viernes, 30 de noviembre de 2012
Combates Dialécticos (6): Goering Vs Galland
jueves, 1 de noviembre de 2012
Las "Otras Víctimas" del Blitz
Temiendo los bombardeos de la Luftwaffe se establecen restricciones respecto al alumbrado; se prohíbe encender cualquier tipo de luz por las noches, incluso llegando al extremo de ser arrestados por encender un cigarrillo en la calle. Al caer la noche la oscuridad invade las calles británicas y la única que se atreve a romper la prohibición es la luna. A pesar de ello, la gente trata de llevar una vida “normal” con las limitaciones propias de la oscuridad. Caminar por las calles de convierte en una carrera de obstáculos (coches, farolas, bordillos, árboles…), los coches sin luces – incluso las del salpicadero – se esquivan unos a otros, los tranvías pasan a ser “el peligro silencioso", los accidentes de tráfico se incrementaron un 100% respecto al año anterior…
La Batalla de Inglaterra no comenzaría hasta el mes de julio de 1940 y el posterior "Blitz" (o bombardeo sostenido del Reino Unido por la aviación germana) no llegaría hasta septiembre de ese mismo año (prolongándose hasta el mes de mayo de 1941 y causando alrededor de 43.000 muertos). Sin embargo, en esas estrictas condiciones de seguridad y con las restricciones antes relatadas, más el creciente miedo en la población civil a las incursiones de los bombarderos alemanes, se dio la circunstancia que durante los primeros 4 meses de “guerra” (septiembre a diciembre de 1939), habían muerto 4.133 personas en suelo británico (tres cuartas partes de ellos, peatones) y la Luftwaffe todavía no había lanzado ni una sola bomba.
La primera víctima en fallecer a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial en Gran Bretaña fue un policía llamado George Southworth, la noche del 3 de septiembre de 1939, cuando aún no se habían cumplido las primeras 24 horas desde que su país había entrado oficialmente en la contienda. Las autoridades habían ordenado el oscurecimiento total de las ciudades en caso de alarma aérea. Sin embargo, en una casa de Harley Street, en Londres, la luz continuaba inexplicablemente encendida después de sonar la sirena que alertaba de un posible ataque aéreo.
El agente Southworth, que estaba encargado de que se cumpliesen a rajatabla las órdenes de oscurecimiento, llamó al timbre para instar a su propietario a que apagase la luz inmediatamente, pero nadie contestó a su llamada. Como la ventana estaba abierta, el policía no tuvo otra ocurrencia que encaramarse por la fachada para entrar por aquella y apagar él mismo la luz. Para ello se sirvió de un tubo de desagüe, por el que comenzo a trepar. Cuando seguramente estaba a punto de llegar arriba, algún mal gesto le hizo perder el apoyo en la cañería, lo que le hizo precipitarse contra el suelo, muriendo de forma instantánea al impactar su cabeza contra un bloque de piedra. Por desgracia para él, su encomiable decisión de cumplir con su deber aún a riesgo de su propia vida no hubiera servido para nada, pues finalmente resultó ser una falsa alarma, causada por un avión francés que había perdido el rumbo.
Fuentes:
http://historiasdelahistoria.com/2011/09/15/el-miedo-a-los-nazis-mato-a-mas-de-4000-britanicos/
"Hechos Insólitos de la Segunda Guerra Mundial" de Jesús Hernández
jueves, 20 de septiembre de 2012
Testimonios de la 2ª Guerra Mundial (24)
"Cuando vino de visita, los londinenses de esta zona no habrían dado un penique por Winston Churchill, ni como hombre ni como político. Pero el hombre que ocupó la plaza de Chamberlain, ése era un líder, de eso no hay duda; era un líder y creo que cada vez que abría la boca, inspiraba confianza a la gente. Si lo aceptaban o no como conservador, allá ellos, pero él estaba con ellos y estaba en contra del enemigo común. Sólo tenía que abrir la boca y decir que lo negro era blanco y le habrían creído, tal era su fe en él y de tal manera les inspiraba confianza. Sólo había que escuchar sus discursos radiados, sobre combatirlos en los campos y en las playas, y ya veías a la gente subiéndose las mangas."
Fuente: "Un Mundo en Guerra: Historia Oral de la Segunda Guerra Mundial" de Richard Holmes
viernes, 15 de junio de 2012
La Invasión Fantasma
Esa es al menos la versión oficial, ya que según algunas informaciones, supuestamente, el 16 de septiembre de 1940 se habría producido un intento alemán de atravesar el Canal de la Mancha en dirección a las playas inglesas con la intención de invadir Gran Bretaña. La prensa de los países aliados se hizo eco de una confusa noticia que afirmaba que ese día los alemanes habían lanzado la Operación León Marino, pero que el intento de invasión de las islas británicas había tenido que cancelarse al haber sido atacada la fuerza de desembarco por aviones de la Royal Air Force (RAF), cuando todavía se encontraba anclada en puertos franceses.
Según el informe de un anónimo médico galo, el 16 de septiembre, cuando los barcos estaban dispuestos ya a atravesar el Canal de la Mancha con la fuerza de invasión a bordo, fueron atacados por la aviación británica arrojando bombas incendiarias. El petróleo de los barcos derramado sobre la superficie del agua también ardió, abrasando a los soldados que saltaban de los barcos tratando de escapar de las llamas. Aunque estas informaciones no hablaban del número total de bajas producidas por el ataque, un mes más tarde, basándose en testimonios procedente de Francia - carentes de toda credibilidad - se calculó que podrían ascender a 350.000 (¡ahí es nada!).
Para entonces, los esfuerzos del Reich por desmentir esta historia habían resultado totalmente inútiles. En la prensa continuaron apareciendo supuestos testigos de la masacre que se había producido aquel 16 de septiembre de 1940 en las costas francesas del Canal de la Mancha. Algunos ciudadanos estadounidenses que vivían en la costa belga confirmaron que durante días habían ido llegando a las playas cadáveres de soldados alemanes calcinados o con graves quemaduras.
Incluso un periodista de la cadena norteamericana CBS, William Shireer, dijo observar el 18 de septiembre - es decir, 2 días después del supuesto intento de invasión - la llegada a una estación cercana de Berlín de un tren de la Cruz Roja con un gran número de heridos, la gran mayoría con graves quemaduras. Al citado periodista le sorprendió tal cantidad de bajas, dado que las operaciones militares en el oeste habían cesado 3 meses antes, y por ello atribuyó las mismas al frustrado cruce del Canal de la Mancha. Otro periodista, Charles Barbe, afirmó haber visto con sus propios ojos cuerpos de soldados alemanes prácticamente carbonizados en los alrededores de la ciudad costera de Dieppe, y que según sus investigaciones, un total de 33.000 hombres podrían haber perecido durante el ataque de la RAF a la flota de invasión.
Como el gobierno británico nunca confirmó ni desmintió el ataque con bombas incendiarias a la flota alemana de invasión, en junio de 1945, cuando la guerra hacía un mes que había terminado en Europa, la presión de la prensa para conocer la verdad forzó a llevar el asunto a la Cámara de los Comunes. Allí, las explicaciones del Ministro de Información, Geoffrey Lloyd, no arrojaron ninguna luz sobre el caso, ya que, el ministro aseguró que no hubo ataque alguno de la RAF, sino que lo ocurrido fue un fallido experimento alemán que trataba de comprobar la fiabilidad de unos trajes de amianto que se habían fabricado para las tropas alemanas a fin de protegerse del fuego en el supuesto de que en las costas ingleses se hubiera dispuesto una barrera de petróleo ardiendo, tal y como los ingleses llegaron a planear en su día como medio de defensa ante la esperada invasión. Según Lloyd, los uniformes de amianto eran defectuosos, y los soldados participantes en el experimento habían perecido o sido gravemente heridos durante la prueba a consecuencia de las llamas.
Para añadir todavía más confusión al asunto, tras la guerra, apareció un plan de los servicios secretos británicos para simular una falsa invasión de Gran Bretaña, consistente en recuperar cadáveres de pilotos alemanes derribados y vestirlos con uniformes de infantería, que serían abandonados en el mar para que las mareas los arrojasen a las playas inglesas. No hay constancia de que tal proyecto se llevase a cabo, pero no hay que descartar tal posibilidad, que podría proporcionar una explicación a los cuerpos encontrados en la costa a los que se refirió Attlee.
Hay que recordar que la flota de invasión, que estaba lista para emprender el cruce del Canal de la Mancha, constaba de un importante número de lanchas de desembarco: las fotos de reconocimiento realizadas por la RAF identificaron unas 600 barcazas en Amberes, 230 en Boulogne, 266 en Calais, 220 en Dunkerque, 205 en Le Havre y 200 en Ostende. No es descabellado pensar que algunas de esas embarcaciones fueran pasto de las llamas debido a alguna incursión aérea británcia o incluso a un accidente fortuito, dando como resultado una tragedia que se saldase con la muerte de varios centenares de soldados alemanes.
Pero también hay que tener en cuenta el papel de la propaganda británica que quizás fue capaz por sí sola de urdir este gran engaño para espolear la moral de la población civil, que en esos momentos sufría los constantes ataques aéreos de la aviación alemana y vivía en pleno estado de psicosis y terror ante la temida invasión de las islas. A favor de la tesis del montaje figuraría la gran capacidad demostrada por los servicios secretos aliados para diseñar y llevar a cabo con éxito complicadas operaciones de contrainformación - como por ejemplo, la Operación Fortitude, previa al desembarco de Normandía -, que a la postre resultarían decisivas para el resultado final de la contienda.
Fuente:
"Enigmas y Misterios de la Segunda Guerra Mundial" de Jesús Hernández
viernes, 25 de mayo de 2012
Testimonios de la 2ª Guerra Mundial (18)
"Había un Refugio Anderson en el que al parecer había una muchacha. Sus padres habían ido a la calle de al lado a visitar a unos amigos, o parientes o algo asi, y el refugio estaba más o menos cavado y cubierto con tierra. Entré en el refugio y allí estaba la chica, de unos 15 o 16 añios, y tenía la boca llena de tierra. Naturalmente, la cogí de la mano, pues nuestra misión era consolar y estar personas y calmarlas. Se encontraba en un estado lamentable y le limpié la boca; estaba tendida boca arriba y contenía la respiración, casi jadeaba, y un imbécil pasó encima del refugio, cayó arena y fue a parar a la garganta de la muchacha, que me apretó la mano como si acabara de fallecer. Bueno, sentí el apretón de su mano durante mucho tiempo. Nunca lo he olvidado y todavía lo recuerdo."
Fuente: "Un Mundo en Guerra: Historia Oral de la Segunda Guerra Mundial" de Richard Holmes
lunes, 12 de diciembre de 2011
¿Que hubiera pasado si...?: Operación León Marino (1ª Parte)
"El 28 de Mayo, Hitler que había ordenado el día anterior detener el avance sobre Dunkerque, decidirá cambiar de opinión, recordando una frase de Hanussen su profesor de oratoria en Viena, - un personaje misterioso, que le había ayudado hace muchos años-, viendo a su ejército frente a las playas, recordó: "el león que por el mar escapa, volverá de nuevo".
Así ese día se dará la orden a Von Rundstedt para que reinicie las operaciones de cerco en Dunkerque sobre el ejército francés e ingles.
Los ingleses defenderán Dunkerque con la esperanza de poder evacuar al mayor número posible de soldados, pero solo lograrán tener grandes pérdidas de barcos, y aviones. Como diría Churchill el 4 de Junio, viendo la batalla perdida "Con retiradas no se ganan las guerras".
A pesar de la fuerte resistencia aliada, Dunkerque caería en manos alemanas el 3 de Junio.
Más de 500.000 soldados aliados fueron hechos prisioneros, 10 destructores hundidos, y un gran número de cazas ingleses destruidos, empeñados en apoyar una evacuación imposible.
El 6 de Junio, los alemanes ocuparían Dunkerque finalizando prácticamente la campaña de Francia.
Prisioneros del Cuerpo Expedicionario Británico. 2 de Junio.
Tras el fracaso de Dunkerque la opinión pública inglesa arreció contra Churchill, con la derrota en Francia y el cuerpo expedicionario perdido casi al completo, muchos abogaban por llegar a un acuerdo de paz con los alemanes, el mismo Hitler lo había solicitado, ofreciendo una Francia libre, y la repatriación inmediata de prisioneros, eso sí, forzando una devolución del peñón de Gibraltar al régimen de Franco, Malta a los italianos de Mussolini y la composición de un nuevo gobierno.
Ante la negativa del primer ministro, los alemanes comienzan tímidamente a preparar la invasión de las islas con la Operación "León Marino", en la que el alto mando alemán no tenía demasiada confianza.
Pero un hecho inesperado impulsaría los preparativos. …
Churchill que desea mantener en alto el espíritu de lucha, y el apoyo a su gobierno, da la orden de formar los "comandos". La propuesta para la constitución de la nueva unidad especial fue presentada el día 10 de junio de 1940, por el Teniente Coronel Dudley S. Clarke de la Royal Artillery, al que se le asignó una misión inmediata, la captura de un alto oficial nazi.
Con información del servicio secreto la noche del 15 de Junio, la Operación "Ironcross" tiene lugar, y uno de los cuarteles generales del 16º ejército en Ostende es atacado por comandos británicos. Para desgracia de los alemanes, el general Ernst Busch estaba esa noche en visita de inspección y resulto mortalmente herido.
Comandos británicos prisioneros, 17 de Junio.
Hitler entra en cólera, y anuncia en público la consecución de la invasión: la operación "León Marino" empieza a tomar forma, y se hace pública la Directiva 17.
A principios de Julio dragaminas alemanes, comienzan a colocar minas a lo largo de todo el Canal de la Mancha, concentrándose en el paso de Calais, mientras la Kriegsmarine traslada a la mayor parte de sus fuerzas submarinas a Brest, y escogidos puertos holandeses.
La Luftwaffe bombardea continuamente las estaciones de radar, aeropuertos, y puertos británicos, tratando de expulsar a la Marina de la zona de desembarco.
Se aceleran toda clase de pruebas sobre vehículos anfibios…
Los puertos franceses, se llenan de gabarras, y barcazas improvisadas, para atravesar el canal, y comienzan maniobras anfibias de ataque.
Paracaidistas alemanes se entrenan para tomar el vital puerto de Dover, uno de los más protegidos; las mismas unidades que tomaron el fuerte Eben Mael practican ahora operaciones de asalto en una reproducción parcial de Dover construida a tal efecto en una zona reservada de Dinamarca.
Los británicos veían inútil continuar la guerra, su espíritu de lucha languidecía cada día, pues los alemanes en todo momento evitaron bombardear núcleos habitados: la mayoría de la población se limitaba a escuchar noticias sobre derribos y destrucción de instalaciones militares.
Se termina el verano, con las unidades de Caza británicas exhaustas, y una Luftwaffe mermada, Von Rundstedt se da cuenta, de que el factor tiempo es importante: no se puede retrasar un año la invasión, las unidades de tierra inglesas están desorganizadas, sin apenas defensas costeras... y el buen tiempo en el canal podría finalizar muy pronto, por no hablar de las mareas, y las dificultades logísticas….
Llega el vital, agosto: Las grandes unidades de la Royal Navy hostigadas desde aire y mar, se habían retirado muy al norte.
El 18 de Agosto la estación de meteorología en Narvik (norte de Noruega), transmitiría el siguiente mensaje "Tormentas en Escocia, y Mar del Norte, duración 48 horas".
Minutos después comenzaba la Operación "León Marino":"
lunes, 28 de noviembre de 2011
Citas Célebres de la 2ª Guerra Mundial (27)

Winston Churchill - Discurso pronunciado el 20 de agosto de 1940, en alusión a la labor de los pilotos de la RAF (Royal Air Force) durante la Batalla de Inglaterra (julio-octubre 1940)
jueves, 24 de noviembre de 2011
Canciones sobre la 2ª Guerra Mundial (1)

martes, 4 de octubre de 2011
Citas de Cómic (10)

jueves, 28 de julio de 2011
Noticias sobre la 2ª Guerra Mundial (9)
El hallazgo ha sido posible gracias a relatos del accidente y a fotografías originales de la época.“No ocurre todos los días que alguien llama a la puerta y dice que hay un bombardero alemán en tu jardín trasero” dijo Alan Jennings, dueño del jardín donde se han localizado los restos del bombardero. “Hemos quitado la superficie y encontrado tiras de metal con palabras en alemán en ellas (…) Creo que será fascinante”. Jennings se ofreció voluntario para la recuperación de las piezas enterradas y dijo que tras los trabajos arqueológicos su jardín volvería a su aspecto original.




























