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jueves, 4 de julio de 2013

Citas Célebres de la 2ª Guerra Mundial (64)

"Somos una fuerza joven. Nuestras acciones futuras serán nuestra tradición. Depende de nosotros que el símbolo del águila cayendo en picado, la divisa que nos une, entre o no a formar parte de la historia del valor y del honor militar"

Freiherr von der Heydte, Capitán de la Luftwaffe, al hacer entrega a sus hombres del 1er Batallón, 3. Fallschirmjäger Regiment, de la insignia de la 7. Flieger-Division (renombrada posteriormente como 1ª División Paracaidista), poco antes de la Batalla de Creta

viernes, 7 de junio de 2013

Humor en Tiempos de Guerra: Jugando con las Siglas (2)

--- Los tanques anfibios Sherman DD (Duplex Drive), eran llamados así, porque disponían de una doble hélice junto al motor principal, que estaba dotada de movilidad para poder corregir el rumbo. Usaba como flotador una cubierta de lona o toldo resistente al agua de 9 pies con 36 pequeños compartimentos estancos sujetos con puntales plegables de metal y que envolvía por completo el casco del tanque. Además de los dos propulsores o hélices - que en condiciones de navegación normales le permitían navegar a una velocidad de unos 5 nudos -, estaba equipado con una brújula y un periscopio, ya que en su recorrido por el mar, el DD quedaba prácticamente sumergido por debajo de la línea de flotación saliendo solo del agua parte de la cubierta de lona, confiriéndole la apariencia de un inusual cochecito de bebé (como se aprecia en la imagen inferior). Una bomba de achique con capacidad de 15 galones por minuto aseguraba la estanqueidad del compartimento.


Debían ser lanzados desde las lanchas LCT (Landing Craft Tank) desde una distancia no superior a  2.700 metros. Una vez el DD alcanzaba la orilla, el toldo se desprendía del tanque (en la fotografía sobre estas líneas) y operaba como cualquier carro de combate prestando cobertura y apoyo de artillería a la infantería. Los soldados aliados, utilizando sus siglas DD, los llamaban jocosamente tanques "Donald Duck" ("Pato Donald"), como el famoso personaje de animación creado por Walt Disney en 1934.

--- Ante el desastre de la invasión de Grecia por los ejércitos de Mussolini, el 6 de abril de 1941, Alemania invadió el país heleno desde Bulgaria, con la finalidad de dotar de más seguridad a su flanco sur, dando así comienzo a la denominada "Operación Marita". Los británicos, que en 1939 habían garantizado ayuda militar a los griegos si su integridad territorial era amenazada, tenían destacados en el país varios escuadrones de la Royal Air Force (RAF) así como un contingente de tropas denominada Fuerza W - llamada así por el general al mando, Henry Maitland Wilson -, formada por la 2ª División de Infantería Neozelandesa, la 1ª Brigada Acorazada Británica y la 6ª División de Infantería Australiana.


Una vez comenzada la invasión, y pese a la inicial resistencia tenaz de los griegos, las divisiones alemanas avanzan de manera rápida e inexorable, y los aliados se ven obligados a emprender una penosa retirada hacia el sur. Los ataques aéreos de la Luftwaffe contra las tropas de la Commonwealth que se repliegan comienzan a arreciar después de la primera semana de la invasión, cuando la aviación germana empieza a operar desde aeródromos avanzados en la zona de Salónica, que sido tomada por la 2ª División Panzer el 9 de abril. Apenas se veía en los cielos griegos ningún cazabombardero británico salir para atacar a los aviones germanos (sólo 58 de los 152 aparatos que la RAF tenía en Grecia funcionaban cuando los alemanes atacaron y muchos otros fueron destruidos en tierra), así que los soldados neozelandeses solían bromear diciendo que las siglas RAF realmente querían decir "Rare As Fairies", es decir, tan "raros  (de ver) como las hadas".

Fuentes:
"El Día D" de Stephen E. Ambrose
"La Batalla de Creta" de Antony Beevor

martes, 4 de junio de 2013

Desastre en Bari: El Segundo Pearl Harbor

Desde el inicio de la invasión de Italia por los Aliados, en septiembre de 1943, el puerto de la ciudad de Bari, con una población de 250.000 habitantes, adquirió una gran importancia estratégica, convirtiéndose en el principal centro logístico de mercancías y suministros en el Mar Adriático. Partiendo de Bari, los víveres, municiones y equipamiento para las tropas marchaban hacia la Línea Gustav más al norte, donde los alemanes resistían en una cruenta y sangrienta batalla que se estaba alargando meses. Por ello, el puerto italiano habitualmente solía estar atestado de barcos amarrados en sus muelles, normalmente cargueros de mercancías y tropas, o navíos militares, llegando casi al 100% de su capacidad útil. El puerto estaba bajo jurisdicción británica, pues era la base principal de suministros para el 8º Ejército Británico, pero la ciudad también alojaba el cuartel general de la 15ª Fuerza Aérea norteamericana. Todo ello hacía que, además del habitual material de guerra, los barcos anclados en Bari transportasen combustible de aviación, bombas y municiones.


Uno de esos cargueros, un buque norteamericano de los llamados "Liberty Ships" (imagen sobre estas líneas), el SS John Harvey, había llegado al puerto italiano el 26 de noviembre de 1943, conteniendo una peligrosa carga: 1350 toneladas de bombas de gas mostaza, que llegaban en el más absoluto secretismo - incluso su capitán, Edwin F. Knowles, y la mayoría de la tripulación del carguero, salvo un pequeño grupo de expertos en el manejo de materiales tóxicos, desconocía que transportaba realmente -, y que debían tenerse en reserva, por si los alemanes decidían recurrir al uso de armas químicas. La autorización de atracar el navío allí se saltaba por completo todas las normas de seguridad, ya que un material químico de esas características tan peligrosas tenía prohibida la entrada en puertos no homologados. Bastaría que un pequeño ataque aéreo dañase al barco para que se desatase una gran tragedia. Por si fuera poco las medidas de seguridad en el puerto de Bari eran prácticamente inexistentes, ya que los aliados no consideraban la posibilidad de un ataque aéreo alemán. La Luftwaffe se encontraba muy debilitada y dispersa en Italia, por lo que las luces del puerto permanecían encendidas durante toda la noche para facilitar las labores de carga y descarga, y apenas existían baterías antiaéreas para defender su cielo. Aquella cadena de errores conduciría al desastre.


Desconociendo el arma secreta que portaba el SS John Harvey, la Luftwaffe, tras comprobar mediante un vuelo de reconocimiento que la seguridad en el puerto de Bari era prácticamente nula, decidió bombardearlo con la finalidad de golpear duramente las líneas de suministros aliados hacia el frente. La tarde del 2 de diciembre de 1943, un total de 105 bombarderos Junkers Ju-88 despegaron desde la base de Foggia con dirección al puerto de Bari. Unos aparatos volaron directos atravesando la península italiana y otros paralelos junto a la costa de Yugoslavia para despistar a los observadores enemigos. Además uno de los aviones lanzó tiras de aluminio sobre los radares para confundir a los operadores. La aproximación al objetivo fue un éxito, pues cuando el centenar de bombarderos germanos aparecieron sobre Bari a las 19:25 horas, todo el puerto estaba desprevenido.


Bombardear Bari fue un juego de niños para los pilotos alemanes. Sin apenas ser molestados por las baterías antiaéreas, los bombarderos alemanes apuntaron y soltaron tranquilamente sus bombas sobre sus objetivos. Las explosiones en el puerto se sucedieron una tras otra, y una de las bombas impactó sobre un oleoducto, causando su rotura y provocando un incendio que se propagó por el puerto y los muelles. Los navíos aliados fueron alcanzados uno tras otro en un apocalipsis de explosiones y de marineros saltando al agua para escapar de las deflagraciones y los incendios. Un carguero con 5000 toneladas de municiones, el SS John L. Motley se incendió y saltó por los aires. Mientras, el SS John Harvey, que no había recibido ningún impacto, fue alcanzado por las llamas de los buques vecinos. Sus tripulantes no abandonaron el barco y trataron de sofocar el fuego, pero de repente el buque estalló, desintegrándose en una gigantesca bola de fuego con forma de hongo (fotografía inferior), que mató en el acto a su capitán y a los 76 miembros de su tripulación.


Tras la explosión del SS John Harvey, un extraño olor se extendió por las instalaciones portuarias. Algunos de los supervivientes recordarían que comenzaron a tener problemas para respirar y que notaban un "olor a ajo". El gas se había mezclado con el aceite que flotaba en las aguas del puerto, e impregnaba el humo de los incendios que envolvía el área. Por tanto, no sólo era respirado, sino que también impregnaba los cuerpos de los marineros que se encontraban en el agua. Y no sólo ellos, la fuga del letal gas también se extendió a la misma ciudad de Bari a continuación, causando igual efecto entre su población civil. A los afectados por el gas, empezó a quemárseles la piel, a tener problemas respiratorios y a morir entre insoportables espasmos de dolor. Se estima que a consecuencia del ataque murieron más de 1.000 soldados y marineros aliados y un número desconocido de civiles italianos, aunque algunas fuentes los cifran igualmente en el millar.


En poco menos de una hora, fueron hundidos un total de 17 buques aliados de diversas nacionalidades, resultando dañados otros 12, 7 de ellos gravemente. Se perdieron unas 38.000 toneladas de cargamentos para el frente y los aeródromos aliados (munición, víveres, equipamiento, combustible…), entre ellos 10.000 toneladas de planchas de acero destinadas a dichos aeródromos. Por su parte, los alemanes solamente perdieron un bombardero Junkers-Ju 88. El puerto quedó inutilizado hasta febrero de 1944, lo que quizá fue determinante para el fracaso de las operaciones lanzadas por el general norteamericano Mark W. Clark en el mes de enero, pues no pudo contar con el aporte necesario de suministros para su V Ejército. La 15ª Fuerza Aérea también sufrió retrasos en su despliegue, lo que provocó el aplazamiento de una ofensiva combinada contra Alemania. Fue una de las incursiones más devastadoras de la Luftwaffe durante toda la guerra. Los norteamericanos suelen referirse a esta incursión aérea como el "segundo Pearl Harbor".


Los corresponsales de guerra vieron cómo los censores suprimían de sus artículos cualquier tipo de alusión al ataque sufrido. El secretismo que rodeaba a la letal carga transportada por el SS John Harvey tendría una consecuencia más: los médicos encargados de curar tanto a los soldados como a los civiles heridos tras el ataque no conseguían comprender por qué tantos de ellos no podían abrir los ojos, sufrían erupciones en la piel que daban paso a graves quemaduras y complicaciones respiratorias, reaccionaban negativamente a los tratamientos para sus heridas convencionales,  y morían en medio de grandes dolores. Tardarían días en darse cuenta de la verdadera causa de esas muertes. Cuando se empezaron a tomar medidas realmente efectivas el daño ya estaba hecho.


El empecinamiento en “guardar el secreto” provocó muertes que hubiesen sido fácilmente evitables si se hubiesen tomando medidas elementales desde el principio, como por ejemplo, desinfectar y cambiar de ropa a los pacientes, ya que los afectados y los que estaban alrededor habían pasado horas inhalando gases tóxicos de sus propias ropas contaminadas. Se estimó un mínimo de 628 bajas militares provocadas por los efectos de la inhalación del gas mostaza, con 83 muertes confirmadas, sin embargo los investigadores reconocen muchas más que no pueden ser rastreadas. Las bajas entre los civiles italianos son desconocidas es muy probable que fueron bastante mayores ya que ellos nunca supieron a lo que se enfrentaban realmente, falleciendo posteriormente al no ser sometidos a un tratamiento adecuado.


Terminada la Segunda Guerra Mundial, los efectos del bombardeo sobre Bari se notaron en las siguientes generaciones. El gas mostaza liberado en la ciudad permaneció durante décadas, enfermando por ello muchas personas que irían muriendo con el paso del tiempo o tendrían secuelas gravísimas. A pesar de todo Washington ocultó la tragedia, siendo desclasificados los primeros archivos en 1967, fecha demasiado tardía. Hasta 1986, es decir, más de 40 años después, Bari no fue desinfectada totalmente del gas mostaza. Ese mismo año, el gobierno británico admitió oficialmente que las víctimas del raid había estado expuestas al gas mostaza, y tuvo que pagar indemnizaciones económicas con efectos retroactivos a 600 marineros supervivientes de la tragedia por las lesiones y secuelas sufridas.

Fuentes:

http://www.eurasia1945.com/batallas/contienda/raid-sobre-bari/
http://s2.elforo.de/arhem/viewtopic.php?t=1244&sid=ade86a73eb1767c974a84cfb00814637
http://en.wikipedia.org/wiki/Air_raid_on_Bari
"100 Historias Secretas de la Segunda Guerra Mundial" de Jesús Hernández
"La Segunda Guerra Mundial" de Antony Beevor

miércoles, 13 de febrero de 2013

La Evacuación de Tallinn

Durante los primeros meses de la Operación Barbarroja (la invasión de la URSS lanzada por los alemanes y sus aliados el 22 de junio de 1941), el Grupo de Ejércitos Norte de la Wehrmacht bajo el mando del Generalfeldmarschall Wilhelm Ritter von Leeb avanzó rápida e inexorablemente a través de las Repúblicas Bálticas ocupadas por los soviéticos (Lituania, Estonia y Letonia) en dirección a Leningrado (la actual San Petersburgo). El 8 de agosto de 1941, el  Panzergruppe 4 del Generaloberst Erich Hoepner penetró entre las defensas soviéticas en el sector de Luga alcanzando después Novgorod. Los restos de los y 27º Ejércitos Soviéticos, quedaron de esa manera aislados al oeste del Lago Peipus y la única vía de escape fue replegarse hacia Tallinn, la capital de Estonia, donde quedaron cercados por los ejércitos alemanes.


Una gran parte de la Flota del Báltico "Bandera Roja" (Krasnoznamyonnyy Baltiyskiy Flot, KBF), más de 200 buques, quedó también encerrada en el puerto de la capital estonia. Inicialmente, Stalin se negó a permitir la evacuación por mar a Kronstadt, en el Golfo de Finlandia, de los defensores soviéticos, insistiendo en resistir a toda costa. El 17 de agosto la defensa de la bolsa de Tallinn fue confiada al Almirante Vladimir Tributs, el cual disponía de unos 20.000 hombres (4.000 soldados del Ejército de Tierra, 8.000 marineros de unidades de la flota y unos 8.000 milicianos) para formar el esquelético 10º Cuerpo de Ejército encargado de la defensa del perímetro de la ciudad.


Para cuando el dictador soviético quiso cambiar de opinión, ya era demasiado tarde para llevar a cabo una retirada ordenada. Intuyendo que los soviéticos tratarían de romper el cerco por mar, entre el 9 y el 23 de agosto, la Kriegsmarine y sus aliados de la Marina Finlandesa habían sembrado un gigantesco y tupido campo de minas en las aguas cercanas a la península de Juminda. Los dragaminas soviéticos comenzaron a intentar abrir un pasillo para sus convoys a través de los campos de minas, por lo que, a fin de evitarlo, los alemanes  destacaron en esa zona una batería de cañones de 150 mm y la armada finesa desplegó a su 2ª Flotilla de lanchas torpederas. Al mismo tiempo, la 3ª Flotilla de lanchas torpederas (S-Boots) alemana quedó concentrada a la altura de Helsinki y los bombarderos bimotores Junkers Ju-88 del Fliegergruppe 806 con base en Estonia fueron puestos en alerta.


Tributs decidió primero evacuar por mar a todos los heridos, así como a todos los habitantes que no pudieran participar en la defensa de la ciudad, también a algunas unidades de los y 27º Ejércitos Soviéticos que se habían replegado hacia la capital estonia. El buque de transporte "Baltika" aunque dañado por una mina magnética logró evacuar 3.500 personas hasta Kronstadt, sin embargo el "Siberia" menos afortunado fue hundido por los bombarderos del Fliegergruppe 806. Sin embargo, antes de que el navío zozobrara, más de 3.000 pasajeros fueron transbordados a pequeñas embarcaciones que se acercaron para prestar socorro. La línea del frente se acercaba cada vez más hacia la ciudad, sobre la cual la artillería pesada alemana comenzó a disparar de manera inmisericorde.


El 19 de agosto los alemanes lanzaron su asalto final sobre Tallinn. A pesar de la dramática situación, el almirante Tributs consiguió mantener una apariencia de tranquilidad y orden entre las tropas que se habían replegado hacia la bolsa, pero la evacuación no podía esperar. El día 23 de agosto el crucero "Kirov" y el destructor "Leningrad" dispararon su artillería contra las tropas alemanas, las cuales respondieron disparando con piezas de gran calibre. Más de 600 obuses fueron disparados sobre los navíos rusos y el recinto portuario. El 25 de agosto, los destructores "Gordyi" y "Smetlivyi" procedieron a tender cortinas de humo para tratar de ocultar el embarque de tropas. Sin embargo, el hecho de que los soviéticos no contaran con protección aérea para cubrir la evacuación, unido al pesado fuego de la artillería y de los ataques de la Luftwaffe, provocó que al menos un millar de personas que pretendían embarcar resultaran muertas en el mismo puerto.


El día 26 de agosto más de 90 buques con entre 25.000 y 28.000 personas a bordo y miles de toneladas de armas y material militar e industrial ya estaban preparados para abandonar el puerto, con sus respectivos buques de escolta de la armada soviética.  Finalmente, la noche del 27 de agosto, mientras las tropas germanas entraban en Tallinn, tres grandes convoys llevando al grueso de las tropas evacuadas abandonaban el puerto estonio, mientras un cuarto lo hizo en embarcaciones menores. Muchos otros pequeños buques navegaron en solitario, agregándose en ocasiones a un convoy o a otro, por lo que hay cierta confusión en la composición de los mismos según las fuentes.


La improvisada flota encargada de llevar a cabo la evacuación estaba formada por más de 200 embarcaciones: unos 60 buques mercantes de distinto tamaño, que eran acompañados de una fuerza de la armada soviética formada por 20 transportes, un petrolero y numerosos barcos auxiliares. Como escolta estaban el crucero "Kirov" (en la fotografía bajo estas líneas), 9 destructores, 12 submarinos, 14 lanchas torpederas y otros barcos de guerra auxiliares. Entre ellos, había también unos 25 dragaminas, muchos de ellos obsoletos, que iban en vanguardia para tratar de abrir paso a través de los campos de minas.


Lo que ocurrió a continuación fue el mayor desastre naval ruso de la historia, peor incluso que la derrota sufrida contra los japoneses en Tsushima en el año 1905. El conocido como el "Dunkerque soviético" fue un desastre militar y humano de proporciones casi bíblicas. Fue una verdadera carnicería, una dantesca escena, con mercantes y barcos de guerra estallando a derecha e izquierda, aviones atacando desde arriba y minas, miles de minas acechando por doquier. Los barcos que componían la flota de evacuación tenían que salir por un estrecho canal hacia el cabo de Juminda. Dado que carecía de cobertura aérea, la enorme flota se hizo a la mar lentamente al abrigo de la oscuridad para evitar los ataques de la aviación germana.


Sin embargo, con las primeras luces del alba, los bombarderos Ju-88 de la Luftwaffe se cebaron con la flota hundiendo 5 barcos a lo largo de la mañana. Pero lo peor llegaría a partir de media tarde, cuando llegaron al área minada, insuficientemente despejada por los dragaminas. Hacia las 16:00 horas el vapor "Ella" fue el primero en tropezar con una mina y hundirse; inmediatamente después, la artillería costera alemana y finlandesa desataron una tormenta de fuego sobre la flota soviética, mientras la aviación nazi la atacaba sin descanso desde los cielos. Al final de la tarde se unieron a la fiesta las lanchas torpederas alemanes y finesas, que acabaron de desbaratar los esfuerzos por tratar de abrir paso a través de los campos de minas. Todo ello creo gran confusión, los dragaminas encargados de despejar el camino sufrieron daños a causa de minas a la deriva, así como los buques de guerra.  El gran transporte "Ivan Papanine" (3.374 tons.) se hundió con más de 3.000 personas a bordo. Hacia las 23.00 horas los soviéticos perdieron 3 destructores en el espacio de 15 minutos.


Finalmente, a medianoche, la flota ancló al norte de Vaindlo, en mitad del campo de minas. La Flota Roja del Báltico había perdido 5 destructores, 2 lanchas torpederas, 1 patrullera, 3 cazaminas, 3 submarinos, 2 lanchas cañoneras, 15 transportes de tropas y 2 barcos auxiliares. Además 2 destructores, 1 cazaminas, un líder de flotilla y otro transporte resultaron dañados. En la mañana del 29 de agosto, la flota continuó su camino, mientras los bombarderos alemanes la continuaban hostigando sin descanso.  Sin cobertura aérea, ni cañones antiaéreos (los buques de guerra no dieron protección a los mercantes ya que estaban ocupados por no encontrarse con minas a la deriva, y otros barcos rápidos como el crucero "Kirov" se alejaron de la zona) y posibilidad de maniobra limitada por los campos de minas, eran un blanco fácil. Los aviones alemanes aprovecharon para hundir otros 2 transportes militares y numerosos barcos civiles.


Finalmente, un total de 165 barcos, con más de 16.000 personas a bordo consiguió llegar, aunque algunos  dañados gravemente y muy maltrechos, a los puertos Konstradt y Leningrado durante la tarde del día 29 de agosto. Pero el coste había sido muy alto. Las minas, la artillería costera, las torpederas a motor alemanas y finesas y la Luftwaffe hundieron en total 65 barcos soviéticos, causando la muerte de unas 14.000 personas.

Fuentes:

"La Segunda Guerra Mundial" de Antony Beevor
http://www.elgrancapitan.org/foro/viewtopic.php?p=539468
http://ww2diario.blogspot.com.es/2011/08/la-evacuacion-de-tallinn-o-el-dunkerque.html
http://www.perogrullo.com/?p=1646
http://en.wikipedia.org/wiki/Soviet_evacuation_of_Tallinn

martes, 5 de febrero de 2013

Tarán: Los 'Kamikazes' Soviéticos

En las compases iniciales de la Operación Barbarroja, cuando los ejércitos alemanes y sus aliados avanzaban imparables hacia el corazón de Rusia, los mandos de la VVS (siglas de la Voyenno-Vozdushnye Silylas Fuerzas Aéreas Soviéticas), se vieron obligados a adoptar medidas desesperadas para tratar de frenar a las escuadrillas de la Luftwaffe que, al amparo de su abrumadora superioridad,  bombardeaban objetivos vitales en Moscú y otras ciudades.


De este modo se emitieron órdenes escritas para que los pilotos soviéticos, en caso de haber agotado sus municiones, el combustible o si el aparato sufría cualquier avería o problema,  embistiesen a los aviones atacantes para tratar de derribarlos. Como puede imaginarse, estas directivas suponían, en la mayoría de los casos, una sentencia de muerte para los pilotos soviéticos. Cientos de ellos perdieron la vida cuando estrellaron sus aviones contra los bombarderos alemanes. Estas maniobras cuasi-suicidas fueron las llamadas tácticas Tarán (“ariete” en ruso). Podéis ver las modalidades y forma de ejecutar dichas maniobras aquí.


Los primeros ataques Tarán tuvieron lugar en el primer día de la invasión alemana, ya que, según las cifras oficiales soviéticas, al menos 6 pilotos embistieron a aviones enemigos después de agotar sus municiones, estrellándose contra sus alas y fuselaje. La primera embestida de la guerra fue anunciada de forma concisa por un programa de radio de la capital soviética: “A las 05:15 horas del 22 de junio de 1941, cerca de 200 millas dentro de territorio ruso, el teniente de vuelo Líder Juvenil Leonid Butelin se estrelló contra un bombardero alemán Junkers Ju-88, cortándole la cola con la hélice de su caza”.  Otros 9 bombarderos alemanes fueron abatidos en ataques similares en los meses de julio y agosto. Así por ejemplo, el 2 de julio un Heinkel He-111 que realizaba una misión de reconocimiento fotográfico, fue derribado por un Yakovlev Yak-1 pilotado por el teniente Sergei Goshko, al lograr golpearle en la cola con el ala de su caza. El bombardero alemán derribado transportaba mapas, códigos e información de inteligencia de gran valor. Por su hazaña, Goshko recibió la Estrella de Oro de Héroe de la Unión Soviética.


A partir de julio Moscú se convirtió en el objetivo principal de los ataques aéreos alemanes. La Luftwaffe contaba para ese propósito con una gran fuerza formada por millares de aviones - incluyendo bombarderos como los Heinkel He-111, Junkers Ju-88 y Dornier Do-215 -. El primer ataque masivo contra la capital soviética fue lanzado en la noche del 22 de julio de 1941, con la participación de 220 bombarderos. Aquella fue la primera de una larga serie de batallas aéreas libradas en los cielos de Moscú en los meses siguientes, ya que entre los meses de julio y diciembre los alemanes lanzaron aproximadamente 120 raids contra la capital rusa. La eficaz defensa antiaérea soviética logró detener la mayor parte de aquellos ataques. Pero fue precisamente en las batallas aéreas en torno a Moscú donde se realizaron la mayor parte de los ataques Tarán de la guerra.


La noche del 6 de agosto tuvo lugar uno de aquellos combates. Aunque los pilotos de las escuadrillas encargadas de la defensa de la capital soviética no tenían experiencia en combate nocturno, al sonido de las alarmas antiaéreas saltaron a las cabinas de sus cazas y comenzaron a despegar en la oscuridad con la orden de interceptar a los bombarderos enemigos. Uno de aquellos cazas era un Polikarpov I-16 pilotado por el teniente Viktor Talalikhin. Volando a 4.500 metros, el piloto soviético divisó un bombardero enemigo Heinkel He-111  abriendo fuego sobre él con las ametralladoras de su caza y alcanzándolo en uno de sus motores. El bombardero alemán, con el motor incendiado, inició una maniobra evasiva, descendiendo y cambiando de rumbo bruscamente, pero no logró deshacerse de Talalikhin, que siguió disparando hasta agotar la munición.


Aunque estaba desarmado, se negó a abandonar a su presa y continuó la persecución. Inesperadamente, una ametralladora del bombardero abrió fuego y alcanzó al piloto ruso en un brazo, pero éste aceleró al máximo y se estrelló contra el He-111, que se precipitó a tierra envuelto en llamas. Pero el caza soviético también comenzó a caer sin control, y Talalikhin tuvo que saltar en paracaídas, acabando en un lago poco profundo de donde fue rescatado por unos campesinos. Aquel fue el primer ataque Tarán nocturno de la guerra. Viktor Talalikhin fue condecorado con la Estrella de Oro de Héroe de la Unión Soviética, y su hazaña fue ampliamente difundida por la prensa y la propaganda soviética (en la imagen superior un sello conmemorativo de su hazaña). En los meses siguientes derribó otros 5 aviones alemanes. Murió el 27 de octubre de 1941, en un combate aéreo librado contra 3 cazas Messerschmitt Bf-109.


En octubre los alemanes realizaron más de 2.000 salidas contra la capital soviética, llegando a bombardear hasta el mismísimo Kremlin. Los ataques Tarán (en la fotografía de arriba un cartel propagandístico alusivo a tales ataques) continuaban sin descanso. Los soviéticos tenían que recurrir incluso a sus aviones más viejos, que no eran rivales para los modernos aparatos alemanes. El 7 de octubre un anticuado biplano Polikarpov R-5 pilotado por el teniente Ivan Denisov embistió frontalmente a un Henschel Hs-129. Ambos aviones se estrellaron, pero el aviador soviético logró sobrevivir saltando en paracaídas. A partir de 1942 la relación de fuerzas en los cielos rusos comenzó a cambiar, y las embestidas de los pilotos soviéticos se hicieron cada vez más esporádicas. El último ataque Tarán en la defensa de Moscú tuvo lugar el 2 de junio de 1943, cuando un MiG-3 pilotado por el teniente Gennady Sirishikov seccionó con su hélice la cola de un bombardero alemán Junkers Ju-88.


Pero la capital rusa no fue el único frente en el que los soviéticos recurrieron a las embestidas. En Murmansk, en el ártico ruso, el piloto Alexei Khlobystov reclamó el derribo de dos aviones alemanes (un Bf-109 y un Bf-110) en ataques Tarán el mismo día, el 8 de abril de 1942, y otro más (otro Bf-109) el 14 de mayo. Pero este último, en el que además perdió su avión, un Curtiss P-40 'Warhawk' de fabricación estadounidense (en la imagen sobre este párrafo en la que Khlobystov muestra su destrozado fuselaje tras realizar unos de esos ataques), es como mínimo dudoso, ya que ese día los alemanes no sufrieron ninguna pérdida en el sector en el que se encontraba el piloto soviético.


Oficialmente, las órdenes rusas de ataques en embestida cesaron en septiembre de 1944. Para entonces los pilotos soviéticos dominaban los cielos y pocos aviones de la Luftwaffe se aventuraban fuera del territorio aún ocupado por los alemanes. No obstante, se siguieron dando casos aislados prácticamente hasta el final de la guerra. Así, el 18 de marzo de 1945 Piotr Kozachenko (en la imagen superior), Héroe de la Unión Soviética con 12 derribos, fue alcanzado por un avión enemigo mientras escoltaba a unos bombarderos Petlyakov PE-2. El último mensaje que envió por radio fue: "Me han dado, voy a efectuar un Tarán". No se sabe si tuvo éxito.


Las órdenes soviéticas de embestir a los aviones enemigos no se hicieron públicas hasta tres décadas después del fin de la guerra. Sin embargo, no eran un secreto. Muchos de aquellos pilotos se convirtieron en héroes, recibieron las más altas condecoraciones, y en ocasiones fueron entrevistados por la prensa. Algunas de sus hazañas fueron conocidas incluso en Estados Unidos a través de la revista Life. Y por supuesto en Alemania. Las tripulaciones de la Luftwaffe que eran destinadas al frente oriental pronto comprobaban que los rumores que circulaban sobre las tácticas cuasi-suicidas soviéticas eran ciertas.


Se suponía que los ataques Tarán eran un recurso de última instancia para los pilotos rusos. En las primeras semanas y meses de la invasión la VVS no era rival para la todopoderosa aviación nazi. Generalmente los aviones alemanes eran tecnológicamente superiores y sus pilotos tenían la ventaja de contar ya con una importante experiencia en combate. Las directivas de guerra soviéticas especificaban cuándo tenían que recurrir sus pilotos a estas embestidas. Por ejemplo, una directiva dirigida a los pilotos del 6 º Cuerpo Aéreo, a cargo de la defensa de Moscú, explicaba: “Si las ametralladoras se encasquillan, si los cartuchos se gastan antes de tiempo, si el enemigo se dirige contra un objetivo de importancia para el Estado, se deberá atacar y destruir al enemigo con una embestida”. Según esta directiva, los pilotos no eran enviados a misiones suicidas: “Embestir al enemigo es un acto de supremo heroísmo y valentía, pero no es un acto de autosacrificio”. Y añadía: “El piloto debe saber cómo embestir”, una afirmación que era seguida por cuatro páginas en las que se explicaban las distintas técnicas de embestida.


En palabras del Mariscal Jefe de la Fuerza Aérea Soviética, Alexander Novikov (en la fotografía de aquí arriba) “cualquier técnica de combate aéreo exige valentía, coraje y habilidad por parte del piloto. Pero un ataque Taràn exige incalculablemente más a un piloto. El Tarán precisa, en primer lugar, de disposición para el sacrificio. Es una prueba de lealtad al pueblo, a los ideales de la Patria”. También defendía la importancia de las embestidas en un sentido puramente táctico. Como explicó después de la guerra: “El miedo de los pilotos enemigos a nuestras embestidas dio a los nuestros muchas ventajas, como mayores posibilidades de maniobra, y ayudó a impulsar su creciente superioridad en tácticas de combate aéreo”. El as soviético Alexander Pokryshkin (en la fotografía bajo este párrafo), que derribó oficialmente 59 aviones y terminó la guerra como mariscal del aire, también defendió las tácticas Tarán: “Un ataque de embestida es un arma para pilotos con nervios de acero. En la defensa de Moscú, este método fue justamente necesario. A distancias cortas, detrás de la cola de un bombardero enemigo, nuestro caza era invulnerable. Se metía en la zona muerta de fuego enemigo, se acercaba más y le seccionaba una parte de la cola o de un ala”. 


Los que sobrevivieron a los ataques Tarán al comienzo de la guerra pudieron enseñar más tarde a otros pilotos sus tácticas de embestida. Pero un número imposible de calcular no tuvo esa suerte. En los informes oficiales se explicaba que los pilotos sobrevivían si eran capaces de saltar en paracaídas o si se las arreglaban para aterrizar con sus cazas dañados, aunque no se mencionaba que en muchas ocasiones los aviones eran incontrolables después de la colisión con el aparato enemigo y en la mayoría de los casos estaban condenados. Según las cifras oficiales “únicamente” murió el 37% de los pilotos que efectuaron un ataque Tarán. Hubo incluso casos de pilotos que realizaron varias embestidas en el transcurso de un mismo combate aéreo y sobrevivieron para contarlo.

Fuentes:

http://nonsei2gm.blogspot.com.es/2012/12/taran.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Tar%C3%A1n
http://www.forosegundaguerra.com/viewtopic.php?t=3499
http://www.halconesrojos.com/articulos/taran/taran.htm

lunes, 3 de diciembre de 2012

Un Insólito Combate Aéreo

El día 11 de abril de 1945, un avión Piper L-4 Cub norteamericano ocupado por los tenientes Merritt Duane Francies (piloto) y William Martin (observador) - en la imagen de aquí abajo, a la izquierda y a la derecha, respectivamente) -, asignado a la 5ª División Acorazada estadounidense despegó de un aeródromo aliado situado a unos 100 kms al oeste de Berlín, en una misión de reconocimiento. 
 
 
Cuando volaban buscando objetivos en tierra para la artillería, los tenientes estadounidenses vieron un avión Fieseler Fi-156 Storch alemán (fotografía bajo este párrafo) dando vueltas bajo ellos, a no mucha distancia de los tanques de la 5ª División Acorazada. El Storch, igual que el Piper Cub, era un pequeño monomotor de dos tripulantes utilizado sobre todo para vuelos de reconocimiento o de enlace. Por regla general, ninguno de tales aparatos tenían armamento alguno (aunque algunas versiones del avión alemán si que iban dotadas de una ametralladora MG 15 de 7.92 mm montada sobre ajuste trasero).
 
 
El avión alemán era más veloz que el estadounidense, pero sus tripulantes no parecían haberles visto, y además los norteamericanos tenían la ventaja de la altura. Así que Francies comunicó por radio que iba a entrar en combate y picó contra el avión enemigo, al tiempo que los dos tenientes estadounidenses abrían fuego con las únicas armas que tenían a mano, sus pistolas semiautomáticas reglamentarias Colt .45 M1911 (como las de la fotografía de aquí abajo). Vaciaron los cargadores contra el Storch, alcanzando repetidamente el parabrisas, los tanques de combustible y el ala derecha del avión alemán. El piloto germano hizo varios giros bruscos tratando de eludir el ataque, pero no sólo no lo consiguió, sino que, en un giro a baja altura el ala derecha del aparato golpeó contra el suelo y el avión acabó volcado en un prado.
 
 
El Piper Cub tomó tierra tras él, y, tras unos disparos de advertencia de los estadounidenses, los dos alemanes se entregaron con las manos en alto. Francies y Martin se quedaron custodiando a los prisioneros hasta que las tropas terrestres de la 5ª División Acorazada que se encontraban en las proximidades, y que habían visto a lo lejos la escaramuza, se hicieron cargo de ellos. "Nunca supe sus nombres", recordó más tarde Francies. "Podrían haber sido personajes importantes, por lo que sé. Les entregamos a los tanques unos quince minutos más tarde, después de que el hombre herido me diese las gracias varias veces por vendarle el pie. Creo que pensaron que íbamos a dispararles".
 
 
Que se sepa, aquel Fieseler Storch (en la imagen superior, precisamente junto a un Piper Cub, en una exhibición aérea) fue el único avión abatido por fuego de pistola en toda la guerra. Esta historia se puede encontrar en distintas fuentes con algunas variantes. En la más extendida se afirma que el Storch capturado por Francies y Martin fue el último avión de la Luftwaffe derribado en el frente occidental, situando la acción en el 7 de mayo de 1945, el día del final de la guerra en Europa. Pero hay algunos datos que no encajan con esa versión. En mayo de 1945 la 5ª División se encontraba cerca de la frontera checoslovaca, así que el episodio no pudo ocurrir al oeste de Berlín. El teniente Martin recibió por la acción la Air Medal; sin embargo, su compañero Francies tendría que esperar más de dos décadas a que le llegase el reconocimiento oficial. En 1966 el escritor Cornelius Ryan recogió el episodio en su libro "La Última Batalla", rescatándolo del olvido y haciendo que la USAF concediese a Francies la Distinguished Flying Cross, con 22 años de retraso.
 
Fuentes:

viernes, 30 de noviembre de 2012

Combates Dialécticos (6): Goering Vs Galland


- Hermann Goering: "¿Qué necesitan para conseguir acabar de una vez con esos malditos aviones ingleses?

- Adolf Galland: "Herr Reichsmarschall, quisiera unos cuantos Spitfires para mi escuadrón"

jueves, 1 de noviembre de 2012

Las "Otras Víctimas" del Blitz

Cuando el 25 de agosto de 1939 los Ministros de Exteriores soviético, Molotov, y alemán, Von Ribbentrop, firmaron el pacto de no agresión, la sentencia de Polonia y el comienzo de la Segunda Guerra Mundial estaban firmados. El 1 de septiembre, Alemania invadió Polonia y dos días más tarde el Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Francia, Sudáfrica y Canadá le declararon la guerra. A pesar de esta declaración, Hitler seguirá avanzando. El Reino Unido está en guerra y aunque no ha intervenido activamente se comienzan a tomar medidas desde Londres.


Temiendo los bombardeos de la Luftwaffe se establecen restricciones respecto al alumbrado; se prohíbe encender cualquier tipo de luz por las noches, incluso llegando al extremo de ser arrestados por encender un cigarrillo en la calle. Al caer la noche la oscuridad invade las calles británicas y la única que se atreve a romper la prohibición es la luna. A pesar de ello, la gente trata de llevar una vida “normal” con las limitaciones propias de la oscuridad. Caminar por las calles de convierte en una carrera de obstáculos (coches, farolas, bordillos, árboles…), los coches sin luces – incluso las del salpicadero – se esquivan unos a otros, los tranvías pasan a ser “el peligro silencioso", los accidentes de tráfico se incrementaron un 100% respecto al año anterior…


La Batalla de Inglaterra no comenzaría hasta el mes de julio de 1940 y el posterior "Blitz" (o bombardeo sostenido del Reino Unido por la aviación germana) no llegaría hasta septiembre de ese mismo año (prolongándose hasta el mes de mayo de 1941 y causando alrededor de 43.000 muertos). Sin embargo, en esas estrictas condiciones de seguridad y con las restricciones antes relatadas, más el creciente miedo en la población civil a las incursiones de los bombarderos alemanes, se dio la circunstancia que durante los primeros 4 meses de “guerra” (septiembre a diciembre de 1939), habían muerto 4.133 personas en suelo británico (tres cuartas partes de ellos, peatones) y la Luftwaffe todavía no había lanzado ni una sola bomba.


La primera víctima en fallecer a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial en Gran Bretaña fue un policía llamado George Southworth, la noche del 3 de septiembre de 1939, cuando aún no se habían cumplido las primeras 24 horas desde que su país había entrado oficialmente en la contienda. Las autoridades habían ordenado el oscurecimiento total de las ciudades en caso de alarma aérea. Sin embargo, en una casa de Harley Street, en Londres, la luz continuaba inexplicablemente encendida después de sonar la sirena que alertaba de un posible ataque aéreo.

 El agente Southworth, que estaba encargado de que se cumpliesen a rajatabla las órdenes de oscurecimiento, llamó al timbre para instar a su propietario a que apagase la luz inmediatamente, pero nadie contestó a su llamada. Como la ventana estaba abierta, el policía no tuvo otra ocurrencia que encaramarse por la fachada para entrar por aquella y apagar él mismo la luz. Para ello se sirvió de un tubo de desagüe, por el que comenzo a trepar. Cuando seguramente estaba a punto de llegar arriba, algún mal gesto le hizo perder el apoyo en la cañería, lo que le hizo precipitarse contra el suelo, muriendo de forma instantánea al impactar su cabeza contra un bloque de piedra. Por desgracia para él, su encomiable decisión de cumplir con su deber aún a riesgo de su propia vida no hubiera servido para nada, pues finalmente resultó ser una falsa alarma, causada por un avión francés que había perdido el rumbo.

Fuentes:
 http://historiasdelahistoria.com/2011/09/15/el-miedo-a-los-nazis-mato-a-mas-de-4000-britanicos/
"Hechos Insólitos de la Segunda Guerra Mundial" de Jesús Hernández

lunes, 22 de octubre de 2012

La Batalla de Leros

Leros es una pequeña isla griega de 53 km2, situada en el Mar Egeo y que forma parte del Archipiélago del Dodecaneso. En el mes de septiembre de 1943 había en la isla una guarnición formada por unos 8.000 soldados italianos pertenecientes a las tres armas: marineros de la Regia Marina - unos 2.000 que trabajaban en los talleres y servicios de la base naval - aviadores y soldados del 10º Regimiento de Infantería de la 50ª División Regina. La isla había sido ocupada por los italianos en mayo de 1912 durante la Guerra Italo-turca, quedando desde entonces bajo el dominio de Italia desde hacia casi 30 años.


Después del armisticio de Italia con los aliados del 8 de septiembre de 1943, la isla era un peligro potencial para los alemanes porque podía servir como base aérea para que los bombarderos aliados realizaran incursiones sobre los pozos petrolíferos de Rumanía. La isla de Rodas, sede del mando de la Regia Marina en el Egeo (almirante Inigo Campioni) capituló el día 12 de septiembre y cuando la noticia llego a Leros, el capitán de navío Luigi Mascherpa (en la fotografía de aquí abajo), asumió por propia iniciativa el título de almirante jefe de la marina italiana en el Egeo. El 13 de septiembre los alemanes ofrecieron, por radio, a las demás islas condiciones para una rendición honrosa. Mascherpa rehusó y se preparó para la defensa. Mientras tanto, ese mismo día llegó a Leros una misión británica, con un mensaje de Henry Maitland Wilson, comandante en jefe aliado para el Oriente Medio, en el que se informaba al almirante italiano que los aliados contaban con la guarnición italiana para la defensa de la isla contra eventuales intentos alemanes de desembarco, y se prometía como ayuda el envío de tropas y material. De este modo, los días 16, 17 y 20 de septiembre casi un millar de soldados británicos, a las órdenes del mayor general F.G.R. Brittorous, desembarcaron en Leros y establecido su puesto de mando en Alinda,  en la zona central de la isla.


Previamente, el 14 de septiembre, en una comunicación al comandante de las fuerzas navales alemanas del Sudeste, almirante Kurt Fricke, el comandante del Egeo, almirante Werner Lange, había anunciado que "la seria situación de Corfú y Cefalonia requiere la concentración de medios para actuar en Grecia Occidental. Todas las fuerzas navales disponibles serán necesarias para tal fin, y por es hay que retrasar, de momento, las otras operaciones como la de Leros. Este retraso ofrece un fuerte riesgo, porque es de esperar un refuerzo de las defensas de Leros, incrementadas también por la probable llegada de tropas enemigas". Los soldados italianos destacados en la isla de Cefalonia resistieron el ataque alemán hasta el 22 de septiembre, permitiendo de este modo una pausa de algunos días a los defensores de Leros. Luego, la ocupación de Cefalonia y la terrible matanza de los soldados italianos de la División Acqui llevada a cabo por los alemanes, fueron seguidas el 25 de septiembre por la ocupación de la isla de Corfú, con el consiguiente exterminio de más soldados italianos. Entre tanto, habían llegado a Leros estas trágicas noticias, y se puso a la guarnición en estado de alarma, seguros de que las tropas alemanas no tardarían en aparecer.


El ataque alemán - con nombre en clave "Operación Leopard" y bajo el mando del general Friedrich-Wilhelm Müller (en la imagen superior) - se inició a las 9:45 del 26 de septiembre y pilló por sorpresa a los defensores de Leros. Las defensas antiaéreas no lograron localizar a tiempo a los aviones alemanes y los radares ingleses (existentes en los barcos que se encontraban en el puerto para proporcionar hombres y armas a la guarnición) no lograron captar nada en sus pantallas a causa de las altas colinas que circundaban el puerto. Era el comienzo del infierno que la Luftwaffe desencadenaría sobre la isla. Desde la mañana del 26 de septiembre hasta la noche del 31 octubre los ataques de los bombarderos en picado Junkers Ju-87 "Stuka" se sucedieron, incesantemente durante 35 días. Los alemanes gozaban de una total supremacía aérea en la zona, ya que en Leros, los pocos aviones italianos eran viejos aparatos de reconocimiento, que pronto fueron puestos fuera de combate, mientras que la aviación aliada no podía operar debido a la enorme distancia que separaba las aeródromos de partida de la zona de operaciones. Para rechazar la ofensiva aérea alemana sólo quedaban unas 52 baterías antiaéreas italianas, servidas casi todas por veteranos, que ya antes del comienzo de la batalla, estaban cansados y decepcionados después de 40 meses de inactividad lejos de sus hogares. Aún así, combatieron con profesionalidad y valentía y lograron derribar muchos "Stukas".


En la noche del 31 de octubre se suspendieron los ataques hasta el día 6 de noviembre, lo que aprovecharon los defensores de la isla para tomar un respiro y reorganizarse. Los ingleses sustituyeron el 1 de noviembre al general Brittorous por el brigadier Robert Tilney,  quien, en los primeros días de noviembre, recibió refuerzos hasta casi alcanzar los 3.000 hombres, organizados en tres batallones, a cada uno de los cuales le correspondía la completa responsabilidad de todo un sector operativo. Mientras tanto los alemanes se apoderaron de las islas cercanas a Leros, después de haber neutralizado con violentos bombardeos la resistencia de las pequeñas guarniciones anglo-italianas que las defendía. Leros estaba, pues, bajo asedio. Los refuerzos británicos continuaban llegando por vía marítima, y en ellos participaban 6 submarinos italianos, pero cada vez era más peligroso llegar a la isla. Seis barcos británicos fueron hundidos, uno de ellos que transportaba un batallón de refuerzos, al toparse con un banco de minas. La única ventaja de los sitiados habían podido obtener era haber obligado al enemigo a renunciar a reunir hombres y material en la vecina isla de Calino: una batería italiana con cañones de 152mm bombardeó ininterrumpidamente dicha isla durante 36 días, impidiendo que las tropas alemanas se apoderaran de Calino para utilizarla como cabeza de puente para el futuro desembarco en Leros.


El ataque decisivo comenzó el 6 de noviembre. El mando alemán tenía el pleno convencimiento de que los defensores de Leros estaban ya en las últimas, y además habían comunicado por radio a los soldados italianos que continuarán luchando que serían tratados como "partisanos" y fusilados una vez capturados. Se reanudaron los ataques aéreos concentrados contra las baterías y cañones italianas, que fueron aumentando paulatinamente su intensidad los días 9, 10 y 11 de noviembre. Los artilleros de las batería antiaéreas no tenían tiempo material para comer o dormir. Las comunicaciones entre los distintos puestos de mando eran interrumpidas continuamente, creando más caos y confusión si cabe en las isla. A las 4:30 del 12 de noviembre se acercó un convoy alemán a la parte septentrional de la isla. Las baterías italianas capaces aún de combatir y los pocos cañones que les quedaban a los británicos abrieron fuego, pero fueron atacados por los "Stukas". Pese a todo, los defensores hundieron 6 lanchas de desembarco alemanas, y lograron rechazar un contingente de casi 500 alemanes que habían desembarcado en la bahía de Palma. En la bahía de Grifo, 2 compañías alemanas desembarcaron y ocuparon el monte Clidi, destruyendo la batería italiana situado en la cumbre y exterminando a su dotación.


Por la tarde del 12 de noviembre dos oleadas de aviones de transporte Junkers Ju-52 lanzaron sobre la parte central de Leros unos 500 paracaídistas. A causa de la fuerte brisa, lo accidentado del terreno y el fuego antiaéreo el porcentaje de pérdidas entre las tropas aerotransportadas alemanas del general Müller fue altísimo, pero gracias, de nuevo, al intenso apoyo aéreo, les fue consolidar sus posiciones en el centro de la isla, cortando así la parte norte de la isla del resto de las defensas. Los británicos lanzaron un contraataque, que estuvo a punto de prosperar, pero la Luftwaffe lo contuvo. Al caer la noche 3 destructores británicos se acercaron a la isla por la bahía de Alinda para bombardear las posiciones alemanas, pero por error alcanzaron a algunos defensores que habían iniciado otro contraataque. El mando del batallón y a dos compañias de los Queen's Own Royal West Kent Regiment fueron desembarcados en Portolago, para reforzar el despliegue aliado. Sin embargo, al otro extremo de la isla los alemanes desembarcaron 1.200 hombres, dotados de cañones de 88mm y armas automáticas, y los defensores no fueron capaces de impedir el desembarco. Durante el 15 de noviembre los alemanes lograron recuperar el terreno perdido en la contraofensiva, llegando a infiltrarse profundamente en las defensas anglo-italianas.


Por la noche, el almirante Mascherpa solicitó al general Tilney que lanzará un contraataque nocturno masivo con sus 5.000 hombres todavía capaces de combatir, pero el jefe británico se negó, ya que consideraba perdida definitivamente la batalla. El día 16 de noviembre hubo nuevos desembarcos alemanes, seguidos de otros lanzamientos de paracaídistas, mientras que los aviones de la Luftwaffe continuaban machacando las posiciones defensivas anglo-italianas. Una compañía de los Queen's Own Royal West Kent Regiment, desembarcada también en Portolago, se lanzó inútilmente al ataque de las posiciones alemanas. Los defensores combatían en medio de la confusión, sin órdenes, con las comunicaciones interrumpidas entres mandos y posiciones, y con la mayoría de las batería italianas ya inutilizadas. Algunas de ellas eran servidas incluso por un solo artillero, que cargaba, apuntaba y disparaba. Los ingleses e italianos, combatían codo con codo, por toda la isla, entre cientos de camaradas heridos y muertos, llegando muchas veces al cuerpo a cuerpo con los atacantes. Los defensores del monte Meraviglia había sido arrollados, Tilney estaba rodeado por paracaidistas alemanes. La resistencia para ya imposible.


 A las 12:30 de la mañana del 16 de noviembre, emisarios alemanes ofrecieron a Mascherpa la vida de sus soldados supervivientes si se rendía inmediatamente. El almirante italiano se negó. Sin embargo, 5 horas más tarde, Tilney se rendía al general Müller y los combates cesaron en la mañana del 17 de noviembre. Unos 3.000 soldados británicos y unos 100 oficiales, así como otros 5.000 italianos (más 350 oficiales) se rindieron a los asaltantes, quienes pese a la intercesión del general británico, ejecutaron a docenas de oficiales y soldados italianos. Las pérdidas entre los defensores ascendieron a más de 400 muertos y 4.800 heridos, mientros los alemanes sufrieron 520 muertos y entre 4.000-5.000 heridos. Los supervivientes italianos fueron enviados a campos de concentración alemanes. Los almirantes Iñigo Campioni y Luigi Mascherpa fueron entregados a la República Social Italiana de Mussolini y condenados a muerte, siendo fusilados en Parma el 24 de mayo de 1944.

Fuentes:
"Crónica Milítar y Política de la Segunda Guerra Mundial" (Tomo VII), Ed. Sarpe (1982)
http://forum.paradoxplaza.com/forum/showthread.php?278564-La-batalla-de-Leros-1943
http://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Leros