Mostrando entradas con la etiqueta Cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cine. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de septiembre de 2012

Noticias sobre la 2ª Guerra Mundial (37)

Sangre, sudor y lágrimas me está costando retomar el blog - mejor dicho, la rutina y mi actividad habitual tras las vacaciones veraniegas -; que apatía, que desidia, que vagancia y que todo, copón. En fin, confío en que, poco a poco, la cosa vaya volviendo a sus cauces habituales. De momento, aquí os reproduzco (levemente "tuneadas" por el que suscribe) unas cuantas noticias relacionadas con la WW II (la primera de ellas, cortesía de mis fieles Mr. Lombreeze y Fiona). Allá van:

--- Durante la investigación de su nuevo libro, una historia global de la WW II que se publicará en breve en nuestro país (¡¡¡¡toma, toma y toma!!!! que me reserven un ejemplar, ya mismo), el prestigioso (genial e imprescindible, añadiría yo) historiador Antony Beevor descubrió que los Ejércitos Estadounidense y Australiano prefirieron no divulgar una atrocidad japonesa hacia al final del conflicto: el canibalismo y el uso de prisioneros de guerra como “ganado humano”, que eran mantenidos con vida solo para ser asesinados de uno en uno con el objetivo de ser devorados. Esta salvajada formó parte, según los datos recogidos por el escritor británico, de “una estrategia militar sistemática y organizada”. “Las autoridades aliadas, comprensiblemente, por temor al horror que esto podría causar en las familias de aquellos que murieron en campos de prisioneros, decidieron ocultar los hechos totalmente”, explica Beevor, “por ese motivo, el canibalismo no formó parte de los delitos juzgados en el Tribunal de Crímenes de Guerra de Tokio de 1946”.
 

Como sucedió con sus libros anteriores, la búsqueda de nuevas fuentes y documentos ha producido sus frutos. Hasta ahora, este historiador británico, que encontró un filón en los archivos soviéticos que comenzaron a abrirse tras la perestroika, había hecho minuciosas descripciones de las batallas de Stalingrado, Berlín, Creta y el Desembarco de Normandía (imprescindibles y recomendadísimos por un servidor todos ellos). En "La Segunda Guerra Mundial", un volumen de más de 1.200 páginas, traza un relato global del conflicto, que no empieza con la invasión de Polonia, sino un mes antes y en el otro lado del mundo, en agosto de 1939, en la batalla de Khalkin-Gol, con la que el Ejército Rojo dirigido por Zukhov derrotó a los japoneses en Manchuria, demostrando que era uno de los grandes generales soviéticos. Dicha derrota, supuso una gran lección para Tokio, que abandonó su intención de abrir un segundo frente en Siberia, lo que hubiera obligadado a Stalin a proteger su retaguardia en Extremo Oriente, de modo que, con total seguridad el conflicto (y quizás su desenlace) hubiese sido muy diferente a como lo conocemos hoy.


La Segunda Guerra Mundial es una fuente infinita de historias y horrores y Beevor rescata muchas en este volumen, desde cómo los nacionalistas chinos sobornaron a las tríadas de Hong Kong para evitar matanzas de extranjeros hasta la guerra bacteriológica en Italia llevada a cabo por los nazis en Italia (tras el desembarco aliado, inundaron grandes extensiones de terreno en Pontino, introdujeron el mosquito anofeles y confiscaron la quinina, con el resultado de que unas 55.000 personas contrajeron la malaria al año siguiente). En su historia sobre el final de la guerra en Asia, "Némesis. La derrota de Japón 1944-1945", Max Hastings explica que los relatos de las atrocidades que sufrieron muchos prisioneros a manos de los japoneses fueron censurados para evitar que se produjese una espiral de venganzas. De los 132.134 prisioneros de Japón, murieron 35.756, un 27%. Tanto Hastings como Beevor describen todo tipo de crueldades contra prisioneros de guerra aliados, desde vivisecciones sin anestesia hasta palizas mortales o ejecuciones a bayonetazos, además de trabajos forzados. Sin embargo, el canibalismo organizado va más allá de lo imaginable. “No fueron casos aislados: existió un patrón similar en todas las guarniciones de China y el Pacífico que se quedaron sin suministros por la Marina estadounidense”, explica Beevor.


No existen datos sobre el número de prisioneros que pudieron sufrir esa suerte, aunque sí que la mayoría de los casos ocurrieron al final del conflicto, en Nueva Guinea y Borneo. Las víctimas fueron locales y soldados papuenses, australianos, estadounidenses y prisioneros indios, que se negaron a combatir con los japoneses. “Los informes lo dejan muy claro: ‘No fueron incidentes aislados perpetrados por individuos o pequeños grupos en condiciones extremas”, explica Beevor. La revelación del canibalismo en el Pacífico se suma al redescubrimiento de las violaciones masivas cometidas por del Ejército soviético en su avance por Alemania, que describió el escritor británico en "Berlín. La caída, 1945". Existían muchos testimonios - como por ejemplo, el libro, anónimo, "Una mujer en Berlín", publicado en 1954 -, pero esas atrocidades no entraron a formar parte del acervo de conocimiento popular sobre el conflicto hasta que el ensayo de Beevor se convirtió en un éxito de ventas. Un profesor de la Universidad de Melbourne, Toshiyuki Tanaka, había descubierto en los años 90 documentos que describían casos de canibalismo, pero, según su versión, se trataba de una orgía de muerte de tropas fuera de control, algo similar a lo que ocurrió en circunstancias extremas en el sitio de Leningrado. Los documentos que ha encontrado Beevor describen algo muy diferente, una nueva vuelta de tuerca en el horror infinito de la Segunda Guerra Mundial.

--- Según documentos revelados por el Archivo Nacional estadounidense, el gobierno norteamericano tuvo conocimiento de que el régimen soviético había ejecutado a más de 22.000 polacos en la llamada masacre de Katyn en 1940, pero decidió encubrir el incidente para no enemistarse con Moscú, aliado en su lucha contra la Alemania nazi.


Alemania y la URSS invadieron Polonia en septiembre de 1939, en el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, y se repartieron el país en virtud del pacto Ribbentrop-Mólotov. Los invasores capturaron a cuanto oficial y soldado polaco encontraron, y la URSS confinó a unos 200.000 de ellos. "Mientras que los alemanes iniciaban la matanza de judíos y polacos en la región occidental de Polonia ocupada, el Ejército Rojo arrestó y encarceló a miles de oficiales, militares, policías e intelectuales en el este de Polonia", indicó el Archivo Nacional. Los polacos capturados por los soviéticos fueron recluidos en varios campos situados en el oeste de la URSS y operados por la policía política soviética, la temible NKVD. Unos 15.000 polacos, que componían casi la mitad del cuerpo de oficiales de las Fuerzas Armadas del país vencido, jamás aparecieron vivos.  


Alemania, a su vez, atacó a la URSS en junio de 1941, y en abril de 1943 las tropas alemanas encontraron en el bosque de Katyn, cerca de Smolensk, 8 grandes fosas comunes con los restos de miles de polacos que habían estado internados en el campo de Kozielsk. Los alemanes encontraron  también cerca de Piatyjatki y Mdenove los restos de prisioneros polacos que habían estado confinados en los campos de Ostashkov y Starobielsk. Ésas se conocen como las masacres del bosque de Katyn, y los documentos divulgados por el Archivo Nacional de EEUU contienen, entre otros materiales, fotografías tomadas desde aviones en la región de Katyn.


El régimen de Stalin - y sus sucesores - en un primer momento negaron la responsabilidad soviética en la masacre, culpando en cambio a los nazis. Finalmente, la URSS reconoció su responsabilidad en la matanza en 1990. Los documentos divulgados ahora sustentan la posición de los historiadores, según la cual el gobierno de Franklin D. Roosevelt supo de la masacre, pero ayudó a encubrirla. Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial en diciembre de 1941, cinco meses después de la invasión alemana de la URSS, y dos años más tarde Washington no tenía intenciones de enemistarse con quien era su aliado en la contienda con Alemania y sus aliados.

--- Durante la madrugada del pasado 5 de septiembre artificieros de la policía alemana desactivaron en la ciudad de Hamburgo, en el norte del país, dos grandes bombas de la Segunda Guerra Mundial, que habían sido halladas en el céntrico barrio portuario de Sankt Pauli durante la realización de trabajos de construcción. La desactivación tuvo lugar una semana después de la detonación controlada de otra bomba de 250 kgs. en Múnich, que al explotar causó daños de consideración en numerosos edificios colindantes.


Un portavoz policial informó que se trataba de sendas bombas de 250 y 500 kgs. de peso y de fabricación estadounidense, localizadas muy cerca la una de la otra y que suponían un grave peligro para la población. Antes de la desactivación de los dos artefactos se montó un perímetro de seguridad de 500 metros de radio y se evacuaron a unas 5.000 personas, consiguiendo los artificieros desactivarlas sobre las 02.00 horas locales. Según el portavoz policial, se trató de una operación rutinaria, ya que es habitual que salgan a la luz ese tipo de artefactos bélicos, pues calculan "que en la región urbana de Hamburgo se encuentran aun unas 3.000 bombas sin localizar" de esa época. 

--- El pasado jueves, el periodista peruano Hugo Coya presentó en el Museo del Holocausto de Buenos Aires su libro "Estación final", en el que investiga sobre las víctimas peruanas del nazismo durante la Segunda Guerra Mundial y que ha provocado gran espectativa en Argentina.


"Estación final" fue publicado en Perú en 2010, año en el que se convirtió en el libro de no ficción más vendido en el país andino, pero no ha llegado a Argentina hasta 2012, una nación con una gran comunidad judía y donde la sensibilidad hacia este tema es mucho más acusada que en Perú, donde este asunto no había sido investigado. "Antes de mi libro no había ninguna investigación acerca de las víctimas peruanas del holocausto, no se sabía. El libro ha permitido revelar sus nombres y apellidos, cómo llegaron a Europa, cómo fueron arrestados y murieron", explicó el autor. En su libro, Coya propone darle "un trazo peruano" a un "hecho terrible" de la historia mundial, como fue el exterminio de millones de judíos durante la Segunda Guerra Mundial, y en él también retrata la actuación del Gobierno peruano de la época, que impidió la obtención de visados para huir del conflicto. "Muchas personas tenían familiares, parientes o amigos que solicitaron visas para huir hacia Perú. Sin embargo, el Gobierno peruano ordenó a las sedes diplomáticas que no se concedieran las visas, a pesar de que el país oficialmente era neutral", manifestó el escritor. Entre esos casos estuvieron un grupo de 200 de niños de entre 4 y 10 años de edad, para los cuales la comunidad judía solicitó unas visas que fueron denegadas, y que terminaron muriendo en el campo de exterminio de Auschwitz.  


Coya recuperó todas estas historias "desconocidas o no debidamente investigadas" a través de una búsqueda documental por varios países, pero también haciendo uso de las redes sociales, para ubicar a los descendientes de estas víctimas. Durante la presentación en el Museo del Holocausto de Buenos Aires se proyectará el documental "Madeleine Truel: La heroína peruana de la Segunda Guerra Mundial", que relata la historia una peruana de ascendencia francesa que salvó a cientos de judíos, estrenado en 2012 y dirigido por el peruano Luis Enrique Cam. 


--- Brad Pitt quiere adaptar el libro de Edwin Black, "IBM and the Holocaust" que cuenta la historia real de cómo el presidente ejecutivo de IBM en 1933 firmó una alianza estratégica con el gobierno alemán, que se tradujo en un método de clasificación de tarjetas perforadas a través de los datos extraídos del censo en Alemania, que más tarde el régimen utilizaría para identificar a millones de judíos. Los derechos del libro, publicado en 2001, son de Pitt y su productora, Plan B. Su proyecto inicial era hacer un film para la cadena de televisión HBO con guión de Marcus Hinchey, pero no se llegó a cerrar el trato. Ahora el actor vuelve a moverle por estudios ofreciéndose él mismo como actor.

lunes, 11 de junio de 2012

Citas de Cine (13)

"¡Soldados! ¡Ha llegado el momento de demostrar vuestro valor! ¡Como miembro del honorable Ejército Imperial, confío en que combatiréis con honor! 

Esta isla tiene suma importancia para Japón. Si la isla cae, el enemigo la utilizará como base para atacar desde ella a nuestra patria. ¡Por la patria! ¡Por nuestra patria! ¡Hasta el último hombre! 

Nuestro deber es detener al enemigo aquí. Nadie tiene derecho a morir antes de matar a 10 enemigos y además no debéis esperar regresar a vuestra casa con vida. Yo iré siempre por delante de vosotros. ¡Larga vida al Emperador! ¡Banzai! ¡Banzai! ¡Banzai!"

General Tadamichi Kuribayashi (Ken Watanabe) - "Cartas desde Iwo Jima" (2006) de Clint Eastwood
----------------------------------



"Sólo hay una muerte adecuada para un soldado profesional, y es de la última bala, de la última batalla, de la última guerra"

General George S. Patton (George C. Scott) - "Patton" (1970) de Franklin J. Schaffner
------------------------------ 
 


"Halina, es un momento extraño para decirlo, pero ojalá te conociera mejor"

Wladyslaw Szpilman (Adrien Brody) - "El Pianista" (2002) de Roman Polanski
--------------------------------


"Sé que es bueno... lo de recaudar dinero y eso, porque lo necesitamos... pero no soporto que me llamen héroe, lo único que hice fue intentar que no me mataran. Alguna de las cosas que he visto hacer, que he hecho yo, no son como para estar orgulloso ¿sabes?"

Cabo Ira Hayes (Adam Beach) - "Banderas de Nuestros Padres" (2006) de Clint Eastwood
----------------------------------

sábado, 12 de mayo de 2012

Cine: "Kokoda" (2006)

Mientras recopilaba información para este post sobre la campaña de la Ruta de Kokoda supe de la existencia de este film australiano basado en esta batalla de la Segunda Guerra Mundial apenas conocida, y me picó la curiosidad ver esta cinta dirigida por un tal Alister Grierson.

Pongámonos un poco en el contexto de la película. Corre el año 1942, los japoneses se encuentran en el norte de Nueva guinea y amenazan con invadir Australia, situada al sur de dicha isla. Para ello, los nipones deben capturar la vital base naval de Port Moresby cruzando la isla de norte a sur por la única ruta terrestre existente y "practicable": la pista de Kokoda, una inhóspita y escarpada senda en medio de la jungla que atraviesa la imponente cadena montañosa Owen Stanley.

Dicho sendero será objeto de duros y penosos combates entre los japoneses y un par batallones de inexpertos reclutas de la Milicia Australiana (llamados despectivamente por los soldados del AIF (2nd Australian Imperial Force) "chocos", por considerar que no eran más que soldados de chocolate que se derretirían al instante en el fragor de la batalla). Los hermanos  Jack (Jack Finsterer) y Max (Simon Stone) Sholt son dos de los componentes de una patrulla del 39º Batallón de la Milicia Australiana destinado en Kokoda, que tras un primer encuentro con los japoneses, sufre importantes pérdidas de efectivos y ve superadas sus posiciones, viéndose obligados sus supervivientes a emprender una penosa y peligrosa huida a lo largo de la espesa e inhóspita jungla, tratando de regresar a sus líneas y evitar a las patrullas niponas.


Es evidente que la película pretende ser algo así como el "Gallipoli" (1981) de la Segunda Guerra Mundial - o incluso un "Salvar al Soldado Ryan" (1998) en versión australiana -, pero lo cierto es que no le llega al film del gran Peter Weir ni a la suela de los zapatos (ni mucho menos a la película de Spielberg, por cierto). "Kokoda" es una película que se deja ver sin más, es entretenida a ratos, aburrida a otros, pero que a duras penas llega al aprobado. Ciertamente, se agradece la intención de sus responsables de rendir un homenaje a los sufridos soldados australianos que lucharon en una de las batallas mas duras y a la vez desconocidas de la Segunda Guerra Mundial, pero el resultado final es bastante discreto para una historia que pienso ofrecías muchas posibilidades y a la que tanto, director como guionistas, podían haberle sacado mucho más jugo.


Uno de los aciertos de la película es el plano visual: la fotografía capta a la perfección los distintos matices y colores, luces y sombras de los escenarios selváticos. Además, la ambientación, resulta bastante lograda y ajustada a las condiciones reales de la batalla, mostrando las armas y equipamiento reales - como los fusiles Lee Enfield o la ametralladora ligera Bren, como la que maneja el duro y adusto Darko (Travis McMahon) - y reflejando a la perfección las duras condiciones imperantes en la selva de Kokoda: las copiosas lluvias, el intenso calor y la humedad, el espeso barro, lo escarpado e impracticable de la senda, el extremo cansancio, las enfermedades (como la disentería o las enfermedades cutáneas, hongos y ulceraciones generalizadas), así como la crueldad y brutalidad de los japoneses con los prisioneros.


Otro aspecto que me gustó fue el modo en que se muestra a los soldados nipones. Apenas se les ve, son figuras emboscadas, sin rostro, camufladas, acechantes (a veces, incluso solo aparecen en cámara sus pies o sus cascos cubiertos de hojas y ramas, partes de sus cuerpos, equipación o sus armas) lo que les de un aire tenebroso y amenazante, pero también claramente deshumanizador. No sé, me recordó un poco, salvando las distancias, al modo en que Oliver Stone mostraba a los vietnamitas en la excelsa "Platoon" (1986). Ello unido a la espesura de la jungla, a sus inquietantes sonidos, al amenazador entorno en que se mueven los sufridos y exhaustos soldados australianos, crea un innegable clima de tensión y suspense, pues en cualquier momento puede acechar el peligro para los protagonistas.


Pero el principal problema de "Kokoda" (imagino que por cuestiones de presupuesto) es que apenas muestra escenas de combates y cuando las vemos, no pasan de pequeños enfrentamientos, a lo sumo escaramuzas, que además suceden en un pis-pas y prácticamente no te enteras qué o cómo han ocurrido. La batalla final, a mayor escala, tampoco es gran cosa y está rodada sin mucho despliegue de medios, lo que tampoco hace que la película remonte excesivamente el vuelo. El film concluye de manera bastante convencional con el típico discurso épico alabando el valor de los soldados australianos, los padecimientos sufridos y la importancia de la victoria obtenida sobre las fuerzas japonesas. 

En definitiva, y como digo, aunque se agradece que se haga esta aproximación cinematgráfica a un episodio semidesconocido de la Segunda Guerra Mundial, a través del cual nos hacemos una idea de lo canutas que las pasaron los australianos en Kokoda, lo cierto es que la película  no es nada del otro mundo. Una pena, porque como digo, bien llevada, la historia podía haber dado mucho más juego.

sábado, 28 de abril de 2012

Citas de Cine (12)

"¿De qué tengo que estar agradecido, mi Capitán? ¿De su tolerancia? ¿Cree que por el hecho de que Vd. y el Coronel Brandt sean jefes más comprensivos los detesto menos? Odio a todos los oficiales. A todos los Stransky, a todos los Triebig y a todos los buscadores de la Cruz de Hierro del Ejército Alemán.... Cielos, ¿sabe Vd. cuanto odio este uniforme y todo lo que representa?"

Sargento Steiner (James Coburn) - "La Cruz de Hierro" (1977) de Sam Peckinpah
------------------------------------------

"¿Les parece increíble? Pues creánlo. No resisto el dolor. Es fácil ser valiente estando libre, estando con amigos. Pero a mi me cogieron. Los otros estaban libres pero no me ayudaron. Estaba sola, sola en sus manos. Me amenazaron con cosas horribles, con torturarme. Vi lo que hacían con otras personas. Horroroso. No supe resistirlo."

Anna (Gia Scala) - "Los Cañones de Navarone" (1961) de J. Lee Thompson
------------------------------------------------

"Vivimos en un mundo que se destruye a sí mismo tan rápido como puede, y en una situación así, lo único que puedes hacer es cerrar los ojos y no dejar que te afecte"

Sargento 1º Edward Welsh (Sean Penn) - "La Delgada Línea Roja" (1998) de Terrence Malick
-----------------------------------------------

"¡Escuchad hermanos! ¡Escuchad! ¡Escuchad! Cuando me alisté, oí lo que dijo el General De Gaulle. Dijo que Francia combatía por la libertad del mundo, y pensé que en la guerra tendríamos los mismos derechos que nuestros hermanos de armas. Combatimos todos juntos contra Hitler por la libertad, la igualdad y la fraternidad. ¡Pues ha llegado la hora de que nos den un poco de esa libertad, de esa igualdad y sobre todo de esa fraternidad! ¡Nosotros estamos cambiando el destino de Francia! ¡Las cosas también deben cambiar para nosotros!"

Cabo Abdelkader (Sami Bouajila) - "Days of Glory (Indigènes)" (2006) de Rachid Bouchareb
----------------------------------------------------

jueves, 26 de abril de 2012

La Incursión de los "Dambusters"

A mediados de 1943, el Mando de Bombardeo Aliado concentró 43 incursiones sobre la principal zona industrial alemana de la cuenca del Ruhr. El ataque más osado fue el que llevó a cabo entre los días 16 y 17 de mayo de 1943 el Escuadrón nº 617 de la Royal Air Force (RAF), que pasó a la historia con el sobrenombre de "Dambusters" ("Rompediques"), adoptando como lema "Après moi, la déluge" (algo así como "después de mi, el diluvio (o la inundación)", frase atribuida al monarca francés Louis XV.


El objetivo de la incursión, cuyo nombre en clave era "Operación Chastise", consistía en destruir las presas de Möhne, Eder, Sorpe, Diemel, Lister y Enneper que suministraban la mayor parte de la electricidad de la región, así como agua para la fabricación de acero, para el consumo humano y para los sistemas de canales utilizados para el transporte de mercancías, y ello con el objetivo de inundar las tierras de cultivo y paralizar durante un largo tiempo la importantísima industria alemana del valle del Rhur.


El principal problema que presentaba la misión era que las bombas convencionales no tenían capacidad para reventar las paredes de las presas, por lo que había que encontrar otra forma de hacerlo. El Dr. Barnes Wallis (en la imagen superior) - que trabajaba como ingeniero y diseñador en la industria armamentística Vickersestuvo analizando el problema y llegó a la conclusión de que podría utilizarse un tipo especial de bomba, que fuera lanzada de forma similar a como se hace con una piedra plana que va rebotando varias veces sobre la superficie del agua hasta hundirse.


El resultado fue una "Bomba Rebotadora" ("Bouncing Bomb") bautizada con el nombre código de "Upkeep", una mina rotatoria cilíndrica cargada con 3300 kgs de explosivo - como la de aquí arriba -, que debía ser lanzada desde un avión a baja altura (entre 18 y 30 metros a una velocidad de 390 km/h), haciéndola girar previamente a 500 rpm. Una vez lanzada, la bomba iría rebotando sobre la superficie del embalse, sobrepasaría las redes anti-torpedos, golpeando finalmente la pared de la presa, para luego hundirse hasta unos 30 metros antes de estallar cerca de la base de la estructura de la presa, provocando así su colapso (vídeo explicativo aquí).


Para la misión se reclutaron a 133 hombres experimentados de diferentes nacionalidades (los había oriundos de las Islas Británicas, pero también de las fuerzas aéreas canadienses, australianas y neozelandesas) con los que formar las 21 tripulaciones de la unidad, a la que inicialmente se llamó Escuadrón X, el cual estaría al mando del Coronel Guy Gibson (en la foto), un experimentado Wing  Commander (Comandante de Ala) con más de 170 misiones de bombardeo y caza nocturno a sus espaldas pese a su juventud (24 años).


El avión escogido para la incursión fue un bombardero cuatrimotor Avro Lancaster, concretamente el modelo modificado B Mark III Special (Type 464 Provisioning) - en la imagen superior -, al que se le había reducido peso privándole de gran parte de su blindaje, algunas torretas de ametralladoras, así como las compuertas de lanzamiento de las bombas (debido al gran tamaño de la "Upkeep", esta iba colgada de dos soportes, sobresaliendo incluso del fuselaje del bombardero, como podéis observar en la foto de aquí abajo).


Una vez reclutados los miembros de las tripulaciones, comenzó un intensivo entrenamiento de vuelo nocturno y a baja cota, que reveló la existencia de dos problemas a solventar. El primero de ellos era saber cuando el bombardero se encontraba a la distancia precisa de su objetivo para soltar la bomba. El segundo, determinar si en el momento de atacar las presas la altitud del avión era la correcta. Para solucionar el primero de ellos, aprovechando que tanto la presa de Möhne como la de Eder tenían torres en sus extremos, se instaló un instrumento en forma de Y (que podéis en la imagen de aquí abajo), que llevaba sendos puntos de mira en los extremos finales de los brazos, y cuando ambas visuales coincidían con los extremos del dique (las torres), era el momento de lanzar la bomba. Para asegurarse de que la altura del bombardero era la precisa, se montaron dos focos, uno a proa y otro a popa del avión, que apuntaban hacia abajo y cuando sus haces luminosos convergían era el momento en que se encontraban a la altitud adecuada.


El Escuadrón nº 617 sólo contaba con 19 aviones para acometer la misión y fue dividido en 3 grupos: el 1º formado por 9 bombarderos, atacaría la presa de Möhne, y si el ataque resultaba exitoso, los Avro Lancaster que no hubieran lanzado sus bombas, se dirigirían entonces a la presa de Eder; el 2º grupo compuesto de 5 aviones - que despegarían en primer lugar - atacaría la presa de Eder; y finalmente el 3º, que actuaría de reserva y estaba integrado también por 5 bombarderos, tenía como objetivo las presas de Lister, Ennepe y Diemel, pero si los blancos principales no habían sido destruidos, se dirigiría a los mismos.


El escuadrón tuvo que enfrentarse al fuego de la artillería antiaérea durante gran parte de su viaje por territorio ocupado por los alemanes, perdiendo en él 3 aviones, sin embargo, la mayoría de la bajas tuvieron lugar durante la peligrosa aproximación al Ruhr volando a baja cota, en la que se perdieron 5 bombarderos más. Los valientes pilotos de los "Dambusters" supervivientes consiguieron romper 2 de las presas, las de Möhne (imagen superior) y Eder (imagen inferior), pero a un alto coste: habían perdido la mitad de los bombarderos, sufriendo 53 muertos (más otros 3 que fueron capturados por el enemigo).


Del resto, 34 hombres fueron condecorados en Buckingham Palace el 22 de junio con diversas distinciones y medallas. A Gibson se le otorgó la Cruz Victoria (posteriormente murió en 1944 en el transcurso de una misión de bombardeo en los Países Bajos). Con las inundaciones provocadas con la destrucción de las presas, se calcula que murieron unas 1.300 personas (incluidos más de 700 prisioneros de guerra y trabajadores forzados franceses, belgas, alemanes, holandeses y ucranianos), pero el  daño a la industria nazi no fue tan grande como se esperaba, porque los alemanes repararon los desperfectos en tan solo 9 meses.


En septiembre de 1943, el 617º Escuadrón lanzó un nuevo ataque contra los diques del Canal Dortmund-Ems, que resultó fallido y terminó con el regreso de solo 3 Lancaster de los 8 que se habían enviado. Aunque alabados por sus acciones, los "Rompediques" consiguieron relativamente poco pagando un alto precio, dejando el futuro del bombardeo sobre Alemania a los ataques más tradicionales. Sin embargo, más entrada la guerra, el Escuadrón nº 617 continuó realizando misiones de bombardeo de precisión, lanzando las enormes y devastadoras bombas "Tallboy" y "Grand Slam" - las llamadas "bombas terremoto", diseñadas también por Barnes Wallis - contra objetivos tales como los refugios de hormigón de los U-Boot alemanes, puentes y diques del Canal Dortmund-Ems (que fue finalmente destruido en septiembre de 1944). Además, los "Dambusters" volverían a apuntarse una nueva y resonada victoria hundiendo el acorazado alemán Tirpitz, una de las joyas de la corona de la Kriegsmarine, el 12 de noviembre de 1944.


Por cierto, por si os pudiera interesar existe un film de 1955 llamado "The Dam Busters" - que un servidor no recuerda haber visto - dirigido por Michael Anderson y protagonizado por Michael Redgrave (Barnes Wallis) y Richard Todd (Guy Gibson), que recrea la famosa incursión de los "Rompediques", la cual, según se afirma, sirvió de inspiración para el ataque de la Alianza Rebelde a la Estrella de la Muerte en la primera película de la saga Star Wars ("Episode IV: A New Hope), tal y como contaba el amigo Mr. Lombreeze aquí (a quién agradezco sinceramente el darme a conocer la historia de estos intrépidos pilotos).


Fuente:

viernes, 24 de febrero de 2012

El Frente Civil en EEUU

La participación directa de EEUU en la Segunda Guerra Mundial, además de globalizar el conflicto a escala mundial y de ser determinante para decantar definitivamente la victoria hacia el bando aliado, tuvo efectos económicos, políticos y sociales de gran alcance en el seno del país norteamericano, a pesar de que nunca viera invadido su territorio (el continental se entiende, pues diversos territorios insulares como Wake o las Aleutianas si fueron ocupados en su momento por los japoneses).


Desde el punto de vista político, el presidente Franklin D. Roosevelt y sus consejeros obtuvieron más poder que nunca para gobernar el país (a lo que contribuyó el hecho de que el Tribunal Supremo rechazara la vista de casos que pusieran en duda su autoridad y la de su gobierno). Durante la guerra, el número de funcionarios federales aumentó de un millón en 1940 a casi 4 millones, muchos de ellos leales al presidente y al Partido Demócrata. Por ello, este partido siguió siendo mayoritario, lo que permitió a Roosevelt ser reelegido en 1940 y 1944. Sin embargo, los republicanos lograron reducir el control demócrata en el Congreso y unirse a los demócratas conservadores para desmantelar los programas sociales del "New Deal". El gasto militar provocó la reducción radical de los fondos destinados a programas de ayuda a los necesitados y los que sufrían discriminación laboral, afectando su desaparición, principalmente, a la población afroamericana, mujeres y ancianos. También hubo cambios en la burocracia federal: los empresarios, a los que disgustaban los programas de bienestar social del "New Deal", se las arreglaron para sustituir al grupo de expertos en asuntos sociales y económicos.


A nivel económico, la movilización influyó en muchos aspectos de la economía estadounidense y puso fin a la Gran Depresión. El Gobierno empezó a desempeñar un mayor papel en la economía, inyectándola con pedidos de material bélico. De este modo, las empresas que tenían contratos con el Gobierno emplearon a más gente, establecieron más horas de trabajo e incrementaron la capacidad de producción. En 1940 había 8 millones de desempleados, pero hacia 1943 el desempleo prácticamente había desaparecido y en algunas industrias escaseaba incluso la mano de obra. La jornada semanal media en las fábricas de bienes de consumo no perecederos pasó de 38 horas en 1939 a 47 horas en 1943. Ello dio como resultado unas cifras de producción realmente apabullantes. Así por ejemplo, en 1940 las acerías operaban al 82% de su capacidad y producían 67 millones de toneladas, mientras que en 1944, lo hacían al 100% con una producción de 89 millones de toneladas. De 1940 a 1945 se fabricaron 80.000 buques (muchos de ellos en tiempo récord, como por ejemplo el SS Robert E. Peary  - en la imagen superior -, uno de los cargueros denominados Liberty Ships, que fue terminado en 4 días, 15 horas y 29 minutos) o lanchas de desembarco, 100.000 tanques y carros blindados, 300.000 aviones, 15 millones de armas y 41.000 millones de cargas de munición. La tasa del producto nacional bruto creció a un ritmo sin precedentes, pasándose de 91.000 millones en 1939 a 214.000 millones de dólares en 1945, es decir, un 235% más. La renta nacional se dobló, y el gasto y el ahorro de los consumidores aumentaron significativamente.


La gran demanda de alimentos en tiempos de guerra conllevó también una nueva prosperidad para los granjeros norteamericanos. El Gobierno mantuvo los precios altos, les ofrecía créditos a bajo interés y les ayudaba a introducir tecnologías modernas para aumentar las cosechas. La producción a altos precios incrementó los ingresos netos de 5.300 millones de dólares en 1939 a 13.600 millones en 1944. En contraposición, como el Gobierno proporcionaba ayuda a granjeros con terrenos, el número de arrendatarios y pequeños granjeros descendió drásticamente, aumentando el número de grandes propietarios agrícolas. Por otra parte, la nueva maquinaria también desplazó a muchos trabajadores agrícolas, que se trasladaron a zonas urbanas en busca de trabajo en la industria.

El espíritu de sacrificio que inspiraba la movilización también contribuyó a forjar una sociedad unida. Uno de los objetivos más importantes de la administración Roosevelt fue preparar a la población para un duro y largo esfuerzo bélico. El servicio militar acabó afectando a unos 15 millones de hombres y mujeres, y a los que estaban en el frente interno se les alentaba para aportar su granito de arena por medio de anuncios, historias en revistas, películas y programas de radio.


Así por ejemplo, la Oficina de Información de Guerra encargó una serie de películas, producidas la mayoría por Frank Capra, tituladas "Why We Fight" (¿Por qué luchamos?) para ayudar a los estadounidenses (especialmente a los soldados) a entender por qué empezó la guerra, qué estaba en juego y por qué hacia falta sacrificarse. Estrellas de cine como Ronald Reagan, Robert Taylor y Clark Gable, que habían sido llamados a filas, trabajaron en Hollywood en estos y otros proyectos con fines propagandísticos y de concienciación de la sociedad norteamericana. La publicidad de los servicios públicos intentaba avergonzar a los estadounidenses mostrando a un soldado muerto con el texto: "Él ha muerto hoy. ¿Qué has hecho tú para evitarlo?" Otros anuncios presentaban a hombres en el servicio civil y trabajadores del frente civil como soldados luchando por la libertad, sacrificándose codo con codo por la causa. En todos los casos se mostraba al soldado estadounidense como una figura heroica, preocupado por la vuelta al hogar, pero entregado a la lucha por la libertad y por los valores tradicionales norteamericanos.


El Gobierno motivaba a la población a ayudar a sus héroes ahorrando y reciclando todo el material que fuera posible. Por ejemplo, se les decia que si donaban una pala, con ella se podrían fabricar granadas de mano o piezas de un tanque, con los tubos de pintalabios se podía hacer cartuchos de bala, y hasta el papel de aluminio del chicle podría servir para fabricar aviones. En la imagen de arriba podéis ver a la actriz Rita Hayworth, en una imagen en la que pide a los conductores que conduzcan con cuidado porque ha donado los paragolpes de su automóvil para ser reciclados a lo fines arriba indicados. Además el Gobierno racionó ciertos artículos como la gasolina, el café, el azúcar y la carne, y animaba a plantar "huertos de la victoria" para ahorrar alimentos necesarios en el frente.

Famosos como Bob Hope, Frank Sinatra y Bing Crosby aparecían en campañas de Bonos del Estado - los llamados Bonos de Guerra (War Bonds) - para convencer a los estadounidenses de que hicieran donaciones para sostener el esfuerzo bélico y serían recompensados con intereses. El Gobierno,  llegó incluso a introducirse en el negocio de la moda dictando estilos que permitieran ahorrar metal y tejidos para la guerra. De este modo se dejaron de llevar los trajes masculinos de 3 piezas con chaleco y los pantalones con dobladillo, las faldas se hicieron más cortas y estrechas, y se presentó el escandaloso bañador de dos piezas para ahorrar ropa y goma. Era el nuevo estilo llamado "chic patriótico".


A nivel social, los efectos de una ciudadanía más unida y la economía de guerra se hicieron notar en la sociedad estadounidense. Aunque la gente ya se desplazaba antes hacia el norte, el oeste y a las zonas suburbanas de los grandes centros industriales, la tendencia se aceleraría durante la guerra en una proporción de 1 de cada 5 estadounidenses. El contacto entre ciudadanos de diferentes partes del país reforzó los sentimientos de unión, pero también surgieron conflictos raciales y de clase.

La población negra se enfrentó a continuas discriminaciones y prejuicios en el ámbito militar y en la industria. Durante la guerra sirvieron en unidades separadas; algunos destacaron, como por ejemplo, los Tuskegee Airmen, pero muchos fueron relegados a trabajos de baja categoría, como camareros y cocineros. Muchos blancos se negaban a saludar o recibir órdenes de oficiales negros y hasta el propio Secretario de Guerra Henry Stimson consideraba que no tenían capacidad de liderazgo. En el frente civil, la migración de más de 700.000 negros hacia el norte y el oeste incrementó los conflictos raciales. Entre 1940 y 1946, la población urbana negra aumentó de forma significativa. En San Francisco, por ejemplo, creció en un 560%, en contraste con el 28% de la población blanca. En Los Angeles, la cifra fue de 105% frente al 18% de blancos y en Detroit 47% frente al 5,2%. Los empresarios industriales discriminaban a los trabajadores negros pagándoles sólo una parte de lo que cobraban los blancos por el mismo trabajo. En el verano de 1943, la frustración estalló en los disturbios de Detroit - que causaron 34 muertos y 700 heridos - Michigan y Harlem (New York).


Fue precisamente durante los años de la guerra cuando el Movimiento de los Derechos Civiles empezó a adquirir ímpetu. Líderes negros como A. Phillip Randolph (en la foto superior), jefe del sindicato de mozos de coches de cama, exigían un cambio. Randolph llegó a amenazar a Roosevelt con una marcha de un millón de personas hacia Washington si no tomaba medidas respecto a la discriminación laboral. El presidente, preocupado por la posible comparación entre el antisemitismo nazi y el racismo contra la población negra, promulgó la Orden Ejecutiva 8802, que establecía la creación de un comité para las prácticas de empleo justo en el procedimiento federal de contratación. El comité no hizo gran cosa para detener las prácticas laborales injustas y discriminatorias, pero el hecho de que un líder negro consiguiera presionar al presidente sentó precedentes para el futuro Movimiento de los Derechos Civiles después de la guerra.


Los estadounidenses de origen italiano, judío, japonés y mexicano también sufrieron discriminación y prejuicios durante la guerra. En 1943, el objetivo de los blancos durante los disturbios de Los Ángeles fueron los mexicanos, pero sin duda los peor tratados fueron los de origen japonés (los llamados nisei): pese a la falta de evidencias o pruebas creíbles, unos 120.000 de ellos se vieron obligados a abandonar sus casas, fueron despojados de sus propiedades y realojados en campos de internamiento (ya hablé de ellos por aquí, si os interesa) en virtud de la Orden Ejecutiva 9066, que los clasificaba como "extranjeros enemigos". No obstante, la guerra significó mayores oportunidades sociales y económicas para muchos otros inmigrantes, especialmente del sur y el este de Europa, ya que se integraron mejor en el tejido social estadounidense.


La guerra trajo consigo cambios de primer orden para las mujeres estadounidenses. Antes de la guerra, existía una gran reserva de mano de obra femenina, compuesta básicamente por mujeres jóvenes y solteras, sin acceso a muchos tipos de trabajo y restringidas al servicio doméstico y al comercio. Sin embargo, las necesidades de producción en la industria de guerra, combinadas con la reducción del número de hombres (incorporados al ejército), proporcionaron a las mujeres una ocasión única para ampliar sus posibilidades laborales. La respuesta a la solicitud de trabajadoras por parte del Gobierno fue apabullante y conllevó cambios notables. En 1941 había 14,6 millones de trabajadoras, hacia 1944, su número había crecido a más de 19,4 millones. Hacia 1945, las mujeres constituían el 36% de la mano de obra y realizaban trabajos hasta entonces reservados a los hombres.


Las mujeres eran especialmente activas en las industrias de defensa. Entre 1940 y 1944, el número de mujeres empleadas en las fábricas creció en un 141%. En Detroit, por ejemplo, en 1943 las mujeres suponían el 91% de los nuevos contratos en 185 instalaciones bélicas. Más del 10% del personal de astilleros estaba compuesto por mujeres. Ahora bien, muchos de estos trabajos incluían una notificación de despido, ya que las mujeres serían despedidas cuando los hombres volvieran de la guerra, y además los sueldos eran manifiestamente desiguales en relación a los que cobraban los hombres por hacer el mismo trabajo (¿De qué me suena esto? Tiene narices que hayan pasado 70 años y el mundo, en líneas generales y salvo honrosas excepciones continúe igual).

Al acabar la guerra y con la desmovilización, las mujeres perdieron sus puestos el doble de rápido que los hombres. En 1945, tres cuartas partes de las mujeres que trabajaban en la construcción de aviones y barcos fueron despedidas, y en la industria del motor el número de mujeres descendió de un 25% a un 7%. Aunque las mujeres creían que su trabajo era satisfactorio y liberador - pese a la lógica frustración que pudiera producirles la desigualdad de salarios respecto a los hombres -, la propaganda de posguerra se centró en transmitir que su deber era el de ayudar a asimilar la reincorporación de los veteranos a la sociedad "haciendo que él volviera a ser el hombre de la casa".


Las tasas cada vez más altas de matrimonios y nacimientos hicieron de la vivienda un problema crítico. En general, las viviendas para alojar trabajadores inmigrantes eran de inferior calidad. Sin embargo, muchas de las mujeres jóvenes que se casaron durante permanecieron con sus padres hasta que sus maridos regresaron de la guerra, y la escasez de viviendas dio lugar durante la posguerra a un auge de construcción de residencias unifamiliares. A su vez, la mayor tasa de matrimonios desencadenó un baby boom que duró hasta los años 60. Así por ejemplo, entre 1940 y 1943, la tasa de primeros nacimientos saltó de 293 a 375 por cada 10.000 mujeres, y la tasa de posteriores nacimientos también subió, de 506 a 540. Ante el mayor número de niños, la incorporación de las mujeres al trabajo y las pocas viviendas disponibles, el Gobierno tuvo que aprobar leyes para establecer servicios de guardería y proporcionar viviendas sociales.


Fuente: "La Segunda Guerra Mundial" de H.P. Willmott, Robin Cross y Charles Messenger

martes, 21 de febrero de 2012

"Iron Sky": Posters y Trailer


Hoy toca hablar un poco sobre cine. La película en cuestión, aunque no está ambientada en la Segunda Guerra Mundial, si que tiene mucho que ver con dicho conflicto. Eso sí, os aviso que su argumento es de lo más bizarro


Se trata de "Iron Sky", una producción finlandesa-alemana, dirigida por un tal Timo Vuorensola, - lo conocerán en su casa a la hora de comer, supongo - que cuenta como cerca del final de la guerra, en 1945, un oficial de las SS llamado Hans Kammler hizo un importante avance en la investigación anti-gravedad. Desde una base secreta construida en la Antártida, naves espaciales nazis fueron lanzadas al espacio y fundaron la base militar Schwarze Sonne (Sol Negro) en el lado oscuro de la Luna. El propósito de esta base era construir una poderosa flota de invasión y volver a apoderarse de la Tierra en el momento adecuado. Pero en el año 2018, la base es descubierta accidentalmente por un astronauta norteamericano, y entonces los planes nazis se ven acelerados en su programa original. La presidenta de los USA, una suerte de Sarah Palin, decide entonces responder a la inminente invasión con la fuerza. El reparto, al menos para un servidor, está formado por completo desconocidos.


Calificada como una comedia de ciencia-ficción, se estrenó recientemente en la Berlinale, y visto el trailer (que aquí abajo os dejo) me temo que no dejara de ser una simpática "gansada", con un innegable gancho a nivel técnico y visual, que quizá pueda tener su punto o su encanto para todos los amantes de la WW II. Su estreno está previsto para el próximo 4 de abril.

 

lunes, 16 de enero de 2012

Personajes (5): Jack Churchill

Hoy visita esta sección un personaje de lo más extravagante y estrafalario. Se trata del sinpar Jack Churchill, un oficial británico de lo más pintoresco, conocido por sus hombres como "Mad Jack" o "Fighting Jack Churchill". Cuando os cuente más cosas sobre este tipo, vosotros mismos podréis juzgar si nos encontramos ante un héroe o un jodido loco (o quizás ambas cosas). Vamos allá:

Nacido en Hong Kong en 1906 con el nombre de John Malcolm Thorpe Fleming Churchill, este fulano obsesionado con la historia de Inglaterra, era algo así como un guerrero anacrónico sacado de otra época ya que combatió en la Segunda Guerra Mundial armado con un arco, flechas y una espada Claymore de doble filo, originaria de la Edad Media, que no dudaba en utilizar cuando tomaba al asalto posiciones enemigas ante el asombro de los soldados que comandaba. Fue, de hecho, el único soldado británico que abatió un enemigo con una flecha durante la Segunda Guerra Mundial. Solía decir que "cualquier oficial que entre en acción sin su espada no está bien vestido."


Estudió en el King William's College de la Isla de Man, graduándose en la Academia Militar de Sandhurst en 1926 y sirvió en Birmania con el Manchester Regiment. Durante esa época se pasó la mayor parte del tiempo aprendiendo a tocar la gaita y tirar con arco, viajando además en moto por todo el subcontinente indio e incluso a llegando a representar a Inglaterra en el Campeonato Mundial de Tiro con Arco, celebrado en Oslo en 1939. Poco antes, sus excentricidades, "como hacer sonar la gaita en la sala de guardia a las tres de la mañana, presentarse a formar con un paraguas o estudiar la campaña incorrecta en el examen para su promoción", escribe su biógrafo, le llevaron a hacer una pausa en el Ejército en 1936, trabajando como editor en un periódico.

Aunque su dominio con el arco le proporcionó pequeños papeles en el cine, como por ejemplo en los films "El Ladrón de Bagdad" (1924) y "Sabu" (1937), nunca tuvo la oportunidad de demostrar al mundo que era un oficial y, sobre todo, un soldado dispuesto a desempeñar las misiones más peligrosas, así que, cuando la sombra de la guerra se cernió sobre Europa, se alistó esa segunda vez al Ejército, no sin antes pasarse por un tienda de Londres a adquirir un buen arco de madera de tejo español de 100 libras, construido al estilo medieval, junto con un buen número de flechas de caza de madera y otros dos arcos de acero. Así de esta guisa, con sus arcos y su espada claymore, se unió al Manchester Regiment, justo a tiempo de embarcar con la British Expeditionary Force que fue enviada a Francia.


Fue en sus actuaciones durante la guerra donde se ganó su fama de "luchador" intrépido y soldado "loco". En diciembre de 1939, mientras los alemanes destrozaban a los pobres polacos, y los ingleses y franceses permanecían impasibles atrincherados en la Linea Maginot, Churchill cansado de tanta inactividad, decidió por su cuenta tener un poco de acción y animar algo el cotarro. Mientras estaba de patrulla en tierra de nadie, frente a las líneas alemanas, sorprendió a todos deslizándose sigilosamente hasta unos 50 metros de las trincheras enemigas y disparando un par flechas hasta que escuchó voces y agitación en las líneas alemanas, aunque no supo si había acertado sus disparos.

Poco después, en mayo de 1940, cuando las tropas aliadas quedaron cercadas en Dunkerque, Churchill que estaba al mando de una compañía de infantería que debía defender el pueblo de L´Epinette, fue capaz de acercarse hasta un granero sin ser visto por los nazis, y atravesar con una flecha desde 30 metros de distancia a un sargento alemán, antes de que comenzaran los disparos de sus hombres contra el resto de enemigos. "Una de las incidencias más celebradas de la evacuación de Dunkerque – podía leerse en el diario de guerra de la 4ª Brigada de Infantería - fue la visión del capitán Churchill, marchando por la playa con su arco y sus flechas. Sus acciones en el Saar con sus flechas son conocidas por muchos y su disgusto por no haber podido practicar con ellas tanto como le habría gustado, ha sido notable. Su ejemplo y buen trabajo con su grupo de ametralladoras han sido una gran ayuda para la cuarta brigada de infantería".


Sus conquistas y el asombró de sus compañeros y superiores no se detuvieron ahí. Ingresó en el Comando nº 3 - sin saber exactamente en que consistía pero "porque parecía peligroso" -, y el 27 diciembre de 1941, en la Noruega ocupada por Hitler, durante la Operación Archery lanzada contra la guarnición alemana de Vaagsoy, fue el primer hombre que, espada en mano (como se observa en la foto tomada durante unas maniobras) puso su pie en la playa, al frente de dos compañías. Antes de iniciar un ataque contra una batería costera enemiga en Malooy - en la orilla opuesta del fiordo de la población de Vaagsoy - tocó una canción con su gaita, lanzó una granada y mientras animaba con gritos a sus soldados, cargó con su espada a lo largo de la playa tomando la posición alemana y destruyendo la batería con cargas explosivas. Por sus acciones en Dunkerque y Noruega, obtuvo la Military Cross.

En julio de 1943, ya como Coronel al mando del Comando nº 2, desembarcó en Catania (Sicilia), de nuevo con su espada, su arco, sus flechas y su gaita, escena que se repitió de nuevo en el desembarco en Salerno (Italia). Liderando de nuevo el Comando Nº 2, tomó un puesto de observación en La Molina, el cual, controlaba una de las salidas de la cabeza de playa de Salerno, capturando 42 prisioneros, incluyendo una dotación de morteros. Por esta acción recibió la Orden de Servicio Distinguido. Su momento cumbre llegó en otoño de 1943, durante el ataque nocturno a la población italiana de Piegoletti. Dado que la vegetación impedía cualquier posibilidad de avanzar en silencio, organizó a sus hombres en 6 columnas paralelas y los envió en plena oscuridad a la carga al grito de "¡¡Comando!!". De esta forma minimizó el riesgo de que los comandos se dispararan entre ellos, y los alemanes, a pesar de ser superiores en número, quedaron desconcertados ya que en la oscuridad, los gritos parecían venir de todos los lados, con lo que cayeron en la confusión y terminaron rindiéndose. Tras capturar a 136 soldados alemanes, Churchill se adelantó a sus tropas, espada en mano, acompañado de un cabo, y consiguió infiltrase en el pueblo sin ser descubierto por sus defensores. Luego, uno tras otro, intimidando a los enemigos con su espada, se fue haciendo con los puestos de guardia y capturando prisioneros sin disparar una sola bala. Por esta acción recibió una nueva Orden de Servicio Distinguido.


En 1944 fue enviado a Yugoslavia al mando de los comandos que colaboraban con los partisanos de Josip Broz "Tito". Tras ocupar varias islas del Adriático organizó un "pequeño ejército" con 1.500 partisanos y 43 comandos, con los comenzaron a castigar a los alemanes con pequeños golpes de mano y acciones de guerrilla. En mayo de 1944, durante el ataque a una posición alemana, quedó aislado con 6 de sus hombres, con todos sus hombres heridos por la explosión de un proyectil de mortero. Entonces, el "Loco Jack", cuando se quedó sin munición sacó su gaita y comenzó a tocar con su gaita "Will Ye No Come Back Again?" mientras los alemanes se acercaban a ellos, pero una granada cayó a su lado y le dejó inconsciente. Al despertar, estaba rodeado de nazis.

A pesar de las órdenes de Hitler de ejectuar sumariamente a todos los comandos y guerrilleros, el capitán de la Wehrmacth al mando de los alemanes - un tal Thuener - se negó a cumplir las órdenes, siendo entonces enviado al campo de concentración de Sachsenhausen, donde conoció a veteranos que habían participado en el hecho real que inspiró la famosa película "La Gran Evasión". Se unió a ellos y, en su lucha continua, consiguió excavar un túnel por debajo de los muros de la prisión y escapar. Estuvo libre 14 días, hasta que la Gestapo volvió a capturarle antes de llegar a Rostock, cerca del Mar Báltico, por lo que fue enviado a un campo de prisioneros en Niederdorf en el Tirol Austriaco.


En abril de 1945, "Mad Jack" - en la foto de arriba, a la derecha, donde se observa su espada - volvió a fugarse caminando más de 100 kilómetros en dirección al sur, hacia Verona (Italia), hasta que se encontró con una unidad blindada norteamericana. Terminada la guerra en Europa, fue enviado a Birmania para luchar contra los japoneses, pero al lanzarse las bombas atómicas contra Hiroshima y Nagasaki, la guerra terminó y no llegó a entrar de nuevo en acción. Parece ser que Churchill maldijo el repentino final de la guerra, diciendo: "Si no hubiera sido por esos malditos yanquis, podría haber seguido luchando otros 10 años".

Al término de la guerra, cuando tenía 40 años, pudo ingresar en la escuela de saltos, hacerse paracaidista y seguir participando en acciones militares estratégicas en Palestina.Después de la guerra volvió a aparecer en un película, concretamente, "Ivanhoe" (1946), mostrando de nuevo sus habilidades con el arco. Tras servir como instructor de paracaidistas en Australia, se retiró del ejército en 1959. Murió en 1996 en su casa de Surrey (Inglaterra).