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viernes, 23 de noviembre de 2012

Citas Literarias (6)

"Stalingrado vive y vivirá. Imposible quebrantar la voluntad del pueblo que quiere ser libre. Destacamentos de obreros limpian las calles, las chimeneas de las fábricas humean y el cielo está cubierto de las redondas nubecillas de las explosiones de los proyectiles antiaéreos. La gente se ha acostumbrado enseguida a la guerra. Sobre las barcazas que efectúan el transporte de tropas vuelan sin cesar los cazas y bombarderos enemigos. Tabletean las ametralladoras, el fuego de los antiaéreos es incesante, y los marineros, contemplando el cielo, comen jugosas tajadas de sandía. Los muchachos, con las piernas colgando de la borda de las barcazas, observan con mirada atenta los corchos de sus cañas de pescar; una mujer ya entrada en años hace calceta sentada en un banquillo. Cada día marchan al frente nuevos destacamentos de obreros. Stalingrado ha formado las filas de las fortalezas proletarias del país: Tula, Leningrado, Moscú. Estas fortalezas son inexpugnables. Entramos en una casa medio destruida. Sus habitantes están comiendo en mesas hechas de tablas y cajones, los niños soplan en los platos de sopa caliente. Uno de los camaradas militares levanta del suelo un libro medio quemado: "Humillados y ofendidos", lee en alta voz, mira a las mujeres sentadas sobre unos fardos a su alrededor y suspira. Una joven, comprendiendo el hilo de sus pensamientos, se le acerca y dice enfadada: "Eso no tiene nada que ver con nosotros. ¡Hemos sido ofendidos, pero no humillados! ¡Nosotros nunca seremos humillados!".

Vasili Grossman - "Años de Guerra" (1942: "Stalingrado"), pág. 253

miércoles, 3 de octubre de 2012

Testimonios de la 2ª Guerra Mundial (25)


"11 de septiembre: nuestro batallón combate en las afueras de Stalingrado. El fuego no cesa. Mires donde mires hay fuego y llamas. El cañón y las ametralladoras rusas disparan desde la ciudad en llamas: ¡qué fanáticos! 16 de septiembre: nuestro batallón y los tanques atacan el elevador de grano. El batallón sufre muchas bajas. El elevador está ocupado, no por hombres, sino por diablos que ni las balas ni las llamas pueden destruir. 18 de septiembre: prosigue el combate dentro del elevador. Si todos los edificios de Stalingrado son defendidos así, ninguno de nuestros soldados regresará a Alemania. 22 de septiembre: hemos vencido la resistencia rusa en el elevador. Nuestras tropas avanzan hacia el Volga. En el elevador sólo encontramos unos 40 rusos muertos. 26 de octubre: quién hubiera creído, hace 3 meses, que en lugar de la alegría de la victoria tendríamos que soportar semejantes sacrificios y torturas, cuyo final no está a la vista. Los soldados dicen que Stalingrado es la fosa común del ejército alemán".

Apuntes del diario personal de un soldado del 6º Ejército Alemán en Stalingrado


Fuente: "Un Mundo en Guerra: Historia Oral de la Segunda Guerra Mundial" de Richard Holmes

lunes, 7 de mayo de 2012

Vídeos de la 2ª Guerra Mundial (4)

Comenzamos esta semana decisiva para mi querido Real Zaragoza (¿conseguirá finalmente materializar el milagro de la permanencia?) con un post ligerito. Bueno, ligero según se mire: a un servidor le va a costar muy poco hacerlo, vosotros, si os interesa, perdéreis un poquito más de tiempo viendo los vídeos que hoy os propongo (y creo que merecen mucho la pena). 

Os dejo con un par de capítulos de la interesantísima serie de National Geographic "Generals at War" ("Generales en Guerra"), en concreto los relativos a las decisivas batallas de El Alamein y Stalingrado:


viernes, 9 de marzo de 2012

Citas Célebres de la 2ª Guerra Mundial (38)

"El heroísmo de tantos miles de soldados, oficiales y generales queda anulado por culpa de un alfeñique sin carácter...¿Qué es la vida? La vida es la nación. El individuo de cualquier modo debe morir...

Lo que más me hiere personalmente, es que todavía lo ascendí a Mariscal de Campo. Deseaba darle esa última satisfacción. Pudo haberse liberado de todo daño y ascendido a la eternidad y a la inmortalidad nacional, pero prefiere ir a Moscú."

Adolf Hitler - Al conocer la rendición del VI Ejército alemán al mando del Mariscal de Campo Friedich Paulus en Stalingrado (31 de enero de 1943)

miércoles, 8 de febrero de 2012

Testimonios de la 2ª Guerra Mundial (7)


"Stalingrado ya no es una ciudad. De día es una enorme nube de humo ardiente y cegador, un gran horno iluminado por el reflejo de las llamas. Y cuando llega la noche, una de esas noches calurosas, ruidosas y sangrientas, los perros saltan al Volga y nadan desesperadamente para llegar a la otra orilla. Las noches de Stalingrado les dan pánico. Los animales huyen de este infierno. Ni la piedra más dura puede soportarlo mucho tiempo. Sólo los hombres resisten."

Extracto de una carta de un oficial del 4º Ejército Panzer alemán (4.Panzer-Armee) describiendo la Batalla de Stalingrado (23 agosto 1942 - 2 febrero 1943)

Fuente: "Un Mundo en Guerra: Historia Oral de la Segunda Guerra Mundial" de Richard Holmes

martes, 24 de enero de 2012

Canciones sobre la 2ª Guerra Mundial (4)

En la presente entrega de esta sección musical del blog, os hablo hoy de Sabaton, un grupo de power metal sueco, que suele incluir en sus discos abundantes canciones de temática bélica, en especial, sobre la Segunda Guerra Mundial. El tema en cuestión es "Stalingrad", incluido en su segundo álbum "Primo Victoria" (2005), y que, como podéis imaginar, habla sobre la fundamental y decisiva Batalla de Stalingrado, que supuso un estrepitosa derrota alemana, la aniquilación del VI Ejército Alemán al mando del Mariscal Friedich Paulus y el comienzo del fin de la otrora todopoderosa Wehrmacht.


Como es habitual en esta sección, a continuación tenéis la letra de la canción, y seguidamente, un vídeo del tema hecho por un aficionado con imágenes reales de la batalla:

"Fresh from Moscow 
Over Volga came to comrades aid
City in despair 
Almost crushed by the Führers army

Oh it's colder than hell 
Hitlers forces advancing

The sound of mortars 
The music of death 
A grand symphony

See your friends fall 
Hear them pray to the god your country denies 
Every man dies alone 
And when your time comes you will know that it's time 

Stalins fortress on fire 
Is this madness or hell 

The sound of the mortars 
The music of death 
We're playing the devils symphony 
Our violins are guns
Conducted from hell 

Oh Stalingrad 
Mratnimiat

Are you playing 
Do you follow the conductors lead
No one knows you 
No one cares about a single violin 

Play the score of the damned 
Know the devil within 

 The sound of the mortars 
The music of death 
We're playing the devils symphony 
Our violins are guns
Conducted from hell" 

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Personajes(4): Erich Von Manstein

Los historiadores coinciden en que el Mariscal de Campo Erich Von Manstein fue uno de los mejores estrategas militares de la Segunda Guerra Mundial y uno de los más competentes de los generales alemanes. El mariscal ruso Malinovski escribió de él: "Teníamos al odiado Von Manstein por nuestro oponente más peligroso. Su maestría técnica en cada situación era incomparable".

Nació como Erich Von Lewinski en Berlín el 24 de noviembre de 1887, siendo uno de los 10 hijos del matrimonio formado por general Eduard von Lewinski, oficial prusiano de artillería, y Helen von Sperling. En 1896, su padre fallece en un accidente militar y es adoptado por su tío Georg von Manstein, de quien heredaría su apellido y alcurnia. Tanto los Lewinski como los Manstein eran antiguas familias militares, pero sobre la primera pesaba cierta sospecha de ascendentes judíos, algo que, obviamente, no caía demasiado bien en algunos círculos nazis. Aunque, como muchos otros militares prusianos se vio seducido por el liderazgo de Hitler, nunca se unió al Partido Nazi, si bien, hizo gala de un marcado anticomunismo y antisemitismo.

Así pues, con 13 años se alista en el 3.° Regimiento de Granaderos de a Pie de la Guardia Prusiana y a los 16 años ingresa en la Academia Militar de Plöen, donde alcanza el grado de Alférez, especializándose en táctica militar. Para cuando empezó la Primera Guerra Mundial era ya Teniente del 2.º Regimiento de Granaderos, tomando parte en el Frente Occidental en la Batalla del Marne, donde fue herido de gravedad. Restablecido de sus heridas, en mayo de 1915 fue ascendido a Capitán, sirviendo durante el resto de la contienda como Oficial de Estado Mayor. En 1936 fue ascendido a Generalmajor (Mayor) y se dedicó al desarrollo de carros y cañones de asalto, pero el Ejército fue depurado en 1938 y el fue enviado a mandar una división de infantería en provincias, con el empleo de Generalleutnant (Teniente Coronel).

Al estallar la Segunda Guerra Mundial era el Jefe de Estado Mayor del grupo de ejército de Von Rundstedt y con él tomó parte en la Invasión de Polonia, tras la cual se trasladó al oeste. Al mando del XXXVIII Cuerpo de ejército (4 divisiones) en 1940 participa en la Invasión de Francia, donde adopta y perfecciona las tácticas de la "Guerra Relámpago" (Blitzkrieg) del General Heinz Guderian. Propone bajo este concepto una audaz acción en el bosque de las Ardenas, para romper las débiles defensas francesas y sortear la Línea Maginot. Esta idea no gustó en el alto mando del Ejército, que decidió desembarazarse de ese molesto oficial dándole el mando de un cuerpo en el este. Sin embargo, de camino a hacerse cargo de su nuevo destino, pudo cenar con Hitler y exponerle sus planes, que el dictador aceptó. Von Manstein logró un brillante triunfo en la campaña de Francia, lo que en junio de 1940 le vale el ascenso a General de Infantería y la Cruz de Caballero.

En 1941 recibe el mando de 56° Cuerpo Panzer asignado al Grupo Panzer de Hoepner como parte del Grupo de Ejército Norte en la Operacion Barbarroja. Mediante hábiles movimientos, avanza rápida y profundamente en el territorio enemigo y en 5 días recorrre 340 km y llega a las puertas de la ciudad de Leningrado. En septiembre de 1941 recibe el mando del 11° Ejercito y mediante un avance relámpago conquista la Península de Crimea, sin lograr rendir a Sebastopol que resiste el embate alemán, pero capturando 430.000 soldados rusos. La resistencia es tan feroz por parte de los rusos que se emplean medios nunca vistos y cantidades ingentes de piezas de artillería para ablandar la plaza. En 1942 por fin conquista Sebastopol y recibe el grado de Mariscal de Campo.

En noviembre de 1942 se le encomienda el mando del recién creado (Grupo de Ejércitos del Don), situado en la margen derecha del río Don. Von Manstein era ahora responsable de defender un frente de unos 1.000 kms con una media de 60 divisiones, por lo que controlaba muchos más hombres que cualquier jefe de grupo de ejército aliado durante toda la guerra. Este nombramiento, sin embargo, fue el principio de su declive pues por entonces Hitler había asumido todo el mando militar y Von Manstein no era de los que se limitaban a obedecer órdenes sin rechistar.

Su problema inmediato fue Stalingrado, ya que se le encomendó la tarea de liberar al VI Ejército de Friedrich Paulus cercado en dicha ciudad. La intención de Manstein iba más allá que la mera función de llevar suministros a los cercados; defendía que Hitler diese la orden de retirada al VI Ejército de Stalingrado. Hitler sólo accedió a que se abriese un pasillo para llevar suministros y que un grupo de combate del VI Ejército saliese al encuentro del IV Ejército Panzer (General Hermann Hoth), el cual se había estancado en su progreso. Hoth logra acercarse a 50 km, pero Paulus no inicia la ruptura argumentando una aguda falta de suministros (según Paulus, el VI Ejército sólo tenía combustible para avanzar 35 km con los cerca de cien tanques que quedaban operativos en la plaza) por lo que se frustra la unión con las tropas de socorro. La contraofensiva rusa (Operación Urano) hace replegarse al IV Ejército Panzer a más de 200 km de la ciudad.

En esta primera fase de Manstein como jefe del Grupo de Ejércitos del Don, su actividad se vio frenada por continuas interferencias del Alto Mando Alemán: se desestimó y atrasó el repliegue del ejército del Cáucaso y se impidió la salida del grueso de los soldados de Stalingrado. A partir del desastre de Stalingrado, Von Manstein insistió a Hitler en que acortase el frente para conservar recursos humanos, pero ello iba contra el obstinado rechazo del Führer a abandonar territorio. Hitler le criticaba que era un general operacional, incapaz de llevar a cabo una retirada y aún menos una defensa, lo que era una simplificación injusta. La verdad es que las continuas interferencias desde arriba le habían impedido demostrar sus cualidades.

En febrero de 1943 recibe el comando del Grupo de Ejercitos Sur (unión del Grupo de Ejército del Don y el Grupo de Ejércitos A) y recaptura la ciudad de Jarkov el 15 marzo de 1943, seguida de Belgorod, ejecutando una de las mas brillantes ofensivas de la guerra. Participa en la Operacion Zitadelle (también conocida como Batalla de Kursk) donde se suscita la mas grande batalla de tanques en la historia, en el area de Prochorovka; en ella se encuentran el II Cuerpo Panzer SS del General Paul Hausser y el 5° Ejercito de Tanques de la Guardia del Teniente General Pavel Rotmistrov, la cual termina con enormes pérdidas para ambos bandos, pero termina en una larga retirada de la Wehrmacht, que ya no se recuperaría del enorme golpe sufrido. A mediados de 1944 von Manstein desobedeciendo una orden directa de Hitler ordena a los Cuerpos de Ejercito 11° y 42° retirarse de la Bolsa de Cherkassy. En marzo de 1944 es relevado del mando después de agrias discusiones con Hitler, quien, a pesar de todo, le confiere las Hojas de Roble para su Cruz de Caballero.

En esos días una severa oftalmopatía contraída por el frío extremo le obliga a pasar al retiro, donde es internado en un hospital. A principios de 1945 evacuó a su familia desde la Prusia Oriental ante la ofensiva rusa hacia el Oeste para evitar que fuera capturada por los rusos, pero fue hecho prisionero por los británicos en mayo de 1945, siendo transferido en el otoño de 1946 a un campo especial para prisioneros de alto rango en Gran Bretaña y transferido de nuevo a Alemania en 1948.

En 1949 fue juzgado por un tribunal británico en Hamburgo por crímenes de guerra y sentenciado a 18 años de prisión. Los cargos eran complicidad en los asesinatos cometidos tras las líneas del frente por pelotones de exterminio de las SS (Einsatzgruppen). Lo curioso del caso es que su defensa fue costeada por un grupo de oficiales británicos que no estaban de acuerdo en que se juzgase al mariscal. Tras una delicada operación ocular, fue puesto en libertad 4 años después. En 1956 ocupó el cargo de Consejero de la Bundeswehr, reconstruyendo el ejército alemán de la posguerra, siendo el único de Mariscales de Campo de Hitler llamado a colaborar en la creacion del nuevo Ejército Alemán.

Durante su retiro escribió sus memorias en dos libros: "Victorias Frustradas" y "Vida de un soldado". Murió a la edad de 85 años el 9 de junio de 1973, siendo enterrado con todos los honores militares en el cementerio de Dorrmark.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Citas Célebres de la 2ª Guerra Mundial (19)

"Camaradas combatientes, comandantes y funcionarios políticos, heroicos defensores de Stalingrado:

El encarnizado combate por la ciudad de Stalingrado se ha extendido por meses. Los alemanes han perdido cientos de tanques y aviones. Las bestiales hordas de Hitler están avanzando hacia Stalingrado y el Volga, sobre montañas de cadáveres de soldados y oficiales alemanes.

Nuestro Partido Bolchevique, nuestra nación, nuestro gran país, nos han dado la tarea de no permitir que el enemigo llegue al Volga y que defendamos a la ciudad de Stalingrado. La defensa de Stalingrado es de importancia decisiva para todo el frente soviético.

Sin desperdiciar nuestras fuerzas y con desprecio por la muerte, desafiaremos a los alemanes en el camino al Volga y no rendiremos a Stalingrado. Cada uno de nosotros debemos tener en la mente, que la captura de Stalingrado por los alemanes y su avance hacia el Volga les daría a nuestros enemigos nuevas fuerzas y debilitarían a las nuestras.

¡Ni un paso atrás!

El Consejo de Guerra espera de los combatientes, comandantes y funcionarios políticos, una valentía ilimitada, tenacidad y heroísmo en la lucha contra la arremetida enemiga. El enemigo debe y será destrozado antes de llegar a Stalingrado. ¡Avancemos contra el enemigo! ¡Camaradas, por nuestro gran país, vayamos sin tregua a la batalla por Stalingrado!

¡Muerte al invasor alemán!"

General Andrei Yeremenko.- Orden nº 4 a las fuerzas de Stalingrado y del Frente Suroeste, de las que era Comandante en Jefe. 1 de septiembre de 1942

domingo, 24 de abril de 2011

La Guerra en Imágenes: Stalingrado

Soldados soviéticos parapetados entre los restos de la fábrica Octubre Rojo

Un soldado soviético ondea la bandera de la URSS el día de la rendición alemana

Soldados del Ejército Rojo avanzan entre los escombros de Stalingrado

Columna de prisioneros alemanes caminan hacia el cautiverio tras la rendición del VI Ejército

Soldados del Ejército Rojo se mueven entre los cascotes de un edificio

Soldados del 62º Ejército Soviético atrincherados entre las ruinas de la ciudad

Un demacrado soldado alemán armado con un subfusil soviético PPSh 41 observa el horizonte desde su posición

Panzers III del 4º Ejército del general Hoth avanzan hacia Stalingrado

Cientos de cadáveres de soldados alemanes en las afueras de Stalingrado

El "Noble Francotirador" Vassili Zaitsev (el primero por la izquierda) , de la 284ª División de Fusileros Siberiana, explica la doctrina del "tiroteo"

Soldado alemán armado con un subfusil soviético PPSh 41 se agazapa entre las ruinas de la fábrica "Octubre Rojo"

Panzers III J alemanes en los arrabales de Stalingrado

miércoles, 20 de abril de 2011

Citas de Cine (2)

"Todas estas personas saben que van a morir, así que cada noche que logran volver, es un regalo.

Así que cada taza de té, cada cigarrillo, se convierte en una celebración porque para muchos
de nosotros puede que sea nuestra última noche. Eso es algo que tenemos que aceptar; todos tenemos nuestro tiempo."

Soldado Vassili Zaitsev (Jude Law) - "Enemigo a las Puertas" (2001) de Jean Jacques Anaud
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"Mi nombre, para aquellos que puedan haberlo olvidado, es Reisman. Se han presentado ustedes voluntarios para una misión que les da sólo tres caminos a seguir. Pueden obrar de mala fe, en cuyo caso serán devueltos aquí y ejecutada su sentencia. Pueden desertar en combate, en cuyo caso yo mismo les volaré los sesos. O pueden hacer lo que se les ordene y así seguir adelante. No deben tratar de escapar, no habrá excusas, no habrá apelación. Cualquier infracción cometida por cualquiera de ustedes, significará la vuelta de todos y la ejecución de sus sentencias. Dependen los unos de los otros. Procuren no olvidarlo."

Mayor Reisman (Lee Marvin) - "Doce del Patíbulo" (1967) de Robert Aldrich
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"Todos sabéis, y es la verdad, que compadezco a esos pobres contra los que vamos a luchar... por Dios que así es!... ya que no sólo vamos a disparar contra ellos, ¡nuestra intención es arrancarles las entrañas y usarlas después para engrasar las ruedas de nuestros tanques. ¡Vamos a matar a esos miserables teutones por millares!

Bien, algunos de vosotros estáis dudando de si tendréis miedo bajo el fuego, eso no debe preocuparos. Estoy convencido de que todos cumpliréis con vuestro deber. Los nazis son el enemigo, ¡cargad contra ellos, derramad su sangre, disparadles en el vientre! cuando pongáis vuestra mano sobre una masa informe que momentos antes era el rostro de vuestro mejor amigo... ya no dudaréis.

Deseo recordaros otra cosa. No quiero recibir ningún mensaje que diga: “estamos aguantando nuestra posición”. ¡No aguantamos nada!... ¡que aguante el enemigo!... nosotros avanzamos constantemente y no tenemos ningún interés en aguantar nada excepto al enemigo. Vamos a agarrarle por la nariz y a darle un puntapié en el trasero... ¡a patadas enviaremos a esos teutones al infierno acabando así con ellos en un santiamén!!

Bueno, sin duda habrá algo que podréis contar cuando volváis a vuestras casas, y dar gracias a Dios por ello. Y si dentro de treinta años sentados junto al hogar, con vuestro nieto sobre las rodillas, él os pregunta qué es lo que hicisteis en la Segunda Guerra Mundial, no tendréis que contestarle: “pues... acarreé estiercol en Louisiana”.

Bien, ahora, hijos de perra, ya sabéis cómo pienso. Estaré muy orgulloso de dirigiros en esta lucha muchachos, siempre y en todo lugar."

General George S. Patton (George C. Scott) - "Patton" (1970) de Franklin J. Schaffner
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"Durante más de mil años ha habido una Cracovia judía. Hoy mismo, esos años serán humo. Nunca existieron"

Capitán SS Amon Goeth (Ralph Fiennes) - "La Lista de Schindler" (1993) de Steven Spielberg
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lunes, 18 de abril de 2011

Los Hiwis

Durante la Segunda Guerra Mundial un Hiwi (apócope del alemán Hilfswillige -"ayudante o auxiliar voluntario") era todo aquel soldado voluntario no alemán adscrito a la Werhmacht (Fuerzas Armadas Alemanas) y que prestaba todo de servicios auxiliares (tales como trabajos pesados, servicios en cocinas, establos, hospitales o almacenes, conductores de vehículos, mensajeros, labores de guardia y vigilancia de campos de prisioneros, carga y descarga, suministro de munición, cavar trincheras y construir búnkers o fortificaciones, etc.), llegando en algunas ocasiones incluso a luchar en el frente junto a los soldados alemanes o realizar acciones de sabotaje y combatir a los partisanos que hostigaban a las fuerzas de Hitler en la retaguardia. 

En teoría, los Hiwis eran desertores de los ejércitos que combatían contra los alemanes (fundamentalmente del Ejército Rojo) o civiles de los territorios ocupados que voluntariamente y por diversas razones (políticas e ideológicas o simple y pura superviviencia) decidían unirse a los ejércitos del Fürher y colaborar con los nazis. Así por ejemplo, muchos miembros de minorías étnicas no rusas como los ucranianos, bielorrusos, lituanos o estonios, a los que el régimen bolchevique de Stalin había masacrado, explotado y marginado, vieron al ejército invasor de la Alemania nazi como un libertador y se unieron a él para luchar contra los bolcheviques. Aparte de ese anti-bolchevismo, en otras ocasiones el fuerte antisemitismo de algunas de esas etnias era el motivo para enrolarse en las filas teutonas. 

Sin embargo, en la mayoría de los casos se trataba de soldados soviéticos, que su único motivo era tratar de sobrevivir. La crueldad y el trato inhumano que los oficiales del Ejército Rojo dispensaban a sus soldados, a los que enviaban directamente al sacrificio al lanzarlos en masa en ataques suicidas, mal armados y equipados (y bajo la constante amenaza de ser ejecutados en el acto si retrocedían o se retiraban) fueron la causa para que miles de ellos se pasaran al lado alemán transformándose en Hiwis. Conforme avanzaba la guerra, un gran número de Hiwis lo formaban prisioneros de guerra rusos, que alentados por las promesas de un mejor trato, de poder reunirse con sus familias y sólo para huir del penoso cautiverio, aceptaban ser reclutados de los campos de prisioneros para compensar la cada vez más acusada, escasez de hombres en las filas alemanas.

Antony Beevor, en su recomendable libro"Stalingrado", relata como un hiwi capturado por los soviéticos dijo a su interrogador de la NKVD (algo así como la policía militar del régimen bolchevique) que los rusos en el ejército alemán podían dividirse en 3 categorías: en primer lugar, las tropas voluntarias combatientes "Osstruppen" movilizadas por los propios alemanes (las llamadas secciones cosacas, la división de Vlasov o la Brigada Kaminski, que estaban adscritas a las divisiones teutonas); en segundo lugar, estaban los Hilfswilligen, que eran los civiles locales o prisioneros rusos voluntarios o aquellos soldados del Ejército Rojo que desertaban para unirse a los alemanes, quienes vestían el uniforme alemán completo con sus rangos e insignias y que al igual que los soldados alemanes estaban adscritos a regimientos alemanes. Y por último estaban los prisioneros rusos que hacían el trabajo pesado, las cocinas, los establos y demás.
Este Hiwi en concreto al que hace referencia el escrito británico, junto con otros 10 prisioneros había sido sacado del campo de prisioneros de Novo-Aleksandrovsk, para trabajar para el ejército alemán. Ocho de sus compañeros fueron ejecutados durante la marcha cuando se desmayaron por el cansancio y el hambre, y él fue destinado a la cocina de campaña de un regimiento de infantería donde pelaba patatas. Posteriormente se le envió a los establos a cuidar los caballos. Muchos de esos prisioneros rusos, que como él, fueron inducidos mediante promesas, para ir de voluntarios, pronto se dieron cuenta de la cruda realidad. Cuenta Beevor, que el citado Hiwi, en el interrogatorio relató como conoció a otros Hiwis ucranianos, quienes le contaron que se habían creído las octavillas propagandísticas que les repartieron y que confiaban en volver con sus esposas. Sin embargo, pronto iban a ser enviados al frente a combatir a sus compatriotas: si se negaban, los alemanes los fusilarían. Y si regresaban con los rusos, serían también ejecutados (como muchos otros que se rindieron o fueron hechos prisioneros y posteriormente liberados por el Ejército Rojo) por traidores.

Si bien Adolf Hitler estuvo en un principio en contra de aceptar desertores - y mucho menos, de una etnia considerada inferior como la eslava - dentro de las filas alemanas, el pragmatismo y la necesidad terminó por imponerse en las situaciones más desesperadas, aprovechando así de manera útil la ingente cantidad de prisioneros, fundamentalmente soviéticos, que habían sido capturados. Así, por ejemplo, en la Batalla de Stalingrado, el VI Ejército alemán al mando del Mariscal Paulus tenía más de 50.000 auxiliares rusos adscritos a sus divisiones en la línea del frente, lo que que representaba un cuarto de su fuerza. En concreto, la 71ª y 76ª Divisiones de Infantería tenían, según señala el citado Beevor, más de 8.000 Hiwis cada una, lo que representaba prácticamente el mismo número de soldados alemanes con los que dichas divisiones contaban. Algunas fuentes afirman que para la primavera de 1942 había 200.000 Hilfswillingen (ayudantes voluntarios) o Hiwis detrás de los ejércitos alemanes y que a finales de ese año la cifra alcanzó el millón.
Todo ello provocaba una cierta incomodidad o sensación de extrañeza entre los alemanes. Así un oficial alemán contaba en una carta dirigida a otro compañero lo siguiente: "Es preocupante que nos veamos obligados a reforzar nuestras tropas de combate con prisioneros rusos de guerra...Es una situación extraña que las bestias a quienes hemos estado combatiendo estén ahora viviendo con nosotros en la armonía más estrecha". No obstante, según afirma Beevor en su mencionado libro "Stalingrado", parece ser que, en líneas generales, las unidades alemanas del frente (sobre todo los soldados rasos, no tanto los oficiales) trataron de forma aceptable a los Hiwis, aunque con cierto grado de desprecio.

Los Hiwis de origen ruso que cayeron prisioneros del Ejército Rojo o fueron puestos en manos de los soviéticos por los mismos aliados (principalmente americanos, británicos y franceses), en su mayoría terminaron ejecutados sumariamente por traición o bien enviados al Gulag (donde millares de ellos también fueron ajusticiados o perecieron de hambre, frío y enfermedad). Para finalizar, os dejo otro testimonio (una nota encontrada a un prisionero ruso, seguramente un Hiwi) extraído de otro libro más que interesante del citado Antony Beevor ("Berlín - La Caída: 1945") que creo es bastante revelador del drama de estos pobres diablos: "Camaradas soldados, nos entregamos a vosotros y os pedimos un gran favor: decidnos, por favor, por qué estáis matando a los rusos encerrados en las prisiones alemanas. Resulta que nos capturaron y nos llevaron a trabajar para sus regimientos, y lo hicimos sólo por no morir de hambre. Ahora resulta que llevan a esas personas al lado ruso, a su propio ejército, y los fusiláis. ¿Por qué? os preguntamos ¿Es porque el mando soviético traicionó a esas personas en 1941 y 1942?".

Y eso es todo. Espero que os haya gustado. Otro día más...