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miércoles, 5 de diciembre de 2012

Noticias sobre la 2ª Guerra Mundial (41)

Seguimos con una nueva andanada de noticias sobre la Segunda Guerra Mundial que he encontrado en los últimos días trasteando por la red, y que, como es habitual, a continuación os transcribo:

--- El pasado 28 de noviembre leí que los restos de un caza norteamericano Grumman F6F "Hellcat" fueron descubiertos en el mar, a unos 75 metros de profundidad de las costas de Miami Beach, en bastante buen estado, teniendo en cuenta que llevan más de medio siglo bajo el agua.


OceanGate, la compañía de exploración submarina propietaria del equipamiento con el que se realizó el descubrimiento, hizo público el hallazgo del avión, que fue identificado por miembros del Instituto Smithsonian y de la Marina estadounidense (US Navy), como un "Hellcat". Los restos de este avión,  se detectaron por primera vez el pasado 29 de junio y desde entonces se realizaron 8 inmersiones, - incluida una de larga duración (8 horas) - realizadas con un submarino tripulado con la ayuda de equipos de sónar de alta frecuencia y fotografía y vídeo de alta definición. "El descubrimiento de este artefacto no sólo es importante porque nos ayuda a reflexionar y aprender más sobre el patrimonio de nuestro país, sino también porque pone de relieve el papel fundamental que la observación directa desempeña en la exploración submarina", dijo un responsable de OceanGate.


El Grumman F6F "Hellcat fue muy popular en la US Navy, que llegó a tener 12.275 unidades de este caza. De hecho, se afirma que hubo un momento en que se llegó a producir uno de estos aparatos por hora, durante 24 horas al día. Es más, alrededor de 11.000 unidades se fabricaron en tan sólo dos años. Además de ser fáciles de producir, estos cazas, que superaban los 600 kms/h, demostraron ser tremendamente eficaces en combate, muy superiores a los que tenían por entonces los japoneses. Fue junto al el Vought F4U Corsair,  el principal caza embarcado en portaaviones de la Armada estadounidense y uno de los pilares de la guerra aérea en el Pacífico. El estado de Florida fue un centro de formación muy activo para los pilotos de combate militares durante la guerra. Los registros del Comando de Historia y Patrimonio Naval (NHHC) indican que al menos 79 "Hellcats" se perdieron ante su costa atlántica entre 1943 y 1952, sólo 8 de ellos después de 1945.

--- Un grupo de 54 destacados periodistas ha iniciado una campaña para que Edward Kennedy, el corresponsal de guerra de Associated Press (AP) que anunció el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa (lo que le costó su despido y arruinar su carrera), reciba el premio Pulitzer a título póstumo y que, así de este modo, su nombre pueda ocupar el lugar que según ellos merece dentro la historia de la profesión.


Como ya os conté aquí no hace mucho, la rendición incondicional de la Alemania nazi en la localidad francesa de Reims tuvo lugar la madrugada del 7 de mayo de 1945. Kennedy era uno de los periodistas que cubrían el conflicto bélico y que fueron testigos de la capitulación alemana. Los aliados occidentales querían que dicha información no se hiciera pública hasta 36 horas después, a fin de poder limar ciertas asperezas que existían con el bloque soviético antes de que la información fuera oficial. Sin embargo, a lo largo de ese día la noticia comenzó a filtrarse en algunas radios alemanas, posiblemente para alertar a algunos mandos militares y darles tiempo para abandonar el país. Al ver que los alemanes se habían saltado el pacto de silencio, Kennedy decidió llamar a la sede de la agencia en Londres y dictar un artículo en el que, en auténtica primicia, anunciaba el final de las hostilidades en Europa.


La noticia fue portada de un gran número de ediciones extraordinarias en los principales periódicos del planeta. Sin embargo, causó un gran malestar en el gobierno de EE.UU., que consideraba que el reportero había desafiado la censura militar. Precisamente ese hecho motivó que meses después AP decidiera prescindir de sus servicios y le fuera retirada su credencial de periodista. Los grandes periódicos y la mayor parte de sus compañeros le dieron la espalda y solo pudo encontrar trabajo en pequeños diarios locales, hasta su muerte en 1963. El pasado mes de mayo, 67 años después de que el corresponsal de guerra diera la mayor primicia en la historia de la agencia, Associated Press pidió públicamente disculpas por lo sucedido y reconoció que el despido había sido un grave error.

--- Por último, os cuento una historia que he leído publicada en varios lugares y que parece de ciencia ficción (cuando no directamente un cuento chino). Según parece los científicos nazis trataron de crear durante la Segunda Guerra Mundial una serie de "superarmas", que, de haberse fabricado varios meses antes, hay quien asegura que podrían haber inclinado la balanza del lado del Tercer Reich (permitidme que lo dude).


Los nazis, dedicaron durante años gran parte de sus recursos a tratar de fabricar armas (las conocidas como "armas maravillosas" o wunderwaffen) que les dieran la victoria sin apenas sufrir bajas en el campo de batalla. "Todos los expertos en armamento del III Reich han destacado un hecho evidente: si la investigación se hubiese adelantado tan sólo un año, el resultado de la contienda podía haber sido muy distinto", afirma el escritor José Lesta en su libro "El enigma nazi". "Sin embargo, el propio sistema nazi propició también el derrumbe final del Régimen bajo el peso de los abultados y multimillonarios gastos destinados a las revolucionarias ‘armas maravillosas’", sentencia el autor. Y es que, el desarrollo de estas armas revolucionarias también costó una auténtica fortuna a los alemanes, aún cuando algunas no podían fabricarse más que en la imaginación. No obstante, no puede negarse que, gracias a estos "sueños", la Alemania nazi se adelantó varios años a la capacidad tecnológica de su época. De entre todos los inventos que los nazis idearon para la guerra, los que más destacan por su originalidad son las denominadas "armas limpias", llamadas así debido a que utilizaban la energía del medio ambiente para funcionar:


1 - La primera de ellas es el «cañón de viento», un artefacto ideado para lanzar rayos de aire. "Diseñado en Stuttgart durante la guerra, era un tipo de arma que podía emitir un flujo pulsante de aire comprimido. Feo y grotesco en apariencia, estaba construido con un gran caño curvo con un codo en forma de giba", determina el escritor. Este cañón funcionaba presuntamente con oxígeno e hidrógeno en proporciones moleculares, los cuales, al unirse, creaban una mezcla mortal que se podía llegar a disparar. "Lanzaba, tras una violenta detonación, un proyectil ‘de viento’, una especie de golpe de aire comprimido y vapor de agua que tenía un efecto similar al de una granada", explica Lesta. Al parecer, y según afirma el escritor: "Las pruebas se realizaron en Hillersleben, y se logró destruir planchas de madera de 2,5 centímetros de grosor a 183 metros de distancia". En palabras del escritor, un prototipo de este cañón fue instalado sobre un puente sobre el río Elba para su protección, pero nunca fue utilizado.


2 - Otra "arma limpia" sería el «cañón sónico», creado en los años 40 por el doctor Richard Wallauschek. "Estaba formada por dos reflectores parabólicos conectados por varios tubos que formaban una cámara de disparo. A través de los tubos entraba en la cámara una mezcla de oxígeno y metano que era detonada de forma cíclica", explica el escritor. "Las ondas de sonido producidas por los explosivos, por reflexión, generaban una onda de choque de gran intensidad que creaba un rayo sónico de enorme amplitud. La nota aguda que enviaba superaba los 1.000 milibares a casi 50 metros. A esta distancia, medio minuto de exposición mataría a cualquiera que se encontrara cerca, y a 250 metros seguiría produciendo un dolor insoportable", señala José Lesta. A pesar de que podría haber revolucionado el mundo armamentístico de la II Guerra Mundial, finalmente no se llegó a utilizar debido a su gran tamaño (pues, al parecer, una de sus piezas medía más de tres metros). Sin embargo, algunos documentos afirman que llegó a probarse contra animales.


3 - El tercer artefacto con el que se hicieron pruebas fue la conocida como «arma vórtice», el cual tenía la finalidad de crear torbellinos para derribar a los aviones aliados. "Se construyó en el Instituto Experimental de Lofer, en el Tirol austríaco. Diseñada por el doctor Zippermeyer, tenía como base un mortero de gran calibre que se hundía en el suelo y disparaba proyectiles cargados de carbón pulverizado y un explosivo de acción lenta", asegura el autor. Al parecer, el objetivo que se buscaba con este curioso invento era derribar a los aeroplanos enemigos en el momento en que explotase la mezcla. Este revolucionario artefacto, sin embargo, no surtió efecto en sus primeras pruebas, por lo que se intentó mejorar. "Se llegó a la conclusión de que se podrían producir oscuros y enormes torbellinos a base de polvo de carbón con la potencia suficiente para romper las alas y la estructura de los aviones aliados. El alcance del arma se cifró en unos 150 metros", explica el experto en su libro. Según parece, este original cañón no llegó a utilizarse nunca como tal, pero sí algunas armas basadas en el viento.


4 – También, y dentro del armamento climatológico, destacó el «cañón solar», el cual utilizaba la energía de este astro para lanzar un gigantesco rayo de calor sobre los aviones enemigos. "Los bocetos iníciales mostraban un gigantesco reflector que, a modo de espejo, debía captar una gran cantidad de rayos solares focalizándolos en una zona determinada", aclara Lesta. Sin embargo, y a pesar de que presuntamente se construyó un modelo inicial de este aparato, tampoco se llegó a utilizar en combate debido a que el prototipo fue robado por los americanos casi al final de la guerra. "Nunca se volvió a saber nada más acerca del mismo", finaliza el escritor.


5 - Finalmente, la última de estas curiosas armas fue la llamada «bomba endotérmica»: "Se trataba de explosivos que serían lanzados por aviones de gran radio de acción y con capacidad para, al detonar, crear una zona de intenso frío que congelaría en un radio de un kilómetro toda forma de vida de manera temporal. Es uno de los ingenios de los que menos información se dispone".

jueves, 24 de mayo de 2012

La Jinrai Butai ("Trueno Divino")

A pesar de los éxitos iniciales japoneses, tras las derrotas en Midway y Guadalcanal, se hizo evidente que los nipones habían despertado a un gigante dormido - como pensaba el almirante Yamamoto - con un increíble potencial humano, industrial, armamentístico y logístico que le superaba en todos los frentes, y al que, pese a oponer una tenaz, fanática y heroica resistencia, era evidente no podían derrotar. Era obvio que la guerra para Japón estaba perdida, pero los mandamases militares se empeñaron en buscar medidas desesperadas (como los ataques kamikaze y otras acciones suicidas como éstas que os conté por aquí) con las que pretendían cambiar el curso de la contienda.


En el verano de 1944, meses antes de la aparición de las primeras escuadrillas kamikaze, la Marina Imperial Japonesa desarrolló una nueva arma, la Yokosuka MXY-7 Ohka ("Flor de Cerezo"), la primera que demostraba que había aceptado ya como inevitable el empleo masivo de tácticas suicidas. Se trataba de una bomba tripulada, propulsada por cohetes y con una carga explosiva de más de una tonelada, la cual debía ser transportada hasta las proximidades del objetivo por un avión nodriza (el elegido fue el bombardero medio Mitsubishi G4M "Betty"). Una vez lanzada, el piloto la dirigiría hasta estrellarla contra el blanco escogido. Los soldados norteamericanos apodaron a esta bomba volante tripulada por pilotos suicidas, Baka, término japonés que significa "idiota" o "estúpida".


A finales de septiembre de 1944 el diseño estaba completado, y un mes después salían de fábrica las primeras unidades. El reclutamiento de sus futuros pilotos había comenzado en el mes de agosto, cuando se creó una unidad especial: la Jinrai Butai (“Cuerpo del Trueno Divino”). Sus integrantes eran todos voluntarios, en su mayor parte jóvenes reclutas sin experiencia como pilotos. La mayor parte de las prácticas se hacían con cazas Mitsubishi A6M "Zero", en un principio para obtener horas de vuelo, ya que como digo, la gran mayoría no tenían experiencia. Más tarde comenzaron a practicar los picados, también en "Zeros", ascendiendo a gran altitud y descendiendo a mínimo de gas. Para practicar el planeo se diseñó un Ohka biplaza de entrenamiento, el modelo K-1 (que podéis ver en la imagen inferior). Los accidentes eran muy frecuentes, pero la moral era alta.


Mientras tanto, en las Islas Filipinas, había nacido otra “unidad especial”, que aparentemente estaba obteniendo unos resultados espectaculares, la Shimpu Tokkotai (“Cuerpo de Ataque Especial Viento Divino”), más conocida como Kamikaze. En noviembre, el vicealmirante Takijiro Onishi, comandante de la 1ª Flota Aérea de la Armada Imperial nipona, y creador de las primeras escuadrillas kamikaze, pidió a Tokio que le enviasen refuerzos para poder mantener sus ataques suicidas. Los pilotos de la Jinrai Butai habían completado su periodo de adiestramiento y estaban deseando entrar en acción, pero dos desastres inesperados se lo impidieron. El 29 de noviembre el gigantesco portaaviones Shinano fue hundido por el submarino estadounidense USS Archer-Fish, en su primera salida de puerto, tan sólo 9 días después de ser botado. El buque nipón llevaba los 50 primeros Ohkas salidos de la cadena de montaje que iban a ser enviados a las Filipinas. El 17 de diciembre otros 30 Ohkas fueron embarcados en el portaaviones Unryu para ser transportados a Manila, pero 2 días después dicho portaaviones también fue hundido por otro submarino estadounidense, el USS Redfish. Se tardaron dos meses en reponer los Ohkas perdidos, y para entonces los ataques kamikaze habían cesado en las Filipinas (el 5 de enero de 1945 se habían enviado los últimos aviones disponibles en un ataque suicida masivo contra la flota estadounidense en el Golfo de Lingayen).


El vicealmirante Onishi trataba de reorganizar sus escuadrillas kamikaze en Formosa, todavía confiando en que las tácticas suicidas podían dar la vuelta a la desesperada situación militar de Japón. Onishi estaba deseando probar los Ohkas y quiso utilizar algunos en febrero para atacar a los estadounidenses en Iwo Jima, pero no le dieron la oportunidad de hacerlo.Los hombres de la Jinrai Butai fueron integrados en el 721º Kokutai (Grupo Aéreo de la Marina con base en tierra) - en la foto superior - y trasladados a bases aéreas del sur de Japón. Los días 19 y 20 de marzo de 1945, como parte de los preparativos para los desembarcos en Okinawa, la aviación estadounidense realizó una serie de ataques contra las bases aéreas del sur de Japón. Los japoneses enviaron sus aviones de reconocimiento tratando de encontrar los portaaviones desde los que habían despegado los atacantes. La mañana del 21 de marzo un avión descubrió 3 portaaviones estadounidenses, aparentemente navegando en solitario, sin escolta.


El Almirante Matome Ugaki, comandante de la 5ª Flota Aérea, vio una oportunidad de poner a prueba los Ohkas. Había 16 preparados, todos ellos con sus respectivos aviones nodriza (bombarderos medios Mitsubishi G4M “Betty” modificados para el transporte de las bombas-cohete tripuladas, como podéis ver en la fotografía de aquí arriba). Otros dos bombarderos más les acompañarían, sin bombas tripuladas, para ayudarles en la navegación. Los bombarderos cargados con Bakas resultaban muy pesados y lentos, y en consecuencia eran muy vulnerables a los ataques de los cazas enemigos. Necesitaban estar protegidos por una fuerte escolta, pero en esa ocasión, a causa de los últimos ataques aliados a los aeródromos y de la urgencia con la que se preparó la misión, los japoneses tan solo pudieron reunir 55 "Zeros". Era un número claramente insuficiente para un ataque a una fuerza de portaaviones. Ugaki estuvo a punto de cancelar la misión, pero fue la insistencia de las tripulaciones, y especialmente de los pilotos de los Ohkas, la que le decidió a seguir adelante.


El capitán Goro Nonaka tendría el honor de dirigir el primer ataque del "Trueno Divino". A las 11:35 de la mañana del 21 de marzo despegaron los 18 bombarderos, más los 55 cazas de escolta. Sin embargo, 8 cazas Mitsubishi A6M "Zero" tuvieron fallos en el despegue y se vieron obligados a quedarse en la base y otros 17 tuvieron que regresar más tarde por problemas mecánicos. A pesar de ese comienzo tan desalentador, y de que un nuevo avión de reconocimiento informó de que los portaaviones enemigos estaban acompañados de buques de escolta, se habían separado y se alejaban hacia el sudoeste, la misión continuó. Las posibilidades de que el ataque de los Ohkas tuviese éxito habían disminuído enormemente, pero no tuvieron ocasión de comprobarlo. La formación atacante fue descubierta por los radares de los buques norteamericanos y decenas de cazas despegaron de los portaaviones para salir a su encuentro. Los aviones japoneses fueron sorprendidos por el ataque de una formación de cazas Grumman F6F Hellcat. Los cazas japoneses trataron inútilmente de proteger a los pesados bombarderos, que se vieron obligados a desprenderse de sus bombas tripuladas para aligerar peso. Fue un combate caótico que duró apenas 10 minutos, tras el cual, 14 de los "Bettys" fueron derribados rápidamente y de los otros 4 no se volvió a saber nada, después de desaparecer en un banco de nubes perseguidos por los cazas norteamericanos. Tan solo 15 "Zeros", la mayoría dañados, lograron regresar de la misión.


El 1 de abril de 1945 comenzaron los desembarcos estadounidenses en Okinawa. En las semanas siguientes se sucedieron con regularidad ataques suicidas contra la enorme flota estadounidense que se había concentrado ante la isla. La primera misión fue el primer día de la batalla, el 1 de abril. Entre los aviones que participaron en ella había 6 bombarderos con Ohkas del 721º Kokutai. En algunas fuentes se dice que uno de los Ohkas impactó en una de las torres de artillería principales del acorazado USS West Virginia causándole graves daños, aunque en realidad se trató de un avión kamikaze "convencional" y el acorazado siguió operando con normalidad. Los buques de transporte USS Alpine, USS Achernar y USS Tyrrell también fueron alcanzados por kamikazes, pero es poco probable que alguno de ellos fuese un Ohka. Ninguno de los 6 bombarderos "Betty" regresó a su base.


El 12 de abril la Jinrai Butai tuvo una nueva oportunidad de demostrar su valía. Ocho Ohkas participaron en el segundo ataque Kikusui (ataque kamikaze masivo) contra las fuerzas estadounidenses en Okinawa. Junto a ellos otros 80 aviones suicidas y más de 100 cazas de escolta se lanzaron contra la flota estadounidense convergiendo desde distintas direcciones. Seis de los ocho bombarderos lograron soltar sus bombas tripuladas antes de ser derribados. Solo uno regresó a su base y pudo informar del resultado de la misión. Ese día los Ohkas golpearon con una eficacia que nunca volverían a tener. El destructor USS Mannert L. Abele fue alcanzado por un Ohka y se hundió tras partirse en dos. Otro destructor, el USS Stanley, también recibió un impacto directo de un Ohka pero tuvo más suerte. La bomba tripulada se estrelló en su banda de estribor apenas un 1,5 m por encima de la línea de flotación, pero debido a la enorme velocidad de la bomba (900 km/h), la carga explosiva atravesó el casco y estalló fuera del buque, librándolo de un hundimiento seguro. Minutos después, otro Ohka falló por centímetros su impacto, arrancando el mástil con la enseña de la nave, desintegrándose en el mar tras una serie de rebotes en su superficie. Junto con el USS Jeffers, otro destructor que también sufrió impactos de los Ohkas, tuvo que retirarse por los daños sufridos en el ataque. Los japoneses supusieron que la misión había tenido éxito, y desde entonces los Ohkas fueron utilizados regularmente. En realidad habían sido frenados por los destructores de la primera barrera defensiva de la flota. Cuando los estadounidenses mejoraron sus tácticas antikamikaze, a los japoneses les resultó muy difícil incluso golpear a aquellos buques de primera línea.


El resto de ataques realizados el mes de abril fracasaron uno tras otro: el 14 de abril 7 bombarderos del 721º Kokutai atacaron de nuevo a la flota estadounidense en Okinawa. No regresó ninguno, y no hay constancia de que alguno de los Ohkas llegase a ser lanzado. Dos días más tarde, otros 6 "Bettys" repitieron el ataque. Dos regresaron, pero de nuevo los Ohkas no alcanzaron ningún blanco. El 28 de abril, les tocó el turno a otros 4 "Bettys". Solo volvió uno, y una vez más los Ohkas fracasaron en su ataque. El 4 mayo, sin embargo, 7 bombarderos del 721º Kokutai atacaron a la flota estadounidense formando parte del quinto ataque masivo kamikaze. Una bomba tripulada golpeó en el puente del dragaminas USS Shea, causando grandes daños y matando a 35 hombres. La patrullera USS Gayety también fue dañada por la explosión cercana de un Ohka. Uno de los bombarderos logró regresar de la misión. Una semana después se lanzó el sexto ataque Kikusui, en el que intervinieron otros 4 "Bettys" portadores de Ohkas. El destructor USS Hugh W. Hadley fue alcanzado y sufrió daños muy graves. La tripulación logró heroicamente mantenerlo a flote, pero el buque sería considerado irreparable. El 25 de mayo el ataque de otros 11 bombarderos con sus respectivas bombas tripuladas fue interrumpido por el mal tiempo. La mayoría de los aviones optaron por regresar a su base. Los que no lo hicieron desaparecieron sin que conste que llegasen a lanzar sus bombas tripuladas.


Con la Batalla de Okinawa prácticamente perdida la Marina nipona decidió reservar los Ohkas y sus pilotos supervivientes para enfrentarse a los desembarcos en las islas mayores del achipiélago japonés, de manera que la Jinrai Butai fue repartida por varias bases en las islas niponas de Honshu y Shikoku. Una segunda unidad que se estaba formando, llamada Tatsumaki Butai ("Cuerpo del Tornado Divino"), fue disuelta y sus inexpertos pilotos - todavía en fase de adiestramiento - fueron destinados a cubrir las bajas de la Jinrai Butai. Pese a todo, aún habría un último ataque a la flota enemiga en Okinawa, el 22 de junio (el día después del fin de la resistencia japonesa en la isla). De los 6 bombarderos que participaron en el mismo, sólo 2 lograron regresar, sin que ninguna de las bombas tripuladas alcanzaran ningún objetivo.


Fuentes:
http://nonsei2gm.blogspot.com.es/2012/05/trueno-divino.html
http://en.wikipedia.org/wiki/Yokosuka_MXY7_Ohka