domingo, 17 de junio de 2012

Carteles Propagandísticos de la Segunda Guerra Mundial (10)

Acabo de caer en la cuenta de que todavía no os había mostrado por esta sección una selección de la propaganda de la Italia Fascista de Benito Mussolini. Que no cunda el pánico, ragazzi. Ahora mismo remedio mi crasso errore. Aquí os dejo unos cuantos carteles propagandísticos italianos: 






 




 


viernes, 15 de junio de 2012

La Invasión Fantasma

La Operación León Marino, la proyectada invasión de Gran Bretaña por parte de las tropas de la Alemania Nazi, nunca llegó a ejecutarse, pese a que sus preparativos fueron muy intensos y la amenaza de invasión se mantuvo durante bastante tiempo, primero para mantener una presión psicológica sobre el pueblo y el gobierno inglés, y posteriormente para encubrir los planes alemanes de ataque contra la URSS.

Esa es al menos la versión oficial, ya que según algunas informaciones, supuestamente, el 16 de septiembre de 1940 se habría producido un intento alemán de atravesar el Canal de la Mancha en dirección a las playas inglesas con la intención de invadir Gran Bretaña. La prensa de los países aliados se hizo eco de una confusa noticia que afirmaba que ese día los alemanes habían lanzado la Operación León Marino, pero que el intento de invasión de las islas británicas había tenido que cancelarse al haber sido atacada la fuerza de desembarco por aviones de la Royal Air Force (RAF), cuando todavía se encontraba anclada en puertos franceses.


En EE.UU., la revista War Illustrated y el diario New York Sun se atrevían incluso a narrar con todo lujo de detalles la frustrada invasión, remitiendo al testimonio de "observadores neutrales", según los cuales "la matanza fue terrible; los muertos, ahogados y heridos se podían contar por decenas de miles". Además, estas publicaciones aseguraban que los hospitales franceses próximos a la costa habían quedado saturados por la llegada de soldados alemanes que presentaban graves quemaduras por todo el cuerpo.

Según el informe de un anónimo médico galo, el 16 de septiembre, cuando los barcos estaban dispuestos ya a atravesar el Canal de la Mancha con la fuerza de invasión a bordo, fueron atacados por la aviación británica arrojando bombas incendiarias. El petróleo de los barcos derramado sobre la superficie del agua también ardió, abrasando a los soldados que saltaban de los barcos tratando de escapar de las llamas. Aunque estas informaciones no hablaban del número total de bajas producidas por el ataque, un mes más tarde, basándose en testimonios procedente de Francia - carentes de toda credibilidad - se calculó que podrían ascender a 350.000 (¡ahí es nada!).


Para entonces, los esfuerzos del Reich por desmentir esta historia habían resultado totalmente inútiles. En la prensa continuaron apareciendo supuestos testigos de la masacre que se había producido aquel 16 de septiembre de 1940 en las costas francesas del Canal de la Mancha. Algunos ciudadanos estadounidenses que vivían en la costa belga confirmaron que durante días habían ido llegando a las playas cadáveres de soldados alemanes calcinados o con graves quemaduras.

Incluso un periodista de la cadena norteamericana CBS, William Shireer, dijo observar el 18 de septiembre - es decir, 2 días después del supuesto intento de invasión - la llegada a una estación cercana de Berlín de un tren de la Cruz Roja con un gran número de heridos, la gran mayoría con graves quemaduras. Al citado periodista le sorprendió tal cantidad de bajas, dado que las operaciones militares en el oeste habían cesado 3 meses antes, y por ello atribuyó las mismas al frustrado cruce del Canal de la Mancha. Otro periodista, Charles Barbe, afirmó haber visto con sus propios ojos cuerpos de soldados alemanes prácticamente carbonizados en los alrededores de la ciudad costera de Dieppe, y que según sus investigaciones, un total de 33.000 hombres podrían haber perecido durante el ataque de la RAF a la flota de invasión.


Los relatos y descripciones de ese frustada invasión de las islas británicas fueron desapareciendo paulatinamente de la prensa, pero en 1944 volvieron de nuevo a surgir nuevas informaciones. Gracias al avance de las tropas aliadas por Francia tras el desembarco de Normandía, los corresponsales de guerra lograron localizar a supuestos testigos que podían confirmar la veracidad de lo ocurrido el 16 de septiembre de 1940. Así, un buen número de enfermeras afirmaron haber visto llegar el 17 de septiembre un importante número de soldados alemanes heridos a la estación de Bruselas, la mayoría de ellos con quemaduras en todo el cuerpo, muchos de los cuales - al menos 500 - pese a ser trasladados a hospitales de la capital belga, morirían a causa de la gravedad de sus heridas. 


Como el gobierno británico nunca confirmó ni desmintió el ataque con bombas incendiarias a la flota alemana de invasión, en junio de 1945, cuando la guerra hacía un mes que había terminado en Europa, la presión de la prensa para conocer la verdad forzó a llevar el asunto a la Cámara de los Comunes. Allí, las explicaciones del Ministro de Información, Geoffrey Lloyd, no arrojaron ninguna luz sobre el caso, ya que, el ministro aseguró que no hubo ataque alguno de la RAF, sino que lo ocurrido fue un fallido experimento alemán que trataba de comprobar la fiabilidad de unos trajes de amianto que se habían fabricado para las tropas alemanas a fin de protegerse del fuego en el supuesto de que en las costas ingleses se hubiera dispuesto una barrera de petróleo ardiendo, tal y como los ingleses llegaron a planear en su día como medio de defensa ante la esperada invasión. Según Lloyd, los uniformes de amianto eran defectuosos, y los soldados participantes en el experimento habían perecido o sido gravemente heridos durante la prueba a consecuencia de las llamas.


Estas inverosímiles explicaciones de Lloyd no convencieron a nadie, pero tras la guerra, la historia de esa supuesta invasión se fue desinflando poco a poco. Únicamente, pareció confirmarse la llegada de cuerpos de soldados alemanes quemados a la costa británica, tal y como señaló el Primer Ministro Clement Attlee en noviembre de 1946, pero que, en todo caso, el número de cadáveres no superó la treintena. Años más tarde, fueron apareciendo algunos de los soldados británicos que ayudaron a recuperar estos cuerpos del agua, lo que presupone que, al menos esta parte de la historia, tendría visos de verosimilitud. En cualquier caso, el escaso número de cadáveres recuperados hace pensar que más bien podrían tratarse de miembros de las tripulaciones de los bombarderos y cazas de la Luftwaffe, que de una gran fuerza anfibia de invasión.

Para añadir todavía más confusión al asunto, tras la guerra, apareció un plan de los servicios secretos británicos para simular una falsa invasión de Gran Bretaña, consistente en recuperar cadáveres de pilotos alemanes derribados y vestirlos con uniformes de infantería, que serían abandonados en el mar para que las mareas los arrojasen a las playas inglesas. No hay constancia de que tal proyecto se llevase a cabo, pero no hay que descartar tal posibilidad, que podría proporcionar una explicación a los cuerpos encontrados en la costa a los que se refirió Attlee.


¿Qué ocurrió entonces, si es que ocurrió algo, ese 16 de septiembre de 1940? Aunque no hay ninguna prueba concluyente de que se produjese una matanza de soldados alemanes en aguas del Canal de la Mancha, ya fuera a consecuencia de ese ataque de la aviación británica a la flota de invasión alemana, ya fuera debido a ese fallido experimento para comprobar la eficacia de los uniformes ignífugos, la existencia de abundantes testimonios que revelan una inusual llegada de heridos por graves quemaduras a los hospitales o de cadáveres quemados a las costas, puede indicar que ocurriera un accidente de grandes dimensiones que los alemanes prefiriesen mantener oculto.

Hay que recordar que la flota de invasión, que estaba lista para emprender el cruce del Canal de la Mancha, constaba de un importante número de lanchas de desembarco: las fotos de reconocimiento realizadas por la RAF identificaron unas 600 barcazas en Amberes, 230 en Boulogne, 266 en Calais, 220 en Dunkerque, 205 en Le Havre y 200 en Ostende. No es descabellado pensar que algunas de esas embarcaciones fueran pasto de las llamas debido a alguna incursión aérea británcia o incluso a un accidente fortuito, dando como resultado una tragedia que se saldase con la muerte de varios centenares de soldados alemanes.


Esto no sería de extrañar, puesto que a lo largo de la Segunda Guerra Mundial, tanto británicos como norteamericanos, silenciaron numerosos accidentes (como por ejemplo, este que os conté por aquí), que provocaron víctimas en sus propias filas, para evitar así que se resintiera la moral de las tropas o de la población civil, y no hay ningún motivo para pensar que los dirigentes alemanes no optasen también por encubrir sus propios errores. Tampoco puede descartarse que el gran número de heridos y muertos del 16 de septiembre de 1940 fuera simplemente el resultado de alguna incursión aérea especialmente desastrosa para la Luftwaffe, que causara un gran número de bajas entre sus pilotos y tripulaciones, y que los nazis prefiriesen mantener oculta.

Pero también hay que tener en cuenta el papel de la propaganda británica que quizás fue capaz por sí sola de urdir este gran engaño para espolear la moral de la población civil, que en esos momentos sufría los constantes ataques aéreos de la aviación alemana y vivía en pleno estado de psicosis y terror ante la temida invasión de las islas. A favor de la tesis del montaje figuraría la gran capacidad demostrada por los servicios secretos aliados para diseñar y llevar a cabo con éxito complicadas operaciones de contrainformación - como por ejemplo, la Operación Fortitude, previa al desembarco de Normandía -, que a la postre resultarían decisivas para el resultado final de la contienda.

 
Fuente: 
"Enigmas y Misterios de la Segunda Guerra Mundial" de Jesús Hernández

jueves, 14 de junio de 2012

Las Fuerzas Especiales de Desembarco de la Armada Japonesa (Tokubetsu Rikusentai)

Durante la guerra contra Rusia (1904-1905), los japoneses utilizaron por primera vez en sus buques de guerra pequeños destacamentos de tropas navales que podían ser desplegados con armas ligeras para hacer tareas de control de las costas y de combate. Aquellas tropas navales podían ser transportadas con rapidez por barcos hasta los lugares conflictivos como puntas de lanza de posteriores operaciones militares de mayor envergadura. Ese fue el comienzo de las Fuerzas Especiales de Desembarco de la Armada (en adelante FEDA) o Tokubetsu Rikusentai.


El 28 de febrero de 1932 una fuerza de 2.000 soldados de la Tokubetsu Rikusentai tuvo su primer enfrentamiento con tropas chinas en lo que los japoneses llaman "el incidente de Sanghai". Tras su bautismo de fuego, comenzaron a tomar la forma de una fuerza de élite a cuyas unidades se asignaban las tareas más difíciles. Las cuatro principales bases navales de Japón - Kure, Maizuru, Sasebo y Yokosuka - crearon unidades FEDA que recibieron instrucción especial, incluidos el uso de artillería ligera y las operaciones anfibias de desembarco. El primer choque a gran escala en que intervinieron tuvo lugar en la Segunda Guerra Chino-Japonesa, concretamente en Sanghai, el 13 de agosto de 1937, donde 2 divisiones chinas intentaron echar de la Concesión Internacional a 2.000 soldados de las FEDA y 1.300 hombres más de la Armada Imperial. Aunque superados numéricamente en una proporción de 7 a 1, los nipones resistieron.


Las Tokubetsu Rikusentai fueron reestructuradas en unidades de 750 a 1500 hombres con dos compañías de fusileros y una o dos con armamento pesado (morteros, ametralladoras pesadas, ametralladoras antiaéreas ligeras o cañones ligeros de campaña). Esas compañías se conformaban con un número menor de efectivos, comparadas con las fuerzas regulares del ejército, pero fueron entrenadas para combatir independientemente si fuera necesario y en muchos casos sin esperar ayuda de ningún tipo. Al momento de declarar la guerra a los EE.UU, el país nipón tenía 16 unidades de las FEDA. La mayor de ellas, con un total de 1.600 hombres, era la 1ª Sasebo Rikusentai, seguida por la 2ª Sasebo Rikusentai, con 1.400 hombres, y las  y 2ª Kure Rikusentai, que también contaban ambas con 1.400 efectivos. Cada una de las 12 unidades restantes disponían entre 750 y 1.000 hombres. Además, había 2 unidades de paracaidistas especialmente entrenados, la y 3ª Yokosuka Rikusentai, con cerca de 750 soldados cada una de ellas.


Durante la Segunda Guerra Mundial, las unidades de las Fuerzas Especiales de Desembarco de la Armada Imperial consiguieron una reputación desmesurada para su pequeño tamaño. Las fuerzas aliadas se refieron erróneamente a ellas como "marines japoneses" pero técnicamente no había comparación posible con el U.S. Marine Corps, que era independiente del Ejército y de la Armada estadounidenses, y sus divisiones estaban entrenadas y equipadas específicamente para establecer cabezas de playa en desembarcos anfibios antes de la llegada del Ejército. Las Tokubetsu Rikusentai no eran un cuerpo independiente - eran marineros bajo el mando de oficiales de la Armada Imperial - y, como se ha indicado, los efectivos humanos de una unidad solían aproximarse a los 2 batallones como mucho.


Por causa de las discrepancias políticas y de un acusado complejo de superioridad, la Armada y el Ejército de Japón rara vez colaboraban, una situación que a menudo llevaba a una innecesaria e ineficiente duplicación de los esfuerzos y los gastos, así como a una deficiente coordinación operacional. Eso hizo que fuera de la mayor importancia que la Marina Imperial contase con su propio contigente de tropas de infantería para acompañar a sus buques en las misiones remotas. Con sus propias tropas, los comandantes navales, podían, en teoría, vigilar sus fondeaderos y también tener control sobre la situación local sin tener que estar bajo el mando de sus compañeros rivales del Ejército Imperial.


Cuando comenzó la Guerra del Pacífico, las FEDA participaron en la invasión de las Islas Filipinas. Las incursiones aéreas japonesas dejaron fuera de servicio los aeródromos claves y pillaron totalmente desprevenidas a las guarniciones filipinas y estadounidenses. La 1ª Kure Rikusentai desembarcó en Legazpi, en la isla de Luzón, el 12 de diciembre de 1941 con 575 hombres - un modesto desembarco que en ese momento mereció la consideración de gran operación-. La 2ª Kure Rikusentai desembarcó en Mindanao el día 20. Enfrentados a una resistencia débil y desorganizada, los hombres de las FEDA sufrieron pocas bajas.


La Batalla por la isla Wake se convirtió en una empresa formidable cuando la pequeña guarnición de Marines estadounidense destacada en la isla, ampliamente superada en número, presentó una tenaz y enconada resistencia, rechazando un primer intento de desembarco de la Maizuru Rikusentai  el día 11 de diciembre de 1941 (lo que fue aprovechado al máximo, propagandísticamente hablando, por los norteamericanos con el famoso "Send us more japs!"); el 23 de diciembre, los nipones lo volvieron a intentar, esta vez reforzados con unidades del Ejército  y asaltaron las costas meridionales de las islas Wake y Wilkes a las 02,35 horas. En una dudosa victoria para la Maizuru Rikusentai, la guarnición estadounidense se vio obligada a rendirse a las 08.00 horas.


La primera utilización de los paracaidistas de la Armada Imperial tuvo lugar el 11 de enero de 1942, cuando la 1ª Yokosuka Rikusentai  del comandante  Toyaki Horiuchi, fue lanzada para tomar el aeródromo holandés de Langoan, en las afueras de la ciudad de Manado, en la isla Célebes (la actual Sulawesi, ahora territorio de Indonesia, entonces Indias Orientales Holandesas). El asalto desde el aire efectuado por unos 430 hombres fue precedido por desembarcos anfibios de las y 2ª Sasebo, con 2.500 hombres en total, bajo el mando del capitán Kunizo Mori.  En Manado se les enfrentó una fuerza de cerca de 1.500 soldados holandeses y locales, la mayoría de ellos reservistas y milicianos. Los paracaidistas saltaron directamente sobre el defendido aeródromo de Langoan y sufrieron bajas (32 muertos y 32 heridos), pero la operación combinada de fuerzas aerotransportadas y anfibios logró una rápida victoria.


El 20 de febrero de 1942 los paracaidistas de la 3ª Yokosuka Rikusentai (teniente comandante Fukumi) fracasaron en una operación contra el aeródromo de Penfui en Timor Occidental, una zona controlada por una fuerza holandesa-australiana de unos 1.600 hombres. Simultáneamente, el 228º Regimiento de Infantería del ejército y la 1ª Kure Rikusentai  desembarcaron a unos 15 kms hacia el sur con 4.600 efectivos. Para evitar volver a sufrir muchas bajas como en Langoan, donde los paracaidistas habían saltado directamente sobre las defensas, los cerca de 630 paracaidistas de la 3ª Yokosuka fueron lanzados en una zona a 15 kms de su objetivo - demasiado lejos para que pudiesen avanzar rápidamente a través de la espesa jungla -. Quedaron detenidos en la única carretera por la resuelta resistencia enemiga y allí murieron 36 y otros 24 fueron heridos; y para cuando consiguieron llegar a su objetivo, el 22 de febrero, ya había sido tomado por la fuerza anfibia de la 1ª Kure. Aunque la Armada Imperial planeó otras operaciones con tropas aerotransportadas, ninguna fue puesta en práctica, y en diciembre de 1942, la y 3ª Yokosuka fueron enviadas a Japón y su personal fue absorbido por una 1ª Yokosuka Rikusentai reorganizada y más convencional.


Entre otras acciones ofensivas en que participaron las FEDA, la 3ª Yokosuka desembarcó en abril en 1942 en la isla de Tulagi, en las Islas Salomón, para establecer una base para hidroaviones, pero los Marines de EE.UU. liberaron la isla el 7 de agosto de 1942 al comienzo de la campaña de Guadalcanal, en la que lucharon otras tropas de las FEDA. Los soldados de las Tokubetsu Rikusentai fueron enviados a combatir en otros lugares de las Salomón y de Nueva Guinea durante 1942, pero las desastrosas pérdidas sufridas por la Armada Imperical en la Batalla de Midway en el mes de junio ya habían empezado a limitar la capacidad de Japón de maniobrar con libertad en las enormes distancias que separaban sus posiciones avanzadas en las islas. A medida que las pérdidas de la Armada Imperial frente a las fuerzas navales y aéreas aliadas iban en aumento, las Tokubetsu Rikusentai fueron perdiendo eficacia para su pretendida función; sin superioridad naval no era posible organizar operaciones de desembarco enérgicas y gran escala.


A partir de ese momento, las Tokubetsu Rikusentai se vieron limitadas a funciones de defensa de las islas ya ocupadas por Japón, y en tales combates aquellas pequeñas unidades carecían de la fuerza necesaria para ser efectivas por altas que fuesen su moral y determinación. Los encarnizados combates en la jungla, las enfermedades tropicales y el bloqueo que mantenían los Aliados sobre sus líneas de aprovisionamiento (que provocó auténticas situaciones de hambre y desabastecimiento de todo tipo de cosas) continuaron minando las fuerzas de las dispersas guarniciones. Al menos 4 de las principales unidades de las Tokubetsu Rikusentai fueron disueltas en 1942 ( y 2ª Kure, y la y 2ª Sasebo).


El último golpe real asestado por las FEDA tuvo lugar durante la Batalla de Tarawa, en las Islas Gilbert, entre el 20 y el 23 de noviembre de 1943. Allí, unos 1.500 hombres  de la 7ª Sasebo lucharon codo con codo con 1.100 marineros de la 3ª Fuerza Especial de Bases (antes 6ª Yokosuka) para defender sus posiciones principales en el atolón de Betio y en los islotes circundantes de los desembarcos de la 2ª División de Marines estadounidense. Aquel fue el primer gran asalto anfibio lanzado por EE.UU. contra una isla ocupada por japoneses, en el cual se pusieron a prueba nuevos equipos y tácticas. Cuando consiguieron tomar el atolón, 3 días más tarde, cerca de 1.000 Marines norteamericanos habían muerto o desaparecido (o murieron después de sus heridas) y otros 2.300 más habían resultado heridos. Sólo 17 hombres de la guarnición japonesa fueron capturados con vida (el resto murió en combate o decidió suicidarse como los soldados de la imagen inferior).


Un buen número de guarniciones japonesas fueron ignoradas y quedaron abandonadas a su suerte en islas a medida que la máquina de guerra estadounidense barría el Pacífico sin pausa en dirección a las islas del archipiélago japonés. Las unidades de las Tokubetsu Rikusentai destinadas en Saipan, Iwo Jima y Okinawa fueron masacradas a largo de 1944 y1945. Para ese momento ya no había clase alguna de tropas de élite japonesas, por falta de instrucción, mando, equipos y moral. Muy pocos de sus veteranos vivieron para llegar a ver el final de la guerra.


Fuente: 
Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: "Las Fuerzas Japonesas de Desembarco" de Gary Nila y Robert A. Rolfe
http://www.exordio.com/1939-1945/militaris/fuerzas-armadas-JAP/tokubetsu-rikusentai.html

miércoles, 13 de junio de 2012

Noticias sobre la 2ª Guerra Mundial (34)

Seguimos con una nueva tanda de noticias relacionadas con la WW II. Aquí os dejo otras tres:


--- Según leo aquí, Adolf Hitler tomó la decisión de hacerse una casa en Hollywood en 1933, año en el que los nazis tomaron el poder en Alemania. Desde aquel idílico paraje, en unos Estados Unidos supuestamente nazis y controlados por el "Reich de los Mil Años", el Führer iba a hacer y deshacer la política mundial a su antojo. Los filonazis estadounidenses de la Legión de Plata (o "camisas plateadas"), estaban tan convencidos de que la victoria de Hitler en la Segunda Guerra Mundial era inevitable que se gastaron millones de dólares en la construcción de una mansión de lujo a la espera de la llegada de su Führer.


Según publicó el Daily Mail, un espía alemán de nombre Herr Schmidt convenció a la nazi estadounidense y rica heredera Jessie Murphy para que "invirtiese" en la futura casa californiana del dictador alemán 4 millones de dólares, que hoy serían unos 66. El complejo disponía de un gran tanque de agua, 22 habitaciones, jardín para el cultivo de vegetales -Hitler era vegetariano- e incluso un búnker. Cuando terminase la guerra iba a ser ampliado con financiación alemana. Tendría una piscina, cinco bibliotecas, un gimnasio y varios comedores más.


Pero cuando los Estados Unidos entraron en la guerra después del bombardeo japonés a Pearl Harbor, las autoridades del país echaron a los aproximadamente 50 nazis americanos que vivían en la que estaba destinada a ser la mansión hollywoodiense del dictador germano. Tras la guerra, llegaron a vivir en la mansión una colonia de artistas y el novelista Henry Miller. El edificio, muy próximo a las casas de conocidos actores y directores de cine como Steven Spielberg, ha atraído a curiosos, historiadores y neonazis. Está planeado que las palas excavadoras derriben el hoy ruinoso complejo para hacer sitio a una nueva zona habilitada para la práctica del picnic. Afortunadamente Hitler no pudo estrenar su casa californiana: en vez de vivir sus últimos momentos frente al Pacífico los pasó en un búnker en Berlín, donde acabó suicidándose.

--- Las selecciones italiana y holandesa visitaron el pásado 6 de junio los antiguos campos de exterminio de Auschwitz-Birkenau, situados a pocos kilómetros de Cracovia, ciudad donde ambos equipos preparan su participación en la Eurocopa de Fútbol.


Los italianos fueron los primeros en mostrar sus respetos al millón de personas (la gran mayoría judíos) asesinadas allí durante la Segunda Guerra Mundial. A primera hora de la mañana, con el técnico Cesare Prandelli a la cabeza, toda la expedición transalpina atravesó las puertas que daban acceso al horror. "Arbeit macht frei" ("El trabajo te hará libre") es el mensaje que tuvieron que leer los italianos al atravesar la entrada del campo. Luego, pasearon por alrededor de los 28 barracones que en 1942 llegaron a contar con la cifra de 16.000 prisioneros. Los presos ocupaban hacinados aquellos edificios de madera, incluidos también los sótanos y desvanes. Todos pudieron ser vistos por los 23 futbolistas del conjunto italiano, su cuerpo técnico y miembros de la federación. Muchos se emocionaron, como los jugadores Riccardo Montolivo y Antonio Nocerino, que apenas pudieron contener las lágrimas cuando escucharon los testimonios de lo que ocurrió en Auschwitz. "Ha sido una experiencia muy impactante. Es importante venir aquí para recordar y dar testimonio de esto", dijo el defensa Giorgio Chiellini.


El momento más respetuoso de la jornada llegó en el patio del Bloque 11, donde los nazis ejecutaban a sus prisioneros tras aplicarles torturas previas. Cualquier cosa podía provocar un castigo: recoger una manzana de un árbol, hacer las necesidades fisiológicas en el tiempo de trabajo, cambiar una muela de oro por una rebanada de pan o trabajar demasiado despacio y rendir poco. Los castigos, antes de culminar en la muerte, eran variados, y en la exposición del campo se podían ver los instrumentos de tortura: un potro original donde se apaleaba a los reclusos o un poste que servía para el castigo de suspensión. Era en ese patio donde los nazis acabaron con muchas vidas, y fue allí donde el capitán de la selección, Gianluigi Buffon, colocó una corona de flores con la bandera de Italia y un mensaje de respeto de la federación. Después, cada jugador dejó una vela y el portero del Juventus fue el encargado de firmar en el libro de visitas. Cuando los italianos estaban a punto de abandonar Auschwitz apareció la expedición holandesa, que igualmente paseó durante una larga hora por los campos de concentración. Esta previsto que Inglaterra también visite los campos del horror, donde hace unos días también estuvo la selección de Alemania.

--- Esta semana el Ejército Alemán inició las operaciones para reflotar un bombardero Junkers Ju 87 Stuka del fondo marino frente a la isla de Rügen, en el Mar Báltico justo aguas fuera de la costa norte de Alemania. Los trabajos se espera que duren 10 días y supondrán la participación de unos 50 efectivos militares. La ubicación del bombardero -  a 10 kilómetros del puerto de Sassnitz y a una profundidad de 18 metros - es conocida desde hace tiempo y es un lugar frecuentado por buceadores. Al parecer las inspecciones iniciales indican que el aparato está en relativamente buen estado tras haber permanecido en el agua durante casi 70 años. No está claro qué fue lo que derribó al avión y si el piloto logró saltar antes de caer. Antes de que el avión pueda ser izado, los buzos del ejército investigarán si todavía tiene artefactos explosivos a bordo.


El famoso bombardero en picado Stuka, era un arma temida del arsenal alemán, especialmente al comenzar la guerra, cuando se convirtió en un símbolo de la Blitzkrieg (guerra relámpago) alemana con su sonido de sirena conocida como "Trompetas de Jericó", cuando el avión se lanzaba en picado sobre su objetivo. "El Stuka como una pieza en exhibición es increíblemente importante para nosotros porque casi no hay ejemplares existentes. Los que quedaron después del final de la guerra fueron destruidos como parte del programa de desmilitarización" dijo Sebastian Bangert, portavoz del Museo de Historia Militar de Berlín". 

martes, 12 de junio de 2012

Citas Célebres de la 2ª Guerra Mundial (46)


"Mi boina vale por 3 divisiones. Los hombres pueden verla a los lejos y exclaman, 'Allí está Monty', y entonces son capaces de luchar contra cualquiera."

Bernard Law Montgomery - Mariscal de Campo británico, comandante del XXI Grupo de Ejércitos Aliado, durante una conversación con el secretario privado del Rey Jorge VI (febrero 1944)

lunes, 11 de junio de 2012

Citas de Cine (13)

"¡Soldados! ¡Ha llegado el momento de demostrar vuestro valor! ¡Como miembro del honorable Ejército Imperial, confío en que combatiréis con honor! 

Esta isla tiene suma importancia para Japón. Si la isla cae, el enemigo la utilizará como base para atacar desde ella a nuestra patria. ¡Por la patria! ¡Por nuestra patria! ¡Hasta el último hombre! 

Nuestro deber es detener al enemigo aquí. Nadie tiene derecho a morir antes de matar a 10 enemigos y además no debéis esperar regresar a vuestra casa con vida. Yo iré siempre por delante de vosotros. ¡Larga vida al Emperador! ¡Banzai! ¡Banzai! ¡Banzai!"

General Tadamichi Kuribayashi (Ken Watanabe) - "Cartas desde Iwo Jima" (2006) de Clint Eastwood
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"Sólo hay una muerte adecuada para un soldado profesional, y es de la última bala, de la última batalla, de la última guerra"

General George S. Patton (George C. Scott) - "Patton" (1970) de Franklin J. Schaffner
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"Halina, es un momento extraño para decirlo, pero ojalá te conociera mejor"

Wladyslaw Szpilman (Adrien Brody) - "El Pianista" (2002) de Roman Polanski
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"Sé que es bueno... lo de recaudar dinero y eso, porque lo necesitamos... pero no soporto que me llamen héroe, lo único que hice fue intentar que no me mataran. Alguna de las cosas que he visto hacer, que he hecho yo, no son como para estar orgulloso ¿sabes?"

Cabo Ira Hayes (Adam Beach) - "Banderas de Nuestros Padres" (2006) de Clint Eastwood
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viernes, 8 de junio de 2012

Noruega: Colaboracionismo y Resistencia

La ocupación de Europa Occidental por la Wehrmacht dio lugar a la aparición de movimientos de Resistencia en todos los países afectados, y también de movimientos colaboracionistas, directamente opuestos a los de resistencia. La guerra contra Alemania se convirtió en una guerra civil, más o menos violenta, según los casos, dentro de cada país. Durante la década de 1930, y especialmente entre los años 1933 y 1939, Europa había estado dividida entre dos bloques políticos, el del antifascismo y el del anticomunismo. Estas dos grandes posturas políticas evolucionaron a lo largo de la década de 1940 hasta convertirse en movimientos de resistencia y de colaboracionismo, respectivamente.


En el caso de Noruega, durante mucho tiempo se creyó que la colaboración comenzó antes de la invasión alemana - ocurrida el 9 de abril de 1940 (Operación Weserübung) - y posterior ocupación del país nórdico, y que el partido fascista del comandante Vidkun Quisling, la Nasjonal Samlig (Unión Nacional, NS), actuó como una especie de "quinta columna" durante la invasión. En realidad, ahora parece que la NS no intervino así, sin embargo, Quisling - término que se ha convertido en algunos idiomas europeos como el inglés, noruego, sueco, griego, croata y serbio, en sinónimo de un traidor pagado - se proclamó "Jefe de Gobierno" y ordenó a las Fuerzas Armadas Noruegas el alto el fuego, para la sorpresa de los alemanes y de sus propios seguidores.


Alemania había planeado que - siguiendo el modelo danés - el sistema político independiente noruego debía mantenerse y que el rey debía permanecer en el país, para dar un aire de legitimidad a una ocupación realizada únicamente para evitar un desembarco de los Aliados. Este escenario se esfumó con la inesperada declaración de toma de poder de Quisling (en la imagen superior) el mismo día de la invasión alemana y la consiguiente huida del rey Haakon VII a Inglaterra el 7 de junio de 1940. Pronto quedó claro que el único grupo en el cual los alemanes podían confiar era la NS de Quisling, un partido que nunca había atraído más del 2% de los votos antes de la guerra y que no había tenido ni a un miembro en el Parlamento. Sin embargo, durante los dos primeros años de ocupación, los miembros de la Nasjonal Samlig crecieron hasta alcanzar los 45.000. En febrero de 1942, Alemania convirtió a Quisling en "Ministro-Presidente" de Noruega, algo excepcional entre los líderes colaboracionistas europeos. Quisling se veía a si mismo como líder de un país aliado de Alemania, pero en realidad el poder era detentado por el Reichkommisar alemán, Josef Terboven. Quisling, un teórico brillante, como político fue un total fracaso, y nunca consiguió el apoyo de un número significativo de noruegos.


La NS tuvo una serie de organizaciones políticas, algunas uniformadas: el cuerpo de líderes políticos, organizaciones de mujeres y jóvenes, etc. Y bajo el gobierno de Quisling, varias organizaciones del Estado fueron atraídas a una relación de cercanía con la NS: el paramilitar Servicio del Trabajo y las reorganizadas fuerzas de Policía, entre otros. Otro cuerpo, la milicia de la NS, se hacía llamar Hird, un término sacado de la historia vikinga. Constituido por primera vez en 1933, fue dotado de nuevos uniformes y reorganizado después de la ocupación, y en marzo de 1941 recibió poderes policiales. El Hird estaba dividido en 7 regimientos y contaba además con secciones aérea y naval: Hirdmarinen y Hirden Flykorpset, ambas organizadas durante la guerra y fuentes de voluntarios para la Kriegsmarine y la Luftwaffe, respectivamente. Existía también una élite, la Forergarden, la sección de guardia personal de Quisling. En marzo de 1942, se creó un batallón armado y acuartelado, posteriormente llamado Hirdens Bedriftsvern; esta unidad adoptó uniformes grises y otros elementos de uniformidad alemanes. Dado que la resistencia de Noruega nunca fue muy activa, el Hird no necesitó grandes unidades armadas.


También se creó una sección noruega de la Allgemeine-SS alemana, inicialmente conocida como Norges-SS, y luego como Germanske-SS Norge. En teoría era una rama del Hird, pero en realidad, las SS Noruegas eran virtualmente autónomas y tenían lazos directos con los alemanes. Nunca contó con más de 1.300 hombres, organizados en un batallón y varias compañías. Después de un período de transición, usaron uniformes casi idénticos a los de la Allgemeine-SS alemana. El emblema de la NS, un águila con una cruz de San Olaf, se utilizaba en lugar de las insignias alemanas, y se llevaba siempre la gorra de montaña en lugar del Schirmmütze alemán. En la práctica, las SS Noruegas tuvieron poca importancia, ya que la mayoría de sus miembros servían en las Waffen-SS o en la Policía Noruega. No obstante, cuando empezó la Operación Barbarroja, Quisling consiguió formar una tropa de nazis noruegos para colaborar con Alemania en las operaciones militares en la Unión Soviética. La mayor parte de los voluntarios nazis noruegos se enrolaron en la 11ª División de Granaderos SS "Nordland" y combatieron en el Frente del Este. Quisling también reorganizó y cambió la uniformidad de la Policía. Según el modelo alemán, fueron creadas la Ordenspoliti y Sikkerhetspoliti. El 14 de agosto de 1943, el Hird, las SS Noruegas y la Policía creada por Quisling fueron integradas en las Fuerzas Armadas Noruegas.


Conforme pasaba el tiempo, la resistencia contra las fuerzas de ocupación alemanas se hizo más fuerte, debido a varios factores. Desde lo que se presentó inicialmente como una ocupación militar preventiva, los nazis fueron cambiando hacia un intento de imponer su ideología. Sucesivas iniciativas lanzadas por Quisling provocaron la oposición de importantes segmentos de la población. El claro apoyo del rey Haakon VII a la Resistencia Noruega fue decisivo. En términos prácticos, la Resistencia se benefició de las comunicaciones relativamente fáciles con Inglaterra, la cual podía ser alcanzada por marineros intrépidos que usaban pequeños barcos desde las miles de bahías y fiordos imposibles de vigilar durante la noche y con mal tiempo. La muy larga frontera con la neutral Suecia era también útil, puesto que los suecos acogían y protegían a los resistentes. Los barcos de pesca que realizaban viajes regulares hasta Inglaterra - conocidos como "el autobús de Shetland" (Shetland Bus) - ayudaron a llevar a Noruega armas suficientes para equipar a unos 35.000 hombres. El gobierno noruego en el exilio pudo organizar el entrenamiento militar en Suecia para unos 15.000 hombres encuadrados en una llamada "fuerza de Policía". A pesar de eso, la Resistencia Noruega no fue particularmente activa.


Los primeros resistentes constituyeron en 1941 la Milorg (Militær Organisasjon), dirigida principalmente por ex-oficiales del Ejército; apoyados casi desde el primer momento por el SOE (Special Operations Executive) británico, en un principio no fue reconocida por el gobierno noruego en el exilio. Sin embargo, rápidamente, los desacuerdos sobre los métodos a usar acabaron con la ruptura con el SOE. La Milorg estaba decidida a crear un ejército secreto, listo para atacar en el momento oportuno, es decir, cuando las fuerzas aliadas desembarcaran para liberar Noruega. El gobierno en el exilio, que incluía a los socialistas, sospechaba de la orientación política de los líderes de la Milorg, y el SOE sólo estaba interesado en la realización de constantes actos de sabotaje. Por esta razón, la Resistencia Noruega estuvo atrapada en algo así como un callejón sin salida. Hasta prácticamente el final de la guerra, las acciones más violentas contra los alemanes fueron resultado de acciones del SOE y del grupo comunista Norge Fritt. La principal contribución de la Milorg a la guerra fue la de mantener grandes fuerzas alemanas en Noruega. Los saboteadores del SOE, más activos, consiguieron grandes éxitos, entre los cuales el más importante fue sin duda la destrucción de la planta de "agua pesada" Norsk Hydro en Vemork, necesaria para la investigación alemana sobre la bomba atómica, que inspiró el film de Anthony Mann, "Los Héroes de Telemark" (1965).


La Milorg fue finalmente reconocida por el gobierno en el exilio, y las diferencias con el SOE se arreglaron. Hacia el final de la guerra, tenían unos 40.000 hombres. La organización civil independiente Sivorg, resistió con gran éxito contra la política de imposición de la ideología nazi dirigida por Quisling y Terboven. Contrariamente a los movimientos en otros países, la Resistencia Noruega no tuvo una política de eliminación de lideres de los grupos colaboracionistas (con muy pocas excepciones, tales como la de Karl Marthinsen, jefe de la Policía y líder supremo del Hird, que fue asesinado a tiros en su coche el 8 de febrero de 1945).


Con la rendición de la Alemania nazi, la Milorg realizó un levantamiento armado por el todo el país, antes de la llegada de las fuerzas de liberación británicas. La Wehrmacht no opuso resistencia. Luego llegó la fase de "depuración", y como cabía esperar de Noruega, la persecución de los colaboracionistas fue firme pero no cruel. Se abrieron expedientes policiales a unos 90.000 noruegos sospechosos de haber colaborado, un número que se tiene que ponderar sobre un total de población noruega de 3 millones de habitantes. Quisling, junto con otros líderes del Nasjonal Samling, fue condenado por alta traición y ejecutado en octubre de 1945. Fue acusado por sus acciones durante la guerra como el golpe de estado en abril de 1940, la revocación de la orden de movilización, sus muchos estímulos a los noruegos a servir voluntariamente en la Wehrmacht y las Waffen-SS, su colaboración en la deportación de los judíos noruegos y su responsabilidad en la ejecución de miembros de la resistencia.


Fuente:
Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: "La Resistencia en Europa Occidental" de Carlos Caballero Jurado
http://es.wikipedia.org/wiki/Ocupaci%C3%B3n_de_Noruega_por_la_Alemania_Nazi
http://es.wikipedia.org/wiki/Vidkun_Quisling

domingo, 3 de junio de 2012

Noticias sobre la 2ª Guerra Mundial (33)

Esta sección lleva ya bastante tiempo haciendo novillos. Hora de remediarlo. Aquí os dejo unas cuantas noticias sobre la Segunda Guerra Mundial aparecidas últimamente en la prensa:

--- Harry Truman, el presidente número 33 de los Estados Unidos, quien ordenó el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, murió hace ya 40 años, pero según leí la semana pasada, parece ser que dejó una deuda que contrajo en vida y que no se ha pagado hasta ahora. Se trataba de una deuda de 7,50 dólares que contrajó con el chaval que le repartía el periódico a diario en su residencia de Missouri. Ese joven, George Lund, tiene ahora 80 años, y nunca llegó a cobrar la entrega diaria, durante seis meses, del periódico "The Independence Examiner", en la residencia familiar del presidente estadounidense, en el número 219 de la calle North Delaware, en la localidad de Independence, Missouri.


El 23 de mayo, sin embargo, el Instituto de la Biblioteca Truman, dedicado a preservar el legado de ese presidente, le hizo entrega formal de 56,63 dólares, la cantidad original adeudada, más los intereses acumulados a lo largo de estos 65 años. "Estoy seguro de que el presidente Truman no evitó el pago. Tenía muchos problemas de los que ocuparse, muchos asuntos en la cabeza. Era un hombre excelente y el hecho de que no pagara fue seguramente un descuido. Nunca pensé que se me pagaría esa deuda, y la verdad es que no le he dado mucha importancia. Hasta ahora ha sido una anécdota interesante que contar”, aseguró Lund.

La deuda se contrajo en 1947, cuando Lund tenía 15 años y Truman era presidente de la nación. A la esposa del presidente le gustaba recibir el diario frente a la puerta de entrada de la casa, en el porche. A veces, el Servicio Secreto le prohibía al repartidor acercarse a la residencia, y le cogía el periódico de las manos para entregárselo al presidente. El joven repartidor reclamó el pago en alguna ocasión, cuando se le permitía acercarse a la puerta de la casa, pero nunca obtuvo respuesta. "A veces el presidente estaba en Washington", asegura. "Al fin y al cabo, su trabajo estaba allí". La existencia de esa deuda se conoció hace un año, y en ese espacio de tiempo, el Instituto de la Biblioteca Truman ha estado revisando sus documentos, intentando encontrar pruebas de ella, como un recibo o una carta. En su archivo no se ha encontrado nada, pero los gerentes del instituto han decidido efectuar el pago, confiando plenamente en la palabra de Lund, que después de repartir periódicos se dedicó a la arquitectura. El repartidor ha donado los 56,63 dólares recibidos a la fundación Quilts of Valoruna organización caritativa que fabrica edredones y los regala a los veteranos de guerra.


El Examiner era el diario de referencia de la localidad de Independence, hogar de los Truman. En sus páginas se contó su boda con Bess, en junio de 1919. A través de ellas se informó de su ascenso, de dueño de una mercería a senador, de senador a vicepresidente y de allí, tras la muerte de Franklin D. Roosevelt, a líder del país. Truman siempre le dio trato de favor a los reporteros del diario y le llegó a dar exclusivas a Sue Gentry, una periodista local que, en una ocasión, durante una visita a la Casa Blanca, llegó a escribir la noticia de la rendición de Japón en la Segunda Guerra Mundial en la máquina de escribir del propio presidente.

--- El caso de Klaas Carel Faber ha causado décadas de tensiones entre las autoridades judiciales de Alemania y Países BajosFaber nació en Harlem, Países Bajos, en 1922. Su padre militaba en el partido nazi holandés NSB y murió tiroteado por la Resistencia antinazi holandesa en 1944. Klaas y su hermano Pieter, que también militaban en el NSB y se habían integrado en las SS tras la ocupación alemana, fueron destinados a Groningen, donde los nazis mantenían un reputado centro de detención y tortura. Los hermanos Faber participaron en diversas ejecuciones y asesinatos de judíos y de militantes antifascistas. El 19 de septiembre de 1944, las SS de la zona asesinó a 5 hombres con sendos disparos en la cabeza en un bosque cercano a la frontera con Alemania. En octubre mataron a otros 6, meses más tarde a 11. Klaas solo reconoció haber disparado contra estos últimos. En el juicio que terminó con su doble condena a muerte, Piet asumió los 22 crímenes y trató de exculpar a su hermano, dos años más joven. Pieter fue ejecutado, pero gracias a su autoinculpación Klaas salvó la vida y acabó en la cárcel de Breda. De allí escapó en 1952 junto a otros condenados nazis. Un policía de fronteras alemán, excamarada de la SS, les ayudó a pasar a Alemania.


Como voluntario de las SS, Faber había obtenido la nacionalidad alemana gracias al llamado Decreto del Führer de 1943: una ley dictada personalmente por Adolf Hitler permitió a Faber burlar la ley de su país y vivir tranquilamente en Baviera. Alemania no extradita a sus ciudadanos aunque hayan sido condenados. Durante años, la impunidad de Faber ha sido una piedra de escándalo en la judicatura alemana. En 1957, la Fiscalía de Düsseldorf abrió diligencias contra él, pero los jueces holandeses se negaron a facilitar las pruebas. El tribunal aplicó el principio de presunción de inocencia. Tras vivir en la región renana durante nueve años, se mudó a la ciudad bávara de Ingolstadt, donde vivió, trabajó hasta su jubilación y murió el pasado jueves 24 de mayo a los 90 años.

---La resistencia noruega contra la ocupación nazi fue mucho más que los Héroes de Telemark, cuya gran aventura del sabotaje de la planta de agua pesada de Vemork, en Rjukan, ha capitalizado nuestro imaginario al respecto, sobre todo gracias al cine. De hecho, el personaje más relevante de la lucha clandestina frente a los alemanes y los colaboracionistas no es Kirk Douglas, como algunos podrían pensar, sino el legendario Gunnar Sonsteby, el hombre más condecorado de la resistencia y autor del gran libro de memorias de esa lucha (junto con el conmovedor diario de Petter Moen), "Informe de: Nº 24. Sonsteby", que era su número de agente en el Special Operations Executive (SOE) británico, que le reclutó durante la II Guerra Mundial, y con el apodo de Kjakan (barbilla), por su notable mentón, trajo de cabeza a la Gestapo debido a su capacidad camaleónica para cambiar de identidad (tuvo más de 30: en una ocasión, durante la guerra, el propio Rey Haakon VI le preguntó en Londres: “¿Cuál es su nombre hoy?”).


Tipo con nervios de acero, valiente donde los haya, participó en arriesgadas y espectaculares acciones que le convirtieron en uno de los hombres más buscados de Noruega. Una reciente investigación lo situaba el cuarto en la lista de los mejores agentes y espías de todos los tiempos. Los últimos meses de la ocupación los pasó llevando granadas de mano encima todo el tiempo, dispuesto a volarse con ellas si los nazis lo capturaban, para eludir la tortura. “Nunca tuve miedo, pero no creo que fuera porque era duro, sino porque no esperaba sobrevivir”, dijo en una ocasión.


Fallecido el pasado 10 de mayo a los 94 años, Sonsteby había nacido en 1918 en Rjukan, y cuando los alemanes invadieron su país, en 1940, se encontraba estudiando en Oslo y trabajando en un taller de motocicletas. Encontró humillante la experiencia de la ocupación y ese sentimiento le llevó a involucrarse en la incipiente resistencia, entorno en el que conoció a otro de los grandes personajes de la lucha por la libertad noruega, Max Manus, con el que participó en las acciones clandestinas del llamado Oslo Gang. Centrado en labores de inteligencia, Sonsteby fue enviado a Gran Bretaña en el Shetland Bus —la flota clandestina de pequeños pesqueros— para recibir entrenamiento especializado a manos del SOE en los durísimos campamentos de la organización en Escocia, e ingresó en la célebre Compañía Independiente Noruega 1, NORIC 1 o Compañía Linge. De vuelta en Oslo tras ser lanzado en paracaídas, se convirtió en una figura clave que mantenía contacto con diferentes grupos de resistencia y sabotaje, civiles y militares, como el Milorg, y servía de enlace con el exterior.

Entre las operaciones en las que intervino se cuentan atentados contra fábricas de municiones y transportes militares, la destrucción de 44 aviones de la Luftwaffe en la base de Bjolsen y la espectacular voladura de la Oficina de Trabajo en Oslo para evitar el reclutamiento de noruegos como soldados del III Reich destinados al Frente del Este. Sonsteby y los suyos robaron también 75.000 libretas de racionamiento, impidiendo a las autoridades nazis el control de la población. Acabó la guerra con el rango de capitán, fue jefe de la escolta del rey Haakon y, tras retirarse del Ejército, estudió en Harvard y se convirtió en próspero hombre de negocios.


El resistente guardó la memoria de aquellos años difíciles en los que una de cada ocho personas en territorio noruego era un soldado alemán, y puso especial empeño en explicar la historia de la resistencia a los jóvenes. En 2001 participó en la campaña para impedir que se le diera a una calle de Oslo el nombre del novelista Knut Hamsun, notable filonazi. Muy respetado y apreciado en su país, Sonsteby, al que se podía ver en el Museo Militar del Castillo de Akershus, donde ayudaba a ordenar la estupenda colección dedicada a la Segunda Guerra Mundial, estaba en posesión de numerosas condecoraciones noruegas y extranjeras, especialmente la Cruz de Guerra con tres espadas (ha sido el único en recibirla), la Orden de San Olav, la Orden de Servicios Distinguidos (DSO) británica y la Medalla de Operaciones Especiales de Estados Unidos

viernes, 1 de junio de 2012

Testimonios de la 2ª Guerra Mundial (19)


"Un día estaba en la carretera, al lado del sargento de tanques y le pregunté: 'Dígame la verdad, ¿cuántos tanques que funcionen tiene ahora?' y él dijo: 'Ésta mañana hemos comunicado que había 7, pero la verdad es - me susurró al oído - que tenemos 16... pero si Rommel se entera, atacará inmediatamente".

Soldado italiano durante la campaña del Norte de África


Fuente: "Un Mundo en Guerra: Historia Oral de la Segunda Guerra Mundial" de Richard Holmes