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viernes, 24 de febrero de 2012

El Frente Civil en EEUU

La participación directa de EEUU en la Segunda Guerra Mundial, además de globalizar el conflicto a escala mundial y de ser determinante para decantar definitivamente la victoria hacia el bando aliado, tuvo efectos económicos, políticos y sociales de gran alcance en el seno del país norteamericano, a pesar de que nunca viera invadido su territorio (el continental se entiende, pues diversos territorios insulares como Wake o las Aleutianas si fueron ocupados en su momento por los japoneses).


Desde el punto de vista político, el presidente Franklin D. Roosevelt y sus consejeros obtuvieron más poder que nunca para gobernar el país (a lo que contribuyó el hecho de que el Tribunal Supremo rechazara la vista de casos que pusieran en duda su autoridad y la de su gobierno). Durante la guerra, el número de funcionarios federales aumentó de un millón en 1940 a casi 4 millones, muchos de ellos leales al presidente y al Partido Demócrata. Por ello, este partido siguió siendo mayoritario, lo que permitió a Roosevelt ser reelegido en 1940 y 1944. Sin embargo, los republicanos lograron reducir el control demócrata en el Congreso y unirse a los demócratas conservadores para desmantelar los programas sociales del "New Deal". El gasto militar provocó la reducción radical de los fondos destinados a programas de ayuda a los necesitados y los que sufrían discriminación laboral, afectando su desaparición, principalmente, a la población afroamericana, mujeres y ancianos. También hubo cambios en la burocracia federal: los empresarios, a los que disgustaban los programas de bienestar social del "New Deal", se las arreglaron para sustituir al grupo de expertos en asuntos sociales y económicos.


A nivel económico, la movilización influyó en muchos aspectos de la economía estadounidense y puso fin a la Gran Depresión. El Gobierno empezó a desempeñar un mayor papel en la economía, inyectándola con pedidos de material bélico. De este modo, las empresas que tenían contratos con el Gobierno emplearon a más gente, establecieron más horas de trabajo e incrementaron la capacidad de producción. En 1940 había 8 millones de desempleados, pero hacia 1943 el desempleo prácticamente había desaparecido y en algunas industrias escaseaba incluso la mano de obra. La jornada semanal media en las fábricas de bienes de consumo no perecederos pasó de 38 horas en 1939 a 47 horas en 1943. Ello dio como resultado unas cifras de producción realmente apabullantes. Así por ejemplo, en 1940 las acerías operaban al 82% de su capacidad y producían 67 millones de toneladas, mientras que en 1944, lo hacían al 100% con una producción de 89 millones de toneladas. De 1940 a 1945 se fabricaron 80.000 buques (muchos de ellos en tiempo récord, como por ejemplo el SS Robert E. Peary  - en la imagen superior -, uno de los cargueros denominados Liberty Ships, que fue terminado en 4 días, 15 horas y 29 minutos) o lanchas de desembarco, 100.000 tanques y carros blindados, 300.000 aviones, 15 millones de armas y 41.000 millones de cargas de munición. La tasa del producto nacional bruto creció a un ritmo sin precedentes, pasándose de 91.000 millones en 1939 a 214.000 millones de dólares en 1945, es decir, un 235% más. La renta nacional se dobló, y el gasto y el ahorro de los consumidores aumentaron significativamente.


La gran demanda de alimentos en tiempos de guerra conllevó también una nueva prosperidad para los granjeros norteamericanos. El Gobierno mantuvo los precios altos, les ofrecía créditos a bajo interés y les ayudaba a introducir tecnologías modernas para aumentar las cosechas. La producción a altos precios incrementó los ingresos netos de 5.300 millones de dólares en 1939 a 13.600 millones en 1944. En contraposición, como el Gobierno proporcionaba ayuda a granjeros con terrenos, el número de arrendatarios y pequeños granjeros descendió drásticamente, aumentando el número de grandes propietarios agrícolas. Por otra parte, la nueva maquinaria también desplazó a muchos trabajadores agrícolas, que se trasladaron a zonas urbanas en busca de trabajo en la industria.

El espíritu de sacrificio que inspiraba la movilización también contribuyó a forjar una sociedad unida. Uno de los objetivos más importantes de la administración Roosevelt fue preparar a la población para un duro y largo esfuerzo bélico. El servicio militar acabó afectando a unos 15 millones de hombres y mujeres, y a los que estaban en el frente interno se les alentaba para aportar su granito de arena por medio de anuncios, historias en revistas, películas y programas de radio.


Así por ejemplo, la Oficina de Información de Guerra encargó una serie de películas, producidas la mayoría por Frank Capra, tituladas "Why We Fight" (¿Por qué luchamos?) para ayudar a los estadounidenses (especialmente a los soldados) a entender por qué empezó la guerra, qué estaba en juego y por qué hacia falta sacrificarse. Estrellas de cine como Ronald Reagan, Robert Taylor y Clark Gable, que habían sido llamados a filas, trabajaron en Hollywood en estos y otros proyectos con fines propagandísticos y de concienciación de la sociedad norteamericana. La publicidad de los servicios públicos intentaba avergonzar a los estadounidenses mostrando a un soldado muerto con el texto: "Él ha muerto hoy. ¿Qué has hecho tú para evitarlo?" Otros anuncios presentaban a hombres en el servicio civil y trabajadores del frente civil como soldados luchando por la libertad, sacrificándose codo con codo por la causa. En todos los casos se mostraba al soldado estadounidense como una figura heroica, preocupado por la vuelta al hogar, pero entregado a la lucha por la libertad y por los valores tradicionales norteamericanos.


El Gobierno motivaba a la población a ayudar a sus héroes ahorrando y reciclando todo el material que fuera posible. Por ejemplo, se les decia que si donaban una pala, con ella se podrían fabricar granadas de mano o piezas de un tanque, con los tubos de pintalabios se podía hacer cartuchos de bala, y hasta el papel de aluminio del chicle podría servir para fabricar aviones. En la imagen de arriba podéis ver a la actriz Rita Hayworth, en una imagen en la que pide a los conductores que conduzcan con cuidado porque ha donado los paragolpes de su automóvil para ser reciclados a lo fines arriba indicados. Además el Gobierno racionó ciertos artículos como la gasolina, el café, el azúcar y la carne, y animaba a plantar "huertos de la victoria" para ahorrar alimentos necesarios en el frente.

Famosos como Bob Hope, Frank Sinatra y Bing Crosby aparecían en campañas de Bonos del Estado - los llamados Bonos de Guerra (War Bonds) - para convencer a los estadounidenses de que hicieran donaciones para sostener el esfuerzo bélico y serían recompensados con intereses. El Gobierno,  llegó incluso a introducirse en el negocio de la moda dictando estilos que permitieran ahorrar metal y tejidos para la guerra. De este modo se dejaron de llevar los trajes masculinos de 3 piezas con chaleco y los pantalones con dobladillo, las faldas se hicieron más cortas y estrechas, y se presentó el escandaloso bañador de dos piezas para ahorrar ropa y goma. Era el nuevo estilo llamado "chic patriótico".


A nivel social, los efectos de una ciudadanía más unida y la economía de guerra se hicieron notar en la sociedad estadounidense. Aunque la gente ya se desplazaba antes hacia el norte, el oeste y a las zonas suburbanas de los grandes centros industriales, la tendencia se aceleraría durante la guerra en una proporción de 1 de cada 5 estadounidenses. El contacto entre ciudadanos de diferentes partes del país reforzó los sentimientos de unión, pero también surgieron conflictos raciales y de clase.

La población negra se enfrentó a continuas discriminaciones y prejuicios en el ámbito militar y en la industria. Durante la guerra sirvieron en unidades separadas; algunos destacaron, como por ejemplo, los Tuskegee Airmen, pero muchos fueron relegados a trabajos de baja categoría, como camareros y cocineros. Muchos blancos se negaban a saludar o recibir órdenes de oficiales negros y hasta el propio Secretario de Guerra Henry Stimson consideraba que no tenían capacidad de liderazgo. En el frente civil, la migración de más de 700.000 negros hacia el norte y el oeste incrementó los conflictos raciales. Entre 1940 y 1946, la población urbana negra aumentó de forma significativa. En San Francisco, por ejemplo, creció en un 560%, en contraste con el 28% de la población blanca. En Los Angeles, la cifra fue de 105% frente al 18% de blancos y en Detroit 47% frente al 5,2%. Los empresarios industriales discriminaban a los trabajadores negros pagándoles sólo una parte de lo que cobraban los blancos por el mismo trabajo. En el verano de 1943, la frustración estalló en los disturbios de Detroit - que causaron 34 muertos y 700 heridos - Michigan y Harlem (New York).


Fue precisamente durante los años de la guerra cuando el Movimiento de los Derechos Civiles empezó a adquirir ímpetu. Líderes negros como A. Phillip Randolph (en la foto superior), jefe del sindicato de mozos de coches de cama, exigían un cambio. Randolph llegó a amenazar a Roosevelt con una marcha de un millón de personas hacia Washington si no tomaba medidas respecto a la discriminación laboral. El presidente, preocupado por la posible comparación entre el antisemitismo nazi y el racismo contra la población negra, promulgó la Orden Ejecutiva 8802, que establecía la creación de un comité para las prácticas de empleo justo en el procedimiento federal de contratación. El comité no hizo gran cosa para detener las prácticas laborales injustas y discriminatorias, pero el hecho de que un líder negro consiguiera presionar al presidente sentó precedentes para el futuro Movimiento de los Derechos Civiles después de la guerra.


Los estadounidenses de origen italiano, judío, japonés y mexicano también sufrieron discriminación y prejuicios durante la guerra. En 1943, el objetivo de los blancos durante los disturbios de Los Ángeles fueron los mexicanos, pero sin duda los peor tratados fueron los de origen japonés (los llamados nisei): pese a la falta de evidencias o pruebas creíbles, unos 120.000 de ellos se vieron obligados a abandonar sus casas, fueron despojados de sus propiedades y realojados en campos de internamiento (ya hablé de ellos por aquí, si os interesa) en virtud de la Orden Ejecutiva 9066, que los clasificaba como "extranjeros enemigos". No obstante, la guerra significó mayores oportunidades sociales y económicas para muchos otros inmigrantes, especialmente del sur y el este de Europa, ya que se integraron mejor en el tejido social estadounidense.


La guerra trajo consigo cambios de primer orden para las mujeres estadounidenses. Antes de la guerra, existía una gran reserva de mano de obra femenina, compuesta básicamente por mujeres jóvenes y solteras, sin acceso a muchos tipos de trabajo y restringidas al servicio doméstico y al comercio. Sin embargo, las necesidades de producción en la industria de guerra, combinadas con la reducción del número de hombres (incorporados al ejército), proporcionaron a las mujeres una ocasión única para ampliar sus posibilidades laborales. La respuesta a la solicitud de trabajadoras por parte del Gobierno fue apabullante y conllevó cambios notables. En 1941 había 14,6 millones de trabajadoras, hacia 1944, su número había crecido a más de 19,4 millones. Hacia 1945, las mujeres constituían el 36% de la mano de obra y realizaban trabajos hasta entonces reservados a los hombres.


Las mujeres eran especialmente activas en las industrias de defensa. Entre 1940 y 1944, el número de mujeres empleadas en las fábricas creció en un 141%. En Detroit, por ejemplo, en 1943 las mujeres suponían el 91% de los nuevos contratos en 185 instalaciones bélicas. Más del 10% del personal de astilleros estaba compuesto por mujeres. Ahora bien, muchos de estos trabajos incluían una notificación de despido, ya que las mujeres serían despedidas cuando los hombres volvieran de la guerra, y además los sueldos eran manifiestamente desiguales en relación a los que cobraban los hombres por hacer el mismo trabajo (¿De qué me suena esto? Tiene narices que hayan pasado 70 años y el mundo, en líneas generales y salvo honrosas excepciones continúe igual).

Al acabar la guerra y con la desmovilización, las mujeres perdieron sus puestos el doble de rápido que los hombres. En 1945, tres cuartas partes de las mujeres que trabajaban en la construcción de aviones y barcos fueron despedidas, y en la industria del motor el número de mujeres descendió de un 25% a un 7%. Aunque las mujeres creían que su trabajo era satisfactorio y liberador - pese a la lógica frustración que pudiera producirles la desigualdad de salarios respecto a los hombres -, la propaganda de posguerra se centró en transmitir que su deber era el de ayudar a asimilar la reincorporación de los veteranos a la sociedad "haciendo que él volviera a ser el hombre de la casa".


Las tasas cada vez más altas de matrimonios y nacimientos hicieron de la vivienda un problema crítico. En general, las viviendas para alojar trabajadores inmigrantes eran de inferior calidad. Sin embargo, muchas de las mujeres jóvenes que se casaron durante permanecieron con sus padres hasta que sus maridos regresaron de la guerra, y la escasez de viviendas dio lugar durante la posguerra a un auge de construcción de residencias unifamiliares. A su vez, la mayor tasa de matrimonios desencadenó un baby boom que duró hasta los años 60. Así por ejemplo, entre 1940 y 1943, la tasa de primeros nacimientos saltó de 293 a 375 por cada 10.000 mujeres, y la tasa de posteriores nacimientos también subió, de 506 a 540. Ante el mayor número de niños, la incorporación de las mujeres al trabajo y las pocas viviendas disponibles, el Gobierno tuvo que aprobar leyes para establecer servicios de guardería y proporcionar viviendas sociales.


Fuente: "La Segunda Guerra Mundial" de H.P. Willmott, Robin Cross y Charles Messenger

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Carteles Propagandísticos de la Segunda Guerra Mundial (4)

En esta nueva entrega de la sección, os muestro una serie de carteles propagandísticos relativos a los Bonos de Guerra (War Bonds), que durante la Segunda Guerra Mundial los EEUU emitieron para financiar la construcción de armas, municiones y demás equipamiento, las operaciones militares y en definitiva a sostener el esfuerzo económico del país durante la contienda. Al igual que cualquier otro bono devengaba intereses y el estado amortizaba la deuda, teniendo que devolver al acreedor el dinero prestado y pagarle los intereses (muy pequeños, eso sí) correspondientes.

Los Bonos de Guerra se convirtieron en el medio ideal para que los ciudadanos de a pie contribuyeran con la defensa nacional. Se realizaron eventos para promover su venta en todo el país con la asistencia de celebridades, generalmente actores de Hollywood (pero también héroes de guerra: si habéis visto "Banderas de Nuestros Padres" (2006) de Clint Eastwood o la serie de TV "The Pacific", sabéis de lo que hablo), para mejorar la eficacia de la publicidad. Estrellas de Hollywood como Greer Garson, Hedy Lamarr, Bette Davis y Rita Hayworth realizaron siete giras en más de 300 ciudades y pueblos para promover la venta de Bonos de Guerra. "Stars Over America" se titulaba la campaña de venta de bonos, en la que participaron 337 estrellas, quienes superando la cuota asignada a cada una de ellas lograron producir la enorme suma de 838.540.000 dólares por la venta de bonos.

En fin, que no me enrollo más, aquí os dejo unos cuantos carteles para promover la venta de los War Bonds:

P.D. Los dos primeros carteles son obra del famoso ilustrador Norman Rockwell. El último hace referencia a los Tuskegee Airmen (o "Red Tails") de los que ya os hablé por aquí en su momento.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Insignias de la 2ª Guerra Mundial (6)

Aprovechando que tenemos reciente el post dedicado a los "Red Tails", el primer grupo de aviadores negros que voló en una unidad militar para el ejército de los Estados Unidos, os voy a mostrar en esta nueva entrega de "Insignias de la 2ª Guerra Mundial" los emblemas o insignias de los Tuskegee Airmen. Vamos pues a ello:


Aquí arriba podéis ver el emblema del 332º Grupo de Cazas (332nd Fighter Group) de la USAAF (United States Army Air Forces), unidad formada exclusivamente con pilotos de color y que estaba formada por:


100º Escuadrón de Cazas (100th Fighter Squadron)


301º Escuadrón de Cazas (301st Fighter Squadron)

302º Escuadrón de Cazas (302nd Fighter Squadron)

Antes de formar el 332º Grupo de Cazas, los pilotos adiestrados en Tuskegee se integraron en el 99º Escuadrón de Cazas (99th Fighter Squadron), cuya insignia os dejo aquí abajo:


miércoles, 21 de septiembre de 2011

The Tuskegee Airmen

Los Tuskegee Airmen - también conocidos como "Red Tails", por la pintura de ese color en las colas de sus aviones - fue el primer grupo de aviadores negros que voló en una unidad militar para el ejército de los Estados Unidos, concretamente en el 332 Grupo de Caza de la USAAF.

La decisión del Departamento de Guerra norteamericano de establecer una escuela de formación para pilotos afro-americanos tuvo lugar el 16 de enero de 1940, creándose la misma en Tuskegee (Alabama), de ahí el apodo. Dicha decisión (muy controvertida por aquel entonces) tuvo su origen en el aumento de la presión de la NAACP (The National Association for the Advancement of Colored People) y otras organizaciones que presionaron para obtener oportunidades para los afroamericanos en las fuerzas armadas de Estados Unidos.

En junio de 1941 comenzó oficialmente el programa de formación con el 99 Escuadrón de Caza en Tuskegee, bajo el mando del Coronel Frederick Kimble, de talante muy conservador, quien mantuvo estrictas medidas de segregación durante su dirección, nunca aceptando la igualdad de razas e impidiendo que los cadetes de color tuvieran los mismos privilegios que pudieran tener los blancos. Los innumerables problemas y quejas (que saltaron a la prensa) presionaron al Mando Aéreo, sustituyendo a Kimble por el Mayor Noel F. Parrish, quien hizo gala de una mentalidad completamente opuesta a su predecesor, mucho más abierta y progresista, e incluso facilitó la entrada en combate de los Tuskegee Airmen.

Así el 99 Escuadrón de Caza fue trasladado a Marruecos para participar en la Operación Torch (Desembarco de las Tropas Anglo-estadounidenses en el Norte de Africa). Una vez llegados al frente los "Red Tails" sufrieron de nuevo en sus propias carnes los efectos de la segregación racial. Fuerons encuadrados en el 33 Grupo de Caza al mando del Coronel William W. Momyer, quien nunca aceptó una unidad formada exclusivamente por pilotos negros en su grupo e intentó boicotear a la unidad en todo lo que pudo: misiones de combate, apoyo, suministros...

Pese al buen rendimiento ofrecido en la primera gran misión de los Tuskegge Airmen, el Coronel Momyer mandó un comunicado a la prensa militar y al Alto Mando, informando de la incompetencia, inexperiencia y cobardía de los pilotos negros del 99 Escuadrón. Se abrió un expediente oficial y se decidió investigar el asunto por parte de las autoridades militares americanas. Para acentuar aún más los problemas de segregación, apareció durante la investigación, un informe científico de la Universidad de Texas, confirmando que los negros disponían de una inteligencia inferior que les dificultaba la toma de decisiones en situaciones criticas (como en combates aéreos). Al final, y sólo gracias a la intervención personal y casi milagrosa del Coronel Emmett "Rosie" O'Donnell, se evitó enviar al presidente Roosevelt la petición de desmantelamiento de la unidad negra de Tuskegee. Se ordenó un estudio comparativo de todas las unidades de caza americanas del Teatro del Mediterráneo y se demostró que los "Red Tails" estaban al mismo nivel, e incluso más, que el resto de unidades, y que las acusaciones de Momyer habían sido exageradas por su racismo.

Así pues, se permitió el envío al frente de 3 nuevos escuadrones (los escuadrones 100, 301 y 302), que hicieron posible la formación del 332 Grupo de Caza, compuesto exclusivamente por pilotos de color, entrenados en Tuskegee. Los aviones que pilotaron fueron los P-40 Warhawk, los P-39 Airacobra, los P-47 Thunderbolt (durante Junio-Julio de 1944) y finalmente los P-51 Mustang, que pintaron con la cola completamente en rojo, haciéndolos un símbolo de la unidad (como el que podéis ver aquí abajo).


Un total de 926 pilotos afro-americanos se graduó en la Escuela de Vuelo de Tuskegee entre 1940 y 1946. De ellos, 445 volaron y pelearon por su país (muriendo 150) mientras que en casa, se les negaban los más elementales derechos civiles. Estos aviadores fueron asignados al teatro de operaciones europeo, interviniendo fundamentalmente en misiones de escolta a bombarderos en Checoslovaquia, Hungría, Austria, Alemania y Polonia. Volaron un total de 1578 misiones con el inigualable record de no haber perdido un solo bombardero, mientras estaban de escolta, destruyendo además un total de 109 aparatos enemigos (al parecer eran muy solicitados como escolta, ya que a diferencia de otros grupos de caza, los Tuskegee Airmen siempre se mantenían pegados a los bombarderos, en vez de dejarlos solos, persiguiendo a cazas alemanes para sumar victorias personales). Especialmente de mención es la misión que realizaron sobre Berlín, el 24 de marzo de 1945, escoltando a los bombarderos sobre la fábrica de Daimler-Benz y derribando tres reactores alemanes Messerschimtt Me 262 en combate aéreo con la pérdida propia de tres P-51 Mustangs. Unido a ello están los éxitos cosechados en sus innumerables misiones de ataque al suelo.

El Teniente Coronel Oliver Benjamin Davis, Jr mandó la primera clase de Tuskegee Airmens que se graduó. Por su parte, el Capitán Charles B. Hall fue el primer afroamericano en derribar un avión enemigo. En Italia en 1944, los Tenientes Gwynne Pierson y Wendell O. Pruitt, a los mandos de sus cazas P-47 Thunderbolt, atacaron un destructor alemán en el puerto de Trieste. El fuego de sus ametralladoras del calibre 50 alcanzó el polvorín y el barco se hundió, acreditándose ambos pilotos como los únicos en destruir un buque enemigo usando solo fuego de ametralladora. Otro de los pilotos de Tuskegee, Daniel "Chappie" James, llego a ser General de 4 estrellas, y a Comandante en Jefe de la Zona Norte y Jefe del Comando de Defensa Aeroespacial.

Los Tuskegee Airmen fueron ampliamente condecorados: varias Estrellas de Plata, 150 Cruces de Vuelo por Méritos Distinguidos, 8 Corazones Púrpura, 14 Estrellas de Bronce y 744 Medallas Aéreas.

Paradójicamente, al terminar la guerra y regresar a su patria tuvieron que librar un nuevo combate: la lucha por la igualdad de derechos, al ser muchos de sus logros ignorados frente a los de sus colegas blancos de la USAAF. Su contribución y su lucha por lograr la paridad y el reconocimiento como militares profesionales competentes, obligó al Departamento de Guerra de los Estados Unidos a revisar sus políticas raciales y, en última instancia, eliminar la segregación de los militares.

En 1948 el presidente Harry S. Truman firmó el Decreto 9981, que abolió definitivamente la segregación en el ámbito militar. A partir de ese momento los pilotos veteranos de Tusgekee fueron muy solicitados en la nueva Fuerza Aérea Americana, algunos pasaron a puestos de instructores en diversos centros, como el Columbia Air Center, en Maryland (de propiedad afro-americana).

El 29 de marzo de 2007, unos 350 Tuskegge Airmen y sus viudas fueron condecorados con la Medalla de Oro del Congreso de los EE.UU. por sus indudables méritos y éxitos cosechados, tanto en el frente como en su propio país, terminando con la segregación en las fuerzas aéreas y abriendo las puertas a toda una generación de pilotos afro-americanos.

Aquí os dejo un póster y un trailer de "Red Tails", una película que cuenta la historia de los Tuskegee Airmen y que podremos ver el año que viene. Está dirigida por un tal Anthony Hemingway y producida por George Lucas, contando en su reparto con nombres como Terrence Howard, Cuba Gooding, Jr., Andre Royo o Bryan Cranston.