lunes, 14 de mayo de 2012

Citas Célebres de la 2ª Guerra Mundial (43)

 
"¡París ultrajada! ¡París rota! ¡París martirizada! ¡Pero París ha sido liberada! Liberada por ella misma, liberada por su pueblo, con la colaboración de los ejércitos de Francia, con el apoyo y colaboración de toda Francia, de la Francia que lucha, la verdadera Francia, la Francia eterna".

General Charles De Gaulle - Discurso pronunciado en el Hôtel de Ville el 25 de agosto de 1944, tras la liberación de París por las tropas aliadas

domingo, 13 de mayo de 2012

Noticias sobre la 2ª Guerra Mundial (32)

Sí, vale, lo se. Hoy no es viernes (día que regularmente va destinado a esta sección) pero bueno, me apetece adjuntarles, querido amigos y lectores - en este feliz día en que se ha consumado el milagro de la salvación del Real Zaragoza -, unas cuantas noticias sobre la WW II (además, que coño, el blog es mío y me lo follo cuando quiero...):


--- Gracias al excelente blog de Nonsei he tenido conocimiento de esta increíble noticia, que a continuación reproduzco. El pasado 10 de mayo se supo que un empleado de una empresa petrolífera polaca se topó por casualidad con los restos de un caza británico de la Segunda Guerra Mundial en una remota zona del desierto occidental egipcio, a más de 200 kms de distancia de la población más cercana. El avión, un Kittyhawk (la denominación británica del caza Curtiss P-40), se encontró casi intacto en el mismo lugar en el que se estrelló hace 70 años. La hélice, retorcida, permanecía a unos metros del aparato, y el fuselaje presentaba algunos impactos de bala, pero aparte de eso se ha conservado sorprendentemente bien para el tiempo transcurrido. La mayor parte de los instrumentos de la cabina están en buen estado, e incluso el caza mantiene aún sus armas con la munición. También se han conservado las placas de identificación del avión, lo que ha permitido a los historiadores rastrear su procedencia y reconstruir su historia.  Podéis ver más fotos del aparato aquí.


El caza formaba parte de una unidad de la RAF con base en Egipto. Su último vuelo fue en junio de 1942, cuando pilotado por el sargento Dennis Copping, de 24 años de edad, se dirigía de una base aérea egipcia a otra para que le fuesen efectuadas unas reparaciones. Por motivos desconocidos el avión se salió del rumbo y se perdió en el desierto. Nada se supo de él hasta ahora. Por lo que puede verse en el lugar del accidente, se deduce que el piloto sobrevivió, pues utilizó el paracaídas para hacer un toldo bajo el que refugiarse del sol mientras esperaba el rescate. También había desmontado las baterías y la radio del caza para tratar de hacerla funcionar.

Sin embargo, los restos del piloto no han aparecido y al no hallarse en las proximidades del avión, hay que suponer que cuando perdió la esperanza de que acudiese alguien a rescatarle, decidió abandonar su refugio improvisado y comenzó a andar por el desierto tratando de encontrar una salvación, algo que evidentemente no logró. Según parece la Embajada Británica en Egipto va a iniciar la búsqueda de los restos del piloto, aunque las posibilidades de encontrarlos son más bien remotas. También en Inglaterra se ha comenzado la búsqueda de los familiares del sargento Copping, aunque parece que no existe ningún familiar directo con vida. 

--- El acorazado USS Iowa será museo naval en California. Unos 25 años más tarde de su retirada del servicio activo, tras años de envejecer en el área de buques de reserva en la Bahía de San Francisco, la nave de la Segunda Guerra Mundial de 270 metros de eslora, se prepara para el que será probablemente su último viaje. No lejos de donde personal femenino construía barcos en el puerto de Richmond en la década de 1940, el buque de 58.000 toneladas está siendo restaurado para ser remolcado el 20 de mayo a través del Golden Gate, y navegar después varios cientos de kilómetros al sur hacia San Pedro en el puerto de Los Ángeles, donde será convertido en un museo naval interactivo. El 1 de mayo, la propiedad del USS Iowa fue oficialmente transferida de la US Navy al Centro de Acorazados del Pacífico, organización sin ánimo de lucro que ha estado restaurando el barco para su nueva misión.


Durante la década pasada, el acorazado, primer buque de su clase, conocido como "The Big Stick" ha permanecido anclado junto con buques de carga en la cercana bahía de Suisun. Esta primavera, los trabajadores comenzaron la limpieza y pintura del exterior del buque reemplazando la cubierta de teca y reimplantando el mástil en preparación para su presentación como museo el 4 de julio. Jonathan Williams ha sido el supervisor del proyecto, que superará los 4 millones de dólares cuando concluya, quien atribuye a la dedicación personal de los voluntarios, junto con las contribuciones financieras desde el estado de Iowa, el hacer posible la restauración. "La US Navy, MARAD (Administración Marítima de Estados Unidos) y la tripulación que mantuvo el acorazado en los últimos 22 años hicieron un excelente trabajo preservando el corazón y el alma de Iowa. Las cosas están en camino y estamos cumpliendo el calendario como estaba previsto. Estamos tratando de asegurarnos que nada falle porque el proceso es muy complejo".


Los veloces acorazados de la Clase Iowa, ordenados por la Marina en 1939 y 1940, podían navegar a una velocidad de 33 nudos. El USS Iowa, fue comisionado en 1943 y de nuevo en 1951 y en 1984, sirvió en la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea. Tomó parte en la escolta de petroleros en el Golfo Pérsico durante la guerra Irán-Irak, antes de ser dado de baja en 1990. Durante la Segunda Guerra Mundial transportó al presidente Franklin D. Roosevelt a través del Atlántico hasta el norte de África para un importante encuentro en 1943 con Churchill y Stalin (por cierto, durante ese viaje estuvo a punto de irse a pique por un torpedo disparado por error por el gafado buque "Willie Dee"). Después fue transferido a la Flota del Pacífico en 1944, donde bombardeó las playas de Kwajalein y Eniwetok antes de los desembarcos anfibios aliados en las Islas Marshall y protegió a portaaviones que operaban en esa zona. Fue uno de los dos barcos de su clase durante la Segunda Guerra Mundial — y también fue el único que fue equipado con una bañera, instalada para el Presidente Roosevelt -. También sirvió como buque insignia de la Tercera Flota, al mando del Almirante William F. Halsey acompañando al USS Missouri en la ceremonia de rendición japonesa en la Bahía de Tokio. 

--- El pasado 9 de mayo se celebró el 67º Aniversario del Día de la Victoria del Ejército Rojo sobre Alemania en 1945 con un espectacular desfile en Moscú en el que participaron 14.000 efectivos militares y más de 100 vehículos de combate.


En la tribuna de honor estuvo presente el presidente ruso, Vladímir Putin, que resaltó que sólo "respetando los tratados internacionales, la soberanía de los estados y su derecho a la libre elección podremos evitar una nueva guerra",  concluyendo su discurso diciendo "¡Gloria al pueblo vencedor! ¡Feliz Día de la Gran Victoria! ¡Qué viva Rusia! ¡Hurra!".

--- El reportero de Associated Press, Edward Kennedy, recibió disculpas por haber sido despedido al dar la primicia de la rendición de Alemania. El corresponsal de AP, informó a su agencia un día antes de hacerse pública la noticia, que los alemanes se habían rendido sin condiciones en Reims (Francia). Por ello, Kennedy fue reprendido públicamente por la AP, y luego sin mayor trámite lo despidieron. ¿Por qué? El reportero había desafiado a los censores militares al publicar la historia. Winston Churchill y Harry Truman habían acordado retrasar las noticias de la capitulación por un día, con el fin de permitirle a Stalin organizar una segunda ceremonia de rendición en Berlín. El corresponsal  también fue acusado de romper un juramento que él y otros 16 periodistas habían hecho para mantener la rendición en secreto durante un tiempo, como condición para que se les permitiera publicarlas de primera mano.


77 años más tarde, la AP se disculpa ahora por la manera en que la empresa trató al reportero: "Fue un día terrible para la AP. Todo fue manejado en la peor forma posible", dijo su presidente, Tom Curley, quien dijo además que  Kennedy "lo hizo todo bien",  rechazando además la idea de que la AP tenía el deber de obedecer la orden de retener la noticia dado que estaba claro que la orden fue dada por razones políticas y no para proteger a las tropas. "Una vez que la guerra termina, no se puede ocultar una información como esa. El mundo necesita conocerla", dijo. Kennedy, quien murió en un accidente de tráfico en 1963, buscó durante mucho tiempo una reivindicación pública de su antiguo empleador sin conseguirlo. Su hija, Julia Kennedy Cochran (en la imagen inferior), manifestó que estaba "muy contenta" por la disculpa, creyendo "que hubiera significado mucho para él". 

La rendición alemana ocurrió el 7 de mayo de 1945 a las 2:41 am. Kennedy fue uno de los 17 periodistas designados para presenciar la ceremonia. Él y los demás fueron reunidos a toda prisa por los comandantes militares, y luego obligados, por un general de EE.UU., a guardar el secreto mientras el grupo volaba sobre Francia. Como condición para que se les permita ver la rendición en persona, a los corresponsales se les prohibió informar sobre lo que habían visto hasta que fueran autorizados por el Cuartel General Aliado. Inicialmente, a los periodistas se le dijo que la noticia debía ser mantenida en secreto sólo durante unas pocas horas. Pero después de la rendición, el tiempo del secreto se extendió otras 36 horas. Kennedy quedó estupefacto: "lo absurdo de ocultar una noticia de tal magnitud era inconcebible", escribió más tarde. Sin embargo, en un principio se quedó tranquilo.


Luego, la rendición fue anunciada por las autoridades de Alemania, a través de una emisión de radio en Flensburg, una ciudad ya en manos de los Aliados. Eso significaba que la transmisión había sido autorizada por los censores militares, los mismos que amordazaron a la prensa, por lo que el reportero, furioso, fue a ver al jefe de la censura estadounidense y le dijo que no había manera de que pudiera continuar ocultando la noticia. La promesa estaba rota. El ejército había faltado a su parte del acuerdo, al permitir a los alemanes anunciar la rendición. Y además no había secretos militares en juego. El censor le indicó que se retirara. Kennedy pensó el asunto durante 15 minutos, y luego actuó. Usó un teléfono militar, no sometido al control de la censura, para enviar su nota de prensa a la oficina de AP en Londres, que puso la historia en el cable en cuestión de minutos.

sábado, 12 de mayo de 2012

Cine: "Kokoda" (2006)

Mientras recopilaba información para este post sobre la campaña de la Ruta de Kokoda supe de la existencia de este film australiano basado en esta batalla de la Segunda Guerra Mundial apenas conocida, y me picó la curiosidad ver esta cinta dirigida por un tal Alister Grierson.

Pongámonos un poco en el contexto de la película. Corre el año 1942, los japoneses se encuentran en el norte de Nueva guinea y amenazan con invadir Australia, situada al sur de dicha isla. Para ello, los nipones deben capturar la vital base naval de Port Moresby cruzando la isla de norte a sur por la única ruta terrestre existente y "practicable": la pista de Kokoda, una inhóspita y escarpada senda en medio de la jungla que atraviesa la imponente cadena montañosa Owen Stanley.

Dicho sendero será objeto de duros y penosos combates entre los japoneses y un par batallones de inexpertos reclutas de la Milicia Australiana (llamados despectivamente por los soldados del AIF (2nd Australian Imperial Force) "chocos", por considerar que no eran más que soldados de chocolate que se derretirían al instante en el fragor de la batalla). Los hermanos  Jack (Jack Finsterer) y Max (Simon Stone) Sholt son dos de los componentes de una patrulla del 39º Batallón de la Milicia Australiana destinado en Kokoda, que tras un primer encuentro con los japoneses, sufre importantes pérdidas de efectivos y ve superadas sus posiciones, viéndose obligados sus supervivientes a emprender una penosa y peligrosa huida a lo largo de la espesa e inhóspita jungla, tratando de regresar a sus líneas y evitar a las patrullas niponas.


Es evidente que la película pretende ser algo así como el "Gallipoli" (1981) de la Segunda Guerra Mundial - o incluso un "Salvar al Soldado Ryan" (1998) en versión australiana -, pero lo cierto es que no le llega al film del gran Peter Weir ni a la suela de los zapatos (ni mucho menos a la película de Spielberg, por cierto). "Kokoda" es una película que se deja ver sin más, es entretenida a ratos, aburrida a otros, pero que a duras penas llega al aprobado. Ciertamente, se agradece la intención de sus responsables de rendir un homenaje a los sufridos soldados australianos que lucharon en una de las batallas mas duras y a la vez desconocidas de la Segunda Guerra Mundial, pero el resultado final es bastante discreto para una historia que pienso ofrecías muchas posibilidades y a la que tanto, director como guionistas, podían haberle sacado mucho más jugo.


Uno de los aciertos de la película es el plano visual: la fotografía capta a la perfección los distintos matices y colores, luces y sombras de los escenarios selváticos. Además, la ambientación, resulta bastante lograda y ajustada a las condiciones reales de la batalla, mostrando las armas y equipamiento reales - como los fusiles Lee Enfield o la ametralladora ligera Bren, como la que maneja el duro y adusto Darko (Travis McMahon) - y reflejando a la perfección las duras condiciones imperantes en la selva de Kokoda: las copiosas lluvias, el intenso calor y la humedad, el espeso barro, lo escarpado e impracticable de la senda, el extremo cansancio, las enfermedades (como la disentería o las enfermedades cutáneas, hongos y ulceraciones generalizadas), así como la crueldad y brutalidad de los japoneses con los prisioneros.


Otro aspecto que me gustó fue el modo en que se muestra a los soldados nipones. Apenas se les ve, son figuras emboscadas, sin rostro, camufladas, acechantes (a veces, incluso solo aparecen en cámara sus pies o sus cascos cubiertos de hojas y ramas, partes de sus cuerpos, equipación o sus armas) lo que les de un aire tenebroso y amenazante, pero también claramente deshumanizador. No sé, me recordó un poco, salvando las distancias, al modo en que Oliver Stone mostraba a los vietnamitas en la excelsa "Platoon" (1986). Ello unido a la espesura de la jungla, a sus inquietantes sonidos, al amenazador entorno en que se mueven los sufridos y exhaustos soldados australianos, crea un innegable clima de tensión y suspense, pues en cualquier momento puede acechar el peligro para los protagonistas.


Pero el principal problema de "Kokoda" (imagino que por cuestiones de presupuesto) es que apenas muestra escenas de combates y cuando las vemos, no pasan de pequeños enfrentamientos, a lo sumo escaramuzas, que además suceden en un pis-pas y prácticamente no te enteras qué o cómo han ocurrido. La batalla final, a mayor escala, tampoco es gran cosa y está rodada sin mucho despliegue de medios, lo que tampoco hace que la película remonte excesivamente el vuelo. El film concluye de manera bastante convencional con el típico discurso épico alabando el valor de los soldados australianos, los padecimientos sufridos y la importancia de la victoria obtenida sobre las fuerzas japonesas. 

En definitiva, y como digo, aunque se agradece que se haga esta aproximación cinematgráfica a un episodio semidesconocido de la Segunda Guerra Mundial, a través del cual nos hacemos una idea de lo canutas que las pasaron los australianos en Kokoda, lo cierto es que la película  no es nada del otro mundo. Una pena, porque como digo, bien llevada, la historia podía haber dado mucho más juego.

jueves, 10 de mayo de 2012

Testimonios de la 2ª Guerra Mundial (16)


"Nos llevaron a todos cerca del cementerio, a unos 80 o 100 metros de una fosa larga y profunda. Una vez más nos hicieron arrodillarnos a todos. No había posibilidad de levantar la cabeza. Yo estaba más o menos en medio de la gente de la ciudad. Miraba delante de mí y veía la fosa, luego grupos de quizá 20 o 30, conducidos hasta el borde, desvestidos, probablemente para que no pudieran llevarse objetos de valor. Los conducían al borde de la fosa, les disparaban y caían al fondo, unos encima de otros. Al mismo tiempo, vi a los que habían cavado la fosa, a unos 100 o menos, los llevaron lejos, en dirección a la carretera, a la ciudad. A lo lejos distinguí la figura de mi hermano mayor y entonces, como si una fuerte cuerda me atara a mi hermano, corrí hacia él. Apenas tuve la oportunidad de despedirme de mi madre. Ya no me tenía de la mano, ya nunca intentaría impedir que me fuera."

Avraham Aviel, superviviente de la matanza del gueto de Radun (Polonia) el 7 de mayo de 1942


Fuente: "Un Mundo en Guerra: Historia Oral de la Segunda Guerra Mundial" de Richard Holmes

miércoles, 9 de mayo de 2012

La Guerra en Imágenes: Banderas Capturadas


Bandera nazi capturada por paracaidistas de la 101ª División Aerotransportada estadounidense en Saint Marcouf, Normandía (Francia). 8 junio 1944


Enorme bandera de la Armada Imperial Japonesa capturada por los Marines estadounidenses en Saipán (Islas Marianas). 5 julio 1944


Soldados norteamericanos posan con una bandera italiana capturada en Paestum (Italia) durante el desembarco de Salerno (Operación Avalanche). Septiembre 1943


Marines de la 2ª División estadounidense muestran una bandera japonesa capturada en Betio, Atolón de Tarawa (Islas Gilbert). 23 noviembre 1943


Soldados soviéticos observan una bandera finlandesa capturada durante la Guerra de Invierno. Nov-dic 1939


Soldados de la 2ª SS Panzer Division "Das Reich" posan con una bandera soviética capturada


Marines estadounidenses muestran una bandera japonesa capturada junto a un búnker enemigo destruido en Iwo Jima. Febrero 1945

 

Soldados canadienses de los Cameron Highlanders of Ottawa con una bandera nazi capturada en Hautmesnil (Francia). 10 agosto 1944


Soldados nacionalistas chinos (Ejército Nacional Revolucionario) posan con una bandera japonesa durante la Segunda Guerra Chino-japonesa.  Diciembre 1939


Soldados japoneses posan con la bandera norteamericana arriada en Corregidor (Filipinas) tras la caída de la isla. 5 mayo 1942


Soldados indios del 8º Ejército Británico con una bandera capturada al Afrika Korps en Libia durante la Campaña del Norte de Africa. 1941

 

Paracaidistas alemanes del 500º Batallón Paracaidista de las Wafen-SS (SS Fallschirmjäger Bataillon 500) posan con una bandera británica y otra estadounidense


Soldados del Ejército Rojo muestran varias banderas nazis capturadas en Kalinin al final de la Batalla de Moscú. 16 diciembre 1941

martes, 8 de mayo de 2012

"Magic": Los Códigos Japoneses

"Magic" era el nombre en clave que los estadounidenses dieron a la información obtenida de los mensajes de radio japoneses interceptados y decodificados por los servicios de inteligencia del ejército norteamericano, especialmente los del código conocido como Purple, usado en comunicaciones diplomáticas. Venía a ser algo similar a "Ultra", el nombre que se dio a las decodificaciones de las comunicaciones cifradas alemanas emitidas por las máquinas Enigma. No cabe duda que tales logros de los servicios de inteligencia aliados fueron vitales en la victoria final, pues gracias a ellos se consiguió obtener información vital sobre los movimientos y decisiones del enemigo que, a buen seguro, cambiaron el curso de la contienda.


Este código fue introducido por los nipones a principios de 1939, en sustitución del denominado Red que los estadounidenses ya habían conseguido descifrar. La máquina de cifrado criptográfico - 97-shiki ōbun inji-ki ("System 97 Printing Machine for European Characters") o Angōki Taipu-B ("Type B Cipher Machine") que generaba el código Purple - que podéis ver en la imagen superior, y una de sus partes en la imagen inferior - consistía en dos teclados conectados por una maraña de circuitos y conexiones, basados en la misma tecnología que las centralitas telefónicas.


Como no todas las embajadas japonesas tenían estas nuevas máquinas, muchas de ellas continuaban usando el antiguo código Red, y el mismo mensaje se enviaba bajo los dos códigos. Esto fue decisivo para el equipo de criptoanálisis del ejército estadounidense, el Signals Intelligence Service (SIS), cuyo equipo de analistas, encabezado por el reputado criptoanalista William F. Friedman (en la foto) - quien ya se había distinguido por sus trabajos y proezas en el análisis de códigos enemigos inviolables durante la I Guerra Mundial - trabajó durante 18 meses hasta lograr descifrar el código de cifrado usado por los nipones. Harry L. Clark, analista naval de códigos, averiguó que los japoneses no usaban rotores como los alemanes en su máquina Enigma, sino equipos telefónicos estándar.


El éxito llegó el 25 de septiembre de 1940, cuando se descifró el primer mensaje completo, por lo que el equipo se puso a trabajar inmediatamente en la construcción de máquinas Purple similares a las japonesas (como la que se observa en la imagen de aquí abajo). Tras el fracaso en prever el ataque a Pearl Harbor - lo que siempre ha generado controversia, pues es evidente que en diciembre de 1941 los norteamericanos tenían los medios para descifrar los mensajes japoneses y en consecuencia, habrían podido conocer las intenciones nipones y frustrar el ataque -, se destinaron grandes recursos a descubrir otros códigos japoneses, como los conocidos como Coral o Jade, o los códigos navales nipones (JN-25 o JN-40, entre otros).


El código naval JN-25 nunca fue descifrado por completo, pero se entendiía lo suficiente como para permitir avisar a la US Navy del ataque japonés a Midway en junio de 1942, siendo fundamental esa información para la decisiva victoria naval estadounidense. Otro de los éxitos obtenidos con la decodificación de los mensajes japoneses cifrados con ese código fue la llamada Operación Venganza, contra el Almirante Isoroku Yamamoto (el cerebro detrás del ataque a Pearl Harbor) y que terminó con la muerte de éste.


El 13 de abril de 1943, el ejército estadounidense interceptó un telegrama japonés que indicaba un itinerario de visitas de un alto jefe enemigo a 3 bases en las Islas Salomón. El mensaje fue decodificado y la inteligencia norteamericana tuvo conocimiento ese alto oficial era el mismísimo Almirante Yamamoto, por lo que se planificó un ataque con 16 cazas P-38 Lighting para acabar con el almirante nipón. A las 8:35 horas del 18 de abril de 1943, el avión del almirante, un transporte Mitsubishi G4M "Betty", escoltado por 6 cazas Mitsubishi A6M "Zero" y junto a otro transporte Betty con el resto del Estado Mayor de Yamamoto, fueron interceptados y derribados por los P-38 sobre la isla Bouganville (Papúa Nueva Guinea).

lunes, 7 de mayo de 2012

Vídeos de la 2ª Guerra Mundial (4)

Comenzamos esta semana decisiva para mi querido Real Zaragoza (¿conseguirá finalmente materializar el milagro de la permanencia?) con un post ligerito. Bueno, ligero según se mire: a un servidor le va a costar muy poco hacerlo, vosotros, si os interesa, perdéreis un poquito más de tiempo viendo los vídeos que hoy os propongo (y creo que merecen mucho la pena). 

Os dejo con un par de capítulos de la interesantísima serie de National Geographic "Generals at War" ("Generales en Guerra"), en concreto los relativos a las decisivas batallas de El Alamein y Stalingrado:


viernes, 4 de mayo de 2012

Citas Célebres de la 2ª Guerra Mundial (42)


"Esperaba que la fuerza desembarco se abalanzara sobre la costa como un gato montés y me encontré con que había llegado a la playa como una ballena varada"

Winston Churchill - Primer Ministro británico, en relación al desembarco aliado en Anzio (Italia) llevado a cabo el 22 de enero de 1944

jueves, 3 de mayo de 2012

Los Sanitarios Estadounidenses

Si hay unos tipos que siempre han merecido mi admiración y respeto, sin duda, esos son los médicos y sanitarios que durante la Segunda Guerra Mundial (y por añadidura durante cualquier otro conflicto armado) desempeñaron su labor en primera línea de fuego.


Bastaba que alguien gritara aquello de "¡Sanitario!" para que, bajo el fuego enemigo, corrieran a socorrer a los camaradas heridos, sin importarles su propia vida o integridad física. Es realmente encomiable y digno de todos los elogios que realizaran su trabajo con rigor y profesionalidad, soportando la tensión, el miedo, las balas y explosiones que se sucedían a su alrededor o incluso sus propias heridas. Gracias a su labor, se salvaron innumerables vidas y en muchas ocasiones dieron consuelo y evitaron el sufrimiento a los moribundos.


Creo no equivocarme si afirmo que los sanitarios del Ejército y la Marina de los EE.UU., eran los mejor preparados y equipados de toda la guerra, sobre todo en el Frente del Pacífico donde eran objetivo prioritario de los disparos de los soldados japoneses. Incluso se dieron muchos casos, sobre todo, al comienzo de la guerra, en que acudían a socorrer a algún nipón herido que solicitaba ayuda para encontrarse con que les disparara, les rebanara el cuello o activara una granada mandando a ambos al infierno.


Durante la Segunda Guerra Mundial se vieron avances inmensos en el tratamiento y la evacuación de los heridos. "Drogas maravilla" como la penicilina, la sulfamida y la morfina, y la posibilidad de hacer transfusiones de sangre procedente de bancos, redujeron de modo drástico las muertes por infección y shock. Todos los médicos, y a menudo los propios soldados estadounidenses, llevaban consigo sulfamida en polvo y una jeringuilla desechable de morfina para uso de urgencia durante los combates. Si os interesa podéis pinchar en este enlace para ver el equipo médico completo que llevaba consigo un sanitario norteamericano.


Si un soldado estadounidense herido conseguía ser evacuado con seguridad para recibir tratamiento, lo que en muchas circunstancias no era precisamente moco de pavo, sus posibilidades de sobrevivir eran notablemente altas: una media del 95,5%. Un  75% de los heridos en el abdomen y un 95% de los heridos en el pecho lograban sobrevivir al tratamiento. Incluso los hombres que habían perdido miembros en una explosión o habían recibido heridas en la cabeza tenían más probabilidades de sobrevivir que lo contrario. Ahora bien, siempre en caso de que fueran evacuados a la retaguardia con suficiente rapidez.


Por cada hombre herido en combate durante toda la Segunda Guerra Mundial, hubo 27 soldados temporalmente fuera de servicio a consecuencia de las enfermedades. Así por ejemplo, las enfermedades venéreas fueron el gran azote del Frente Europeo Occidental y el Mediterráneo. La malaria fue también un serio problema en el Norte de África y Sicilia. En el Frente del Pacífico las enfermedades venéreas no eran problema, pero si casi todas las demás. La zona más peligrosa era el Suroeste del Pacífico, con su espesa jungla y la malaria. Esta enfermedad era casi universal en todas las zonas de combate, seguida de la disentería, el dengue y la fiebre tifoidea. Contra la malaria los Aliados produjeron las pastillas de Atebrina, que eliminaban los síntomas pero daban un tono amarillento a la piel como efecto secundario, y además corría el rumor entre la tropa de que causaban esterilidad e impotencia, por lo que muchos soldados evitaban tomarlas.


Con todo, ni las heridas ni las enfermedades graves era la gran causa de las miserias cotidianas del soldado estadounidense medio; lo peor era el carácter insalubre del entorno. En el Pacífico, el menor corte, la más mínima escoriación o picadura de insecto, se infectaban a toda velocidad y a menudo resultaban imposibles de curar sin tratamiento prolongado. Las rozaduras de la ropa siempre húmeda causaban enfermedades cutáneas, hongos y ulceraciones generalizadas, que solían llamarse en conjunto "putrefacción de la jungla". Además aquel frente presentaba un último problema médico que no hay que subestimar: el golpe de calor causado por las altas temperaturas y la humedad extrema.


Como los japoneses atacaban de manera prioritaria los hospitales de sangre y a los propios sanitarios - que eran el blanco predilecto de los francotiradores - éstos se abstenían de mostrar la Cruz Roja y solían ir armados. Los aborígenes del Suroeste del Pacífico - como por ejemplo los papúes a quienes los australianos que lucharon en la campaña de la "Ruta de Kokoda" apodaron fuzzy wuzzy angels - prestaron un servicio inapreciable transportando heridos a las zonas de la retaguardia. También era fácil ver capellanes ayudando a los médicos. Las tropas alemanas del Frente Europeo no tenían por costumbre disparar de manera deliberada al personal sanitario, por lo que, los médicos y camilleros ponían todo su empeño e interés en identificarse en combate con la máxima claridad mediante brazaletes de la Cruz Roja y crujes rojas dentro de un círculo blanco u otros diseños en sus cascos.

Fuente:
Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: "La Americal y otras divisiones americanas en el Pacífico" de Mark R. Henry

miércoles, 2 de mayo de 2012

Carteles Propagandísticos de la Segunda Guerra Mundial (9)

Seguimos con una nueva andanada de esta sección dedicada a los carteles propagandísticos de la Segunda Guerra Mundial, y lo hacemos con otra pequeña muestra de la propaganda soviética (la anterior la podéis ver aquí). Sin más rodeos, allá va:

"¡Europa será liberada!"

  "¡Camino a la victoria!"

"¡Adelante! Hacia el Oeste!"

"¡Sangre por sangre!¡Muerte por muerte!"

"¡Soldado! ¡La Madre Rusia ha esperado este día!"

"Mi padre es un héroe ¿y el tuyo?"

 "¡Cualquier posición es decisiva!"

martes, 1 de mayo de 2012

Testimonios de la 2ª Guerra Mundial (15)


"Un jefe de bloque podía incluso decidir la vida o la muerte de un prisionero. Recuerdo, y no una sino varias veces, que pasaba un Sonderkommando y un jefe de bloque llamaba con furia al kapo: 'Kapo, ven aquí'. El kapo se acercaba y él, zas, le daba al kapo en la cara con tanta fuerza que caía al suelo, y el jefe le ponía la bota encima si el kapo no tenía la suerte de levantarse con rapidez. Y entonces decía: 'Kapo, ¿sabrías darles golpes mejores?' Y el kapo echaba a correr, empuñaba un palo y golpeaba a la cuadrilla de presos indiscriminadamente. 'Kapo, ven', gritaba el jefe de nuevo. El kapo se acercaba y él decía: 'Acaba con ellos', y entonces volvía y acababa con los presos, los mataba a palos. Dondequiera que se mirase, no había más que palizas, puñetazos y más puñetazos. Fue particularmente horrible en Auschwitz en 1941. Muertos a palos, muertos a palos dondequiera que se mirase. Hoy no condenaría a ningún kapo que conociera. A menudo hablaba con kapos, y un kapo tenía que golpear y apalear para salvar la vida."

Guardia de las SS en el campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau


 Fuente: "Un Mundo en Guerra: Historia Oral de la Segunda Guerra Mundial" de Richard Holmes

lunes, 30 de abril de 2012

El Raid de los 1.000 Bombarderos

El nombramiento de Sir Arthur Harris como comandante supremo de las Fuerzas Aéreas Británicas fue el factor más importante en la organización sistemática de la ofensiva bombardera aliada. Harris nunca abandonó la idea de que la destrucción progresiva de las áreas urbanas en Alemania traería por si misma, el fin de la guerra. En febrero de 1942, dijo "mucha gente dice que los bombardeos no ganarán la guerra. Mi respuesta es que nunca se ha intentado. Ya veremos..." Su intención era lanzar bombardeos cada vez más intensos concentrados en períodos de tiempo cada vez más cortos y así, abrumar a las defensas civiles de tierra alemanas.


Tras varios ataques a la fábrica Renault en Billancourt (Francia) -3/4 marzo 1942 - y a las ciudades bálticas de Lübeck - 28/29 marzo- y Rostock (abril), Harris, ansioso por conseguir un éxito, planeó la "Operación Millenium", la primera incursión aérea de 1.000 bombarderos dirigida contra la ciudad industrial de Colonia los días 30 y 31 de mayo de 1942. El jefe del Comando de Bombarderos de la RAF tenía un especial don para la publicidad, y dándose cuenta de la posible repercusión propagandística de esta incursión, en la noche del 30 de mayo de 1942, reunió una fuerza de 1.047 aviones, incluyendo a cualquier bombardero útil que hubiera en el país (de hecho, unos 367 de esos aparatos pertenecían a unidades de instrucción). La flota estaba compuesta por lo siguientes aparatos: 602 Wellingtons, 131 Halifaxes, 88 Stirlings, 79 Hampdens, 73 Lancasters, 46 Manchesters y 28 Whitleys.


Usando un nuevo sistema de radiofaros, los bombarderos despegaron desde 98 aérodromos diferentes de Gran Bretaña - lo que supuso una enorme empresa logística - y volaron en 3 oleadas. La primera oleada destruyó el centro de Colonia con bombas incendiarias, iniciando pavorosos incendios que podían servir como objetivo para las siguientes oleadas. La incursión duró unos 98 minutos: hubo unos 890 bombarderos que llegaron y bombardearon realmente las objetivos.


En total la RAF lanzó 1.478 toneladas de bombas sobre Colonia, arrasando la ciudad, matando a unas 500 personas, hiriendo a más de 5.000. Los incendios producidos durante los bombardeos duraron varios días y unas 50.000 personas quedaron sin hogar y unas 200.000 fueron evacuadas. El coste de la incursión para la RAF fue de 40 aviones perdidos, una cifra que representaba sólo un 3,8% del total empleado y con el resultado operativo de haber arrollado totalmente las defensas de la zona.


La incursión fue un éxito total de propaganda y llamó la atención del público británico, que estaba necesitado de buenas noticias, aunque los resultados militares fueron menos positivos de lo esperado: la producción alemana no se resintió y la moral ciudadana siguió firme. Le siguieron otras incursiones de igual magnitud sobre importantes centros industriales y de población (Essen, el 1 de junio o Bremen, el 25 de junio, entre ellas), con parecidos resultados. A muchos observadores, el bombardeo ofensivo estratégico les parecía un fracaso, a pesar de conseguir titulares en los periódicos. Sin embargo, "Bomber" Harris - también conocido como "Butcher" (carnicero) Harris - estaba seguro de que la clave de la victoria seguía siendo una mayor destrucción aérea y siguió firme en su convicción de que el bombardeo estratégico representaba el camino más rápido para ganar la guerra.


Finalmente, el Mariscal de la RAF consiguió una nueva arma que manejar para conseguir su objetivo: la potencia de la Fuerza Aérea del Ejército de los EE.UU. (USAAF), que, tras su entrada en la guerra a raíz del ataque japonés a Pearl Harbor, enviaría a Gran Bretaña su 8ª Fuerza Aérea, fundamentalmente, los bombarderos B-24 Liberator y los B-17 Flying Fortress, que potentemente armados y volando en densas formaciones, podían rechazar los cazas alemanas, permitiéndoles bombardeos diurnos. En enero de 1943, tanto Gran Bretaña como Estados Unidos acordaron una Ofensiva Combinada de Bombardeo: la RAF bombardearía las ciudades de noches y la 8ª Fuerza Aérea de la USAAF acometería de día la destrucción de los objetivos industriales.