¡¡Compañíaaaaaa!! ¡¡Fiiiiirmes!! ¡¡Presenteeeeen armas!! Caballeros, descansen. Aprovechando que hace escasos días le dedicaba un post al Ejército Imperial Japonés, me complace dejarles una nueva entrega de esta sección del blog en la que se da un amplio repaso a sus uniformes a lo largo de las distintas campañas en las que combatieron durante la Segunda Guerra Mundial (China, Manchuria, Filipinas, Nueva Guinea, Birmania...). ¡¡Rompan filas!!:
Mostrando entradas con la etiqueta Segunda Guerra Chino-Japonesa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Segunda Guerra Chino-Japonesa. Mostrar todas las entradas
miércoles, 26 de junio de 2013
martes, 18 de junio de 2013
El Ejército Imperial Japonés
El Ejército Imperial Japonés del período de 1931 a 1945 era una combinación extraña: una fuerza moderna, bien entrenada y armada, pero imbuida de las tradiciones antiguas y cerradas de un pueblo que acababa de salir de siglos de un autoimpuesto aislamiento del mundo moderno. Las contradicciones de la sociedad japonesa se reflejaban en sus fuerzas armadas, que abrazaban cualquier avance tecnológico militar pero seguían ancladas en las costumbres de una sociedad medieval, esencialmente feudal. Estas contradicciones crearon un ejército que era un enigma para la mayoría de los observadores extranjeros, un ejército que fue fatalmente malinterpretado y menospreciado por sus enemigos en los primeros compases de la guerra, pero que al mismo tiempo fue terriblemente vulnerable a ellos en cuanto mostró sus peculiares debilidades.
La adaptabilidad, las tácticas agresivas, el valor fanático y la obediencia ciega del soldado japonés iban a dar a ese ejército una victoria tras otra durante la guerra contra China en la década de 1930 y en las ofensivas relámpago contra las fuerzas estadounidenses, holandesas, británicas y de la Commonwealth en Asia y el Pacífico en 1941-1942. Sin embargo, estas cualidades humanas no bastaron cuando se enfrentaron al poderío económico, militar e industrial y a la cultura bélica verdaderamente moderna de EE.UU. Desde la perspectiva de hoy, puede decirse que el Ejército Imperial Japonés iba ya camino de la derrota cuando empezó a conseguir sus primeras y espectaculares victorias en diciembre de 1941.
A mediados de 1942, las fuerzas armadas imperiales japonesas habían expandido enormemente el Imperio en una espectacular campaña de conquista de 6 meses. Pero casi desde el mismo momento en que cesó su avance por el Pacífico se vieron obligadas a defender sus ganancias frente a las contraofensivas aliadas, que al principio fueron lentas y débiles pero fueron ganando en potencia y confianza. Fue una defensa para la que Japón estaba preparado en el plano táctico, no así en el estratégico. Tras unos reveses iniciales se estableció una Esfera de Defensa Nacional Absoluta que incluía Birmania, Malasia, las Indias Orientales, Nueva Guinea occidental y las islas Carolinas, Marianas y Kuriles. Durante los 3 años siguientes, los japoneses iban a defenderla con una determinación feroz que sorprendió a sus enemigos, pero con un resultado final incuestionable.
Tanto había conquistado el ejército nipón que ahora se hallaba desplegado en el extremo de unas líneas de suministro extraordinariamente largas. El sistema logístico japonés era inadecuado - e incluso primitivo - a todos los niveles, pero los planes del alto mando para defender un perímetro tan inmenso no parecieron tener esto en cuenta. Con sus fuerzas dispersas en el extremo de unas largas líneas de suministro, amenazadas cada vez más por la supremacía aérea y naval aliada, Japón careció de los medios y el material para abastecer y reforzar sus guarniciones, y los efectos de las escaseces estratégicas de todo tipo empezarían a dejarse sentir entre la población japonesa ya en 1942. El Imperio quedó abrumado por la capacidad de EE.UU. de producir cañones, carros de combate, buques y aviones, y de tripularlos. Japón por su parte carecía de la base industrial necesaria para mantener a sus desperdigadas fuerzas armadas y reemplazar las enormes pérdidas sufridas. En el último año de la guerra, la producción japonesa se vio reducida drásticamente por los bombardeos aéreos aliados. Por ejemplo, en 1940 se fabricaron 1.023 carros de combate, por sólo 94 en 1945, y de modelos totalmente obsoletos.
La disparidad entre la producción de guerra de EE.UU. y Japón queda de manifiesto en una estadística extraordinaria: por cada soldado japonés en el Pacífico había 1 kg. de material, mientras que por cada estadounidense había 4 toneladas. Otro dato: ya en 1941, la producción de aviones estadounidense era 4 veces mayor que la japonesa, una brecha que se iría ampliando de forma imparable. Sin embargo, el carácter único de la milicia japonesa le permitió desafiar esas condiciones tan negativas. Aunque sus fieras batallas defensivas no lograron otra cosa que enormes pérdidas humanas, todavía había 2 millones de soldados dispuestos a defender las islas metropolitanas de la invasión aliada cuando el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, en agosto de 1945, convencieron finalmente al gobierno imperial de la futilidad de seguir resistiendo. Aún así, un grupo de oficiales planeó, sin éxito, sabotear la alocución de rendición del emperador Hirohito.
Para mediados de 1942, el Ejército Imperial Japonés se había ganado la reputación de invencible entre las conmocionadas tropas aliadas, pero en cuanto éstas empezaron a contraatacar - en Guadalcanal y Nueva Guinea - salieron a la luz las deficiencias de dicho ejército y se aprendió a explotarlas. La mayoría de los comandantes japoneses carecían de imaginación más allá de la doctrina de atacar a toda costa: cuando el ataque fallaba, tendían a repetir el intento hasta que sus tropas quedaban diezmadas. En una sociedad fuertemente jerarquizada, el cuerpo de oficiales temía quedar desacreditado si reconocía dificultades, por lo que sus informes tendían a ser optimistas en exceso. Los mandos daban órdenes, pero se tomaban pocas molestias en supervisar su ejecución.
A diferencia de los ejércitos occidentales, el japonés apenas progresó en cuanto a mecanización. Sus unidades siguieron siendo esencialmente fuerzas de infantería apoyadas por artillería media y cuyo transporte seguía dependiendo de caballos y mulas. El ejército nipón andaba escaso de artillería pesada y era incompetente en su uso, pues se ponía todo el énfasis en el apoyo inmediato a la infantería. En esto, como en el uso de los carros de combate, los Aliados le ganaron rápida y decisivamente la partida. Pese al éxito de las unidades blindadas en Malasia a principios de 1942, los tanques fueron dispersados para dar apoyo a la infantería, un poco como si fuesen fortínes móviles (cada división de infantería Tipo A - es decir, la "reforzada" -, solía tener una unidad de carros de combate). Existía poco interés en el uso independiente de masas de carros como medios medios de maniobra (de hecho la primera división acorazada no se formó hasta 1942, y durante la guerra sólo habría un total de 4). Sin embargo, se potenció un tipo de carros de combate que sacrificaban el blindaje y la potencia del armamento en aras de la liviandad y la velocidad, por lo que resultaron extremadamente vulnerables. La calidad de la mayoría del material bélico aliado mejoró sin pausa, mientras que la del japonés se mantuvo mayormente en sus niveles de la década de 1930; en el orden cuantitativo, las diferencias se hicieron enormes.
La planificación y ejecución logística fue mala desde el principio: en el invierno de 1942-43, en Nueva Guinea, decenas de miles de soldados fueron más o menos abandonados a su suerte, y no sería la última vez. Existía una fuerte rivalidad entre el Ejército y la Marina Imperial, lo que tenía unas consecuencias nefastas en unas campañas en las que la cooperación interarmas era vital. La superioridad aérea japonesa de 1941-1942 empezó a ser disputada enseguida, y luego doblegada. Frente al avance estadounidense por el Pacífico, el Alto Mando Japonés fue incapaz de formular una estrategia más prometedora que la de atrincherarse, conservar el territorio hasta el último hombre e infligir al enemigo el mayor número de bajas posibles. Para la mentalidad occidental, ello era fruto de la desesperación, pero para la japonesa, la muerte honorable por el emperador era un premio.
El Ejército Imperial Japonés poseía importantes cualidades tácticas que puso en práctica casi hasta el final. El enemigo más temible es el soldado al que no le importa morir o seguir vivo, y esta cultura permeó en todas las fuerzas imperiales. Los Aliados descubrieron que era casi imposible tomar prisioneros japoneses: "la muerte antes que la rendición" era un principio genuino y no sólo un eslogan. Cuando se quedaban sin posibilidad de seguir resistiendo, se mataban en sus pozos de tirador, sus cuevas, fortines o búnkeres, o se inmolaban en suicidas cargas banzai o arrojándose bajo los tanques con una granada. Antes de 1945, el escaso número de prisioneros hecho entre fuerzas japonesas derrotadas - sobre todo heridos, de entre los miles de muertos en el campo de batalla - no incluía ningún oficial de graduación superior a la de comandante. En consecuencia, en todos los campos de batalla, cada posición japonesa tenía que tomarse individualmente, con fuego de artillería seguido de carros, ametralladoras, cargas explosivas, lanzallamas y granadas de mano. Ello era muy costoso en vidas estadounidenses y no sorprende que, después de haber experimentado este tipo de combate, pocos infantes aliados se tomasen demasiadas molestias en hacer prisioneros japoneses.
Las posiciones de campaña que los japoneses defendían hasta la muerte solían ser numerosas, bien emplazadas y de sólida construcción. Su talento para el camuflaje era de primer orden, y su disciplina de fuego, excelente. Habían aprendido de sus errores. En Tarawa fortificaron todo el perímetro de la isla, por lo que cuando los norteamericanos desembarcaron en el lado opuesto al más esperado, una gran parte del plan defensivo se vino abajo, pues no existía un reducto central desde el que lanzar contraataques en todas direcciones. En Peleliu y en adelante se aplicó esa lección: la mayor parte de guarniciones estaban desplegadas en amplios y complejos sistemas tierra adentro formados por emplazamientos de armas, búnkeres profundos, túneles interconectados y cuevas naturales optimizadas. Aunque básicamente defensivas, las tácticas japonesas implicaban siempre contraataques inmediatos y desesperados para retomar el terreno perdido. Los soldados japoneses eran valientes, disciplinados y tenaces, y muy hábiles en la lucha nocturna, la infiltración, el engaño, las trampas y las emboscadas.
Dado el escaso valor que se daba a la vida del soldado japonés, no es extraño que éste tuviese en una estima aún menor la de los extranjeros. Entrevistas a veteranos han confirmado que era habitual que, al llegar a una unidad en el frente chino, el soldado fuese obligado a demostrar su obediencia y su espíritu matando a bayonetazos a un prisionero o campesino chino (o, si el recién llegado era un oficial, decapitándolo con su espada). Espoleados por sus mandos, estos soldados embrutecidos - producto de una sociedad que se vanagloriaba de su superioridad racial - trataron a los civiles de los territorios conquistados con una crueldad medieval. En China, la pesadilla de los ataques guerrilleros desembocó en la aplicación de la política oficial de los "tres todos": "quemadlo todo, cogedlo todo, matadlo todo". Tampoco sorprende que veteranos de China siguiesen comportándose de la misma forma cuando fueron transferidos al sur para "liberar" a otras razas asiáticas, en especial cuando las deficiencias de su sistema logístico los dejó a expensas de lo que pudiesen requisar.
Fuentes:
Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: "El Ejército de Kwantugn y la expansión japonesa" de Philip Jowett
Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: "Los Comandos Suicidas y otras unidades japonesas" de Philip Jowett
Dado el escaso valor que se daba a la vida del soldado japonés, no es extraño que éste tuviese en una estima aún menor la de los extranjeros. Entrevistas a veteranos han confirmado que era habitual que, al llegar a una unidad en el frente chino, el soldado fuese obligado a demostrar su obediencia y su espíritu matando a bayonetazos a un prisionero o campesino chino (o, si el recién llegado era un oficial, decapitándolo con su espada). Espoleados por sus mandos, estos soldados embrutecidos - producto de una sociedad que se vanagloriaba de su superioridad racial - trataron a los civiles de los territorios conquistados con una crueldad medieval. En China, la pesadilla de los ataques guerrilleros desembocó en la aplicación de la política oficial de los "tres todos": "quemadlo todo, cogedlo todo, matadlo todo". Tampoco sorprende que veteranos de China siguiesen comportándose de la misma forma cuando fueron transferidos al sur para "liberar" a otras razas asiáticas, en especial cuando las deficiencias de su sistema logístico los dejó a expensas de lo que pudiesen requisar.
Fuentes:
Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: "El Ejército de Kwantugn y la expansión japonesa" de Philip Jowett
Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: "Los Comandos Suicidas y otras unidades japonesas" de Philip Jowett
viernes, 10 de mayo de 2013
Humor en Tiempos de Guerra: Jugando con las Siglas (1)
--- La lancha de desembarco LST (Landing Ship Tank) era un buque de gran tamaño, similar a un crucero ligero, de unos 100 metros de eslora, capaz de transportar cerca de 4000 toneladas. Gracias a su fondo plano, podía transportar tanques y camiones hasta tierra firme, incluso en el caso de playas poco profundas. Para desembarcar disponía de 2 puertas laterales en la proa y una rampa por donde deslizar los vehículos. En su interior cabían unos 12 tanques y camiones, junto con embarcaciones de pequeño tamaño alojadas en la cubierta. Junto con la LCT (Landing Craft Tank), se convirtió en la embarcación básica de transporte de vehículos aliada.
Pero también tenía graves inconvenientes. Además de ser de difícil navegación en el mar debido a su fondo plano, resultaban lentas y pesadas, por lo que se convertían con demasiada facilidad en blancos fáciles. Por eso, los soldados aliados solían decir que sus iniciales significaban realmente "Long Slow Target", que básicamente podría traducirse al castellano como "Blanco Perfecto".
--- A mediados de agosto de 1943, se acordó la creación del Mando Aliado del Sudeste Asiático, o SEAC (Sout East Asia Command) por sus siglas en inglés, con el vicealmirante británico Lord Louis Mounbatten como comandante supremo, con el general norteamericano Joseph Stilwell como segundo comandante. El díscolo y problemático Stilwell, anglófobo hasta la médula, había sido Jefe de Estado Mayor del general Chiang Kai-Shek y comandante del CBI (China Burma India Theater), pero sus continuos roces tanto con el Generalísimo chino, como los británicos, e incluso con sus compatriotas (como por ejemplo, C.L. Chennault, comandante de los "Flying Tigers") finalmente provocaron su destitución. La retirada de Stilwell provocó los temores de la prensa norteamericana de que los británicos pretendían controlar solos el sudeste asiático. Por dicho motivo, los oficiales estadounidenses bromeaban afirmando que SEAC era en realidad la sigla de "Save England´s Asian Colonies" ("Salvemos las colonias asiáticas de Inglaterra").
--- Durante los últimos compases de la 2ª Guerra Mundial en el frente europeo, con Berlín sometida a constantes bombardeos aéreos - en los que se turnaban británicos, por la noche, y estadounidenses durante el día - y con el Ejército Rojo avanzando inexorablemente hacia la capital alemana, los berlineses decían que las omnipresentes iniciales LSR, de Luftschutzraum o "refugio antiaéreo", realmente significaban "Lernt Schnell Russisch", es decir, "Aprenda ruso deprisa".
Fuentes:
"El Día D" de Stephen E. Ambrose
"La Segunda Guerra Mundial" de Antony Beevor
"Berlín. La caída: 1945" de Antony Beevor
Etiquetas:
Batalla de Berlín,
Campaña de Birmania,
Humor en Tiempos de Guerra,
Joseph Stilwell,
Louis Mounbatten,
LST,
SEAC,
Segunda Guerra Chino-Japonesa
miércoles, 9 de mayo de 2012
La Guerra en Imágenes: Banderas Capturadas
Bandera nazi capturada por paracaidistas de la 101ª División Aerotransportada estadounidense en Saint Marcouf, Normandía (Francia). 8 junio 1944
Enorme bandera de la Armada Imperial Japonesa capturada por los Marines estadounidenses en Saipán (Islas Marianas). 5 julio 1944
Soldados norteamericanos posan con una bandera italiana capturada en Paestum (Italia) durante el desembarco de Salerno (Operación Avalanche). Septiembre 1943
Marines de la 2ª División estadounidense muestran una bandera japonesa capturada en Betio, Atolón de Tarawa (Islas Gilbert). 23 noviembre 1943
Soldados soviéticos observan una bandera finlandesa capturada durante la Guerra de Invierno. Nov-dic 1939
Soldados de la 2ª SS Panzer Division "Das Reich" posan con una bandera soviética capturada
Marines estadounidenses muestran una bandera japonesa capturada junto a un búnker enemigo destruido en Iwo Jima. Febrero 1945
Soldados canadienses de los Cameron Highlanders of Ottawa con una bandera nazi capturada en Hautmesnil (Francia). 10 agosto 1944
Soldados nacionalistas chinos (Ejército Nacional Revolucionario) posan con una bandera japonesa durante la Segunda Guerra Chino-japonesa. Diciembre 1939
Soldados japoneses posan con la bandera norteamericana arriada en Corregidor (Filipinas) tras la caída de la isla. 5 mayo 1942
Soldados indios del 8º Ejército Británico con una bandera capturada al Afrika Korps en Libia durante la Campaña del Norte de Africa. 1941
Paracaidistas alemanes del 500º Batallón Paracaidista de las Wafen-SS (SS Fallschirmjäger Bataillon 500) posan con una bandera británica y otra estadounidense
Soldados del Ejército Rojo muestran varias banderas nazis capturadas en Kalinin al final de la Batalla de Moscú. 16 diciembre 1941
martes, 13 de diciembre de 2011
"The Flowers of War": Nuevo Trailer (y Posters)
Ya os hablé hace un tiempo del nuevo film del chino Zhang Yimou (más info aquí) ambientada durante la Masacre de Nanking ejecutada por el Ejército Imperial Japonés en la Segunda Guerra Chino-Japonesa. Pues bien, aquí tenéis un nuevo trailer de "The Flowers of War", y de propina, abajo os dejo unos cartelicos de la peli (bastante más decentes que el anterior, que era feo hasta decir basta).




Tiene una pinta acojonante, esta no se me escapa...
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Insignias de la 2ª Guerra Mundial (8)
Protagonizan la octava entrega de esta sección, los famosos "Tigres Voladores" ("The Flying Tigers"), apodo del 1.º Grupo de Voluntarios Americanos (1st AVG, American Volunteer Group), que fueron un grupo de pilotos voluntarios estadounidenses enviados a China para defenderla de las fuerzas invasoras del Imperio Japonés.
Integrados en la Fuerza Aérea de la República de China operaron entre 1940 y 1942, pilotando cazas Curtiss P-40 , a los que pintaron unas fauces de tiburón en el morro (como se observa en la foto de aquí arriba). Entraron en combate por primera vez el 20 de diciembre de 1941, trece días después del ataque a Pearl Harbor. El 1st AVG estaba compuesto por 3 Escuadrones de Caza, de unos 20 aparatos cada uno de ellos.El 5 de julio de 1942 los "Tigres Voladores" fueron integrados en la USAAF (Fuerza Aérea Estadounidense) como el 23º Grupo de Cazas (23rd Fighter Group), que posteriormente pasaría a formar parte de la 14ª Fuerza Aérea (US 14th Air Force).
A continuación os muestro los logos e insignias relacionados con el 1st AVG:
Insignia del CBI Theater (China-Birmania-India), relativa al teatro de operaciones donde operaron los "Tigres Voladores"
Las cazadoras de vuelo de los pilotos del 1st AVG llevaban en la espalda esta bandera china además de una leyenda en chino que decía: "Esta persona extranjera ha venido a China para ayudar al país en la guerra. Soldados y civiles, deben rescatarlo, protegerlo y prestarle asistencia médica".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)











































