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lunes, 18 de febrero de 2013

El "Muroc Maru"

En el año 1943, las Fuerzas Aéreas del Ejército de los EE.UU. (USAAF) terminaron el montaje e instalación de una curiosa y enorme estructura en los terrenos de la Base Aérea de Muroc, al norte de Los Angeles, California (en los terrenos que hoy constituyen la enorme Base Aérea 'Edwards')


Situada en mitad del desierto de Mojave, en un extremo de Rogers Dry Lake, la estructura estaba construida a base de madera y alambre, recubierta después con tela asfáltica y plumas de pollo. Tenía la forma y apariencia de un crucero pesado de la Armada Imperial Japonesa de la clase "Takao" y su nombre oficial era Army Air Foces Temporary Building (Target) T-799, aunque todo el mundo lo llamaba "Muroc Maru"


Su propósito y finalidad era la servir como objetivo para misiones de entrenamiento de los pilotos de la 4ª Fuerza Aérea estadounidense, tanto en misiones de reconocimiento e identificación de objetivos, como de combate (ametrallamiento y bombardeo a baja cota) llevadas a cabo con diversos aviones, tanto cazas (P-38 "Lightning") como bombarderos (B-24 "Liberator" y B-25 "Mitchell"). 


El "Muroc Maru" tenía una longitud de casi 200 metros y su construcción costó la suma de 35.000 dólares. Para dar más realismo, se colocaron montones de arena a lo largo de la estructura, para simular olas del mar, y de hecho, debido a las tórridas temperaturas de la zona y al efecto óptico generado por el intenso calor, los pilotos tenían la sensación de que el "barco" estaba realmente navegando en mitad del mar (tal y como puede observarse en la fotografía bajo estas líneas). 


Más de un conductor que circuló por las carreteras que circundaban los terrenos de la base aérea quedó sorprendido al divisar en el horizonte un barco aparentemente varado en mitad del desierto. Allí permaneció hasta el año 1950, momento en el que se decidió desmantelarlo por suponer un peligro para el tráfico aéreo y por existir además en el interior de la estructura y en sus inmediaciones numerosos proyectiles sin estallar.

Fuentes:

http://historiassegundaguerramundial.wordpress.com/2013/02/02/muroc-maru/
http://wonderduck.mu.nu/the_muroc_maru
http://www.histomil.com/viewtopic.php?f=95&t=11927
http://en.wikipedia.org/wiki/Takao-class_cruiser

martes, 5 de febrero de 2013

Tarán: Los 'Kamikazes' Soviéticos

En las compases iniciales de la Operación Barbarroja, cuando los ejércitos alemanes y sus aliados avanzaban imparables hacia el corazón de Rusia, los mandos de la VVS (siglas de la Voyenno-Vozdushnye Silylas Fuerzas Aéreas Soviéticas), se vieron obligados a adoptar medidas desesperadas para tratar de frenar a las escuadrillas de la Luftwaffe que, al amparo de su abrumadora superioridad,  bombardeaban objetivos vitales en Moscú y otras ciudades.


De este modo se emitieron órdenes escritas para que los pilotos soviéticos, en caso de haber agotado sus municiones, el combustible o si el aparato sufría cualquier avería o problema,  embistiesen a los aviones atacantes para tratar de derribarlos. Como puede imaginarse, estas directivas suponían, en la mayoría de los casos, una sentencia de muerte para los pilotos soviéticos. Cientos de ellos perdieron la vida cuando estrellaron sus aviones contra los bombarderos alemanes. Estas maniobras cuasi-suicidas fueron las llamadas tácticas Tarán (“ariete” en ruso). Podéis ver las modalidades y forma de ejecutar dichas maniobras aquí.


Los primeros ataques Tarán tuvieron lugar en el primer día de la invasión alemana, ya que, según las cifras oficiales soviéticas, al menos 6 pilotos embistieron a aviones enemigos después de agotar sus municiones, estrellándose contra sus alas y fuselaje. La primera embestida de la guerra fue anunciada de forma concisa por un programa de radio de la capital soviética: “A las 05:15 horas del 22 de junio de 1941, cerca de 200 millas dentro de territorio ruso, el teniente de vuelo Líder Juvenil Leonid Butelin se estrelló contra un bombardero alemán Junkers Ju-88, cortándole la cola con la hélice de su caza”.  Otros 9 bombarderos alemanes fueron abatidos en ataques similares en los meses de julio y agosto. Así por ejemplo, el 2 de julio un Heinkel He-111 que realizaba una misión de reconocimiento fotográfico, fue derribado por un Yakovlev Yak-1 pilotado por el teniente Sergei Goshko, al lograr golpearle en la cola con el ala de su caza. El bombardero alemán derribado transportaba mapas, códigos e información de inteligencia de gran valor. Por su hazaña, Goshko recibió la Estrella de Oro de Héroe de la Unión Soviética.


A partir de julio Moscú se convirtió en el objetivo principal de los ataques aéreos alemanes. La Luftwaffe contaba para ese propósito con una gran fuerza formada por millares de aviones - incluyendo bombarderos como los Heinkel He-111, Junkers Ju-88 y Dornier Do-215 -. El primer ataque masivo contra la capital soviética fue lanzado en la noche del 22 de julio de 1941, con la participación de 220 bombarderos. Aquella fue la primera de una larga serie de batallas aéreas libradas en los cielos de Moscú en los meses siguientes, ya que entre los meses de julio y diciembre los alemanes lanzaron aproximadamente 120 raids contra la capital rusa. La eficaz defensa antiaérea soviética logró detener la mayor parte de aquellos ataques. Pero fue precisamente en las batallas aéreas en torno a Moscú donde se realizaron la mayor parte de los ataques Tarán de la guerra.


La noche del 6 de agosto tuvo lugar uno de aquellos combates. Aunque los pilotos de las escuadrillas encargadas de la defensa de la capital soviética no tenían experiencia en combate nocturno, al sonido de las alarmas antiaéreas saltaron a las cabinas de sus cazas y comenzaron a despegar en la oscuridad con la orden de interceptar a los bombarderos enemigos. Uno de aquellos cazas era un Polikarpov I-16 pilotado por el teniente Viktor Talalikhin. Volando a 4.500 metros, el piloto soviético divisó un bombardero enemigo Heinkel He-111  abriendo fuego sobre él con las ametralladoras de su caza y alcanzándolo en uno de sus motores. El bombardero alemán, con el motor incendiado, inició una maniobra evasiva, descendiendo y cambiando de rumbo bruscamente, pero no logró deshacerse de Talalikhin, que siguió disparando hasta agotar la munición.


Aunque estaba desarmado, se negó a abandonar a su presa y continuó la persecución. Inesperadamente, una ametralladora del bombardero abrió fuego y alcanzó al piloto ruso en un brazo, pero éste aceleró al máximo y se estrelló contra el He-111, que se precipitó a tierra envuelto en llamas. Pero el caza soviético también comenzó a caer sin control, y Talalikhin tuvo que saltar en paracaídas, acabando en un lago poco profundo de donde fue rescatado por unos campesinos. Aquel fue el primer ataque Tarán nocturno de la guerra. Viktor Talalikhin fue condecorado con la Estrella de Oro de Héroe de la Unión Soviética, y su hazaña fue ampliamente difundida por la prensa y la propaganda soviética (en la imagen superior un sello conmemorativo de su hazaña). En los meses siguientes derribó otros 5 aviones alemanes. Murió el 27 de octubre de 1941, en un combate aéreo librado contra 3 cazas Messerschmitt Bf-109.


En octubre los alemanes realizaron más de 2.000 salidas contra la capital soviética, llegando a bombardear hasta el mismísimo Kremlin. Los ataques Tarán (en la fotografía de arriba un cartel propagandístico alusivo a tales ataques) continuaban sin descanso. Los soviéticos tenían que recurrir incluso a sus aviones más viejos, que no eran rivales para los modernos aparatos alemanes. El 7 de octubre un anticuado biplano Polikarpov R-5 pilotado por el teniente Ivan Denisov embistió frontalmente a un Henschel Hs-129. Ambos aviones se estrellaron, pero el aviador soviético logró sobrevivir saltando en paracaídas. A partir de 1942 la relación de fuerzas en los cielos rusos comenzó a cambiar, y las embestidas de los pilotos soviéticos se hicieron cada vez más esporádicas. El último ataque Tarán en la defensa de Moscú tuvo lugar el 2 de junio de 1943, cuando un MiG-3 pilotado por el teniente Gennady Sirishikov seccionó con su hélice la cola de un bombardero alemán Junkers Ju-88.


Pero la capital rusa no fue el único frente en el que los soviéticos recurrieron a las embestidas. En Murmansk, en el ártico ruso, el piloto Alexei Khlobystov reclamó el derribo de dos aviones alemanes (un Bf-109 y un Bf-110) en ataques Tarán el mismo día, el 8 de abril de 1942, y otro más (otro Bf-109) el 14 de mayo. Pero este último, en el que además perdió su avión, un Curtiss P-40 'Warhawk' de fabricación estadounidense (en la imagen sobre este párrafo en la que Khlobystov muestra su destrozado fuselaje tras realizar unos de esos ataques), es como mínimo dudoso, ya que ese día los alemanes no sufrieron ninguna pérdida en el sector en el que se encontraba el piloto soviético.


Oficialmente, las órdenes rusas de ataques en embestida cesaron en septiembre de 1944. Para entonces los pilotos soviéticos dominaban los cielos y pocos aviones de la Luftwaffe se aventuraban fuera del territorio aún ocupado por los alemanes. No obstante, se siguieron dando casos aislados prácticamente hasta el final de la guerra. Así, el 18 de marzo de 1945 Piotr Kozachenko (en la imagen superior), Héroe de la Unión Soviética con 12 derribos, fue alcanzado por un avión enemigo mientras escoltaba a unos bombarderos Petlyakov PE-2. El último mensaje que envió por radio fue: "Me han dado, voy a efectuar un Tarán". No se sabe si tuvo éxito.


Las órdenes soviéticas de embestir a los aviones enemigos no se hicieron públicas hasta tres décadas después del fin de la guerra. Sin embargo, no eran un secreto. Muchos de aquellos pilotos se convirtieron en héroes, recibieron las más altas condecoraciones, y en ocasiones fueron entrevistados por la prensa. Algunas de sus hazañas fueron conocidas incluso en Estados Unidos a través de la revista Life. Y por supuesto en Alemania. Las tripulaciones de la Luftwaffe que eran destinadas al frente oriental pronto comprobaban que los rumores que circulaban sobre las tácticas cuasi-suicidas soviéticas eran ciertas.


Se suponía que los ataques Tarán eran un recurso de última instancia para los pilotos rusos. En las primeras semanas y meses de la invasión la VVS no era rival para la todopoderosa aviación nazi. Generalmente los aviones alemanes eran tecnológicamente superiores y sus pilotos tenían la ventaja de contar ya con una importante experiencia en combate. Las directivas de guerra soviéticas especificaban cuándo tenían que recurrir sus pilotos a estas embestidas. Por ejemplo, una directiva dirigida a los pilotos del 6 º Cuerpo Aéreo, a cargo de la defensa de Moscú, explicaba: “Si las ametralladoras se encasquillan, si los cartuchos se gastan antes de tiempo, si el enemigo se dirige contra un objetivo de importancia para el Estado, se deberá atacar y destruir al enemigo con una embestida”. Según esta directiva, los pilotos no eran enviados a misiones suicidas: “Embestir al enemigo es un acto de supremo heroísmo y valentía, pero no es un acto de autosacrificio”. Y añadía: “El piloto debe saber cómo embestir”, una afirmación que era seguida por cuatro páginas en las que se explicaban las distintas técnicas de embestida.


En palabras del Mariscal Jefe de la Fuerza Aérea Soviética, Alexander Novikov (en la fotografía de aquí arriba) “cualquier técnica de combate aéreo exige valentía, coraje y habilidad por parte del piloto. Pero un ataque Taràn exige incalculablemente más a un piloto. El Tarán precisa, en primer lugar, de disposición para el sacrificio. Es una prueba de lealtad al pueblo, a los ideales de la Patria”. También defendía la importancia de las embestidas en un sentido puramente táctico. Como explicó después de la guerra: “El miedo de los pilotos enemigos a nuestras embestidas dio a los nuestros muchas ventajas, como mayores posibilidades de maniobra, y ayudó a impulsar su creciente superioridad en tácticas de combate aéreo”. El as soviético Alexander Pokryshkin (en la fotografía bajo este párrafo), que derribó oficialmente 59 aviones y terminó la guerra como mariscal del aire, también defendió las tácticas Tarán: “Un ataque de embestida es un arma para pilotos con nervios de acero. En la defensa de Moscú, este método fue justamente necesario. A distancias cortas, detrás de la cola de un bombardero enemigo, nuestro caza era invulnerable. Se metía en la zona muerta de fuego enemigo, se acercaba más y le seccionaba una parte de la cola o de un ala”. 


Los que sobrevivieron a los ataques Tarán al comienzo de la guerra pudieron enseñar más tarde a otros pilotos sus tácticas de embestida. Pero un número imposible de calcular no tuvo esa suerte. En los informes oficiales se explicaba que los pilotos sobrevivían si eran capaces de saltar en paracaídas o si se las arreglaban para aterrizar con sus cazas dañados, aunque no se mencionaba que en muchas ocasiones los aviones eran incontrolables después de la colisión con el aparato enemigo y en la mayoría de los casos estaban condenados. Según las cifras oficiales “únicamente” murió el 37% de los pilotos que efectuaron un ataque Tarán. Hubo incluso casos de pilotos que realizaron varias embestidas en el transcurso de un mismo combate aéreo y sobrevivieron para contarlo.

Fuentes:

http://nonsei2gm.blogspot.com.es/2012/12/taran.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Tar%C3%A1n
http://www.forosegundaguerra.com/viewtopic.php?t=3499
http://www.halconesrojos.com/articulos/taran/taran.htm

jueves, 10 de enero de 2013

La Guerra en Imágenes: Pearl Harbor


Pilotos japoneses a bordo de un portaaviones de la Armada Imperial Japonesa reciben las últimas instrucciones antes de lanzar el ataque contra la base naval de Pearl Harbor (Hawai). 7 diciembre 1941


Cazas nipones Mitsubishi A6M2 "Zero" sobre la cubierta del portaaviones Akagi (uno de los 6 participantes en el ataque) preparados para despegar hacia sus objetivos. 7 diciembre 1941


Miembros de la tripulación del portaaviones Zuikaku despiden sobre la cubierta del buque a los pilotos que despegan hacia Pearl Harbor (Hawai). Se observa un bombardero Nakajima B-5N "Kate". 7 diciembre 1941


Caza Mitsubishi A6M-2 "Zero" sobre la cubierta del portaaviones Akagi 7 diciembre 1941

 

Vista aérea de los primeros ataques de los aviones japoneses contra los buques norteamericanos anclados en Pearl Harbor (Hawai). diciembre 1941

 

Otra panorámica aérea tomada desde un avión japonés, en la que se observan los momentos iniciales del ataque sobre la base naval de Pearl Harbor (Hawai). El acorazado USS Oklahoma es alcanzado por un torpedo lanzado por un avión nipón. 7 diciembre 1941

 

Fotografía aérea tomada por un avión japonés derribado durante el ataque a Pearl Harbor. Al fondo se observa una densa columna de humo procedente del aeródromo de Hickam Field. 7 diciembre 1941


Al fondo, se observa una enorme columna de humo que proviene del acorazado USS Arizona, que es devorado por las llamas y comienza a hundirse tras ser gravemente alcanzado por bombas lanzadas por bombarderos "Kate" japoneses.diciembre 1941


Una amplia panorámica del cielo sobre Pearl Harbor (Hawai), lleno de humo e impactos de la artillería antiaérea. 7 diciembre 1941


Fotografía aérea tomada por un piloto nipón del raid sobre la base naval de Pearl Harbor. Justo enfrente se observa un bombardero japonés.diciembre 1941


El destructor USS Shaw es pasto de las llamas tras ser alcanzado por 3 bombas japonesas durante el ataque. 7 diciembre 1941


Una gigantesca explosión sacude al USS Shaw al explotar el depósito de municiones. 7 diciembre 1941


Marineros norteamericanos observan, entre los restos de los aviones destruidos en el aeródromo naval de Ford Island,  la enorme explosión del destructor USS Shaw.diciembre 1941


Entre un espeso humo negro, una bandera de EE.UU. ondea en la popa del acorazado USS West Virginia, hundido tras al ataque japonés a Pearl Harbor. 


El acorazado USS California se hunde en las aguas de Pearl Harbor, mientras se trata de evacuar a su tripulación.  7 diciembre 1941


Los acorazados USS West Virginia y USS Tennessee, gravamente dañados durante el raid, son pasto de las llamas. 7 diciembre 1941. 


Imagen del acorazado USS Maryland, que sufrió leves daños durante el ataque, anclado junto al USS Oklahoma, el cual fue alcanzado por 3 torpedos y se observa volcado y parcialmente hundido a la derecha. 7 diciembre 1941


Entre un espeso humo negro, el acorazado USS Arizona comienza a escorarse antes de hundirse definitivamente. 7 diciembre 1941


El dragaminas USS Oglala permanece volcado y semihundido tras ser atacado por aviones y minisubmarinos japoneses.  7 diciembre 1941


Imagen de los graves daños sufridos por los destructores USS Downes y USS Cassin, que se encontraban en un dique seco durante el ataque.


Aviones destruidos en el interior de un hangar en Wheeler Field, aeródromo del ejército estadounidense en Hawai. 11 diciembre 1941


Un automóvil, alcanzado por la metralla de un bomba japonesa durante el ataque, con tres civiles muertos en su interior. El coche estaba a 8 millas de Pearl Harbor, y no existían objetivos militares a su alrededor.


Restos del primer avión japonés derribado durante el ataque a Pearl Harbor. 7 diciembre 1941. 

lunes, 17 de diciembre de 2012

Las Mulas Paracaidistas

Durante la Segunda Guerra Mundial se intentaron llevar a cabo numerosos planes y proyectos de lo más absurdo y disparatado. Como se suele decir, "a situaciones desesperadas, medidas desesperadas". Una de esas estrambóticas ideas fue la que a continuación os cuento. En mayo de 1943, las fuerzas angloamericanas, con el apoyo de la Francia Libre, estaban preparando en el Norte de África el asalto al continente europeo por el sur. El lugar elegido para realizar el primer gran desembarco fue la isla de Sicilia, una maniobra previa al asalto de la península itálica, que recibiría el nombre en clave de "Operación Husky". Para alcanzar las metas fijadas en esa compleja operación había que tener en cuenta las características especiales de la isla italiana, cuya difícil orografía, muy montañosa y con malas comunicaciones, dificultarían el desplazamiento de tropas y material.


Para solucionarlo se pensó en la utilización de un número importante de mulas, pero el problema residía en que éstas no podrían utilizarse durante las importantes acciones que llevarían a cabo los paracaidistas estadounidenses de la 82ª División Aerotransportada. Los "All Americans" tenían que saltar tierra adentro, tras las defensas costeras italianas y alemanas horas antes del asalto anfibio, para facilitar el desembarco del grueso de las tropas aliadas. Las dudas sobre el éxito de las tropas aerotransportadas surgieron de inmediato: ¿cómo se iban a desplazar los paracaidistas norteamericanos por aquel terreno pedregoso y reseco sin vehículos de apoyo para transportar el equipo lanzado desde los aviones?. Ante ese dilema, alguien pensó que la solución podría ser embarcar mulas en los aviones de transporte y lanzarlas sobre la isla en paracaídas, algo que hasta entonces no se había intentando nunca.


El encargado de la misión fue el mayor Mark Alexander que, aunque se mostró escéptico, inició los ensayos para conseguir abastecer de mulas de este original modo a los paracaidistas que saltarían sobre Sicilia. El lugar elegido para llevar a cabo las pruebas fue el desierto que rodea a la población de Oujda, en el norte de Marruecos, en ese momento ocupado por las tropas estadounidenses. Para llevar a cabo esta operación se confeccionaron unos paracaídas enormes y especialmente resistentes, y se adaptaron al cuerpo de los animales. Tras conseguir mulas y equiparlas se procedió a introducirlas en aviones de transporte Douglas C-47 "Dakota". Aquella operación fue especialmente complicada, pues, a pesar de llevar los ojos vendados, los tercos animales se mostraron nerviosos, asustados y poco sumisos a entrar en los aviones. Una vez dentro de los aparatos, y conforme estos iban ganando altura, la actitud de las mulas empeoró más si cabe, haciendo peligrar la estabilidad de los aviones de carga. Finalmente, cuando se alcanzó una altitud de 1.000 metros, se encendió la luz verde y las “mulas paracaidistas” fueron arrojadas al vacío.


El resultado fue un auténtico desastre. Cuando se llegó a la zona de lanzamiento, un pedregoso desierto, se comprobó que la mayoría de los animales habían sufridos fracturas en las patas a consecuencia del impacto sufrido en la caída, por lo que hubo que sacrificarlas. Tras la pifia de Oujda, el Cuartel General Aliado canceló el plan y continuó con la "Operación Husky". Una vez iniciadas las operaciones militares, los norteamericanos se dieron cuenta que el experimento de las “mulas paracaidistas” había sido una pérdida de tiempo. Sicilia, por su orografía y complicadas comunicaciones, poseía en 1943 una nutrida población de estos cuadrúpedos y los paracaidistas norteamericanos no tuvieron ningún problema para proveerse de ellos, una vez en tierra. Además, las tropas que desembarcaron en las playas sicilianas, trajeron con ellas varios centenares más de mulas, por lo que si hubo algo que no escaseó durante esos días en la isla italiana fueron precisamente estos animales.

Fuentes:
"Las 100 méjores anécdotas de la Segunda Guerra Mundial" de Jesús Hernández
http://suite101.net/article/disparates-de-la-segunda-guerra-mundial-mulas-con-paracaidas-a44369

jueves, 6 de diciembre de 2012

15 Ilustraciones de Combates y Operaciones Aéreas durante la 2ª Guerra Mundial

En la web de noticias "La información.comhe encontrado una recopilación de magníficas ilustraciones que reproducen aviones y combates aéreos en diversos escenarios bélicos de la Segunda Guerra Mundial. Me ha parecido lo suficientemente interesante como para preparar un post donde os las muestre como es debido. Aquí las tenéis, camaradas:


"Flying on a Special D-Day" - Julen Lepelletier


"Playing the Last Ace" - Heinz Krebs


"Operation Cerberus" - Philip West


"Open Assault" - Robert Taylor


"Raid on the China Coast" - Roy Grinnel


"The Famous Four Minutes" - R.G. Smith


"Seawolves" - Nicolas Trudgian


"Narrow Scape" - Heinz Krebs


"Mission Accomplished" - Roy Grinnel


"Fly for your Life" - Robert Taylor


"Dambusters breaching the Eder Dam" -  Robert Taylor


"Spit with a Buzz" - Wiek Luijken


"Splash Landing" - Gareth Hector


"Desert Sharks" - Heinz Krebs


"Closing the Gap" - Robert Taylor

Espero que os hayan gustado. Ahora me gustaría proponeros un juego: a ver quien se anima en los comentarios a identificar los distintos aviones que aparecen en las ilustraciones, así como los hechos, batallas o escenarios bélicos que se muestran las mismas. ¡Demostradme vuestra sabiduría!