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miércoles, 24 de octubre de 2012

La Plegaria del General Patton

A nadie se le escapa que George S. Patton era un tipo, cuando menos, peculiar. El viejo general "Sangre y Agallas" - como se le conocía popularmente - era todo un personaje, y ahí está su biografía trufada de polémicas, insubordinaciones, transgresiones, períodos de cierta inestabilidad emocional y sus frases y citas lapidarias para demostrarlo. Hoy os cuento una de sus muchas jugosas anécdotas (por no llamarlas directamente excentricidades).


El 16 de diciembre de 1944, el ejército alemán ejecutó la que sería última (y desesperada) gran ofensiva de la Segunda Guerra Mundial: la "Operación Alerta en el Rin" (Unternehmen Wacht am Rhein) que desencadenaría la conocida como Batalla de Las Ardenas. A través de los densos bosques y montañas de la región de las Ardenas (Bélgica), Luxemburgo y el noroeste de Francia, la Wehrmacht lanzó a 29 divisiones (unos 250.000 hombres, aproximadamente) hacia un punto débil en las líneas aliadas y se dirigió de forma masiva hacia el río Mosa durante uno de los peores inviernos en Europa en muchos años. Sin consultar antes con Eisenhower y el Alto Mando Aliado, Patton dirigió repentinamente a su III Ejército hacia el norte (un considerable éxito táctico y logístico), desocupando el frente para aliviar a la rodeada y sitiada 101ª División Aerotransportada, que había sido cercada en Bastogne. Para muchos historiadores esta fue la más brillante maniobra de Patton durante la guerra, al vencer las dificultades logísticas que supone girar el eje de avance de varios cuerpos de ejército enteros, y fue clave para que la victoria se inclinara del lado aliado. Pero vayamos al grano:


Diciembre de 1944, Batalla de las Ardenas: Patton y su III Ejército están estancados en territorio belga. A las poderosas fuerzas enemigas se suma una meteorología terrible: nieve, lluvia, niebla, inundaciones, barro… Con aquellas condiciones el avance de las tropas era una misión casi imposible y además el mal tiempo imposibilitaba el necesario apoyo aéreo de la aviación aliada, cuya superioridad frente a la mermada Luftwaffe era total a esas alturas de la guerra. Desesperado por la situación, Patton llamó a uno de sus oficiales y le dijo que quería una oración para pedir que el tiempo mejorara al menos durante 24 horas. El oficial, imagino que asumiendo una orden de un superior sin rechistar, fuera esta cuál fuera, salió a buscar al capellán del III Ejército, el coronel James O’Neill. El general "Sangre y Agallas" le explicó que estaba cansado de luchar en mitad de la lluvia y la nieve y a través de campos y carreteras embarradas y le pidió que redactara una plegaria en la que pidiera a Dios que mejorara el tiempo para facilitar las operaciones militares. 


El capellán le contestó algo parecido a que eso no funcionaba así y que no le parecía adecuado ni ético rezar para que la climatología mejorara para así poder matar a más seres humanos. Patton le contestó: "Capellán, ¿me va a dar clases de teología o es el Capellán del 3er Ejército? Quiero esa oración". Así pues, O'Neill escribió esa plegaria para que mejorara el tiempo y permitiera a las fuerzas aliadas combatir, y se la envió a Patton. El texto exacto que escribió el capellán fue este: “Almighty and most merciful Father, we humbly beseech Thee, of Thy great goodness to restrain these immoderate rains with which we had to content. Grant us fair weather for Battle. Graciously hearken to us as soldiers who call upon Thee that armed with. Thy power, we may advance from victory to victory and crush the oppression and wickedness of our enemies and establish Thy justice among men and nations. Amen." 

Traducido a la lengua de Cervantes vendría a ser más o menos así: “Dios todopoderoso y Padre misericordioso, humildemente te suplicamos, tu gran bondad, para frenar estas copiosas lluvias con las que hemos tenido que lidiar. Danos buen tiempo para la batalla. Escúchanos con gracia como los soldados que te invocan; que, armados con tu poder, podamos avanzar de victoria en victoria, y aplastar la opresión y la maldad de nuestros enemigos, y establecer la justicia entre los hombres y las naciones. Amén”.


Patton se mostró conforme con el texto escrito por O'Neill y dijo que quería que todos y cada uno de los soldados de su ejército rezaran la susodicha oración, por lo que ordenó imprimir 250.000 copias de la plegaria, que distribuyó entre todas sus unidades. El 22 de diciembre los soldados recibieron la oración escrita y, mira tú por dónde, sonó la flauta y el tiempo mejoró milagrosamente al día siguiente. Fue entonces cuando Patton, el día de Nochebuena anotó en su diario aquello de "una navidad fría y despejada, un tiempo espléndido para matar alemanes". La cuestión es que hubo 6 días de climatología favorable durante los cuales la aviación aliada pudo ofrecer el necesario apoyo táctico aéreo al III Ejército, que pudo avanzar y luchar sin preocuparse por la meteorología, logrando así socorrer a los paracaidistas de la 101ª División Aerotransportada sitiados en Bastogne. Después de aquello el general "Sangre y Agallas" citó al capellán O’Neill y le dijo que era el hombre más popular de todo el cuartel general y le condecoró, nada más y  nada menos que con una Estrella de Bronce. Con un par. Genio y figura.

Fuentes:
http://curistoria.blogspot.com.es/2011/05/la-oracion-del-tercer-ejercito-de.html
http://www.digitalsurvivors.com/archives/pattonsprayer.php
http://es.wikipedia.org/wiki/George_Patton