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miércoles, 19 de junio de 2013

Citas de Cine (14)

"¿Si Vd. tuviese que operar a Saito le salvaría la vida o le dejaría morir? ¿Preferiría que este batallón se desintegrase en la ociosidad? ¿Le gustaría oír que nuestros hombres no saben trabajar bien? Vd. no se da cuenta, pero hay que demostrar a esa gente que no pueden quebrantarnos ni física ni moralmente. Vuelva a fijarse, Clipton. Algún día terminará esta guerra. Y espero que todos aquellos que crucen por este puente en años venideros sepan cómo se construyó y quién lo construyó. No un grupo de esclavos, sino de soldados británicos. ¿Comprende? Incluso en cautiverio. Es Vd. un buen médico, Clipton, pero tiene mucho que aprender sobre el ejército."

Coronel Nicholson (Alec Guinness) - "El Puente sobre el río Kwai" (1957) de David Lean
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"¿Tus nervios? ¡Tú sólo eres un maldito cobarde! ¡Cállate! ¡No quiero ver a un cobarde lloriqueando ante estos valientes heridos en batalla! ¡¡Cállate!! ¡No admita a este perro cobarde! ¡¡No le ocurre nada!! ¡No quiero que ningún malnacido que tenga miedo contamine este lugar de honor! Vas a volver al frente, amiguito. Puede que te hieran y quizás incluso te maten, ¡¡pero vas a ir a luchar!! De lo contrario te pondré frente al pelotón de fusilamiento. ¡¡Debería dispararte yo mismo, maldito llorón!! ¡¡¡Sacadle de aquí!!! ¿Lo oyes bien? ¡¡¡A luchar!!! ¡¡¡Asqueroso cobarde!!!."

General George S. Patton (George C. Scott) - "Patton" (1970) de Franklin J. Schaffner
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"Mi propósito era destruir la Flota Americana del Pacífico y su base inmediatamente después de la declaración de guerra a fin de acabar con el espíritu combativo de aquel país. Sin embargo, según la radio americana el ataque a Pearl Harbor tuvo efecto 55 minutos antes de que el ultimátum japonés fuese presentado en Washington. Dada la idiosincrasia del pueblo americano no imagino otro acto que pudiera enfurecerlos más. Me temo que no hemos hecho otra cosa que despertar a un gigante dormido y obligarle a tomar una terrible resolución".

Almirante Isoroku Yamamoto (Sô Yamamura) - "Tora! Tora! Tora!" (1970) de Richard Fleischer, Kinji Fukasaku y Toshio Mashuda
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"Sospecho que ha estado matando a judíos ricos. No hay nada de malo en eso, pero por lo visto ha saqueado los cadáveres y se ha quedado con los objetos de valor. La omisión en la entrega de propiedades al Reich conlleva la pena de muerte. Abra esa caja"

General Käutner (Christian Berkel) - "El Libro Negro" (2006) de Paul Verhoeven
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miércoles, 31 de octubre de 2012

Rendición a Cara o Cruz en Las Ardenas

 A mediados de diciembre de 1944, la Wehrmacht lanzó la que sería su última gran ofensiva de la Segunda Guerra Mundial: la "Operación Alerta en el Rin" (Unternehmen Wacht am Rhein) que desencadenaría la conocida como Batalla de Las Ardenas (16 de diciembre de 1944 - 25 de enero de 1945) o "Battle of the Bulge" (o "Batalla del Saliente") para los norteamericanos. A través de los densos bosques y montañas de la región de las Ardenas (Bélgica), Luxemburgo y el noroeste de Francia, los alemanes avanzaron con 29 divisiones (unos 250.000 hombres, aproximadamente) hacia un punto débil en las líneas aliadas y se dirigieron de forma masiva hacia el río Mosa durante uno de los peores y más crudos inviernos en Europa en muchos años.


La pretensión de la Alemania nazi con esta gran ofensiva era partir por la mitad la línea del frente anglo-norteamericano, tomando Amberes, para luego embolsar y destruir cuatro ejércitos enemigos, forzando a los aliados occidentales a negociar un tratado de paz en favor de las potencias del Eje, que una vez logrado, permitiría a Hitler concentrar todo su esfuerzo bélico en el Frente Oriental. Aunque la ofensiva alemana obtuvo un gran éxito inicial,  los aliados pudieron reaccionar y contener el avance alemán hasta hacerles perder la iniciativa, obligándoles finalmente a retirarse. Clave en el fracaso de la ofensiva alemana fue la numantina resistencia de la 101ª División Aerotransportada, que había sido cercada en Bastogne. Pese a tener todo en su contra,  su comandante, el general Anthony McAuliffe, se negó a capitular (con el célebre "nuts!")  y aguantó los embites de las fuerzas alemanas que los superaban en número, hasta la llegada del III Ejército del general Patton, que por propia iniciativa (y aprovechando una "milagrosa" mejora de las terribles condiciones climatológicas) dirigió sus tropas hacia el norte (en un considerable éxito táctico y logístico), desocupando el frente para aliviar la situación de los paracaidistas de la 101ª, y logrando finalmente romper el cerco.


La brutal batalla, las condiciones climatológicas de aquellas fechas (en pleno invierno con una fuerte nevada y espesa niebla) y la dureza del terreno (montañas y bosques densamente poblados) fueron las causas de que muchas unidades aliadas y alemanas quedasen aisladas, dispersas y sin comunicación con su respectivo Estado Mayor. Algunos grupos decidieron atrincherarse y resistir frente al enemigo o, si tenían más suerte, esperar la llegada de los suyos. Un sargento y un pelotón estadounidense decidieron seguir avanzando pero después de varios días perdidos en la inmensidad de los bosques belgas, ateridos por las bajas temperaturas, sin apenas comida y con la moral por los suelos, decidieron rendirse si se encontraban con el enemigo.


Tan pronto se toparon con un grupo de soldados alemanes, inmediatamente tiraron las armas y levantaron las manos para rendirse pero curiosamente, los alemanes que, al parecer se encontraban en idéntica y desesperada situación, habían hecho lo mismo. Ambos grupos habían decidido seguir la misma estrategia: rendirse al enemigo. Así que, para solucionar la situación, acordaron echar a cara o cruz quién se rendía. Ganaron los americanos y a ellos les tocó hacer prisioneros a la patrulla alemana. Posteriormente, el pelotón estadounidense consiguió contactar con los suyos y, lo que hace la suerte, fueron felicitados por la captura de los prisioneros enemigos.  

Fuentes:
http://historiasdelahistoria.com/2012/05/13/el-dia-que-alemanes-y-aliados-decidieron-echar-a-cara-o-cruz-quien-se-rendia/
 http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_las_Ardenas
 http://es.wikipedia.org/wiki/George_S._Patton

miércoles, 24 de octubre de 2012

La Plegaria del General Patton

A nadie se le escapa que George S. Patton era un tipo, cuando menos, peculiar. El viejo general "Sangre y Agallas" - como se le conocía popularmente - era todo un personaje, y ahí está su biografía trufada de polémicas, insubordinaciones, transgresiones, períodos de cierta inestabilidad emocional y sus frases y citas lapidarias para demostrarlo. Hoy os cuento una de sus muchas jugosas anécdotas (por no llamarlas directamente excentricidades).


El 16 de diciembre de 1944, el ejército alemán ejecutó la que sería última (y desesperada) gran ofensiva de la Segunda Guerra Mundial: la "Operación Alerta en el Rin" (Unternehmen Wacht am Rhein) que desencadenaría la conocida como Batalla de Las Ardenas. A través de los densos bosques y montañas de la región de las Ardenas (Bélgica), Luxemburgo y el noroeste de Francia, la Wehrmacht lanzó a 29 divisiones (unos 250.000 hombres, aproximadamente) hacia un punto débil en las líneas aliadas y se dirigió de forma masiva hacia el río Mosa durante uno de los peores inviernos en Europa en muchos años. Sin consultar antes con Eisenhower y el Alto Mando Aliado, Patton dirigió repentinamente a su III Ejército hacia el norte (un considerable éxito táctico y logístico), desocupando el frente para aliviar a la rodeada y sitiada 101ª División Aerotransportada, que había sido cercada en Bastogne. Para muchos historiadores esta fue la más brillante maniobra de Patton durante la guerra, al vencer las dificultades logísticas que supone girar el eje de avance de varios cuerpos de ejército enteros, y fue clave para que la victoria se inclinara del lado aliado. Pero vayamos al grano:


Diciembre de 1944, Batalla de las Ardenas: Patton y su III Ejército están estancados en territorio belga. A las poderosas fuerzas enemigas se suma una meteorología terrible: nieve, lluvia, niebla, inundaciones, barro… Con aquellas condiciones el avance de las tropas era una misión casi imposible y además el mal tiempo imposibilitaba el necesario apoyo aéreo de la aviación aliada, cuya superioridad frente a la mermada Luftwaffe era total a esas alturas de la guerra. Desesperado por la situación, Patton llamó a uno de sus oficiales y le dijo que quería una oración para pedir que el tiempo mejorara al menos durante 24 horas. El oficial, imagino que asumiendo una orden de un superior sin rechistar, fuera esta cuál fuera, salió a buscar al capellán del III Ejército, el coronel James O’Neill. El general "Sangre y Agallas" le explicó que estaba cansado de luchar en mitad de la lluvia y la nieve y a través de campos y carreteras embarradas y le pidió que redactara una plegaria en la que pidiera a Dios que mejorara el tiempo para facilitar las operaciones militares. 


El capellán le contestó algo parecido a que eso no funcionaba así y que no le parecía adecuado ni ético rezar para que la climatología mejorara para así poder matar a más seres humanos. Patton le contestó: "Capellán, ¿me va a dar clases de teología o es el Capellán del 3er Ejército? Quiero esa oración". Así pues, O'Neill escribió esa plegaria para que mejorara el tiempo y permitiera a las fuerzas aliadas combatir, y se la envió a Patton. El texto exacto que escribió el capellán fue este: “Almighty and most merciful Father, we humbly beseech Thee, of Thy great goodness to restrain these immoderate rains with which we had to content. Grant us fair weather for Battle. Graciously hearken to us as soldiers who call upon Thee that armed with. Thy power, we may advance from victory to victory and crush the oppression and wickedness of our enemies and establish Thy justice among men and nations. Amen." 

Traducido a la lengua de Cervantes vendría a ser más o menos así: “Dios todopoderoso y Padre misericordioso, humildemente te suplicamos, tu gran bondad, para frenar estas copiosas lluvias con las que hemos tenido que lidiar. Danos buen tiempo para la batalla. Escúchanos con gracia como los soldados que te invocan; que, armados con tu poder, podamos avanzar de victoria en victoria, y aplastar la opresión y la maldad de nuestros enemigos, y establecer la justicia entre los hombres y las naciones. Amén”.


Patton se mostró conforme con el texto escrito por O'Neill y dijo que quería que todos y cada uno de los soldados de su ejército rezaran la susodicha oración, por lo que ordenó imprimir 250.000 copias de la plegaria, que distribuyó entre todas sus unidades. El 22 de diciembre los soldados recibieron la oración escrita y, mira tú por dónde, sonó la flauta y el tiempo mejoró milagrosamente al día siguiente. Fue entonces cuando Patton, el día de Nochebuena anotó en su diario aquello de "una navidad fría y despejada, un tiempo espléndido para matar alemanes". La cuestión es que hubo 6 días de climatología favorable durante los cuales la aviación aliada pudo ofrecer el necesario apoyo táctico aéreo al III Ejército, que pudo avanzar y luchar sin preocuparse por la meteorología, logrando así socorrer a los paracaidistas de la 101ª División Aerotransportada sitiados en Bastogne. Después de aquello el general "Sangre y Agallas" citó al capellán O’Neill y le dijo que era el hombre más popular de todo el cuartel general y le condecoró, nada más y  nada menos que con una Estrella de Bronce. Con un par. Genio y figura.

Fuentes:
http://curistoria.blogspot.com.es/2011/05/la-oracion-del-tercer-ejercito-de.html
http://www.digitalsurvivors.com/archives/pattonsprayer.php
http://es.wikipedia.org/wiki/George_Patton

viernes, 14 de septiembre de 2012

Citas Célebres de la 2ª Guerra Mundial (50)


"Algún imbécil dijo un día que se debían proteger los flancos, y desde ese día los hijos de perra de todo el mundo se han preocupado por los flancos. No queremos nada de eso en el III Ejército: los flancos son algo para que se preocupe el enemigo, no nosotros." 

General George S. Patton - Antes de emprender la ofensiva por tierras francesas al frente del 3er Ejército Norteamericano, en el marco de la Operación Cobra (julio-agosto 1944).

lunes, 11 de junio de 2012

Citas de Cine (13)

"¡Soldados! ¡Ha llegado el momento de demostrar vuestro valor! ¡Como miembro del honorable Ejército Imperial, confío en que combatiréis con honor! 

Esta isla tiene suma importancia para Japón. Si la isla cae, el enemigo la utilizará como base para atacar desde ella a nuestra patria. ¡Por la patria! ¡Por nuestra patria! ¡Hasta el último hombre! 

Nuestro deber es detener al enemigo aquí. Nadie tiene derecho a morir antes de matar a 10 enemigos y además no debéis esperar regresar a vuestra casa con vida. Yo iré siempre por delante de vosotros. ¡Larga vida al Emperador! ¡Banzai! ¡Banzai! ¡Banzai!"

General Tadamichi Kuribayashi (Ken Watanabe) - "Cartas desde Iwo Jima" (2006) de Clint Eastwood
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"Sólo hay una muerte adecuada para un soldado profesional, y es de la última bala, de la última batalla, de la última guerra"

General George S. Patton (George C. Scott) - "Patton" (1970) de Franklin J. Schaffner
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"Halina, es un momento extraño para decirlo, pero ojalá te conociera mejor"

Wladyslaw Szpilman (Adrien Brody) - "El Pianista" (2002) de Roman Polanski
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"Sé que es bueno... lo de recaudar dinero y eso, porque lo necesitamos... pero no soporto que me llamen héroe, lo único que hice fue intentar que no me mataran. Alguna de las cosas que he visto hacer, que he hecho yo, no son como para estar orgulloso ¿sabes?"

Cabo Ira Hayes (Adam Beach) - "Banderas de Nuestros Padres" (2006) de Clint Eastwood
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viernes, 27 de enero de 2012

Insignias de la 2ª Guerra Mundial (9)

Vamos con una nueva tanda de insignias de la WW II, que ya hace unos cuantos días desde que publiqué la última entrega de esta sección. Como tengo bastante reciente la lectura de "El Día D. La Batalla de Normandía" de Antony Beevor, me apetece postear algo relacionado con esa campaña (y ya de paso con algún post reciente, como veréis). En concreto, os muestro las insignias de 4 divisiones acorazadas aliadas que participaron en dicha batalla, a saber:


7ª División Acorazada Británica (British 7th Armoured Division): Formada en Egipto en 1938, tras la Crisis de Munich, con el nombre de División Móvil y bajo el mando del General Percy Hobart. En 1940 recibió el nombre de 7ª División Acorazada, y luchó en todas las batallas importantes de la campaña de Africa del Norte (1940-1943), como la 1ª y 2ª batalla de El Alamein, entre otras, participando también en la destrucción de las fuerzas del Eje en Túnez en 1943. Durante ese período de tiempo se acuñó el apodo de "Ratas del Desierto" (Desert Rats) con el que fue conocida la división. Después pasó a combatir en Italia (Salerno, Napoles, Volturno...) y fue retirada al Reino Unido para prepararse para el Desembarco de Normandía. Tras luchar en la campaña normanda, continuó combatiendo en Bélgica, Holanda y Alemania, terminado la guerra en Kiel y Hamburgo. Su insignia muestra un jerbo, un roedor similar a las ratas, autóctono del desierto norteafricano.


79ª División Acorazada Británica (British 79th Armoured Division): Como ya os conté hace unos posts atrás, esta división acorazada fue creada expresamente para el Desembarco de Normandía, a fin de integrar a los carros de combate modificados (tanques anfibios, revientaminas, etc..) conocidos como "Hobart's Funnies" e ideados por el general Percy Hobart - quien asumió el mando de la división regresando de su retiro - para dar la adecuada cobertura y apoyo de fuego a la infantería en las playas de desembarco frente a los obstáculos, campos de minas y fortificaciones del Muro Atlántico. Además de en la campaña normanda, intervino también en la Batalla del Scheldt (también conocida como "Batalla por el estuario del Escalda" o "de los diques") en Bélgica/Holanda, combatiendo después en Alemania: combates en la Línea Sigfrido (saliente de Geilenkirchen), cruces del Rin y del Elba y en el Ruhr.


2ª División Acorazada Norteamericana (U.S. 2nd Armored Division): Formada en Fort Benning en 1940, uno de sus primeros comandantes fue el famoso General Patton. Entró en combate en el Norte de África (Operación Torch) en 1942, para después participar en la invasión de Sicilia (Operación Husky). En Normandía formando parte del 3er Ejército Estadounidense de Patton, participó en el imparable avance por tierras francesas hasta la liberación de París. Después luchó en Bélgica, Las Ardenas  y en Alemania (Línea Sigfrido, Cruce del Rin  y del Elba). Era conocida como "Hell on Wheels" ("el infierno sobre ruedas").


2ª División Blindada Francesa (2e Division Blindée o 2e DB): División acorazada de la Francia Libre, formada en el Norte de África  por un heterogéneo contingente de franceses, argelinos, marroquís y demás nativos de las colonias africanas francesas, más un nutrido grupo de ex-combatientes republicanos españoles. Comandada por el famoso General Leclerc, desembarcó en Utah Beach el 1 de agosto de 1945 y entró en acción en los combates en la zona de Argentan-Falaise, para después participar en la liberación de París (la primera unidad aliada que entró en la capital gala fue su 9ª Compañía, formada fundamentalmente por españoles (socialistas, anarquistas, comunistas, etc...) y llamada por ello "La Nueve"). Posteriormente, intervino en la liberación de Alsacia y Lorena y en la invasión de Alemania Occidental.

viernes, 20 de enero de 2012

Reseñas Libros: "El Día D. La Batalla de Normandía"

Antony Beevor lo ha vuelto a conseguir. Tras maravillarnos con sus anteriores e impresionantes trabajos, "Stalingrado" y "Berlín. La Caída: 1945", entre otros, el genial escritor británico se ha vuelto a sacar de la manga otra nueva obra maestra del género. "El Día D. La Batalla de Normandía" es una magistral y apasionante narración de una de las batallas más decisivas de la Segunda Guerra Mundial.

A diferencia de otros libros sobre el tema que había podido leer hasta ahora, como por ejemplo "El día más largo" de Cornelius Ryan o "El día D" de Stephen E. Ambrose, que se centraban básicamente en los prolegómenos, planificación y preparativos de la Operación Overlord, los lanzamientos de paracaidistas previos al desembarco - sobre lo que también había leído bastante, como "El Puente Pegasus" o "Hermanos de Sangre", también de Ambrose - y en la difícil lucha en Omaha, Utah, Sword y las demás playas normandas, hasta el establecimiento de las respectivas cabezas de playa, la obra de Beevor va mucho más allá y nos cuenta con todo lujo de detalles el penoso y costoso avance de los ejércitos aliados a lo largo del interior del norte de Francia hasta la liberación de París y la consiguiente retirada alemana del país galo.

Este aspecto es, quizás, el que más me ha gustado de este libro, porque como digo, lo otro lo tenía, digámoslo así, más trillado, y salvo alguna excepción desconocía todos los pormenores de la campaña de Normandía, un batalla que se me ha revelado apasionante y que en muchos momentos rivalizó en crueldad y número de bajas con las que se libraban en el Frente del Este. Se combatió con gran brutalidad y salvajismo, y se dieron abundantes casos de crímenes de guerra, como por ejemplo, la ejecución de prisioneros por ambos bandos, la profanación y mutilación de cadáveres enemigos, y las matanzas de civiles a cargo de tropas de las Waffen-SS.


La ferocidad de los brutales combates librados en la campaña de Normandía es incuestionable, ya que como afirma el autor, en tan sólo 3 meses de aquel verano de 1944, la Wehrmacht sufrió casi 240.000 bajas y perdió otros 200.000 soldados que fueron hechos prisioneros por los aliados, mientras que el XXI Grupo de Ejército de británicos, canadienses y polacos sufrió más de 83.000 bajas, por más de 125.000 de los americanos (por su parte, las fuerzas aéreas aliadas, pese a su incontestable y abrumadora superioridad perdieron 16.714 hombres entre muertos y desaparecidos).

Beevor, tras largos años de trabajo en archivos que sus predecesores no pudieron consultar (más de 30, al parecer, en media docena de países), ha escrito lo que se me antoja una obra total sobre la referida campaña, aportando gran cantidad de nuevas fuentes, voces y anécdotas que hacen de "El Día D. La Batalla de Normandía" una lectura totalmente imprescindible y recomendable, no sólo a los aficionados del género, sino también a cualquier lector con ganas de sumergirse en este pedazo de nuestra historia.


El autor inglés incide en aspectos que, hasta la fecha, quizás no habían sido explorados todo lo profundamente que hubiera sido deseable en otras obras sobre la Operación Overlord y la liberación de Francia (seguramente habrá otros libros, pero un servidor no los ha leído). Así por ejemplo, en la obra objeto de esta reseña, el historiador británico hace referencia a las constantes disensiones, disputas y desacuerdos entre los jefes militares aliados. En atención a lo que cuenta el escritor, el papel del general Einsenhower como Comandante Supremo del SHAEF se me antoja decisivo, sumamente difícil y creo que no suficientemente valorado. Saber manejar semejante colección de egos (Montgomery, Patton, De Gaulle, Churchill, Declerc...) y salir, no solo airoso del envite, sino obtener además una rotunda victoria, es un mérito realmente increíble y digno de todos los elogios.

En particular, Beevor carga las tintas sobre 'Monty', un personaje que, permitidme la expresión era tan molesto y exasperante como un dolor de huevos (llegando incluso a sacar de quicio a sus compatriotas de la RAF, por ejemplo). Pese a que es cierto que las tropas anglo-canadienses tuvieron que lidiar en su sector con la mayor parte de las divisiones acorazadas nazis, es innegable que sus avances y movimientos fueron demasiado cautelosos y ralentizados al mínimo, cometiendo Montgomery innumerables y fatales errores de cálculo así como decisiones equivocadas que costaron más bajas de lo que hubiera sido deseable, llegando incluso a ocultar datos a sus aliados norteamericanos y maquillar o tergiversar la información, negándose siempre a reconocer sus errores y mostrándose siempre como un genio militar infalible y superior al resto de sus compañeros de armas.


Por el contrario, la llegada del indomable general Patton para hacerse cargo del 3er Ejército estadounidense, se reveló decisiva - pese a las luces y sombras que siempre acompañaron al viejo general "sangre y agallas" - y el impetuoso e imparable avance de sus blindados por tierras franceses supuso un importantísimo punto de inflexión, provocando la ruptura del frente y la desbandada de las tropas alemanas, que fue decisiva para el desenlace de la campaña.

Igualmente, el escritor británico detalla el increíble sufrimiento del pueblo francés, que padeció lo indecible, a causa, sobre todo, de los masivos bombardeos de la aviación aliada. Según Beevor, un total de 19.890 civiles murieron en Francia durante la liberacion de Normandía y el número de heridos graves fue muchísimo mayor. A estas cifras hay que añadir los 15.000 muertos y 19.000 heridos de los primeros cinco meses de 1944, durante los bombardeos preparatorios de la Operacion Overlord. En definitiva, un total de 70.000 civiles franceses resultaron muertos por la accion de los aliados durante la guerra (una cifra sensiblemente superior a las muertes británicas a causa de los bombardeos alemanes, por ejemplo).

Junto a ello, cabe destacar otro aspecto, que a mi juicio tampoco se había expuesto con claridad, como es el gran número de bajas sufridas por los aliados debido a lo que se conoce como "fuego amigo": muchas tropas de la primera línea del frente - incluso un general norteamericano, McNair -, debido sobre todo a una falta de coordinación, una deficiente planificación o una información errónea, cayeron víctimas de los masivos bombardeos de la artillería y aviación aliada.


Los alemanes, pese a las constantes injerencias y desvaríos de Hitler y lo heterógeneo y disgregado de gran parte de sus tropas - muchas de ellas formadas por prisioneros de guerra (rusos, polacos, etc..), por voluntarios Osttruppen o por una amalgama de diversas unidades de todo tipo que habían sido diezmadas o prácticamente aniquiladas - lucharon con dureza, determinación y una gran disciplina (sobre todo las fanáticas tropas de las SS, como la odiada y temida 12ª SS Panzer Division Hitler Jugend), pero era prácticamente imposible resistir ante la abrumadora superioridad de la maquinaria de guerra aliada.

La artillería y la aviación aliada (cazabombarderos P-47 Thunderbolt y Typhoon, sobre todo, así como los bombarderos pesados) machacó sin piedad las posiciones alemanas y, sin que la Luftwaffe pudiera oponer una mínima resistencia ni apoyar a las tropas de tierra, ingentes cantidades de vehículos y blindados alemanes fueron destruidos antes siquiera de que pudieran llegar a la línea del frente. Por mucho que los carros de combate alemanes fueran infinitamente superiores a los británicos y norteamericanos y aunque multitud de ellos fueron destruidos o inutilizados por los potentes cañones antitanque de 88 mm de que estaban provistas las tropas del Führer, la enorme cantidad de repuestos y reemplazos de que disponían los aliados fue decisiva.

En definitiva, una obra imprescindible que os recomiendo encarecidamente.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Citas Célebres de la 2ª Guerra Mundial (23)


"Me siento orgulloso de estar aquí para luchar a vuestro lado. Ahora, cortémosles los huevos a esos alemanes y vámonos a Berlín de una puta vez. Y cuando lleguemos a Berlín, yo mismo voy a pegar un tiro a ese empapelador hijo de puta, como si fuera una serpiente."

General George S. Patton - Arenga a las tropas, de pie sobre un jeep, a su llegada a Francia para hacerse cargo del mando del 3er Ejército Norteamericano, el 4 de julio de 1944.

lunes, 6 de junio de 2011

Citas Célebres de la 2ª Guerra Mundial (8)








"Una navidad fría y despejada. Un tiempo espléndido para matar alemanes."

General George S. Patton - 24 de diciembre (Nochebuena) de 1944

miércoles, 20 de abril de 2011

Citas de Cine (2)

"Todas estas personas saben que van a morir, así que cada noche que logran volver, es un regalo.

Así que cada taza de té, cada cigarrillo, se convierte en una celebración porque para muchos
de nosotros puede que sea nuestra última noche. Eso es algo que tenemos que aceptar; todos tenemos nuestro tiempo."

Soldado Vassili Zaitsev (Jude Law) - "Enemigo a las Puertas" (2001) de Jean Jacques Anaud
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"Mi nombre, para aquellos que puedan haberlo olvidado, es Reisman. Se han presentado ustedes voluntarios para una misión que les da sólo tres caminos a seguir. Pueden obrar de mala fe, en cuyo caso serán devueltos aquí y ejecutada su sentencia. Pueden desertar en combate, en cuyo caso yo mismo les volaré los sesos. O pueden hacer lo que se les ordene y así seguir adelante. No deben tratar de escapar, no habrá excusas, no habrá apelación. Cualquier infracción cometida por cualquiera de ustedes, significará la vuelta de todos y la ejecución de sus sentencias. Dependen los unos de los otros. Procuren no olvidarlo."

Mayor Reisman (Lee Marvin) - "Doce del Patíbulo" (1967) de Robert Aldrich
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"Todos sabéis, y es la verdad, que compadezco a esos pobres contra los que vamos a luchar... por Dios que así es!... ya que no sólo vamos a disparar contra ellos, ¡nuestra intención es arrancarles las entrañas y usarlas después para engrasar las ruedas de nuestros tanques. ¡Vamos a matar a esos miserables teutones por millares!

Bien, algunos de vosotros estáis dudando de si tendréis miedo bajo el fuego, eso no debe preocuparos. Estoy convencido de que todos cumpliréis con vuestro deber. Los nazis son el enemigo, ¡cargad contra ellos, derramad su sangre, disparadles en el vientre! cuando pongáis vuestra mano sobre una masa informe que momentos antes era el rostro de vuestro mejor amigo... ya no dudaréis.

Deseo recordaros otra cosa. No quiero recibir ningún mensaje que diga: “estamos aguantando nuestra posición”. ¡No aguantamos nada!... ¡que aguante el enemigo!... nosotros avanzamos constantemente y no tenemos ningún interés en aguantar nada excepto al enemigo. Vamos a agarrarle por la nariz y a darle un puntapié en el trasero... ¡a patadas enviaremos a esos teutones al infierno acabando así con ellos en un santiamén!!

Bueno, sin duda habrá algo que podréis contar cuando volváis a vuestras casas, y dar gracias a Dios por ello. Y si dentro de treinta años sentados junto al hogar, con vuestro nieto sobre las rodillas, él os pregunta qué es lo que hicisteis en la Segunda Guerra Mundial, no tendréis que contestarle: “pues... acarreé estiercol en Louisiana”.

Bien, ahora, hijos de perra, ya sabéis cómo pienso. Estaré muy orgulloso de dirigiros en esta lucha muchachos, siempre y en todo lugar."

General George S. Patton (George C. Scott) - "Patton" (1970) de Franklin J. Schaffner
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"Durante más de mil años ha habido una Cracovia judía. Hoy mismo, esos años serán humo. Nunca existieron"

Capitán SS Amon Goeth (Ralph Fiennes) - "La Lista de Schindler" (1993) de Steven Spielberg
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Nuts!!

La Segunda Guerra Mundial fue una inagotable fuente de frases memorables y lapidarias que quedarían para los anales de la historia.

Una de ellas, sin lugar a dudas, es la que protagoniza este post, que fue pronunciada por el general norteamericano de la 101ª División Aerotransportada (también conocidos como Screaming Eagles), Anthony McAuliffe (el de la foto de aquí abajo), el 22 de Diciembre de 1944 durante la decisiva Batalla de las Ardenas.

El 16 de diciembre de 1994 un total de 25 divisiones alemanas, al mando del veterano mariscal Von Rundstedt, iniciaron una gran ofensiva contra las fuerzas aliadas a través de los bosques y montañas de la escasamente defendida región de Las Ardenas (Bélgica), para tratar de llegar al río Mosa y después conquistar la ciudad portuaria de Amberes, aislando de esto modo a los británicos del general Montgomery en el norte. Hitler estaba convencido de que podía reeditar los éxitos de la blitzkrieg o guerra relámpago y de que si obtenía una victoria aplastante sobre los aliados occidentales, quizás les forzaría a negociar un paz separada con Alemania, pudiendo de este modo emplear todos sus recursos contra la URSS en el Frente Oriental.


La ofensiva cogió por sorpresa a 4 inexpertas divisiones norteamericanas destacadas en la zona, consiguiendo los blindados alemanes romper el frente en varios puntos y llegando a capturar hasta 7.000 prisioneros en un sólo día. Las inclemencias del tiempo, un día gélido y con espesa niebla, impidió a la aviación aliada que pudiera operar en apoyo de las divisiones terrestres, lo que complicó todavía más si cabe la situación.

La clave de la batalla residió en la heroica resistencia de las tropas aliadas en algunos puntos clave como la ciudad belga de Bastogne, donde se logró contener el impetuoso avance de las Divisones Panzer alemanas. Precisamente en Bastogne, los paracaidistas de la 101ª División Aerotransportada fueron cercados por 4 divisiones alemanas, resistiendo bajo un intenso frío, sin apenas alimentos y con escasa munición, los ataques del enemigo y la lluvia de fuego de artillería que se les venía encima. Si queréis haceros una idea de lo putas que las pasaron los paracas de la 101ª - autodenominados "los maltratados bastardos de Bastogne" -, podéis ver el 6º episodio de la magnífica serie "Hermanos de Sangre" (titulado precisamente "Bastogne").

Dicha división, estaba provisionalmente al mando del general Anthony Clement McAuliffe (ya que su comandante, el general Maxwell D. Taylor, estaba ausente en esos momentos por asistir a una reunión del alto mando en los EEUU). El 22 de diciembre, el general Heinrich Freiherr von Lüttwitz envió el siguiente ultimátum a McAuliffe:

"Para Estados Unidos. Comandante de la ciudad rodeada de Bastogne. La fortuna de la guerra está cambiando. Esta vez las fuerzas de EEUU, están cercadas en Bastogne, rodeadas de fuertes divisiones blindadas alemanas. Otras unidades blindadas alemanas han cruzado el río, cerca de Ortheuville, han tomado Marche y llegado a St. Hubert pasando a través de Hompré-Sibret-Tillet. Libramont también está en manos alemanas.

Solo hay una posibilidad de salvar las tropas de Estados Unidos de la aniquilación total: la honorable entrega de la ciudad rodeada. Concedemos un plazo de dos horas a partir de la presentación de esta nota para que den una respuesta. Si esta propuesta es rechazada, un Cuerpo de Artillería y seis batallones pesados están listos para aniquilar a las tropas de los Estados Unidos. Después de estas dos horas de plazo, se dará inmediatamente la orden de disparar. Todas las pérdidas civiles que cause este fuego de artillería serán responsabilidad de las fuerzas de EEUU.

El comandante alemán."

Cuando se le comunicó a McAuliffe la petición de rendición efectuada por los alemanes, exclamó furioso: "Nuts!". Mi inglés es bastante pobre, pero parece ser que se trata de una expresión coloquial usada para referirse a los testículos o también para referirse a personas descerebradas. He leído en varios libros sobre el tema que en español coloquial podría traducirse algo así como "¡al cuerno!" o "¡las narices!". Sin embargo, opino que trasladado al castellano coloquial la contestación del general McAuliffe sería algo así "y un huevo" o "los cojones". "Váyase Vd. a la mierda", si lo prefieren. Si el general hubiera nacido en Zaragoza en lugar de Washington, no me cabe duda que lo que les hubiera dicho a los nazis hubiera sido: "¡De cojón!" o "¿Rendirnos? Si, ¡pero po'l haba!".

Como era necesario responder al ultimátum germano, uno de sus oficiales sugirió que esa primera exclamación salida de la boca del general resumía bastante bien la situación, por lo que se acordó que la respuesta oficial fuera la siguiente: "Para el comandante alemán: Nuts!. El comandante americano."

Este lacónico mensaje fue mecanografiado y entregado a los alemanes por un tal Coronel Harper quien tuvo que explicarles a los alemanes el significado de la expresión de marras. Parece ser que les dijo algo así: "Si Vd. no entiende lo que significa “nuts”, en palabras llanas es lo mismo que “iros al infierno”. Y yo quiero decirte algo más: si continúas atacándonos vamos a cargarnos a todos los condenados alemanes que intenten entrar en esta ciudad."

Los hombres de McAuliffe lograron resistir los ataques alemanas y cuatro días más llegaron al rescate los blindados de Patton, concretamente la 4ª División Blindada, logrando romper el cerco, aunque los combates no cesaron hasta el 9 de Enero, viéndose forzados los alemanes a retirarse a sus posiciones de partida.

Por sus acciones en Bastogne, McAuliffe recibió la Cruz por Servicio Distinguido de manos del propio General Patton el 30 de diciembre de 1944, seguida más tarde por la Medalla de Servicio Distinguido.