combate contra los rebeldes eslovacos en Biely Potok, Liptovska Osada y Treicy y, aunque tuvo éxito, empezó a sufrir deserciones. En noviembre de 1944, se permitió que algunos de sus miembros pudiesen pasar a otras unidades de las Waffen-SS, al tiempo que el regimiento fue convertido en una brigada mediante la incorporación de más criminales.


En febrero de 1945, mientras estaba estacionada en Hungría, la unidad fue rebautizada "36. Waffen Grenadier Division der SS", aunque en realidad nunca tuvo los efectivos, ni de lejos, para ser una división. Ese mes, Dirlewanger regresó a Alemania para someterse a tratamiento hospitalario y fue sustituido por Fritz Schmedes. La división se vino abajo durante la ofensiva soviética de primavera, en abril de 1945, y muchos hombres desertaron antes de quedar atrapados en la Bolsa de Halbe. El 29 de abril, algunos elementos de la división fueron capturados por los soviéticos al sureste de Berlín, y pasados por las armas de forma sumaria. Unos pocos lograron entregarse a las fuerzas estadounidenses.


Cuando acabó la guerra, los franceses detuvieron a Dirlewanger en Altshausen (Alemania), mientras vestía con ropas de civil y se ocultaba bajo una identidad falsa. Al parecer, lo entregaron a unos soldados polacos, quienes, al descubrir su identidad, le dieron a probar de su propia medicina: lo torturaron durante varios días y acabaron a golpes con su miserable vida en torno al 4-5 de junio de 1945. Aunque corrieron muchos rumores acerca de su suerte - se pensó que había conseguido huir - el análisis de sus restos en 1960 confirmó su muerte.

Fuentes:

Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: "Las Legiones de Voluntarios y otras Divisiones de las SS: de la 24ª a la 38ª" de Gordon Williamson
http://en.wikipedia.org/wiki/Oskar_Dirlewanger
"10 Villanos de la II Guerra Mundial" por Jesús Hernández. Revista "Muy Historia" nº 45

lunes, 19 de noviembre de 2012

Citas Célebres de la 2ª Guerra Mundial (55)

"Lo que le ocurra a un ruso o a un checo no me interesa lo más mínimo (...) que las naciones vivan en prosperidad o mueran de hambre sólo me importa en la medida en que nosotros los necesitemos como esclavas de nuestra cultura; si no es así no me interesan en absoluto. Si 10.000 mujeres soviéticas caen agotadas al cavar una fosa antitanque, el hecho sólo me importa en cuanto la fosa antitanque ha sido terminada para uso de Alemania".

Heinrich Himmler - Reichsführer de las SS, París, octubre de 1943

viernes, 26 de octubre de 2012

Noticias sobre la 2ª Guerra Mundial (39)

Vuelvo a la carga para traeros noticias frescas sobre la WW II. Sin más rodeos, a continuación las tenéis. Buen fin de semana, tropa!!!!

--- Alemania ha inagurado un monumento dedicado al medio millón de gitanos asesinados por los nazis en los campos de exterminio durante la Segunda Guerra Mundial. Está situado en el parque de Tiergarten, de Berlín, no muy lejos de la instalación que recuerda la persecución y asesinato de miles de homosexuales en la dictadura nazi. A tiro de piedra de este se levantan las 2.711 estelas funerarias grises del gran monumento conmemorativo de la Shoa judía. Un estanque redondo, de cuyo centro asoma una estela funeraria, recuerda desde este miércoles el genocidio perpetrado por la Alemania nazi en paralelo al asesinato sistemático de 6 millones de judíos europeos. La conmemoración se realizó después de 20 años de tensiones sobre el proyecto, que estuvo paralizado durante largos periodos por falta de acuerdos y de financiación.


Ante el pequeño lago abierto a pocos metros del Reichstag, la canciller, Angela Merkel, describió su superficie como “un espejo de duelo infinito”. Dijo que el monumento “sitúa el recuerdo de las víctimas en el centro de la sociedad” y “conmina a respetar la dignidad humana”. El superviviente holandés Zoni Weisz habló en el acto del “Holocausto olvidado” y narró su huida de la deportación al campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau. Con siete años vio desde el andén a sus padres y a sus tres hermanos pequeños alemanes alejarse en el “transporte de gitanos” que los llevó a la muerte. Ante la canciller alemana, a Weisz se le quebró la voz al lamentar la persistencia del racismo contra los gitanos en toda Europa: “No puede ser que nuestros seres queridos murieran para nada”.


Las cámaras de gas o los campos de trabajos forzados terminaron con cientos de miles de gitanos en los territorios ocupados por Alemania durante la contienda, pero el genocidio no fue reconocido como tal hasta 1982. Hasta entonces, las autoridades políticas alemanas y diversas sentencias judiciales negaron a los gitanos supervivientes cualquier indemnización por las atrocidades sufridas. La Corte Federal argumentó que las persecuciones se habían debido a las “particularidades sociales” de los gitanos. Alemania negó durante décadas que el asesinato y la esterilización de gitanos tuvieran motivaciones racistas, pero lo cierto es que las deportaciones masivas de gitanos desde las grandes ciudades alemanas ordenadas en 1940 por el jefe de las SS, Heinrich Himmler, fueron una suerte de ensayo general para el Holocausto. La operación sirvió para deportar a casi 3.000 gitanos, el 10% de los que vivían en Alemania. Fueron concentrados en tres puntos de la geografía alemana, desde donde los llevaron en vagones de carga y en condiciones inhumanas a territorio polaco ocupado.


En una carta a Martin Bormann - Jefe de la Cancillería, director del NSDAP desde 1941 y secretario personal de Hitler -, el criminal de guerra y ministro de justicia Otto Georg Thierack  (el siniestro fulano de la fotografía sobre estas líneas) advirtió de que “los jueces solo podrán contribuir de forma limitada a la eliminación de esta etnia”. Le recomendaba que las SS se hicieran cargo, como ya se estaban haciendo cargo de la “solución final de la cuestión judía”. Es decir, en cámaras de gas. Poco después, en 1942, Himmler ordenó transportar a todos los gitanos a campos de exterminio. En Auschwitz, en territorio polaco, fueron objeto de experimentos “raciales”, a menudo dedicados a la búsqueda de métodos de esterilización. No se sabe cuántos murieron a manos de los científicos criminales del citado campo de concentración. En 1943, los directores del campo ordenaron cerrar el llamado “campo de los gitanos”. Todos los internos acabaron en las cámaras de gas. Fue cuestión de horas, pero el genocidio contra los gitanos continuó en otros muchos escenarios hasta 1945.


Durante la inauguración del monumento, el presidente del Consejo Central de los Romaníes y Sintos en Alemania, Romaní Rose, alertó a las principales autoridades del estado y al millar de invitados de que la discriminación no ha acabado.Cuando la canciller Merkel terminó su discurso, uno de los presentes la interpeló en voz alta: “¿Qué hay de los expulsados, señora Merkel? También son romaníes que quieren quedarse”. Se refería a la polémica desatada recientemente por el Ministro de Interior, el socialcristiano bávaro Hans-Peter Friedrich, que ha propuesto denegar las ayudas a los macedonios y serbios que piden asilo en Alemania. Aunque no lo dijo públicamente, se trata de gitanos que, en palabras de Rose, “están siendo perseguidos por razones políticas o raciales”. Denegar el asilo a un grupo, sin valorar cada caso, sería “algo indigno de un Estado de derecho”. Un comentarista del diario berlinés Die Tageszeitung se preguntaba ayer si “el ministro se habría atrevido a proponer algo así contra refugiados políticos judíos”.Según destacan en el Centro de Documentación y Cultura de los Sintos y Romaníes Alemanes, estos grupos siguen siendo objeto de “discriminación cotidiana”. No obstante, también celebran la inauguración del monumento berlinés como “un símbolo de responsabilidad para el presente y el futuro”.

--- El decano de los prisioneros supervivientes del campo de concentración y exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau, Antoni Dobrowolski, murió el pasado domingo a los 108 años en Debo (noroeste de Polonia). Dobrowolski, era un maestro polaco que durante la Segunda Guerra Mundial daba clases clandestinas para niños, prohibidas por los nazis en la Polonia ocupada. Fue arrestado en 1942 por la Gestapo y deportado a Auschwitz con el número de prisionero 38081, antes de ser trasladado a los campos de Gross-Rosen y luego de Sachsenhausen en Alemania, donde fue liberado en 1945. Después de la guerra se instaló en Debno, donde dirigió primero una escuela primaria y luego un liceo.


Un millón de judíos europeos fueron asesinados en el campo nazi de Auschwitz-Birkenau, que se convirtió en el símbolo del Holocausto. Entre 70.000 y 75.000 polacos no judíos también murieron allí, así como 21.000 gitanos, 15.000 prisioneros de guerra soviéticos y 10.000 a 15.000 cautivos más, entre los cuales había miembros de la resistencia.

--- El pasado día 18 de octubre, las autoridades húngaras desalojaron a 8.000 personas para desactivar una bomba de la Segunda Guerra Mundial encontrada en Budapest, en el río Danubio. La bomba fue hallada en las cercanías del puente ferroviario del norte de la ciudad, en el barrio Óbuda, y la desactivación se realizó el viernes 19, después de que se produjera la evacuación en un radio de un kilómetro.


Los artificieros se sumergieron en las aguas del Danubio para llegar hasta la bomba y realizar las trabajos necesarios para desactivarla. Mihály Vörös, oficial del Ejército Húngaro, explicó que una eventual explosión de esa bomba "hubiese podido causar daños en los edificios en un círculo de un kilómetro de diámetro e incluso poner en peligro vidas humanas". El artefacto desactivado fue trasladado a un polígono especial del ejército, para su destrucción. La capital húngara se vio afectada severamente por los bombardeos efectuados por los distintos ejércitos en conflicto durante la Segunda Guerra Mundial, y especialmente golpeada en los primeros meses de 1945, durante la Batalla de Budapest. 

--- El sacrificio y heroísmo de 800 soldados indios muertos durante la Batalla de El Alamein, luchada hace 70 años en la costa del norte de Egipto, fue recordado en un acto conmemorativo organizado por la Embajada de India en El Cairo. Navdeep Suri, Embajador de la India en Egipto y un número de altos diplomáticos y funcionarios de defensa de países amigos colocaron coronas de flores en el monumento de la India el pasado sábado.


La Batalla de El Alamein, que comenzó en 1942, selló la victoria aliada en el Norte de África, al derrotar las fuerzas aliadas, dirigidas por el mariscal británico Bernard Montgomery, al Afrika Korps de Erwin Rommel, y supuso junto con la derrota nazi en Stalingrado, el punto de inflexión de la guerra. Como diría Churchill "antes de El Alamein no conocimos la victoria; después de El Alamein ya no conoceríamos la derrota". El papel estelar de los soldados indios en la batalla, dijo el Embajador Suri, fue reconocido por el propio mariscal de campo alemán; el embajador indio llamó la atención sobre el libro ‘Campaña de África del Norte 1940-1943′ de J K W Bingham y Warner Haupt, que dice que la captura de la colina Ruweisat en un ataque combinado de la 5ª División India y 2ª División de Nueva Zelanda el 15 de julio de 1942, fue el punto de inflexión en la batalla.


Casi 25.000 oficiales y soldados del ejército indio habían participado en la campaña del Norte de África y más de 3.000 perdieron sus vidas en las olvidadas arenas del norte del Sáhara. Solamente en la famosa batalla de El Alamein, 800 indios perdieron sus vidas. Suri señaló que la mayoría de los caídos aquí, estaban todavía en su adolescencia. Incluían hindúes, sijs y musulmanes de diferentes partes del subcontinente indio y el servicio conmemorativo anual pretendía recordar que sus sacrificios nunca han sido olvidados.

sábado, 11 de febrero de 2012

Musulmanes en las SS: La 13ª División de Montaña de las SS "Handschar" (1ª Croata)

Las Waffen-SS, el brazo armado de las Schutzstaffel (más conocidas como las SS o Escuadras de Protección) del infame Heinrich Himmler pasaron de ser un puñado de tristes batallones de infantería en 1939 a convertirse en una fuerza de combate de más de 30 divisiones - gran parte de ellas verdaderas fuerzas de élite - al final de la Segunda Guerra Mundial, con un contingente aproximado de 950.000 soldados, de los que 352.000 murieron en acción y otros 50.000 fueron dados por desaparecidos. Aunque las SS eran autónomas y existían de forma paralela a la Wehrmacht, las unidades de las Waffen-SS eran puestas bajo el control operacional del Alto Mando de la Wehrmacht (Oberkommando der Wehrmacht, OKW) o del Alto Mando del Ejército (Oberkommando des Heeres, OKH), por lo que podría decirse que se convirtió de facto en la cuarta rama de la Wehrmacht (junto con el Heer (ejército), la Kriegsmarine (marina de guerra) y la Luftwaffe (fuerza aérea).


Pese a que originariamente, una SS-Division estaba compuesta exclusivamente por voluntarios alemanes o de origen germánico (los llamados volksdeutsche), la necesidad de nuevos reclutas, tanto para reemplazar las grandes bajas sufridas, sobre todo en el Frente del Este, como para controlar las enormes extensiones de nuevos territorios ocupados por los alemanes, obligaron al Tercer Reich a aceptar, a partir del año 1943, la integración de voluntarios extranjeros, no sólo de reclutas de origen "germánico" (noruegos, daneses u holandeses) - que ya venían siendo aceptados desde el año 1941 -, sino también de países como Francia, Bélgica, Letonia, Finlandia o Estonia, entre otros, dejando a un lado el ideal de la pureza racial aria, para centrarse en el profundo anticomunismo y antisemitismo de los aspirantes.  Incluso se llegaron aceptar en el seno de las Waffen-SS, tropas de los Balcanes (crotas, bosnios o albaneses), antiguos prisioneros de guerra soviéticos (rusos, ucranianos, armenios, bielorrusos, georgianos o cosacos) o incluso indios antibritánicos capturados en el Norte de África e Italia en 1943. En resumen, bajo el signo de las Waffen-SS combatieron voluntarios de unas 25 nacionalidades.


A finales de 1942 Heinrich Himmler y su jefe de reclutamiento Gottlob Berger estudiaron la posibilidad de crear una división de las Waffen-SS formada por voluntarios musulmanes procedentes de los Balcanes, y ello con la intención de aprovechar en beneficio de los alemanes las históricas enemistades políticas y religiosas existentes entre las comunidades diferentes que integraban la antigua Yugoslavia. Los partisanos comunistas de Josip Broz "Tito", que tantos problemas estaban dando a las fuerzas de ocupación alemanas e italianas, procedían mayoritariamente de la población cristiana ortodoxa de Serbia, y existía una hostilidad histórica entre los serbios y los musulmanes que constituían el 40% de la provincia de Bosnia-Herzegovina, que había sido anexionada por el fascista régimen croata de Ante Pavelic (estado títere del Eje constituida tras la caída del Reino de Yugoslavia). Hitler estuvo de acuerdo con la idea, pero la autorización para constituir la división no llegó hasta febrero de 1943.


Pese a la inicial obstrucción del régimen croata, en marzo de 1943 empezó el reclutamiento voluntario para la formación de la unidad, que recibía inicialmente el nombre de División de Musulmanes o Croatas. Las SS acudieron al Gran Mufti de Jerusalén, Amin al-Husayni (en la foto superior pasando revista a las tropas), dirigente nacionalista árabe palestino, líder religioso musulmán y aliado del régimen nazi, para que animase a luchar contra la "amenaza judía-bolchevique". Los esfuerzos iniciales atrajeron a 8.000 voluntarios musulmanes procedentes de Croacia y Bosnia-Herzegovina, pero el flujo comenzó a menguar pronto, de manera que se tuvieron que tomar medidas contra el obstruccionismo del régimen de Pavelic y se transfirieron a la división musulmanes del Ejército Croata, llegándose finalmente a recurrir al reclutamiento obligatorio para completar la unidad, alcanzando la cifra de 21.065 hombres en enero de 1944, mayoritariamente de confesión musulmana. Los mandos se eligieron entre los oficiales volksdeutsche del Ejército Croata, y en menor medida también musulmanes del citado ejército, añadiéndoseles un cuadro de reichsdeutsche (también llamados "alemanes del imperio", es decir, ciudadanos alemanes que residían en los territorios del Reich) y volksdeutsche de la 7ª División de Montaña de las SS "Prinz Eugen".



En julio de 1943, la unidad recibió la denominación de 13ª División Croata de Montaña de Voluntarios de las SS, pasando a llamarse en octubre del mismo año 13ª División de Montaña Bosnia-Herzegovina de Voluntarios de las SS. En mayo de 1944 fue bautizada, esta vez ya, de manera definitiva como 13ª División de Montaña de las SS "Handschar" (1ª Croata) - 13te Waffen-Gebirgs-Division der SS Handschar (Kroatische Nr. 1) -. El sobrenombre de la unidad, "Handschar" (Handzar en croata), deriva de la cimitarra, la típica espada de origen turco, que aparece como símbolo de la división. Los elementos principales de la división (en mayo de 1944) eran los siguientes:

- 27º Regimiento de Cazadores de Montaña de las SS (Kroatisches Nr. 1)
- 28º Regimiento de Cazadores de Montaña de las SS( Kroatisches Nr. 2)
- 13º Batallón Cazacarros de las SS
- 13º Regimiento de Artillería de Campaña de las SS
- 13º Batallón Antiaéreo de Voluntarios de las SS
- 13º Batallón de Reconocimiento de las SS
- 13º Batallón de Zapadores de Montaña de las SS

Estas tropas musulmanas eran una rara avis en las SS por el hecho de que se les permitía tener sus propios líderes religiosos sirviendo con ellos (un imán por cada batallón y un mulá por cada uno de sus regimientos). Había sacerdotes en la Wehrmacht y en la Kriegsmarine (no así en la Luftwaffe); a las Waffen-SS no se les prohibía formalmente tener creencias religiosas, pero su condición aprobada de manera oficial era la de gottglaubige o "creyente en Dios", sin especificar una fe en concreto. Por otra parte, otras de las peculiaridades de la división fue que se concedió un permiso especial para que sus soldados pudiesen usar el típico fez musulmán en lugar de la gorra reglamentaria. Este se confeccionó en gris para llevar en campaña y en rojo oscuro para el uniforme de paseo; en ambos casos, se añadieron al fez las insignias del águila y la calavera  de las SS.


En julio de 1943 se decidió que la división iba a formarse lejos de distracciones locales, en Le Puy (Francia). Este traslado fue muy impopular, no sólo entre los soldados reclutados forzosamente, ya de por sí resentidos, sino también entre muchos de los voluntarios, que se sentían engañados. Además, la moral se resintió más aún por la actitud despectiva hacia esos "mujos" ("mustafas", "mohameds") por parte de los mandos alemanes y volksdeutsche. Ello culminó la noche del 16/17 de septiembre de 1943, cuando unos 1.000 soldados bosnios protagonizaron el motín de Villefranche-de-Rouergue (el único motín registrado en las unidades de las SS en toda su historia), durante el que los amotinados capturaron a la mayoría de los alemanes y ejecutaron a cinco oficiales, antes de ser desarmados por unidades más disciplinadas. Los cabecillas de la revuelta, unos 20 hombres, fueron ejecutados, y se efectuó una purga de la división mediante la que se deshicieron de los soldados "no adecuados" o "políticamente inadecuados" de la división, con el resultado de que otros 250 soldados fueron enviados a campos de concentración y más de 500 terminaron como trabajadores forzados en la Organización Todt.


El resto de la división fue trasladada de forma progresiva a campos de entrenamiento en Silesia, y a mediados de febrero de 1944, la "Handschar" estaba de nuevo en Bosnia, comenzando a operar en marzo contra los partisanos de Tito, junto a la "Prinz Eugen", encuadradas en el V Cuerpo de Montaña de las SS. Poco después, la "Handschar" perdió uno de sus batallones, que fue transferido a la 21ª División de Montaña de las SS "Skanderbeg" (Albanische Nr. 1), formada por voluntarios reclutados entre la población de etnia albanesa en torno a Kosovo. Esa pérdida se compensó rápidamente mediante una leva local, pero sólo un mes más tarde la división hubo de proporcionar otro contingente (1.350 hombres) para la 23ª División de Montaña de las SS "Kama" (Kroatische Nr. 2) la segunda división "croata" antipartisana que se decidió crear en junio de 1944 formada por personal bosnio musulmán y mandos alemanes (aunque ésta nunca terminaría de completarse, sufrió deserciones masivas, y fue disuelta en septiembre). Entre marzo y septiembre de 1944, la división musulmana siguió operando contra los partisanos comunistas de Tito, y los hombres de la división fueron protagonistas de numerosísimos episodios de violencia sobre la población civil ortodoxa de las áreas rurales, a la cual acusaban de auxiliar a los partisanos comunistas, lo que se tradujo en matanzas y atrocidades de todo tipo.


En septiembre de 1944, comenzó la retirada de las fuerzas alemanas del Egeo y los Balcanes ante el avance del Ejército Rojo,  y Bulgaria y Rumania, antiguos aliados del Reich, decidieron abandonar el Eje. Ello motivo un constante reguero de deserciones - más de 2.000 - por parte de miembros de la división, con el objetivo de proteger su familia y propiedades de posibles venganzas y represalias por parte de los partisanos comunistas (no obstante, un informe del 20 de septiembre da todavía unos efectivos sobre el papel de 18.520 hombres, 6.015 de los cuales eran alemanes). La cosa fue a peor en el mes de octubre, cuando desertó una gran parte de la Begleitkompanie (compañía de escolta), una unidad supuestamente de élito. Himmler, furioso, ordenó que todos los soldados de cuya lealtad se sospechase fueran desarmados y asignados a tareas secundarias.


A mediados de octubre de 1944, la "Handschar",  ya muy mermada, se convirtió en una agrupación táctica regimental (algunas fuentes hablan de que en ella había igual número de alemanes/volksdeutsche que de voluntarios musulmanes leales, y otras, de que apenas quedaban musulmanes bosnios y croatas). Para noviembre, la unidad estaba en acción contra el avance soviético por Hungría meridional y en las cabezas de puente sobre el Danubio, en el norte de Yugoslavia, retirándose al llamado "Reducto Margarita", entre el río Drava y el lago Balatón. En diciembre, la agrupación de la Handschar se hallaba cerca de Barcs, en el Drava, encuadrada en el LXVIII Cuerpo del 2º Ejército Panzer. Este sector permaneció estático hasta marzo de 1945 cuando una nueva ofensiva soviética expulsó a los alemanes del "Reducto Margarita". Los restos de la unidad se retiraron hacia el oeste, a las montañas austríacas, donde a principios de mayo de 1945 los supervivientes se rindieron a las fuerzas británicas. Dado el historial y la sangrienta reputación de la división, tuvieron suerte de caer en manos británicas en vez de soviéticas o yugoslavas (aunque existe algunas fuentes que aseguran que algunos fueron entregados a las fuerzas de Tito y ejecutados).

martes, 29 de noviembre de 2011

Noticias sobre la 2ª Guerra Mundial (18)

Volvemos a la carga con esta sección. Hoy os dejo otras 3 noticias relacionadas con la Segunda Guerra Mundial. A continuación las tenéis:

--- En un estupendo artículo de Jacinto Antón, publicado en la edición digital de El País (28/11/2011), nos habla del libro más venerado por las SS, "Germania", según un estudio de reciente publicación que analiza la visión sesgada y a conveniencia que los nazis hicieron de la obra clásica de Tácito. Os reproduzco íntegro el referido artículo:

"¿Cuál es el libro más peligroso del mundo? El Mein Kampf, contestarán muchos rápidamente. La Biblia; el Corán; el Malleus maleficarum, el gran manual para la caza de brujas; El manifiesto comunista; algún grimorio como el ficticio Necronomicón, Madame Bovary, Kamasutra... Las respuestas pueden ser muy variadas, pero a pocos se les ocurriría seriamente considerar peligrosa una obrita como la Germania de Tácito, poco más de 30 páginas de tratado étnicogeográfico con intencionalidad moralizante escritas a finales del siglo I de nuestra era por un historiador romano. Y sin embargo, ¡diablos, qué daño ha hecho el librito de marras!


Para los nazis fue una biblia de su causa: consideraban que probaba la superioridad alemana y se lo citó para justificar las leyes raciales de Núrenberg. Himmler tenía una fijación con esa obra, y ya se sabe a lo que conducían las fijaciones del reichsführer. En 1943 envió un destacamento de las SS a Italia para hacerse con el más antiguo manuscrito que se conserva del librito de Tácito, el Codex Aesinas. Curiosa empresa nazi: conseguir un libro para venerarlo y no para quemarlo, como era lo habitual. Himmler le otorgaba al manuscrito de la Germania un poder tan grande como el de otras de sus reliquias favoritas: el Grial, la lanza de Longinos o el martillo de Thor. A diferencia de esos objetos legendarios, el libro era bien real, y el mal que hizo, también.

A explicar la asombrosa historia de Germania y su impacto en las mentalidades -desde los humanistas al movimiento völkisch pasando por los románticos- hasta llegar a ocupar lugar privilegiado en las mesitas de noche de los mayores criminales de la historia, ha dedicado un ensayo apasionante el profesor de Clásicas de la Universidad de Harvard Christopher B. Krebs, especialista en Tácito. Bajo el elocuente título de El libro más peligroso (Crítica), agarrándose a la consideración del gran Momigliano de que Germania merece ocupar un lugar destacado entre los cien libros más peligrosos que jamás se hayan escrito, Krebs nos lleva en un viaje fascinante de la Roma imperial a la Alemania hitleriana pasando por monasterios, cortes y bibliotecas, en un recorrido por la historia de las ideas que tiene mucho de trabajo detectivesco y parece a ratos una novela de intriga.

Cuando uno toma en sus manos Germania, tan pequeñita que normalmente se edita con otros dos libros breves de Tácito, Agrícola y el Diálogo sobre los oradores (en la edición de la Biblioteca Clásica Gredos, por ejemplo, con introducciones, traducción y notas de J. M. Requejo), no alcanza a imaginar cómo se puede comparar esa obrita, rápida panorámica de la geografía, los usos y costumbres de los germanos, con una pistola humeante. Y sin embargo, cuando Krebs lo señala, ahí están las consideraciones que harían furor a lo largo de la historia hasta su utilización por los nazis. "Estoy casi convencido de que los germanos son indígenas y que de ningún modo están mezclados con otros pueblos [...]. Al no estar degenerados por matrimonios con ninguna de las otras naciones, han logrado mantener una raza peculiar, pura y semejante solo a sí misma; de ahí que su constitución física, en lo que es posible para un grupo tan numeroso, sea la misma para todos: ojos fieros y azules, cabellos rubios".

Para los nazis y sus precursores, Tácito demostraba la continuidad de un pueblo en una tierra y justificaba la política racial. "Volveremos a ser como éramos", anotó Himmler en su diario, emocionado por "el señorío de nuestros antepasados" tras leer Germania. El reichsführer hasta estudió ejecutar a los homosexuales como Tácito señalaba que hacían los antiguos germanos: ahogándolos en las ciénagas. Sencillos, valerosos, leales, puros, honorables y hasta castos: así se veían retratados muchos alemanes en Germania. Y los SS se identificaban con aquellos guerreros -reencarnados en el arquetipo del ario-, para los que supuestamente la lealtad era su honor.

Era, claro, la que hacían los nazis de la Germania una lectura sesgada. El historiador romano no se refería en su librito a los supuestos antepasados ejemplares de los alemanes modernos. El concepto germanos no aludía a un pueblo homogéneo, indígena y puro, susceptible de continuidad étnica, sino a una amalgama de tribus de identidad y destino incierto pululando en las nieblas del pasado. Había además observaciones poco agradables de Tácito sobre los germanos y su patria. Esas simplemente eran ignoradas. Por ejemplo, considera Tácito que como sitio para vivir, Germania es un asco; señala que los germanos practican los sacrificios humanos (esto a los nazis, curiosamente, les molestaba mucho, aunque ellos se entregaran con fruición al Holocausto); que cuando no guerrean pasan la mayor parte del tiempo sin ocuparse de nada, entregados al sueño y la comida; que crecen desnudos y sucios, que beben y riñen entre ellos continuamente. Llega a decir de una de sus tribus, los catos, que "para lo que son los germanos tienen mucha capacidad de raciocinio". Nada de esto impidió que el pobre Tácito, el gran Tácito, pasara a formar parte del discurso autolegitimador de los nazis. Hubiera sido mucho pedir que supieran leer bien a los clásicos."

--- Trabajadores de una obra de construcción en la provincia nororiental china de Liaoning han encontrado este año alrededor de 100 proyectiles de artillería dejados por las tropas japonesas durante la Segunda Guerra Mundial, informó el pasado lunes la policía local.

Los proyectiles eran utilizados como obuses de artillería y todavía están activos. La munición ha venido siendo encontrada y desenterrada desde comienzos de año en la obra de un conjunto residencial que está siendo construido cerca de la estación ferroviaria de la capital provincial, Shenyang. Expertos investigadores confirmaron que los proyectiles fueron dejados por las tropas japonesas, y han entrenado a los trabajadores sobre cómo reaccionar en caso de encontrar nuevas piezas.

El 18 de septiembre de 1931, fuerzas japonesas atacaron los cuarteles de las tropas chinas en Shenyang, marcando el comienzo de una invasión y ocupación que se extendió durante 14 años. La Estación de Ferrocarriles de Shenyang fue construida por las tropas japonesas durante la ocupación, y el lugar donde se encontraron las municiones habría sido una bodega para los soldados. La policía ha solicitado la asistencia de expertos para desactivar los explosivos, y anunció que donará algunos a museos locales una vez se pueda garantizar que no representan riesgo.

--- Hace unos días pude leer en la prensa (no recuerdo exactamente dónde) la historia de Marcel Petiot, un respetado doctor francés, que fue en realidad un cruel y despiadado asesino en serie que actuaba por la noche y al que se le imputaron un número incalculable de crímenes durante la Segunda Guerra Mundial.

En el París ocupado por los nazis en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, no era extraña la repentina desaparición de muchísimas personas de la noche a la mañana. Los judíos estaban perseguidos, los miembros de la resistencia francesa debían esconderse… Muchos eran los motivos por los que las personas se esfumaban y a nadie le extrañaba tal desaparición, por lo que, en la mayoría de los casos, no fue denunciada ante las autoridades.

Pero tras la tragedia de la WW II se escondía una tenebrosa y escalofriante historia protagonizada Marcel Petiot. El 11 de marzo de 1941, los bomberos y la policía fueron avisados debido al humo negro que provenía de uno de los pisos de un lujoso edificio situado en un elegante barrio parisino. Allí se encontraron partes de cuerpos mutilados que estaban esparcidos por todas las habitaciones, mientras otros estaban siendo quemados.

La vivienda pertenecía al respetable y admirado Dr. Petiot, una persona ajena a cualquier sospecha y que hasta entonces había llevado una vida ejemplar. Al ser interrogado por la policía, el médico dijo orgulloso, que dichos cuerpos desmembrados pertenecían a soldados alemanes que habían colaborado con los nazis. Pero no era así, los cadáveres correspondían a personas del otro bando.

Algo ocurrió en la mente del médico durante la guerra para que éste tomase la determinación de acabar con la vida de todas esas personas. El número jamás se conoció, ya que en su vivienda hallaron los restos de casi una treintena, pero se calculó que los crímenes cometidos superaron, muy posiblemente, el centenar. Era un hombre sumamente inteligente, amable, encantador y con un excelente "savoir faire" en su trato con los demás, lo que le concedía ventaja para ganarse rápida y fácilmente la confianza de sus víctimas.

Una de las artimañas que utilizaba para engañarlos era hacerse pasar por miembro de La Résistance. Atraía fácilmente a aquellos que por algún motivo u otro debían huir del país. Les decía que podrían escapar hacia América del Sur a cambio de un pago. Una vez hecho el trato con la víctima, la convencía para que escribiera una carta a sus familiares, diciéndoles que estaba bien y que regresaría en cuanto volviese la normalidad. Era un plan perfecto, ya que nadie echaría de menos a esas personas, y si alguna vez se llegaran a plantear donde estaban, pensarían que acabaron en la cámara de gas de los nazis.

El 25 de mayo de 1946, Marcel Petiot fue ejecutado en la guillotina.

jueves, 14 de julio de 2011

Noticias sobre la 2ª Guerra Mundial (8)

Como suele ser habitual en esta sección, aquí os transcribo otra tanda de noticias en torno a la Segunda Guerra Mundial que se han podido leer en la prensa internacional recientemente:

--- Comenzamos con una noticia de lo más bizarra. Parece ser que Adolf Hitler autorizó la creación de decenas de muñecas hinchables para evitar que las tropas de las SS recurrieran a prostitutas en París, según un nuevo libro que desvela la existencia de un sorprendente Proyecto Borghild.

Se llegaron a fabricar 50 muñecas, de pelo rubio y ojos azules, pero los avergonzados soldados se negaron a usarlas y a los oficiales tampoco les gustó la idea por temor a que el enemigo se burlara de ellos si eran capturados, según descubrió casualmente Graeme Donald durante la investigación para su libro "El peluquero de Mussolini".

"Estaba investigando y me encontré con algunas referencias acerca de muñecas hinchables nazis y me enteré de que Hitler estaba detrás de todo" asegura el autor. "Muchos más soldados fueron abatidos por enfermedad que por las balas. La sífilis fue un problema del que Hitler era consciente, e incluso se rumoreaba que lo había sufrido en sus propias carnes. Esta medida fue un intento de detener la propagación de enfermedades de transmisión sexual" añade.

La idea habría surgido en el año 1940, después que el jefe de las SS, Heinrich Himmler, escribiera al dictador alertándole de que "el mayor peligro de París es la extendida e incontrolada presencia de prostitutas que buscan clientes en bares, salas de baile y otros lugares" y que podían contagiar la sífilis u otras enfermedades a los soldados alemanes. Los diseñadores incluso llegaron a preguntar a la actriz húngara Kathe von Nagy si podían usar su rostro para las muñecas, pero se habría negado. Las reticencias de los soldados habrían llevado a retirar el increíble plan en el año 1942 y se cree que fueron destruidas por los aliados durante el bombardeo de Dresde.

--- El gigantesco centro turístico nazi de Prora, en la costa báltica de Alemania, ha reabierto al público inaugurando una parte del complejo como albergue juvenil. Éste alojamiento se suma al Campo para Jóvenes, al museo de Prora y al Centro de Documentación existentes que narran las visicitudes del que hubiera sido el mayor complejo turístico del Tercer Reich.

Empezó a construirse en 1936 a lo largo de 4,5 kilómetros al Noroeste de Alemania como parte del programa nacional “Kraft durch Freude” (“Fuerza a través de la alegría”). 10.000 habitaciones hubieran alojado a 20.000 alemanes de vacaciones pero el estallido de la guerra en 1939 paralizó para siempre la construcción del complejo hotelero. Sin embargo aún incompleto Prora fue una de las mayores construcciones llevada a cabo por el Tercer Reich, un proyecto que ganó un premio en la Exposición Internacional de París de 1937.

Durante la guerra el complejo hotelero fue utilizado como campo de entrenamiento militar, como alojamiento temporal para la población afectada por los bombardeos aliados y hospital. Tras el fin de las hostilidades sus instalaciones fueron utilizadas por el nuevo ejército alemán hasta 1992, cuando lo abandonó definitivamente. Desde entonces el acceso al complejo es público, catalogado como Monumento Nacional, y un museo y un Centro de Documentación explican su historia con documentos, fotografías y artefactos originales.

Desde el 2007 Prora Zentrum promovía una zona de “camping” frente al complejo para unir ocio y educación con seminarios, talleres y actividades deportivas. Ahora éste nuevo albergue juvenil se sumará a la oferta de alojamiento de Prora y permitirá que sus residentes duerman en un auténtico museo rodeados por la historia. 96 habitaciones darán cabida a 400 residentes en habitaciones para seis, cuatro y dos personas.

--- El presidente de Polonia, Bronislaw Komorowski, volvió a pedir perdón por la masacre de cientos de judíos a manos de polacos durante la Segunda Guerra Mundial, un hecho que suscitó una autocrítica profunda y dolorosa cuando salió a la luz en el año 2000. Entonces la sociedad polaca se vio obligada a modificar la creencia de que siempre habían sido las víctimas de los nazis y que nunca colaboraron con ellos, una versión de la historia fomentada por el régimen comunista que les gobernó durante décadas.

Una de las matanzas ocurrió hace 70 años en la aldea de Jedwabne, a 190 kilómetros de Varsovia, y ahora forma parte de las fechas conmemorativas de Polonia. Sin embargo aún se desconoce hasta dónde llega la consciencia de que hubo polacos implicados en crímenes contra judíos. "La nación debe entender que también tuvo una participación activa”, manifestó el presidente Komorowski en una carta leída durante la ceremonia. “Hoy, Polonia puede escuchar aún el grito de sus ciudadanos que jamás se apaga (…) Una vez más, pido perdón”.

Según una investigación realizada en el año 2002, unos 400 polacos asesinaron a entre 300 y 400 hombres, mujeres y niños judíos en Jedwabne. Algunas de las víctimas fueron matadas a golpes y otras quemadas vivas en un granero. Según los investigadores fue imposible establecer el número exacto de fallecidos.

En el año 2001 el entonces presidente Aleksander Kwasniewski ofreció sus disculpas por el crimen durante el primer acto estatal en memoria de las víctimas de Jedwabne. El pasado domingo Kwasniewski asistió a la ceremonia como un ciudadano más. Altos representantes de las religiones cristiana y judía asisitieron a la ceremonia para ejemplificar su unión espiritual ante la masacre. “No permitamos que las tumbas en Jedwabne nos dividan. Oremos juntos por la hermandad y los vínculos estrechos entre polacos y judíos”, dijo el obispo Mieczyslaw Cislo, quien preside el consejo episcopal para las relaciones con los judíos. El rabino jefe de Polonia, Michael Schudrich, rezó por los muertos en un monumento especial dedicado a las víctimas de la matanza de Jedwabne.

martes, 14 de junio de 2011

Reseñas Libros: "Aquellos Hombres Grises"

"Aquellos hombres grises: El Batallón 101 y la Solución Final en Polonia" ("Ordinary Men") de Christopher R. Browning es una obra brutal pero totalmente fundamental e imprescindible para conocer a fondo el Holocausto judío llevado a cabo por el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

En su ensayo, Browning aborda los asesinatos masivos de judíos producidos en Polonia entre julio de 1942 y noviembre de 1943, y se centra en las actividades del Batallón de Reserva Policial 101 de la Policía del Orden desplegado en los territorios de la Polonia ocupada por la Alemania nazi.

Estos batallones policiales eran unidades con entrenamiento y estructura militar que dependían de la Oficina Central de la Policía del Orden (Ordnungspolizei) bajo las órdenes de Kurt Daluege, si bien, a la cabeza del escalafón de mando se encontraba Heinrich Himmler, quien no sólo era el máximo responsable de las SS, sino también era el jefe de todas las unidades de policía del Tercer Reich - como la Policía Secreta del Estado (Gestapo) o la Policía Criminal (Kriminalpolizei o Kripo) entre otras -. Su función era la de la mantener la seguridad y hacer cumplir la ley en los territorios ocupados, pero también fueron empleados en la lucha contra los partisanos y sobre como parte del engranaje de aniquilación masiva de judíos conocido como la Solución Final.

A pesar de depender en última instancia del Reichsfürher-SS, lo cierto es que la mayoría de los integrantes del Batallón 101 ni siquiera habían formado parte de las Juventudes Hitlerianas, el Partido Nazi o las SS (a excepción de casi todos los oficiales). Fundamentalmente eran voluntarios (policías o ex-policías, reservistas demasiado mayores para ser enviados al frente y profesionales de clase media), pero ello no fue obstáculo para que sus integrantes llevaran a cabo una labor de exterminio que nada tenía que envidiar a la practicada por los secuaces de Himmler.

Realmente es estremecedor saber que esta unidad - formada por unos 500 hombres aproximadamente - fuera responsable de la ejecución de 38.000 judíos y de la deportación al campo de exterminio de Treblinka de otros 45.000 judíos, muchos de los cuales morirían en las cámaras de gas o bien durante el inhumano traslado en tren al citado campo o víctimas de las terribles condiciones de vida existentes en Treblinka.

Y estremece todavía más, saber que tan sólo una minoría de estos hombres (un 10%) no hicieron absolutamente nada por evitar asesinar a miles de judíos - fundamentalmente mujeres y niños - cuando lo cierto es que podían haberlo hecho sin tener graves repercusiones o castigos. Al comienzo del libro se cuenta como el comandante de la unidad, resignado y con lágrimas en los ojos, les explicó los pormenores de su primera acción - que se saldaría con la ejecución de 1.500 judíos en la localidad de Józefów - instando a todo aquel que no se sintiera con fuerzas de cumplir con la misión a dar un paso al frente solicitando ser eximido o relevado de participar en la misma y en posteriores acciones similares. Sin embargo, sólo una docena de hombres aceptó la oferta de su comandante.

El resto se dejó de llevar y se subió al carro de las matanzas, del que con posterioridad sólo unos pocos, terminaron bajándose al no poder soportarlo. La gran mayoría acabó insensibilizándose o justificando sus acciones, e incluso hubo muchos que terminaron disfrutando de lo que hacían, ofreciéndose incluso voluntarios para las diversas "acciones judías" emprendidas por el batallón.

Mediante la minuciosa reconstrucción de las actividades de esos hombres grises y de los interrogatorios a que fueron sometidos 200 de ellos durante los juicios celebrados en la década de 1960, el autor nos cuenta las atrocidades cometidas por los miembros del Batallón 101, y se pregunta como una unidad de tales características - que al contrario de otras, no había pasado por ningún tipo de selección o especial adoctrinamiento - pudo convertirse en un grupo de asesinos metódicos y despiadados, tratando de encontrar una explicación lógica y razonable a dicha pregunta, con un enfoque para nada maniqueo - que al parecer sorprendió en su día a propios y extraños y provocó una encendida polémica -, sino tremendamente analítico, realista y objetivo tomando todos los puntos de vista posibles (la insensibilidad en tiempo de guerra, el antisemitismo, la segmentación y rutina de la tarea, la ambición por ascender, el acatamiento de las órdenes y la deferencia a la autoridad, el temor a represalias, el adoctrinamiento ideológico, el conformismo...).

Totalmente recomendable esta obra.