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jueves, 28 de febrero de 2013

Testimonios de la 2ª Guerra Mundial (34)


"Vivimos como dioses en Francia. Si necesitamos carne, se sacrifica una vaca de la que solo se toman las mejores partes, y el resto se descarta. Hay muchas cosas en abundancia: espárragos, naranjas, lechugas, nueces, cacao, café, mantequilla, jamón, chocolate, vino espumoso, vino, licores, cerveza, tabaco, puros y cigarrillos, así como juegos completos de ropa blanca. Como nuestro avance se realiza en largas marchas por etapas, perdemos contacto con nuestras unidades. Con el fusil en mano, irrumpimos en las casas para saciar el hambre. Horrible ¿no os parece? Pero uno se acostumbra a todo. Gracias a Dios que en nuestra patria no se vive en estas condiciones".

Soldado alemán de la 269ª División de Infantería, en una carta dirigida a los suyos y fechada el 20 de mayo de 1940, durante la invasión de Francia

Fuentes:
"La Segunda Guerra Mundial" de Antony Beevor

martes, 2 de octubre de 2012

Citas Célebres de la 2ª Guerra Mundial (51)

“Franceses, a solicitud del Presidente de la República, asumo a partir de hoy la dirección del gobierno de Francia. Seguro de la discipina de nuestro admirable ejército que lucha, con un heroísmo digno de su larga tradición militar, contra un enemigo superior en número y armamento. Seguro de que por su magnífica resistencia, ha cumplido con su deber y respecto a sus aliados. Seguro del apoyo de los antiguos combatientes, a los que me siento orgulloso de haber mandado, seguro de la confianza del pueblo entero, he hecho a Francia el don de mi persona para atenuar su desgracia.

En estas horas dolorosas, pienso en los desgraciados refugiados, que en la mayor indigencia recorren nuestras carreteras. Les expreso mi compasión y mi máximo interés. Con el corazón destrozado, os digo, que es necesario abandonar la lucha. Anoche me dirigí al enemigo para preguntarle si está dispuesto a buscar, con nosotros, entre soldados, después de la lucha y en el honor, los medios para poner fin a las hostilidades. Que todos los franceses se agrupen alrededor de su gobierno, que yo presido, durante esta dura prueba y hagan callar su angustia para escuchar solamente su fe en el destino de la Patria”

Philippe Pétain - Mariscal y Jefe del Estado francés, en un alocución radiofónica dirigida a la nación el 17 de junio de 1940, comunicando la rendición de Francia a los ejércitos alemanes.

viernes, 13 de enero de 2012

Los Nisei


Nisei es un vocablo japonés que significa segunda generación, y se refiere a los japoneses nacidos en segunda generación en un país distinto de Japón. Este término fue aplicado fundamentalmente a los estadounidenses descendientes directos de japoneses emigrados nacidos en los EEUU que lucharon en la Segunda Guerra Mundial en el Ejército norteamericano, principalmente en el teatro europeo, donde destacaron por su valor y capacidad combativa.

Tras el ataque a la base naval de Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941, se desató en los EEUU un marcado odio contra todo lo japonés, así como un fuerte resentimiento hacia los ciudadanos de origen nipón que vivían allí, quienes tuvieron que sufrir no solo el desprecio de toda la sociedad norteamericana, sino también ataques contras sus propiedades - quema de sus casas y negocios - e incluso, algún asesinato de miembros de sus familias. A ello contribuyó en gran medida un falso y tendencioso rumor que, 3 días después del ataque, se propagó como la pólvora que aseguraba que 20.000 nisei estaban preparándose para iniciar un levantamiento armado en San Francisco. A comienzos de febrero, el diario Los Angeles Times, echó más leña al fuego con un desafortunado y xenófobo editorial en el que se aseguraba: "Una víbora es una víbora, sin que importe donde se abra el huevo. De la misma manera, un japonés-estadounidense, nacidos de padres japoneses, se convierte en un japonés, no en un estadounidense".


Por su parte, el propio Gobierno norteamericano efectuó registros en los domicilios, con el objetivo de incautar cámaras de espionajes, armas subversivas y otros objetos, llegando a realizar requisas "legales". La histeria llegó a tal punto que el Gobierno de EEUU declaró a los japoneses residentes como "extranjeros enemigos en territorio estadounidense" y se promulgó la Orden Ejecutiva 9066, en virtud de la cual, se fue internando a unos 110.000 japoneses residentes (de los cuales, una gran mayoría eran nisei, es decir, nacidos en los EEUU) en campos de internamiento, suspendiéndoseles sus derechos civiles. Incluso, los militares de origen japonés fueron expulsados del ejército e igualmente internados en dichos campos.


En las Islas Hawaii, esta medida resultó muy difícil de aplicar ya que la gran mayoría de sus habitantes eran de origen nipón. Tampoco se pudo aplicar totalmente la medida de expulsión de estas personas de las fuerzas armadas debido a que no había suficiente personal auténticamente estadounidense. Al mismo tiempo, se dio la particular y sorprendente circunstancias de que miles de hawaianos de ascendencia japonesa se presentaron en las oficinas de reclutamiento para luchar en la guerra contra Japón. Delos Carleton Emmons, un general del servicio de reclutamiento de EEUU en las Hawaii, decidió desactivar algunos batallones hawaianos de la Guardia Nacional en cumplimiento de las directivas del ejército, pero logró convencer al mando americano de la peculiar situación de las Hawaii. De este modo decidió no expulsar a los nipo-estadounidenses del ejército y consiguió la autorización para formar un cuerpo exclusivo formado por nisei que recibió el nombre de Batallón Provisional Hawaiano.


El 100º Batallón de Infantería se formó con 1.500 soldados de la Guardia Nacional de Hawaii de ascendencia japonesa (nisei), pero en vez de ser entrenados en territorio insular, se les trasladó a territorio continental estadounidense donde pudiera ser evaluada su capacidad de combate y lealtad a los EEUU. Finalmente, el 5 de junio de 1942, el Alto Mando Estadounidense quedó satisfecho con los resultados del entrenamiento del 100º Batallón y decidieron reclutar en total unos 5.000 nisei-americanos, extrayéndolos de los campos de internamiento de California y formando el 442.º Regimiento de Infantería (442 Regimental Combat Team). La idea que se transmitió al público al formar estos contingentes era de que iban a actuar como policía militar, tropas de retaguardia o guardias de campos de prisioneros. No obstante, cabe destacar que en su fuero interno, los mandos estadounidenses consideraban a estas tropas, así como a los afroamericanos o latinos, como soldados "de segunda categoría" y que su intención real era el emplearlos como tropas de choque y asalto en escenarios muy comprometidos en caso de que se necesitaran refuerzos. Lo que en otras palabras viene a conocerse como "carne de cañón". Eso sí, los familiares prisioneros de aquellos que fueron aceptados en este regimiento no recibieron ningún tipo de privilegios y fueron tratados de igual modo que el resto de internos de los campos de internamiento.


Una de las condiciones que impuso el Alto Mando Estadounidense es que estos soldados no se enfrentarían con soldados japonesesa diferencia de otros casos similares como los italo-estadounidenses, los franco-estadounidenses que sí se les permitió combatir contra sus países de origen. No obstante, esta medida no fue del todo aplicada, ya que muchos regimientos que combatieron en el frente del Pacífico requirieron, a medida que se avanzaba hacia Japón, de traductores e intérpretes nipo-estadounidenses para labores en el Servicio Militar de Inteligencia Estadounidense. 

El 23 de septiembre de 1943, el 442º Regimiento de Infantería fue desembarcado en Salerno (Italia) siendo adscrito a la 34ª División de Infantería. El baustismo de fuego lo recibieron durante los combates en la Línea Volturno cuando se enfrentaron al 29º Regimiento Panzer, donde miembros del 442º Regimiento destruyeron tanques demostrándose como excelentes lanzadores de bazookas. Posteriormente combatieron la ciudad de Castellina y en el Monte Miletto, siendo después trasladados en febrero de 1944 a los sangrientos combate por la Abadía de Montecassino, junto a soldados de origen afroamericano y latino. Los nisei se destacaron combatiendo con extraordinario coraje y arrojo a los alemanes. El 442º Regimiento de Infantería se redujo en esos terribles combates cuerpo a cuerpo de 3.800 efectivos a apenas unos 521, ganándose el apodo de "Batallón del Corazón Púrpura", por la innumerables condecoraciones recibidas por sus miembros.


Hubo que traer a nuevos reemplazos para recomponer el aguerrido y aniquilado regimiento, que después fue enviado a luchar en la Batalla de Anzio en julio de 1944, donde logró romper el cerco formado por tropas de élite alemanas después de un mes y medio de sostenidos y reñidos combates. Después de estos escenarios, los miembros del regimiento japonés-estadounidense se destacaron bravamente en los bastiones de Lanuvia y La Torretto que permitieron despejar de alemanes finalmente el camino a Roma. El General Mark Wayne Clark deseando entrar triunfalmente a Roma con tropas americanas, retuvo al 442º Regimiento de Infantería a 11 km de la capital italiana no pudiendo participar en el desfile por la liberación, hecho que causó mucha controversia ya que tenían los méritos más que de sobra para estar presentes. Según se dice, el General Clark por un tema de imagen, no quería que los italianos vieran que sus libertadores eran realmente japoneses en vez de estadounidenses.


Posteriormente, en septiembre de 1944 el 442º Regimiento fue desplegado en el sur de Francia y agregado a la 36ª División de Infantería, combatió en St.Die y los Vosgos ganándose una Citación Presidencial. En Bruyeres, combatieron en combate urbano con notable eficacia ganándose otra Citación Presidencial. Una de las acciones más destacables del 442º Regimiento fue el rescate de 221 miembros del 1er Batallón del 141º Regimiento de Infantería - el "batallón perdido" - copados en un valle entre los bosques de Biffontaine y La Houssiere, donde estaban siendo embolsados y aniquilados por tropas de élite alemanas muy bien emplazadas y apoyadas por francotiradores. Una carga frontal con la bayoneta calada del regimiento nisei puso a la fuga a los alemanes, no sin antes sufrir 800 bajas y causar unas 100 bajas a los alemanes. Después, el regimiento fue reasignado nuevamente a la 34ª División en Italia y acabó la guerra como parte de la reconstituida 92ª División de Infantería.



Terminada la guerra, el 442º Regimiento nisei cuyo lema era "Go for broke", una expresión usada en los juegos de cartas en Hawaii para indicar una apuesta y que se podría traducir como "a por todas" - fue uno de los regimientos más galardonados de la historia militar estadounidense con nada menos que 18.000 condecoraciones, dos citaciones presidenciales, 21 Medallas de Honor, 52 Cruces de Servicios Distinguidos, 1 Medalla al Servicio, 560 Estrellas de Plata, 22 Legiones al Mérito, 4.000 Estrellas de Bronce y la sorprendente cantidad de 9.846 Corazones Púrpura.

A pesar de este destacable historial de combate, los veteranos miembros nisei ya desmovilizados del regimiento nisei se encontraron con un país que aún mantenía a sus familiares en campos de internamiento y además no se les permitía ingresar a locales de comercio y bares colocando un letrero "no se admiten japos". Además, durante la guerra, muchos nisei perdieron todas sus posesiones ya que sus ahorros fueron confiscados por el gobierno al ser considerados "propiedad enemiga". Se estima que se les confiscaron unos 400 millones de dólares, pero después de la guerra, el gobierno solamente devolvió 40 millones.


El gobierno estadounidense sabía que tenía una deuda moral con sus ciudadanos de origen nipón y se disculpó con ellos en 1988, atribuyendo su accionar y la concentración de prisioneros principalmente a "los prejuicios raciales de la época, la histeria bélica y la deficiencia del liderazgo político". El presidente Ronald Reagan firmó además un acta, donde otorgaba una compensación de 20.000 dólares a las víctimas sobrevivientes. Recientemente se entregó en el Capitolio la Medalla Colectiva de Oro  - la mayor distinción civil del país - a cientos ancianos veteranos de origen japonés. "Estados Unidos estará siempre en deuda con el valor, el coraje y la dedicación de estos hombres para su país, que tuvieron que combatir dos frentes, la discriminación en casa y la lucha contra el fascismo", señaló el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, en una lectura de la ley que fue aprobada por el Congreso el año pasado y que otorgaba dicho reconocimiento.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

El Hundimiento del Lancastria

La evacuación de las tropas de la Fuerza Expedicionaria Británica (BEF: British Expeditionary Force) en Francia, no terminó con "el bendito milagro de Dunkerque". Dos semanas después de iniciada la Operación Dynamo, todavía se seguían evacuando los restos de la BEF, fuerzas polacas, checoslovacas y francesas en el marco de la Operación Ariel


El 17 de junio de 1940, el trasatlántico británico RMS Lancastria (en la foto superior), barco de pasajeros de la Línea Cunard de 16.243 toneladas, que para entonces era usado como transporte de tropas, había rescatado a más de 6.000 soldados y civiles de las playas francesas. En esos momentos la RAF estaba prácticamente fuera de combate y la superioridad aérea de la Luftwaffe era casi insultante. 

Mientras el Lancastria esperaba frente a las costas francesas de Saint Nazarie la llegada de más efectivos para evacuar, a las 15:48 horas, fue bombardeado por la aviación alemana. Un sólo bombardero Junkers 88 lanzó cuatro bombas: una entró en la escotilla de carga #2, otra bomba probablemente se coló por la chimenea hasta las entrañas del buque, una tercera cayó en la escotilla #3 destrozando los tanques de petróleo y la cuarta bomba hizo explosión en el agua pero abrió un enorme boquete en el costado. El pánico y la confusión en la nave fue indescriptible, y muchos de arrojaron al mar en busca de la salvación, mientras las llamas de apoderaban del barco. Los tres impactos directos fueron suficientes para que el buque comenzara a escorarse y finalmente se fuera a pique en tan solo 20 minutos. 


Los destructores británicos HMS Highlander y HMS Havelock, que se utilizaban como ferry para evacuar las tropas rescatadas en Saint Nazarie y transbordarlas al Lancastria anclado mar adentro, debido a que por su calado no podía acercarse a la playa, fueron los únicos testigos del desastre. No es posible saber con exactitud cuántas personas murieron - aunque cabe la posibilidad de que hubieran subido a bordo del transatlántico hasta 9.000 personas o más - y menos aún conocer su identidad. En cualquier caso, de las más de 6.000 personas a bordo del RMS Lancastria en el momento del ataque, lograron salvar la vida 2.477.


La noticia se supo varios días después de la tragedia, el 26 de julio de 1940. El periódico New York Times mostró las fotografías que fueron tomadas por un fotógrafo aficionado llamado Frank Clements que se encontraba a bordo del HMS Highlander como rescatista voluntario. Días después la prensa londinense reproducía el artículo del New York Times. Por orden expresa del Almirantazgo Británico, el personal naval no podía llevar consigo cámaras fotográficas, pero Clements, como civil, se las arregló para portar una que escapó a la inspección. Una vez en Inglaterra le dio las fotos a una persona que luego las vendió a la prensa estadounidense. De no haber sido por esas fotografías, lo ocurrido con el RMS Lancastria quizás no se hubiera hecho público nunca. 


No se sabe, por qué el Capitán Rudolph Sharp - comandante del navío, que se salvó de morir en el naufragio - un hombre con amplia experiencia aceptó la orden de cargar el mayor número de rescatados que fuera posible, contraviniendo las normas de la marina mercante (su barco no podía exceder los 3.000). Tampoco se sabe, quién le dio la orden, ni por qué no zarpó antes, por qué no recibió cobertura de uno de los destructores o protección aérea cuando triplicaba la capacidad de personas embarcadas, ni tampoco por qué el Lancastria se hundió tan rápidamente. El hecho es que ese día miles de personas murieron y la catástrofe fue mantenida en secreto por el Almirantazgo Británico, siguiendo una orden expresa de Winston Churchill de no mencionar nada sobre la catástrofe "para no mellar la moral británica". Dos años después, el Gabinete de Guerra británico ordenó archivar toda la documentación sobre el RMS Lancastria prohibiendo que se hicieran públicos los pormenores de la tragedia hasta el año 2042. 


El Capitán Sharp (en la foto de aquí arriba) fue interrogado sobre los hechos en el cuartel general londinense del Almirantazgo, pero nunca se supo qué es lo que declaró ni cuáles fueron las circunstancias de la tragedia. Al comandante del buque le ordenaron no mencionar absolutamente nada sobre el hundimiento del transatlántico y continuó siendo apto para el servicio. De hecho, la naviera Cunard le dio el mando de otra nave, el RMS Antonia y posteriormente fue transferido a otro buque de la misma compañía, el RMS Laconia. El 12 de septiembre de 1942, el RMS Laconia fue torpedeado por el submarino alemán U-156 y el Capitán Sharp, murió hundiéndose con su barco. 


En el libro “Forgotten Voices of the Second World War”, publicado en el 2004 por el Imperial War Museum, hay varios testimonios de supervivientes como Dick Copperhead que dijo que “recibieron órdenes de cargar tantas personas como fuera posible.” Donald Draycott por su parte dijo: “Fuimos los últimos en embarcar en el Lancastria. En esos momentos ya habían unas 6000 tropas del ejército, más personal de la RAF a bordo”. Otro superviviente, Peter Vinicombe manifestó que ”el barco se inclinó a un lado, entonces desde el puente nos ordenaron movernos hacia la otra banda y se enderezó, pero luego se volvió a inclinar hacia el otro lado, por el peso de todos los que ibamos de un lado a otro. Los vehículos y demás material se deslizaban en la cubierta y arrastraban con ellos gente al mar. Por último recuerdo ver el mastil del barco paralelo al agua”. Frank Brogden recordaba que “Había miles de miles de personas en el agua cubierta de petróleo y estuvimos flotando durante cinco horas.”