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viernes, 3 de mayo de 2013

Los Chindits

El general de brigada Orde Wingate fue el cerebro que estuvo detrás del concepto de inserción tras las líneas enemigas de fuerzas de penetración de largo alcance - que serían conocidos con el nombre de "Chindits" - continuamente reabastecidas desde el aire, para que se dedicaran a atacar las líneas de suministros y las comunicaciones enemigas en su retaguardia. Era una audaz respuesta a las habituales tácticas japonesas de amenazar las líneas de comunicación aliadas y atacar sus escalones de retaguardia para obligar a las tropas de primera línea a defender sus espaldas. Los factores principales debían ser la gran movilidad, para conservar el factor sorpresa, golpeando donde menos se esperaba, para desvanecerse después en la jungla, y el lanzamiento en paracaídas de suministros sobre posiciones indicadas por radio a los aviones por equipos de señaleros especialistas de la RAF que acompañarían a los grupos de penetración. De esa forma, los incursores carecerían de cualquier línea de comunicación que pudiera ser cortada por el enemigo; su empleo como parte de una ofensiva coordinada más amplia podía quebrantar la retaguardia japonesa y forzarlos a resituar sus tropas, en beneficio del plan general aliado.


Wingate (en la imagen bajo este párrafo) era un muy imaginativo aunque algo neurótico oficial de 38 años que se había dedicado a la guerra no convencional. Antony Beevor lo describe en su obra, "La Segunda Guerra Mundial" (2012) como un "cristiano fundamentalista y visionario ascético al que el general Slim comparaba con Pedro el Ermitaño", pero "no era un charlatán. Es harto probable que fuera un maníaco depresivo, y había intentado suicidarse cortándose el cuello. No era fácil relacionarse con él. Trataba a sus hombres con dureza; de hecho, no sentía misericordia ni siquiera con los heridos, pero era igual de severo consigo mismo. Era un tipo barbudo y desaliñado, que llevaba siempre un salacot que parecía demasiado grande para él. Evidentemente, su imagen no correspondía a la de un alto oficial británico de artillería. Se paseaba desnudo, comía cebollas crudas, filtraba té con sus calcetines y a veces llevaba un despertador colgado de una cuerda alrededor del cuello. Se había ganado la fama de ser todo un maestro de la guerra no convencional, especialmente tras haber organizado en Palestina "escuadrones nocturnos especiales" formados por judíos para responder a las agresiones de los árabes, y por su manerar de liderar la Fuerza Gedeón en Etiopía."


Churchill siempre había recibido con agrado cualquier idea no convencional, y parecía que Wingate iba a ofrecer una solución para salir de la situación de estancamiento en la que se encontraba el norte de BirmaniaLa idea de Wingate fue tomando forma ya durante la retirada de Birmania, y el general Archibald Wavell, comandante en jefe del ejército británico en el frente asiático, lo aceptó rápidamente en principio, aunque en aquellos momentos resultaba imposible dedicar tropas a una gran ofensiva. Wingate estaba convencido de que una brigada de penetración de largo alcance (77ª Brigada de Infantería India) sería capaz de conseguir valiosos resultados incluso operando por su cuenta: podría causar daños, recoger información, entrar en contacto con colaboradores birmanos y probar el equipamiento y los métodos para misiones posteriores. Si la operación resultaba un éxito podría además proporcionar un estímulo para la moral en un momento desalentador en que había enormes dificultades para una ofensiva general y la iniciativa parecía haber sido dejada en manos de los nipones.


En  julio de 1942, la brigada (que no era una fuerza escogida ni de voluntarios, sino una unidad de infantería común) se entrenó en la jungla, y se ordenó el lanzamiento de su primera operación en febrero de 1943. Para caracterizar a su fuerza, Wingate escogió como insignia, a sugerencia de un oficial birmano, un "chindé", el mítico león cuya imágenes guardan los templos birmanos, pero se equivocó durante una entrevista y deformó accidentalmente el nombre convirtiéndolo en "Chindit", que fue finalmente el nombre con el que se conoció a sus unidades, probablemente porque era más fácil de pronunciar.


Para la primera misión "Chindit", bautizada en código como Operación "Longcloth", la 77ª Brigada de Infantería India estaba formada por el 13er Batallón del King's Regiment, el 3er Batallón delRegimento de Fusileros Gurkhas, tropas locales del 2º Batallón del Burma Rifles Regiment y la 142ª Compañía de Commandos. Se abandonó la estructura ordinaria de una brigada, estando repartidas las unidades en 8 columnas independientes numeradas, cada una con 4 secciones de infantería y una de apoyo. Cada columna llevaba 4 cañones contracarro, 2 ametralladoras medias, dos cañones antiaéreos y 9 ametralladoras ligeras; las armas pesadas, las radios y los suministros eran transportados por un millar de mulas, que podían convertirse en fuente de alimentos de emergencia una vez se usara la carga que transportaban. Cada hombre transportaba más de 30 kg de equipo, proporcionalmente más que las mulas. El peso se soportaba gracias a los arneses Everest (una estructura metálica como la de una mochila pero sin bolsa) e incluía las raciones para 7 días, un machete (o cuchillo kukri para los gurkhas), el fusil, munición, granadas, capa/tela para el suelo, camisa y pantalones de recambio, 4 pares de calcetines, pasamontañas para las noches frías, cuchillo, zapatillas de tenis, equipo de aseo y afeitado, cordones de recambio, menaje, cantimplora y la bolsa de agua chagil.


Los objetivos para la "Operación Longcloth" implicaban varias líneas de suministro ferroviario principales en 3 situaciones separadas, siendo los puentes y desfiladeros los blancos principales. Para lograrlo, las columnas de la brigada se dividieron en dos grupo: el grupo Norte, con 2.200 hombres en 5 columnas, y el grupo Sur, con unos 1.000 efectivos en 2 columnas, con los fusileros birmanos repartidos en secciones de reconocimiento para cada columna, proporcionando la 142ª Compañia de Commandos los equipos de demolición y un equipo de radio de la RAF por cada columna. El propio Orde Wingate marcharía con el grupo Norte, cruzando el río Chindwin en Tonhe entre el 14 y el 15 de febrero de 1943 y moviéndose al este vía Pinbon para cortar el ferrocarril entre Bongyaung y Nankan. El grupo Sur, bajo el mando del teniente coronel Alexander, cruzaría el Chindwin unos 60 kms más abajo en Auktang y marcharía por Thaiktaw para volar el ferrocarril en Kyaikthin.


Estos objetivos se consiguieron el 5 de marzo; se solicitaron y recibieron con éxito suministros aéreos y las bajas fueron leves en los primeros encuentros con el enemigo, cuyos batallones de búsqueda se sintieron confusos inicialmente por la falta de líneas de retaguardia que apoyaran a la misteriosa fuerza. Avanzando más al este, ambos grupos usaron luego embarcaciones nativas para cruzar el río Irawadi (que tenía más de un kilómetro y medio de ancho en algunas zonas), con la intención de volar la carretera Mandalay-Lashio en el desfiladero de Gokteik. Pero el contacto por radio resultaba cada vez más difícil, al igual que la localización de las provisiones y pertrechos lanzados en paracaídas, pues dos divisiones japonesas las hostigaban constantemente obligándolas a mantenerse en continuo movimiento. Las dificultades se multiplicaron: debido a la falta de alimentos, los hombres de Wingate empezaron a sacrificar las mulas para comerlas, lo que comportó el abandono de buena parte de su equipamiento. Las columnas "Chindit" no tardaron en emprender la retirada sin haber podido cortar la carretera que unía Mandalay y Lashio.


Hasta entonces las bajas habían sido de menos de un 5%, pero la retirada fue una experiencia terrible. Emboscado por los japoneses en el río Irawadi, Wingate ordenó a las columnas que se dispersaran y se abrieran camino por su cuenta de regreso a las líneas británicas, a 400 km de distancia incluso en línea recta, pero a través de dos grandes ríos y uno de los territorios montañosos más agotadores del mundo. Se aplicó rígidamente la disciplina: algunos hombres fueron castigados con azotes, y se llevaron a cabo incluso una cuantas ejecuciones. Un gran número de heridos y enfermos tuvo que quedarse atrás. Hambrientos, enfermos, exhaustos, tras haber perdido la mayoría de los animales de carga y bajo la constante amenaza de ataques, hasta finales de abril no consiguieron poner pie en la orilla occidental del Chindwin los últimos demacrados soldados "Chindit", después de haber caminado entre 1.200 y 1.600 kms. De los 3.000 hombres que partieron sólo 2.182 regresaron, y de éstos, unos 600 fueron declarados inútiles para cualquier servicio posterior.


El valor de Longcloth fue cuestionado: no había conseguido nada de importancia estratégica, dado que la ausencia de operaciones importantes simultáneas implicó que la desorganización de los repliegues japoneses no aportó mayor beneficio general. Sin embargo, había sido un importante golpe propagandístico que elevó la moral en el Reino Unido y entre las fuerzas del Extremo Oriente. Quizá lo más importante fuera que ayudó a disipar la paralizante imagen de invencibilidad de la que había disfrutado el soldado japonés desde principios de 1942, demostrando que el Ejército Británico podía golpear profundamente en su retaguardia y sobrevivir. Las técnicas de penetración profunda, movimiento en la jungla y reabastecimiento desde el aire habían superado una valiosa prueba. Con ella se aprendieron lecciones importantes, sobre todo la necesidad de despejar debidamente las zonas de lanzamiento y de nivelar las pistas de aterrizaje en la jungla. Cuando los Aliados estuvieran en posición de ofrecer suficientes medios de transporte y cobertura de los cazas, ese tipo de operaciones tendría su recompensa. Pero la primera penetración a gran escala tras la líneas enemigas tuvo una consecuencia mucho más importante. Provocó que los japoneses prepararan una gran ofensiva para la primavera de 1944, ofensiva que daría lugar a las batallas decisivas de la campaña de Birmania.


Tanto Churchill como Roosevelt quedaron impresionados con los logros de los incursores y Wingate obtuvo el permiso para una segunda expedición a primeros de 1944, como parte de la Operación "Thursday". En ella estarían implicadas no sólo una "Fuerza Especial Chindit" de mayor envergadura, la mayoría desembarcada desde el aire, sino también unos 3.000 soldados estadounidenses de la 5307ª Unidad Combinada (más conocidos como "Merrill's Marauders" ("Merodeadores de Merrill"), la única unidad de combate norteamericana en Birmania), que operarían con independencia de los "Chindits" en apoyo de las fuerzas chinas del general norteamericano Joseph "Vinegar Joe" Stilwell (en la imagen superior). A los "Chindits" les prestaría apoyo aéreo el 1er Comando Aéreo de la USAAF.


Esta vez la intención no era efectuar una incursión y retirarse, sino establecerse a caballo de las líneas de comunicación enemigas sobre una amplia zona de la retaguardia japonesa entre Indaw y Myitkyina, y combatir para permanecer allí, como parte de un plan general para paralizar la respuesta de la 18ª División de Infantería Japonesa a la ofensiva principal de los chinos de Stilwell en el norte. Algunas unidades marcharían a campo través mientras que otras volarían en planeadores para abrir pistas con el fin de que los aviones de transporte descargaran refuerzos y equipamiento pesado. Allí se establecerían fortalezas con suficiente guarnición para rechazar los ataques japoneses que se suponía que atraerían; mientras tanto, columnas flotantes atacarían las comunicaciones del enemigo. La "Fuerza Especial Chindit" consistía en unos 20.000 hombres en 6 brigadas: 14ª, 16ª y 23ª británicas, 77ª y 111ª indias y 3ª Brigada de África Occidental. Cada una de las brigadas LRP (Long Range Penetration) fue reforzada hasta el equivalente de 4 batallones; 17 de ellos eran británicos, incluyendo algunos de la Royal Artillery y unidades de reconocimiento combatiendo como infantería. Para esta segunda operación también fueron transportados 3.134 mulas, 547 caballos de carga y 250 bueyes (para proporcionar carne fresca) en las bodegas de planeadores Waco modificados y C-47 Dakota.


A principios de febrero de 1944, la 16ª Brigada "Chindit" penetró en Birmania a pie e hizo una larga y agotadora marcha de aproximación para establecer "Aberdeen", una base cerca de Manhton, al noroeste de Indaw. El 5 de marzo, la 77ª Brigada comenzó a llegar por aire a "Broadway", más al este, en la parte norte del valle de Kaukue, seguida por la 111ª Brigada y luego la 14ª y la 3ª de África Occidental; a pesar de la pérdida de muchos planeadores y hombres, la fortaleza se estableció, y el 13 de marzo, Wingate ya tenía 9.000 hombres posicionados. Se estableció otra fortaleza en "White City", cerca de Nami y entre las dos anteriores. Lo que los planificadores aliados no podían haber previsto era que la expedición coincidiría con la ofensiva del 15º Ejército Japonés a través del Chindwin hacia Imfal y Kohima, que comenzó el 15 de marzo, lo cual complicó en gran medida las misiones de los "Chindits". De todos modos, los incursores atrajeron unidades enemigas lejos de la ofensiva china y también interrumpieron de forma crítica la logística de la ofensiva japonesa sobre Imfal (fuentes japonesas confirman que esto resultó decisivo).


El 24 de marzo despegó un bombardero B-25 Mitchell de la base "Broadway" llevando consigo a Orde Wingate. Al parecer, dos periodistas norteamericanos insistieron en subir al avión con el general, a lo que éste accedió, pese a las protestas del piloto por el exceso de peso del aparato. El avión se estrelló contra un cerro, muriendo todos sus ocupantes. Wingate fue reemplazado como comandante en jefe por el general de brigada Lentaigne, de la 111ª Brigada, y el 9 de abril la misión de los "Chindits" cambió por órdenes del teniente general William Slim y del almirante Louis Mounbatten. Ahora deberían moverse hacia el norte, establecer una nueva base en "Blackpool", cerca de Sahmaw, y operar principalmente en apoyo de las acciones de Stilwell. La desgastada 16ª Brigada fue retirada, pero a pesar de su falta de equipo pesado y del creciente cansancio después de semanas de combate en la jungla, las 4 brigadas "Chindit" restantes (14ª, 77ª, 111ª y 3ª África Occidental) fueron ahora mal empleadas como infantería convencional. Desde el 1 de mayo carecieron del apoyo aéreo específico y el 17 de mayo la "Fuerza Especial Chindit" quedó bajo el mando del general Stilwell, quien los envió a atacar las principales fortificaciones japonesas a pesar de contar únicamente con equipo ligero y carecer de suministros y servicios suficientes.


Sin embargo, los "Chindits" entablaron varias batallas defensivas y ofensivas con éxito, tomando Mogaung el 26 de junio de 1944 tras 5 días de feroces combates, y contribuyendo en gran medida a la vital captura de Myitkyina, pero Stilwell se negó a las insistentes peticiones de extracción a pesar de que estaban claramente enfermos y agotados. Sirva este dato como ejemplo:  un reconocimiento médico, el 8 de julio de 1944, reveló que todos los oficiales y tropa de la 77ª y 111ª Brigadas "Chindit", habían sufrido al menos 3 ataques de malaria (en algunos casos más de 7), que la pérdida de peso de todos ellos había sido de 18,5 kg y que las muertes por malaria cerebral y tifus seguían creciendo. A pesar de ello, hasta finales de agosto no serían retiradas de Birmania por vía aérea las últimas unidades "Chindit". La "Fuerza Especial Chindit" había sufrido un 20% de bajas, 3.628 hombres, de los que más de un millar resultaron muertos. Pocos de los supervivientes fueron considerados aptos para el servicio activo posterior. Se planificaron otras operaciones de incursión y hasta se inició el entrenamiento, pero los "Chindits" fueron disueltos en febrero de 1945 antes de que pudieran volver a operar.

Fuentes:

Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: "Los Chindit y otras fuerzas británicas del frente asiático" de Martin Brayley
"La Segunda Guerra Mundial" de Antony Beevor
http://en.wikipedia.org/wiki/Chindits
http://www.exordio.com/1939-1945/militaris/fuerzas-armadas-BRT/chindits.html

jueves, 1 de marzo de 2012

Los Gurkhas


Los Gurkhas son un pueblo originario de Nepal, que debe su nombre al santo guerrero hindú del siglo XVIII, Guru Gorakhnath, cuyos seguidores fundaron la dinastía de Gorkha, que fue a su vez fundadora del Reino de Nepal. Tienen su origen en una población de Rajastán, en el norte de la India, que emigró a Nepal en el siglo XVI. Su lengua, el gurkhalî, perteneciente al grupo indoeuropeo y similar al hindi, se convirtió en la lengua común de Nepal con el nombre de nepalés

Conocidos por ser feroces combatientes, empezaron a servir como soldados en el Ejército Británico en 1816, pero adquirieron prestigio y renombre mundial a partir de su participación en la Primera Guerra Mundial, en la que unos 200.000 Gurkhas lucharon en la mayoría de los escenarios de la contienda (por ejemplo, en Francia (Loos, Neuve Chapelle, Ypres...), Mesopotamia, Palestina, Persia, Turquía (Gallipoli), Grecia (Salonika)) haciendo famosos sus característicos y temidos cuchillos curvos (conocidos como kukris) y su grito de guerra, "Aayo Gorkhali" (Aquí vienen los gurkas).


La mítica ferocidad de estos soldados nepalíes se debe a su especialización en el combate cuerpo a cuerpo, para el cual utilizan su cuchillo característico, el kukri (en la imagen superior), que se ha convertido en su símbolo. Este inconfundible cuchillo, arma nacional del Nepal, tiene diversos tamaños, pero todos poseen en común la hoja curva que le caracteriza. Dicha hoja empieza en el mango con una forma redonda y estrecha que luego se ensancha en forma plana hasta terminar en una afilada punta. El borde interior de la hoja es romo y muy grueso, pero el exterior se mantiene afilado como una hoja de afeitar gracias al continuo afilado. La hoja está fabricada con acero de alta calidad y como el peso del arma está en su parte posterior, el kukri es muy eficaz cuando se lanza. Originalmente era un cuchillo de múltiples usos: puede ser empleado para excavar la tierra, para cortar leña y también como arma de combate muy eficaz. En espacios reducidos el kukri puede manejarse mejor que una bayoneta unida a un fusil y, además, las heridas que produce son más importantes. 


Desde los primeros días de su pertenencia al Ejército Británico, los Gurkhas han mostrado su afición a llevar el kukri en el cinto junto con las demás partes del equipo reglamentario, ya que en esta posición puede ser sacado rápidamente para ser utilizado. Aunque el kukri es un arma eficaz y que ha demostrado ser de utilidad en muchas ocasiones, su efecto psicológico en el combate ha sido enorme y en muchas ocasiones el enemigo ha preferido huir antes de hacer frente al cuchillo de los soldados nepalíes.

Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, había 10 Regimientos de Fusileros Gurkhas, con 2 batallones cada uno haciendo un total de 20 Batallones. Después de la evacuación de la British Expeditionary Force (BEF) en Dunkerque en 1940, el gobierno de Nepal se ofreció a aumentar el reclutamiento de tropas hasta incrementar a 35 el número total de Batallones de Fusileros Gurkha al servicio del Ejército Británico. A la larga esta cifra se elevaría a 45 batallones, de manera que se agregaría un 3er y un 4º batallón a cada uno de los 10 regimientos, e incluso un 5ª a los Regimientos de Fusileros Gurkha 1º, 2º y 9º. Un total de 250.280 Gurkhas sirvieron durante la Segunda Guerra Mundial en casi todos los teatros de operaciones. Además de mantener la paz en la India, combatieron en Siria, el Norte de África, Italia, Grecia y contra los japoneses en las selvas de Birmania, el noreste de India y Singapur. Lucharon con su habitual ferocidad y valentía obteniendo un total 2.734 medallas y condecoraciones al valor, causando aproximadamente unas 32.000 bajas al enemigo.


Cuenta Matthew Parker en su imprescindible "La Batalla de Monte Cassino" (2003) que los soldados nepalíes de los 3 batallones de Gurkhas integrados en la 4ª División India "habían recorrido un largo camino desde sus hogares para luchar por las democracias occidentales. Y no es que la democracia significase algo para ellos. En aquella época Nepal estaba casi completamente aislado del mundo exterior, era una autocracia feudal, rígidamente separada en castas y asolada por la pobreza, donde la educación estaba prohibida y existía un analfabetismo prácticamente total entre la población. Convertirse en soldado era el único camino para escapar de una vida que ha sido descrita como pobreza, privaciones, trabajos penosos y desesperación". Señala Parker que "en teoría todos los gurkhas era voluntarios, aunque en algunos casos los caciques de las aldeas sencillamente recibían órdenes para que todos los hombres en edad militar fueran enviados para ser alistados. Se reclutaban hombres de todas las edades: algunos de los que combatían en Italia probablemente no tenían más de quince (aunque a duras penas alguno de los nepalíes conocía el año de su nacimiento) y otros estaban en la cincuentena."


El escritor e historiador británico recoge en dicha obra varios testimonios de fusileros Gurkha que me parecen interesantes y que a continuación os reproduzco. Un veterano Gurkha contaba como se unió "al ejército por dinero y honor y por eso estaba contento cuando me alisté el 31 de octubre de 1939. Nadie me dijo que había empezado una guerra". Un año después, su comandante le informó de que había una guerra y que él estaba en camino para luchar en ella. Otro fusilero Gurkha, Jumparsard Gurung, relata el duro régimen en el campo de entrenamiento: "Nuestros suboficiales castigaban nuestros errores retorciéndonos las orejas o pegándonos. Empleaban un lenguaje soez. Teníamos que sacar brillo a los suelos cada mañana y eso significaba levantarnos en la oscuridad para tener todo listo cuando éramos llamados a formar a las 7,00 horas. La instrucción duraba hasta la 9,00 horas. Los oficiales británicos pasaban a nuestro lado cabalgando en sus caballos durante esta primera formación del día pero nunca nos dirigían la palabra. Nuestras comidas de la mañana eran de las 9,00 a las 10,00 horas y nunca había suficiente comida." Después recibían clase teórica hasta el mediodía. El entrenamiento físico y las prácticas de fusil ocupaban la tarde. Tras la cena limpiaban sus ropas y armas.


Kharkabahadur Thapa cuenta que se alistó "el 19 de noviembre de 1940 como niño soldado. Mi abuelo había sido soldado y me había enseñado a leer y escribir. Fui a Dehra Dun, donde me enseñaron los principios básicos de las transmisiones, después de una semana en el campamento de descanso donde se nos enseñó la disciplina elemental y teórica. Te enseñaban cómo debías comportarte, como reconocer al coronel y cómo responder a los suboficiales. Se nos dieron ropas y se nos enseñó como ponérnoslas. Nos daban leche diariamente para ayudarnos en nuestro crecimiento. Cada noche nos impartían conferencias. El entrenamiento de los niños duraba un año, pero después de 6 meses me sacaron de mi entrenamiento de niño y me hicieron recluta....Después de 6 meses de entrenamiento como recluta pasé a ser soldado..."

Quienes han visto pelear a los Gurkhas los consideran los mejores soldados de infantería que hay en el mundo. A su maestría en el combate cuerpo a cuerpo y en el manejo del kukri, unen una agilidad extraordinaria, un valor a toda prueba, una asombrosa sangre fría y una gran habilidad para sobrevivir en ambientes hostiles. También eran especialmente temidos por las tropas del Eje por su pericia en las emboscadas e infiltraciones nocturnas. Para que os hagáis idea de como se las gastaban estos tipos, os dejo a continuación una serie de testimonios e historias que he podido encontrar en algunos libros o navegando por la red:


Cuenta Jesús Hernández en su libro "Hechos Insólitos de la Segunda Guerra Mundial" (2005),  que en una ocasión, durante la campaña del Norte de África, un grupo de Gurkhas llevó a cabo con éxito un asalto a una posición alemana del Afrika Korps, en la que utilizaron su temidos cuchillos curvos, y que a buen seguro, fue una de las acciones armada menos costosas de la Segunda Guerra Mundial. El informe escrito que presentó posteriormente el oficial al mando del grupo así lo atestigua: "Bajas enemigas: diez muertos. Bajas propias: cero. Munición empleada: cero".

"En la batalla de Wadi Akarit, en Túnez- cuenta un corresponsalde guerra, cuyos datos ignoro, pues extraigo el testimonio de aquí -, tuve la horrible experiencia de seguir a los batallones de gurkhas en su ataque a una fortaleza. Ellos atacaron a media noche. Cuando llegué al lugar, por la mañana, oí risas y cantos. El espectáculo que me esperaba, sin embargo, no era para reir ni cantar. En dos esquinas de un amplio cuarto vi dos ordenadas y macabras pilas: una era de cabezas, la otra de cuerpos. Los gurkhas desayunaban su inevitable arroz con pescado y en cuanto me vieron me ofrecieron un plato. Parecían disciplinados chicos excursionistas. El único kukri que vi desenvainado servía para pelar papas".


Nuevamente Matthew Parker en "La Batalla de Monte Cassino" reproduce unas de las muchas historias que circulaban sobre estos feroces guerreros. Un oficial de la 78ª  División de Infantería Británica contaba en su diario: "Me encontré con algunos soldados gurkha que se estaban riendo alborotadamente. Cuando les pregunté cual era el chiste, uno que hablaba algo de inglés me explicó que estando de patrulla se encontraron tres alemanes dormidos en una trinchera. ¡Cortaron las cabezas de los hombres asomados pero dejaron al chaval del medio para que se llevase un susto de muerte cuando se despertara!".

Según leo aquí, otro soldado australiano contaba lo siguiente: "Cerca de Florencia vi como un pequeño gurkha despachaba a dos enormes alemanes que casi doblaban su estatura. Al parecer sin moverse esquivaba los golpes de bayoneta balanceando su kukri. De repente la hoja centelló en el aire y uno de los alemanes perdió la cabeza como por magia, decapitado de un golpe. Fue tan sorpresivo el movimiento, el cuerpo aún de pie empuñando el fusil con la bayoneta, sin cabeza, que yo, que corría a ayudar al gurkha, quedé paralizado. El efecto debió ser el mismo para el otro soldado alemán, pues cuando pude reaccionar y volver de mi estupor, el gurkha limpiaba tranquilamente su arma y otro cuerpo decapitado yacía entre la hojarasca que cubría el terreno." 


El general William Slim, comandante del Ejército Oriental Británico - entonces renombrado como XIV Ejército - cuenta en su libro "Defeat into Victory" (1959), sobre la campaña de Birmania"Una patrulla gurkha regresaba de una de sus incursiones y traían en una cesta las cabezas de tres japoneses, las cuales arrojaron sobre una mesa frente a mi, contando los pormenores de la acción. Luego me invitaron a comer de sus pescados que se encontraban en la misma cesta de la que habían sacado las cabezas".

A lo largo de su historia, muchos Gurkhas han sido condecorados con la Cruz Victoria (Victoria Cross o VC), la más alta de las condecoraciones británicas al valor frente al enemigo (aquí podéis ver un listado). A continuación os cuento las valerosas acciones de algunos fusileros Gurkhas durante la Segunda Guerra Mundial:


El capitán Netrabahadur Thapa (en la imagen), del 2º Batallón del 5º Regimiento de Fusileros Gurkhas (5th Royal Gurkha Rifles), recibió la Cruz Victoria por sus acciones en Bishenpur (India) los días 25-26 de junio de 1944. Al mando de una posición defensiva en una colina, que estaba siendo fuertemente atacada por los japoneses, recibió la orden de defenderla hasta la última bala y el último hombre. Infundidos del coraje mostrado por su oficial, sus hombres, aguantaron los ataques japoneses y consiguieron rechazarlos una y otra vez, pero sufrieron grandes bajas, debiendo solicitar refuerzos y más municiones. Pese a los refuerzos llegados horas más tarde, las bajas continuaban aumentando, y Thapa, distribuyó el mismo las municiones entre sus hombres y encabezó un contraataque con granadas y kukris, que desbarató el ataque nipón. Fue encontrado muerto con su kukri clavado en la cabeza de un soldado japonés.


Otro fusilero Gurkha, Ganju Lama, del 1er Batallón del 7º Regimiento de Fusileros Gurkhas (7th Gurkha Rifles), también obtuvo la Cruz Victoria por sus acciones en Ningthoukhong (India) el 12 de junio de 1944. Su compañía trataba de detener el avance enemigo, cuando se vieron atacados por tanques japoneses. Sin importarle su propia vida y pese al fuego de las ametralladoras y cañones de los blindados nipones, cogió su PIAT (arma antitanque portátil) y logró arrastrarse hasta unos 28 metros de distancia de dos tanques enemigos, dejándolos fuera de combate. Pese a tener su muñeca izquierda rota, un balazo en la mano derecha y otro en una pierna, aún tuvo tiempo de acabar con los tripulantes de los carros de combate que trataban de escapar.


Bhanbhagta Gurung del 3er Batallón del 2º Regimiento de Fusileros Gurkhas (2nd Gurkha Rifles) también ganó la Cruz Victoria el 5 de marzo de 1945 en Tamandu (Birmania). Su unidad estaba bajo el fuego de un francotirador japonés que estaba causando numerosas bajas. Como desde su posición, estando tumbado en el suelo, no era posible disparar al francotirador, Gurung se levantó tranquilamente, y pese a estar expuesto a los disparos del enemigo, apuntó y acabó con el soldado japonés. Su sección avanzó de nuevo y se vio otra vez bajo un intenso fuego enemigo. Sin esperar órdenes, atacó una trinchera  lanzando dos granadas y matando a dos japoneses.

A continuación se abalanzó sobre la siguiente posición nipona y mató con su bayoneta a sus defensores. Despejó otros dos pozos de tirador con su bayoneta y granadas. Durante todo ese tiempo estuvo expuesto al fuego de una ametralladora que le disparaba desde un búnker, sobre el que avanzó nuevamente y también dejó fuera de combate: se subió sobre el techo del fortín y como ya no tenía granadas, lanzó dos bombas de humo por la abertura del búnker, matando con su kukri a dos soldados nipones que salieron del mismo. Entonces entró en el fortín y acabó con el resto de japoneses allí existentes. Seguidamente ordenó a otros tres hombres que tomaran posiciones en el búnker y rechazaron el contraataque nipón causando serias bajas al enemigo.


Por último, Lachhiman Gurung (en la foto superior), del 4º Batallón, 8º Regimiento de Fusileros Gurkhas (8th Gurkha Rifles), también consiguió la Cruz Victoria por sus heroicas acciones el 12/13 de mayo de 1945 en Taungdaw (Birmania), cuando más de 200 japoneses atacaron sus posiciones, recayendo la peor parte del asalto sobre la trinchera de Gurung. Una granada cayó en el borde de su trinchera, el fusilero rápidamente la cogió y la arrojó contra el enemigo. Casi de inmediato le lanzaron otra granada. Esta cayó justamente en el interior de la trinchera y de nuevo la recogió y la lanzó hacia los japoneses. Una tercera granada aterrizó justo en frente de la trinchera. El nepalí trató de lanzarla nuevamente, pero esta le explotó en la mano volándole los dedos, destrozando su brazo derecho, y dejándolo gravemente herido el rostro y la pierna derecha.


En ese momento los soldados japoneses salieron de sus escondites gritando y vociferando, corriendo para tomar la trinchera. Viendo que sus dos compañeros yacían heridos, el fusilero sacó su kukri, lo clavó en el suelo delante de su trinchera y gritó: "¡Hoy nadie va a pasar aquí!''. Cogió su rifle y durante 4 horas estuvo disparando y cargando el arma con su mano izquierda, rechazando los ataques nipones y causándoles  numerosas bajas. Los testimonios posteriores de sus compañeros heridos, dicen que le oían gritar repetidamente: "¡Ven a luchar contra un Gurkha!" A la mañana siguiente, el recuento de los enemigos muertos ascendía a 87, de los cuales 31 estaban frente a la trinchera de Gurung. Según dicen, cuando llegaron los sanitarios, él se encontraba aparentemente tranquilo y relajado, y solo se quejaba de la gran cantidad de mosquitos que revoloteaban alrededor de sus graves heridas.