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domingo, 13 de mayo de 2012

Noticias sobre la 2ª Guerra Mundial (32)

Sí, vale, lo se. Hoy no es viernes (día que regularmente va destinado a esta sección) pero bueno, me apetece adjuntarles, querido amigos y lectores - en este feliz día en que se ha consumado el milagro de la salvación del Real Zaragoza -, unas cuantas noticias sobre la WW II (además, que coño, el blog es mío y me lo follo cuando quiero...):


--- Gracias al excelente blog de Nonsei he tenido conocimiento de esta increíble noticia, que a continuación reproduzco. El pasado 10 de mayo se supo que un empleado de una empresa petrolífera polaca se topó por casualidad con los restos de un caza británico de la Segunda Guerra Mundial en una remota zona del desierto occidental egipcio, a más de 200 kms de distancia de la población más cercana. El avión, un Kittyhawk (la denominación británica del caza Curtiss P-40), se encontró casi intacto en el mismo lugar en el que se estrelló hace 70 años. La hélice, retorcida, permanecía a unos metros del aparato, y el fuselaje presentaba algunos impactos de bala, pero aparte de eso se ha conservado sorprendentemente bien para el tiempo transcurrido. La mayor parte de los instrumentos de la cabina están en buen estado, e incluso el caza mantiene aún sus armas con la munición. También se han conservado las placas de identificación del avión, lo que ha permitido a los historiadores rastrear su procedencia y reconstruir su historia.  Podéis ver más fotos del aparato aquí.


El caza formaba parte de una unidad de la RAF con base en Egipto. Su último vuelo fue en junio de 1942, cuando pilotado por el sargento Dennis Copping, de 24 años de edad, se dirigía de una base aérea egipcia a otra para que le fuesen efectuadas unas reparaciones. Por motivos desconocidos el avión se salió del rumbo y se perdió en el desierto. Nada se supo de él hasta ahora. Por lo que puede verse en el lugar del accidente, se deduce que el piloto sobrevivió, pues utilizó el paracaídas para hacer un toldo bajo el que refugiarse del sol mientras esperaba el rescate. También había desmontado las baterías y la radio del caza para tratar de hacerla funcionar.

Sin embargo, los restos del piloto no han aparecido y al no hallarse en las proximidades del avión, hay que suponer que cuando perdió la esperanza de que acudiese alguien a rescatarle, decidió abandonar su refugio improvisado y comenzó a andar por el desierto tratando de encontrar una salvación, algo que evidentemente no logró. Según parece la Embajada Británica en Egipto va a iniciar la búsqueda de los restos del piloto, aunque las posibilidades de encontrarlos son más bien remotas. También en Inglaterra se ha comenzado la búsqueda de los familiares del sargento Copping, aunque parece que no existe ningún familiar directo con vida. 

--- El acorazado USS Iowa será museo naval en California. Unos 25 años más tarde de su retirada del servicio activo, tras años de envejecer en el área de buques de reserva en la Bahía de San Francisco, la nave de la Segunda Guerra Mundial de 270 metros de eslora, se prepara para el que será probablemente su último viaje. No lejos de donde personal femenino construía barcos en el puerto de Richmond en la década de 1940, el buque de 58.000 toneladas está siendo restaurado para ser remolcado el 20 de mayo a través del Golden Gate, y navegar después varios cientos de kilómetros al sur hacia San Pedro en el puerto de Los Ángeles, donde será convertido en un museo naval interactivo. El 1 de mayo, la propiedad del USS Iowa fue oficialmente transferida de la US Navy al Centro de Acorazados del Pacífico, organización sin ánimo de lucro que ha estado restaurando el barco para su nueva misión.


Durante la década pasada, el acorazado, primer buque de su clase, conocido como "The Big Stick" ha permanecido anclado junto con buques de carga en la cercana bahía de Suisun. Esta primavera, los trabajadores comenzaron la limpieza y pintura del exterior del buque reemplazando la cubierta de teca y reimplantando el mástil en preparación para su presentación como museo el 4 de julio. Jonathan Williams ha sido el supervisor del proyecto, que superará los 4 millones de dólares cuando concluya, quien atribuye a la dedicación personal de los voluntarios, junto con las contribuciones financieras desde el estado de Iowa, el hacer posible la restauración. "La US Navy, MARAD (Administración Marítima de Estados Unidos) y la tripulación que mantuvo el acorazado en los últimos 22 años hicieron un excelente trabajo preservando el corazón y el alma de Iowa. Las cosas están en camino y estamos cumpliendo el calendario como estaba previsto. Estamos tratando de asegurarnos que nada falle porque el proceso es muy complejo".


Los veloces acorazados de la Clase Iowa, ordenados por la Marina en 1939 y 1940, podían navegar a una velocidad de 33 nudos. El USS Iowa, fue comisionado en 1943 y de nuevo en 1951 y en 1984, sirvió en la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea. Tomó parte en la escolta de petroleros en el Golfo Pérsico durante la guerra Irán-Irak, antes de ser dado de baja en 1990. Durante la Segunda Guerra Mundial transportó al presidente Franklin D. Roosevelt a través del Atlántico hasta el norte de África para un importante encuentro en 1943 con Churchill y Stalin (por cierto, durante ese viaje estuvo a punto de irse a pique por un torpedo disparado por error por el gafado buque "Willie Dee"). Después fue transferido a la Flota del Pacífico en 1944, donde bombardeó las playas de Kwajalein y Eniwetok antes de los desembarcos anfibios aliados en las Islas Marshall y protegió a portaaviones que operaban en esa zona. Fue uno de los dos barcos de su clase durante la Segunda Guerra Mundial — y también fue el único que fue equipado con una bañera, instalada para el Presidente Roosevelt -. También sirvió como buque insignia de la Tercera Flota, al mando del Almirante William F. Halsey acompañando al USS Missouri en la ceremonia de rendición japonesa en la Bahía de Tokio

--- El pasado 9 de mayo se celebró el 67º Aniversario del Día de la Victoria del Ejército Rojo sobre Alemania en 1945 con un espectacular desfile en Moscú en el que participaron 14.000 efectivos militares y más de 100 vehículos de combate.


En la tribuna de honor estuvo presente el presidente ruso, Vladímir Putin, que resaltó que sólo "respetando los tratados internacionales, la soberanía de los estados y su derecho a la libre elección podremos evitar una nueva guerra",  concluyendo su discurso diciendo "¡Gloria al pueblo vencedor! ¡Feliz Día de la Gran Victoria! ¡Qué viva Rusia! ¡Hurra!".

--- El reportero de Associated Press, Edward Kennedy, recibió disculpas por haber sido despedido al dar la primicia de la rendición de Alemania. El corresponsal de AP, informó a su agencia un día antes de hacerse pública la noticia, que los alemanes se habían rendido sin condiciones en Reims (Francia). Por ello, Kennedy fue reprendido públicamente por la AP, y luego sin mayor trámite lo despidieron. ¿Por qué? El reportero había desafiado a los censores militares al publicar la historia. Winston Churchill y Harry Truman habían acordado retrasar las noticias de la capitulación por un día, con el fin de permitirle a Stalin organizar una segunda ceremonia de rendición en Berlín. El corresponsal  también fue acusado de romper un juramento que él y otros 16 periodistas habían hecho para mantener la rendición en secreto durante un tiempo, como condición para que se les permitiera publicarlas de primera mano.


77 años más tarde, la AP se disculpa ahora por la manera en que la empresa trató al reportero: "Fue un día terrible para la AP. Todo fue manejado en la peor forma posible", dijo su presidente, Tom Curley, quien dijo además que  Kennedy "lo hizo todo bien",  rechazando además la idea de que la AP tenía el deber de obedecer la orden de retener la noticia dado que estaba claro que la orden fue dada por razones políticas y no para proteger a las tropas. "Una vez que la guerra termina, no se puede ocultar una información como esa. El mundo necesita conocerla", dijo. Kennedy, quien murió en un accidente de tráfico en 1963, buscó durante mucho tiempo una reivindicación pública de su antiguo empleador sin conseguirlo. Su hija, Julia Kennedy Cochran (en la imagen inferior), manifestó que estaba "muy contenta" por la disculpa, creyendo "que hubiera significado mucho para él"

La rendición alemana ocurrió el 7 de mayo de 1945 a las 2:41 am. Kennedy fue uno de los 17 periodistas designados para presenciar la ceremonia. Él y los demás fueron reunidos a toda prisa por los comandantes militares, y luego obligados, por un general de EE.UU., a guardar el secreto mientras el grupo volaba sobre Francia. Como condición para que se les permita ver la rendición en persona, a los corresponsales se les prohibió informar sobre lo que habían visto hasta que fueran autorizados por el Cuartel General Aliado. Inicialmente, a los periodistas se le dijo que la noticia debía ser mantenida en secreto sólo durante unas pocas horas. Pero después de la rendición, el tiempo del secreto se extendió otras 36 horas. Kennedy quedó estupefacto: "lo absurdo de ocultar una noticia de tal magnitud era inconcebible", escribió más tarde. Sin embargo, en un principio se quedó tranquilo.


Luego, la rendición fue anunciada por las autoridades de Alemania, a través de una emisión de radio en Flensburg, una ciudad ya en manos de los Aliados. Eso significaba que la transmisión había sido autorizada por los censores militares, los mismos que amordazaron a la prensa, por lo que el reportero, furioso, fue a ver al jefe de la censura estadounidense y le dijo que no había manera de que pudiera continuar ocultando la noticia. La promesa estaba rota. El ejército había faltado a su parte del acuerdo, al permitir a los alemanes anunciar la rendición. Y además no había secretos militares en juego. El censor le indicó que se retirara. Kennedy pensó el asunto durante 15 minutos, y luego actuó. Usó un teléfono militar, no sometido al control de la censura, para enviar su nota de prensa a la oficina de AP en Londres, que puso la historia en el cable en cuestión de minutos.

martes, 25 de octubre de 2011

El Mal Fario del "Willie Dee"

El USS William D. Porter - conocido entre su tripulación como "Willie Dee", fue un destructor de la U.S. Navy (Armada de los Estados Unidos), que se hizo famoso durante la Segunda Guerra Mundial por su curiosa trayectoria de mala suerte, y sobre todo por estar a punto de enviar a pique, con un torpedo disparado por error, al acorazado USS Iowa, en el que viajaba el Presidente de los Estados Unidos Franklin Delano Roosevelt. Pero vayamos por partes:

El 12 de noviembre de 1943, al Willie Dee se le encomendó como primera misión ubicarse en la desembocadura del río Potomac y aguardar instrucciones. En ese lugar estaba el acorazado USS Iowa, que embarcó al Presidente Roosevelt y al Secretario de Estado Cordell Hull , que se dirigían a la Conferencia de los Jefes Aliados en Teherán. Su destino era el puerto norteafricano de Mers el-Kebir, para desplazarse después por vía aérea a la ciudad persa. El USS William D. Porter - llamado así en honor del célebre comodoro de la Guerra de Secesión - era el tercer destructor de escolta de un total de tres, más dos portaaviones ligeros, y su misión era proporcionar cobertura antisubmarina para la flotilla.

El viaje del Willie Dee no empezó precisamente con los mejores augurios. Cuando el Capitán Wilfred Walter ordenó "Atrás despacio" para sacar al mar su barco, se produjo un gran estruendo de madera resquebrajándose. Lo que ocurría era que el ancla del destructor se había enganchado a un buque mercante vecino y le había arrancado barandas, balsas salvavidas, un bote y otros pedazos de metal variados.

No acabarían ahí los incidentes para el buque del Capitán Walter: poco después de que el convoy se agrupara y comenzara su viaje, mientras cruzaban el Mar de los Sargazos (una zona donde recientemente habían sido hundidos varios barcos por los submarinos alemanes), se produjo una explosión en el mar y una enorme columna de agua llamó la atención de los vigías. De inmediato todos los buques tocaron a zafarrancho de combate e iniciaron maniobras evasivas temiendo la presencia de un submarino germano, hasta que el Willie Dee informó que la explosión no era fruto de un ataque de un U-Boot, sino que una de sus cargas de profundidad se había soltado y caído al agua, y al no tener puesto el seguro como era preceptivo, había explotado.

El siguiente incidente en que se vio involucrado el destructor tuvo consecuencias más trágicas. Una fuerte borrasca afectaba al convoy, cuando una gran ola barrió la cubierta del Willie Dee, lanzando al agua a uno de sus marineros, el cual no pudo ser rescatado. Debido a las características especiales de la misión, el convoy no podía detenerse, pues hubiera podido atraer a algún submarino alemán, poniendo así en peligro la vida del presidente. Pasada la tormenta, el USS William D. Porter, continuó con sus problemas: esta vez, un fallo en sus máquinas que provocó que el convoy tuviera que ralentizar su marcha para garantizar su seguridad y no quedar desprotegidos.

Como es evidente, los comentarios poco halagüeños hacia el Willie Dee y su tripulación cundían en los puentes de los buques vecinos, debido a los continuos incidentes. Incluso el Almirante Ernest J. King llamó al capitán Walter a bordo del USS Iowa (en la foto de aquí abajo) y lo recriminó por sus continuos fallos.

El 14 de noviembre, con el convoy navegando al este de las Bermudas, el capitán del USS Iowa ofreció a Roosevelt y sus asistentes una demostración de las defensas antiaéreas del acorazado. El Presidente ocupó un lugar adecuado en cubierta y el acorazado desencadenó una lluvia de fuego contra una serie de globos meteorológicos lanzados para que sirvieran de blanco; Walter y sus hombres, a 6.000 yardas de distancia, contemplaban el espectáculo ansiosos por causar una buena impresión que los rehabilitase de tan mala imagen y vieron una oportunidad cuando algunos globos escapados a la atención de los artilleros del Iowa fueron arrastrados por el viento hacia el Willie Dee.

El capitán Walter ordenó zafarrancho de combate y sus artilleros abrieron fuego contra los globos. Al mismo tiempo, el comandante del destructor ordenó al resto de la tripulación llevar a cabo un simulacro de ataque con torpedos. Al recibir la orden los marineros Lawton Dawson y Tony Fazio comenzaron a simular un lanzamiento de torpedos. La única diferencia entre un simulacro y un lanzamiento real consistía en que durante los simulacros, se retiraban antes de hacer fuego los detonadores de las cargas explosivas que expulsaban los torpedos de sus tubos. Para llevar a cabo un simulacro realista, los encargados de los torpedos necesitaban un blanco para hacer sus cálculos y lo normal era utilizar para ello cualquier barco cercano. Y el objetivo más cercano en este caso era el Iowa.

Cuando Dwason y Fazio estuvieron listos, el oficial de cubierta ordenó "Fuego el uno" y los torpedistas "dispararon" el primer torpedo. Después de una pausa para simular el tiempo que en un disparo real se hubiera invertido en comprobar el rumbo del torpedo, el oficial ordenó "Fuego el dos", y después de otra pausa, ordenó "Fuego el tres". Pero esta vez se produjo un chapoteo y el torpedo verdaderamente salió disparado del tubo hacia las aguas, ante el asombro y el horror de los oficiales del destructor: acababan de lanzar un torpedo armado contra el acorazado en que viajaba el Presidente Roosevelt.

El puente del Willie Dee se convirtió en un torrente de órdenes y contraórdenes tratando de confirmar lo que todos temían que estaba ocurriendo. Como mucho, el torpedo necesitaría unos dos minutos para alcanzar su blanco, pero un acorazado como el USS Iowa no iba a esquivarlo fácilmente. No había un segundo que perder. El capitán Walter ordenó que se avisara inmediatamente al Iowa del peligro, pero como había órdenes estrictas de mantener silencio de radio por las características de la misión, un marinero tenía que emitir el mensaje con el telégrafo marino transmitiendo en Código Morse. Sin embargo, debido a las nervios, las prisas y la inexperiencia del pipiolo marinero encargado de transmitir el mensaje, este se "hizo la picha un lío": primero transmitió que había un torpedo en el agua alejándose del acorazado presidencial, y después, en lugar de recomendar al Iowa que pusiera sus máquinas en "Todo Atrás" para esquivar el torpedo, señaló que el Willie Dee se había atascado en "marcha atrás a toda máquina". En el USS Iowa, lógicamente, no entendían una mierda.

Sin tiempo para intentarlo otra vez, el capitán del Willie Dee decidió romper el silencio de radio y gritó: "¡Torpedo en el agua! ¡Lion, caiga a estribor! ¡Emergencia! ¡A estribor, Lion, caiga a estribor!". Al mismo tiempo, los vigías del acorazado divisaron el torpedo y aullaron aterrorizados "¡Torpedo a estribor! ¡No es un simulacro! ¡Torpedo a estribor!", momento en que el USS Iowa viró abruptamente a estribor y aceleró a toda máquina, mientras sonaban las sirenas de alarma, los tripulantes corrían a sus puestos de combate y su artillería abría fuego contra el torpedo. Al parecer, al virar a estribor, el buque se escoró de tal forma que la silla de ruedas del presidente comenzó a deslizarse hacia la borda amenazando con caerse al mar. Sus guardaespaldas tuvieron muchas dificultades para retenerla junto a su magna carga. Se dice que uno de ellos, incluso llegó a sacar su pistola y disparó al torpedo que se acercaba.

El acorazado del presidente logró virar a tiempo y esquivar por los pelos al torpedo, que explotó en su estela. Más tarde, el propio Roosevelt hizo una anotación en su diario sobre el incidente: "Lunes, demostración de artillería. El Porter nos lanzó un torpedo por error. Lo vi, falló por unos 1.000 pies (unos 300 metros)."

El incidente estaba muy lejos de haber terminado. Poco después el USS Iowa radiaba preguntado qué diablos había pasado. "Hemos sido nosotros," fue todo lo que Walter pudo decir, tratando de convencer al Almirante King, que como es lógico estaba hecho una furia, de que todo había sido un lamentable error. Sus esfuerzos no tuvieron éxito y el Willie Dee fue expulsado del convoy y se dirigió a la base naval estadounidense en Bermudas.

Toda la tripulación del destructor fue arrestada y sometida después a un consejo de guerra, en el cual, las investigaciones determinaron que por error, al tubo lanzatorpedos no se le había retirado el detonador en el momento del simulacro, y que tanto los oficiales como los marineros eran inexpertos en maniobras navales. Pese a todo, casi habían mandado al infierno al barco del presidente, y alguien tenía que pagar el pato. Por su negligencia inicial y su comportamiento posterior, el marinero Dawson fue condenado a 14 años de trabajos forzados. Afortunadamente, no llegó a cumplirlos, pues cuando Roosevelt fue informado de la sentencia otorgó un perdón presidencial al joven y ordenó a la Marina que no infligiese ningún otro castigo al joven marinero, pues todo había sido un error y nadie había sido perjudicado.

Sin embargo, desde entonces, el USS William D. Porter fue considerado portador de mala suerte y objeto de todo tipo de chanzas y burlas. Era habitual que el destructor fuera recibido con saludos como "¡Alto el fuego! Nosotros no votamos a Roosevelt!" o "¡No disparen, somos Republicanos" (Roosevelt era demócrata) y otros por el estilo. El Willie Dee era el estigma de la flota y fue destinado hacia donde nadie lo deseaba, a las gélidas Islas Aleutianas, en Alaska. Durante su servicio en las duras condiciones árticas de la zona la tripulación trabajó duro para convencer al Alto Mando de que cambiase su estimación del Willie Dee, pero a pesar de que en general se comportaron bien, el barco parecía perseguido por una maldición, y les resultó imposible deshacerse de su embarazoso pasado. Para empeorar las cosas, durante un permiso entre dos períodos de maniobras en las Aleutianas un marinero regresó a bordo del barco completamente borracho y tuvo la 'genial' idea que disparar uno de los cañones del buque, impactando el proyectil de 127 mm en el jardín delantero de la residencia del Comandante de la Base, en el que celebraba una fiesta para los oficiales y sus esposas. Afortunadamente no hubo que lamentar víctimas, pero la ya dañada reputación del destructor recibió otro considerable varapalo.

Posteriormente, el destructor sirvió como escolta antisubmarina en el Atlántico Norte, sin nuevos incidentes, tras lo cual, el capitán Charles M. Keyes relevó a Walter como oficial en jefe del Willie Dee el 30 de mayo de 1944. Keyes, decidido a cambiar la imagen del navío a su mando, sometió a la tripulación a un duro y riguroso entrenamiento en maniobras navales y de defensa artillera, que dio su frutos pues durante las campañas en el Pacífico Norte (Islas Kuriles) y Occidental (Filipinas) no hubo más contratiempos, desempeñando sus misiones de escolta antisubmarina y contra los ataques aéreos con normalidad, obteniendo pequeños éxitos al conseguir derribar varios aviones japoneses.

Durante la Batalla de Okinawa proporcionó nuevamente protección antiaérea y antisubmarina para los buques de la flota estadounidense, así como apoyo de artillería a los Marines que desembarcaban en la isla. Entre el 1 de abril y 5 de mayo, disparó 8500 proyectiles de 127 milímetros contra blancos en la costa y contra aviones enemigos - sobre todo ataques kamikazes - durante los ataques aéreos casi incesantes contra la fuerza de invasión. El 10 de junio de 1945, el Willie Dee detectó una formación de aviones japoneses que resultaron ser kamikazes. Un Aichi D3A se abalanzó contra el destructor que disparó frenéticamente sus defensas antiaérea consiguiendo alcanzar al avión, que cayó al mar.

Sin embargo, la mala suerte volvería a atacar al USS William D. Porter, esta vez de manera definitiva. En vez de explotar en la superficie, el kamikaze cayó y se sumergió en diagonal a casi a 10 m del buque americano, siguiendo en dirección hacia el destructor por debajo de la quilla, y explotando justo debajo de él, lo que provocó, finalmente, el hundimiento del gafado destructor. Por fortuna, no hubo que lamentar ninguna baja, y toda la tripulación pudo ponerse a salvo y ser rescatada por otros barcos (como se aprecia en la foto de arriba).

Pese a todo, el USS William D. Porter recibió 4 estrellas de combate por los servicios prestados durante la guerra.