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miércoles, 31 de julio de 2013

Roosevelt y el Cadillac blindado de Capone

Horas después de producirse el ataque japonés a la base naval de Pearl Harbor (Hawaii) el Servicio Secreto de EE.UU se encontró con un inesperado problema. Al día siguiente el presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt debía a acudir al Capitolio para hablar ante el Congreso (en lo que sería el famoso discurso del "día de la infamia"), y, aunque el viaje desde la Casa Blanca era corto, las medidas de seguridad tenían que adaptarse a la nueva situación de estado de guerra. 


La limusina presidencial no era a prueba de balas, y el Servicio Secreto contaba con unas pocas horas para conseguir un vehículo blindado que la sustituyese. Además, según las normas vigentes en aquel momento, el límite de gasto para cualquier vehículo oficial era de 750 dólares. Por ello, el nuevo coche tenía que estar acondicionado para servir al presidente en sus desplazamientos, contar con un buen blindaje, estar disponible de forma inmediata y ser barato. 


Entonces alguien cayó en la cuenta de que el gobierno federal ya tenía en su poder un coche que se ajustaba a todas esas características: Entre los bienes incautados por el Departamento del Tesoro al famoso gánster Al Capone (en la imagen superior), que había sido arrestado en 1931 y condenado por evasión de impuestos, se encontraba su automóvil, un Cadillac V8 Town Sedan de 1928. Estaba pintado de verde y negro, los colores utilizados en los vehículos de la policía de Chicago, contaba con transmisor de radio, y lo más importante: tenía un blindaje de más de 1000 kgs de planchas de acero y cristales a prueba de balas de una pulgada de grosor. 



El Cadillac (en las fotografías sobre este párrafo) había estado parado durante años en un estacionamiento del Departamento del Tesoro, y los agentes del Servicio Secreto tuvieron que trabajar aquella noche para dejarlo a punto, limpiándolo y revisando todos los detalles. Al mediodía del 8 de diciembre de 1941 todo funcionó a la perfección en el traslado de Roosevelt al Capitolio. Se dice que cuando se enteró del origen de su nuevo coche, el presidente bromeó: "Espero que al señor Capone no le importe".

Fuente:

martes, 11 de junio de 2013

Roosevelt y el Mapa de la Sudamérica Nazi

A mediados de 1941, el presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt era un firme partidario de entrar en la Segunda Guerra Mundial. Su aliado natural, Gran Bretaña - con quién había firmado la Ley de Préstamo y Arriendo en marzo de 1941 para el suministro de grandes cantidades de material bélico -, resistía a duras penas los embates de las fuerzas del Eje, mientras que su aliado circunstancial, la URSS, parecía estar al borde del colapso en los primeros compases de la Operación Barbarroja, con las tropas de la Wehrmacht y sus aliados, avanzando rápida e inexorablemente por el interior del territorio soviético. Mientras tanto, en el Pacífico, las ansias imperialistas y expansionistas de Japón amenazaban seriamente la esfera de influencia estadounidense.


Roosevelt se encontraba con la dificultad de vencer las reticencias de sus compatriotas a entrar en la contienda. Aún estaba fresco el recuerdo de la intervención estadounidense en la Gran Guerra, y estaba muy presente que aquella acción no había servido para sellar una paz definitiva en el viejo continente. Así pues, los norteamericanos, por regla general, preferían mantener una posición aislacionista. Pero el presidente estaba decidido a que los EE.UU. entrarán en la guerra. Con el fin de ir preparando a la opinión pública, el 27 de octubre de 1941, con motivo del "Día de la Armada",  pronunció un discurso en que se pudieron escuchar estas palabras: "Hitler ha dicho en muchas ocasiones que sus planes de conquista no se extienden a través del océano Atlántico. Pero yo tengo en mi poder un mapa secreto, hecho en Alemania, por su gobierno, que muestra sus planes para un nuevo orden mundial. Es un mapa de Sudamérica y parte de América Central y de como Hitler pretende reorganizarlas. El mapa, amigos míos, deja claro no solo el destino que los nazis desean para Sudamérica, sino también para los EE.UU."


El mapa en cuestión era el que podéis ver sobre estas líneas. En él se podía observar como los alemanes habían diseñado las nuevas fronteras que tendría America del Sur una vez que hubiera caído en sus manos. Ese mapa, ampliamente difundido por la prensa, mostraba el siguiente título: "Luftverkehrsnetz der Vereinigten Staaten Süd-Amerikas-Hauptlinien", es decir, "Rutas Aéreas en los Estados Unidos de América del Sur - Líneas Principales". En él puede verse como Sudamérica está dividida en sólo 5 países: Argentinien, Brasilien, Chile, Guyana y Neuspanien. El resto de países quedaba repartido entre ellos. Guyana englobaría las 3 guyanas - francesa, británica y holandesa - y estaría tutelada por el gobierno colaboracionista de Vichy. Nueva España estaría integrada por Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá (por tanto, el canal de Panamá, bajo la soberanía de EE.UU. pasaría a encontrarse bajo dominio alemán). Chile,  por su parte, se anexionaría Perú y una parte de Bolivia. Un detalle curioso es que Chile quedaba cortado a la altura del puerto de Antofagasta para permitir una salida al océano Pacífico a Argentina, que por su parte, vería ampliado su territorio con Uruguay, Paraguay y las británicas Islas Malvinas. Finalmente, Brasil se anexionaba la parte de Bolivia que no había quedado bajo dominio chileno.


Obviamente, este plan suponía una clara amenaza para los intereses norteamericanos, e incluso el nombre elegido por los alemanes - Estados Unidos de América del Sur - suponía en cierto modo una provocación. La existencia de ese mapa, supuestamente arrebatado a un espía alemán en Buenos Aires tras sufrir un accidente de tráfico, demostraba que Hitler albergaba planes de expansión en el continente americano. Según Roosevelt, esos nuevos países - a excepción de Guyana -, no serían más que estados satélites de la Alemania nazi, gobernados por un Gauleiter, tal y como sucedía en Europa, con Polonia o Checoslovaquia.

Terminada la Segunda Guerra Mundial, en 1985, dos investigadores, John F. Bratzel y Leslie B. Rout, descubrieron que el célebre mapa no era más que una falsificación confeccionada por los servicios secretos británicos con la intención de arrastrar a los Estados Unidos a la guerra en un momento en que el Reino Unido necesitaba desesperadamente su apoyo, así como para provocar una disminución del apoyo al Tercer Reich en algunos países sudamericanos y un incremento de la colaboración con el poderoso vecino del norte, el único que podía garantizar que los nazis se mantuvieran alejados. 

Fuentes: 
"100 Historias Secretas de la Segunda Guerra Mundial" de Jesús Hernández

lunes, 18 de febrero de 2013

El "Muroc Maru"

En el año 1943, las Fuerzas Aéreas del Ejército de los EE.UU. (USAAF) terminaron el montaje e instalación de una curiosa y enorme estructura en los terrenos de la Base Aérea de Muroc, al norte de Los Angeles, California (en los terrenos que hoy constituyen la enorme Base Aérea 'Edwards')


Situada en mitad del desierto de Mojave, en un extremo de Rogers Dry Lake, la estructura estaba construida a base de madera y alambre, recubierta después con tela asfáltica y plumas de pollo. Tenía la forma y apariencia de un crucero pesado de la Armada Imperial Japonesa de la clase "Takao" y su nombre oficial era Army Air Foces Temporary Building (Target) T-799, aunque todo el mundo lo llamaba "Muroc Maru"


Su propósito y finalidad era la servir como objetivo para misiones de entrenamiento de los pilotos de la 4ª Fuerza Aérea estadounidense, tanto en misiones de reconocimiento e identificación de objetivos, como de combate (ametrallamiento y bombardeo a baja cota) llevadas a cabo con diversos aviones, tanto cazas (P-38 "Lightning") como bombarderos (B-24 "Liberator" y B-25 "Mitchell"). 


El "Muroc Maru" tenía una longitud de casi 200 metros y su construcción costó la suma de 35.000 dólares. Para dar más realismo, se colocaron montones de arena a lo largo de la estructura, para simular olas del mar, y de hecho, debido a las tórridas temperaturas de la zona y al efecto óptico generado por el intenso calor, los pilotos tenían la sensación de que el "barco" estaba realmente navegando en mitad del mar (tal y como puede observarse en la fotografía bajo estas líneas). 


Más de un conductor que circuló por las carreteras que circundaban los terrenos de la base aérea quedó sorprendido al divisar en el horizonte un barco aparentemente varado en mitad del desierto. Allí permaneció hasta el año 1950, momento en el que se decidió desmantelarlo por suponer un peligro para el tráfico aéreo y por existir además en el interior de la estructura y en sus inmediaciones numerosos proyectiles sin estallar.

Fuentes:

http://historiassegundaguerramundial.wordpress.com/2013/02/02/muroc-maru/
http://wonderduck.mu.nu/the_muroc_maru
http://www.histomil.com/viewtopic.php?f=95&t=11927
http://en.wikipedia.org/wiki/Takao-class_cruiser

domingo, 23 de diciembre de 2012

Noticias sobre la 2ª Guerra Mundial (42)

¡Saludos tropa! Antes del habitual parón navideño, os dejo por aquí otra tanda de noticias relacionadas con la Segunda Guerra Mundial. Son las que siguen a continuación (hoy solo tengo dos):

--- Varias cartas escritas por soldados alemanes durante la Segunda Guerra Mundial han llegado recientemente a sus destinatarios 71 años después. Se trata de un total de 90 cartas y tarjetas escritas por soldados germanos destacados en la isla británica de Jersey (en el Canal de la Mancha frente a las costas de Normandía, ocupada por los nazis desde el 1 de julio de 1940 hasta el 9 de mayo de 1945), que fueron robadas en 1941 por un grupo de jóvenes, que forzaron un buzón de correos del Ejército alemán en St. Helier - capital de la isla - a modo de protesta por la ocupación alemana.


Las cartas fueron entregadas a un hombre que las escondió en un piano de su domicilio. Hace cinco años, este hombre, que prefirió permanecer en el anonimato, entregó las cartas a las autoridades de Jersey, quienes iniciaron una larga búsqueda para enviar el correo a sus destinatarios. El departamento de correos de la isla británica se puso en contactó con su homólogo alemán que encontró a diez de las familias de los destinatarios. "Al principio pensé que quizás era una broma, pero cuando me contaron esta historia me entusiasmé y tuve muchas ganas de ver lo que ésta carta tenía dentro", explicó Engelbert Bergmann, de 55 años, un agricultor de Frankfurt que recibió una misiva escrita por un vecino de su abuelo fallecido en los años 80.


Los soldados alemanes que escribieron estas cartas pasaban su segunda Navidad en Jersey. "Les deseo una feliz Navidad y un feliz año. Pero lo que más deseo, es que la guerra se termine lo antes posibles para que podamos aprovechar la vida nuevamente todos juntos", escribió uno de los autores de las cartas. "Tenemos muchos testimonios de los habitantes de las islas Normandas bajo la ocupación, pero estas cartas permiten dar un vistazo único y fascinante de lo que sentían los ocupantes", explicó un responsable de los archivos de Jersey.

--- Un canadiense ha conseguido descifrar el misterio de la paloma mensajera de la 2ª Guerra Mundial que transportaba un mensaje codificado “imposible de resolver” por la inteligencia británica, tal y como os contaba no hace mucho por aquí. Gord Young, vecino de Ontario (Canadá) y experto en historia, asegura que ha tardado solo 17 minutos en encontrar la solución a un problema que provocó que en noviembre pasado los expertos pidieran ayuda públicamente para evitar que el mensaje se perdiera para siempre.


“Los jefes están tratando de darle más importancia al asunto de la que tiene. No es complejo”, afirmó Young, después de revelar que la serie de 27 grupos de letras que portaba la paloma mensajera son, en realidad, acrónimos. Estos códigos fueron encontrados dentro de un pequeño tubo rojo atado a los restos de una paloma mensajera muerta encontrada en una chimenea de un domicilio particular en Surrey (sur de Inglaterra) en el que se estaban haciendo reformas. Tras el hallazgo, la inteligencia británica estudió sin éxito durante un mes el contenido, descubriendo sólo que el mensaje se escribió en la II Guerra Mundial, época en la que el Reino Unido llegó a utilizar hasta 250.000 palomas para comunicar de forma segura las posiciones del enemigo. El aficionado canadiense, tras escuchar la petición de ayuda pública, comprobó que en realidad el documento se componía de acrónimos, una fórmula de comunicación habitual a partir de la I Guerra Mundial. Con la ayuda del libro de observadores aéreos del Real Cuerpo Aéreo británico  que perteneció a su tío abuelo, quien participó en la Gran Guerra, Young resolvió fácilmente el acertijo.


El mensaje se escribió a las 3:26 p.m. del 6 de junio de 1944 desde Normandía (Francia) por el sargento William Scott, para informar a los aliados sobre la situación de las tropas alemanas, en cumplimiento de su misión de observador de artillería. "Es código de artillería," dijo Young. "A menudo se ven las mismas "notas cribadas". Algunas de ellas son bastante comunes". En dichos códigos, dijo Young que la primera línea es un identificador, por lo que él cree que la primera línea en el código de la paloma mensajera – AOAKN – significa “Artillery Observer at ‘K’ Sector, Normandy” (Observador de artillería en el Sector ‘K’, Normandía). "La primera línea es siempre el código de llamada. Es su código de llamada", dijo Young.


Otras partes del código parecen utilizar una forma abreviada general que se remonta a la Primera Guerra Mundial. Por ejemplo, Young dijo que la agrupación "GOVFN" significa “Go Over Field Notes”. Aquí están algunas de las traducciones del código descubierto por  el canadiense:

PABLIZ = "Panzer Attack – Blitz" 
WAOTA = "West Artillery Observer Tracking Attack"
DJHFP = "Determined Jerry’s Headquarters Front Posts" 
RBQRH = "Right Battery [Head] Quarters Right Here" 
FQIRW = "Found [head] Quarters Infantry Right Here"

Para garantizar que su información llegara, el sargento Scott envió dos palomas mensajeras con idéntico documento, motivo por el cual en el escrito encontrado aparecen dos códigos de identificación, cuando lo habitual era que sólo figurara uno. Si el mensaje llegó es algo que se desconoce y, por el momento, lo único seguro es que la mitad del envío jamás alcanzó su destino. El sargento Scott no regresó de Normandía, donde murió pocos días antes de que los aliados ganaran la batalla decisiva para el final del conflicto. “Básicamente, Scott fue enseñado por un entrenador de la I Guerra Mundial. Puede deducirse por la forma de deletrear del sargento, característica de finales de ese conflicto”, explicó Young. La inteligencia británica se mostró interesada por las conclusiones de este canadiense, aunque un portavoz insistió en que tienen la convicción de que el mensaje será imposible de descifrar con seguridad al carecer de un libro común de códigos.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Un Providencial Caramelo

Durante un combate en el sur de Italia contra las tropas alemanas, al sargento norteamericano de la 45ª División de Infantería, Charles A. Corella, se le encomendó, junto a dos de sus hombres, la misión de volar con dinamita una cueva que existía en la parte superior de una montaña, desde la que se controlaba todo el valle ocupado por las tropas aliadas, y donde los alemanes habían emplazado un puesto de observación para dirigir los disparos de su artillería.


Tras unas horas de escalada, el sargento y sus hombres consiguieron situarse en la parte superior de la cueva y colocar las cargas de dinamita. Una vez que hicieron explosión, tapando la entrada de la gruta, los tres bajaron corriendo por la ladera de la montaña. Los alemanes apuntaron todas sus armas hacia los soldados norteamericanos y les atacaron con un fuego intenso de fusil, ametralladores, granadas y morteros. Sin embargo, los tres hombres consiguieron llegar sanos y salvos a las posiciones aliadas.


Una vez allí, el sargento Corella, comprobó estupefacto lo que le había salvado la vida. Se trataba de un insignifcante caramelo. Al parecer, un trozo de metralla había penetrado en un bolsillo, siendo desviado por una cucharilla, y finalmente se había alojado en un caramelo que llevaba en el otro bolsillo. Si no llega a ser por la presencia de la golosina, el trozo de metralla hubiera entrado en su cuerpo, directamente hacia el corazón. Corella, inicialmente quiso desdramatizar el suceso, gritando a los alemanes "¡malditos, habéis echado a perder mi caramelo!", pero más tarde se dio cuenta de lo cerca que había estado de perder la vida, por lo que se arrodilló y dio gracias a Dios por esa carambola que le había permitido no sufrir ni un rasguño.


Por la destrucción de la posición enemiga, a Corella se le condecoró con la Estrella de Plata. Tras seguir combatiendo en Italia, fue enviado a Francia, para participar en la invasión de Alemania. Antes de ser capturado por los alemanes en 1944, le dio tiempo a ser condecorado por su heroísmo en combate con una Estrella de Bronce y un Corazón Purpura. Fue liberado del campo de prisioneros Stalag 13, en Ebelsbach (Baviera) en junio de 1945.

Fuentes:
"Las 100 mejores anécdotas de la Segunda Guerra Mundial" de Jesús Hernández

lunes, 17 de diciembre de 2012

Las Mulas Paracaidistas

Durante la Segunda Guerra Mundial se intentaron llevar a cabo numerosos planes y proyectos de lo más absurdo y disparatado. Como se suele decir, "a situaciones desesperadas, medidas desesperadas". Una de esas estrambóticas ideas fue la que a continuación os cuento. En mayo de 1943, las fuerzas angloamericanas, con el apoyo de la Francia Libre, estaban preparando en el Norte de África el asalto al continente europeo por el sur. El lugar elegido para realizar el primer gran desembarco fue la isla de Sicilia, una maniobra previa al asalto de la península itálica, que recibiría el nombre en clave de "Operación Husky". Para alcanzar las metas fijadas en esa compleja operación había que tener en cuenta las características especiales de la isla italiana, cuya difícil orografía, muy montañosa y con malas comunicaciones, dificultarían el desplazamiento de tropas y material.


Para solucionarlo se pensó en la utilización de un número importante de mulas, pero el problema residía en que éstas no podrían utilizarse durante las importantes acciones que llevarían a cabo los paracaidistas estadounidenses de la 82ª División Aerotransportada. Los "All Americans" tenían que saltar tierra adentro, tras las defensas costeras italianas y alemanas horas antes del asalto anfibio, para facilitar el desembarco del grueso de las tropas aliadas. Las dudas sobre el éxito de las tropas aerotransportadas surgieron de inmediato: ¿cómo se iban a desplazar los paracaidistas norteamericanos por aquel terreno pedregoso y reseco sin vehículos de apoyo para transportar el equipo lanzado desde los aviones?. Ante ese dilema, alguien pensó que la solución podría ser embarcar mulas en los aviones de transporte y lanzarlas sobre la isla en paracaídas, algo que hasta entonces no se había intentando nunca.


El encargado de la misión fue el mayor Mark Alexander que, aunque se mostró escéptico, inició los ensayos para conseguir abastecer de mulas de este original modo a los paracaidistas que saltarían sobre Sicilia. El lugar elegido para llevar a cabo las pruebas fue el desierto que rodea a la población de Oujda, en el norte de Marruecos, en ese momento ocupado por las tropas estadounidenses. Para llevar a cabo esta operación se confeccionaron unos paracaídas enormes y especialmente resistentes, y se adaptaron al cuerpo de los animales. Tras conseguir mulas y equiparlas se procedió a introducirlas en aviones de transporte Douglas C-47 "Dakota". Aquella operación fue especialmente complicada, pues, a pesar de llevar los ojos vendados, los tercos animales se mostraron nerviosos, asustados y poco sumisos a entrar en los aviones. Una vez dentro de los aparatos, y conforme estos iban ganando altura, la actitud de las mulas empeoró más si cabe, haciendo peligrar la estabilidad de los aviones de carga. Finalmente, cuando se alcanzó una altitud de 1.000 metros, se encendió la luz verde y las “mulas paracaidistas” fueron arrojadas al vacío.


El resultado fue un auténtico desastre. Cuando se llegó a la zona de lanzamiento, un pedregoso desierto, se comprobó que la mayoría de los animales habían sufridos fracturas en las patas a consecuencia del impacto sufrido en la caída, por lo que hubo que sacrificarlas. Tras la pifia de Oujda, el Cuartel General Aliado canceló el plan y continuó con la "Operación Husky". Una vez iniciadas las operaciones militares, los norteamericanos se dieron cuenta que el experimento de las “mulas paracaidistas” había sido una pérdida de tiempo. Sicilia, por su orografía y complicadas comunicaciones, poseía en 1943 una nutrida población de estos cuadrúpedos y los paracaidistas norteamericanos no tuvieron ningún problema para proveerse de ellos, una vez en tierra. Además, las tropas que desembarcaron en las playas sicilianas, trajeron con ellas varios centenares más de mulas, por lo que si hubo algo que no escaseó durante esos días en la isla italiana fueron precisamente estos animales.

Fuentes:
"Las 100 méjores anécdotas de la Segunda Guerra Mundial" de Jesús Hernández
http://suite101.net/article/disparates-de-la-segunda-guerra-mundial-mulas-con-paracaidas-a44369

lunes, 3 de diciembre de 2012

Un Insólito Combate Aéreo

El día 11 de abril de 1945, un avión Piper L-4 Cub norteamericano ocupado por los tenientes Merritt Duane Francies (piloto) y William Martin (observador) - en la imagen de aquí abajo, a la izquierda y a la derecha, respectivamente) -, asignado a la 5ª División Acorazada estadounidense despegó de un aeródromo aliado situado a unos 100 kms al oeste de Berlín, en una misión de reconocimiento. 
 
 
Cuando volaban buscando objetivos en tierra para la artillería, los tenientes estadounidenses vieron un avión Fieseler Fi-156 Storch alemán (fotografía bajo este párrafo) dando vueltas bajo ellos, a no mucha distancia de los tanques de la 5ª División Acorazada. El Storch, igual que el Piper Cub, era un pequeño monomotor de dos tripulantes utilizado sobre todo para vuelos de reconocimiento o de enlace. Por regla general, ninguno de tales aparatos tenían armamento alguno (aunque algunas versiones del avión alemán si que iban dotadas de una ametralladora MG 15 de 7.92 mm montada sobre ajuste trasero).
 
 
El avión alemán era más veloz que el estadounidense, pero sus tripulantes no parecían haberles visto, y además los norteamericanos tenían la ventaja de la altura. Así que Francies comunicó por radio que iba a entrar en combate y picó contra el avión enemigo, al tiempo que los dos tenientes estadounidenses abrían fuego con las únicas armas que tenían a mano, sus pistolas semiautomáticas reglamentarias Colt .45 M1911 (como las de la fotografía de aquí abajo). Vaciaron los cargadores contra el Storch, alcanzando repetidamente el parabrisas, los tanques de combustible y el ala derecha del avión alemán. El piloto germano hizo varios giros bruscos tratando de eludir el ataque, pero no sólo no lo consiguió, sino que, en un giro a baja altura el ala derecha del aparato golpeó contra el suelo y el avión acabó volcado en un prado.
 
 
El Piper Cub tomó tierra tras él, y, tras unos disparos de advertencia de los estadounidenses, los dos alemanes se entregaron con las manos en alto. Francies y Martin se quedaron custodiando a los prisioneros hasta que las tropas terrestres de la 5ª División Acorazada que se encontraban en las proximidades, y que habían visto a lo lejos la escaramuza, se hicieron cargo de ellos. "Nunca supe sus nombres", recordó más tarde Francies. "Podrían haber sido personajes importantes, por lo que sé. Les entregamos a los tanques unos quince minutos más tarde, después de que el hombre herido me diese las gracias varias veces por vendarle el pie. Creo que pensaron que íbamos a dispararles".
 
 
Que se sepa, aquel Fieseler Storch (en la imagen superior, precisamente junto a un Piper Cub, en una exhibición aérea) fue el único avión abatido por fuego de pistola en toda la guerra. Esta historia se puede encontrar en distintas fuentes con algunas variantes. En la más extendida se afirma que el Storch capturado por Francies y Martin fue el último avión de la Luftwaffe derribado en el frente occidental, situando la acción en el 7 de mayo de 1945, el día del final de la guerra en Europa. Pero hay algunos datos que no encajan con esa versión. En mayo de 1945 la 5ª División se encontraba cerca de la frontera checoslovaca, así que el episodio no pudo ocurrir al oeste de Berlín. El teniente Martin recibió por la acción la Air Medal; sin embargo, su compañero Francies tendría que esperar más de dos décadas a que le llegase el reconocimiento oficial. En 1966 el escritor Cornelius Ryan recogió el episodio en su libro "La Última Batalla", rescatándolo del olvido y haciendo que la USAF concediese a Francies la Distinguished Flying Cross, con 22 años de retraso.
 
Fuentes:

domingo, 18 de noviembre de 2012

El Bombardeo de La Línea y el Incidente de Nador

Aunque, oficialmente, España se mantuvo neutral durante la Segunda Guerra Mundial - y ello pese a que el régimen franquista envió a la División Azul a combatir, junto a la Wehrmacht (y sus demás aliados), contra el Ejército Rojo -, ya os conté en su momento, que el territorio nacional sufrió una pequeña invasión en el valle pirenaico de Bujaruelo (Huesca). Pues bien, resulta que el espacio aéreo español también fue violado durante la contienda, tal y como os paso a relatar.


La madrugada del sábado 12 de julio de 1940, un bombardero italiano Savoia-Marchetti SM-82 (en la imagen sobre estas líneas) dejó caer por error 3 bombas sobre la La Línea de la Concepción, cuando pretendía lanzarlas sobre el aeropuerto de la colonia británica de Gibraltar. Dos de ellas quedaron medio enterradas en las dunas de la playa de Poniente (en la fotografía inferior una de las bombas recogidas en dicha playa), pero la tercera hizo blanco dentro del casco urbano de la localidad gaditana, en la esquina que forman las calles "Duque de Tetuán" y "López de Ayala", a la altura de los números 10 y 3 respectivamente según la numeración en vigor de entonces, afectando a tres viviendas que quedaron reducidas a escombros. Hubo numerosos heridos y murieron 5 vecinos del municipio, que tuvieron que ser desenterrados de los escombros con ayuda de luces de camiones militares, pues la explosión afectó al tendido eléctrico y dejó a la ciudad a oscuras. La onda expansiva se pudo sentir a cientos de metros de distancia.


Las autoridades españolas interpusieron una protesta ante los representantes de Mussolini, sin embargo, durante las madrugadas de los días 13, 14 y 15 de julio, el SM-82 reapareció en la bahía de Algeciras, siendo recibido con fuego antiaéreo, ante lo cual dejó caer nuevas bombas en la zona de Campamento. Esta vez dos de las bombas estallaron en las cercanías de las antiguas pistas de Polo, mientras que una tercera quedaba encajada en las arenosas riberas del "Rio Cachón". Al finalizar la contienda, el gobierno italiano pagó una indemnización de 250.000 dólares de la época por los daños causados a las personas y bienes de nacionalidad española durante toda la guerra, en los que se incluyó la lamentable falta de puntería demostrada por el bombardero del país transalpino. Esta cantidad serviría para amortizar parte de la deuda contraída por el régimen franquista ante Italia por su ayuda durante la Guerra Civil, haciéndose cargo el estado español del pago de las indemnizaciones, los gastos médicos y la restitución a los afectados de la pérdida de sus bienes. 


Sin embargo, ésta no fue la única huella de la Segunda Guerra Mundial dejada sobre el espacio aéreo español. En los meses posteriores a la invasión del Protectorado francés de Marruecos y la Argelia francesa por parte de los Aliados, en noviembre de 1942 ("Operación Torch"), fueron habituales las pequeñas escaramuzas con los aviones norteamericanos y británicos que sobrevolaban las posesiones españolas en África. El incidente más grave sobre espacio aéreo español se produjo el 3 de marzo de 1943 cuando una formación de 11 cazas norteamericanos Loockheed P-38 "Lightning" pasó sobrevolando Nador, localidad cercana a Melilla. Inmediatamente salió a su encuentro el teniente Miguel Entrena Klett (en la fotografía sobre este párrafo) a los mandos de un caza Heinkel He 112 (imagen inferior). Atacó a uno de ellos, logrando inutilizarle uno de sus dos motores, aunque el "Lightning" consiguió finalmente efectuar un aterrizaje forzoso cerca de la frontera con Argelia.  


Pese a la gravedad del hecho, no hubo consecuencias ni se produjeron represalias por parte de los norteamericanos. Los diplomáticos españoles se encargaron urgentemente de limar asperezas y a los pilotos se les ordenó que no volviesen a interceptar ningún aparato aliado. Al día siguiente otra formación de P-38 volvió a sobrevolar Nador. Pese al gesto desafiante de los estadounidenses, los aviones españoles se quedaron esta vez en tierra y los "Lightning" pudieron atravesar el espacio aéreo español tranquilamente sin ser atacados.

Fuentes:
"Las 100 mejores anécdotas de la Segunda Guerra Mundial" de Jesús Hernández
 http://es.wikipedia.org/wiki/Bombardeo_de_La_L%C3%ADnea_de_la_Concepci%C3%B3n
 http://www.andalucia.cc/adn/1197doc.htm

viernes, 16 de noviembre de 2012

Ratas y Murciélagos contra el Eje

No hace mucho os relataba por aquí, como el Ejército Rojo utilizó perros-bomba para atacar a los tanques alemanes. Pues bien, los soviéticos no fueron los únicos que trataron de utilizar animales cargados con explosivos contra los países del Eje. Os cuento.


Uno de los planes más estrafalarios desarrollados por el SOE (Special Operations Executive) británico era el de las ratas bomba. El invento consistía en coger una rata muerta, vaciarla y ocupar el espacio con explosivos plásticos para luego coserla (vamos, más o menos, algo parecido a rellenar un pavo). Una vez preparada, la idea era enviarlas a Alemania y dejarlas en las pilas de leña y carbón, junto a las calderas para que cuando se descubrieran y se lanzaran al fuego explotaran, causando además del daño físico, un daño psicológico en todo el país. El plan se puso en marcha y un agente del SOE se hizo pasar por un estudiante y compró un centenar de roedores con la excusa de hacer experimentos de laboratorio. Finalmente, se envió un contenedor con los animales preparados, pero fue descubierto por los alemanes, echando al traste la singular operación. Aunque no produjo el efecto deseado en un principio, el SOE redactó un informe en el que reconocía que el descubrimiento tuvo un “extraordinario efecto moral”: los roedores fueron expuestos en todas las escuelas militares alemanas, lo que provocó una búsqueda de “cientos de ratas que se creía fueron distribuidos en el continente europeo”.


Sus homónimos norteamericanos, la OSS (Office of Strategic Services) - precursora de la actual CIA - no les andaron a la zaga y también desarrollaron planes de lo más insólito para tratar de decantar el curso de la guerra del bando aliado. Uno de esos disparatados proyectos fue el atacar ciudades japonesas con un un millón de murciélagos que llevarían bombas incendiarias adosadas a su cuerpo. El doctor Lytle S. Adams, un dentista de Pensilvania e inventor aficionado, fue quien tuvo esa original idea. Había 4 razones por las que Adams creía que su extraordinaria idea podía funcionar: 1) los murciélagos llevan a sus crías, a veces a 2 o 3, por lo cual tienen la fuerza suficiente para transportar una bomba pequeña, 2) se les puede inducir a la hibernación, por lo que son relativamente fáciles de manejar, 3) durante el día buscan la oscuridad, tejados y áticos, grietas y orificios para refugiarse, y 4) los había por millones, disponibles en cuevas y grutas por todo el país.


Aunque las teorías del Dr. Adams eran sólidas, para llevarlas a la práctica debía convencer al Gobierno para conseguir medios y personal para poder desarrollar el proyecto. No era tarea fácil para un dentista sin ninguna experiencia militar. Lo que necesitaba era un contacto en las altas esferas. Por suerte, "Doc" Adams era un buen amigo de la primera dama, Eleanor Roosevelt. El 12 de enero de 1942 el dentista trasladó sus ideas a papel y las llevó a la Casa Blanca. El presidente las encontró interesantes y solicitó a los líderes militares que las estudiaran. Estos, aunque escépticos, estaban desesperados por devolver el golpe a los japoneses y vieron que la idea tenía posibilidades. Los edificios japoneses construidos con materiales como bambú, madera y papel, arderían con facilidad, por lo que si se soltaran sobre Japón un millón de murciélagos con bombas incendiarias, los resultados podían ser devastadores. El plan de alto secreto, cuyo nombre en clave era "Proyecto Rayos X" recibió con cautela la luz verde.


El general 'Hap' Arnold pidió al Dr. Adams que pusiera el plan en marcha. El dentista e inventor formó un equipo de ayudantes, y se trasladaron a las cuevas de Texas y Nuevo México. Debían averiguar exactamente que podían hacer los murciélagos y como manipularlos, así como que especie era la más idónea para llevar una bomba. Había millones de murciélagos en cada cueva, todos ellos distintos en forma y tamaño. Sin embargo, había uno que se podía considerar en serio para el proyecto: el cola libre mexicano. No era especialmente grande, pero lo había por millones. Capturar a los murciélagos necesarios era fácil, así como inducirles a la hibernación enfriando la temperatura del aire. Pero construir un artefacto incendiario que los animales pudieran transportar era mucho más complicado.


El murciélago mexicano medio pesaba apenas 15 gramos. Las pruebas demostraron que sólo podía llevar más de una vez su propio peso, y los dispositivos incendiarios más pequeños disponibles en la época pesaban 900 gramos, es decir, 30 veces más de lo el murciélago podía transportar. Así pues, se encomendó el proyecto a uno de los científicos más importantes del pais: Louis Frederick Fieser (en la fotografía bajo este párrafo), un reputado químico, profesor e inventor de la Universidad de Harvad. Su tarea consistía en diseñar un artefacto lo bastante pequeño para que lo llevase el murciélago, pero con la potencia suficiente para incendiar un edificio. Su idea fue usar un invento suyo, el napalm, una gasolina gelatinosa (en realidad una mezcla de gasolina y jabón líquido), que era compacta y relativamente ligera, fiable y que cuando prendía ardía con mucha fuerza. Además, cuando se calentaba, se convertía en líquida y podía meterse por las grietas de los tejados, cruzar compartimentos, etc., por lo que para el murciélago era el explosivo perfecto.


Para llevar el napalm Fieser desarrolló una pequeña cápsula de celuloide, que incluía una espoleta de tiempo retardado, pero lo más increíble es que aún pesaba menos de 30 gramos. La bomba se implantaba por medio de un clip insertado quirúrgicamente en el pecho del animal, de modo que quedada suspendida debajo de él. Esa pequeña bomba era tan efectiva que se podía colocar sobre una plancha sólida de, por ejemplo, 3x3 metros de madera y prendía sin tener que avivar el fuego. Su efectividad se puso de manifiesto durante unas pruebas en la base aérea de Carlsbad  en Nuevo México. Algunos murciélagos escaparon con bombas activadas y en cuestión de minutos, varias instalaciones de la base estaban en llamas (imagen inferior). Sin embargo, la pregunta más importante seguía sin respuesta: ¿cómo dejar caer un millón de murciélagos sobre una ciudad japonesa?


Para mantener la seguridad, los murciélagos debían quedar en estado de hibernación mientras llevaban las bombas y durante el viaje hacia el objetivo. Los murciélagos dormidos no podían lanzarse sin más desde un avión porque se estrellarían contra el suelo. Para soltarlos de forma efectiva, habría que dejarlos salir de hibernación y hacerles partir desde una plataforma segura desde la cual volar y refugiarse en un edificio. A Lytle S. Adams se le ocurrió diseñar una ingeniosa "bomba-murciélago" (bat bomb): se colocaban 1.040 murciélagos, apilados sobre 26 bandejas, en un contenedor de 1,5 metros en forma de bomba (fotografía de aquí abajo). En cada bandeja había 40 compartimentos separados, uno para cada murciélago. La bomba se lanzaría desde unos 1.500 metros de altura con el descenso cuidadosamente controlado. Un paracaídas se abriría a 600 metros, simultáneamente caería la carcasa exterior de la bomba, las bandejas se abrirían como un acordeón, cada una unidad a la siguiente por medio de una cuerda. Los murciélagos caían sobre la bandeja inferior y entonces las bandejas flotaban lentamente hasta el suelo, dando tiempo a los animales para despertar. Al salir volando cada animal liberaba un cable del grosor de un cabello que conectaba la bomba a la bandeja. Entonces la bomba incendiaria estaba lista para detonar transcurridos 30 minutos.


El 15 de diciembre de 1943, la "bomba-murciélago" se probó en un campo de pruebas en el desierto de Utah. Se construyó una aldea al estilo japonés para ver si los murciélagos se refugiaban en los tejados y áticos de las casas como se esperaba. Los murciélagos se portaron a la perfección. Los militares quedaron impresionados y concluyeron que era un arma efectiva, lo que llevó a la aprobación de la "bomba-murciélago". Debía ponerse en acción contra los japoneses en septiembre del año siguiente, pero sin embargo, el 16 de febrero de 1944 se canceló el proyecto de forma inesperada, y sin que se diera a sus responsables ninguna explicación. Lo cierto es que, los norteamericanos ya habían encontrado un método rápido y definitivo de acabar la guerra. La bomba atómica convirtió la "bat bomb" en obsoleta antes siquiera de entrar en acción.

Fuentes:
http://historiassegundaguerramundial.wordpress.com/2012/10/16/las-ratas-bomba-del-soe/
 http://curistoria.blogspot.com.es/2012/05/murcielagos-bomba-el-terror-venia-del.html

martes, 13 de noviembre de 2012

El Operario Infeliz

El Tercer Reich utilizó como mano de obra para la agricultura, la minería, la construcción o la industria armamentística y otras industrias estratégicas a miles de trabajadores forzados provenientes de los países ocupados (fundamentalmente de los países del Este), así como judíos deportados, prisioneros de guerra, disidentes y desertores.


Así por ejemplo, la llamada Organización Todt,  dependiente de la Wehrmacht y del Ministerio de Armamento nazi y que estaba dedicada a la ingeniería y construcción de infraestructuras tanto civiles como militares a lo largo de toda Alemania y las zonas ocupadas, fue responsable de la esclavitud de más de 1,5 millones de personas para el desarrollo de sus operaciones. Su fuerza e influencia llegó a ser enorme, tal que en 1944 se estima que entre el 25 y el 30% de la producción bélica alemana provenía de fábricas administradas por la organización.


No obstante, y pese a los evidentes beneficios para la Alemania nazi, la utilización de trabajadores forzados en las cadenas de montaje de la industria armamentística, también ofrecía muchas oportunidades de poder realizar sabotajes. Uno de esos sabotajes se produjo en un avión Messerschmitt Me 163 "Komet", un caza alemán de revolucionario diseño propulsado por cohete (en realidad, podría considerarse como un planeador, que usaba su revolucionario medio de propulsión sólo durante unos minutos durante el despegue y el ascenso a gran altura).


Pese a alcanzar los 1.000 km/h y poseer un pesado armamento compuesto por cañones de 30 mm, el Me 163 resultó ser inefectivo debido a la poca duración de su combustible (unos 7 minutos), las dificultades de su producción en serie y a que su manejo era muy peligroso (sobre todo por la tendencia de su motor a hacer explosión en los aterrizajes accidentados, que eran muchos). La guerra terminó antes de que pudiese afectar al curso de la guerra, aunque ciertos expertos opinan que, de haberse puesto en servicio un año antes, podría haber cambiado drásticamente el resultado de la batalla aérea en los cielos alemanes. Otros expertos, sin embargo, consideran que  fue una de las jugadas más desafortunadas de la industria aeronáutica alemana durante la contienda, pues en su desarrollo se dilapidaron esfuerzos necesarios para propuestas más convencionales, y además el aparato resultaba más peligroso para sus propios pilotos que para el enemigo. Solamente fueron fabricados unos 300 ejemplares durante la guerra, que tan sólo lograron derribar 9 aviones aliados.


Pues bien, volviendo al tema que nos ocupaba, os decía que uno de esos sabotajes cometidos por trabajadores forzados se produjo en uno de esos "Komet". En el año 1945, los aliados capturaron uno de estos aparatos y fue enviado a EEUU donde se realizó una inspección a fondo del modelo. Durante el examen del caza, se encontró una pieza de acero preparada para perforar el depósito de combustible en el momento del despegue. En dicha pieza, apareció grabado en francés la siguiente frase: "No soy feliz en mi trabajo".
 
Fuentes:
http://historiassegundaguerramundial.wordpress.com/2012/09/25/infeliz-con-el-messerschmitt/
 http://es.wikipedia.org/wiki/Messerschmitt_Me_163
http://es.wikipedia.org/wiki/Organizaci%C3%B3n_Todt

jueves, 1 de noviembre de 2012

Las "Otras Víctimas" del Blitz

Cuando el 25 de agosto de 1939 los Ministros de Exteriores soviético, Molotov, y alemán, Von Ribbentrop, firmaron el pacto de no agresión, la sentencia de Polonia y el comienzo de la Segunda Guerra Mundial estaban firmados. El 1 de septiembre, Alemania invadió Polonia y dos días más tarde el Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Francia, Sudáfrica y Canadá le declararon la guerra. A pesar de esta declaración, Hitler seguirá avanzando. El Reino Unido está en guerra y aunque no ha intervenido activamente se comienzan a tomar medidas desde Londres.


Temiendo los bombardeos de la Luftwaffe se establecen restricciones respecto al alumbrado; se prohíbe encender cualquier tipo de luz por las noches, incluso llegando al extremo de ser arrestados por encender un cigarrillo en la calle. Al caer la noche la oscuridad invade las calles británicas y la única que se atreve a romper la prohibición es la luna. A pesar de ello, la gente trata de llevar una vida “normal” con las limitaciones propias de la oscuridad. Caminar por las calles de convierte en una carrera de obstáculos (coches, farolas, bordillos, árboles…), los coches sin luces – incluso las del salpicadero – se esquivan unos a otros, los tranvías pasan a ser “el peligro silencioso", los accidentes de tráfico se incrementaron un 100% respecto al año anterior…


La Batalla de Inglaterra no comenzaría hasta el mes de julio de 1940 y el posterior "Blitz" (o bombardeo sostenido del Reino Unido por la aviación germana) no llegaría hasta septiembre de ese mismo año (prolongándose hasta el mes de mayo de 1941 y causando alrededor de 43.000 muertos). Sin embargo, en esas estrictas condiciones de seguridad y con las restricciones antes relatadas, más el creciente miedo en la población civil a las incursiones de los bombarderos alemanes, se dio la circunstancia que durante los primeros 4 meses de “guerra” (septiembre a diciembre de 1939), habían muerto 4.133 personas en suelo británico (tres cuartas partes de ellos, peatones) y la Luftwaffe todavía no había lanzado ni una sola bomba.


La primera víctima en fallecer a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial en Gran Bretaña fue un policía llamado George Southworth, la noche del 3 de septiembre de 1939, cuando aún no se habían cumplido las primeras 24 horas desde que su país había entrado oficialmente en la contienda. Las autoridades habían ordenado el oscurecimiento total de las ciudades en caso de alarma aérea. Sin embargo, en una casa de Harley Street, en Londres, la luz continuaba inexplicablemente encendida después de sonar la sirena que alertaba de un posible ataque aéreo.

 El agente Southworth, que estaba encargado de que se cumpliesen a rajatabla las órdenes de oscurecimiento, llamó al timbre para instar a su propietario a que apagase la luz inmediatamente, pero nadie contestó a su llamada. Como la ventana estaba abierta, el policía no tuvo otra ocurrencia que encaramarse por la fachada para entrar por aquella y apagar él mismo la luz. Para ello se sirvió de un tubo de desagüe, por el que comenzo a trepar. Cuando seguramente estaba a punto de llegar arriba, algún mal gesto le hizo perder el apoyo en la cañería, lo que le hizo precipitarse contra el suelo, muriendo de forma instantánea al impactar su cabeza contra un bloque de piedra. Por desgracia para él, su encomiable decisión de cumplir con su deber aún a riesgo de su propia vida no hubiera servido para nada, pues finalmente resultó ser una falsa alarma, causada por un avión francés que había perdido el rumbo.

Fuentes:
 http://historiasdelahistoria.com/2011/09/15/el-miedo-a-los-nazis-mato-a-mas-de-4000-britanicos/
"Hechos Insólitos de la Segunda Guerra Mundial" de Jesús Hernández

miércoles, 31 de octubre de 2012

Rendición a Cara o Cruz en Las Ardenas

 A mediados de diciembre de 1944, la Wehrmacht lanzó la que sería su última gran ofensiva de la Segunda Guerra Mundial: la "Operación Alerta en el Rin" (Unternehmen Wacht am Rhein) que desencadenaría la conocida como Batalla de Las Ardenas (16 de diciembre de 1944 - 25 de enero de 1945) o "Battle of the Bulge" (o "Batalla del Saliente") para los norteamericanos. A través de los densos bosques y montañas de la región de las Ardenas (Bélgica), Luxemburgo y el noroeste de Francia, los alemanes avanzaron con 29 divisiones (unos 250.000 hombres, aproximadamente) hacia un punto débil en las líneas aliadas y se dirigieron de forma masiva hacia el río Mosa durante uno de los peores y más crudos inviernos en Europa en muchos años.


La pretensión de la Alemania nazi con esta gran ofensiva era partir por la mitad la línea del frente anglo-norteamericano, tomando Amberes, para luego embolsar y destruir cuatro ejércitos enemigos, forzando a los aliados occidentales a negociar un tratado de paz en favor de las potencias del Eje, que una vez logrado, permitiría a Hitler concentrar todo su esfuerzo bélico en el Frente Oriental. Aunque la ofensiva alemana obtuvo un gran éxito inicial los aliados pudieron reaccionar y contener el avance alemán hasta hacerles perder la iniciativa, obligándoles finalmente a retirarse. Clave en el fracaso de la ofensiva alemana fue la numantina resistencia de la 101ª División Aerotransportada, que había sido cercada en Bastogne. Pese a tener todo en su contra,  su comandante, el general Anthony McAuliffe, se negó a capitular (con el célebre "nuts!")  y aguantó los embites de las fuerzas alemanas que los superaban en número, hasta la llegada del III Ejército del general Patton, que por propia iniciativa (y aprovechando una "milagrosa" mejora de las terribles condiciones climatológicas) dirigió sus tropas hacia el norte (en un considerable éxito táctico y logístico), desocupando el frente para aliviar la situación de los paracaidistas de la 101ª, y logrando finalmente romper el cerco.


La brutal batalla, las condiciones climatológicas de aquellas fechas (en pleno invierno con una fuerte nevada y espesa niebla) y la dureza del terreno (montañas y bosques densamente poblados) fueron las causas de que muchas unidades aliadas y alemanas quedasen aisladas, dispersas y sin comunicación con su respectivo Estado Mayor. Algunos grupos decidieron atrincherarse y resistir frente al enemigo o, si tenían más suerte, esperar la llegada de los suyos. Un sargento y un pelotón estadounidense decidieron seguir avanzando pero después de varios días perdidos en la inmensidad de los bosques belgas, ateridos por las bajas temperaturas, sin apenas comida y con la moral por los suelos, decidieron rendirse si se encontraban con el enemigo.


Tan pronto se toparon con un grupo de soldados alemanes, inmediatamente tiraron las armas y levantaron las manos para rendirse pero curiosamente, los alemanes que, al parecer se encontraban en idéntica y desesperada situación, habían hecho lo mismo. Ambos grupos habían decidido seguir la misma estrategia: rendirse al enemigo. Así que, para solucionar la situación, acordaron echar a cara o cruz quién se rendía. Ganaron los americanos y a ellos les tocó hacer prisioneros a la patrulla alemana. Posteriormente, el pelotón estadounidense consiguió contactar con los suyos y, lo que hace la suerte, fueron felicitados por la captura de los prisioneros enemigos.  

Fuentes:
http://historiasdelahistoria.com/2012/05/13/el-dia-que-alemanes-y-aliados-decidieron-echar-a-cara-o-cruz-quien-se-rendia/
 http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_las_Ardenas
 http://es.wikipedia.org/wiki/George_S._Patton